«Mi esposo y yo somos médicos y vivimos en Filipinas, un país en donde la pobreza se incrementa día tras día. De nuestra pequeña vivienda, sacamos un modesto ambulatorio privado. Seguramente no es fácil. A veces, pensando en nuestros colegas que han hecho carrera en el Occidente, nos preguntamos si hicimos bien en quedarnos. Pero nos mantiene aquí el pensar en tantas necesidades de nuestra gente: niños que hay que ayudar a crecer sanos, parejas a las que hay que darles formación, ancianos y enfermos terminales por cuidar… Del Evangelio recibimos el impulso a dar una contribución para transformar la sociedad, empezando por nuestro país». L. R. – Filipinas
Moisés de la calle
«Una familia numerosa, seis hijos y uno que está por llegar y que muere antes de nacer. La madre se salvó, pero durante varios días luchó entre la vida y la muerte. Precisamente en ese periodo, al hospital donde ella estaba internada, unos militares trajeron un recién nacido, que había sido abandonado en la calle. Después de recibir los cuidados necesarios, se repuso, pero le hacía falta una familia. Enseguida la encontró en la otra, tomando el lugar del niño muerto. Los nuevos padres lo llamaron José-Moisés: José, porque el hospital estaba dedicado a San José, Moisés porque fue abandonado y luego recogido». H. E. – Congo
Quería vengarme
«Sólo ocho días después de mi matrimonio, perdí a mi madre, atropellada por un vehículo. Estaba decido a vengarme y me monté al bus para dirigirme al pueblo en el que residía el responsable. Sin embargo, a lo largo del trayecto, me vinieron a la mente ciertas palabras sobre el amor de Dios y del prójimo, y poco a poco el rencor se disolvió. Cuando el otro supo quién era yo, empalideció, pero lo tranquilicé, diciéndole que sólo quería entender cómo había sucedido el accidente. Después de haber escuchado su relato, hecho entre lágrimas, traté de darle paz. La alegría prometida por el Evangelio me acompañó en el viaje de regreso». F.A. – Roma
El centro evangélico de formación “Haus Schoenblick” (Schwaebisch Gmuend)
Dentro de la diversidad del mundo evangélico, se reunieron 150 responsables de movimientos evangélicos e iglesias libres, con algunos representantes de movimientos católicos, para hacerse la pregunta: ¿cómo permanecer fieles al propio carisma en momentos de fuertes cambios?
Es la situación en que se encuentran diversos movimientos, surgidos en el siglo pasado para responder a uno u otro desafío del ideal cristiano, y en la búsqueda de nuevas respuestas en el día de hoy, adecuadas al tiempo que vivimos, siendo siempre fieles a la raíz que les dio origen.
En la cita de este año del “Congreso de los responsables”, Gerhard Pross, una de las figuras más conocidas de “Juntos por Europa” (la red de movimientos cristianos que trabajan juntos en el continente europeo), actuó como moderador . Fue él quien quiso que estuviera presente María Voce, la presidente de los Focolares, que es a la vez la primera sucesora de Chiara Lubich en la conducción del Movimiento, después de su fallecimiento en 2008.
La reflexión de María Voce ayudó a comprender la diferencia entre la fase fundacional, el “período carismático”, “lleno de sorpresas, nuevo, dinámico, luminoso” y la fase de la madurez, el “período de la fidelidad creativa” de un movimiento, en el cual hay que “hacer crecer, desarrollar, multiplicar” lo que intuyó e hizo nacer, originalmente, la fundadora o el fundador. Prosiguió hablando del compromiso de los Focolares en vivir un protagonismo compartido por todos los que viven la espiritualidad y comparten sus objetivos, y de la invitación a “salir” cada vez más afuera “en los varios ambientes de la vida y de la sociedad”, sin limitarse a vivir y testimoniar la unidad sólo internamente, sino llevando el espíritu y la experiencia de unidad a todo el mundo, “para que todos sean una cosa sola” (Jn. 17, 21), que es el fin específico de los Focolares. «No podemos por lo tanto pensar en nosotros –afirma María Voce- debemos “salir”, donarnos para ser nosotros mismos». Para ir más allá de nosotros mismos es fundamental realizar la elección de Jesús que, en su abandono va más allá de sí mismo para recomponer la unidad entre los hombres y Dios, uno de los puntales de la espiritualidad de la unidad.
En el Congreso, participaron evangélicos, pentecostales, carismáticos, cada uno comprometido de forma distinta sea en obras sociales, como en la evangelización, en la formación, en el compromiso político. El “Congreso de los responsables” existe ya desde 1974, bastante antes de que Juan Pablo II pusiera en marcha, en Pentecostés de 1998, la comunión entre los movimientos”. Existe por lo tanto una experiencia de comunión que está encaminada desde hace varios años. Un momento importante, presente en la memoria de todos los participantes, fue cuando se dio un paso adelante en la reconciliación, en el año 2000 con Chiara Lubich en Rothenburg. En aquel momento se dejaron de lado los malentendidos y las incomprensiones que fueron transformados en el «momento sagrado del perdón recíproco», dijo María Voce. «Fue una experiencia fundamental para la comunión entre los movimientos y las comunidades de distintas Iglesias, de las cuales más adelante nació el “Juntos por Europa”.
Una etapa común a la que se mira ahora es Múnich 2016, cuando la red de “Juntos por Europa” se volverá a encontrar para realizar un congreso y una manifestación pública, que será a su vez una etapa hacia el cincuentenario de la Reforma de Lutero, que se ofrecerá como signo profético de una Europa reconciliada y unida.
El 4 de marzo, volviendo de Alemania, María Voce estuvo en la audiencia del papa Francisco con los Obispos amigos del Movimiento, y le llevó el saludo de los 150 representantes de los movimientos evangélicos y su esperanza en el compromiso común hacia la unidad. «Bien» dijo el papa Francisco agradecido. «Es muy importante el trabajo ecuménico que Ustedes llevan adelante»
La República Democrática de Congo, un gran país con inmensos recursos naturales. 72 millones de habitantes, algunos centenares de etnias distintas. Las difíciles relaciones con Occidente, la guerra por la explotación de los minerales, el drama de una población olvidada.
Entrevistamos al biólogo congolés Pierre Kabeza, sindicalista, padre de familia, que desde hace tres años tuvo que dejar su ciudad, Bukavu, en la región de los Grandes Lagos, y ahora estudia en el Instituto Universitario Sophia.
Usted tuvo que expatriarse, dejando esposa e hijas. ¿Por cuáles motivos? «A veces hay cosas que se pueden comprender y ver con claridad sólo con los ojos que han llorado, decía Mons. Munzihirwa, obispo de Bukavu, asesinado por su lucha a favor de la justicia. Después de su muerte todos estábamos desanimados, pero llegó Mons. Kataliko quien eligió seguir su mismo camino: hablar por los que no tienen voz. Kataliko secó las lágrimas de un pueblo que ya nadie escuchaba. El 24 de diciembre de 1999 escribió un mensaje en el que denunciaba la guerra injusta, la ocupación de Congo por parte de los países limítrofes, la explotación y el saqueo de los recursos mineros. Por esto se le impidió desarrollar su labor pastoral por 7 meses y 20 días. Las campanas no volvieron a repicar. Todos los días hacíamos sit-in de protesta, hasta que regresó a la diócesis. Musulmanes y cristianos de Bukavu, fuimos juntos a la Catedral, donde Mons. Kataliko celebró una misa de perdón por aquéllos que lo habían hecho sufrir. Murió en Italia, unas pocas semanas después.
Para llevar adelante la obra de nuestros obispos – defensa de la verdad, lucha por la justicia y por la libertad – nació el grupo “Dauphin Munzihirwa Kataliko” (DMK). Las iniciativas recordar la memonia de nuestros obispos molestaban a sus enemigos. Con el grupo DMK, del que yo era responsable, nos comprometimos en el campo de la educación, empezando con la escolarización de los niños. De hecho los docentes no reciben una retribución por parte del Estado, sino que son apoyados por los padres. Trabajamos para que el gobierno congolés asumiera sus responsabilidades. Promovimos manifestaciones, sit-in, huelgas… fuimos a prisión. Se nos consideraba personas que alteraban el orden público. Me reuní con todos los responsables del país, incluso con el presidente de la República al que le recordé el artículo 43 de nuestra Constitución que reconoce la gratuidad y la obligación de garantizar que los niños asistan a la escuela primaria. Me escuchó, pero lamentablemente hasta ahora nada ha cambiado. Por mi empeño fui amenazado, detenido y torturado. Mi casa fue atacada en dos ocasiones. Destruyeron todo. Así, tuve que irme para salvar mi vida».
