Movimiento de los Focolares
América Latina sin fronteras

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71 estudiantes procedentes de México, Honduras, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Cuba, Colombia, Ecuador, Venezuela, Perú, Bolivia, Paraguay, Chile, Italia y Argentina que durante 10 días se reunieron en la Mariápolis Lia (Argentina), llegaron con grandes sueños, en búsqueda de nuevas respuestas a sus inquietudes.

El recorrido académico de la Escuela de Verano (EdeV 2014), organizada por el Instituto Universitario Sophia y un grupo de profesores latinoamericanos, abordó las disciplinas de: Teología Bíblica, Ciencias Económicas y Sociología. Un disparador de nuevas categorías que despertaron en los estudiantes exigencias profundas y radicales de cambio. Una mirada nueva, simple, originaria en la lectura del Evangelio, en búsqueda de la autenticidad del texto, poniendo de relieve el mensaje novedoso, revolucionario y transformador de las palabras de Jesús. Confianza, reciprocidad y gratuidad en las relaciones interpersonales han demostrado su eficaz importancia en el desempeño económico. Persona y sociedad en perspectiva histórica, sociológica y en los documentos del magisterio de la Iglesia de América Latina han abierto nuevas perspectivas desde la categoría del don y de la interculturalidad.

América Latina grita desde sus entrañas cambios profundos: volver a sus raíces, reconocer la riqueza y el pensamiento de sus pueblos originarios, desafiar la desigualdad social en la búsqueda de la equidad, hacer de la contrastante diversidad que atraviesa el continente un don.

El arte se presentó como un camino de interculturalidad válido: una muestra de obras de arte de distintos países y el Concierto “Música de la Esperanza”, en el que se estrenó la obra “Hablata Oblata Opus 265” del compositor costarricense Mario Alfagüell, música contemporánea con textos de grandes pensadores de América Latina, con dos directores en escena, deleitó a los participantes en un momento abierto a todos los habitantes de la Ciudadela y de los alrededores.

Los estudiantes de la primera edición de la EdeV (Enero de 2013), han presentado 29 ensayos en siete disciplinas y 12 proyectos, demostrando, a través de diversos métodos acordes con sus ciencias, que es posible pensar desde un nuevo paradigma: la cultura de la fraternidad.

Daniela de Chile presentó el proyecto: «Una nueva mirada del saber en salud: ¿Qué es lo igual y que lo diferente de la medicina mapuche y la medicina tradicional? Comparación de medicina Tradicional y pueblos originarios».

Christopher de México también presentó su trabajo: “el presente proyecto como propósito realizar un análisis del concepto de fraternidad como elemento de discurso en el actual sistema político mexicano, durante un periodo definido (Del 1 de diciembre de 2012 al 30 de abril de 2013): Fraternidad entre líneas: Una aproximación a su uso en el discurso político mexicano».

“Somos muchos pero somos uno. Hoy siento que América Latina es un camino sin fronteras que une norte y sur con un solo sueño: la fraternidad”, una de las muchas impresiones que los estudiantes han manifestado al dejar la Mariápolis Lía con un gran desafío: realizar un proyecto de trasformación social en sus regiones para ser presentado el próximo año.

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Pasquale Foresi: junto a Chiara

Chiara Lubich vio siempre en Pasquale Foresi un designio especial para el desarrollo del Movimiento de los Focolares: el de la encarnación del carisma de la unidad en las realidades concretas, y por ello lo consideró, junto con Igino Giordani, co-fundador del Movimiento. Pasquale Foresi conoció a Chiara y al Movimiento en 1949, entonces era un joven en búsqueda. Después de haber sentido la vocación al sacerdocio, estuvo en el Seminario de Pistoia y en el Colegio Capranica de Roma. Cuenta: “Estaba contento, satisfecho de mi elección. Pero en un momento determinado tuve, no una crisis de fe, sino simplemente cambié de opinión. (…) Fue así que surgió en mí la duda de si podía encaminarme al sacerdocio con estas dificultades en el corazón y suspendí momentáneamente el estudio. Fue en ese período que conocí el Movimiento de los Focolares (…). Notaba en las personas que pertenecían a él, una fe absoluta en la Iglesia Católica y al mismo tiempo una vida evangélica radical. Comprendí que ese era mi lugar y muy pronto me volvió a venir la idea del sacerdocio”. Será el primer focolarino sacerdote. Después de él, otros focolarinos sintieron esta llamada especial al servicio del Movimiento. Pasquale reconoce en los primeros pasos de Chiara Lubich y de sus primeras compañeras “una naciente evangélica brotada en la Iglesia” y se asocia a ellas. Revestido con el ministerio sacerdotal da un aporte fundamental al desarrollo del Movimiento como estrecho colaborador de la fundadora. Con respecto a los principales encargos confiados a él, escribe el mismo Foresi: “Porque era sacerdote, me encargaron de mantener las primeras relaciones del Movimiento de los Focolares con la Santa Sede. Otra encargo especial, a lo largo del tiempo, fue seguir el desarrollo del Movimiento en el mundo y colaborar, directamente con Chiara, en la redacción de los distintos Estatutos. Además pude dar vida y atender a obras concretas al servicio del Movimiento, como el ‘Centro Mariápolis’ para la formación de sus miembros, en Rocca di Papa, la ciudadela de testimonio Loppiano, la casa editorial Città Nuova (Ciudad Nueva) en Roma y otras obras que luego se fueron multiplicando en el mundo” . Pero hay un aspecto especial de la vida de Pasquale Foresi junto a Chiara, que quizás representa mejor de los otros su aportación especial al desarrollo del Movimiento. Dice él mismo: “Está en la lógica de las cosas que una corriente nueva de espiritualidad, todo gran carisma, tenga efectos culturales a todos los niveles. Si se mira la historia se constata que esto siempre fue así, con influencia en la arquitectura, en el arte, en las estructuras eclesiales y sociales, en los varios sectores del pensamiento humano y especialmente en la teología…”. De hecho, él ha hecho innumerables apartes, a veces con la palabra y a veces escritos para presentar la teología del carisma de Chiara y su dimensión social y espiritual, subrayando con competencia la novedad, ya sea con respecto a la vida que al pensamiento. Es sus escritos se encuentra “un agudo análisis, desde perspectivas amplias y optimistas, posibles por la sabiduría que proviene de una fuerte y original experiencia carismática, además de los abismos de luz y de amor, de humildad y fidelidad, que sólo Dios puede excavar en la vida de una persona”. (del prefacio de “Coloquios”, preguntas y respuestas sobre la espiritualidad de la unidad).

