Movimiento de los Focolares
Amor de Dios, amor al prójimo en las tradiciones hebrea y cristiana

Amor de Dios, amor al prójimo en las tradiciones hebrea y cristiana

  No al choque entre las civilizaciones sino “una composición armoniosa de las diferencias”, en donde se hace “presente” la “inagotable e infinita riqueza de Dios, pero también un mayor compromiso de dialogar y conocerse más”. Es el mensaje que llega desde el primer Simposio Internacional hebraico-cristiano, promovido por el Movimiento de los Focolares, que ha reunido a cientos de exponentes del cristianismo y del hebraísmo en el Centro Mariápolis, sobre el tema “amor de Dios, amor al prójimo, en las tradiciones hebraica y cristiana”. En su intervención, el martes 24 de mayo, en la mañana, el Card. Kasper, Presidente del Consejo Pontificio para la unidad de los cristianos, definió como “sorprendente” el desarrollo del diálogo hebraico-cristiano. Después de haber citado los gestos de Juan Pablo II, recordó que, enseguida después de su elección, Benedicto XVI quiso asegurar la continuidad. “Al Papa Ratzinger –dijo Kasper- lo conozco hace más de 40 años. Ha escrito mucho sobre la relación entre hebraísmo y cristianismo. Ha dado importantes aportes teológicos. Tiene en su corazón este diálogo”. Para el futuro, Kasper ha indicado tres retos: “Debemos hacer todo lo posible por conocernos”, por profundizar la investigación teológica recíproca y también la “colaboración”. En el “frente” de la pobreza, de los valores a favor de la vida, de la familia, para transmitir el Concilio a las nuevas generaciones. El congreso, empezó el lunes pasado con un saludo enviado por Chiara Lubich. La fundadora del Movimiento ha ofrecido su experiencia personal. “Les aseguro –dijo- que parece que el Espíritu aletee sobre estos encuentros, �cuánto más en este entre hebreos y cristianos!”. Por su parte, Zanghi –co-director del Centro para el diálogo- observó que la característica del simposio es la “apertura de cada uno al otro en una actitud de escucha que conduce al conocimiento en el seno del amor”. Ese amor entre nosotros que “abre el cumplimiento de las promesas de paz de los profetas”. Por la parte hebraica, Ibraham Skorka, Rector del Seminario Rabínico Latinoamericano de Buenos Aires, profundizó el “concepto de Hombre”, mientras que “la presencia y el silencio de Dios” fueron el núcleo central del tema de Jack Bemporad, director del Centro para la Comprensión Interreligiosa de Nueva York y del exegeta Gerard Rossé. Entre los relatores por la parte católica estuvieron, entre otros, los teólogos Piero Coda y Jesús Castellano. El diálogo del Movimiento de los Focolares con el mundo hebraico empezó hace diversas décadas. De especial importancia ha sido el encuentro que tuvo lugar en 1998, en Buenos aires, entre Chiara Lubich y una de las comunidades hebraicas más numerosas de América Latina. Los participantes estuvieron presentes en la audiencia general en la Plaza San Pedro. Fabrizio Mastrofini – “Avvenire” – 25 de mayo de 2005

Tiempo de fraternidad

Queridos jóvenes: Os habéis reunido en gran número para vuestra cita anual: el 1ºde mayo en Loppiano. ¡Estad seguros de que estoy con vosotros! Vuestro encuentro, lleno de alegría pero al mismo tiempo cargado de proyectos, expresa una vez más que sois conscientes de que el futuro está en vuestras manos: la responsabilidad de contribuir, con la generosidad y la energía que os caracteriza, a hacer de esta humanidad una familia de pueblos hermanos. Este año la ciudadela de Loppiano que, como sabéis, es expresión del carisma de la unidad que Dios ha dado hoy a la Iglesia os acoge con una alegría especial. En efecto, hace pocos meses, nuestro amadísimo Santo padre Juan Pablo II quiso enviarnos una bendición especial con ocasión de la dedicación de la nueva iglesia a María Theotókos, junto con una larga carta en la que me expresaba, entre otras cosas, su alegría porque “en los cuatro decenios transcurridos han pasado por Loppiano muchas personas de todas las culturas y de distintas religiones”. En los años de su pontificado he podido estar a menudo cerca de él, en distintas ocasiones, y todo ha tenido siempre el sabor de la fraternidad, de la unidad, del Evangelio en su integridad. Después de su muerte tengo un pensamiento insistente: �que sea proclamado santo enseguida, por clamor popular! Y habéis sido precisamente los jóvenes, en la plaza de San Pedro y en otras muchas plazas del mundo, los que habéis gritado en voz alta, todos juntos, la santidad de este papa. También hoy la voz de Juan pablo II sigue acompañándoos y confirmando vuestro compromiso por “construir un mundo unido” tal como decía a los jóvenes del Movimiento de los Focolares ya en el Genfest de 1980, por “orientar la historia hacia su cumplimiento, y cueste lo que cueste”. Porque -sigue diciendo- “los hombres que saben mirar al futuro son los que hacen la historia”. ¿Qué nos espera, pues? Con el título de vuestra jornada habéis elegido qué camino recorrer: “Tiempo de fraternidad”. En efecto, la fraternidad universal es el único horizonte posible hacia el cual los hombres y los pueblos de la tierra se están moviendo a paso lento, pero imparable. La fraternidad es el motor de un mundo en paz, de un mundo unido. Pero para realizarlo, como ya habéis descubierto, hay que hacer del “arte de amar” que aprendemos en el Evangelio, la norma inspiradora de nuestra vida. Se trata de una revolución: de superar los límites de los vínculos familiares o de amistad, para amar a todos, sin discriminación alguna; de tomar siempre la iniciativa, sin esperar respuesta; de amar al otro como a nosotros mismos; de amar haciendo el vacío de nosotros para comprender al otro, acogerlo y compartir sus sufrimientos o sus alegrías. Este arte es la clave que transforma cualquier relación y abre todo diálogo. Pero hay más: en un mundo que busca con inquietud a Dios pero que cree sólo en lo que toca, es posible hacer sitio al propio Jesús, atraerlo hasta que se haga presente en medio de nosotros. Lo estamos experimentando desde hace más de 60 años: el amor tiende a la reciprocidad y se entrega hasta que también el otro que está a nuestro lado comienza a amar. Entonces, la consecuencia del amor recíproco, que siempre sorprende y maravilla, es la realización de la promesa de Jesús: “Donde dos o más están unidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos”. ¡Jesús presente en la comunidad! Del mismo modo que dos elementos se combinan entre ellos y surge un tercero que no es la suma de los otros dos sino otra cosa, si nos amamos como él nos ha amado, Jesús se hace presente en medio de nosotros, y él es de verdad el primer artífice de un mundo nuevo. ¡Es fabuloso! ¡Poder generar en el mundo una llama: al mismo Jesús que vivió hace dos mil años en Palestina, al mismo Jesús resucitado! Aquí radica la esperanza en un mundo mejor. Bien, queridos jóvenes, os deseo de todo corazón que respondáis al desafío de la fraternidad viviendo al ciento por ciento el arte de amar, hasta que la presencia de Jesús en medio de vosotros se extienda por todas partes. El Resucitado os colmará con sus dones: una alegría desconocida hasta ahora, una paz nunca experimentada, una luz abundantísima para componer la tierra en unidad. Con mi unidad, Chiara

Tiempo de fraternidad

Tiempo de fraternidad

    Tiempo de fraternidad en Loppiano, ciudad “joven” A menudo definida como “laboratorio de fraternidad”, la ciudadela de Loppiano, con sus ciudadanos de todas las naciones y razas, es el marco de la fiesta del 1� de mayo que en 35 años ha visto la participación de más de 150.000 jóvenes. A la fraternidad está dedicado todo el programa de una jornada con un sol resplandeciente: apenas llegaron, los más de 5.000 jóvenes provenientes de toda Italia, pero también de Europa del Este y del Oeste, de Argelia, de África, Asia, Oceanía y de las tres Américas, han participado en cuatro talleres: el deporte, “Fraternidad: juego en equipo”; los medios, “Fraternidad Online”; la política, “Libertad, igualdad… �y la fraternidad?”; y finalmente el arte, bajo el título “FraternArte”.Ha sido rico el intercambio de hechos de fraternidad vividos en varios países. La conexión telefónica de la tarde con Tierra Santa ha dado un respiro a este “viaje” en el tiempo de la fraternidad.

La fraternidad, motor de un mundo en paz, de un mundo unido A los jóvenes reunidos en Loppiano y en la ciudadela Arco Iris de Lisboa, Chiara Lubich les envió un mensaje deseándoles a todos que respondan al reto de la fraternidad, “motor de un mundo en paz, de un mundo unido”. “En un mundo en una búsqueda inquieta de Dios, que cree sólo en lo que toca –agregó- es posible abrir espacio a Jesús mismo, atrayéndolo, hasta el punto de que se haga presente en medio nuestro” �Cómo? “Viviendo al cien por ciento el arte de amar, hasta que resplandezca la presencia de Jesús en medio de ustedes por doquier, allí donde estén y donde el Resucitado los colmará con sus dones: alegría nunca antes conocida, una paz nunca experimentada, luz abundantísima, para recomponer la tierra en unidad”.

Lisboa: el world wide web de la unidad En Lisboa los jóvenes se reunieron el 1� de mayo. Eran más de 1000 de Portugal, España y la isla de Timor. El programa lusitano se expresaba en el título de la jornada: www.deunidade. Está todavía vivo en la Península Ibérica el recuerdo del atentado del 11 de marzo en Madrid: entre los presentes está quien vivió la difícil situación del ‘después del 11 de marzo’, y afirma, con su testimonio de vida, que el perdón es posible y es la única vía capaz de construir la verdadera fraternidad entre las personas de religiones distintas. No sólo en el propio país, sino tejiendo una red de paz en el mundo entero. En el encuentro estaba presente también el Imán Allal Bachar de España.

Vida vivida tras un mundo más unido

El artista de la calle que cambia su ruta: a veces basta un pequeño gesto Soy A. M. de Australia. Toco la flauta prácticamente desde toda la vida. Puedo decir que este instrumento significa muchísimo para mí: por años ha sido mi mejor amigo, quizás el único, lo que me ha ayudado a ir adelante en los momentos más duros. De hecho, hace algunos años, debido a un período particularmente difícil en mi familia y especialmente con mi madre, me fui de la casa con un morral con pocas cosas y mi inseparable flauta. Dormía en la calle y ganaba algunos centavos para vivir tocando mi flauta. Vivía literalmente al día, sin ningún punto de referencia. El dolor que tenía dentro era fuerte. Un día, mientras tocaba en una esquina, una mujer se entretuvo conmigo un poco más de tiempo: “�Te gustaría darle clases de música a mis hijos? Ganarías algo…”. Acepté enseguida esa propuesta que, todavía no lo sabía, habría cambiado mi vida. Frecuentando esta familia conocí a los “Jóvenes por un Mundo Unido” y lo que realmente me impresionó en esos muchachos fue que querían amar a todos, sin distinción. Su amor me ha dado la fuerza para cambiar de ruta. Y para mí amar – lo entendí enseguida – significaba reconstruir las relaciones con mi familia y especialmente con mi madre. Se necesitó un poco de tiempo, pero poco a poco logramos volvernos a acercar y ahora va mucho mejor. (E. S. – Australia) El amor, la terapia más eficaz Somos una pareja joven con 3 hijos, a los cuales queremos inmensamente. Cuando nacieron David e Irene, como todos los niños, requirieron de todas nuestras energías para encontrar un nuevo equilibrio en la familia, pero con Alessia, la tercera, ha sido una aventura especial. Nació aparentemente sana y bella, pero después de algunos días, de los primeros resultados del mapa cromosómico supimos que tenía síndrome de Down. Han sido momentos fuertes e inconscientemente esperábamos un error en el diagnóstico. Ha sido como un terremoto repentino, como si de repente nos faltara la tierra bajo los pies. Pero queríamos creer que cada hijo es un don de Dios y –aún en el dolor- sentíamos que esta situación hacía parte de su designio de amor. Después de algunos días, una doctora especialista en genética nos confirmó el diagnóstico pero no nos habló de la gravedad de la discapacidad. Más bien nos dijo que el amor que habríamos podido dar a Alessia sería la terapia más eficaz. Era lo que advertíamos en el fondo: nosotros éramos los protagonistas de esta historia, nosotros padres, con nuestros otros dos hijos, nuestras familias y nuestros amigos… Juntos hemos ayudado a Alessia a crecer bajo todos los puntos de vista. Hoy podemos decir sin dudar que Alessia es un don para nosotros y para quien está a su lado. Es portadora de alegría, de serenidad. Ante todo ha hecho crecer el amor entre nosotros dos, y después con los niños se ha instaurado una relación más madura, un amor más grande. Ellos mismos competen para abrazarla cuando regresan de la escuela y nos dicen que �hemos sido afortunados de tener una hermana tan especial como Alessia! (M. e D. – Italia)

“Un vuelo posible”: el del mundo de la empresa que hace las cuentas considerando el compartir

“Un vuelo posible”: el del mundo de la empresa que hace las cuentas considerando el compartir

 

«Un vuelo posible»
Este vuelo ha sido experimentado en Loppiano: los primeros han sido los jóvenes que quieren montar una empresa. Un centenar, en grupos de trabajo, se han confrontado con cuantos ya están trabajando en el campo empresarial. Y el intercambio se ha convertido en un don: los empresarios han ofrecido su propia experiencia, no siempre fácil, y los jóvenes, con su entusiasmo y curiosidad, los han empujado a vivir con todavía mayor radicalidad los ideales de la Economía de Comunión: “De los jóvenes hemos recibido mucho más de lo que hemos dado” comentó un empresario.

La fraternidad, el “algo más” del empresario de la EdC
Los talleres fueron introducidos por la intervención de Cecilia Cantone Manzo, presidente de la E. de C. s.p.a., sociedad que gestiona el polígono empresarial Lionello Bonfanti, y por el Prof. Luigino Bruni, quien trazó el perfil del empresario de la EdC, indicando, en el vivir la fraternidad, ese “algo más” que lo caracteriza y que se suma a las capacidades requeridas por todo empresario: arriesgar, inventar, perseguir un proyecto.

Un empuje para hacer la empresa en modo innovador
Un grupo de expertos presentó elementos típicos del “montar una empresa”, en la óptica de la “cultura del dar” subrayando la novedad y suscitando un vivo interés entre los jóvenes. “Haber venido aquí – decía una estudiante napolitana – nos ha animado todavía más a montar una empresa, a hacer algo nuevo”. De los jóvenes provino la exigencia de repetir estos encuentros en Loppiano cada 6 meses.

Aquellas mejoras en la administración de la acción más allá de toda imaginación
El 24 de abril el congreso se abrió a otros empresarios. «A pesar de las dificultades y las crisis de todo tipo –cuenta un empresario de piemontés- hemos podido constatar un continuo y notable crecimiento en nuestra facturación. En mi experiencia siempre he verificado el “céntuplo” evangélico, que no es nunca uno de esos paquetes grandes e incómodos (como podría ser ganarse la lotería) que puede echar a perder la vida cotidiana, sino que llega con discreción. Varias veces ha sucedido que nuestro administrador, quizás a medio año, nos ilustra una situación precaria; después, yendo adelante con el trabajo, al final del año, con verdadera sorpresa nos anuncia una mejoría, más allá de lo que habríamos podido imaginar”.

Comentario de Chira Lubich de la Palabra de vida del mes de mayo 2005

Era la tarde de Pascua, Jesús resucitado ya se le había aparecido a María de Magdala,  y Pedro y Juan habían visto la tumba vacía. Sin embargo, los discípulos continuaban encerrados en su casa, llenos de miedo, hasta que el Resucitado se presentó en medio de ellos, a puertas cerradas, porque ninguna barrera podía separarlo de sus amigos.
 Jesús se había ido; pero, cumpliendo con su promesa, ahora volvía para quedarse para siempre: “poniéndose en medio de ellos”; no una aparición momentánea, sino una presencia permanente. Desde entonces en adelante, los discípulos ya no estarían solos, y el temor deja paso a una alegría profunda: “se llenaron de alegría cuando vieron a Jesús” (1).
 El Resucitado abre de par en par sus corazones y las puertas de la casa sobre el mundo entero, diciendo:

«Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes»

 Jesús había sido enviado por el Padre para reconciliar a todos con Dios y restablecer la unidad del género humano. Ahora les toca a sus discípulos continuar la edificación de la Iglesia. Así como Jesús había podido llevar a término el plan del Padre porque era una sola cosa con El, sus discípulos podrán continuar su altísima misión porque el Resucitado está en ellos. “Yo en ellos” (2), había pedido Jesús al Padre.
 Del Padre a Jesús, de Jesús a los apóstoles, de los apóstoles a sus sucesores, el mandato continúa.
 Pero también cada cristiano tiene que sentir resonar en su corazón estas palabras de Jesús. En efecto, “en la Iglesia hay diversidad de ministerio, pero unidad de misión” (3).

«Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes»

 Para cumplir este mandato del Señor tenemos que lograr que él viva en nosotros. ¿Cómo? Siendo miembros vivos de la Iglesia, identificándonos con la Palabra de Dios, y evangelizándonos en primer lugar a nosotros mismos.
 Es uno de los deberes de lo que Juan Pablo II ha denominado “nueva evangelización”. “Alimentarnos de la Palabra –ha escrito– para ser ‘servidores de la Palabra’ en el compromiso de la evangelización: ésta es seguramente la prioridad para la Iglesia a comienzos del nuevo milenio” (4), porque “sólo un hombre transformado” por “la ley de amor de Cristo y la luz del Espíritu Santo, puede realizar una verdadera metánoia (conversión) de los corazones y de la mente de otros hombres, del ambiente, la nación o el mundo” (5).
 Hoy ya no bastan las palabras. “El hombre actual escucha a los testigos, más que a los maestros –advertía ya Paulo VI–, y si escucha a los maestros es porque son testigos” (6). El anuncio del Evangelio será eficaz si se basa en el testimonio de vida, como el de los primeros cristianos que podían decir: “Les anunciamos lo que hemos visto y oído…” (7); será eficaz si se puede decir de nosotros, como se decía de ellos: “Mira cómo se aman, y están dispuestos a morir el uno por el otro” (8); será eficaz si el amor se hace concreto dando, respondiendo a quien pasa necesidades, si sabemos dar alimento, ropa, casa, a quien no tiene, amistad a quien se encuentra solo o desesperado, sostén a quien pasa por una prueba.
 Viviendo así se habrá dado testimonio al mundo de la fascinación de Jesús y, volviéndonos otros Cristo, su obra continuará también por este aporte.

«Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes»

 Esta es también la experiencia de algunos de nuestros médicos y enfermeras cuando, en 1967, supieron de la situación del noble pueblo Bangwa, que en ese momento padecía un 90% de mortalidad infantil, debido a enfermedades que los llevaban a su extinción.
 Al partir hacia este pueblo, sienten como primer deber el seguir amándose recíprocamente, para ser testimonio del Evangelio. Ofreciendo un servicio profesional, aman sin hacer distinciones, a uno por uno. Abren un dispensario, que muy pronto se convierte en un hospital. La mortalidad infantil se reduce al 2%. En plena selva, se construye una central hidroeléctrica, luego una escuela primaria y secundaria. Con el tiempo, y con la colaboración del pueblo, se abren doce caminos para la comunicación entre las aldeas.
 El amor concreto arrastra: gran parte del pueblo comparte la nueva vida, aldeas antes enemigas se reconcilian; las controversias sobre los límites se resuelven armónicamente; reyes de distintos clanes establecen entre ellos un pacto de amor recíproco y viven en fraternidad, ofreciendo –en un intercambio de dones– un maravilloso testimonio, un ejemplo original y auténtico.

Chiara Lubich

1) Jn 20, 20;
2) Jn 17, 23;
3) Apostolicam Actuositatem, 2;
4) Nuovo millennio ineunte, n. 40;
5) A los peregrinos de la diócesis de Torun (Polonia), 19/2/1998;
6) Audiencia general, 2/10/1974;
7) Cf 1Jn 1,1;
8) Tertuliano, Apologético, 39, 7.

 

 

Familyfest 2005… al Papa de la familia

  Queridas familias reunidas en Roma y en muchos lugares del mundo para el Family Fest! Después de tanto tiempo, aquí estoy con ustedes, con este breve mensaje. Les agradezco por haber participado con generosidad en este evento, que han querido dedicar como homenaje a nuestro inolvidable Papa Juan Pablo II, a quien ya consideramos santo. Este encuentro, entre otras cosas, nos permite dar la mayor visibilidad posible al modelo de familia que él soñó y enseñó, que está basado en los valores que nacen de la fe cristiana. La fuente de estos valores es el amor verdadero que brota de lo más íntimo de Dios. Por tanto, un amor que no conoce un final, que es el primero en amar a todos, que es capaz de perdonar, que es fecundo y se abre a la vida, al cuidado de los más débiles, a la plena distribución de todos los bienes, a la solidaridad. Pero estos valores pueden ser reconocidos y están presentes también en las principales religiones y culturas, y por eso están vivos en las esperanzas de cada hombre y cada mujer de la tierra. De este modo la familia, que en todas las culturas y en cada contexto social está llamada a vivir el amor recíproco, se transforma en fuente de socialidad, en un semillero de valores fundamentales, de fraternidad universal. Les deseo que vivan así, que siempre y en todas partes den testimonio de este amor que construye la paz, para que se acerque la hora en la cual “Todos sean Uno” sobre la tierra. �Vivamos juntos por este gran Ideal! Queridas familias de todo el mundo, �hasta pronto!

Familyfest 2005…al Papa de la familia

Familyfest 2005…al Papa de la familia

 “El amor construye la paz”, línea guía del pontificado de Juan Pablo II, ha sido el hilo conductor del Familyfest. Dos madres de Jerusalén, desde la plaza de Campidoglio, en Roma, han dado testimonio de una amistad posible entre dos partes opuestas: israelitas y palestinos. Entre las 9 conexiones efectuadas durante la transmisión, señalamos la de Sudáfrica, en el barrio de Soweto, de Johannesburgo, donde tuvo inicio la lucha de Nelson Mandela contra el apartheid, y la conexión con el sudeste europeo, un área neurálgica visitada varias veces por el Papa: en Zagabria eran 4000, no sólo católicos croatas, sino también musulmanes de Bosnia.

La crisis del amor – El Familyfest no ha sido sólo fiesta, internacionalidad, solidaridad. Ha afrontado también el invierno de la crisis, del dolor que afecta a muchas familias. “El hombre y la mujer, por el matrimonio, ya no son dos, sino una sola carne. Separarse, después de tal unificación, quiere decir asesinarse, desangrándose. Es la muerte”: estas palabras de Igino Giordani, escritor, periodista, político, padre de 4 hijos, primer responsable de Familias Nuevas, resuenan en la plaza. “Para que la unión conyugal se conserve, no hay otra corriente cohesiva que el amor, pero un amor que viene de Dios, superior a los cambios de la naturaleza y del humor de los hombres”. “Dos esposos que pierden el tiempo no amándose, pierden el tiempo muriendo”. Una pareja española ha hablado del difícil renacimiento a partir del drama de la separación.

El dolor – Desde el palco de Campidoglio, una pareja de periodistas, él italiano y ella estadounidense, han donado su experiencia de una enfermedad que no perdona, una vida que asume una nueva plenitud, como ha escrito Juan Pablo II en su testamento. Ella dijo: “Es necesario vivir con la muerte bien presente, para realizar una vida plena”. “Hemos aprendido a mirar a la cara el dolor y ese rostro para nosotros tiene un nombre: Jesús que acepta estar en la cruz hasta sentirse abandonado por Dios para dar al mundo sus dones”. Dones que se convierten en experiencia vida de “luz, alegría, serenidad, una calidad de vida superior a la cantidad de tiempo que podré tener”.

“No queremos que el matrimonio sea una habitación cerrada al resto del mundo, sino que deseamos compartir la felicidad con los menos afortunados que nosotros”, ha testimoniado una joven pareja de 21 y 24 años: viaje de bodas a Tanzania, entre los huérfanos de SIDA, a quienes han destinado lo correspondiente a los regalos de bodas.

Solidaridad – No es un hecho aislado: desde hace 25 años Familias Nuevas lleva adelante en el mundo más de 14.000 adopciones a distancia. En el Familyfest se lanzó un nuevo proyecto de solidaridad: “Una familia, una casa: un techo para las familias más desposeídas en la periferia de las grandes ciudades filipinas y en las áreas afectadas por el Tsunami en Sri Lanka y en Tailandia. Una idea surgida precisamente de las familias más pobres. Los aportes pueden ser depositados en la cuenta corriente 888885 a nombre de la Asociación Acción para Familias Nuevas del Banco Intesa: CIN T ABI 03069 CAB 05092. Desde el 15 al 22 de abril es posible enviar desde el propio celular SMS de 1 euro al número 46211 para los clientes WIND y al número 44770 para los clientes TIM.

Mensaje de Chiara Lubich – Una última palabra se dio al mensaje audio de Chiara Lubich. Tiene el sabor de una consigna: “Sí, la fuente del amor verdadero brota del amor de Dios. Del mismo modo la familia se convierte en fuente de socialidad, vivero de fraternidad universal”. Es éste su augurio: “ser siempre y por doquier testigos de este amor, para que se aproxime la hora en la que en la tierra “todos sean uno”.

Igino Giordani: la fuente del amor

Igino Giordani: la fuente del amor

Igino Giordani, escritor y periodista, político, casado y padre de cuatro hijos, ha sido también primer animador y responsable de Familias Nuevas y es considerado co-fundador del Movimiento de los Focolares. Desde el año pasado está en curso su causa de beatificación. Para examinar sus escritos – más de cien libros y cuatromil artículos – han sido instituidas recientemente dos comisiones: una histórica y una teológica. Queremos recordarlo hoy, a veinticinco años del final de su vida terrena, con un pensamiento suyo sobre el amor conyugal, recitado durante la transmisión en directo de la Rai del Familyfest 2005, el 16 de abril pasado. La fuente del amor – de Igino Giordani «El hombre y la mujer, después de casados, ya no son dos sino una sola carne. Separarse después de semejante unión quiere decir suicidarse, desangrándose. Significa la muerte. Para que la unión conyugal se mantenga, no existe otra corriente cohesiva que el amor: pero un amor que viene del amor de Dios, que es superior a las vicisitudes de la naturaleza y a los estados de ánimo de los hombres.

Si miro mi vida puedo decir que el matrimonio tiene éxito en la medida en que se vive este amor. Su valor reside ante todo en esto, y no en las cuentas bancarias, en el bienestar, en el éxito, y ni siquiera en poseer un aspecto físico inmejorable y agradable. Cuando, apagada la atracción física que se había confundido con el amor, desaparece el espíritu que lo vivifica, el matrimonio se transforma en la tumba del amor. Amarse cada día más, no hacer caso de los defectos, no hacer caso de los desaires, perdonar siempre, volver a amarse siempre… Entonces la vida se vuelve gozo Mientras que la indiferencia, el egoísmo, �para qué sirven? Sirven para crear el infierno en la tierra. Dos esposos que pierden el tiempo en no amarse son dos criaturas que pierden el tiempo en morir. En cambio si se aman, Dios pasa entre ellos. Por eso su casa se transforma en una casa de felicidad, incluso entre las pruebas más duras.

El diálogo ecuménico: una de las prioridades del Pontificado de Juan Pablo II

El diálogo ecuménico: una de las prioridades del Pontificado de Juan Pablo II

Después del fallecimiento del Papa, siguen llegando al Centro del Movimiento de Roma, sentidos ecos, de cristianos de varias iglesias que adhieren a los Focolares. Ortodoxos ITALIA «Era una persona carismática, una figura inestimable, amada por todos. El Espíritu Santo lo iluminaba y también a nosotros para seguir en la misma línea de la voluntad de Dios: “que todos sean una sola cosa”» (Metropolita Gennadios Zervos, Arzobispo ortodoxo de Italia, Patriarcado ecuménico de Constantinopla). ESLOVENIA «Era una persona extraordinaria. También la Iglesia guarda luto» (Protoierei Boskovic). ARGENTINA «Faro de luz viva, viajero incansable en su misión de buscar la unidad visible de los cristianos… Como greco-ortodoxo lo conocí y amé: un hombre santo, el Papa, “hermano mayor” de Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé I – según lo que dice el Patriarca» (Lic. Elías Crisóstomo Abra mides, Buenos Aires, Patriarcado ecuménico di Costantinopla). Armenos ESTADOS UNIDOS «Todos los cristianos pueden estar orgullosos de él» (Fr. Khatchadourian, párroco en Los Ángeles). Luterano-Evangélicos ALEMANIA «Juan Pablo II en sus discursos y Cartas apostólicas partía siempre de la Sagrada Escritura, esto lo hacía cercano a nosotros. Es de admirar además la apertura del Papa hacia los Movimientos y nuevas comunidades eclesiales» (Pastor Gottlob Hess, Fraternidad de vida común). «En medida creciente se advirtió que Juan Pablo II quería acelerar el proceso ecuménico. Para él el ecumenismo no era marginal: de él ha dado un testimonio cautivador» (Walter Pollmer, Fraternidad de la Cruz). «Estoy agradecido a Juan Pablo II por su antropología –profundamente bíblica- que hace justicia al hombre» (Günter Rattey, Fraternidad de la Cruz). «Después del histórico encuentro del Papa con los Movimientos eclesiales en 1998, la afirmación de Juan Pablo II de que la dimensión carismática –de la que los Movimientos son una expresión significativa- y la dimensión institucional son co-esenciales para la constitución de la Iglesia, ha dado un impulso al ecumenismo espiritual. Cuando algunos responsables de movimientos evangélicos de Alemania fueron informados de este evento han exclamado: “�Entonces el Papa ha entendido!”» (Konrad Herdegen, YMCA Norimberga). «Con inmensa gratitud dirigimos nuestra mirada a los años pasados apreciando las iniciativas del Santo Padre que han conducido al testimonio maravilloso del evento de Stuttgart “Juntos por Europa, 8 de mayo de 2005”» (Helmut Nicklas y Gerhard Pross). GUATEMALA «Este hombre es verdaderamente un santo». (Edna Cardona de Morales) Luterano-suecos SUECIA «Su testimonio más significativo es quizás el de estos últimos años y de estas últimas semanas, cuando ha llevado su debilidad física con amor continuo por su pueblo y su Iglesia. De este modo nos ha dado un ejemplo y un modelo… Con inmensa gratitud toda la cristiandad podrá dar testimonio que el Papa verdaderamente ha vivido para la gloria de Dios con su fe, su convicción y su piedad» (Arzobispo emérito Gunnar Weman). Reformados SUIZA «En su vocación única ha sido también para nosotros hermano y padre, un modelo por su valentía a la hora de actuar y hablar sólo según el pensamiento de Dios. Por esto encarnaba en la sociedad en modo cristalino la conciencia cristiana» (avv. Kathrin Reusser, Zürich). Anglicanos USA «Ha sido verdaderamente un líder fascinante. Ha afrontado argumentos que ningún otro quería afrontar. No siempre he estado de acuerdo en todo, pero nunca he puesto en duda su fe auténtica, su deseo de ir hacia los demás y de buscar el bien yendo más allá de las diferencias doctrinales. Nos deja una herencia enorme» (Rev. Chuck Kramer, Presidente de la Asociación Ecuménica del Clero, Hyde Park, Nueva York). «Me ha animado a vivir una vida mejor» (Dr. Shirley Jones, Albany, Nueva York). URUGUAY “Vivimos con ustedes estos momentos, con la oración y el corazón, por este gran Papa que ha trabajado tanto por la unidad” (Obispo Miguel Tamayo). Metodistas SUDÁFRICA «Personalmente yo siento una gran gratitud hacia el Papa.. por lo que ha hecho por el ecumenismo. Hace algunos años tuve la oportunidad de saludarlo en Roma y en esa ocasión sentí que el Papa Juan Pablo II no pertenecía sólo a la Iglesia Católica, si no a todos nosotros. Pienso que ha realizado plenamente el designio de Dios sobre él» (Em Beardal, voluntaria). «Después de haber estado el año pasado en el Ángelus en la Plaza de San Pedro, con mi esposa hemos descubierto profundamente, bajo una “nueva luz” la figura del Papa. Desde entonces siempre hemos rezado por él. En los últimos días lo hemos acompañado recitando el Padre nuestro, la oración de la unidad» (Dr. Welile Shasha – director de la OMS para Sudáfrica). USA «No encuentro las palabras… pero ciertamente está en nuestro pensamiento. Una de sus herencias dignas de recuerdo, y que aprecio particularmente, ha sido el compromiso constante de construir puentes para el diálogo con los otros cristianos y con miembros de otras religiones» (pastor Jim Moore, Hyde Park, Nueva York.) Presbiterianos BRASIL «�Un gran ser humano! Lo admiro por su trabajo a favor de la paz» (Pastor Marcio Moreira – San Pablo). Menonitas GUATEMALA «Agradezcamos al Señor por la vida de Juan Pablo II, y por su visión para reforzar el diálogo ecuménico, para salir del escándalo de la división e insistir en la urgente necesidad de la unidad de los cristianos» (Prof. Mario Higueros).

Juan Pablo II: ! un gran Papa, un gran santo!

Juan Pablo II: ! un gran Papa, un gran santo!

 

Verdaderamente, un gran Papa �un gran santo! nos ha dejado �Cómo quisiera que volvieran los tiempos en donde la santidad era proclamada por el furor del pueblo! �Los jóvenes estarían en primera fila!

De la santidad del Papa también yo puedo dar testimonio personalmente. A menudo, después de una audiencia con él, me quedó la impresión de que el cielo se abriera. Me sentí directamente unida a Dios, en una profundísima unión con Él, sin intermediarios. Es porque el Papa es mediador, pero cuando te ha unido a Dios, desaparece. Me pareció comprender más profundamente cuál es el carisma propio del Papa. Las llaves para abrirnos el cielo, no le sirven sólo para borrar nuestros pecados, sino también para abrirnos el Cielo abriéndonos a la unión con Dios.

�No se explica así esa alegría, ese entusiasmo, ese atractivo que el Papa siempre ha ejercitado sobre los jóvenes, sobre millones de hombres y mujeres de toda raza, cultura, religión y credo que ha encontrado en todo el planeta? �Y esas transformaciones radicales de la historia obradas por él en estos 27 años? Este Papa comunicaba a Dios y Él “hace nuevas todas las cosas”. Una “Presencia” que se hizo cada vez más fuerte, a medida que se hizo más fuerte el peso del sufrimiento, hasta la última hora.

Pero en este momento no puedo dejar de expresar mi gratitud más profunda por muchas otras puertas abiertas por esas llaves: el Papa siembre ha abierto de par en par las puertas a las novedades del Espíritu que ha reconocido también en nuestro Movimiento, animándolo continuamente y sosteniéndolo, reconociéndolo como don de Dios y esperanza para los hombres.

