14 Mar 2014 | Sin categorizar
El 7 de diciembre de 1943, Silvia Lubich, joven maestra, nunca habría imaginado que tantas personalidades del mundo civil y religioso (entre los cuales cuatro Papas), algunas décadas después, habrían pronunciado palabras sumamente comprometedoras sobre su persona y sobre su familia espiritual.
No tenía ninguna idea de lo que habría visto y vivido en sus 88 años de vida. Ni podía pensar en los millones de personas que la seguirían.
No podía imaginar que con su Ideal habría llegado a 182 naciones. Ni imaginar que habría inaugurado una nueva estación de comunión en la Iglesia y que habría abierto canales de diálogo ecuménico hasta ahora nunca practicados. Mucho menos imaginaba que su familia acogería a fieles de otras religiones y personas sin una referencia religiosa. Es más, ni siquiera tenía idea de que iba a fundar un Movimiento.
Ese 7 de diciembre de 1943 “Silvia” tenía sólo los sentimientos de una joven y bella mujer enamorada de su Dios con quien estrechaba un pacto nupcial, sellado con tres claveles rojos. Esto le bastaba. ¿No podía imaginar la corona de gente de toda edad y extracción social, de todos los puntos de la tierra, que la habrían acompañado en sus viajes llamándola simplemente “Chiara” (un nombre que tomó de la admirada santa de Asís)?
¿Ni podía pensar, estando en su pequeña Trento que sus intuiciones místicas habrían abierto una cultura de unidad, apta para la sociedad multiétnica, multicultural y multireligiosa?
Chiara Lubich ha superado los tiempos. En la Iglesia –ella, mujer, laica- ha propuesto temas y nuevos caminos emprendidos más tarde por el Vaticano II. En la sociedad mundializada ha sabido indicar el camino de la fraternidad universal cuando nadie hablaba del acercamiento entre civilizaciones. Ha respetado la vida y ha buscado el sentido del dolor. Ha trazado un camino de santidad religiosa y civil practicable por cualquiera, no reservado a pocos elegidos.
En 1977, en el Congreso eucarístico de Pescara, dijo: «La pluma no sabe lo que tendrá que escribir, el pincel no sabe lo que tendrá que pintar ni el cincel lo que deberá esculpir. Cuando Dios toma en sus manos a una criatura para hacer surgir en la Iglesia una obra suya, la persona elegida no sabe lo que tendrá que hacer. Es un instrumento. Y esté, yo creo, es mi caso».
Y todavía: «Fecundidad y difusión desproporcionadas a cualquier fuerza o inteligencia humana, cruces, cruces, pero también frutos, frutos, frutos abundantísimos. Los instrumentos de Dios por lo general tienen una característica: la pequeñez, la debilidad… Mientras que el instrumento se mueve en las manos de Dios, él lo forma con miles y miles de cuidados dolorosos y alegres. Así lo vuelve cada vez más apto para el trabajo que debe desarrollar. Hasta que, adquiriendo un profundo conocimiento de sí y una cierta intuición de quién es Dios, pueda decir con competencia: yo soy nada, Dios es todo. Cuando la aventura empezó en Trento, yo no tenía un programa, no sabía nada. La idea del Movimiento estaba en Dios, el proyecto en el cielo».
Chiara Lubich es el origen del Movimiento de los Focolares. Nació el 22 de enero de 1920 en Trento, murió el 14 de marzo de 2008 en Rocca di Papa, rodeada por su gente. Los días posteriores miles de personas, desde simples obreros hasta personalidades del mundo político y religioso, llegan a Rocca di Papa para rendirle homenaje. El funeral tiene lugar en la Basílica romana de San Pablo extramuros, incapaz de contener la gran multitud acudida (40.000 personas). El Secretario de Estado Tarcisio Bertone, enviado por Benedicto XVI, preside la ceremonia eucarística junto a 9 cardenales, más de 40 obispos y cientos de sacerdotes. Lee un mensaje del Papa quien entre otras cosas, define a Chiara como una “Mujer de fe intrépida, dócil mensajera de esperanza y de paz”.
Resuenan las palabras que Chiara expresó un día: «Quisiera que la Obra de María, al final de los tiempos, cuando, compacta, se prepare a presentarse ante Jesús abandonado-resucitado, pueda repetirle: “Ese día, mi Dios, vendré hacia ti… con mi sueño más loco: ¡llevarte el mundo entre los brazos!”. ¡Padre que todos sean uno!».
14 Mar 2014 | Sin categorizar
Se está realizando una amplia reflexión en el debate actual sobre el aporte que la mujer puede y debe dar a la vida de la Iglesia. A propósito de ello a menudo se hace referencia a Chiara Lubich, por su patrimonio espiritual, de pensamiento y obras. Hoy, al celebrar el 6° aniversario de su fallecimiento, en muchas ciudades del mundo se le recuerda en distintas formas, confrontándose con su herencia.