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Chiara Lubich: poder decir al final “siempre he amado”

«Hoy cumplo 46 años. El doble de cuando empecé a vivir el Ideal (la espiritualidad que emana del carisma de la unidad, ndr.). Estoy contenta porque de ahora en adelante será más el tiempo vivido con el Ideal que el tiempo sin él.

Pero necesito, Dios mío, abandonar mi vida en tu corazón. Necesito incinerar mi ser en las llamas ardientes del Espíritu Santo que, por toda la eternidad y desde ahora, debemos agradecer por habernos indicado este camino de amor: amar, amar siempre, amar a todos. Que al final de cada jornada podamos decir: he amado siempre». (Diario del 22 de enero de 1966)

«Hablando de Jesús, San Pablo escribe: «se entregó a sí mismo por mí» (Gál. 2, 20).

Cada uno de nosotros puede repetir lo que dice el Apóstol: por mí.

Jesús mío, has muerto por mí, por mí, ¿cómo puedo dudar de tu misericordia? Y si la fe me enseña que Dios murió por mí, ¿cómo puedo no corresponder a este amor arriesgándolo todo por Él?

Por mí. Es ésta la fórmula que anula la soledad de los más solos, que diviniza a cada pobre hombre desacreditado por el mundo, que colma cada corazón hasta el límite y lo hace desbordar sobre quién no conoce o no recuerda la Buena Nueva.

Por mí. ¿Por mí, Jesús todos tus dolores? ¿Por mí ese grito?

¡Oh! Seguramente tú no dejarás que se pierda ni la mía ni tantas pobres almas, y harás todo lo posible… al menos porque te hemos costado demasiado.

Tú me has generado al Cielo como mi madre a la tierra. Tú piensas sólo y siempre en mí como en cada uno.

Tú me das valor en mi vida cristiana, más que si tuviera todo el universo a mis espaldas empujándome.

Por mí. Sí, por mí.

Entonces, Señor, deja que también yo te diga, por los años que me quedan: por Ti».

(Chiara Lubich, Lo esencial hoy. Escritos Espirituales/2, Città Nuova, Roma 1997, p. 11).

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Gen Verde: Music made to be played

Gen Verde Music Made To Be Played La primera novedad del 2014:  es el álbum número 66 del grupo. 14 canciones y una pieza instrumental compuestas por las integrantes del Gen Verde que lanzan una mirada fresca y positiva  a los desafíos del mundo contemporáneo: las relaciones humanas, la integración, el dolor, la esperanza en un futuro de dignidad y paz

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Gen Verde: Music made to be played

 “Music Made To Be Played” («Música compuesta para ser vivida«) – cuenta Nancy de USA – comenzó a tomar forma durante las veladas transcurridas con las millares de personas, sobre todo jóvenes, que en estos dos últimos años pasaron por nuestra sala de ensayos en el centro internacional de Loppiano (Italia) , donde vivimos”

“Cada pieza – agrega Alessandra, italiana- habla de nosotros, del deseo de elevarnos y elevar el mundo, de los interrogantes y de la fuerza del amor que hay en nosotros, que es capaz de cambiar el hoy de nuestra vida así como la vida de los pueblos y su historia”.