Un guerra olvidada. 6 millones de muertos, 2 millones de mujeres y niños que huyen de sus aldeas y ciudades. ¿Nos puede contar algo más?
«Sí. También María Voce, presidente de los Focolares, dijo que parece ser que los muertos en “tierras lejanas de Occidente” valen menos en términos de humanidad y tienen “menos peso político sobre la conciencia de la comunidad internacional”. Es el caso de Congo. Nuestros muertos no le interesan a la comunidad internacional, porque nosotros estamos en las periferias del mundo. Sin embargo, hoy, la guerra es el común enemigo de todos. Mandela nos enseñó que “nacimos para ser hermanos”.
Aquí en Europa se habla poco de la guerra en Congo, y no se dice toda la verdad. No se trata sólo de guerras étnicas. Es verdad que en África tenemos muchos problemas, pero me pregunto: ¿por qué el fuego se enciende sólo en los países ricos, donde hay minerales y petróleo? Siempre hay fuego donde se extraen coltán, oro, diamantes. ¿Y dónde van a parar estos minerales ensangrentados? Se les usa para fabricar smartphone, air bag, navegadores etc. Se calcula que por cada kilo de coltán extraído en Congo mueren dos niños. Otros se ven obligados a convertirse en “niños y niñas soldados”. Sería importante que nuestros niños sepan que para que puedan utilizar un video-juego hay otro niño que pierde la vida en las periferias del mundo».
¿Qué significado tiene para Usted hacer esta experiencia intelectual y humana en el Instituto Universitario Sophia? ¿Cuáles son sus expectativas personales y en vista del bien de su país?
«Sophia ha sido uno de los dones que recibí en Italia. Pienso que hubiera sido mejor hacer la experiencia de Sophia antes de comprometerme como sindicalista, porque aquí entendí la importancia de la fraternidad. Creo que el fracaso de nuestra sociedad congolesa radica en el hecho de que hemos olvidado el principio de la fraternidad, una fuerza que une a todos, que no excluye a nadie. Hoy entendí que el otro es parte de mí, que sus problemas son los míos. El compromiso político nos debería ayudar a comprender que somos responsables los unos de los otros. En Sophia entendí también el sentido de la diversidad entre nosotros. Somos iguales pero distintos y si los seres humanos aprovecharan esta riqueza, sería un bien. Sophia me ha enseñado además a entender el camino del diálogo. El verdadero diálogo es el que le da espacio al otro, en quien existe siempre una parte de verdad».
Cuando el Papa Francisco se encontró con ellos, en el pasado mes de septiembre, recordó a Chiara Lubich como «extraordinaria testigo» de la unidad que «ha llevado el perfume de Jesús a muchas realidades humanas y a muchos lugares del mundo». Y hoy, a siete años de la muerte de la fundadora, el Movimiento de los Focolares reconfirma su vocación de ser escuela de comunión y crisol de unidad para toda la Iglesia, como reafirma la Presidente Maria Voce en esta entrevista a nuestro periódico.
¿Cree que el carisma de la unidad de Chiara esté destinado a su realización?
¿Usted piensa que si no lo creyese habría entregado la vida al Movimiento? Creemos que se realizará porque coincide con la oración que Jesús dirigió al Padre: “que todos sean uno”. Y no podemos pensar que una oración del Hijo de Dios no deba realizarse. Cierto, no sabemos cómo, no sabemos cuándo, pero damos la vida para que se realice. Queremos que se realice y damos aquellos pequeños pasos que podemos dar hoy para apresurar el momento de su total realización.
¿Qué significa «ser familia» según el testamento que Chiara ha dejado?
En ocasión de mi primera elección dije que mi deseo era que el Focolar privilegiase las relaciones humanas. Creo que en el fondo es lo que hemos tratado de hacer, aunque siempre seamos tentados hacia el individualismo. Construir relaciones con las personas dentro del Movimiento significa verdaderamente interesarse por los demás y tener ese amor capaz de comprender, de perdonar, de acoger, de ayudar cuando es necesario: todo lo que se hace dentro de una familia. Una vida de familia por lo tanto, íntegra, porque construida con relaciones verdaderas, auténticas. […]
¿Qué función desempeñan hoy los Movimientos en la Iglesia?
Una doble función: por una parte, los Movimientos son portadores de carismas, dones del Espíritu Santo para la Iglesia y para la humanidad. Tienen por lo tanto una influencia sobre toda la Iglesia, porque se ponen a disposición de todos para la construcción del cuerpo eclesial. […] En el ámbito de cada uno de los Movimientos, además, existe este impulso a una vida evangélica más radical.
Está el deseo de un mayor compromiso, de una apertura al mundo que nos rodea. Son características que los Movimientos tratan de vivir, pero que deberían vivir todos los cristianos. […] En las asociaciones, en los Movimientos podemos ayudarnos: podemos descubrir el valor de estar el uno junto al otro, para darnos una mano, animarnos, sostenernos y también volver a levantarnos cuando caemos. […]
En la última Asamblea el Papa Francisco les ha confiado tres verbos: contemplar, salir, hacer escuela. ¿Cómo están actuándolos?
El Papa Francisco citó una frase de Chiara Lubich: éste es el gran atractivo de nuestro tiempo, penetrar en la más alta contemplación y permanecer mezclado con todos, hombre entre los hombres. Chiara nos enseñó siempre que tenemos que llegar a ser Jesús. Por eso, ‘contemplar’ significa ser Jesús, convertirnos en Jesús, viviendo el Evangelio integralmente, logrando descubrir lo que Jesús está obrando en la historia, lo que quiere decirnos a través de cada hombre que encontramos. […]
En relación a ‘salir’, es una de nuestras prioridades. Lo hemos sentido particularmente nuestro cuando el Papa Francisco lo subrayó y sentimos la alegría de estar en sintonía con lo que el Papa nos pide hoy. El ‘hacer escuela’ nos parece que sea sobre todo estar atentos a examinar continuamente nuestro carisma: no para transformarlo, sino para ver cómo responde hoy a los signos de los tiempos, acogiendo los lenguajes, los estilos, las preguntas nuevas que la humanidad impone. Hagamos nuestro todo esto para expresar el carisma de siempre adecuándolo al hoy.
Como presidente ¿qué prioridades indica para el futuro del Movimiento?
No soy yo quien elige las prioridades. Debo acoger las que vienen expresadas por el Movimiento en todo el mundo. La exigencia emergida en la última Asamblea es la de estar muy abiertos y en salida hacia las periferias, que no son solamente las geográficas, sino cualquier lugar donde falte el amor y donde las divisiones impidan que se realice el espíritu de unidad del carisma que Chiara nos ha dejado. […] Esto trae como consecuencia una atención particular a los lugares en los cuales se manifiestan mayormente estas divisiones. Pensamos en esos Países donde hay una enorme diferencia entre las clases sociales, o bien donde las diferencias religiosas se convierten en motivo de luchas, de guerra, de terrorismo. Mirando estos Países, en particular, queremos invertir recursos, talentos, y hacer todo lo posible para ayudarlos. Sin olvidar no obstante a Europa, que ha perdido el alma religiosa porque ha cortado sus raíces. Llevamos adelante también el diálogo con la cultura post moderna, con esta noche que parece que envuelve la vida de los hombres de hoy.
De Nicola Gori, en Osservatore Romano 18 de marzo de 2015
Sábado 14 de marzo. El “Salao dos Atos”, inmerso en la vegetación del Parque Barigui de Curitiba, estaba repleto de diputados federales, estatales, alcaldes, asesores, funcionarios públicos, jóvenes y catedráticos que llegaron desde Amazonas, del Nordeste, de Brasilia y de otras ciudades de Brasil.
En esa sala se escucharon palabras insólitas: la política presentada como «el amor de los amores» que permite que los administradores públicos elaboren proyectos capaces de responder a las exigencias de la comunidad y de los ciudadanos para que concreten sus propias aspiraciones. Se recordó que «el poder otorga fuerza, pero que es el amor el que da la autoridad» Muchas veces se repitió la palabra “fraternidad”, no sólo como principio ético de la política, sino como “su sustancia”. Éstos son los puntos centrales del pensamiento de Chiara Lubich , que María Voce, presidente de los Focolares, citó en su mensaje y que fueron posteriormente profundizados en las varias intervenciones.
