18 Ene 2014 | Sin categorizar

Vancouver, Iglesia Anglicana
En Vancouver, en un contexto rico de comunidades cristianas de distintas Iglesias, la semana de oración por la unidad de los cristianos se construye en forma conjunta.
Marjeta Bobnar está encargada desde el 2012, de coordinar las relaciones ecuménicas e interreligiosas de la Arquidiócesis de Vancouver, Canadá. El territorio que tiene confiado está sembrado de numerosas comunidades cristianas: anglicanos, pentecostales, luteranos, menonitas y no sólo. Su experiencia nace de la exigencia de encaminar relaciones de conocimiento recíproco y colaborar en iniciativas concretas, viendo en cada miembro de otra Iglesia a un hermano o hermana para amar.
“Los primeros pasos –cuenta Marjeta – iban dirigidos a entretejer relaciones nuevas con las distintas comunidades, y a la sensibilización ecuménica de los católicos”. En este camino determinante y constante es el apoyo del Arzobispo J. Michael Miller y de la comunidad de los Focolares a la que pertenece Marjeta.
Ya durante la preparación de la Semana Ecuménica del año pasado, recogimos algunos frutos de este impulso renovado: “La mayoría de las parroquias católicas –prosigue- no tenía contacto con las otras iglesias pero expresaron el deseo de llegar y de invitar a los miembros de las otras comunidades cristianas presentes en su urbanización. Fue así, por ejemplo, que se estableció el contacto con un pastor luterano muy abierto al diálogo ecuménico”.

Vancouver, Iglesia Católica
Durante los momentos de oraciónpropuestos muchos dieron testimonio de la alegría de estar juntos, y el deseo de dialogar para conocerse más. Muchos han querido mantenerse en contacto para profundizar la relación e involucrar a más personas en encuentros sucesivos.
“Para la Semana de oración por la unidad, que ya está a las puertas, –prosigue Marjeta-, junto a la diócesis anglicana programamos algunos encuentros que darán la posibilidad de reunir a anglicanos y católicos para compartir experiencias pero también para plantearse interrogantes. Desde el inicio del 2013 se conformó un grupo mixto compuesto por 3 anglicanos y 3 católicos: ha sido una bellísima experiencia construir relaciones en el grupo, escuchándonos profundamente.
Además, estamos en contacto con los responsables de las Iglesias y comunidades eclesiales luterana, la United Church of Canada, la menonita, pentecostal y la Iglesia apostólica armenia.
Al colaborar y construir diversos momentos de oración o de reflexión, recibimos respuestas llenas de entusiasmo y también de gratitud por la unidad experimentada”.
17 Ene 2014 | Sin categorizar
«
Vivir juntos por algo que pueda reforzar el bien en el mundo nos une y nos da la fuerza, y nos empuja a avanzar hacia el mundo unido». Son las palabras de Igor, de los Jóvenes por un mundo unido del Nordeste de Brasil.
¿Qué es “Desafío”?

Escuela Santa Maria
«“Desafío” son tres días –explica Igor- de encuentro y fiesta para compartir muchas iniciativas que nosotros los Jóvenes por un Mundo Unido de esta región (que comprende siete Estados brasileños) llevamos adelante en nuestras ciudades. Cada año, somos más o menos 350 jóvenes que nos damos cita en la ciudadela “Santa María”, en Igarassu (Estado de Pernambuco). El programa se desarrolla con temas de interés y de reflexión, intercambio de noticias sobre las actividades desarrolladas en las varias ciudades, varios talleres y foros específicos. Muy constructivos son los momentos dedicados a conocer algunas de las obras sociales que llevan adelante los Focolares y la ayuda que podemos ofrecer en esos días, como un signo de nuestro amor concreto hacia las personas del lugar».
Un programa intenso…
«Cierto – continua Igor –, aunque no faltan las veladas recreativas y los juegos jente todos. Una noche está dedicada a la oración ecuménica por la paz. Es siempre uno de los momentos más profundos y de gran aceptación por parte de los presentes. Sentimos que hay una conexión entre todos y que basta detenerse y dar espacio a esta dimensión, para que se cree una especie de puente espiritual que nos une a Dios y entre nosotros».