Chiara Lubich

Conmoción y gratitud por Juan Pablo II de parte de hebreos, musulmanes y budistas

Conmoción y gratitud por Juan Pablo II de parte de hebreos, musulmanes y budistas

 Después del paso a la otra vida del Papa siguen llegando, por e-mail, ecos del Movimiento de los Focolares en el mundo. Son particularmente significativas en este momento las expresiones de íntima participación y gratitud por Juan Pablo II de los amigos hebreos, musulmanes y budistas que espontáneamente las han querido comunicar a los centros del Movimiento. Referimos algunos fragmentos. Mundo hebreo Ecos de los amigos hebreos nos llegan desde Argentina y Uruguay«La actitud del Papa ha construido puentes” (Rabino Daniel Goldman – Buenos Aires) – «Habrá un antes y un después en la historia gracias a Juan Pablo II (Rabino Adrián Herbst – Buenos Aires) – “Ha sido el Papa que más ha trabajado en el diálogo hebreo-cristiano. Su grandeza radica en el haber pedido perdón por lo errores cometidos en el pasado y, así como él nos ha definido “los hermanos mayores”, hoy podemos decir que está muriendo Juan Pablo II “nuestro hermano mayor” (el Presidente de la AMIA, Asociación Mutua Israelita Argentina, Abraham Kaul) – “El pueblo hebreo nunca había experimentado un sentimiento así por un Papa, por lo que ha hecho por nosotros” (una amiga hebrea de la Comisión de Asociaciones Femeninas Hebraicas, Uruguay). Mundo musulmán De los ecos llegados desde Turquía, Argelia y Estados Unidos En Turquía las primeras personas que se pusieron en contacto con el focolar de Estambul, ayer, fueron precisamente nuestros amigos musulmanes. – Una mujer, conmovida, decía: “Me perece que mi alma, una parte de mí, se está yendo”. – Un estudiante “Ruego a Dios que no nos deje sin personas como él… También yo, como las personas de todo el mundo, estoy cerca de ustedes en estos momentos de sufrimiento y rezo con los amigos cristianos”. Desde Argelia: Una pareja musulmana recuerda que, cuando el Papa estuvo en Marruecos, les impresionó por su apertura delante de 10.000 jóvenes, en Casablanca. Esta mañana me dijeron: “�El Papa es un santo! Ha hecho mucho por el mundo, ha tenido mucho valor. Ha hecho lo que Dios quería. Estaba en contra de las divisiones y las guerras. Para nosotros ha sido un Padre”. De los Estados Unidos llegan los ecos de algunos Imán con quienes desde hace tiempo los focolares del lugar se mantienen en diálogo: – “En Juan Pablo II vivía la ‘esencia’ de Cristo, sirviendo a todas las personas, no sólo a los católicos, sino extendiendo una mano hacia todos, para que viviéramos una vida mejor. Ha tocado a la puerta de las conciencias de los líderes del mundo para que reconocieran su deber de hacer algo más por las personas que sufren, en todas partes del mundo. Esto me ha atraído y lo he comunicado a mis seguidores” (Imán W. D. Mohammed – líder de 2 millones de musulmanes afro-americanos) – “Con este Papa he sentido una relación personal. He apreciado sobre todo sus palabras al mundo después del 11 de septiembre, cuando dijo que lo que había sucedido no era culpa de la religión. Ha sido muy reconfortante y conmovedor. Lo considero un hermano, un amigo, un miembro de la familia. Me va a hacer falta, pero sé que lo que ha comenzado vivirá para siempre”. (Imán Sultan Salahuddin, Chicago) – “No puedo pensar en otra persona de la historia reciente que tenga tal grandeza e impacto en la sociedad y en el mundo. Ha trabajado para sacar lo mejor de la humanidad”. (Imán Bilal Muhammed, Kansas City) – “Su vida, lo que ha hecho, y su modo de actuar han cambiado la visión del mundo sobre las diferencias étnicas. Lo he observado durante años y he visto los cambios que han ocurrido y que han tenido como un efecto en cadena en toda la humanidad. He apreciado el hecho que ha abrazado el Islam en un momento en el que no era muy popular acercarse a nosotros”. (Ijlal Munir, musulmana y gerente de una empresa de W. D. Mohammed , Chicago) – “Juan Pablo II ha tenido una fuerza espiritual que ha ido más allá de las barreras religiosas. Ha tenido una influencia espiritual fenomenal que nos ha llegado a todos” (Dr. Imán Mikal Ramadam, Chicago) – “Papa Juan Pablo II es uno de los grandes y maravillosos signos históricos del amor por la humanidad del Gran Misericordioso, del Gran Benefactor. Juan Pablo II con su valiente defensa de la libertad, de la justicia y de la igualdad entre los miembros de la familia humana, nos ha hecho recordar nuestra responsabilidad individual y colectiva y utilizar los recursos que Dios nos ha dado al servicio de la humanidad”. (Imán Malik Shabazz, de la mezquita de Beacon – Nueva York) Mundo budista De los ecos llegados desde Japón y de Tailandia. Desde el focolar de Tokio: “Nuestros amigos budistas viven junto con nosotros estas horas con grandísimo afecto e intensidad”. – “Ahora todo el mundo está en oración por Juan Pablo II, figura histórica grandísima, líder excepcional de la paz, porque en él todos ven a Dios” (Rev. Nissho Takeuchi, de la Nichirenshu, Templo Myokenkakuji – Osaka) – Un budista que estuvo en Roma y se encontró con el Papa: “Mi niña, que ahora tiene 9 años, de pequeña recibió una caricia en la cabeza por parte del Papa. Todavía ahora tengo viva en mis ojos la figura de Juan Pablo II que nos hizo sentir ese calor, aunque nosotros no éramos cristianos. También yo, como hombre, quiero vivir mi vida siguiendo el corazón del Papa. Me surge sólo decirle ‘gracias’. Y que pueda descansar en paz”. (Koichi Kawamoto, del movimmiento Rissho Kosei Kai) – La figura del Papa ha sido para mí un modelo de vida. En una audiencia pública en la Plaza San Pedro vi al Papa que saludaba primero a las personas enfermas o en silla de ruedas, “perdiendo” tiempo con toda esta gente. Y vi que lo hacía con mucho amor, descubriendo así que para el Papa la existencia de estas personas es “preciosa”. Regresando en el Japón quise hacer lo mismo siguiendo su ejemplo: llamé a las personas con discapacidades o enfermas de los templos budistas que tengo confiados para saludarlas y conocerlas” (Rev. Yasuo Koike – responsable del Movimiento Rissho Kosei Kai de Chiba, cerca de Tokio) Los amigos budistas del Movimiento de los Focolares de Tailandia se unen al mundo cristiano para rezar por él, con afecto y respeto profundo y nos hacen sentir su cercanía espiritual. – En la sala del Gran Maestro Ajhan Thong, en Chiang Mai, resalta una gran foto de él con el Santo Padre con ocasión de una audiencia en el Vaticano. Desde entonces habla a menudo a sus seguidores de la grandeza espiritual del Papa para todo el mundo. En estos días reza en un modo especial por el Papa. – El monje Phramaha Thongrat en una llamada telefónica, ha dicho que el Papa no sólo es su gran hermano, �es su padre! (Los budistas tailandeses llaman “padre” o “madre” a personas de alta espiritualidad, guías espirituales importantes para sus vidas). Y quiso dedicarle una poesía: Mi padre fue al Paraíso En los largos años que mi padre moraba en el Vaticano, brillaba lo bello y reinaba la alegría. Hoy sin él la ciudad está vacía. Desorientación, dolor y lágrimas: todo habla de su inmenso amor. Si, amor es la palabra que él ha pronunciado para el mundo entero. Su mensaje ha cambiado el recorrido de cada hombre. Su herencia permanecerá por siempre, hasta los últimos confines de la tierra: fundamento para la paz verdadera, de un mundo que el mal no volverá a conocer. Hoy mi padre ha ido al Paraíso; ha concluido su camino terreno y se va… pero su corazón estará siempre lleno de una alegría que se desborda. mi padre nos ha indicado el camino de los sabios que lleva a la sabiduría eterna. Phramaha Thongrat, monje budista

Comentario de Chiara Lubich de la Palabra de vida del mes de abril 2005

Jesús solía hablar por medio de imágenes y parábolas. Era un modo simple y eficaz de enseñar las verdades más profundas que traía con él. La semejanza del pastor con su rebaño, en la cual se integra esta Palabra de Vida, les recordaba a sus oyentes escenas familiares de la vida cotidiana. Jesús habla de ladrones y asaltantes que, como lobos rapaces, hacen estragos con el rebaño. En cambio él se compara a un buen pastor, aquel a quien realmente le interesan sus ovejas, las guía y las defiende, hasta el punto de jugarse la vida, si fuera necesario.
Sólo que, más allá de las palabras, esto en Jesús se vuelve realidad: él realmente murió en la cruz “para que tuviéramos Vida” (1).

«Yo he venido para que tengan Vida…»

Vino porque el Padre lo envió a traernos su vida divina. En efecto, Dios ha amado tanto al mundo que le dio a su hijo, para que quien cree en él no muera, sino que tenga la vida eterna (2).
La vida que Jesús vino a traernos no es la simple vida terrenal, que hemos recibido de nuestros padres. En efecto, la vida que él nos dona es “vida eterna”, es decir, la participación en su vida de Hijo de Dios, el ingreso en la comunión íntima con Dios: es la misma vida de El. Jesús nos la puede comunicar porque él mismo es la Vida. “Yo soy la Vida” (3), ha dicho de sí mismo, y “de su plenitud todos nosotros hemos participado” (4).
Pero, pero sabemos, la vida de Dios es el amor.
Jesús, hijo de Dios que es amor, al venir a esta tierra, vivió por amor, y nos trajo el mismo amor que arde en él. Nos dona la misma llama de ese infinito incendio y nos quiere “vivos” de su vida.

“… y la tengan en abundancia”

Dado que Jesús no sólo posee la vida, sino que “es” la Vida, él la puede dar en abundancia, así como da también la plenitud del gozo (5).
El don de Dios siempre es sin medida, infinito y generoso como él. Por eso, Dios sale al encuentro de las aspiraciones más profundas del corazón humano, a su hambre de una vida plena y sin fin. Sólo él puede colmar el ansia de infinito. Su vida, en efecto, es “vida eterna”, un don no sólo para el futuro, sino para el presente. La vida de Dios en nosotros comienza ya desde ahora y no muere más.
¿Cómo no pensar en esos cristianos realizados que son los santos? Se muestran tan plenos de vida que la desbordan a su alrededor.
¿De dónde provenía esa mirada universal de San Francisco, capaz de acoger a los pobres, encontrarse con el Sultán, reconocer en toda criatura a sus hermanos y hermanas? ¿De dónde provenía ese amor laborioso de la Madre Teresa de Calcuta, que se hizo madre para todo niño abandonado, y hermana para cada persona sola que encontraba? Ellos poseían una vida extraordinaria, la que les había dado Jesús.

«Yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia»

¿Cómo vivir esta Palabra?
Recibamos la vida que Jesús nos dona, y que ya vive en nosotros por el bautismo que hemos recibido y por nuestra fe. Vida que siempre puede crecer, en proporción a cuanto amemos. Es el amor el que hace vivir. Quien ama, dice San Juan, permanece en Dios6, participa de su misma vida. Sí, porque si el amor es la vida y el ser de Dios, el amor es también la vida y el ser del hombre. Como también es verdad que todas las veces que no amamos, es como si no viviéramos.
Un testimonio elocuente de ello ha sido la partida al Cielo de Renata Borlone, una focolarina de la cual en estos días se ha iniciado su causa de beatificación. Al haber aceptado con todo el corazón, como voluntad de Dios, la noticia de la muerte inminente, decía que quería dar testimonio de que “la muerte es vida”, es resurrección, y se hizo el propósito de demostrarlo, con la ayuda de Dios, hasta el final. Y lo logró, transformando así un acontecimiento luctuoso, en un tiempo de Pascua.

Chiara Lubich

1) I Jn 4, 9;
2) Cf Jn 3, 16;
3) Cf Jn 14, 16;
4) Jn 1, 16;
5) Cf Jn 17, 13;
6) I Jn 4, 16.

 

Feliz Pascua de Resurrección

Feliz Pascua de Resurrección

 Cada año nos sentimos envueltos por una atmósfera especial. Y no puede ser de otro modo, porque en estos días recordamos y revivimos, condensados, muchos misterios de nuestra fe. En efecto estos son los días del amor, porque todo lo que recordamos es amor. Jueves Santo Amor el sacerdocio que posee un carácter ministerial, es decir de servicio y es por lo tanto amor concreto. Amor la Eucaristía en la que Jesús nos da todo sí mismo. Amor la unidad, efecto del amor, que Jesús ha invocado al Padre: “Que todos sean uno, como tú y yo”. Amor ese mandamiento que Jesús conservó en su corazón toda su vida, para revelarlo el día entes de morir. “Ámense, como yo los he amado. De esto conocerán que son mis discípulos, si se aman recíprocamente”. No podemos pasar este día sin un momento de reflexión, en el que expresemos a Jesús la total adhesión de nuestra alma a ese mandamiento que llamó “suyo” y “nuevo”. Un mandamiento que no ha dejado sin explicación, cuando agregó: “Ninguno tiene un amor más grande que quien da la vida por sus amigos”. Viernes Santo Es precisamente con la muerte en Cruz, el Viernes Santo, que Jesús nos imparte la altísima, divina, heroica lección de qué es el amor. Había dado todo: una vida junto a María, de privaciones y en la obediencia. Tres años de predicación revelando la Verdad, dando testimonio del Padre, prometiendo el Espíritu Santo y haciendo toda clase de milagros de amor. Tres horas en la cruz, desde la cual da el perdón a sus verdugos, abre el Paraíso al ladrón, nos dona a nosotros la Madre y, finalmente, su Cuerpo y Sangre, después de habérnoslos dado místicamente en la Eucaristía. Le quedaba la divinidad. Su unión con el Padre, que lo había hecho tanto potente en la Tierra, como Hijo de Dios, y tanto regio en la cruz, tenía que dejar de hacerse sentir, desunirlo en cierto modo de Aquél que había dicho que era uno con Él: «El Padre y yo somos uno” (Jn. 10,30). En Él el amor se había anulado, la luz apagado, la sabiduría callaba. Estábamos separados del Padre. Era necesario que el Hijo, en quien todos nosotros nos encontramos, experimentara la separación del Padre. Tenía que experimentar el abandono de Dios, para que nosotros no estuviéramos nunca más abandonados. Jesús supo superar tan inmensa prueba volviéndose a abandonar en el Padre. “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc. 23,46) – y así ha vuelto a componer la unidad rota de los hombres con Dios y entre ellos. Y se manifiesta en nosotros ahora como remedio de toda desunidad, como llave de la unidad. Ahora nos toca a nosotros corresponder a esta gracia y hacer nuestra parte. Porque Jesús se ha recubierto de todos nuestros males, nosotros podemos descubrir detrás de cada dolor, de cada separación nuestra, a él mismo, su rostro. Lo podemos abrazar en los sufrimientos, en las divisiones, y decirle nuestro sí como hizo Él, volviéndose a someter a la voluntad del Padre. Y Él vivirá en nosotros –quizás todavía adolorados- como Resucitado; lo demostrará la paz que regresará a nosotros. Pascua de Resurrección Jesús es fiel a su promesa: “donde dos o más están reunidos en mi nombre, es decir en mi amor, yo estoy en medio de ellos”. Sí, donde dos o más están unidos en Su amor se hace presente el Resucitado, y trae consigo los dones del Espíritu: luz, alegría, paz, amor. Es la experiencia hecha con estupor desde los inicios cuando en Trento, durante el segundo conflicto mundial, con mis primeras compañeras, hicimos nuestro ese mandamiento: ámense como yo los he amado y estrechamos un pacto: : “yo estoy dispuesta a morir por ti, yo por ti…”. Y �es precisamente el Resucitado lo que el mundo espera hoy! Espera testigos que puedan decir a todos, en verdad: lo hemos visto con los sentidos del alma, lo hemos descubierto en la luz con la que nos ha iluminado; lo hemos tocado en la paz que nos ha infundido; hemos sentido su voz en el fondo del corazón; hemos gustado su gloria inconfundible. Podremos así asegurar a todos que Él es la felicidad más plena y devolver la esperanza al mundo.

Después de la terrible prueba, más cercanos a la unidad

   Un grupo de jóvenes del Movimiento de los Focolares, entre los cuales algunos europeos y algunos indonesios, salieron de viaje desde Singapur a la provincia de Aceh, en el norte de Sumatra, Indonesia. Reportamos algunos fragmentos de su diario de viaje: «El objetivo de nuestro viaje es verificar personalmente las necesidades de las zonas afectadas y entender qué podemos hacer concretamente, como Movimiento de los Focolares, en el lugar, por las víctimas del maremoto. Ha sido una experiencia imborrable, en la que hemos ido para dar y hemos recibido mucho más. Regresando alguien nos dijo que nos había visto volver como personas que vienen de una peregrinación en un lugar sagrado. Nuestro grupo es variado: asiáticos, de Singapur y de la misma Indonesia, y también algún europeo; cristianos, musulmanes y personas sin una referencia religiosa. Juntos hemos ido a Indonesia, un mosaico de culturas. La nieta del rey En Aceh, a nuestro grupo se agrega una pareja del lugar –ella indonesia, él inglés- quien nos sirve de guía. El abuelo de ella fue el último rey de los Segli, en la región este de Aceh. Su participación en el grupo es providencial, porque nos abren muchas puertas. A., llamada afectuosamente por nosotros “princesa” –la nieta del rey- durante el viaje nos cuenta de su familia. “Hasta mediados del siglo pasado Aceh tuvo varios sultanatos y reinos. Mi abuelo gobernaba uno: era el “Raja” (rey) de los Sigli, y fue asesinado en 1950 cuando Indonesia adquirió la independencia de los holandeses, formando una única nación con las 16.000 islas del archipiélago”. Desde entonces se formó un grupo armado, el GAM (Movimiento por Aceh Libre), que mediante continuas acciones guerrilleras combate por la independencia del país. Los frecuentes choques entre el ejército regular indonesio y el grupo de la guerrilla armada crean inseguridad y tensión en el pueblo, que fuera de esta región es más desconocido que amado más objeto de prejuicios que de un sentimiento común de nacionalidad, y Aceh es vista como una zona peligrosa. Después de este viaje hemos descubierto a los habitantes de Aceh: verdaderos hermanos, llenos de una gran riqueza espiritual. Un encuentro con el dolor y con la vida Encontramos muchísima gente: niños, religiosos, profesores, policías, la gente en los campamentos donde se han refugiado cientos y cientos de familias, los pescadores –la categoría más afectada por el tsunami que destruyó sea las barcas que las redes. Escuchamos sus historias de vida y sus necesidades y nos entra una sensación de desaliento ante tanto dolor y tantas necesidades. Pero vamos adelante, con paz. Recordamos que es Jesús en los hermanos quien nos dice: “Tenía necesidad de una barca y de redes para poder vivir y tú me las procuraste…”. Nos sorprende la generosidad de la gente, que olvida su propio dolor para pensar en nosotros, extranjeros desconocidos: un muchacho, con su espada, corta de la palma un coco para cada uno, y nos ofrece la exquisita bebida. Llorar juntos En la aldea de Kampung Cina encontramos una joven señora musulmana que precisamente en ese momento había ido a ver su casa por primera vez después del desastre. Estaba por el suelo: �había perdido al marido y a 8 hijos! Nos contó, llorando, que mientras escapaba llevando en brazos al más pequeño de pocos meses, de repente vio a otros dos de sus hijos en peligro y regresó para socorrerlos. Pero en ese momento escuchó los gritos del pequeñito que se le había escapado de la mano arrastrado por las aguas. Otra ola altísima llegó arrastrando sus otros dos hijos. En medio del remolino de agua perdió el sentido y despertó encima de un cocotero. Quedamos petrificados al escucharla: era imposible decirle siquiera una palabra. No sabiendo qué hacer, cómo consolarla, la abrazamos y lloramos con ella. Cuando entramos en la parte de la ciudad más afectada por el tsunami y en las aldeas de los alrededores �encontramos una total desolación! Casas vaciadas de todo por la violencia del agua, la mayor parte destruidas y con montañas de escombros encima, donde todavía se están recogiendo los cuerpos de las víctimas. Ante la imposibilidad de exhumar los cuerpos, ponen encima una bandera, una por cada cuerpo que se piensa que está sepultado allí, en una especie de funeral improvisado por respeto a las vidas que no han de ser olvidadas. A lo largo del camino que lleva al centro de la ciudad, a más o menos 3 Km. del mar, dos grandes barcos (de 350 toneladas cada uno) están encima de un hotel. Permanecerán como un monumento, recuerdo de esta gran tragedia. Pero el dolor más intenso es ver la punta extrema de Banda Aceh, donde la furia del mar descargó toda su potencia, afectando en todas las direcciones y destruyendo todo. Es una especie de península estrecha, con mar por todas partes. Quedó sólo el pavimento de las casas, junto con una montaña de escombros. Ningún signo de vida. Hemos hecho un recorrido de dos horas con el carro en el más profundo silencio, enmudecidos por la impotencia. Quizás era también una oración, meditación, el compartir un sufrimiento que grita sólo “por qué”. Hemos reconocido un rostro de Jesús Abandonado en la cruz –Él que asumió todos los dolores, las divisiones, los traumas de la humanidad -, y entonces también la certeza, aunque misteriosa, de Su Amor personal por cada uno. Remangarse las mangas Tratamos de darnos qué hacer: uno de nosotros trabaja en una empresa que comercializa redes de pesca. Podemos interesarnos concretamente por el problema. Hacemos cuentas: cuántas redes, cuánto hilo de pescar, cuánta madera para construir las barcas, posiblemente con motor, cuántas bicicletas para permitirle a los niños ir a la escuela, cuánto material escolar, cuánto dinero es necesario. Ahora regresando podremos organizar la distribución de las ayudas recogidas, conociendo, una por una, las necesidades y los rostros de las personas que están detrás (hemos encontrado 953 pescadores). Nos parece que hemos construido una familia con todos, cristianos y no. �Y es sólo el inicio! Nuestra impresión es la de haber asistido a los milagros obrados por la solidaridad que este tsunami ha provocado en todo el mundo. Nos consta la generosidad de grupos, Ong’s, congregaciones… y �hay lugar para todos! Está en movimiento el lema nacional de Indonesia “Unidad en la diversidad”. Nos parece que este inmenso país, después de la terrible prueba, esté más cercano a la unidad».

