Movimiento de los Focolares
Margaret Karram habla sobre el foro «Within Your Gates»

Margaret Karram habla sobre el foro «Within Your Gates»

«Esta iniciativa me llena el corazón de emoción». Después de haber vivido 24 años en Jerusalén, Margaret Karram regresa a la Ciudad Santa para participar en la inauguración del foro «Within Your Gates», promovido por el patriarca Pizzaballa y la Universidad de Notre Dame.
El foro pretende ser un espacio abierto a académicos, intelectuales, líderes de movimientos y personas de distintas religiones, convocados a reunirse y trabajar juntos. El objetivo es ambicioso, pero también necesario: recuperar la misión universal de Jerusalén como ciudad de reconciliación y paz para toda la humanidad.

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Para ver la grabación completa de la inauguración del foro «Within Your Gates», promovido por el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, y organizado en colaboración con el centro académico de la Universidad de Notre Dame en Jerusalén, haz clic aquí.

LFE 2026: hacer florecer la esperanza más allá de lo imposible

LFE 2026: hacer florecer la esperanza más allá de lo imposible

Me llamo Tony, y mi esposa se llama Walaa. Vivimos en Belén, en la tierra en donde nació el Niño Jesús, y estamos casados desde hace dieciséis años. Dios nos ha dado tres hijos: John (14 años), Maria (11 años) y Andros (6 años).

Conocimos el Movimiento de los Focolares hace alrededor de diez años, cuando el focolar de Belén se encontraba al lado de nuestra casa. No imaginábamos en ese momento que esa cercanía se convertiría en un camino de vida. Desde cuando empezamos a participar de los encuentros del Movimiento y de las Mariápolis, y en los encuentros anuales de las comunidades para construir diálogo y fraternidad, muchas cosas han cambiado dentro de nosotros. El Evangelio ha pasado a ser el compañero cotidiano de nuestra vida, y el espíritu de unidad ha entrado a nuestra relación de pareja, al mundo en el que educamos a nuestros hijos y a nuestra forma de ver el mundo.

Pero la vida en Tierra Santa no es fácil. Vivimos en un lugar en el que se construyen más muros que puentes, y en donde se siembran más miedos que serenidad. Somos parte de esa realidad y ello pesa sobre nosotros todos los días.

Yo trabajo en la Municipalidad de Belén, mientras que Walaa es maestra en una escuela en al‑Eizariya (Betania). Para llegar hasta la escuela tiene que atravesar un puesto de control (checkpoint) militar y muy a menudo, además de tener que esperar mucho tiempo antes de que la dejen pasar, a raíz de los cierres existe el riesgo de que se quede afuera hasta muy tarde a la noche. Son muchas las experiencias dolorosas que se viven y cuando la dignidad de uno de los progenitores se ve afectada, los hijos también lo perciben y se experimenta una gran sensación de impotencia para proteger a la familia.

El muro se ha vuelto parte del paisaje cotidiano y a todo ello se añade la crisis económica que Belén está atravesando; o sea la desocupación es alta, los sueldos irregulares, y a menudo recibimos solo una parte del sueldo, mientras que las responsabilidades y los compromisos siguen siendo los mismos.

En el medio de todo esto, no hemos perdido la esperanza.

En el Evangelio hemos encontrado una respuesta a cada una de las preguntas de nuestros hijos, y en la familia de los Focolares un espacio auténtico de amor, unidad, comunión y vida evangélica. Hemos experimentado la presencia de Jesús Abandonado en medio de nosotros, y hemos descubierto que el Evangelio no es solo un libro para leer, sino que es una vida que se puede vivir en el día a día. Sabemos que la unidad es nuestra elección y que empieza con un gesto de amor para con el otro, incluso en las circunstancias más difíciles. Es este el legado que queremos dejarles a nuestros hijos.

Profundizando la espiritualidad de los Focolares, se nos propuso participar de la LFE 2026 (Loppiano Family Experience), la Escuela de Formación de verano para animadores del Movimiento Familias Nuevas, rama del Movimiento de los Focolares compuesta por familias que quieren vivir la espiritualidad de la unidad e irradiarla en el mundo, transmitiendo los valores que promueven la fraternidad universal.

Ante la propuesta, hemos considerado esa Escuela enseguida como una etapa importante en nuestro camino como familia y como pertenecientes al Movimiento de los Focolares en Tierra Santa. Pero el año pasado no pudimos participar porque los documentos de viaje no estaban listos; y agradecemos a Dios por haber podido participar este año.

Desde los primeros días nos hemos sentido dentro de una gran familia. Nos hemos encontrado con familias de países, culturas e idiomas distintos. La diversidad es una riqueza, y el amor tiene un idioma que todos comprenden.

Nuestros hijos han vivido experiencias que pueden parecer simples para muchos, pero que para ellos eran extraordinarias: caminar entre los árboles y las montañas sin miedo, sin ver armas, jugar libremente, hacer amistad con niños de diferentes países y vivir con ellos el amor. Todo eso para ellos ha sido un nuevo descubrimiento del significado de la infancia.

