Movimiento de los Focolares
Elisa y Gabriele, en el día eterno después del terremoto

Elisa y Gabriele, en el día eterno después del terremoto

ElisaPocas semanas antes, Elisa, con toda su familia  – un hermano gemelo y uno mayor, mamá, papá y las abuelas – había participado en la Mariápolis – la cita de verano de los Focolares –junto a un centenar de personas. Fue la ocasión para conocerse, intercambiar experiencias de vida, recorrer un tramo de camino juntos. Además todos la recuerdan a Elisa, porque con su manera de ser, alegre y contagiosa, y con la ayuda del hermano gemelo, quiso grabar en video las impresiones de su grupo antes de partir, porque «las Mariápolis son experiencias que marcan el corazón y son cosas que permanecen. Espero lograr volver siempre aquí», según lo que le escribió a su mamá al regresar, a través de un mensajito. Gabriele-01Gabriele, su primito de 8 años, a mediados de junio en cambio había participado – por segundo año consecutivo – al “congresito Gen 4”. Tres días vividos en el encanto de los niños, quienes comprenden más que los demás “las cosas de Dios”. En una foto aparece mientras hace las veces de un angelito que toca la trompeta al paso de la Puerta de la Misericordia, junto con otros compañeritos. El 24 de agosto, de mañana, llega la noticia del terremoto y con ella la zozobra: Elisa, Gabriele y las abuelas, están bajo los escombros y se teme por sus vidas, como por las de muchos otros desaparecidos de los que no hay noticias. Una cadena de oración empieza en seguida como un tam tam, pero por la noche se confirma la noticia: no lograron sobrevivir. Elisa con i fratelliDesde el primer momento, las familias dan un fuerte testimonio: «Su fe en el amor de Dios, tan firme aún en medio de tanto sufrimiento, nos ilumina para vivir con renovado vigor por lo que no pasa», escribe María Voce, presidente de los Focolares, en los días siguientes al terremoto, dirigiéndose a las comunidades y a las familias afectadas por el sismo. Mientras tanto, las comunidades de los Focolares en Italia y en el mundo se activan para sostener la organización de las ayudas. El dolor es incomprensible también para muchos coetáneos, compañeros de escuela, los Chicos por la Unidad quienes conocieron a Elisa en los campos de verano, durante experiencias inolvidables. Pero el testimonio que tratan de ofrecer, juntos, es el de un amor que es más fuerte incluso que la misma muerte. Una de ellos escribe: «Hola Elisa, esta noche soñé contigo. Estábamos en Stop’nGo, el campo de verano donde nos hicimos amigas. Quería saludarte por última vez. En la muñeca llevabas todavía la manilla que hice para ti. Te dije que eras bellísima, parecía que tú no valorabas tu belleza, por lo tanto tenía que recordártelo. Después de este sueño, desperté más serena. Te imagino en el Paraíso». «Lamento todas las bromas que te hice – escribe su hermano gemelo – ¿recuerdas cuando estábamos en casa del abuelo y tú te asumías la culpa en mi lugar? Ahora los escombros de este terremoto me alejaron de ti. Te ruego, mi ángel, protégeme desde allá arriba». «Pero ¿cómo se puede pensar que ya no está? Elisa sacó mi nombre en el juego del Amigo Secreto durante la Mariápolis de verano de 2014». Escribe don Marco Schrott, quien conoce desde hace años a las familias de Elisa y Gabriele, y tuvo siempre con ellas una relación especial. «Siendo mi Amigo Secreto, la veía siempre a mi lado y me ganaba en fantasía a través de mil cuidados. En casa, por whatsapp, en la iglesia, en el campo stop&go y en toda circunstancia, tenía siempre una palabra que nos recordara que teníamos que cuidarnos recíprocamente. ¿Cómo se puede imaginar que todo esto se haya acabado? Seguramente hará falta alguien más que juegue con los niños más pequeños y los consuele en su lugar. Elisa podrá sólo multiplicarse, no desaparecer». Gabriele in MariapoliY don Marco escribe también acerca de Gabriele: «Esos ocho años normales de su existencia se descubren totalmente llenos de alegría. Ese niño sabía jugar siempre y con todos. Invitaba, proponía, organizaba y desarrollaba con la máxima honestidad cada juego, como si fuera su única tarea. Como todos, en las vacaciones llevaba un cuaderno de la escuela con las tareas asignadas y para terminarlas tenía que completar cinco páginas al día. Pero por jugar no había logrado terminarlas. Después de que el papá, por teléfono, lo invitara a recuperar todas las páginas atrasadas, se puso en seguida a hacerlas. Era siempre así de disciplinado: divertirse es hermoso, pero su compromiso de jugar sin hacer trampas, era el mismo durante la oración y en todas las tareas en las que se le pedía colaborar dentro y fuera de la casa. Ahora se entiende que el empeño con el que participaba en las procesiones era fruto de una fe madura. Por lo tanto, no era por casualidad que, después de su funeral, hubiera colas en los confesionarios. Los rostros de sus amigos estaban transformados, conmovidos, como después de sufrir un electroshock evangélico y expresaban el deseo de cambiar la orientación de su vida, de abrirse a la fe». Elisa y Gabriele quisieron quedarse con sus dos abuelas sólo esa noche más, pero antes de dormirse pensaron en empacar bien sus maletas, para estar listos, al día siguiente, para el viaje. Ese día, para ellos, ha resultado eterno.