La oración por el Papa de 90 Obispos amigos de los Focolares

La oración por el Papa de 90 Obispos amigos de los Focolares

  Una solemne concelebración eucarística para invocar la completa recuperación del Papa fue oficiada por 90 Obispos, amigos de los Focolares, provenientes de 47 países de los 5 continentes, reunidos en Castelgandolfo para su Congreso espiritual anual. La noticia de que el Papa estaba nuevamente internado, que suscitó sorpresa y trepidación, llegó poco antes de la conclusión del encuentro, iniciado el 19 de febrero. Antes de regresar, los Obispos le enviaron al Santo Padre un mensaje de gratitud, asegurándole sus oraciones por su pronta recuperación: “Unidos a toda la Iglesia, pedimos por Usted gracias especialísimas”. Los Obispos expresaron al Papa su profunda gratitud “�por el luminoso ejemplo de fe y de amor con el que afronta la nueva prueba y por su ministerio que es todo un don!”. Una característica relevante del Congreso ha sido precisamente el intercambio de mensajes con el Papa. Inesperada una carta firmada por él, llegada para la inauguración del encuentro, dirigida al Card. Miloslav Vlk. “Realmente es Usted quien ‘más ama’ y ‘confirma a los hermanos’…”, le escribieron como respuesta los Obispos.

Juan Pablo II, en su mensaje, había dirigido un pensamiento especial a Chiara Lubich, expresándole su reconocimiento por el “testimonio evangélico que el Movimiento ofrece en tantas partes del mundo”. Refiriéndose al tema del encuentro, animó a los Obispos a “dar testimonio, en la sociedad de hoy, de la presencia de Cristo resucitado, centro de la Iglesia” y “principio vital” que no puede dejar de suscitar una “renovada vitalidad apostólica” y “una audacia misionera” que respondan a los retos de nuestros tiempos. Invitó a los participantes a ser “signos elocuentes” del amor del Señor crucificado y resucitado, presente en el sacramento de la Eucaristía, y “artífices de su paz en todo ambiente”. Chiara Lubich, en su intervención leída por Natalia Dallapiccola, una de sus primeras compañeras, subrayó que “Jesús no es una presencia estática”, sino que actúa siendo “Principio unificador y por lo tanto activo: el amor”. “Pero esto –agregó- exige la respuesta de cada hombre”. “Toda división en la comunidad altera la profunda identidad de la Iglesia. Esta es la razón por la que la Iglesia a veces no es amada”. “Es la reciprocidad, la comunión, que hace ‘visible’ al Señor”. Impresionantes los testimonios de los Obispos de varios países: experiencias de fecundidad evangelizadora, de pacificación entre grupos étnicos diversos y entre políticos de tierras heridas por los conflictos, como Burundi y Centroamérica. No faltaron los testimonios de Obispos, sacerdotes y laicos sobre “la renovada vitalidad apostólica” suscitada por la presencia del Resucitado, en el diálogo ecuménico e interreligioso y en el campo político y social.

Solemne concelebración por el Papa

 La noticia de que el Papa había sido internado, que suscitó sorpresa y trepidación, llegó poco antes de la conclusión del 29� Congreso espiritual de los Obispos amigos del Movimiento de los Focolares, reunidos en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo, del 19 al 25 de febrero de 2005. Antes de su regreso enviaron al Papa el siguiente mensaje: Queridísimo Santo Padre, antes de regresar de Castelgandolfo, queremos hacerle llegar un calurosísimo saludo junto con los más vivos augurios de una pronta recuperación. Unidos a toda la Iglesia, en incesante oración, junto a María Santísima, pedimos para usted gracias especialísimas y el consuelo del Espíritu Consolador. Gracias, Santo Padre, por el luminoso ejemplo de fe y de amor con el que afronta la prueba. �Gracias por su ministerio, que es todo un don!”. Una característica relevante de estos días ha sido precisamente el intercambio de mensajes con el Papa. Una inesperada carta firmada por él, en estos días de enfermedad, dirigida al Card. Miloslav Vlk, promotor del encuentro, ha dado una entonación fuerte e incisiva al Congreso. “Verdaderamente, Usted es quien ‘más ama’ y ‘confirma a los hermanos’…” escribieron como respuesta los Obispos. Juan Pablo II dirigió un pensamiento especial a Chiara Lubich, expresándole su “reconocimiento por el testimonio evangélico que el Movimiento ofrece en tantas partes del mundo”. Refiriéndose al tema del congreso: “La presencia del Resucitado en medio de su pueblo: principio vital de la Iglesia del tercer milenio” – el Papa animó a los Obispos a “dar testimonio en la sociedad de hoy de la presencia de Cristo resucitado, centro de la Iglesia” y dijo estar convencido de que de una reunión basada en este “principio vital” no puede no surgir una “renovada vitalidad apostólica” y una “audacia misionera” que respondan a los retos de nuestros tiempos. Seguidamente invitó a los participantes a ser “signos elocuentes” del amor del Señor crucificado y resucitado, presente en el sacramento de la Eucaristía, y “artífices de su paz en todos los ambientes”. Retomando el llamado del Papa, las intervenciones de los Obispos, quienes han transcurrido días de intensa fraternidad, han dado voz a los numerosos sufrimientos de la humanidad: guerras, hambre, enfermedades, situaciones políticas y económicas precarias; pero al mismo tiempo han transmitido una fe todavía más grande en la acción de Dios que conduce a una acción decidida e iluminada. Así dijo el Obispo Simón Ntamwana de Burundi, quien habló de cómo el episcopado del país trabaja para crear, después de los años difíciles vividos en Burundi, una cultura de paz y de reconciliación. Un Obispo de Centroamérica, sostenido por lo que había experimentado en el Congreso del año pasado, comunicó cómo, a partir de la espiritualidad de comunión, ha logrado desarrollar una sorprendente función de pacificación entre los políticos. Un Obispo de Tanzania, Desiderius Rwoma, habló de la difusión del Evangelio a través de la constitución de pequeñas comunidades cristianas, formadas espiritualmente, que han empezado a atraer a numerosas personas todavía alejadas del cristianismo. Profundizando en la promesa de Jesús de estar presenta allí “donde o tres están unidos en Su nombre” (cf. Mt. 18, 20), Chiara Lubich en su intervención –leída por Natalia Dallapiccola, una de sus primeras compañeras, subrayó: “Jesús resucitado no es una presencia estática” sino que actúa como “principio unificador”, y por lo tanto activo: el amor”. “Pero esto –agregó- exige la respuesta del hombre”. “Por lo tanto toda división en la comunidad va contra su naturaleza”, es más, “por ella se altera la profunda identidad de la comunidad que es Cristo presente… He aquí el por qué la Iglesia, a veces, no es amada”. Por lo tanto es necesario llevar, cada vez más, las relaciones de los creyentes “a la reciprocidad, a la comunión, que hace ‘visible’ al Señor”. Conscientes de la actual situación mundial, los Obispos presentes se mostraron profundamente sensibles a estas afirmaciones que en los días siguientes fueron profundizados mediante una serie de reflexiones culturales del filósofo Giuseppe María Zanghì sobre el vuelco histórico en acto y su desarrollo en el ámbito académico con hindúes y budistas; de los teólogos Hubertus Blaumeiser y Brendan Leahy sobre los aspectos de una nueva comprensión de la Iglesia que tenga como centro la presencia del Resucitado en medio de los suyos; de la socióloga brasileña Vera Araujo sobre la persona en la sociedad global. Estos aportes de reflexión han sido el marco para los testimonios de Obispos, sacerdotes y laicos sobre la “renovada vitalidad apostólica” que suscita la presencia del Resucitado. La dimensión ecuménica fue abierta con experiencias sobre el diálogo de la vida entre Obispos de distintas Iglesias y sobre el camino de comunión entre movimientos y comunidades, hecho visible en Stuttgart, en la gran manifestación de mayo pasado “juntos por Europa”, sobre la cual intervino el pastor evangélico Friedrich Ashoff. La dimensión política fue ilustrada por Lucía Crepaz presidente del “Movimiento político por la unidad”, que, a partir de la experiencia de varias décadas de este Movimiento, ha trazado la identidad de una acción política entendida como servicio a la sociedad y, eligiendo como método el diálogo, sabe tejer, sin exclusiones, una “red entre las diversidades”. Un gran interés, en este momento de fuerte crisis de la institución familiar, la suscitó el anuncio del “Familyfest” del 16 de abril próximo, por parte de Annamaria y Danilo Zanzucchi, responsables del Movimiento Familias Nuevas de los Focolares, dirigido a dar visibilidad a la realidad de la familia según el designio de Dios en el marco de los retos actuales. Muchos obispos han expresado su deseo de cooperar a la realización de los Familyfest que se desarrollarán en sus naciones. De hecho están previstos 120 en todo el mundo, conectados en una transmisión televisiva en directo con Roma. “Aquí he advertido un Evangelio fresco”, declaró en el momento de las conclusiones uno de los 20 participantes de África presentes, el Obispos Jean Ntagwarara de Burundi expresando una convicción compartida por numerosos de sus hermanos: “Vivir la espiritualidad de comunión es el remedio para sanar las tantas heridas de nuestro pueblo”. Así se expresó el Obispo Giovanni Dettori, de Cerdeña: “Esta unidad me da fuerza: se siente que somos un corazón y un alma sola”. La constatación más frecuente de los participantes era, de hecho, la de haber experimentado en los días del Congreso a “Jesús vivo”, no sólo el de hace 2000 años, sino el Jesús que todavía hoy toca los corazones y mueve mentes y brazos para actuar en un modo conforma a su Evangelio, expresando el don de su amor entre los hermanos. Momentos particularmente intensos, en el contexto de este año dedicado a la Eucaristía, fueron las concelebraciones animadas, día tras día, por Obispos de un continente diferente con elementos característicos de su cultura.