Nosotros, en cambio, hemos encontrado en el contacto con los demás y en las experiencias de las familias una verdadera escuela de vida. Hemos escuchado testimonios llenos de desafíos, pero también de esperanza, y hemos experimentado que la diversidad de culturas, costumbres y tradiciones no impide la unidad, sino que además la vuelve más bonita, realizando la oración de Jesús: “Que todos sean uno”.

Los temas afrontados en la Escuela han cambiado profundamente nuestra vida. Hemos entendido que las dificultades familiares no son el final del camino, sino una ocasión para crecer en el amor si se las vive con Jesús Abandonado. Lo hemos experimentado también en nuestra realidad en Tierra Santa, porque incluso el dolor puede ser un lugar en donde florece la esperanza cuando está Dios presente.

Volveremos a Belén más unidos entre nosotros, más convencidos de que la diversidad es una riqueza y que la unidad es una misión.

Esta experiencia nos ha llevado al corazón de nuestra vocación: ser una familia que vive el Evangelio y da testimonio del amor propio en donde ello parece imposible. Llevar la luz de la unidad a la tierra en donde nació Jesús.

Tony y Walaa Ballout
foto: © Segreteria Famiglie Nuove

Proyecto Together WE connect

Proyecto Together WE connect

En octubre de 2024, comenzó en Belén el proyecto Together WE Connect, un programa de formación del Movimiento de los Focolares que involucra a adolescentes con el objetivo de construir un futuro mejor fortaleciendo el tejido social deteriorado. El programa, de tres años de duración, comenzó con la participación de cinco escuelas en los distritos de Belén y del este de Jerusalén y abarcó a aproximadamente 300 chicos de entre 13 y 15 años.

Se planificaron sesiones de capacitación y actividades interactivas para involucrar y estimular a los estudiantes a través de sus propios lenguajes, como teatro, música, fotografía y talleres deportivos. Durante el primer año se desarrollaron tres temas: autoconciencia, autoestima y desarrollo personal. A continuación, se abordaron la gestión de conflictos, la apertura al encuentro en el trabajo en grupo. Finalmente, el diálogo intergeneracional. Cada tema se asocia a una acción específica del dado de la paz, de modo que cada tema se pone en práctica y se crean relaciones nuevas.

Los conjuntos internacionales Gen Rosso y Gen Verde aportaron su experiencia a través del arte, la música, la danza y el teatro.

Durante la primera semana de mayo de 2025, se celebró un evento para celebrar estos meses de trabajo. Gen Verde y Gen Rosso, junto con un centenar de estos jóvenes, participaron en tres días de talleres antes del evento final, celebrado en Belén unos días después. “Fue una experiencia extraordinaria, y agradecemos a Dios y a los muchos que colaboraron, por sus frutos”, cuentan los participantes.

Desde Tierra Santa nos cuentan: “Desde hace tiempo, deseábamos aportar nuestra contribución para que nuestra labor tuviera impacto en la sociedad, promoviendo actividades continuas. Tiempo atrás, el Patriarca de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, había dicho: “Debemos comprometernos de verdad para que el nombre de Dios, hermano y compañero de vida, resuene en las escuelas, las instituciones, los medios de comunicación y los lugares de culto”. Esto nos animó a centrarnos en las escuelas, con los jóvenes. Todos conocemos la situación en la que nos encontramos, la situación que enfrenta la humanidad hoy. Tantas dificultades, tanto dolor: queremos aportar para que los jóvenes puedan tener una perspectiva diferente a la que ven a diario”.

Foto: https://www.focolare-hl.org/

Así nació el proyecto Together We connect. El objetivo era reavivar la esperanza, alimentar la fe y promover una espiritualidad arraigada en el Evangelio entre las generaciones más jóvenes, y formar a las mujeres y los hombres del mañana, capaces de ser promotores de reconciliación y de diálogo. Jóvenes líderes de una nueva cultura de cooperación, fraternidad, de compartir y una ciudadanía activa. Una cultura del cuidado y del encuentro.

Estas son algunas de las impresiones de los estudiantes: “Les agradezco de todo corazón porque lo que hacemos nos hace sentir importantes, y que nuestra existencia y nuestras opiniones son importantes”. “Lo primero que aprendimos fueron valores: amor, humildad, perdón y ayuda mutua. En clase, nos sentíamos como una familia, nos entendíamos mejor y nos ayudábamos más. También comprendí cómo podía ser una luz para los demás y que el focolar no es solo una palabra, sino una forma de vida”. “Me gustó mucho la actividad Together We connect; había gente nueva, fue bonito y me he fortalecido”. “A través de este proyecto, me he conocido mejor a mí misma y a los demás”. “He aprendido métodos para la resolución de conflictos, la escucha y el diálogo”. “Soy muy sensible, y este proyecto me hizo amar más la vida”. “Ha sido un proyecto útil y divertido; por ejemplo, el diálogo entre generaciones. Cuando lo puse en práctica con mi abuela, he conocido cosas que no sabía”.

Lorenzo Russo