En los momentos de la vida en los que nos sentimos desanimados ante el futuro o decepcionados por las personas más cercanas, puede ocurrir algo repentino e inesperado, capaz de dar sentido a todo y transformar ese desencanto en alegría e incluso en una nueva paz dentro y fuera de nosotros.
A veces se trata de una experiencia tan personal y profunda que nos da el valor de salir de nosotros mismos y compartir con los demás el motivo de nuestra alegría, casi como para animar a todos a revivirla, no solo individualmente sino también como grupo. Quién sabe si esto no puede convertirse en nuestra misión: llevar la alegría que es fruto de una transformación interior y que, a su vez, transforma nuestro entorno, renovándolo.
Sin embargo, frente al impulso inicial, a esa sensación de poder «conquistar el mundo», la realidad es difícil de afrontar y los compromisos se vuelven difíciles de mantener. ¿Dónde encontrar la fuerza para no rendirse y ser siempre portadores de alegría y paz? ¿Cómo no dejarse vencer cuando a nuestro alrededor parece que la humanidad ha fracasado como tal?
Puede ayudar tener una mirada diferente sobre las situaciones, lo que significa buscar todo lo positivo que hay en las circunstancias, sin ingenuidad, pero yendo más allá de las apariencias y encontrando la fuerza para no desanimarnos. Descubriremos que si cambiamos la forma en que miramos las cosas, las cosas que miramos, cambian. Se trata de comprometerse en una lucha diaria por el ideal de un mundo renovado.
Podemos encontrar la fuerza uniéndonos a aquellas personas que, como nosotros, no se resignan al statu quo, sino que se unen para ser instrumentos de cambio.
Especialmente en este momento histórico, es fundamental mirar ante todo dentro de nosotros mismos, escuchar nuestra conciencia, que en todo momento nos sugerirá cómo actuar o qué palabras compartir, para que el acercarnos a los demás, compartiendo sus aspiraciones, abra nuevos caminos de renovación de la sociedad.
Después de haberse aparecido a María de Magdala en la mañana de Pascua, al atardecer de aquel mismo día el Resucitado se presenta por primera vez entre sus discípulos. La reacción inmediata de ellos es de alegría, acrecentada por la paz, esa paz verdadera que solo Él puede dar [1]: «La paz con vosotros» (v. 21). Alegría y paz son frutos del Espíritu [2]. De hecho Jesús les dice inmediatamente: «Recibid el Espíritu Santo» (v. 22).
«“Como el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”».
Padre dio a Jesús, sino que los recrea como humanidad nueva. El gesto del Resucitado que sopló sobre ellos es el mismo que el Creador hizo en las narices del hombre, que formó con polvo del suelo [3] (cf. Gn 2, 7). Así como la creación es obra continua del amor del Padre, que sostiene el universo entero, la nueva creación obrada por el Resucitado en el Espíritu Santo sostiene continuamente a la humanidad que está en camino hacia el Reino.
La Palabra de Vida de este mes nos recuerda que en nuestra existencia tenemos una gran posibilidad: convertirnos en otros Jesús. Y esto es verdad para cada uno de nosotros personalmente, pero aún más comunitariamente. Jesús habla en plural a sus discípulos, pues solo juntos, cada miembro con su peculiaridad, pueden repetir el cuerpo místico de Jesús.
«“Como el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”».
Así pues, como hijos en el Hijo, tenemos la misma vocación que Jesús: salidos del seno del Padre, estamos llamados a volver a Él y a repetir en el mundo sus gestos y sus palabras, acompañados por la gracia del Espíritu Santo. Si nos abrimos a este don, también nosotros podemos afirmar con Pablo: «Y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Ga 2, 20). [4].
Entonces, esta palabra nos invita a profundizar nuestra relación con el Espíritu Santo, tanto en la oración como en la vida de cada día, «escuchando aquella voz» y recordando que «sin el Espíritu Santo, Dios resulta lejano, Cristo permanece en el pasado, el Evangelio es letra muerta, la Iglesia es una simple organización y la misión es propaganda.
Pero con el Espíritu Santo, el cosmos se eleva y gime en el alumbramiento del Reino, Cristo resucitado está con nosotros, el Evangelio es poder de vida, la Iglesia significa comunión trinitaria y la misión es un nuevo Pentecostés »[5].
«“Como el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”».
Andrés es un adolescente en plena crisis existencial: sus dudas sobre el sentido de la vida, el miedo al futuro y su sensación de fragilidad le parecen montañas insuperables, y a menudo se siente desanimado e infeliz. Alguien le sugiere hablar con Chiara Lubich. Justo antes de hablar con ella, Andrés la oye pronunciar en voz baja «Espíritu Santo», y comprende que Chiara está rezando.
Durante el coloquio con ella se siente profundamente comprendido, escuchado tal como es. Y recobra la paz, no porque sus problemas hayan desaparecido de repente, sino porque ahora hay alguien con quien compartirlos.