Este año tuvieron la cuarta edición con el lema “Vayan hacia el otro” ¿Cuáles son las conclusiones?
«Se puso en evidencia la importancia de las relaciones: en la familia, en la sociedad, en el mundo virtual, en las varias actividades que emprendemos y en los proyectos sociales. La novedad, sentida fuertemente por todos, ha sido un proyecto, lanzado hace algún tiempo, que llamamos “Primero los últimos”. Se trata de descubrir, por parte de cada grupo de jóvenes en su propia ciudad, quiénes son estos últimos, para poder vivir por ellos. ¡Así nacieron, en muchos puntos del Nordeste brasileño, numerosas iniciativas concretas a favor de los más necesitados, que compartimos con todos! “Desafío” –concluye Igor-, es un momento en el que involucramos al mayor número posible de jóvenes a construir juntos un mundo más unido y fraterno».
15 Ene 2014 | Sin categorizar
Tú has mantenido contactos con muchos cristianos no católicos. ¿Cómo veías antes a estos hermanos y cómo los consideras ahora?
«Esto: ante una botella que está llena en sus tres cuartas partes se pueden tener las dos reacciones conocidas: ¡Ah! ¡Todavía me falta un cuarto! O bien: ¡Ya está llena tres cuartos!
La primera expresión dice como anteriormente yo veía a mis hermanos no católicos, es decir hace quince años, antes de empezar a trabajar para el ecumenismo, con todo el Movimiento de los Focolares.
La segunda reacción es la que tengo en mi corazón durante estos últimos años.
De verdad no sé como dar gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de relacionarme con cristianos de las más variadas e importantes denominaciones.
Vivir con ellos, tratar con ellos, sobre todo conocerles, desde que se han abierto porque han aceptado el poder establecer con nosotros una relación de caridad recíproca en Cristo, me ha puesto en el corazón un inmenso sentido de asombro y agradecimiento a la Providencia por haber salvaguardado en estas Iglesias o comunidades eclesiales tantas riquezas de fe, a veces de esperanza, en estas otras liturgias, acerca del valor de la Palabra de Dios… (leer más)
14 Ene 2014 | Sin categorizar
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Hace tres años emprendí un camino como voluntario en una Comunidad de Roma que se ocupa de las adicciones. El Centro, nacido en 1978 para ayudar a personas drogadictas, hoy en día se ocupa de una problemática más amplia, y no se limita sólo a la drogadicción.
El itinerario que siguen los usuarios de la comunidad compete a quienes tienen un problema de dependencia, y a sus familiares o parientes que a veces se ven involucrados en situaciones que están al límite de la tolerancia humana. Precisamente es con estos últimos que desarrollo mi trabajo de voluntariado, porque me ocupo de los nuevos admitidos y de los grupos de autoayuda.
He podido experimentar concretamente que en ambos momentos: la admisión y la autoayuda tiene gran importancia y validez el diálogo, hecho de comunicación y escucha, tal como el que llevo adelante en el Movimiento de los Focolares entre personas creyentes y de convicciones diferentes como yo.
La admisión es el momento más difícil para quien llega perdido, confuso y trata con esfuerzo de abrirse y contar su experiencia a una persona que para él es desconocida. Es ésta la fase más complicada de todo el itinerario; si la persona que con tanto esfuerzo intenta vencer el temor y la vergüenza, no percibe que es escuchada todo el trabajo posterior puede ser inútil.
Aun en medio de la diversidad de situaciones, es siempre el diálogo el que permite –gracias a la reciprocidad que deriva-, una unión y un intercambio interior verdaderamente profundo. Lo positivo de uno y el sufrimiento del otro se confrontan en una enriquecedora comunión. El peso de la persona, al inicio del encuentro, que puede parecer insoportable, se vuelve más ligero y el sufrimiento menos pesado.
A lo largo del camino habrá muchos momentos difíciles, pero saber que no se está solo ayuda; en la caída, hay un hombro cerca para apoyarse.