Una experiencia de vida: la comunidad terapéutica de Mario Giostra

Desde hace casi veinte años soy Trabajador Social y me desempeño en el campo de las drogadicciones. Actualmente me ocupo de sujetos en doble diagnóstico y estoy colaborando en un proyecto de investigación destinado a establecer criterios de revisión empírica de los resultados para las comunidades terapéuticas. Mi actividad profesional comenzó casi por casualidad (estaba sacando la licenciatura en matemáticas) después de haber hecho experiencia, en algunas actividades de voluntariado, en donde, aplicando de modo muy simple algunas de las intuiciones de Chiara Lubich sobre el modo de amar al prójimo, lograba entrar en profunda relación con estos chicos. También fue motivo de interés para mí constatar que su recorrido terapéutico y educativo se enriquecía significativamente. Después de algunos años los frutos de este trabajo empezaron a ser dignos de atención y dentro de mí se desarrolló la convicción de que eso no podía ser casual; tenía que existir necesariamente una precisa relación de causa y efecto que justificara los resultados que estaban emergiendo. Tenía la impresión de encontrarme de algún modo ante una novedad con significativas potencialidades. Sentí, por lo tanto, la exigencia de profundizar lo que estaba ocurriendo y de tratar de traducirlo en un modelo teórico bien estructurado y por lo tanto en oportunas estrategias de intervención. En estos años las reflexiones en tal sentido han sido muchas, pero quizás el concepto sociológico que me ha sido más útil en este trabajo de investigación ha sido el de la empatía. El sociólogo Achille Ardigò, por ejemplo, la describe cómo la capacidad de un actor social de ponerse intencionalmente de frente a otro hombre para hacer una experiencia de relación. Darse cuenta de lo que el otro vive profundamente esta relación, sin medirlo con su propia experiencia y sin reducirlo a esquemas propios sino reconociéndolo en su alteridad. La empatía, por lo tanto, no es considerada un acto mental sino una experiencia a través de la cual el actor social va más allá del mundo, de la vida cotidiana y se abre a otras experiencias, también de relación con otras personas. Carl Rogers, uno de los autores que más han contribuido en la profundización del término, la describe como la «capacidad de vivir momentáneamente la vida del otro». En el ‘59 afirma que eso significa: «percibir el marco interior de referencia de la otra persona con esmero, con las componentes emocionales y con los sentidos que le pertenecen y además como si uno fuera la otra persona». Es casi imposible no advertir evidentes similitudes entre la empatía, tal como la hemos definido, y lo que Chiara Lubich, en la explicación de su pensamiento espiritual ha llamado «hacerse uno», idea fundamental en la relación de reciprocidad así como ella la ha intuido. Se trata de una expresión ya presente en algunos autores, en especial de la escuela fenomenológica, pero que en este contexto se enriquece de nuevos elementos. He elegido algunos entre los muchos pasos en los que ella describe este concepto y la «técnica» para vivirlo de modo eficaz: «Amar al otro ‘como a uno mismo’, el otro soy yo. Y lo amo como a mí: tiene hambre, soy yo quien tengo hambre; tiene sed, soy yo quien tengo sed; le falta un consejo, a mí me falta». O bien: «Hace falta detenerse y sentir con el hermano: hacerse uno hasta que se carga con su peso doloroso o se comparte ese alegre… Hacerse uno exige la continua muerte de nosotros mismos». Todavía: «Hacerse uno con cada persona que encontramos: compartir sus sentimientos; llevar sus pesos; sentir en nosotros sus problemas y solucionarlos como cosa nuestra, hechos uno por el amor…» Para hacerse uno hace falta estar totalmente y durante todo el tiempo desapegados de sí. En efecto – nosotros lo sabemos – hay quien por apego a sí o otra cosa no escucha hasta el final al hermano, no muere totalmente en el hermano y quiere dar respuestas coleccionadas en su cabeza… Este discurso puede ser extendido con mucha facilidad a aquello que Roger y su escuela han llamado «técnicas de comprensión empática” que todavía son muy actuales en el counseling y son utilizadas por muchos operadores de lo social. Para describirla exhaustivamente haría falta mucho tiempo; sólo destacaremos algunas características esenciales. La comprensión empática se basa en tres presupuestos fundamentales que son la empatía, la congruencia (o coherencia interior del terapeuta) y la aceptación positiva del otro, presupuestos que están no sólo presentísimos, sino que son indispensables para quienquiera que desee hacerse uno con su prójimo. La actitud Rogerana, además, se vale de toda una serie de actitudes no verbales que sirven para hacer sentir cómoda a la persona que se tiene de frente, tranquilizarla y «hacerla sentir importante” (la postura, la mirada, el silencio interior para hacer sitio al otro…) que, como hemos apenas leído, son indispensables y particularmente evidentes en quienquiera esté «haciéndose uno”. Y se podría continuar …. Pero no se puede dejar de destacar una profunda y fundamental diferencia, es decir esa necesaria «muerte del propio yo» que Chiara Lubich repite cada vez describiéndola como el paso obligado e indispensable. Se desarrolla de este modo una visión por así decir alterocéntrica que no se conforma con el simple acto de oponerse en la piel del otro, sino que solicita una revolucionaria operación de autoanulación; se establece, pienso que por primera vez, la relación con el alter removiendo la primacía del yo. Muchas de las modernas teorías sociales insisten en la idea de la reciprocidad, que por consiguiente amenaza con estar un poco tergiversada, pero creo poder afirmar que ninguna de ellas se acerca a un concepto de reciprocidad tan puro y tan profundo. Pero yo considero que no hace falta cometer el error de considerar estas reflexiones desde el punto de vista puramente especulativo en cuanto ellas poseen un campo de aplicación infinito en la práctica cotidiana y, con mayor razón, en las acciones de un trabajador social. En mi caso, por ejemplo, han permitido modificar integralmente mi modo de conducir coloquios ayudándome a desarrollar técnicas muy eficaces y de fácil aplicación. He experimentado muchas veces que el acto de eliminación del propio yo, que hemos recién descrito, permite donarse al individuo que se tiene delante, porque encuentra en quien lo está acogiendo un vacío por llenar. Haciendo así la persona que necesita ayuda pierde, por así decir, la posición subordinada con respecto de quién está acogiéndola, se siente de nuevo protagonista de su propio actuar y eso puede ayudarla a dejar de lado sus desconfianzas y sus mecanismos de defensa para abrirse de modo espontáneo y más profundo. Muchas veces personas cerradas y a la defensiva, frente a este vacío hecho por amor, se han, por así decir, «aflojado» y pudieron abrirse. Me parece importante añadir que semejante modo de obrar no disminuye la figura de apoyo representada por el terapeuta; más bien, mediante este actuar comunicativo de gran eficacia la refuerza en cuanto la anulación de si por amor no quiere decir desaparecer sino que se convierte en una profunda expresión del ser. Además, he experimentado que es posible poner en relación o, para usar un término un poco impropio, «fusionar» la nueva teoría que estamos describiendo con teorías o técnicas preexistentes, llegando a resultados interesantes y de gran valor sociológico y socio terapéutico. En este caso, no se puede hablar de la superioridad de una línea con respecto de la otra en cuanto de la fusión de los dos paradigmas nace y toma cuerpo una especie de «tercera vía» que comprende y enriquece a ambos cargándolos de nueva belleza y de nuevos significados…. En nuestro caso, por ejemplo, el hacerse uno puede enriquecer y hacer más fácilmente aplicables las técnicas de escucha empática y al mismo tiempo este últimas pueden proveer un instrumento para hacerse uno de modo más eficaz. Otro aspecto por subrayar es que en base a lo que hemos dicho, técnicas y modos de actuar que antes eran patrimonio exclusivo de pocos expertos pueden transformarse, con las debidas cautelas, en instrumentos eficaces y al alcance de todos. Para explicarme mejor recurriré a un episodio ocurrido ya hace algunos meses. Se trataba de la situación del nieto de un amigo mío, que después de haber perdido prematuramente al padre, empezó a manifestar preocupantes síntomas de malestar: dejó la escuela, parecía completamente indiferente hacia el propio futuro, se cerró fuertemente en si mismo y dejó entrever los primeros síntomas relativos al empleo de sustancias estupefacientes livianas, por así decir. En el momento en que los parientes, preocupados por una situación que estaba degenerando, trataron de abrirle los ojos a la madre sobre lo que estaba ocurriendo, la mujer, como a menudo sucede, generó un mecanismo de rechazo muy violento hacia ellos. Los acusó de juzgar negativamente lo que no entendían, y de disparar sentencias. Afirmaba que el chico pasaba una normal crisis adolescente y no necesitaba ayuda de nadie; los acusó de envidia, de actitud solapada, etc. etc. A grandes líneas éste es el cuadro que me fue presentado; era evidente que cualquier intervención de mi parte o de cualquiera que trabajara en lo social correría el riesgo de despertar una reacción todavía peor. �Qué hacer a este punto? Mi experiencia me llevó a hipotizar que probablemente para tranquilizar a la mujer, podía ser productivo utilizar una metodología a menudo usada en estos casos, que consiste en el expresar el propio punto de vista no por una verdad objetiva que puede tocar como una sentencia, con frases del tipo: «tu hijo tiene un problema», sino como experiencia personal, (con expresiones irrefutablemente verdaderas pero subjetivas del tipo: «Sabes, estoy preocupado y esta preocupación me hace estar mal «). Quedaba de pie el problema de explicar esta técnica a una persona que normalmente no se ocupa de estas cosas. Entonces he pensado que podía ser importante iniciar aconsejar a un hermano «hacerse uno» con la hermana, (fuerte del hecho él sabía bien de lo que yo estaba hablando), pedirle excusas por lo sucedido; acogerla en su evidente dolor, no darle consejos y escucharla hasta el final. Sólo a ese punto eventualmente era posible mencionar el problema del hijo pero presentándolo como preocupación personal y no como situación objetiva. También aquí el paso fundamental era representado por un acto de «despojo» del propio yo, en cuanto era necesario librarse completamente de la apariencia de «persona buena y sabia» para presentarse con mucha humildad y dar al otro la posibilidad de expresarse con libertad. El resultado fue notable, porque frente a esta inesperada actitud de vacío interior, la hermana sintió el impulso de llenarlo con su propio amor y por consiguiente se abrió mucho, dando desahogo a todas sus preocupaciones y a la justa desesperación de una madre que ve que la situación se le escapa de las manos… Me parece que en este caso ha ocurrido justo la dinámica de que hablamos hace un instante; el acercamiento empático ha sido comprendido y aplicado eficazmente, en cuanto quien lo ha usado partió del presupuesto de hacerse uno con el otro. Al mismo tiempo, quien quería hacerse uno hasta el final logró hacerlo mejor aplicando inteligentemente la técnica que le fue explicada. De ello resultó una técnica nueva que, fuerte de ambas impostaciones, ha logrado solucionar el problema. Algo importante para destacar es que esta experiencia ha sido hecha por una persona que no tenía ninguna práctica profesional en la relación de ayuda. Pero siendo un «experto» en hacerse uno ha podido utilizar este recurso espiritual pero también, y en este caso sobre todo, cultural, para comprender de la mejor manera una metodología a él desconocida y aplicarla con éxito creando una relación recíproca de tipo empático. Animado por los primeros resultados, he pensado continuar por este camino. El paso siguiente ha sido elaborar grupos de encuentro que, sostenidos por lo que apenas hemos descrito, llevaran hacia una experiencia de comunión y ayuda recíproca, a trabajadores sociales que durante años vivieron en un estado de total aislamiento, encerrándose en ellos mismos y filtrando cada relación con la alteridad por esas formas de gratificación autoreferencial que son típicas de la drogadicción. La literatura y las varias experiencias ya existentes en tal sentido vinieron en mi ayuda proveyéndome de instrumentos particularmente eficaces; me refiero en especial a algunos grupos de animación que utilizan juegos interactivos propuestos por la escuela bio-energética, y a otros grupos de línea rogeriana o pertenecientes a lo que comúnmente es definido relación socio-afectiva. Mi idea era bastante simple: elegir algunos entre estos instrumentos y concadenarlos en un oportuno recorrido socio-terapéutico para proponer a los chicos que estaba siguiendo, indicando, en cambio, como presupuesto fundamental, una idea de vínculo basada en esa particular relación interpersonal de tipo empático que hemos apenas descrito. También aquí algunas de las ideas de Chiara Lubich me han ayudado a enriquecer estas metodologías con nuevos contenidos. Hago referencia, en modo particular, a algunos «pasos» que ella aconseja y que se han revelado particularmente eficaces para ayudar a pequeños grupos de individuos que quieran llevar adelante un recorrido de comunión y crecimiento a través de una relación de recíproco amor fraterno. La primera fase de este recorrido es representada por un «Pacto» que puede ser descrito como un “Pacto de solidaridad y recíproca ayuda». Se trata de un paso fundamental que tiene el objetivo de ayudar a los individuos implicados a cementar la relación interpersonal y a remover las actitudes egocéntricas para interesarse activamente unos de los otros. En esta fase, que puede prever más que un encuentro, puede ser oportuno insertar momentos que utilizan instrumentos clásicos como sociogramas u otras actividades interrelacionales oportunamente adaptadas y traducidas en juegos interactivos que ayudan a conocerse mejor y entrar en relación de modo más profundo. Enriquecidas del espíritu de reciprocidad y comunión apenas descrito, estas actividades adquieren nueva savia y nuevos significados. Para dar un ejemplo, una idea aparentemente simple que pero ha dado resultados muy interesantes ha sido un «juego» en el que cada uno extrae al azar el nombre de un miembro del grupo y se empeña por una semana en tener una atención particular, a conocerlo mejor, a estarle cerca y sostenerlo en los momentos de dificultad…. De este modo cada uno se transforma en una especie de tutor, de supervisor de la vida del otro, para decirla como diría un niño, cada uno se transforma en un pequeño «ángel de la guarda», y es empujado a salir de su mundo para dejarle espacio al otro. Además, el resultado de la extracción es secreto y eso contribuye a crear un estimulante clima de curiosidad. Sería largo describir detalladamente los resultados conseguidos pero el estupor y el entusiasmo a menudo demostrados por los participantes, además del modo en que han logrado concretamente ayudarse, creo que merece mucha mención. Un aspecto para subrayar es que, prescindiendo de las técnicas que se decide utilizar, si el mencionado Pacto, por así decir, «vacila», o sea por cualquier motivo disminuye la voluntad de mutua ayuda, estos grupos continúan pero se encuentran casi completamente vaciados de sentido y pierden toda eficacia. Procediendo en este sentido, sucesivamente ha sido posible estructurar otros encuentros basados en un intercambio muy intenso de experiencias y estados de ánimo. También aquí el objetivo es ayudar a los chicos a salir de la prisión representada por las actitudes egocéntricas y empujarlos a compartir el propio mundo interior. Eso puede ser hecho de varios modos, a condición de que el intercambio de experiencias no resulte fin a si mismo sino que sea un regalo recíproco entre quien habla y quien acoge. También aquí me limitaré sólo a uno ejemplo: una técnica entre las tantas que se han mostrado eficaces, ha sido pedirle a cada miembro del grupo que regalara una «tarjeta postal de su vida», contando una vivencia emocionalmente significativa de modo de crear una atmósfera empática que permitiera a los otros de revivirlo, en cierto sentido, junto a él. Normalmente estos grupos asumen contenidos emocionales muy fuerte. A veces pero sucedía que el clima empático no despegaba. En estos casos, indagando sobre el por qué, casi siempre emergieron situaciones de conflicto no resuelto entre algunos chicos. Esto, como ya hemos destacado, es otra confirmación de la importancia terapéutico de haber adherido al Pacto mencionado de modo pleno y sincero….. Al final, en el momento en el cual, por este recorrido, la relación entre las personas implicadas maduraba suficientemente, era posible dar un ulterior paso adelante, recurriendo a técnicas más laboriosas. Me refiero en particular a una tipología de grupo en que los participantes, empujados por una indispensable voluntad de ayudarse recíprocamente, eligen a una persona y, bajo la guía de un moderador, le dicen con respeto pero de modo muy claro, primero cuáles son sus defectos y las cosas que debería mejorar para ir adelante en su camino y sucesivamente cuáles son sus cualidades y sus puntos de fuerza. Se trata de un momento que podríamos definir «de la verdad», de administrar con mucha atención a causa de la delicadeza de las problemáticas y la posible fragilidad de algunas personas implicadas. Metodologías parecidas están presentes, con alguna diferencia, en muchas teorías clásicas, pero lo que en este caso hace la diferencia es justamente el esfuerzo de salir de si mismos para concentrarse en las características y las problemáticas del otro. Tengo que admitir que a menudo los resultados de estos grupos me han conmovido; no habría imaginado nunca desarrollos del género. Chicos muy duros, maleantes por la vida, desconfiados y reacios a la relación con los otros, se han derretido creando un clima empático difícilmente descriptible. El estupor y el entusiasmo que ellos demostraron ha facilitado la relación comunicativa conmigo y entre ellos en un modo que jamás había visto y demasiado evidente para ser casual. He repetido esto muchas veces y con actores siempre diferentes para estar seguro de que los resultados no dependieran del particular muestrario de personas elegido, pero las consecuencias han sido casi idénticas. Es claro que una experiencia así repetida muchas veces con los mismos resultados no puede ser fruto de circunstancias accidentales. Se trata indudablemente de un discurso por desarrollar, en cuanto todavía estamos hablando de instrumentos en embrión pero, según mi opinión, de estos primeros tímidos resultados ya emergen con fuerza la eficacia y el aspecto revolucionario del patrimonio socio-cultural que mana de la experiencia de fraternidad universal propuesta por Chiara Lubich.

Comentario de Chiara Lubich de la Palabra de vida del mes de Marzo 2005

No hay en nuestra vida una realidad más misteriosa que el dolor. Querríamos evitarlo pero, tarde o temprano, siempre llega. Desde un banal dolor de cabeza, que parece contaminar las acciones cotidianas más simples, hasta el disgusto por un hijo que toma por un camino equivocado; desde el fracaso en el trabajo, hasta el accidente de tránsito que nos arrebata un amigo o un familiar; desde la humillación por un examen no aprobado, hasta la angustia por las guerras, el terrorismo, las catástrofes ambientales…
Ante el dolor nos sentimos impotentes. Incluso quien está a nuestro lado y nos quiere, muchas veces es incapaz de ayudarnos a resolverlo; y sin embargo a veces nos basta con que alguien lo comparta con nosotros, quizás en silencio.
Esto es lo que hizo Jesús: vino a estar junto a cada hombre, a cada mujer, hasta compartir todo lo nuestro. Y más todavía: cargó con nuestro dolor a sus espaldas y se hizo dolor con nosotros, al punto de gritar:

«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado»

Eran las tres de la tarde cuando Jesús lanzó ese grito al cielo. Hacía tres largas horas que colgaba clavado de pies y manos en la cruz.
Había vivido su breve vida en un constante acto de entrega a todos: había curado enfermos y resucitado muertos, había multiplicado panes y perdonado pecados, había pronunciado palabras de sabiduría y de vida.
Luego, ya en la cruz, perdona a los verdugos, abre el Paraíso al ladrón, y finalmente nos entrega a nosotros su cuerpo y su sangre, después de que ya nos los había dado en la Eucaristía. Y por último grita:

«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado»

Sin embargo, Jesús no se deja vencer por el dolor. Como por una alquimia divina, lo transforma en amor, en vida. En efecto, precisamente cuando parece experimentar la lejanía infinita del Padre, con un esfuerzo inmenso e inimaginable cree en su amor y se vuelve a confiar totalmente a él: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”1.
Restablece la unidad entre el Cielo y la tierra, nos abre las puertas del Reino de los Cielos, nos convierte plenamente en hijos de Dios y hermanos entre nosotros.
Este es el misterio de muerte y de vida que celebramos en estos días de Pascua de resurrección.
Es el mismo misterio que experimentó en plenitud María, la primera discípula de Jesús. También ella, al pie de la cruz, estaba llamada a “perder” lo más precioso que podía tener: a su Hijo Dios. Pero, en ese momento, justamente porque acepta el plan de Dios, se convierte en Madre de muchos hijos, Madre nuestra.

«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado»

Con su dolor infinito, precio de nuestra redención, Jesús se solidariza totalmente con nosotros, carga con nuestro cansancio, con nuestras ilusiones, nuestras incertidumbres, nuestros fracasos, y nos enseña a vivir.
Si él ha asumido todos los dolores, las divisiones, los traumas de la humanidad, tengo que pensar que donde veo un sufrimiento, en mí o en mis hermanos o hermanas, lo veo a él. Todo dolor físico, moral, espiritual me recuerda a él, es una presencia suya, un rostro suyo.
Puedo decir: “En este dolor te amo a tí, Jesús abandonado. Eres tú, que haciendo tuyo mi dolor, vienes a visitarme. ¡Por eso te abrazo!”.
Si luego nos ponemos enseguida a amar, a responder a su gracia, a querer lo que Dios quiere de nosotros en el momento siguiente, a vivir nuestra vida por él, probamos que, por lo general, el dolor desaparece. Y esto sucede porque el amor atrae los dones del Espíritu: alegría, luz, paz. Resplandece entonces, en nosotros, el Resucitado.

Chiara Lubich

 

La impresión de haber encontrado un santo. Un recuerdo que no se borrará nunca

La impresión de haber encontrado un santo. Un recuerdo que no se borrará nunca

De mons. Giussani tengo un recuerdo que no se borrará nunca. Tuve con él un coloquio personal en Milán, en noviembre de 1998, poco después del histórico encuentro de los Movimientos con el Papa en la Plaza de San Pedro, la vigilia de Pentecostés de ese año. Es una de las pocas veces que he tenido la impresión de encontrar a un santo, una santidad conquistada con no pocos sufrimientos. Después, ha sido fuerte otra impresión, que he repetido a sus colaboradores: “�He encontrado un carisma auténtico!”.

El Papa, en esa vigilia de Pentecostés, nos había pedido “comunión y compromiso”.Era por este motivo que yo había ido a Milán. Ese encuentro con el Papa fue para todos nosotros, como Mons. Giussani después escribió también en una carta a su Fraternidad, “la jornada más grande de nuestra historia”. Y agregaba: “Lo dije también a Chiara y a Kiko, a quienes tenía a mi lado en la Plaza San Pedro: �cómo se hace, en estas ocasiones, a no gritar nuestra unidad?”. “Nuestra responsabilidad es por la unidad, hasta valorar incluso la más mínima cosa buena que hay en el otro”. Desde entonces no faltaron las ocasiones para hacer crecer el conocimiento recíproco y la comunión, sea personal que como Movimientos, en Italia y en otros países. En el corazón me queda una inmensa gratitud por su vida gastada sin medida al servicio de un carisma que ha inyectado a la Iglesia una nueva corriente de intensa vida espiritual, abriendo de par en par, a miles de hombres y mujeres del mundo, el encuentro personal con Jesús y suscitando tantas obras concretas como respuesta a las expectativas de nuestro tiempo. Ahora la mía, nuestra oración, es, no sólo por él, sino por su Obra, en la certeza que producirá nuevos y abundantísimos frutos del Espíritu. Chiara Lubich

Desde Tailandia: respuestas del alma en el post-tsunami

  «Después de estos eventos ya no se logra ser como antes. Me sucede que me despierto en la noche y pienso en mis hermanos y hermanas del sur. Conozco estas zonas: son verdaderas perlas de belleza. Está todo destruido: cosas y vidas humanas… Resuenan dentro las preguntas que desde hace milenios nos persiguen y nos interpelan: “�Qué es el hombre? �Qué es la vida que estamos viviendo?” Resuena en todo el país este grito: “�Por qué… por qué todo esto?” Este dolor surca el aire, con el terrible hedor de los cuerpos en descomposición. No se puede caminar ni siquiera un metro sin ver uno. Budistas y cristianos están de acuerdo en afirmar que el trabajo más grande post-catástrofe será el espiritual: dar una respuesta a esta sensación de extravío que atenaza las almas de muchos. No se pueden contar las personas que de repente, después de meses y meses de escasez de donadores, �se han volcado literalmente a las calles de los hospitales, en busca de una jeringa para donar su sangre! Sí, hay demasiados donadores, tantos que, ya dos veces, un amigo y yo, hemos tenido que devolvernos. Sigo sin dormir durante la noche: escucho los gritos de la gente que sufre y de los miles que corren para socorrerlos. Volviendo a casa encuentro en una pequeña caja blanca: son los ahorros de un estudiante de Ciencias Políticas, quien con sus amigos, en pocas horas, ha recogido una buena cantidad de dinero: sin embargo lo consideraban un “insensible”… Pocas horas antes un muchachito nos trajo su bolsa de ropa “para los nuestros del sur”. Lo mismo otra familia: todos corren, todos hacen algo. Uno de nuestros amigos me pidió el carro prestado: finalmente tenía una buena ocasión para hacer algo positivo con su vida, distribuyendo una buena cantidad de ropa superflua: imposible usar la moto. El pueblo ha cambiado, la gente está transformada. Desde hace veinte años conozco los tai, y nunca los he visto así, en donación y todos juntos. Están felices de estar aquí, de llorar por sus muertos que ahora son míos y con muchos hacer lo que es posible. Todos se han movilizado: también el helicóptero de una princesa, que transportará a un pequeño sueco de pocos meses, salvado por milagro. Pienso en esa actriz que reconocí en medio de las ayudas, de los paquetes, de las medicinas por distribuir. Se veía en sus ojos luminosos que el amor nos ilumina dentro, nos transfigura. Incluso ese ricachón, con su paracaídas motorizado, vino al sur para sobrevolar la zona del desastre y advertir sobre la presencia de cadáveres. Recuperar los cuerpos en descomposición es la alarma del momento. Este país, por lo tanto, no sólo es sensible a los boletines económicos, sino que también sabe llorar por sus muertos como por aquellos que habían venido aquí sólo para unas vacaciones y han perdido la vida. Somos hombres, somos hermanos es la respuesta que me nace dentro en estas horas post-tsunami. La solidaridad que respiras en el aire caminando por las calles es más fuerte que el odio estúpido y ciego que las noticias de guerra te querrían presentar. La gente le presta atención a las miles de historias de solidaridad “hasta dar la vida”, nacidas durante y después de la ola. Una joven inglesa llora por un desconocido tailandés con una camiseta roja, que la salvó haciéndola aferrarse a un árbol. Después él desapareció en el agua. Nos miramos todos, incluso al semáforo, con ojos diferentes. Se anulan distancias y distancias. Ya no nos aturde el éxito, la salud, el bienestar. �Habría podido estar yo en su lugar! Es esto en definitiva el sentido de la vida, y la tragedia te lo revela: el amor nace del dolor, vivido y superado a favor del otro ser humano. Por esto tengo confianza que ese “que todos sean una cosa sola” un día se realizará. (L. B. – Tailandia) Sacado de CN n. 2/2005