«De Chiara no solo recibí una ayuda concreta –confiesa años más tarde–, sino que también aprendí un estilo: estar cerca de quien sufre con delicadeza y comprensión, sin juzgar, tal como haría Jesús».
Esto solo puede realizarlo el Espíritu Santo si lo acogemos y dejamos que actúe en nosotros.
Claudio Cianfaglioni y el equipo de la Palabra de Vida
«Hay que tener el valor de acercarse unos a otros, tener el valor de encontrarse.
Esto no es simplemente un lema para la Semana Mundo Unido, sino una elección que todos hacemos cada día. Y si lo hacemos así, esto se convierte en un camino hacia la paz».
Margaret Karram y Roberto Almada, presidenta y copresidente del Movimiento de los Focolares, a través de una breve conversación, nos invitan a mirar al diálogo con tenacidad y a elegirlo concretamente en la vida cotidiana.
Activa los subtítulos y elige el idioma que quieras.
Acciones, iniciativas, actividades y eventos mundiales para crear una red capaz de vivir y dar testimonio de que la fraternidad universal es realmente posible. Este es el impulso que anima la Semana Mundo Unido (SMU). Apoyada por el United World Project junto al Movimiento de los Focolares y a Youth for a United World (Y4UW), esta iniciativa global, que se celebra anualmente del 1 al 7 de mayo, abarca continentes y océanos, convirtiéndose en una oportunidad concreta para transformar valores como la unidad y la paz en experiencias compartidas.
Personas de diversas culturas, edades y orígenes, cada una en su propia ciudad y comunidad, acogen esta invitación con el objetivo de crear espacios para encuentros auténticos, intercambio de energías, ideas y testimonios capaces de generar un cambio real.
La edición de este año propone un tema poderoso y oportuno: #ChooseToDialogue. En un mundo marcado por conflictos y crecientes divisiones, se vuelve aún más urgente y significativo redescubrir el valor del encuentro, la escucha y la comprensión recíproca. Elegir valientemente el “diálogo” hoy significa oponerse a la lógica del conflicto y abrir caminos hacia la paz; superar las distancias y transformar las diferencias en oportunidades para la unidad. ¿La propuesta para esta Semana Mundo Unido? Un camino diario que nos invita a vivir esta elección en diversos ámbitos:
• 1 de mayo: Interculturalidad y diálogo
• 2 de mayo: Arte y compromiso social
• 3 de mayo: Salud, deporte y ecología
• 4 de mayo: Economía y trabajo + Educación e investigación
• 5 de mayo: Comunicación y medios de comunicación
• 6 de mayo: Ciudadanía activa y política
• 7 de mayo: Paz y derechos humanos
Existen diversas herramientas y propuestas disponibles para lograrlo, desde el Time-out, una invitación a un momento de silencio y oración compartida que une a todos para pedir el don de la paz, hasta la Inspiration Box, un documento repleto de ideas y sugerencias para poner en práctica a lo largo de la semana.
Entre los eventos imperdibles:
– Peace Got Talent – Living Peace, el programa de Living Peace International, que se podrá ver a partir de las 14:00 (GMT+1, hora de Roma) del sábado 2 de mayo en YouTube (@unitedworldproject y @livingpeaceinternational), para inspirarse con el talento de tantos y de los mensajes de unidad y paz que comparten los jóvenes de todo el mundo.
– Run4Unity: la carrera de relevos global por la paz. Al mediodía, en cada huso horario, jóvenes “pasan el testigo” al siguiente país, creando una ola global de unidad que dará la vuelta al planeta. Muchos países ya están organizando sus propias etapas para formar parte de esta carrera mundial, entre ellos Brasil, Venezuela, Paraguay, Argentina, Uganda, Burundi, Nueva Caledonia, Italia y Croacia.
– Primero de mayo, Loppiano (Italia). Del 1 al 3 de mayo, la Ciudadela Internacional de los Focolares, cerca de Florencia, acoge una nueva edición del Primero de Mayo, el Festival de la Fraternidad para jóvenes. ROOTS (raíces), descubriendo lo que nos une, es el título del evento: tres días de encuentros, historias, reflexiones, talleres, exposiciones, actividades educativas y deportivas dedicadas al tema de las raíces y la diversidad cultural. Una invitación a profundizar, a redescubrir los propios orígenes culturales y espirituales como punto de partida para el encuentro con los demás.
– También en Portugal, en la Ciudadela Arco-iris de los Focolares de Abrigada (Alenquer), el 1 de mayo será una ocasión para celebrar y comprometerse con la construcción de un mundo mejor. Promovido por Youth for a United World, el evento, con momentos de intercambio y talleres, reunirá a personas de todo el país e invitados de diferentes continentes que creen que la fraternidad no es solo un sueño, sino una realidad que se construye día a día, con gestos concretos de solidaridad, diálogo y esperanza. El título del evento: «Conéctate. ¿Tienes el coraje de construir puentes?».
¿Cómo puedes organizar eventos, compartir historias y participar en la Semana Mundo Unido 2026?