Una mañana llega una señora y dice que quiere hablar con un funcionario. Estoy solo, me ofrezco a escucharla. Ya antes de sentarnos, impone condiciones a nuestra conversación: nuestro encuentro debe quedar en secreto (porque si el hijo se da cuenta podría matarla a golpes); ella no me dirá su nombre y mucho menos el de su hijo; yo no tendré que informar a la policía ni hacer ninguna denuncia.
Mi primera reacción es de sorpresa, después de rabia, muchos elementos me molestan. Pero cuando logro desapegarme de mi papel, veo a dos personas que ciertamente no están dialogando: una llena de dolor, sufrimiento y miedo; la otra fuerte, pero encerrada en su tarea de salvador.
Percibo la imposibilidad de hacer algo y la incapacidad de poner en práctica la teoría aprendida en los tres años de servicio en la comunidad. Los instrumentos técnicos en esta situación no sirven, el método que utilizo es infructuoso, hace falta cambiar de estrategia.
¡Llegó el momento de aplicar el diálogo así como lo vivo con mis amigos del focolar! Sólo yo puedo cambiar la situación. Mi tono de voz, mi actitud cambia; invito a la señora a sentarse y pongo a su disposición mi conocimiento técnico, pero sobre todo humano, olvidando el protocolo burocrático.
Se da un estallido de llanto y de alegría el mismo tiempo; se sienta y, disculpándose por las lágrimas, empieza a contarme su historia. La necesidad de compartir el drama que está viviendo finalmente ha encontrado un espacio donde poder liberase sin vergüenza y sin temor a ser juzgada.
Mi apertura finalmente se convierte en escucha capaz de acoger su sufrimiento, elaborarlo, hacerlo mío y restituirle mi aporte en un enriquecimiento recíproco.
(Piero Nuzzo)
10 Ene 2014 | Sin categorizar
Entrevista concedida por Maria Voce a Roberto Catalano, del centro de los Focolares para el diálogo interreligioso, con motivo de la IX Asamblea General de las Religiones por la Paz, que se celebró a finales de noviembre de 2013 en Viena. (segunda parte) Chiara Lubich había intuido que en el diálogo interreligioso estaba la solución de muchos de los desafíos de nuestro tiempo… «Chiara, como tuve ocasión de decir también en mi intervención aquí en Viena, nos puso delante de una visión muy clara y muy sencilla: todos somos hijos de Dios y, por lo tanto, todos somos hermanos. Al inicio, no era una perspectiva específica de las grandes religiones, sino, más bien un mirar al hombre. Posteriormente, esta actitud llevó al diálogo y a la relación con los seguidores de otras religiones. Esto, me parece que era profético. De hecho, Chiara, empezó a abrir el Movimiento al diálogo incluso antes del Concilio Vaticano II, después del cual, los diálogos se asumieron como uno de los caminos de la Iglesia, precisamente porque se toma este punto de vista sobre el hombre. Además, Chiara, preparó los medios y los instrumentos para estos diálogos. A medida que se establecían contactos con personas de otras tradiciones religiosas, comprendió que era necesario especializarse en ellos. Por eso fundó centros especiales, […] donde se trata de conocer más en profundidad a los cristianos de otras iglesias, a fieles de otras religiones y a personas de diversas culturas. De hecho, a partir de una comprensión más profunda surge una mayor posibilidad de amor y de abertura. Descubrimos los valores y nos ponemos en una actitud, no de defensa, sino en una actitud de diálogo, tal como debe ser.
[…] Hoy nos encontramos con personas budistas, musulmanas y de otras religiones que son una parte integrante del movimiento y no podemos decir que tenemos un diálogo con ellos. Ellos son parte de nuestro movimiento y, junto con nosotros, dialogan con los demás. Por lo tanto, hemos superado la etapa de diálogo para llegar a una etapa de unidad y plena colaboración también con ellos». ¿Cuáles son las perspectivas de diálogo interreligioso para el Movimiento de los Focolares? «Vemos que cuando hacemos encuentros de diálogo siempre hay personas nuevas de diferentes religiones, que se sienten atraídas por la relación que han visto entre los miembros de diferentes religiones. Este testimonio abre la posibilidad de que el diálogo se alargue. Se trata de hacer posible la tolerancia, la comprensión y la amistad, todos ellos aspectos a menudo comprometidos por muchos juicios. Tenemos que abandonar los prejuicios para descubrir la belleza que hay en cada persona, sobre todo destacando que la parte más valiosa es precisamente la de pertenecer a una religión. Esto permite poner de relieve la relación de cada persona con Dios.