Esta visión de la política que Chiara propuso, hace algunos años, en los parlamentos de diversos países, hoy aparece como una luz en el túnel de la crisis que atraviesa Brasil. Se despertó una nueva esperanza, porque fueron muchos los testimonios que manifestaron el aspecto concreto de esta visión, no sólo en Brasil, sino también en otros países. Al comienzo del evento por conmemoración del 7º aniversario de la desaparición de Chiara, se presentó un panorama innovador, a través del video-documental, que preparó el Movimiento Político por la Unidad (MPPU), que es una expresión de los Focolares.
El encuentro tuvo lugar en simultánea a dos manifestaciones populares de signo opuesto y muchas de las intervenciones evidenciaron la crisis política, económica y ética, subrayando la creciente falta de confianza en las instituciones. «Nosotros estamos aquí como mediadores, llamados a cambiar esta situación por medio del diálogo y la fraternidad», dijo Sergio Previdi, presidente nacional del MPPU.
«Éste es un gran desafío. La democracia no es sólo un hecho técnico, necesita un alma. Debemos rediseñar la política para transformarla en algo más humano», afirmó Gustavo Fruet, intendente de Curitiba. Y citó la innovadora cultura política expresada por Chiara, en la cual él mismo se inspiró para elaborar el programa 2010-2030 para que Curitiba sea “una ciudad innovadora global”, ya reconocida como modelo de planificación sustentable y como “ciudad de la fraternidad”.
Fueron muchas las intervenciones de los diputados y de los asesores de diversos partidos que, con mucho esfuerzo, tratan de concretar una política contra la corriente, los cuales dieron testimonio sobre cómo adquieren en sus encuentros con el MPPU “nueva fuerza y nuevo compromiso”.
«Fraternidad significa vivir una estrategia de unidad, buscar el diálogo entre las mayorías y la oposición, entre las instituciones y la sociedad, en la búsqueda del bien común», afirmó Antonio Carlo Pannunzio, intendente de Sorocaba.
Julio Carneiro del MPPU de Brasil, nombró las ciudadelas fundadas por Chiara Lubich (hoy más de 20) como bocetos-modelo de ciudades, para testimoniar la incidencia de la fraternidad en la convivencia civil.
«Una nueva cultura política requiere hombres nuevos», afirmó el profesor Marconi Aurelio Silva, manifestando la urgencia de la formación de los jóvenes a la ciudadanía activa, basada en la fraternidad: «dado que nosotros somos, por naturaleza, seres relacionales y no individuos aislados». Y también habló de los numerosos frutos que produce la “Scuola Civitas” en muchos estados de Brasil y del mundo.
De Ulán Bator, capital de Mongolia, a Daejeon en Corea del Sur, hay más de 10 horas de vuelo, sin embargo las dos ciudades forman parte de la misma diócesis. Con excepción de la capital, la densidad de población de Mongolia es de 2 habitantes por km², los cristianos son el 2%, en una tierra de milenaria tradición budista (53%) y donde hay un ateísmo difundido (29%).
La iglesia local, al interrogarse sobre cómo atender a estos pocos cristianos, pidió ayuda a las Familias Nuevas del Movimiento de los Focolares, y encontró la disponibilidad de algunas familias coreanas que, junto al anuncio del Evangelio, llevan el testimonio de la espiritualidad de la unidad vivida en familia. En las parroquias de Ulán Bator hay un centro social que acoge a los niños y a los jóvenes para el refuerzo escolar, tienen una granja comunitaria y una clínica gratuita. Aquí se desarrolla básicamente la “misión” de los Focolares. Veamos en qué consiste.
Desde Corea, dos o tres parejas a la vez, van periódicamente a Mongolia para visitar las parroquias y encontrarse con las familias. Las temáticas son prevalentemente las que se refieren a la vida de familia, al Evangelio aplicado a la vida cotidiana, que también aquí se vuelve una fuente de cambio para la vida de la pareja y de la familia. Algunas veces se encuentran también con los jóvenes.
«Una vez llevamos medicinas», cuenta Cedam. «Era innenarrable la alegría de la religiosa cuando le dimos el paquete: eran precisamente las que necesitaba y que se le habían acabado. En Mongolia durante casi medio año es invierno. Durante meses la temperatura llega a -40º, por lo que se entienden las dificultades, en caso de que se tengan los medios, para procurarse lo necesario. Cuando llega la fecha del viaje a Mongolia otras familias de Corea trabajan para recoger cosas útiles para llevar. Una vez se nos ocurrió llevar balones de fútbol y de baloncesto para que los chicos pudieran jugar en la cancha, pero había que comprarlos y después teníamos la dificultad del espacio en el avión… Una familia había puesto en su tienda una alcancía pensando en las familias de Mongolia, así que además de los balones pudimos comprar también el inflador.
«El obispo es nuestro chofer –prosigue Andrea-, nos recibe en el arzobispado, nos acompaña a las parroquias y nos anima a donar a manos llenas nuestras experiencias como familia cristiana. Y nos damos cuenta que las familias tienen sed precisamente de esto. Cuando regresamos en otra ocasión, nos acogen con un afecto cada vez más grande. También ellas quieren contar cómo han vivido el Evangelio. En una homilía, en donde estaban presentes religiosas de varias congregaciones, el obispo dijo que también nosotros habíamos recibido la invitación de Dios a ser misioneros y nos nombró uno por uno definiéndonos: mis amigos. Cada vez que salimos de Mongolia sentimos que dejamos allí nuestros corazones. Porque todas las veces se repite con ellos la experiencia de las primeras comunidades cristianas».
La carrera hacia el cielo de una chica del ’68, de quien está en curso la causa de beatificación, quien encontró el secreto de la felicidad Diecisés años. En carrera. Sin aliento. Destino Paraíso. María Orsola Bussone es una chica piemontesa del ’68 que ama la música beat, se interesa por las primeras manifestaciones estudiantiles, toca guitarra y va a clases de canto. Una adolescente como las otras, se diría, enamorada de la naturaleza, del deporte y de la música. Sueña con un amor platónico, anota sus pensamientos en un diario personal, tiene muchos amigos y escribe cartas a los más cercanos. Es hija de un pequeño mundo antiguo que parece estar al borde de ser arrasado por la modernidad. Pero su vida, aparentemente sin susultos, esconde en cambio un alma extraordinaria. Una fe genuina y cristalina. Junto con otras amigas, animada por una espiritualidad que le da fuerza adicional, se injerta en una parroquia que hace fructificar las indicaciones del Vaticano II. “Mariolina” corre y en poco tiempo quema rápidamente todas las etapas. Por invitación del párroco el Padre Vincenzo Chiarle, en 1968 participa en uno de los primeros congresos gen, la generación nueva del Movimiento de los Focolares. Allí Chiara Lubich presenta a esos jóvenes del ’68 otro modelo revolucionario: el de un hombre justo que se inmoló por la libertad de los demás. También Él tenía un programa: “Que todos sean uno”. María Orsola queda fascinada, y esta elección ilumina toda su vida. Con 16 años su carrera hacia el cielo se detiene por un banal accidente. Pero detrás de sí deja una estela de luz. Un día había revelado que daría su vida con tal de hacer descubrir a los jóvenes la belleza de Dios. “Y Dios le tomó la palabra”, dijo Juan Pablo II en Turín, en 1983, señalándola como “ejemplo luminoso de aceptación de la propia vida como don recibido y no como poseción egoísta”. “Viva la vida”, era su lema. En el 2007 fue publicada su biografía, escrita por Gianni Bianco y editada por la Editorial San Pablo: “Viva la vida”, La carrera hacia el Cielo de una chica del ‘68”.«Me pareció una adolescente tremendamente actual –escribe el autor-, que tiene mucho que decir a los chicos de hoy y que en ciertos aspectos anticipó los grandes ideales de la generación de hoy, como el compromiso a favor de la ecología y el servicio civil voluntario. Además me gustó poder seguir de cerca la historia de esta muchacha sencilla, que desde la perspectiva de Turín, donde nació la revolución del ’68 italiana, observaba un mundo en rápido y tormentoso cambio. Sobre todo me motiva la posibilidad de poderla contar, con un lenguaje fresco y directo –eso espero-, a sus coeténeos de hoy, los adolescentes, acusados demasiado a menudo de haber perdido todos los valores, y que ahora la miran como modelo»Leer más: Prensa