“El nuevo álbum – explica Colomba, de Corea – recoge la experiencia del concierto que estamos llevando en las giras, junto con la riqueza de los encuentros y de los rostros, que son la materia prima de las nuevas piezas que presentamos, como también otros éxitos, conocidos, pero con arreglos totalmente nuevos”

“La protagonista es la contemporaneidad y sus grandes desafíos,- comenta Adriana, brasileña– descrita y ofrecida a través de una mirada lúcida y positiva. En el centro: las relaciones humanas, la integración, el dolor y el miedo a lo que es diferente, esperanza en un futuro donde se viva con dignidad y paz. En pocas palabras: nuestra cotidianidad”.

El conjunto Gen Verde: 21 artistas y profesionales que proceden de 13 países del mundo, cada miembro es portador de una diversidad cultural que está en la base del conjunto y le da contenido y hace único el mensaje del conjunto. En 47  años de actividad tienen en su haber más de 1400 espectáculos entre conciertos, eventos, talleres didácticos realizados en centenares de giras por Europa, Asia, América del Sur y del Norte.

¿Cuál es su objetivo? Raiveth, del Panamá, lo sintetiza en una frase: “Contribuir a la difusión de una cultura global de paz, de diálogo y unidad, a través del arte”

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La aventura de la unidad/Construyendo la Obra de María

El 7 de diciembre de 1943 se considera la fecha de nacimiento del Movimiento de los Focolares, porque ese día, con un voto perpetuo de castidad, Chiara Lubich se “casó con Dios”.

Pero la Fundadora de los Focolares también ha afirmado que una fecha de inicio podría ser su viaje, ocurrido en octubre de 1939, a Loreto, donde se custodia, según la tradición, la casa de Nazaret. La atmósfera de la familia que vivía en esa casita fue, para Chiara, un “llamado”: repetir en el silencio, como en la familia de Nazaret, el más grande misterio de la historia, la vida de Dios entre los hombres.

A partir de ese momento todo fue siempre un estupendo descubrimiento. Pero ella no fue la única en sorprenderse: con ella Natalia Dallapiccola, Giosi Guella, Marilen Holzhauser, Graziella De Luca, Vale y Angelella Ronchetti, Dori Zamboni, Gis y Ginetta Calliari, Silvana Veronesi, Lia Brunet, Palmira Frizzera, Bruna Tomasi… y, algunos años después:  Marco Tecilla, Aldo Stedile, Antonio Petrilli, Enzo M. Fondi, Pasquale Foresi, Giulio Marchesi, Piero Pasolini, Oreste Basso, Vittorio Sabbione… los primeros entre muchos que compondrán el escuadrón que Chiara previó en Loretoproféticamente, cuando intuyó que otros la seguirían. Los caminos que condujeron a las primeras y los primeros a emprender el camino abierto por Chiara, – ahora que en el Movimiento se han definido sus estructuras – , evidencian que cada uno de ellos era necesario para el proyecto de Dios, para el carisma que estaba “encarnándose”. No podía ser de otra forma en un carisma cuya característica es la unidad, expresión de la vida trinitaria. Personas de las más variadas profesiones guiadas poruna misma voz que, en el amor recíproco, ponían al servicio de los demás sus talentos que florecían  por el amor que circulaba entre ellos.

Después de setenta años, el desarrollo del Movimiento de los Focolares parece explicar la afirmación de Gregorio Magno, cuando dice que la Sagrada Escritura “crece con quien la lee” y “al igual que el mundo, la Escritura no fue creada de una vez para siempre: el Espíritu la ‘crea’ todavía hoy, se puede decir, cada día, cada vez que la ‘abre’. Por una relación maravillosa Él la ‘dilata’ en la medida que se dilata la inteligencia de quien la acoge” (*). Y en el caso del Movimiento ha sido la comunicación sobre la forma en que cada uno vivía el Evangelio lo  que nutría la comprensión de las mismas palabras de Jesús. Palabra vivida y comunicada, una práctica que trazará una línea ascética y colectiva.

La vida vivida por Chiara y por muchos que con ella acogieron y acogen la Palabra, en esta época de fundamentales transformaciones culturales, demuestra cuál es su tarea: “… participar de los designios de Dios sobre la humanidad, trazar sobre la multitud un bordado de luz y, al mismo tiempo, compartir con el prójimo la deshonra, el hambre, los golpes, las breves alegrías. Porque hoy, más que nunca, el atractivo es vivir la más alta contemplación y permanecer mezclados entre todos, hombre junto al hombre”.

Los primeros compañeros de Chiara experimentaron lo que el Concilio Vaticano II expresará posteriormente con respecto a la Iglesia: “[El Espíritu Santo] con la fuerza del Evangelio la rejuvenece, la renueva continuamente y la conduce a la perfecta unión con su Esposo” (LG,4).

* Guido I. Gargano, Il libro, la parola e la vita,  La exegesis bíblica de Gregorio Magno, Ediciones San Paolo, 2013