[…] Los diálogos nos permiten crecer en la capacidad no sólo de entender a aquellos con quienes vivimos […], sino también de contener a otros que provienen de diferentes tradiciones e inspiraciones espirituales diferentes de la nuestra. […] Nuestro movimiento tiende, […] al ut omnes [el “Que todos sean uno», como pidió Jesús al Padre] y, por lo tanto, debe contener en la medida de lo posible todas las dimensiones. No puede contentarse con la dimensión católica, en la que nació y que también tiene en sí una perspectiva universal, porque católico significa universal. Para ser verdaderamente universal, tenemos que llegar a descubrir toda la belleza que existe en la humanidad». Lea la entrevista completa en Città Nuova online (en italiano)
6 Ene 2014 | Sin categorizar
Con motivo de la IX Asamblea General de las Religiones por la Paz, que se celebró a finales de noviembre de 2013 en Viena, Maria Voce fue nombrada una de los 62 co-Presidentes de esta organización que desde hace 43 años promueve el diálogo entre personas de diferentes religiones y culturas. Como conclusión de los trabajos, Roberto Catalano – del centro de los Focolares para el diálogo interreligioso – le dirigió algunas preguntas sobre la importancia del diálogo entre los seguidores de diferentes religiones y el papel que el Movimiento de los Focolares tiene y puede tener en este contexto. La proponemos de nuevo en dos tiempos. Religiones por la Paz. ¿Cuál es la impresión de esta experiencia en la que el Movimiento de los Focolares está comprometida desde 1982? «He sacado una impresión muy positiva. De hecho, representa una respuesta a la necesidad de que las diferentes religiones puedan expresar su apoyo y su ayuda para la paz. Lo que me parece muy importante es que se mantenga esta inspiración: es decir, que sea siempre el valor de los principios religiosos para construir la paz. […] La paz debe nacer de una visión que sólo las religiones pueden dar, la del hombre y la humanidad como una familia. […] Me parece lógico que también nuestro movimiento forme parte de esta Asamblea».
¿Qué impresión tienes acerca de la experiencia del diálogo del Movimiento en el mundo? «Una impresión extraordinaria. En todas partes donde existe nuestro movimiento hay personas de diferentes religiones que pertenecen a él. Digo por todas partes, porque no se puede pensar en excluir a alguien de nuestro rayo de acción. De hecho, como Movimiento de los Focolares, tenemos ante nosotros el ut omnes – el «Que todos sean uno», como Jesús pidió al Padre – y en el ut omnes cada uno encuentra un lugar. Los contactos en el lugar de trabajo, en las familias, en las calles, en todas partes, nos lleva a conocer personas de diferentes religiones. Sin embargo, lo más bonito es que con estos hombres y mujeres se construye una relación profunda […]. La sorpresa es ver que, junto con los cristianos, hay personas de diferentes tradiciones religiosas que hacen parte de nuestro movimiento. Los cristianos son los hermanos mayores porque empezaron antes, pero en la misma familia acogemos a los demás. […] Una gran parte del episcopado católico tiene una gran estima de los Focolares, porque se da cuenta de la posibilidad de establecer relaciones con personas de diferentes religiones. Esto, para los obispos que se encuentran en países como la India, por ejemplo, o en otras partes de Asia, es muy importante. De hecho, esto significa contar con alguien que propone un cristianismo abierto, no cerrado a defenderse, un cristianismo de diálogo y de cooperación y no de conquista”. Fin de la primera parte (segunda parte) Lea la entrevista completa en Città Nuova online (en italiano)