«Somos dos jóvenes libaneses y estamos agradecidos de tener la oportunidad que se nos brinda hoy de poder hablar ante esta asamblea tan especial, llamada a recibir las esperanzas y los problemas del pueblo para transformarlas en leyes al servicio del hombre» Lara Abou Moussa y George Zahm comienzan así su relato. Ellos son dos de los 400 jóvenes presentes que se reunieron en la Cámara de Diputados italiana, el 12 de marzo pasado, conmemorando a Chiara Lubich. Ella es bioquímica, tiene 25 años y trabaja en un laboratorio que controla la calidad de los alimentos. Él tiene 22 años y es estudiante de marketing y publicidad. «Como saben, Medio Oriente vive una de las páginas más sangrientas de la historia de la humanidad. Delante de tanto horror, el ejemplo extraordinario de personas condenadas a muerte que rechazan renegar de su religión, que rezan por quienes los persiguen y perdonan estos masacres antes de su muerte, como fue el caso de los veintiún coptos muertos en Libia durante los sucesos de febrero pasado, es algo que nos interpela profundamente, tanto a los cristianos como a los musulmanes que vivimos en estos países, y nos lleva a considerar la grandeza del amor, del perdón, que un día cambiarán la faz del mundo. Muchos ejemplos de Siria, nos han reconfirmado que el amor todo lo vence también allí donde parece imposible. Es el caso de una familia siria que perdió dos de sus hijos de 3 y 9 años. Mientras jugaban en el balcón, un misil los hirió, precisamente en el momento en que estaban contentos de poder finalmente jugar al aire libre, aprovechando un supuesto cese al fuego. Ante el drama y el dolor de sus padres, el amor presente en la comunidad de los Focolares, y el compartir cotidianamente este sufrimiento, tratan de sanar esta profunda herida y de dar sentido a su existencia. Otro hecho dramático ocurrió a una familia que esperaba un hijo. El papá y su hermano se habían ofrecido como voluntarios para mantener la seguridad de su barrio. Los grupos armados disconformes con su presencia los raptaron durante dos meses y luego los devolvieron a sus familias, muertos, descuartizados. Nuevamente el amor de la comunidad cristiana alrededor de estas familias ha podido ofrecer un poco de consuelo. Estas mismas personas dicen que la fuerza del amor es lo que los ayuda a aceptar este trágico dolor y a superar poco a poco su drama. Uno de nuestros amigos que se quería reunir con nosotros, fue detenido en la frontera y se encontró por error en la oscuridad de la prisión. Teniendo como única arma la oración y la confianza en Dios, decidió dejar de lado su pena, para ofrecer a los otros prisioneros una sonrisa, una escucha, un consejo, y también los pocos alimentos que tenía. Quería testimoniar el amor de Dios en este lugar tan oscuro. Ante su actitud sorprendente los otros prisioneros se pusieron también en la disposición de ayudarse recíprocamente. Algunos días después lo dejaron salir de la prisión. En lugares distintos, especialmente en Jordania, no dudan en recibir en las propias casas y con los pocos medios que tienen, a las familias iraquíes refugiadas, que descubrimos como nuestros hermanos y hermanas. Compartimos con ellos el hambre, la vergüenza, la humillación, la pérdida de personas queridas y nos enriquecemos de los tesoros escondidos detrás de sus sufrimientos. Nos interpelan las palabras de Jesús que están en el Evangelio: “…Tenía hambre y me diste de comer, tenía sed y me diste de beber, era extranjero y me alojaste en tu casa, estaba desnudo y me diste ropa, estaba enfermo y en prisión y viniste a visitarme”. Con muchos amigos, comprobamos y creemos firmemente que la violencia no tendrá la última palabra. Existe la capacidad de destruir, pero nunca podrá eliminar al hombre y la fuerza del amor que habita en él. Delante del odio, como dice Chiara Lubich, un acto de amor es capaz de frenar la mano de un terrorista».
Quizás queráis saber una palabra que sea aquella; una palabra que exprese todo, que reasuma la verdad, que os ofrezca una receta de ella para una vida verdadera.
Es lo que yo también estoy meditando en estos días.
Bien, gen, me he convencido de que no hay camino más seguro para eso, para llegar a la vida perfecta, que el del dolor abrazado por amor.
Y así lo han pensado todos los Santos, de todos los siglos.
El hecho es que cada uno ha querido seguir a Jesús y Él ha hablado claramente: «El que quiera venir detrás de mí que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga» (Mc. 8, 34).
«…Tome su cruz».
Cada uno para seguir a Jesús, el Perfecto, no tiene que hacer otra cosa que acoger en su corazón la propia cruz, los propios dolores.
Todos los tenemos. Pues bien: levantémonos por la mañana con el corazón cambiado. Lo sabemos: el dolor tratamos de alejarlo, de no hacerle caso, de olvidarlo. Así ha hecho el hombre. Pero el cristiano no hace así. Él, siendo seguidor de Cristo, sabe que el dolor es precioso, que hay que aceptarlo como hizo Jesús con su cruz, y lo abraza con todo el empuje de su corazón.
¿Cuál será el resultado? ¿Cuál será el fruto?
Alcanzaremos así todas las virtudes: la paciencia, la pureza, la mansedumbre, la pobreza, la templanza y así sucesivamente.
Y, con todas las virtudes, la perfección, la vida verdadera.
¿Estáis de acuerdo?
Todo hombre que quiere alcanzar una meta, debe someterse a fatigas, a sacrificios, a esfuerzos.
Nuestra meta es Jesús.
Para seguirlo es necesario amar el dolor.
Chao gen, con mi mayor deseo que sepáis ser dignos de Él.»
Seis semanas de preparación, 34 actores protagonistas, y 250 espectadores. 36 mil rupias recogidas, que equivalen a alrededor del 500 €, nada mal si se piensa que la cifra recogida permitirá a 10 chicos de la ciudad participar en el programa de 5 días que se realizará en Mumbai. El Movimiento de los Focolares está presente en India desde 1980. Hoy día hay centros en Mumbai, Bangalore, Goa y Nueva Delhi que promueven múltiples actividades. Mariápolis, encuentros mensuales para adultos, familias, y jóvenes. En distintas ciudades – Vasai, Pune, Panjim, Margao, Vasco, Trichy – son grupos activos de personas que adhieren al espíritu de los Focolares. Este año tienen una gran meta delante: la Semana Mundo Unido (SMU), la cita anual de los Jóvenes por un Mundo Unido con el objetivo de hacer visibles los muchos pasos que en varias partes del mundo se realizan en el camino hacia la fraternidad. La SMU 2015 pasa por India. Así como el año pasado fue en África, alrededor del concepto del Ubuntu, esta vez es el subcontinente Indio, la cuna de una enorme variedad étnica y religiosa, la sede del evento central de la semana en Mumbai, del 27 de abril al 1º de mayo, y se concluirá en Coimbatore, en el Tamil Nadu (sur de India), el 4 de mayo. Ya en el 2009 Coimbatore fue la sede del “Supercongreso gen3”, con adolescentes de todo el mundo, y con la colaboración del movimiento gandhiano Shanti Ashram. Es imaginable la carga de trabajo que requiere la preparación de todos los detalles. Por eso toda la comunidad de los Focolares del lugar decidió poner manos a la obra y sostener a los jóvenes en la iniciativa. Una primera realización ha sido precisamente el musical “El riachuelo del bosque”, que pusieron en escena el 22 de febrero pasado. Es una historia escrita a partir del mensaje de unidad que los gen 4 (los niños del Movimiento delos Focolares) llevan también a través de sus canciones. Horas de ensayos, con el entusiasmo y el esfuerzo de los niños, y con algunos inconvenientes: el día antes del musical dos de ellos se enfermaron con fiebre alta y ¡los autores tuvieron que cambiar el texto! «¡Mis hijos están súper felices! –explica una mamá-. Hicieron nuevas amistades y dicen que tienen nostalgia de los ensayos. Les hacen más falta que los amigos de la escuela, porque, dicen, que es tan grande la alegría de encontrarse, que resulta distinto de cuando se encuentran con los compañeros de clase». «Si bien los niños tienen talento, para cantar o bailar –cuenta otra mamá- es más bello aun ver la forma como los usan, los valores que transmiten». भारत की ओर से आप सभी को बधाई (Bharat ki ora se aap sabhi ko badhai) ¡A todos un grandísimo saludo desde India!