Se reflexiona sobre el aporte que ella dio al incremento del diálogo ecuménico en Pretoria (Sudáfrica) con el Dr Kobus Gerber, Secretario General de la Iglesia Reformada de Holanda, también en Melbourne y en Perth (Australia). El tema de la familia, una de las pasiones de Chiara, será el centro de varias manifestaciones, en Luxemburgo y Sevilla (España), en preparación al próximo Sínodo extraordinario de octubre, en el Vaticano. En Perugia (Italia), el alcalde Waldimiro Boccali dedicará una avenida a la beata Chiara Luce Badano, hija espiritual de Chiara Lubich, y a ella se le dedicará una calle de Porto Alegre en Brasil, donde –en la sala del Consejo Comunal- está la exposición “Chiara Lubich, protagonista de nuevos tiempos”. Después habrá eventos de carácter cultural, presentación de libros, conciertos… Serán muchísimas las comunidades de los Focolares, en pequeños centros o en las metrópolis, que se reunirán para agradecer a Dios por haber dado a la humanidad el don de Chiara Lubich; a menudo estarán presentes obispos, como en Sídney (Australia) donde participará el cardenal George Pell, en Wellington (Nueva Zelanda) estará el Arzobispo John Dew, en Olomuc (Chequia) el arzobispo Jan Graubner. Se hablará de su aporte al diálogo interreligioso en el Noor Center, Centro Islámico de Toronto (Canadá) y en otras ciudades de Europa, Medio Oriente y África. “Chiara y las Religiones. Juntos hacia la unidad de la familia humana”, será el tema del Congreso que el jueves 20 de marzo se realizará en Roma, en el Aula Magna de la Pontificia Universidad Urbaniana. Un recuerdo de Chiara Lubich trazado por personalidades de varias religiones, que tuvieron un contacto personal con ella. Será la conclusión de un simposio interreligiosos que se realizará en Castelgadolfo con la participación de cristian
os y fieles de otras tradiciones religiosas, como el judaísmo, el Islam, el budismo, el hinduism, el sintoísmo, el sikhismo. Este 6° aniversario lleva en sí el desarrollo de la fase preliminar de la causa de beatificación de Chiara Lubich, después que el 7 de diciembre de 2013, María Voce, la actual presidente de los Focolares, firmó la solicitud oficial de su inicio al obispo de Frascati, Mons. Raffaello Martinelli. Un acto –dijo entonces María Voce dirigiéndose al Movimiento- que «nos invita a todos nosotros a una santidad todavía más grande, a construirla día tras día en nuestra vida, para hacer emerger la “santidad de pueblo” a la que Chiara tendía».
13 Mar 2014 | Sin categorizar
Te quiero
no porque he aprendido a decírtelo,
no porque el corazón me sugiera esta palabra,
tampoco porque la fe me haga creer que eres amor,
ni siquiera solamente porque has muerto por mí.
Te quiero
porque has entrado en mi vida
más que el aire en mis pulmones,
más que la sangre en mis venas.
Has entrado donde nadie podía entrar,
cuando nadie podía ayudarme,
cada vez que nadie podía consolarme.
Todos los días te he hablado.
Todas las horas te he mirado,
y en tu rostro he leído la respuesta,
en tus palabras la explicación,
en tu amor la solución.
Te quiero
porque durante muchos años has vivido conmigo
y yo he vivido de ti.
He bebido de tu ley
y no me había dado cuenta de ello.
Me he nutrido de ella, me he robustecido,
me he repuesto,
pero lo ignoraba,
como el niño que bebe de la madre
y todavía no sabe llamarla
con ese dulce nombre.
Concédeme estarte agradecida
–al menos un poco–
durante el tiempo que me queda,
por este amor que has derramado en mí
y que me ha obligado a decirte:
te quiero.
Chiara Lubich
Publicado en La doctrina Espiritual, Editorial Ciudad Nueva, Buenos Aires 2005, pág. 174-175
13 Mar 2014 | Sin categorizar

12 Mar 2014 | Sin categorizar
«Nuestra tierra está siendo devastada desde hace veinte años por las guerras civiles, niños armados como soldados, violencia, rapiña de los recursos naturales; ninguna política “proactiva”… ¿y nosotros? Somos jóvenes que nunca hemos conocido la paz, ¿podemos responder a este desafío? Y nuestros amigos, padres, autoridades regionales…¿estarán dispuestos a seguirnos en esta audaz aventura?» A partir de esta pregunta, un grupo de jóvenes congoleses tuvo la idea de realizar un festival, para llevar – a través del lenguaje del arte- un mensaje que llegue hasta losforos internacionales. Una petición fue enviada también al Secretario General de las Naciones Unidas, el Sr. Ban Ki-moon.