Madre Teresa, maestra excelsa del arte de amar

Madre Teresa, maestra excelsa del arte de amar

MotherTeresa«La Madre Teresa es (…) una maestra excelsa del arte de amar. Amaba de verdad a todos. No preguntaba a su prójimo si era católico, hindú o musulmán, etc. (…). La Madre Teresa era, sin duda, la primera en amar. Era ella la que iba en busca de aquellos para los que Dios la había enviado. La Madre Teresa veía, quizás como nadie más, a Jesús en cada uno.  Precisamente su lema era «A mí me lo hiciste». La Madre Teresa se hacía uno con todos. Se hizo pobre con los pobres, pero, sobre todo, como los pobres (…). No aceptaba nada que no pudiesen tener también los pobres. Por ejemplo, es conocida su renuncia y la de sus monjas a una simple lavadora, renuncia que muchos no entendían, diciendo ¡en estos tiempos!, Pero ella lo hacía porque los pobres no la tenían, por tanto, tampoco la quería tener ella. Cargó e hizo suya la miseria de los pobres, sus penas, sus enfermedades y su muerte. La Madre Teresa amaba a todos como a sí misma, hasta ofrecerles a ellos su propio ideal. Por ejemplo, invitaba a los voluntarios, los que prestaban servicio en su Obra durante un cierto tiempo, a buscar su  propia “Calcuta” en el lugar al que cada uno volvía. Porque – decía – hay pobres por todas partes. La Madre Teresa, sin lugar a dudas, amaba a sus enemigos. Nunca se detuvo a contestar las acusaciones absurdas que le hacían, sino que rezaba por sus enemigos. Sí, en ella puede verse « el arte de amar» encarnado a la perfección. Era una (…) reina de la caridad». Chiara Lubich Conferencia telefónica del 25 de septiembre de 1997 publicada en: Chiara Lubich, Construir el castillo exterior, Ciudad Nueva, Roma 2004, pp. 29-30 Leer también:

Fontem (Camerun): Golden Jubilee Celebration 1966-2016

Fontem (Camerun): Golden Jubilee Celebration 1966-2016

Official InvitationLa diócesis de Mamfe, la familia de los Focolares y la Asociación de los ex-alumnos de la escuela “Our Lady Seat of Wisdom” (Sede de la Sabiduría), invitan a todos a las celebraciones del 50° aniversario (1966-2016) de la llegada del Movimiento de los Focolares a Fontem (Camerun) y de la apertura de la escuela. Los festejos se llevarán a cabo del 14 al 17 de diciembre de 2016, en la ciudadela “Mariapoli Mafua Ndem Chiara Lubich” (Fontem). Para más información: info@focolare-fontem.org Sitio web: www.focolare-fontem.org

Giordani: el amor, aliento vital de la creación

Giordani: el amor, aliento vital de la creación

20160901-01De la misma manera que, naciendo en un establo, Jesús se quiso incluir en seguida en el más humilde substrato social, entre gente sin casa, refugiados, expulsados, así también, dejándose crucificar, abandonado, se colocó en medio de la multitud que sufría – los oprimidos, los decepcionados, los hambrientos, los derrotados de toda época y país – justo en el centro de la humanidad de todos los tiempos. Ese centrarse en la miseria, les da a los seres humanos la medida de su amor. Pero ésta era la forma extrema de injertarse en la tragedia de la humanidad desgarrada, la manera de hacerse el último, el más cobarde, el más degradado, para estar en la base de toda miseria, una base que se eleva hacia el cielo. Lo infinito que por amor se anonada. Él había creado el universo, y lo desarrollaba y lo regía; y universo significa una producción de grandeza ilimitada, proporcionada, de alguna forma, a la grandeza de su mente: un mundo hecho de mundos, uno más maravilloso que los demás, de los cuales el ser humano — minúscula criatura de un pequeñísimo planeta, — después de siglos de estudios, se ha hecho alguna minúscula idea; con estrellas que sólo en nuestra Galaxia distan entre ellas aproximadamente 4 años-luz y que de la periferia de la Galaxia al centro de la misma cuentan una distancia de 30 años-luz, la cual puede recorrerse 1500 veces, en los dos sentidos, en tan sólo mil millones de años. En este universo, infinitamente más grande de lo que es posible imaginar con mente humana, Él había visto también la miseria del pequeño grupo de habitantes del planeta tierra, y se había anonadado para hacerse uno de ellos y los había asistido hasta darles como alimento el evangelio y su misma persona. La redención restablece el designio de la creación, lo cual conlleva que la existencia de las constelaciones y de los átomos en el universo, como la de las criaturas en la tierra y en cualquier parte del mundo, es una obra de armonización constante para realizar siempre la unidad. Por eso el Creador inyectó, como aliento vital, el amor. Bienestar, paz, salud, florecen proporcionalmente a este precepto.   (Igino Giordani, L’unico amore, Città Nuova, 1974, pp. 64 e 105)