La así llamada “Regla de oro” que el Evangelio propone, “Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti” (Mt 7,12), está presente también en el Islam y en otras religiones, de tal suerte que, cuando se pone como base de las relaciones, genera ese amor que suscita un fecundo “diálogo de la vida” con cada persona que se encuentra. Esto fue lo que aconteció en estas tierras. Un diálogo impregnado de pequeños detalles, de atención hacia el otro, de respeto, de escucha. Ha sido este amor concreto al hermano lo que ha contribuido a la formación de algunas comunidades de los Focolares en Marruecos, en las que el amor y el respeto prevalecen por encima de las diferencias de cultura, tradición y religión.
Publicamos algunos párrafos del Journal de bord (diario de viaje), redactado por dos focolarinos que visitaron estas comunidades, entre finales de enero e inicios de febrero de 2015.
«Nos encontramos en Fez, ciudad imperial muy orgullosa de su tradición altamente espiritual. Son numerosos los estudiantes provenientes de África sub sahariana que llegan aquí para cursar sus estudios superiores. Acuden con gusto a la parroquia francófona y el párroco, el Padre Matteo, nos pidió que diéramos la catequesis sobre los sacramentos a una veintena de jóvenes; fue una ocasión para vivir juntos un intercambio profundo y agradable. El grupo de la Palabra de vida de la parroquia, convocó a unos treinta estudiantes de medicina, química, informática, más otros cinco que llegaron de Rabat. Lucile contó como trata de vivir la Palabra en el hospital público donde trabaja. Para la cena fuimos a visitar a las pequeñas hermanas de Foucauld.
Llegamos a Tangeri para encontrarnos con unas quince personas, musulmanas y cristianas, que viven la espiritualidad de la unidad. Por la noche nos quedamos con una pareja que nos considera como hermanos de sangre. Él, por su trabajo, fue trasladado a una ciudad a 24 horas de viaje, pero la lejanía de su esposa se convirtió en una ocasión para redescubrir lo positivo el uno de la otra y viceversa.
El desayuno fue en casa de Mohamed. Su esposa desea profundizar en la espiritualidad de la unidad. Nos contó que el vigilante del edificio en el que trabaja, no había vuelto a saludarla desde que ella se rehusó a hacer lo que él pretendía: llevarle el aceite de la dueña de la casa española, aprovechando de su ausencia. Cuando, luego, recibió un litro de aceite de su mamá, se lo ofreció al cuidador, explicándole que esta vez era suyo y que por lo tanto podía disponer de él como quería. Ese hombre, un poco desconcertado, le agradeció, disculpándose. Así se reconciliaron.
Luego pasamos una linda tarde con el grupo de las familias de la comunidad: Ahmed nos invitó a quedarnos en su casa. Pasamos la velada con su familia. Para la cena nos brindaron un plato típico.
Fuimos a visitar una pequeña escuela en la periferia fundada por Fawzia. El barrio estaba repleto de niños que jugaban en las calles lodosas y caóticas. Había casas por todas partes como si fueran hongos. Ella estaba feliz y nos contó que dos niños pidieron inscribirse en su escuela, a pesar de que un vecino, desde hacía tiempo, se había puesto en la entrada de su escuela para convencer a los padres de que inscribieran a sus hijos en otra escuela. Fawzia, después de haber pedido explicaciones, siguió amando y cumpliendo bien su trabajo con óptimos resultados en el rendimiento escolar. Seis días más tarde, gracias a la buena fama que la escuela se ha ganado en el barrio, ¡llegaron otras tres nuevas inscripciones!
Finalmente viajamos a Casablanca para encontrarnos con Susana y por la noche con Mohammed y Nadedj en un restaurante japonés. Hablamos de Loppiano, de la reciente Mariápolis en Argelia, de los encuentros de estos días. Mañana regresaremos, a Argelia y a Italia respectivamente, con la alegría de haber construido y consolidado muchas relaciones de unidad, enriquecidos por el encuentro con esta gente comprometida a vivir, en su quehacer cotidiano, por un mundo más unido».
SOR es el acrónimo de School for Oriental Religions (Escuela para las religiones orientales). «Ha sido una de las ideas propias de la genialidad del carisma de Chiara Lubich» escribe en su blog, Roberto Catalano, corresponsable del Centro para el Diálogo Interreligioso del Movimiento de los Focolares.
En enero de 1982, la fundadora de los Focolaresestaba por concluir su primer viaje a Asia, cuando lanzó una idea que parecía un sueño. Se trataba de empezar, en la ciudadela de Filipinas, Tagaytay, punto de referencia para los Focolares en Asia, unos cursos de formación que permitieran a los católicos abrirse al diálogo adecuadamente preparados, con fieles de otras religiones. Chiara Lubich había estado en Japón, donde tuvo la ocasión de hablar de su experiencia cristiana a millares de budistas, miembros de la Rissho Kosei-kai, movimiento de renovación budista japonés fundado por el rev. Nikkyo Niwano, quien la había invitado. El impacto fue fuerte no sólo en los budistas que escuchaban a una mujer católica hablando en el Aula Sagrada ante la gran estatua del Buda, sino para la misma Iglesia. Llegando a Filipinas, nación cristiana de Asia, Chiara Lubich había intuido la necesidad de impulsar el Movimiento de los Focolares, y de manera especial el que estaba presente en ese continente, para que dialogara con budistas, musulmanes e hindúes. Pero también había identificado la necesidad de prepararse adecuadamente para una tarea comprometedora que no debía menoscabar las identidades religiosas de cada uno. Después de comunicar su sueño a algunos dirigentes del Movimiento, una persona ofreció una casa que podía hospedar a profesores y permitir el dictado de pequeños cursos.
Así nació la SOR que, en el transcurso de estas tres décadas, ha organizado fines de semana de formación para cristianos de Asia sobre temas que se refieren a las distintas religiones. Además, con el incremento de las tensiones religiosas y del fundamentalismo, a partir de 2009 se pensó en afrontar temas específicos, transversales: Dios en las tradiciones asiáticas, el mandato del amor, el papel de las Sagradas Escrituras y, este año, el lugar y el significado del sufrimiento.
Del 26 de febrero al 1° de marzo, por lo tanto, la Ciudadela Paz (Tagaytay) hospedó aproximadamente a 300 personas procedentes en su mayoría de Filipinas, pero con delegaciones también de Pakistán, India, Myanmar, Tailandia, Vietnam, Hong Kong, Taiwán, Indonesia, Japón y Corea. Eran casi todos católicos, pero quisieron estar presentes también tres budistas miembros activos de los Focolares, procedentes de Japón y Tailandia. El tema: El sentido del sufrimiento en las religiones asiáticas: hinduismo, budismo, islam y cristianismo.La finalidad fue poner de relieve el valor y el significado que las respectivas tradiciones le dan al dolor en general, tanto al físico, como al espiritual y síquico o al producido por desastres naturales.
Los expositores eran expertos en diferentes disciplinas y estuvieron presentes también tres obispos (Roberto Mallari, de S. José Nueva Ecija en Filipinas, Brenan Leahy, de Limerick en Irlanda, y Felix Anthony Machado de Vasai en India) además de un profesor americano experto en budismo (Donald Mitchell de la Purdue University) conectado por skype. La escuela ofreció también la ocasión de compartir experiencias de diálogo en países en los que los cristianos son una pequeña minoría, como India, Tailandia, Japón, Taiwán.
«Vinieron para aprender a dialogar con las otras religiones, pero lo que redescubrieron fue el cristianismo en su dimensión más profunda y, al mismo tiempo, abierto a todos los que encontramos, a cualquier credo pertenezcan» concluye Catalano. Chiara comprendió la necesidad de formar cristianos al diálogo en un continente que vive en un caleidoscopio de credos. Un diálogo que no relativiza ni suprime las diferencias, en el que cada uno debe ser sí mismo y, encontrándose con el otro, redescubrir sus raíces.