No olvidamos las víctimas del Tsunami

No olvidamos las víctimas del Tsunami

Las adopciones a distancia y los proyectos de reconstrucción y apoyo económico se mueven juntos para garantizar ya sea un primer aporte, para hacer frente así a la emergencia, que una ayuda económica que apunte al restablecimiento y al desarrollo económico y social. Gracias a nuestros amigos musulmanes en Indonesia, se han abierto algunos caminos para favorecer las ayudas a la población. Las primeras intervenciones Hasta el 1º de febrero habían llegado a la AMU 280.000 € provenientes de todo el mundo, también de las zonas más pobres. De este modo han iniciado algunos proyectos en India, Indonesia y Tailandia. India De Madras, Tamil Nadu, una joven con el hermano y sus amigos ha organizado una red de ayuda a las personas del lugar. Con la suma enviada está manteniendo 14 niños que no llegan a los dos años, algunos adultos enfermos, ha adquirido medicinas para un hospital de las hermanas franciscanas de Madras, y ahora propone la adquisición de redes de pesca para 333 familias de Nargecoil y material escolar para 250 niños. He aquí lo que nos escribe: «En Nargecoil hay familias que como trabajo producen redes de pesca. Pero han perdido casi todo. Con nuestra ayuda podrían retomar el trabajo. Cada familia de pescadores tiene necesidad de una red de 5 Kg. Los pescadores viven en una aldea en Kovalam en el Tamil Nadu que dista alrededor de dos horas de Mandras. De este modo podríamos ayudar sea a las familias que producen redes, que a las que tienen necesidad. Los pescadores son católicos, hindúes y musulmanes. El obispo de Kovalam ya ha intervenido, pero han quedado todavía 333 familias sin ninguna ayuda. Un cardiólogo de Madras ha donado una gran embarcación y si las familias tienen las redes la pueden usar juntos. De hecho estas familias no quieren tanto el plato de arroz que el gobierno pasa todos los días, teniendo que recorrer larguísimas distancias para tener su ración, sino que estarían felices de recibir una ayuda para poder volver a trabajar. Mi hermano y su amigo fueron ayer a ver la situación para transportar las primeras redes desde Nargecoil a Kovalam (700 Km.). Encontraron el transporte gratis: unos autotanques de gasolina y los camiones que transportan las bombonas de gas. El total necesario para estas redes será de 7.200 Euro.

“Existen dos escuelas católicas. Los niños están traumatizados y es necesario ayudarlos a volver lo más pronto posible a la escuela para regresar a la normalidad. Ya hemos logrado encontrar los uniformes y los zapatos, la pequeña pizarra donde escriben, un cuaderno… faltan todavía 250 niñas. El total del gasto sería alrededor de 1000 Euros”. Indonesia Entre los varios proyectos hemos comenzado uno de sostén alimenticio y escolar de 400 niños de Aceh, Nias y refugiados en Medan, mientras esperamos adopciones a distancia regulares; un sostén a las actividades de E., musulmana, que lleva ayuda a un campo de prófugos musulmanes en Aceh; comenzó a funcionar un primer «campo de trabajo» en Sumatra: desde el 5 hasta el 13 de febrero, durante los días de vacaciones por el año nuevo Chino, desde Singapur dos grupos de jóvenes se pusieron en viaje para ayudar con el propio trabajo y el dinero enviado de la AMU a las personas afectadas por el Tsunami. Estos jóvenes prestarán sus servicios en Aceh, guiados por un pastor metodista, y en Nias, por un párroco católico. Para cubrir estas necesidades ya ha sido asegurado un primer financiamiento de 36.000 Euros Thailandia Hemos decidido colaborar con el proyecto de la Conferencia Episcopal tailandés para relanzar la economía local. a través de la compra de lanchas para los pescadores afectados por el tsunami. Fueros destinados a tal fin 50.000 Euro.

Una travesía por el desierto

Una vida de marinero R.: «Debido a la guerra, cuando tenía 5 años, perdí a mi padre, la casa y el bienestar. Sufrí por las injusticias sociales que se reflejaban en mi familia, suscitando en mí sentimientos de rebelión. Soñaba con poder ser libre, en un mundo de verdadera fraternidad. A los 20 años, terminados los estudios náuticos, lleno de entusiasmo, me embarqué en una nave como aprendiz oficial, pero, a bordo, la realidad era muy distinta a mis sueños. Las relaciones entre los compañeros de equipo eran duras y suscitaban dureza; también a Dios lo sentía lejano e indiferente a la condición de los hombres. Atravesaba la soledad más cruda. Durante un permiso, conozco a M., y se abre para mí un horizonte inesperado de felicidad. Con el matrimonio dejo el mar; nuestra vida de pareja está llena de expectativas recíprocas que, sin embargo, muy pronto naufragan en la incomprensión y en la incapacidad de acogernos con nuestros límites y nuestras diversidades, llegando al choque. La desilusión es grande y en lugar de la esperanza entra la turbación: nos separamos. Es el derrumbe de todo. Me siento oprimido por una sensación de fracaso, de angustia, de desesperación. Una persona amiga mi lleva a la ciudadela del Movimiento de los Focolares, Loppiano. Descubro otro rostro de Dios: lo descubro cercano, Amor. �entonces, hay esperanza! –me digo. Una ola de gratitud y alegría me invade. Quisiera comunicarla a M. Pero no sé como acercarme. Mientras tanto, doy los primeros pasos por el camino de la fraternidad: entrando en contacto con otras personas que comparten este espíritu, experimento que la fraternidad no es una utopía». En el amor la respuesta M: «En la oscuridad en la que me encontraba, también yo entré en contacto con el ideal de la unidad, con ese amor del cual me sentía sedienta y del que no conocía la fuente. Las palabras del Evangelio: “Ámense como yo los he amado”, llegaron a mí con una fuerza revolucionaria que transformó mi vida. En Jesús descubrí que el amor es don total de sí». Surge un amor nuevo R: «Cuando me llegó la carta de M. En donde me comunicaba su alegría por este descubrimiento, me parecía soñar. Después de cuatro años de separación, fui a visitarla al hospital donde estaba internada. Llegué sin previo aviso y en la penumbra de la habitación nuestras miradas se encontraron. “Te daré un corazón nuevo”, dice la Escritura: en el silencio surge un amor nuevo, que ahora tiene toda otra dimensión, la de estar dispuestos a amarnos como Jesús nos ha amado. Esa promesa que se lee en el Evangelio “Donde dos o tres están unidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos”, se realiza también para nosotros: Jesús, el Resucitado en medio nuestro, se ha convertido en luz, alegría, fuerza en todos estos años de matrimonio, una presencia que ha impregnado las relaciones con nuestros 6 hijos, ya todos grandes, y con tantas otras familias y personas con las cuales hemos compartido un gran trayecto de vida». Sacado de Historias de fraternidad – espacio para el diálogo entre antiguos y nuevos ciudadanos en www.loppiano.it

Mensaje de Chiara Lubich

Señoras y señores, autoridades,
Congresistas:

Estoy contenta de dirigirles un saludo a todos ustedes y de comunicarles algunas ideas sobre el tema del congreso: “Relaciones sociales y fraternidad: �paradoja o modelo sostenible?”

Desde el comienzo del Movimiento de los Focolares el carisma que nos fue donado desde el Cielo nos ha vuelto a revelar que Dios es Amor. Nuestros ojos se abrieron, y a pesar de la guerra que hacía estragos a nuestro alrededor (estábamos en Trento, en 1943) descubrimos que Dios estaba presente en todas partes con su amor: en nuestro día tras día, en los acontecimientos alegres y reconfortantes, en las situaciones tristes y difíciles…

Esta fe profunda y diáfana en Dios Amor inmediatamente hizo nacer entre nosotros, las primeras y los primeros focolarinos, un vínculo nuevo y fortísimo. Nos sentíamos hijas e hijos del Padre que está en el Cielo, y por lo tanto hermanas y hermanos. El mandamiento que Jesús llama “mío” y “nuevo”: “Ámense mutuamente como yo los he amado” (Jn.13,34) nos pareció la síntesis de los deseos de Jesús, y como lógica consecuencia nos prometimos ser su realización y ponerlo como base de nuestra vida.

Así nació un nuevo estilo de vida en la Iglesia, una espiritualidad que es personal y comunitaria al mismo tiempo, adecuada a las exigencias de nuestro tiempo, caracterizado por el incremento de las relaciones interpersonales y por la interdependencia entre los pueblos. Dios, que se nos manifestaba tal y como es: Amor, también se revelaba Amor en sí mismo: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y el dinamismo de su vida trinitaria se nos mostraba como el don recíproco de sí, anulación por amor, total y eterna comunión. En el Evangelio de Juan está escrito: “Todo lo mío es tuyo, y todo lo tuyo es mío” (Jn.17,10), entre el Padre y el Hijo en el Espíritu.

Una realidad análoga fue impresa por Dios en la relación entre los hombres. Así como el Padre en la Trinidad es todo para el Hijo y el Hijo es todo para el Padre, me pareció entender que yo también fui creada como un don para quien está cerca de mí, y quien está a mi lado es un don para mí. Por eso la relación entre nosotros es amor, es Espíritu Santo; es la misma relación que existe entre las personas de la Trinidad.

Sumergidos en esta luz hemos visto que aquí, en esta tierra, todo está en relación de amor con todo, cada cosa con cada cosa. No siempre, o pocas veces, nuestra racionalidad o nuestra sensibilidad son capaces de captar esta verdad. A menudo somos capaces de ver solamente una parte de la realidad, y se ponen más de relieve las relaciones sociales difíciles, caracterizadas por las contradicciones y los conflictos. Y resulta arduo, sobre todo en la compleja sociedad actual, encontrar relaciones de armonía, de comunión.

Nuestro carisma nos ha indicado que la fraternidad, un principio espiritual que al mismo tiempo es una categoría antropológica, sociológica, política… es capaz de provocar un proceso de renovación global en la sociedad. El amor fraterno establece en todas partes relaciones sociales positivas, apropiadas para que la humanidad en su conjunto sea más solidaria, más justa, más feliz.

Nuestra experiencia de más de 60 años nos dice que estas relaciones fraternas, vividas ya sea en lo cotidiano de la vida personal, familiar y social, como en la vida de las instituciones políticas y de las estructuras económicas, liberan inesperados recursos morales y espirituales. Son relaciones nuevas, cargadas de significado, que provocan iniciativas muy diversas, que crean estructuras a beneficio del individuo y de la comunidad.

Teniendo como base esta experiencia, por tanto, se puede afirmar que la fraternidad universal no solamente no es una utopía, un deseo hermoso y augural pero irrealizable, sino que más bien es una realidad que cada vez más se abre camino en la historia. Se podría objetar que el contraste y el conflicto están presentes a todos los niveles de la vida relacional de las sociedades humanas. Esto sin duda es una consecuencia y un fruto del misterio del mal que nos afecta personalmente y en nuestra vida social .

Pero nuestro carisma, ya desde el comienzo, nos ha indicado una clave de comprensión de este misterio, y con ella el modelo para superar toda falta de unidad: Alguien que recompuso la unidad entre Dios y los hombres y de los hombres entre sí. Es Jesús que en la cruz grita “Dios mío, Dios mío, �por qué me has abandonado?” (Mt. 27,46; Mc.15,34). En ese dolor desgarrador de un Dios que se siente abandonado por Dios está escondido, asumido y transformado en amor cada dolor, cada sufrimiento, cada desunión.

En efecto, Jesús vino a la tierra a ofrecer su vida para que todos sean uno (Ut omnes unum sint). Jesús en su abandono pagó para alcanzar esta meta. Ahora Él nos pide que le demos una mano para realizarla. Les deseo a todos los aquí presentes que en estos días puedan construir relaciones verdaderas de fraternidad, para que el esfuerzo intelectual sea sostenido por una auténtica experiencia de vida comunitaria.

Que María, la Madre del Amor Hermoso -Ella que fue la primera en aprender de su Hijo el mensaje de la fraternidad universal, Ella que fue a casa de Isabel para ayudarla y servirla en sus necesidades, Ella que como verdadera “persona social”, con el Verbo hecho carne y con sus discípulos, creó una familia en la cual el amor unía, crecía, circulaba y se derramaba sobre todos- conduzca e ilumine este Congreso.

En el amor fraterno

Chiara Lubich

Relación social y fraternidad: ¿paradoja o modelo sostenibile?