«Después del huracán, un temblor de tierra; pero el Señor no estaba en el terremoto” (1 Re, 19,11)

«Después del huracán, un temblor de tierra; pero el Señor no estaba en el terremoto” (1 Re, 19,11)

Amatrice_clocktower«El campanario de la iglesia de Amatrice, que sigue marcando las 3.36, es una imagen fuerte que expresa lo ocurrido esta noche. Ese minuto ha sido el último minuto para muchas víctimas. Un minuto que se recordará para siempre porque quedará grabado en la carne y en el corazón de sus familiares y será recordado por nuestro país, cuya historia reciente es también una serie de relojes detenidos para siempre por la violencia de los hombres o de la tierra. Yo también lo recordaré para siempre, porque este grito de la tierra ha llegado hasta la casa de mis padres en Roccafluvione, donde me encontraba de visita, a 20 kilómetros de Arquata del Tronto. Ha sido una larga noche de miedo, de dolor y de pensamientos sobre Amatrice, Arquata, Accumuli, pueblitos de mi niñez, cerca del de mis abuelos, a los que iba en verano acompañando a mi padre que trabajaba como vendedor ambulante de pollos. Y se suman nuevos pensamientos, que nunca tenemos, y sólo aparecen en éstas noches tremendas. AmatricePensaba que el tiempo medido hasta las 3.36 por el reloj del campanario, que quedó detenido, como muerto, no es más que una dimensión del tiempo, la que los griegos llamaban kronos, que es sólo la superficie, el suelo del tiempo. En el mundo existe el tiempo que gestionamos, domesticamos, construimos y usamos para vivir. Pero por debajo hay otro tiempo: el tiempo de la tierra. Este tiempo no humano, a veces inhumano, gobierna el tiempo de los hombres, de las madres, de los niños. Y pensaba que nosotros no somos  los dueños de este otro tiempo, más profundo, abismal y primitivo, que no sigue nuestros pasos y a veces incluso va a contrapié de los que caminan por encima. Estas nochas tremendas nos han hecho sentir este otro tiempo, sobre el cual caminamos  y construimos nuestras casas, haciendo nacer una certeza completamente nueva de que somos “hierba del campo”, regada y alimentada por el cielo, pero también tragada por la tierra. La tierra, la de verdad y no la romántica e ingenua de las ideologías, es a la vez madre y madrastra. El humus genera al homo, pero también lo convierte en polvo, unas veces bien, en el momento propicio, y otras veces mal, demasiado pronto y con demasiado dolor. El humanismo bíblico lo sabe muy bien y por eso combate contra los cultos paganos de los pueblos cercanos que querían hacer de la tierra y de la naturaleza una divinidad. La fuerza de la tierra siempre ha fascinado a los hombres, que han intentado comprarla con magia y sacrificios. Y así, mientras trataba en vano de recuperar el sueño, pensaba en los libros tremendos de Job y de Qohélet, que tal vez es en momentos como los vividos durante estas noches cuando se entienden. Esos libros nos dicen que ningún Dios, ni siquiera el verdadero, puede controlar la tierra, porque también Él, una vez que entra en la historia humana, es víctima de la misteriosa libertad de su creación. Ni siquiera Dios puede explicarnos por qué los niños mueren aplastados por las antiguas piedras de nuestros pueblos; y no nos lo puede explicar porque no lo sabe, porque si lo supiera sería un ídolo monstruoso. Dios, que hoy mira la tierra de las tres “aes” (Arquata, Accumuli, Amatrice), sólo puede hacerse nuestras mismas preguntas, gritar, callar y llorar junto a nosotros. Y nos hace recordar las palabras de la Biblia: todo es vanidad de vanidades; todo es humo, soplo, viento, niebla, deshecho, nada, efímero. En hebreo vanidad se escribe hebel, la misma palabra con la que se nombra a Abel, el hermano al que dio muerte Caín. Todo es vanidad, todo es un infinito Abel; el mundo está lleno de víctimas. Eso sí lo podemos saber. Lo sabemos y lo olvidamos demasiado pronto. Estas noches y estos días tremendos nos lo recuerdan». Luigino Bruni Fuente: Città Nuova .