América Latina es unidad y diversidad y su camino a la integración es la que la hace fuerte. Es un designio, aún no totalmente alcanzado, sin duda. En América Latina hay una común-unidad de sentimientos, emociones, lazos de fraternidad sobre la base de una historia compartida. Esa es la mirada profética que tuvo Chiara Lubich sobre la Región y hacia donde fatigosamente nos vamos encaminando.
Las democracias en América Latina, si bien se han ido consolidando tras los procesos democratizadores post-dictaduras y de integración regional, no han continuado una línea de mejora progresiva en cuanto a la calidad de la misma. América Latina debe afrontar un futuro incierto y complicado. El crecimiento económico vivido en los últimos años no consiguió erradicar completamente la pobreza y casi no modificó la desigualdad social y mucho menos la inseguridad ciudadana.
Y acá es donde entonces aparece el vínculo tan estrecho entre la política y la idea de fraternidad. La idea de fraternidad, sobre todo en el testimonio y en la palabra de Chiara Lubich, tiene que ver con dos elementos centrales de la política. Un elemento es la idea de la política como proyecto colectivo de América Latina que transcienda a nuestras individualidades implica, sin duda, un acto de comunión, un acto de fraternidad, porque es el reconocimiento del otro y el instrumento principal para la construcción del proyecto colectivo, es el diálogo. El respeto de la diversidad. Y el otro elemento, es la perspectiva del mediano plazo. La idea de que se trabaja para acciones que tal vez uno ni siquiera llegue a ver es el mayor acto de grandeza que la política tiene.
En estos cuatro espacios: el Estado, las organizaciones sociales, el sector privado y en el sector del conocimiento, Chiara Lubich ha dado impulso a numerosas iniciativas y liderazgos, no sólo en la Región sino en todo el mundo.
El acceso a los derechos básicos, a la educación y el acceso al trabajo han sido y deben volver a ser los pilares fundamentales de la construcción de una identidad nacional. Y eso tiene que estar en la agenda, en la agenda de las prioridades, sobre todo sociales. Hay que recuperar las instituciones no pensadas como edificios, sino pensadas justamente como el ámbito en el cual se consagran, se aseguran los derechos de las personas y se hace operativo el ejercicio de esos derechos, para que esto no sea simplemente una cuestión declamatoria o retórica de los derechos que se tienen, sino que realmente se puedan ejercer.
Cristina Calvo
Y el aporte de Chiara Lubich nos puso de relieve la dimensión ética de la política que tiene que ver con la transparencia y que está vinculada de manera directa con la idea de la fraternidad, que es la ética que nos permite indignarnos de la misma manera frente a la corrupción que frente a la pobreza y a la desigualdad.
Creemos que América Latina, desde la mirada de la política, tiene que recuperar un modelo y un proyecto de desarrollo económico productivo con inclusión social que asegure el acceso a la integralidad de los derechos humanos y a generar y mantener condiciones de vida digna. Necesitamos recuperar liderazgos confiables, liderazgos previsibles, liderazgos ejemplares. Sobre todo, la idea de la ejemplaridad que no disciplina ni con dinero ni con compra de voluntades, sino que lo hace con la conducta, con el ejemplo. Pero también una ejemplaridad que no basta que sea individual sino que construya liderazgos colectivos, participativos. No hay proyecto de desarrollo que no defina como prioritaria la solución de la situación de los sectores más vulnerables, de los sectores más pobres.
Recuperar también la idea de la fraternidad como valor vinculado con las prioridades de esa agenda pública. Necesitamos recuperar una política de convicciones. Eso implica la aceptación de la diversidad. Recuperar además la confiabilidad, la previsibilidad, la representación que tiene que ir de la mano de la confianza. En Argentina y en el resto de América Latina necesitamos recuperar la confianza y por sobre todas las cosas una cultura de valores, una cultura de valores éticos encarnados en la práctica y en el pensamiento político. Y aquí es donde vuelven a aparecer los principios y el testimonio de vida por el cual hoy estamos homenajeando a Chiara Lubich. Para América Latina, Chiara Lubich suma carisma, saber, liderazgo, acción y destino. En ese destino, en ese compromiso, estamos nosotros.
Por Margarita Stolbizer (argentina, abogada, diputada nacional, presidenta del Partido Generación para el Encuentro Nacional–GEN y candidata 2015 a la Presidencia de la República, por el centro-izquierda) y Cristina Calvo (argentina, economista, dirigente en el Partido Generación para el Encuentro Nacional–GEN)
¿Existe «una política que valga la pena», en un momento histórico en el que la política se encuentra en plena crisis, a menudo identificada con el poder corrupto o con intereses particulares?
Se habló de esto en la tarde del 12 de marzo, en el marco del primero de los numerosos eventos mundiales que se llevarán a cabo en ocasión del 7° aniversario del fallecimiento de Chiara Lubich (1920-2008). «Su fe sencilla y fuerte – afirma en su mensaje Sergio Mattarella, presidente de la República Italiana –, unida a una extraordinaria capacidad de comprender la modernidad aceptando los desafíos que ésta plantea, inspira la vida de millares de personas en todo el mundo, exhortando constantemente a instituciones nacionales e internacionales a promover los valores de la fraternidad y el respeto recíproco a favor del diálogo en la familia, en la comunidad, entre los pueblos».
Movimiento de los Focolares, comprometerse en política significaba responder a una vocación: «El amor de los amores», como la definió. En otras palabras se trata de un llamado, cuya respuesta «es antes que nada un acto de fraternidad. Se actúa por algo que es público, que se refiere a los demás, persiguiendo su bien como si fuera el propio». María Voce, presidente de los Focolares, inaugurando las sesiones del seminario «Chiara Lubich: la unidad y la política», afirmó que para este fin «es indispensable partir precisamente de la unidad, la única que puede dar el justo relieve a la libertad y a la igualdad».
¿Qué significa vivir la fraternidad universal en un ambiente tan delicado? Lo testimonió Iole Mucciconi, quien desempeña un papel directivo en la Presidencia del Consejo de Ministros: «Es importante comprometerse cada mañana a hacer bien el propio trabajo hasta el fondo. Tengo siempre presentes los consejos de Chiara Lubich para vivir la fraternidad: apuntar a la honestidad de la vida, a la pureza de las costumbres, al desapego del dinero y al compartir alegrías y dolores con los hermanos».
El problema de la corrupción que, lamentablemente, permea el Estado, es muy sentido también por Raffaele Scamardì, secretario de Obras Públicas en el XII Municipio de Roma, en un momento en el que los magistrados y la fuerza pública están tratando de desarticular la red mafiosa que ha atrapado a Roma Capital. «Sin embargo, una política para los demás es posible, arreglando una calle en mal estado, escuchando a los ciudadanos y su necesidad de legalidad y trabajando con una transparencia que mantenga lejos la corrupción».
Lo confirma también Dieudonné Upira Sunguma, quien fue ministro de la Función pública de la República Democrática de Congo y que, en el transcurso de su mandato, se encontró en la necesidad de rechazar los regalos de quienes querían corromperlo.
Los jóvenes de los Focolares en el Parlamento: la tragedia de los refugiados sirios en Líbano y Jordania irrumpe, por la mañana, en el aula parlamentaria a través de las palabras de Lara y George: directas, sencillas, llenas de confianza, como es quien tiene veinte años. La guerra que destroza Siria tiene el tinte de un drama. Abraham, en cambio, arrastra la tragedia de un país desgarrado por el narcotráfico, México. La celebración del 7°aniversario de Chiara Lubich tiene las características del compromiso y en efecto en lugares de frontera, vividos políticamente por los más de 300 jóvenes de los Focolares que se dieron cita en Roma, para mostrar acciones de diálogo, solidaridad, paz, que inciden en el planeta trasversalmente.
La presidenta de la Cámara de los diputados, Laura Boldrini, interpelada sobre el rol de la política en la resolución de conflictos y en la tutela de los derechos, agradece por el valor de «acortar las distancias entre instituciones y ciudadanos» y pide «que no le crean a los que quieren cambiar el ADN de nuestro pueblo hecho de acogida y solidaridad» y además anima a los jóvenes para que se pongan «a disposición de la función pública con generosidad, para influenciar en las decisiones y las opciones», dando un servicio al país sin reducirse a las contraposiciones y a la lógica del enemigo porque «en los valores de Chiara Lubich hay una visión de sociedad y ésta es política, que no contempla hacerse a un lado».