Ciertamente en la historia de las disciplinas que tienen por objeto formal el análisis de la sociedad o las intervenciones sobre/en lo social, no es usual intentar un acercamiento con la espiritualidad. No me refiero obviamente a un estudio de la religión como factor de cambio social o como elemento integrador de formaciones sociales en diversos períodos históricos. La pregunta que quiero proponer es más audaz: una espiritualidad en su conjunto, o uno o más elementos de una espiritualidad, �puede actuar como agente inspirador para nuestras disciplinas sociales en sus reflexiones teóricas, en sus esquemas de aplicación práctica, en sus metodologías? Me doy cuenta perfectamente de haber puesto los pies en un terreno extremadamente escarpado, lleno de obstáculos, de controversias, de debate encendido. No quisiera absolutamente entrar en este tipo de disputa. Quisiera, muy sencillamente, contar nuestra experiencia que -como cada experiencia- es limitada, debe ser puesta dentro de cierto contexto e indudablemente ofrece la posibilidad de mil análisis y objeciones. A pesar de esto, considero válido afrontar este riesgo y ofrecer igualmente algunos primeros frutos de nuestro esfuerzo, deseando que estas reflexiones incompletas sean percibidas y acogidas por lo que son, es decir, un esfuerzo y un intento de comunicar algo en lo que creemos y de lo que vivimos y somos porque comprobamos cada vez más su validez. El contexto del que partimos es la espiritualidad que el Movimiento de los Focolares ofrece, espiritualidad de la unidad, espiritualidad comunitaria -y por lo tanto constitutivamente con un influjo en lo social- que constituye nuestra inspiración, nuestra fuente de estudio y de investigación. Una espiritualidad es una visión total de la existencia ofrecida a todos, un modo de mirar, comprender y vivir la realidad partiendo de una referencia religiosa; una espiritualidad cristiana mira, comprende y vive la realidad desde el ángulo de uno o más elementos del mensaje evangélico, del mensaje del Nazareno. La perspectiva de la espiritualidad de los Focolares es la unidad, esa unidad que es fruto y cumplimiento del amor-ágape, es decir del amor con las características propias de la enseñanza de Jesús de Nazaret, con toda su riqueza no sólo teológica sino también antropológica y social. «La unidad – escribe Chiara Lubich – es la palabra síntesis de nuestra espiritualidad. La unidad, que encierra en si toda otra realidad sobrenatural, toda otra práctica y mandamiento, toda otra actitud religiosa». La unidad entendida, pues, como valor espiritual y no sólo esto, vista como fuerza capaz de componer efectivamente la familia humana superando todas las divisiones, no sólo territoriales, sino también las que son fruto de elecciones políticas, de condiciones étnicas, lingüísticas, sociales, religiosas (cf 1 Cor 12). Entonces se puede acoger y considerar el Testamento de Jesús – «Que todos sean uno” (Jn. 17,21)- como un enorme recurso para las relaciones de todo tipo porque contiene en sí el germen de cada forma de integración y unidad, al rechazar y superar toda discriminación, guerra, controversia, nacionalismo, etc. La unidad compone todas las relaciones entre personas, grupos, comunidades, estados, aportando, en la integración de los diversos actores sociales, una serie de contenidos válidos orientados a una realización de sentido y significado. La unidad, además, en su aspecto social se llama fraternidad, una categoría de dimensisones no sólo cristianas sino universales: «Ustedes son todos hermanos” (Mt 23,8). «Jesús, nuestro modelo -es una convicción que tenemos desde los primeros tiempos del Movimiento- nos enseñó solo dos cosas que son una: a ser hijos de un sólo Padre y a ser hermanos los unos de los otros». «Él –sigue afirmando Chiara Lubich- revelando que Dios es Padre, y que por esto los hombres son todos hermanos, introduce la idea de la humanidad como familia, la idea de la «familia humana» que es posible por la fraternidad universal en acto. Y con esto derriba los muros que separan a los «iguales» de los «diferentes», a los amigos de los enemigos. Y libera a cada hombre de toda relación injusta, cumpliendo en tal modo una auténtica revolución existencial, cultural, política». A lo largo de los siglos se ha escrito toda una historia de la fraternidad, en su intento de informar y penetrar vida y hechos religiosos, sociales, políticos, además de las instituciones. Esta historia conoce momentos de éxito teórico y práctico (cómo no pensar en la fraternidad monástica que determinó el renacimiento de Europa entre el s. V y VII; o en las Reducciones de los jesuitas en el Cono Sur de América latina, verdadero ejemplo de encuentro cultural en la obra de evangelización, de rescate y crecimiento económico y social, pero también de fracasos y traiciones ardientes (basta recordar las guerras de religión en Europa con su continuación de sufrimientos y muerte, las cruzadas en Medio Oriente, el saqueo de África en la época colonial). Sin embargo es posible y necesario localizar un recorrido -aunque accidentado y tortuoso- de crecimiento y maduración de la fraternidad. La fraternidad, luego, emerge en la modernidad como categoría social y política en el tríptico de la revolución francesa: liberté, égalité, fraternité. Se lee en la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (1789): «Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Ellos están dotados de razón y de conciencia y tienen que actuar unos hacia otros en espíritu de fraternidad». En verdad este trinomio expresa y da un rostro al dinamismo de una humanidad una y múltiple. Una: en el reconocimiento de la dignidad de cada uno y en la afirmación de la igualdad en el plano relacional; múltiple: en la diversidad de sus expresiones culturales, sociales, políticas, etc. La lectura ideológica de estos valores dio vida a diversas aplicaciones históricas, a veces en contraste áspero y conflictivo entre ellas. El espíritu burgués leyó la libertad predominantemente como ensanche del poder económico y de las libertades individuales, favoreciendo de hecho a los poseedores del capital y de los medios de producción en detrimento del proletariado naciente. La igualdad encontró sitio como afirmación solemne en los códigos jurídicos, volviéndose, poco a poco, más formal que real. La fraternidad se resolvió en estrechos acuerdos de intereses de la clase privilegiada y en realidad quedó sin realizarse, lejos de cada reflexión y práctica social y política. La reacción fue el colectivismo socialista o científico con una lectura de la libertad entendida casi exclusivamente en el plano económico en detrimento de la libertad más interior y profunda; la igualdad se volvió igualitarismo y la fraternidad se encerró en los estrechos espacios de las clases. Quizás hoy es posible una lectura más completa y rica del trinomio para hallar un nuevo equilibrio entre los tres elementos. La misma enseñanza de la historia nos parece que indica en la fraternidad el fundamento del entero edificio, la amalgama que liga a los otros dos dándoles sentido y significado. �Por qué? Porque la fraternidad es la plenitud de la reciprocidad que, a su vez, nos ofrece una clave de lectura para una ulterior comprensión de la auténtica igualdad y de la libertad. «El elemento base del trinomio, en el plano de la garantía vital, es la fraternidad. El elemento condicionante es la libertad como capacidad de promover la libertad del otro. El elemento verificante es la aplicación universal». La comprensión de las relaciones o de las relaciones sociales a lo largo de la historia de la sociología se confirma con los muchos paradigmas que la han iluminado, hasta ahora muy contradictorios entre ellos. El conocimiento de las dinámicas relacionales pasa por el análisis de la integración (Durkheim), de la competición (Weberio), de la alienación (Marx), del conflicto (Dahrendorf) etc. A su vez, los paradigmas se basan en un postulado que tiene que ver con una visión antropológica. Sin éste sería bastante arduo, si no imposible, una explicación, no digo clara, sino al menos inteligible de la realidad social misma. Y no sólo: encuentra consentimiento casi unánime el hecho que estos paradigmas son influenciados y, por lo tanto, pagan un tributo real al contexto socio-cultural del que han nacido y en el cual se han desarrollado y realizado. Esta relación entre teorías sociológicas y contexto histórico-social ya ha sido puesta en evidencia con claridad por el prof. Iorio en su intervención. Actualmente nos encontramos en medio de un cambio estructural-cultural de notable alcance y resultado desconocido. La celeridad de los cambios en curso, su influjo sobre los estilos de vida, sobre los conocimientos y sobre la cultura, además de sobre la organización socio-política es tal que hace prever un nuevo tipo de sociedad cuyos contenidos, aspiraciones valoriales o antivaloriales, líneas de pensamiento portante, sistemas de comunicación y orden político-social son al momento inimaginables. El conocido filósofo de la ciencia Thomas Kuhn, afirmó que cada revolución científica -y no hay duda de que el actual cambio tenga esta connotación- no sólo transforma la imaginación científica tout court, sino que transforma profundamente el mundo mismo en el cual se realiza el trabajo científico. �Podemos pensar entonces que esta nueva situación en pleno movimiento, puede engendrar, o requerir, o esperar nuevos paradigmas capaces a su vez de suscitar o producir teorías sociales nuevas? Dicho a la inversa: �el nacimiento de un nuevo paradigma indicará que la sociedad que está asomando necesita un nuevo punto de referencia, una nueva perspectiva para iluminar, explicar sus propios rasgos, aclarar sus propias aspiraciones e impeler hacia nuevas metas? Mientras en el actual panorama de las Ciencias Sociales asoman nuevos modelos interpretativos como la red (Barnes-Bott), el don (Caillé, Godbout) y la misma relación social, (Touraine, Donati, Bajoit), a la búsqueda de una nueva clave de lectura e interpretación de la post-modernidad, nosotros creemos que el binomio unidad-fraternidad puede constituir un paradigma o un modelo innovador y capaz de conducir las Ciencias Sociales, en nuestro caso de especial modo la Sociología y el campo de las Políticas Sociales y la existencia social, hacia sendas inéditas y todavía inexploradas. Esta convicción no parte sólo de un dato teórico, sino de la constatación de la incisividad de la unidad-fraternidad sobre los comportamientos y sobre las elecciones de millones de actores sociales individuales y colectivos que actúan en los más variados sectores de la vida social, a dimensión planetaria. El Movimiento de los Focolares, con sus ocho millones de miembros y adherentes -en sus ramas, ramificaciones, movimientos de masa, obras sociales, ciudadelas de testimonio, diálogo a todo campo-, representa un formidable laboratorio donde se está experimentando lo que significa considerar y vivir la «unidad-fraternidad» como principio inspirador de la convivencia social. Tal realidad ya no es un hecho escondido, sino que hoy es reconocido también a nivel de científico como un fenómeno social de influjo cierto sobre la sociedad. Con ocasión de la asignación del Doctorado honoris causa en Ciencias Sociales a Chiara Lubich por parte de la Universidad de Lublino (Polonia), el prof. Adam Biela -entonces decano de la facultad- afirmó en su Laudatio: «La acción del Movimiento de los Focolares constituye un vivo y real ejemplo de aplicación en las relaciones sociales del paradigma de la unidad, tan necesario a las Ciencias Sociales para que adquieran una nueva fuerza de aplicación capaz de sanar y de prevenir la patología social, los conflictos, las enfermedades psicógenas, las agresiones manifiestas, las guerras y los crímenes (…). «La actividad social de Chiara Lubich, impregnada del carisma del anuncio de la unidad evangélica, constituye una inspiración viva y un ejemplo para las Ciencias Sociales para que creen un paradigma interdisciplinario de unidad como fundamento metodológico para la construcción de modelos teóricos, de estrategias de búsqueda empírica y esquemas de aplicaciones. Chiara Lubich, en un primer momento junto a sus colaboradoras, y después con sus colaboradores, ha creado un nuevo fenómeno social que, indicando la posibilidad de aplicación para el nuevo paradigma de unidad, puede jugar un importante papel inspirador que, estoy convencido, tiene la oportunidad de encontrarse a la base de las Ciencias Sociales y de significar tanto cuanto la revolución copernicana para las ciencias naturales». Palabras muy empeñativas éstas, pero no por esto menos verdaderas si las consideramos no tanto el espejo de una realidad ya cumplida, cuanto las potencialidades de un carisma que pide y ambiciona, y ya ha empezado desde hace mucho tiempo a convertirse en un hecho concreto. Y son palabras que invitan al trabajo de estudio e investigación, con su carga de fascinación. Dicho esto, me preparo no sin temor y consciencia de los límites de mi balbuceo, a ofrecer algunas primeras indicaciones de los contenidos ínsitos en el modelo «unidad-fraternidad». No se trata obviamente de un bosquejo de teoría y ni mucho menos de un pensamiento articulado. Sólo son puntos de reflexión, indicaciones, puntos de partida para un ulterior trabajo de profundización y análisis que esperamos llevar adelante ahora, y dentro de lo posible también en un futuro, junto a todos ustedes. La unidad-fraternidad como relación Se podría pensar que centrar nuestro discurso en el valor de la persona, en un cierto sentido nos debería hacer tomar distancias de acercamientos holísticos, prefiriendo los del individualismo metodológico que pone al actor social y sus elecciones en el centro de la construcción teórica. Pero las cosas no están específicamente así. Ante todo porque la categoría de individuo puede resultar muy pobre, abstracta y cerrada, mientras que la idea de persona aparece rica en identidad, cargada de valor y sobre todo de relaciones sociales y comunitarias, en una palabra, rica en historia. Según Horkheimer y Adorno «Afirmando que la vida humana es esencialmente y no sólo casualmente convivencia se restablece en cuestión el concepto del individuo como átomo social último. Si en el fundamento mismo de su existir el hombre es a través de los demás, que son sus semejantes, y sólo por ellos es lo que es, entonces su definición última no es la de una originaria indivisibilidad y singularidad, sino más bien la de una necesaria participación y comunicación con los otros. Antes de ser individuo, el hombre es uno de los semejantes, se relaciona con los otros antes de referirse explícitamente a mismo, es un momento de las relaciones en el que vive antes de poder llegar eventualmente a autodeterminarsi. Todo esto es expresado en el concepto de la persona…» Persona quiere decir relación, posibilidad y capacidad de ponerse delante del otro y ser reconocido por él. «La persona emerge cerca de todos nosotros y cerca de cada uno solamente cuando el re-conoscimento contiene en si ya sea la designación-indicación empírico-cognitiva, ya sea la reacción a la designación-indicación misma. Mediante la designación-indicación yo reconozco que alter es un plomero, un colega de Facultad, un vendedor de fruta. La persona emerge cuando la designación produce una reacción moral, y por lo tanto alter es incluido en el universo moral de ego colocándolo dentro de una responsabilidad carente de sanción y devolución». Las personas componen la relación que las envuelve, las comprende, las contiene, las transforma condicionándolas desde afuera y estimulándolas desde dentro. Entonces la relación se convierte en una realidad entre los dos o más, nacida y alimentada de su ser y de su actuar y, a su vez, alimenta su ser y su actuar, los ayuda a crecer y a madurar en un determinado modo y con una creciente profundidad de vida. Una cualidad primaria de la unidad-fraternidad inspirada en una prospectiva cristiana es la universalidad. Eso significa extender las relaciones fraternas más allá de los vínculos de la relación parental y las uniones familiares para alcanzar y abrazar a cada ser humano, hombre o mujer, ciudadano o extranjero, de la mia o de otra raza, patria, etnia, religión, considerado y acogido como a un hermano, una hermana. También se puede afirmar que todos son hermanos y hermanas justamente porque la entera humanidad es reunida por Cristo como una única familia. La fraternidad constituye un valor tan constitutivo de la humanidad y tan universal, que se la encuentra en alguna medida afirmada en todas las grandes religiones. Para quedarnos en el ámbito a cristiano y llevarlo a sus últimas consecuencias, hace falta añadir que la oración de Cristo antes de encaminarse a su pasión y muerte: «Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros»(Jn. 17,21), indica la relación trinitaria de las tres Personas divinas como el fundamento y el modelo de relacionarse de los seres humanos. El donarse recíproco de los Tres en una relación de ágape constituye su ser Persona. Análogamente sucede entre los seres humanos. «Más das, más te realizas, más eres, porque se tiene lo que se da, lo que se da nos hace ser». La unidad-fraternidad requiere unidad y distinción La relación de unidad-fraternidad exige, y para cumplirse requiere contemporáneamente la unidad y la distinción. Reconocer la presencia simultánea de los dos elementos no es sólo importante sino necesario porque la unidad bien concebida refuerza e incluso realiza una sana simbiosis entre las partes de la relación aún manteniéndolas distintas. La distinción, a su vez, subraya, preserva y tutela la identidad de cada uno, impidiendo cada absorción, dependencia o sumisión, y al mismo tiempo manteniéndola en la unidad. Además, sólo gracias a la distinción cada uno llega a ser actor y toma iniciativas para alimentar y enriquecer la unidad. La distinción obra una diferenciación que, en cierto modo, significa «oposición», no cierto en el sentido de contraposición, contraste o conflicto, sino en el sentido que cada uno «siendo el otro» se convierte más plenamente en si mismo. �Cómo es posible que esto se realice, que la relacionalidad no desemboque en la exclusión recíproca? La verdadera intersubjetividad como unidad en la distinción o en la diferencia, es posible cuando se tiene la experiencia cognitiva y afectiva profunda del propio yo y del yo del otro hasta el punto de percibirse y de percibir a los otros como centros de ser autónomo, autoconsciente, libre; iguales, en la propia dignidad y al mismo tiempo diferentes. Diferencia quiere decir también conciencia de que se tiene algo único que ofrecer al otro o al conjunto. De aquí toda la dinámica y la necesidad de saber tomar iniciativas para dar impulsos nuevos a la unidad y la prontitud en perder los propios eventuales ‘dones’ si no fuera el momento de ofrecerlos. Porque no sólo cada uno no es el otro sino que cada uno es él mismo sólo a través del otro. Por otra parte la unidad obra una conjunción y una fusión muy intensa y una íntima comunión de sentimientos pero sin anular nunca la distinción. También se puede configurar e hipotizar un relacionarse fraterno que comporta no sólo la unidad-distinción a nivel micro sino también a nivel macro: entre comunidad, pueblos, etnias, naciones, religiones, instituciones. El proceso de mundialización lo requeriría como dimensión necesaria de la nueva realidad social que se va planteando. La fraternidad podría estar en grado de activar en las relaciones internacionales un plus nuevo e innovador, ciertamente difícil y complejo de articular y realizar, pero factible y decisivo para el futuro de la humanidad. En efecto, en este sentido, la historia ofrece ejemplos no irrelevantes. La unidad-fraternidad como reciprocidad Uno de los dinamismos de la acción social es el de ser recíproca. Weber indica la reciprocidad como un dinamismo de la acción social. Lo mismo hace Simmel para el cual todo sucede en la relación social por él definida como acción recíproca. La relación social es la categoría teórica fundamental, que debe ser entendida como interacción o sea acción recíproca. «Para Simmel el fenómeno social no es una emanación de un sujeto ni tampoco de un sistema abstracto más o menos establecido a-priori. Lo social es lo relacional en cuanto tal, o sea la acción recíproca en cuanto inter-acción que produce, se incorpora y se manifiesta en algo que, incluso no visible, tiene su solidez». El propio Simmel explica cómo se constituye este proceso entre individuos, el cual da vida a una realidad nueva y que tiene vida propia más allá de los elementos de los que deriva. «La vida de la sociedad consiste en las relaciones recíprocas de sus elementos-relaciones recíprocos que en parte se desarrollan en acciones y reacciones momentáneas y en parte se consolidan en estructuras definidas: en los despachos y leyes, órdenes y propiedad, lengua y medios de comunicación. Todos estos efectos sociales recíprocos nacen sobre la base de determinados intereses, objetivos e impulses, y forman al mismo tiempo la materia que se realiza socialmente en el estar juntos los individuos, uno al lado del otro, uno para el otro o el uno con el otro». Sea Weber que Simmel tratan de explicar esta reciprocidad: dictada por un sentido dado por el sujeto (Weber), o en vista de determinados objetivos (Simmel). Se puede decir que la unidad-fraternidad genera la reciprocidad en el amor, que es ágape, espejo y reflejo del ágape trinitario («Dios es Amor» 1 Jn 4,8). «El Dios de la religión es el Dios de la relación: la unidad concebida como interacción» . Nos encontramos delante de un tipo particular de amor que no se suma a los amores humanos (paternal, materno, filial, de amistad, nupcial) sino que los informa a todos, subyace a todas las posibilidades de amor en sus diferentes matices. De modo que cada tipo de amor humano es más plenamente tal en la medida en que se modela sobre la fraternidad. Reciprocidad, según el modelo trinitario, en la concretización del mandamiento de Jesús: «Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros» (Jn. 13,34), significa además mutua “co-habitación”, es decir, contenerse mutuamente, el recíproco estar el uno en el otro y el otro en el uno, hasta compenetrarse de modo que los sujetos se unen distinguiéndose y se distinguen uniéndose. La relación fraterna es esencialmente recíproca, como movimiento que va y que vuelve, impregnada de valores como la confianza, la acogida, la escucha, el regalo, el compartir, y está orientada a superar y a solucionar el contraste, el conflicto, la contraposición, la ruptura. La consecuencia es la plena y auténtica realización de la intersubjetividad de los actores implicados en la relación, cuando viven el empeño recíproco uno hacia el otro. De este modo se dan las condiciones para una realización más plena de la persona. La unidad-fraternidad como don Más allá de los paradigmas del individualismo metodológico y del holismo colectivista, hoy el don es presentado hasta como un «tercer paradigma» que responde a los paradigmas anteriores con una lógica de libertad y gratuidad en sus tres momentos constitutivos: dar, recibir, devolver. El don, también desde un punto de vista sociológico, se manifiesta como un concepto de referencia fuerte para la descripción, la comprensión y la interpretación de la dinámica de las relaciones sociales. «El don contiene un imprescindibile aspecto de sociabilidad y relacionalidad, en el que se presentan expresiones y consecuencias, incluso independientemente de las orientaciones internas o interiores -por ejemplo caritativos, filantrópicos o «interesados»- de quien lo hace ser». Los sociólogos del MAUCS -Movimiento antiutilitarista en las Ciencias Sociales- definen el don como «cada prestación de bienes o servicios efectuados, sin garantía de restitución, para crear, alimentar o recrear la unión social entre las personas». El problema de la restitución como elemento constitutivo e indispensable del don ya había sido presentado por Marcel Mauss en su «Essai sur le don” en el 1924, pero sin solucionar la cuestión. En efecto, según muchos autores el problema sigue abierto. Un intento de solución se generó con la indicación y la búsqueda de una lógica de la reciprocidad como explicación de la necesidad de la restitución. La reciprocidad sería la razón de la contrapartida en todas las situaciones. El interrogante que se mantiene es: en los actores del acto de donar �todavía existe la responsabilidad de recibir y de devolver? Recientemente en una conferencia en Alemania, el filósofo Paul Ricouer, bajo el influjo de M. Henaff («Le prix de la vérité») indica una nueva solución: «(Si los actores) tienen que ser realmente los actores de la reciprocidad el único camino abierto es decir que el don es la garantía y el sustituto de un reconocimiento recíproco que no se reconoce ipso facto; por lo tanto el reconocimiento no puede certificarse más que con el regalo (…) «El regalo no tiene precio: no quiere decir que no haya costado; pero en el acto del intercambio no se manifiesta por su precio: es el sin precio. Y es en las experiencias no comerciales que tenemos la posibilidad del regalo como garantía y como sustituto de un reconocimiento recíproco». Así explica Simmel la acción recíproca del donar y de la aceptación del don: «En cada donar, más allá del valor intrínseco del regalo, está contenido un valor espiritual en base al cual nosotros podemos afianzar o anular con otro regalo exteriormente equivalente la unión interior que se creó con la aceptación del regalo. La aceptación del regalo no es sólo un enriquecimiento pasivo, sino también una concesión del donador. Igual que en el donar, también en el dejarse donar se evidencia una predilección que va mucho más allá del cuánto del objeto». En la unidad-fraternidad el regalo es vivido en una dimensión todavía más amplia y profunda, más envolvente de nuestro propio ser. “He sentido –escribe Chiara Lubich- que he sido creada como un don para quien está a mi lado, y quién está a mi lado ha sido creado por Dios como un don para mí. Así como el Padre en la Trinidad es todo para el Hijo y el Hijo es todo para el Padre». Además la fraternidad revela y explica en qué consiste la esencia del don. «El hombre origina las sociedades gracias a una generosidad radical que se encuentra ínsita en su ser, en su vida, en su inteligencia y en el amor, que le permiten el diálogo con los otros y abundar en el regalo de si». El ser humano entonces es un ser para el don y esta cualidad suya impregna todos los vínculos y todas las relaciones en que está involucrado. Don, pues, es sinónimo de amor. El don no es otra cosa que amor en acto, que no sólo no se cierra, sino que es difusivo de por si. El amor solicita el don, pide a cada agente social, individual o colectivo, que se transforme y actúe como un donador. «Y amar significa donarse: pensar en el hermano viviéndolo…» (Lubich, Escritos inéditos). La relación fraterna, símbolo del amor-ágape realizado se carga así de contenidos. Es puro don pero no rechaza el intercambio y la reciprocidad, más bien la solicita, pero en un perfil alto. No incluye lo que se puede comprar, vender, poseer y consumir, sino que se eleva hacia la libertad y el amor. El regalo de sí al otro se manifiesta incluso en el dar los bienes espirituales y materiales, como compartir y como comunión de bienes. «Así el amor circula y lleva naturalmente, por la ley de comunión que le es innata, como un río ardiente, toda otra cosa que los dos poseen para hacer comunes los bienes del espíritu y los materiales». El compartir y la comunión de los bienes refuerzan los vínculos fraternos creando un verdadero arte del dar enriquecido con ulteriores actitudes bien precisas: gratuidad, oblatividad, apertura, regocijo, reciprocidad. La unidad-fraternidad como comunión La categoría «comunión» no es muy usada en Sociología, es más, diría que está lejos del lenguaje sociológico y en cierto modo le es casi desconocida. Sin embargo hoy va ganando terreno y sobresale como un concepto muy rico y con muchas valencias. Ella es obviamente ante todo categoría que encuentra gran uso y ciudadanía en el ámbito de la espiritualidad y de la teología cristianas. En efecto, en este sentido se puede afirmar que la comunión encuentra su manantial generador en la comunión de vida del propio Dios en su ser Trinidad, comunión de amor entre Personas. La comunión trinitaria es pues el fundamento ontológico de cada forma de comunión como sustancia y como vida. Y así se convierte incluso en categoría antropológica. Juan Pablo II en la carta encíclica Sollicitudo Rei Socialis afirma: «Más allá de los vínculos humanos y naturales, que ya son tan fuertes y estrechos, se vislumbra a la luz de la fe un nuevo modelo de unidad del género humano (…). Este supremo modelo de unidad, reflejo de la vida íntima de Dios, Uno en Tres Personas, es lo que nosotros cristianos designamos con la palabra comunión» (n. 40). El insigne teólogo Klaus Hemmerle, ex obispo de Aquisgrana, subraya y explica esta relación entre la divinidad y la humanidad: «Nuestro ser personal es asumido en la comunión de vida y de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu; pero de este modo yo, solo yo ya no puedo representar el punto de partida y el punto final de mi ser, sino que puedo vivir la existencia trinitaria solamente en la reciprocidad, en el «nosotros», que sin embargo no disuelve ni el yo ni el tú, sino que los constituye». Es evidente que aunque no consideremos este fundamento espiritual, la convivencia social relacional, entendida como interacción, se cumple en la comunión. Es así que la comunión también asciende a categoría económica con la “Economia de Comunión». Es un proyecto económico lanzado por Chiara Lubich en Brasil en el 1991 y que se apoya sobre dos columnas portantes: el compartir las utilidades de la empresa con los pobres y la inserción de la comunión en las relaciones económicas. Si el primer elemento exige la superación de la cultura del tener para asumir la cultura del dar, el segundo implica el salto de la racionalidad formal o instrumental y la asunción de una racionalidad «expresiva» o «no instrumental.» Las empresas que adhieren al Proyecto EdC están dilucidando las líneas de conducta de las empresas que giran alrededor del concepto de comunión como esencia de las relaciones empresariales internamente (con los trabajadores, clientes, proveedores, etc.) y al exterior (con las finanzas, el territorio, la competencia, etc.). Esto implica privilegiar, en las relaciones interpersonales, a las motivaciones, los valores y dar énfasis a temas como la confianza, la reciprocidad, etc. La comunión en Economía ofrece a la Ciencia Económica nuevos estímulos y nuevas posibilidades de solucionar las mismas contradicciones con sus efectos perversos, injertando un círculo virtuoso en el que encuentran lugar nuevos elementos más positivos y más propositivos. La comunión además encuentra espacio como categoría jurídica dentro del así llamado Derecho Social que deriva directamente del funcionamiento de los grupos sociales. Georges Gurvitch fue el que mejor ha realizado la obra de sistematización de la tradición que desemboca en el Derecho Social, incluso denominado por él Derecho de Comunión. Según Gurvitch el » ‘Derecho Social’, es un derecho autónomo de comunión que integra en forma objetiva cada totalidad activa real, que encarna un valor positivo extratemporal. Este derecho es derivado directamente del ‘todo’ en cuestión para regular su vida interior independientemente del hecho de que este ‘todo’ esté organizado o in-organizado. El ‘Derecho de comunión’ hace participar al ’todo’ en la relación jurídica que de él deriva, sin transformar este ‘todo’ en un sujeto separado de sus miembros». Se puede decir entonces que el «Derecho de comunión» y la comunión encuentran, uno en el otro, respectivamente, la propia justificación. Este «todo» social -para los teóricos del Derecho Social- tiene el sentido de una «comunión inmanente», es decir, de una realidad al mismo tiempo jurídico-ética y jurídico-formal. En el sentido jurídico-formal esta «comunión inmanente» indica la comunidad humana que se constituye y el hecho que nos encontramos delante de algo que Gierk ha denominado «persona jurídica compleja», caracterizada por el hecho que el «todo» no es transcendente con respecto de los miembros que lo componen, pero tampoco puede confundirse con los miembros en cuestión y tampoco con su suma. Se puede entonces definir la comunión en términos realmente éticos y jurídicos en coherencia con el espíritu de la fraternidad. Y todavía más, la comunión es categoría sociológica. En una de sus obras fundamental Gurvitch realiza un profundo análisis de la manifestación de la socialidad derivada de la parcial fusión de los sujetos. Según el grado, la intensidad y la profundidad de esta fusión él distingue tres formas de sociabilidad, que llama: un «Nosotros». Estas tres formas son: la Masa, la Comunidad y la Comunión. Luego, describe profusamente las relaciones que se establecen entre los Yo, los Él y los Otros dentro del «Nosotros». «Un «nosotros» (como «nosotros franceses», «nosotros militantes sindicalistas», «nosotros estudiantes», «nosotros padres») constituye un todo irreducible a la pluralidad de sus miembros, una nueva unidad indivisible, en el cual sin embargo el conjunto tiende a ser inmanente a las partes y las partes inmanentes al conjunto. Esta inmanencia recíproca, que podría definirse también como una participación recíproca de la unidad en la pluralidad y de la pluralidad en la unidad puede asumir formas muy diferentes en los diferentes Nosotros». La comunión representa el grado máximo de intensidad de participación, por fuerza de atracción y de la profundidad de fusión de los «Nosotros». Se trata, fijándonos bien, del «Nosotros» más profundo, dónde la fusión es máxima y «reúne las profundidades más personales y más íntimas del Yo y de los Otros, ningún aspecto de los cuales queda fuera de la participación y de la integración en el Nosotros» . Las reflexiones de Gurvitch se desarrollan en el campo del microsociologia y son de indudable interés para una mayor comprensión de las relaciones cara a cara. En el caso de las relaciones fraternas se expresan una serie de dinámicas correlacionadas que enriquecen, dan unicidad y ulterior sentido a la relación misma. Ello en efecto incluye el ser los unos con los otros, donde se pone en evidencia la libertad y la absoluta elección de entrar y participar en la relación; el ser los unos para los otros que hace resaltar el «cómo» de la relación o sea sus modalidades; el ser los unos en los otros que subraya la capacidad de ser y de hacer el regalo de si a los otros; el ser los unos gracias para los otros donde se evidencia que la identidad de cada uno puede expresarse de la mejor manera en la comunión recíproca entre ellos. Se puede afirmar que en la relación fraterna la profundidad de las relaciones, la intensidad de la interacción y los sentimientos de amor, de consideración, de afecto, de confianza -hechos universales- componen relaciones de comunión capaces de inspirar en la realidad social a todos los niveles y amplitud, un soplo positivo y generador de armonía, de equilibrio, orden y, justamente por esto, de progreso, desarrollo y perfeccionamiento de notable alcance, todos elementos particularmente requeridos por una sociedad caracterizada por anonimato y contrastes.