«Nuestra tierra es fértil, el agua es abundante, nuestro subsuelo es un don de Dios: el Norte del Kivu debería ser un paraíso. Nosotros, los jóvenes, queremos ayudar a construirlo». Esto se declara en la misión del proyecto, que requirió dos años de preparación y que se realizó en Goma (República Democrática del Congo) del 14 al 16 de febrero. El Festival “Amani” en idioma swahili significa paz. Los protagonistas, cantando su sufrimiento y su esperanza, lanzaron su mensaje ante políticos y representantes internacionales, ante los cascos azules de la ONU y ante 25 mil personas que pasaron por el lugar.
Los jóvenes del Movimiento de los Focolares estuvieron entre los promotores y animadores de este evento. Belamy Paluku, de la banda “GenFuoco” de Goma, encargado de gestionar las colaboraciones artísticas, cuenta: «El festival fue la realización de un gran sueño: reunir a muchas personas y anunciar juntos un mensaje de unidad; ser portavoces de las personas menos consideradas de nuestra sociedad. Además, los artistas no sólo ofrecieron su punto de vista, sino que por el hecho de proceder de países en conflicto entre ellos, desde el mismo palco dieron un fuerte testimonio. Espero que sea el comienzo de una nueva etapa».
En la preparación del Festival participaron muchas personas, en el escenario y detrás del palco. Estaba quien horneaba “galletas y gouffres (tipo de waffels)”, quien servía la comida, quien repartía las bebidas, «y todo esto se hacía sin medir el esfuerzo, dando a todos una sonrisa de amistad» cuenta Jean Claude Wenga, responsable de la comunicación en el Festival.
«Quería comprender de qué forma va adelante la culturade la fraternidad en el extranjero y cómo se pueden desarrollar relaciones en este intercambio entre culturas y por esto quise participar» – explica Aurelie, una joven de los Focolares.
Los adultos tampoco fueron indiferentes. André Katoto, un padre de familia de la zona de Kivu, afirma: «Amani quiere decir paz. Con esta fiesta quisimos celebrarla en nuestra región».
8 Mar 2014 | Sin categorizar
“Desde la vida de la Palabra la urgencia de comunicar. Hacia una verdadera cultura del encuentro”. Con este lema, del 17 al 23 de febrero se desarrolló en la diócesis de Anse à Veau- et Miragoane, Haití, el Seminario Interdiocesano de Comunicación, organizado por el Departamento de Comunicación del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano). Los participantes, 79 en total, llegaron de ocho de las diez diócesis haitianas: Les Cayes, Gonaïves, Cap-Haitien, Jeremie, Hinche, Port-aut-Prince, Port-de-Paix y de la diócesis sede. El Seminario, que había sido pedido por Mons. Pierre A. Dumas, obispo de Anse à Veau et Miragoane, fue desarrollado por un equipo de 5 comunicadores de distintos países de América Latina y el Caribe (Argentina, Perú y Cuba) pertenecientes a Netone de América Latina. Los profesores, después de un año de trabajo a distancia para preparar juntos el programa y cada uno de los temas, llegaron a Haití con algunos días de anticipación, lo que les permitió sumergirse en la realidad del pueblo y la Iglesia local.
“Visitamos Radio-Tele Soleil -cuentan- que está funcionando en una sede provisoria en Puerto Príncipe ya que el edificio del Arzobispado donde tenía sus estudios, fue destruído durante el terremoto y murieron varios de sus colaboradores. Es la más importante emisora de la Iglesia católica con cobertura nacional. También pudimos recorrer el centro de Puerto Príncipe, con la Catedral destruida por el terremoto del 2010, casi como un símbolo del dolor de este pueblo”.
El seminario superó todas las expectativas: en 5 jornadas intensas se partió desde la visión trinitaria de la comunicación con la propuesta de la vida de la Palabra, aún antes del hecho comunicativo. Así cada mañana se iniciaba con intercambio de experiencias sobre cómo cada uno había tratado de vivir la frase del Evangelio propuesta el día anterior y la meditación de una nueva frase para ese día. Cada día eran muchos los que contaban a todos cómo habían tratado de poner en práctica el Evangelio. Después se fueron afrontando los distintos medios de comunicación con exposiciones teóricas y talleres: radio, prensa escrita, teatro, televisión e internet. El diálogo, las preguntas, los talleres contaban con muchísima participación e integración de todos. El idioma (se exponía en castellano, las diapositivas y los temas escritos estaban en francés y la traducción era en créole) no significó una barrera para nadie. La Eucaristía final, presidida por Mons. Pierre Dumas, fue un momento de mucha alegría y emoción. Se había construido entre todos un espacio de humanidad renovada.
“Para nosotros –dice el equipo de Netone– fue la posibilidad de cambiar la mirada sobre este pueblo maravilloso, que muchas veces no es reflejado así en los medios de comunicación de nuestros países. Nos hemos enamorado de la sencillez, la alegría, el entusiasmo y la esperanza de los haitianos. Constatamos ser una misma Iglesia, que comparte como hermanos la reciprocidad entre América Latina y el Caribe. Nos llevamos de Haití mucho más de lo que fuimos a dar”.