El diálogo que surge después se abre a los temas de las heridas de nuestro tiempo: la relación con el mundo musulmán, las guerras y las epidemias africanas, las calamidades naturales del sureste asiático. El politólogo Pasquale Ferrara afirma que «el diálogo no es el arma de los débiles» y el economista Luigino Bruni, a propósito de las enormes desigualdades sociales, recuerda que «la felicidad más importante no es la nuestra sino la de los demás y por lo tanto es útil comprometernos con creatividad para resolver los problemas, encontrar los bienes que se necesitan y juntarse para hacer cosas nuevas».
Según Paolo Frizzi, el sentido comunitario de los proyectos que los jóvenes de los Focolares han puesto en marcha y que son monitoreados por el Observatorio de la fraternidad previsto por el United world project, expresa la «perspectiva antropológica y civil del carisma de la unidad que es capaz de forjar una humanidad nueva en grado de compartir acciones de vida a partir también de las diferencias, para construir cosas duraderas con el horizonte del mundo». En síntesis, “La fraternidad en camino”, título elegido para la manifestación, aspira a pasos concretos y comunes por parte de la política y de los ciudadanos.
«La ‘Red Compartiendo’ quiere ser una iniciativa concreta e inmediata dirigida a muchas personas en dificultad por la situación de crisis económica en la que vivimos». Empieza así el texto que ilustra el proyecto que puso en marcha la iniciativa el pasado mes de mayo.
Chiara Lubich y el primer núcleo de los Focolares nacientes, en los años ’40, usaba el término “fagotto”, que en italiano recuerda la recolección de las pocas y pobres cosas en un pañuelo y es por lo tanto sinónimo de pobreza. Esa palaba asumió el significado de compartir, donar y redistribuir los bienes materiales. Nació así una praxis que consiste en privarse libremente de lo que sobra y a veces de lo que se cree necesario, pero que se puede compartir y donarlo a quienes se encuentran en necesidad.
Éstas son las raíces del proyectó que se desarrolla en el Polo Lionello Bonfanti, cerca de Loppiano, lugar que se convirtió en punto de encuentro entre quienes tienen bienes para compartir y quienes tienen necesidad. «Ya pasaron aproximadamente 3.000 personas – cuentan Roberta Menichetti y Araceli Bigoni, miembros del equipo que coordina la iniciativa -, sobre todo familias que residen en el territorio. Hasta hoy han sido millares las prendas de vestir, los objetos para la casa, los libros, los pequeños utensilios, los juguetes, y también los bienes inmateriales como el tiempo, los talentos y la disponibilidad, que llegaron aquí y se fueron con sus nuevos dueños».
«No es una casualidad el hecho de que sea el Polo Lionello Bonfanti donde reside la iniciativa – remarca Eva Gullo, presidente de EdiC spa, sociedad que administra el Polo -. Este espacio es ‘casa’ de todos los componentes de la Economía de Comunión y por lo tanto tiene entre sus finalidades la de difundir «la cultura del dar», es decir la posibilidad de contribuir al bienestar social a partir de sí mismos».
Hay muchas historias de generosidad que han surgido de esta iniciativa. Como la de una familia alojada en los locales parroquiales de un pueblito aledaño, que, habiendo recibido la posibilidad de trasladarse a un pequeño apartamento, encontró en el Polo lo necesario para amueblar la casa. La red de amigos organizó también el flete y los ayudó a montar los muebles sin costo alguno.
Conceptos como «providencia» y «confianza» son elementos insustituibles de esta experiencia: como esa tarde en la que, apenas una familia había retirado del Polo una cuna para su recién nacido, justo llegó una solicitud para el mismo artículo. ¡No pasó ni siquiera media hora que ya llegó otra cuna!
El proyecto «Red compartiendo» ganó el concurso “Emprender en lo social”, creado por la Fundación Católica Seguros para la sección “Nuevas pobrezas” que proporciona fondos a entes que se ocupan de proyectos de ayuda a los indigentes. Los fondos se utilizarán para equipar en forma más funcional los locales.
De la experiencia de poner en práctica el compartir y el donar, nacieron también momentos de reflexión acerca de temas como el consumo, el capital social y la confianza, con expertos calificados, y también cursos de formación, sobre modelos económicos que ponen en el centro al ser humano y su dignidad. Entrando en el local se encuentra una “cajita para las contribuciones” a disposición de quienes quieran dejar unos euros a cambio de lo que consiguieron. El contenido de la cajita permitió cubrir los gastos del seguro de los locales y a veces, las primeras necesidades de alguno.
Desde Montecitorio al mundo: este camino de Igino Giordani comenzó hacia fines de los años Cuarenta, cuando Igino llegó a una etapa de su vida un poco problemática. El mundo lo reconoce como a un gran intelectual cristiano, un brillante estudioso de los Padres de la Iglesia, un escritor apologista y coherente, pero él advierte que está viviendo un cierto “aburrimiento en el alma”. Su fe y su caridad se despiertan con el encuentro con Chiara Lubich, la fundadora del Movimiento de los Focolares.
El encuentro entre los dos fue algo extraordinario y lo dicen las circunstancias especiales en las que ocurre: Igino Giordani era un hombre casado, tenía 54 años y 4 hijos ya adultos.
Chiara era una joven que tenía más o menos la mitad de su edad y le había pedido audiencia para una necesidad concreta: encontrar un apartamento en Roma.
Giordani, había sido miembro de la Asamblea Constituyente; era también un diputado de la Democracia cristiana, de aquellos “históricos”, porque estuvo entre los primeros – ya desde los años Veinte- que trabajó por el naciente Partido Popular, el partido de inspiración cristiana fundado por el sacerdote Luigi Sturzo.
Chiara era una joven laica, y el encuentro ocurrió bastante antes del Concilio Vaticano II, cuando normalmente no era frecuente que a las señoritas laicas se les reconociera algún rol en la Iglesia.
Sin embargo, a pesar de estas enormes diferencias, el encuentro con Chiara transformó a Giordani, y desde ese momento él llevó el Ideal de la Unidad a la política. Su mensaje llegó a un parlamento donde el contraste ideológico era fuertísimo. El 16 de marzo de 1949 estaba en juego el Pacto Atlántico.
«Precisamente hacía pocos meses que conocía a Chiara – son palabras de Giordani- y había una discusión sobre el Pacto Atlántico, se habían formado dos bloques: uno que estaba de acuerdo con América, con los Estados Unidos, otro que estaba de acuerdo con Rusia; se estaba en los momentos preliminares de una nueva guerra, una masacre, la guerra definitiva. Y un día había una álgida discusión en la Cámara; me acuerdo que ese día estábamos tan enojados en la Cámara que yo temía que alguien sacara una pistola y disparara, tanto era el que había entre los dos grupos.
Yo había pedido la palabra y me acuerdo que antes de hablar toma asiento cerca mío un diputado cristiano, católico: Pacati, el excelentísimo Pacati. Entonces me dijo: ‘Tengamos Jesús en medio ahora que hablas’. Y tomé la palabra. Al principio había ruido, gritos, etc.; poco a poco se fue haciendo silencio, al final parecía que la Cámara se había convertido en una iglesia, existía un silencio perfecto y yo expresaba las ideas que nosotros aprendemos en nuestro Movimiento, es decir que la guerra no sirve para nada, que la guerra es la mayor estupidez, que la guerra sirve para la muerte; que nosotros no queremos la muerte, nosotros queremos la vida y la vida está en el amor, en buscar el acuerdo. (…)
Todos nosotros debemos reaccionar, de cualquier parte del país que procedamos, de cualquier partido al que pertenezcamos o fe que profesemos, porque se trata verdaderamente de volver a descubrir el rostro del hombre, en el cual se refleja el rostro de Dios, que está debajo de tantas lágrimas, debajo de la fealdad acumulada por la guerra y el barro.
El secretario parlamentario concluyó su relato de la discusión describiendo los aplausos y las felicitaciones que de todos los sectores del hemiciclo llegaron a donde estaba Giordani.