Relaciones sociales y fraternidad: �paradoja o modelo sostenible? Una perspectiva a partir de las Ciencias Sociales

Relaciones sociales y fraternidad: �paradoja o modelo sostenible? Una perspectiva a partir de las Ciencias Sociales

 En este período de cambios radicales, ha emergido en el congreso, por parte de más de uno, la urgencia de enfocar la atención no sólo en las relaciones sociales contradictorias y conflictivas, sino también en las “relaciones de concordia y de comunión” en acto en la compleja sociedad de hoy. Lo puso en evidencia Chiara Lubich quien, en su mensaje, indicó en la ‘fraternidad’ «un principio espiritual que es al mismo tiempo una categoría antropológica, sociológica, política, capaz de desencadenar un proceso de renovación global de la sociedad». La propuesta nace de la experiencia de varias décadas, sea a nivel personal que en el plano de instituciones políticas y estructuras económicas.

La característica del congreso fue precisamente el diálogo, típico de la disciplina sociológica, entre teoría y experiencias realizadas en los más variados contextos culturales y sociales como la del Centro Cultural La Pira de Florencia, abierto a estudiantes extranjeros de varias culturas y religiones; la de una comunidad terapéutica italiana para ex drogadictos; la del Centro internacional para la familia de la ciudadela de Loppiano (Incisa Valdarno Florencia), además de la experiencia de integración, en Fontem, en el corazón de la selva de Camerún, entre europeos que se encontraban por primera vez con la cultura africana, y los Bangwa, un pueblo fundamentalmente anclado en sus propias tradiciones.

De la lectura sociológica de las diversas experiencias, se ponen en evidencia nuevos posibles modelos, nuevos esquemas de aplicación, como el “paradigma de la unidad” del que habló el profesor polaco Adam Biela, ex Presidente de la Facultad de Sociología de la Universidad de Lublín, ahora senador. Categoría desarrollada por la socióloga brasileña Vera Araujo, como paradigma de unidad-fraternidad, capaz de leer las relaciones de unidad y distinción, de recíprocidad, don y comunión. Como conclusión del Congreso –como dijo Vera Araujo- surgió “una” incipiente comunidad científica que ahora ha asumido estos paradigmas, estas nuevas estrategias de investigación, para buscar juntos nuevas perspectivas para las Ciencias Sociológicas.

Fontem-Camerún – Laboratorio de relaciones: una lectura sociológica

Fontem-Camerún – Laboratorio de relaciones: una lectura sociológica

   

Fontem – Camerún: Laboratorio de relaciones

Una lectura sociológica de la evolución política, antropológica y espiritual del pueblo Bangwa: desde en riesgo de extinción hasta llegar a ser modelo de desarrollo Presentación de la primera traducción italiana del clásico “The ways and power of love” de Pitirim Sorokin editado por Città Nuova Castelgandolfo (Roma) 12 febrero de 2004 África – Una experiencia de 40 años en el corazón de la selva de Camerún es el objeto de un singular análisis sociológico que será presentado el 12 de febrero de 2005, en el 1� Congreso Internacional promovido por Social-One, expresión en el campo sociológico del Movimiento de los Focolares. Será éste uno de los momentos más significativos del Congreso –que tendrá lugar en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo, del 11 al 13 de febrero- centrado en el tema: “Relaciones sociales y fraternidad: �paradoja o modelo sostenible? Una perspectiva a partir de las Ciencias Sociales” El estudio analiza, en el campo político, antropológico y espiritual la evolución de una población africana, los Bangwa, que han ido desde el riesgo de extinción hasta el actual desarrollo ocurrido bajo la influencia del encuentro con un carisma moderno, el Carisma de la Unidad, llevado por médicos, profesores y jóvenes focolarinos europeos llegados a Fontem, ya desde los años Sesenta, para socorrer a ese pueblo. El estudio sociológico analiza también la influencia de este encuentro en los europeos. El estudio será introducido por el sociólogo belga Prof. Bennie Callebaut y desarrollado por estudiosos originarios del pueblo Bangwa como el Prof. Martin N. Nkafu, docente de Filosofía de las Culturas en la Pontificia Universidad Urbaniana y Lateranense de Roma y otros docentes universitarios, ahora residentes en Estados Unidos y Gran Bretaña. No faltará el testimonio de los primeros focolarinos llegados a Fontem como el Dr. Lucio Dal Soglio, y de los que allí trabajan actualmente. Está programada para la noche una fiesta africana, en la que participarán también jóvenes africanos de Kenia, Tanzania, Madagascar, Angola, Sudáfrica, Uganda, Congo y, naturalmente de Camerún. De relieve también la presentación de la primera traducción italiana a cargo de Città Nuova, de un clásico de la Sociología: “The ways and power of love” de Pitirim Sorokin, gran sociólogo ruso, emigrado a Estados Unidos, que analiza las causas y efectos, el significado humano y universal de las potencialidades creativas y terapéuticas del amor desinteresado. Intervendrán sociólogos de alto nivel, como el Prof. Raffaele Rauty, especializado en Sociología Americana, Arturo Parisi, de la Universidad de Bolonia, y Michele Colasanto, Director de la Facultad de Sociología de la Universidad Católica de Milán. El Congreso se inaugurará con un mensaje de Chiara Lubich. Después tendrá lugar la presentación del tema “Retos de una sociedad compleja y globalizada”, presentado por el Prof. Vincenzo Zani, seguirán reflexiones metodológicas sobre algunas historias de vida que serán presentadas por un trabajador social argentino del Ministerio de Políticas Sociales; por el Centro Internacional Cultural Interreligioso La Pira, de Florencia; por una comunidad terapéutica italiana para ex-tóxicodependientes; por el Centro Internacional para la Familia, de la ciudadela de Loppiano (Incisa Valdarno-Florencia). El sábado en la mañana, la socióloga brasileña Vera Araujo presentará el tema central del Congreso: “Relaciones sociales y fraternidad: �paradoja o modelo sostenible?”. La actualidad del tema “relaciones sociales” – El creciente interés en la dimensión relacional y los retos de la globalización solicitan la comprensión de relaciones complejas y múltiples en el mundo contemporáneo. Aumenta entre los científicos sociales la exigencia de una maduración teórica de su disciplina. Muy difundida la exigencia de nuevos modelos, de nuevas estrategias de investigación, de nuevos esquemas de aplicación para analizar no sólo la realidad conflictiva, sino también los nuevos fenómenos positivos y constructivos. Objetivo del Congreso – A partir de la confrontación y del diálogo sobre los estudios y las conclusiones a las que han llegado, hasta ahora, las Ciencias Sociales, el Congreso intentará identificar perspectivas para el futuro, proponiendo la fraternidad como categoría conceptual sobre la cual fundar un nuevo paradigma científico. La propuesta de “Social One” – Es precisamente en esta dirección que se han comprometido los científicos sociales que adhieren a “Social One”, compuesto por, sociólogos, trabajadores y expertos en servicios sociales de los 5 continentes. A través de una dinámica de diálogo, se ha empezado a pescar en el patrimonio vital y cultural que caracteriza la experiencia de fraternidad universal propuesta por Chiara Lubich y por el Movimiento de los Focolares, por ella fundado. De él están surgiendo ideas, orientaciones y elementos de investigación, claves de lectura, de interpretación de la realidad y de la intervención social que ponen en evidencia nuevas perspectivas en los contenidos y en el modo de pensar, analizar, comprender y obrar. Para ulteriores informaciones: Servicio de Información Focolares – Carla Cotignoli – tel. 06.947989 – 348.856.33.47 sito web: www.focolare.org  

Una red de amor para la transformación social del continente latinoamericano

Una red de amor para la transformación social del continente latinoamericano

 

Lia Brunet había conocido a Chiara Lubich desde el ‘45, en Trento. Será ella, junto al primer focolarino, Marco Tecilla y a Fiore Ungaro, quien emprenderá el primer viaje fuera de los confines de Europa, en 1958. Eran los años de graves conflictos sociales en todo el continente latinoamericano. Ese viaje marcará el inicio del tejido de una red de amor que lanzará semillas de renovación espiritual y social en los países donde Lia entregó, sin ahorrar nada, 44 años de su vida. Nos dejó el 5 de febrero. En Navidad había cumplido 87 años.

Ese primer viaje a América Latina, fue un viaje lleno de incógnitas. En Trento, con Chiara, en los barrios más pobres, había experimentado la fuerza de transformación social del Evangelio vivido y su fuerza difusiva. En 12 intensos meses, los tres hacen escala en Recife, San Pablo, Río de Janeiro, Bello Horizonte, en Brasil; en Montevideo, en Uruguay; en Buenos Aires, en Argentina; en Santiago de Chile. Así se delinea su programa en el “Diario de un viaje”:

“También la nuestra es una revolución, usando el arma más potente, el Amor que Jesús ha traído a la tierra. También nosotros hablamos de ‘hombre nuevo’, el de San Pablo, pero también de ‘hombre viejo’, que tratamos de hacer morir sobre todo en nosotros mismos. También el nuestro es un proyecto de muerte y vida: apunta al ‘que todos sean uno’”.