Muy pronto, alrededor de Igino se reunieron numerosos parlamentarios con el deseo de seguir el ideal de la unidad. Recordamos sólo algunos nombres: Gaetano Ambrico, Palmiro Foresi, Tarcisio Pacati, Enrico Roselli, Angelo Salizzoni y Tommaso Sorgi, quien se convertirá en el principal biógrafo de Giordani. Con ellos, Giordani realizó actividades que iban contra la corriente de aquélla época. Por ejemplo, en 1951 trabajaron en el «Acuerdo interparlamentario para la defensa de la paz», junto con otros 40 parlamentarios pertenecientes al partido liberal, al republicano, al socialdemócrata y al democristiano.
Siempre contra corriente, en pleno clima de guerra fría, su pacifismo lo llevó en 1949, junto con un parlamentario socialista, Calosso, a promover la primera ley sobre la objeción de conciencia. Es de imaginar las dificultades que encontró Giordani, cuando, como relator, ¡presentó la propuesta en la Cámara! Pero sus convicciones eran muy firmes: matar al hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, significa cometer un deicidio.
«Nace una nueva conciencia cívica, – escribe Giordani – la cual abate las divisiones entre los partidos o las facciones o corrientes y entre los privilegios de casta, de raza, de clase, y, dilatándose, supera las fronteras estatales. El impulso comunitario que se despierta por el amor cristiano y que lleva hasta integrar a Jesús en la sociedad, es un despertar religioso y social, que, como nosotros creemos, si se logra, cambia la historia de la humanidad»
Cierto proclamar hoy día ideales de amor y de comunión en política podría parecer algo temerario… pero también era algo temerario (o quizás más) en los tiempos de Giordani. Sí, Giordani vivía en la profecía, y aun viviendo con profundo compromiso los desafíos de la época, no quedaba atrapado por ellos.
Su profecía era fuerte debido a un Ideal inmenso, el de la unidad, sostenido por una espiritualidad moderna y cautivadora, que Chiara Lubich donó al mundo, y que Igino Giordani vivió también en la política.
«Ayer asesinaron de 13 balazos a un hombre». Es lo que cuenta la primera persona que les abre su puerta a algunos chicos que, en el fin de semana entre el 20 y el 22 de febrero, llegaron a su casa sólo con una sonrisa. La escena se ubica en las periferias de Juiz de Fora, en el Estado de Minas Gerais, en Brasil, en un barrio marginado. Después de algunas horas transcurridas juntos, la misma persona les dijo a los jóvenes: «Si ayer experimentamos el terror, hoy sentimos el amor».
Son jóvenes del Movimiento de los Focolares, de la Renovación Carismática, de Shalom, jóvenes de grupos parroquiales; en total un centenar. Durante algo más de un año, visitaron 10 ciudades, se encontraron aproximadamente con 5000 familias con las que compartieron alegrías y dolores, anunciándoles con valor que Dios los ama inmensamente. La gente expresó su alegría por su presencia; de hecho los sacerdotes son escasos y no logran visitar a todos los que lo necesitarían.
«Todo empezó durante la Jornada Mundial de la Juventud 2013 y el encuentro de millones de jóvenes con el Papa en la playa de Copacabana – cuentan los Gen de Minas Gerais –. Durante la Misa conclusiva, una chica de nuestro grupo sintió resonar fuerte en el corazón el mensaje central de la JMJ: “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos”».
Regresando a Juiz de Fora, su ciudad, Leticia – así se llama – comunica a los demás gen lo que sintió y juntos deciden que sería oportuno hablar con su arzobispo, Mons. Gil Antônio Moreira.
Leticia lo va a visitar animada por sus amigos. El arzobispo, por su lado, había rezado para que la JMJ no se quedara sólo en un gran evento, sino que tuviera continuidad esa intensa experiencia espiritual vivida de forma colectiva por muchos jóvenes de todo el mundo.
Nace así el proyecto “Jóvenes Misioneros Continentales”, nombre propuesto por el mismo arzobispo, con el objetivo de lanzar a los jóvenes al encuentro de los demás, para vivir una Iglesia que pone en práctica el “salir, juntos y preparados”. Tres palabras que se traducen en los tres puntos principales del proyecto: misión, oración y formación.
«Es hermoso salir juntos, jóvenes de parroquias y Movimientos distintos, pero como hermanos – explica Vinicius – respetando las diversidades de cada uno, en la forma de rezar y de hablar en la intimidad con Dios. Es importante también el diálogo que se genera con algunas familias de otras religiones».
«Llegando a las casas de las personas (son muchos los que nos abren la puerta y nos invitan a entrar) – agrega Ana Paula – descubrimos tesoros bellísimos, como cuando encontramos a una mujer cristiana evangélica quien había perdido a su esposo pocos días antes. Después de haber estado juntos, nos dijo: “No puedo permanecer en la tristeza, porque él está con el Padre, en el Paraíso”».
«Vamos a las periferias de las ciudades sin saber qué encontraremos – concluye Cristiano – pero confiando en Dios; sentimos que Él nos repite aun hoy “Ámense recíprocamente como Yo los he amado”. En especial tratamos de amar a aquellos que más necesitan, incluso cuando estamos cansados o nos equivocamos. ¡Siempre se puede volver a empezar!».
Sor Benedetta, o como la llamábamos todos amigablemente, “Sister Bene”, era conocida por todos en la Iglesia tailandesa: por los sacerdotes, las religiosas, los obispos, los laicos desde el norte al sur del país. También la conocían bien algunos monjes budistas que acostumbran visitar el focolar. Benedetta era una mujer a la que cualquiera podía acercársele y conocerla, sin temor y con delicadeza. Sabía recibir a las personas y se podía acudir a ella en cualquier momento. Un problema, grande o pequeño, una necesidad urgente, una cosa linda para compartir, Ella no se asustaba por nada, conocía bien el alma de los hombres y de las mujeres y los sabía amar. Un obispo, una vez dijo que Sor Benedetta era “una religiosa de oro y de plata” por todo el dinero que sabía encontrar para los pobres. Cuando se iba al extremo norte de Tailandia era una especie de “obligación” pasar por su casa y “charlar un poco”, como decía ella. Se alegraba con todas las noticas de “su gran familia”, como le gustaba llamar al Movimiento y devolvía esta vida a muchas otras personas. A menudo encontrábamos en las Mariápolis a personas que llegaban porque ella les había hablado del espíritu de la unidad, o a alguien llegaba al focolar porque Sister Bene se lo había nombrado. En fin, Benedetta era una verdadera “madre espiritual” que dio mucha vida sobrenatural a mucha gente que estuvo presente en su funeral, al cual asistieron obispos, sacerdotes y un numerosísimo “pueblo de Dios”. La iglesia de Wien Pa Pao, situada al lado del convento donde ella vivía, estaba repleta ese día. Sister Bene, nombre de Benedetta Carnovali, nacida en 1925, fue una columna para el Movimiento. Muchos de los miembros que componen hoy la comunidad de los Focolares en Tailandia se acercaron al Movimiento porque lo conocieron personalmente por ella (también budistas). “Una verdadera religiosa y una verdadera focolarina”, como fue definida por alguien. Una religiosa “fuera de lo común”, siempre en movimiento para llevar algo a alguien y al mismo tiempo “quieta” amando personalmente a quien encontraba. Era una amiga que te llamaba para saludarte por el cumpleaños, aunque cada año su voz se hacía cada vez más débil, pero no se debilitaba su fuerza interior. Cuando alguien se acercaba a ella nunca tenía la impresión de molestarla. Parecía que te estaba esperando y que no tenía otra cosa que hacer. Aunque en realidad no era así, basta considerar, por ejemplo, todas las adopciones “a distancia” que llevó adelante personalmente, hasta sus últimos días. Sister Bene, conoció la espiritualidad de la unidad por un religioso, en el año 1963, y desde ese momento dio su vida para que muchos en Myanmar, donde estaba en ese momento, y luego en Tailandia (después que todos los religiosos fueron expulsados por el régimen), pudiesen conocer y comenzar a vivir este camino de la unidad. Cuando se trasladó a Tailandia, continuó profundizando su amistad con los Focolares. Cuando, raramente, tenía la posibilidad de poder pasar algunos días con nosotros, se alimentaba ávidamente de los pensamientos de Chiara Lubich. Como todos aquellos que de verdad siguen a Dios, Sor Benedetta también tuvo su noche, “la tempestad” por seguir a Jesús, y la enfrentó como verdadera discípula de Jesús, con una caridad heroica. Estaba profundamente unida a Vale Ronchetti, una de las primeras focolarinas, y fue adelante, en medio de muchas incomprensiones: “¿Cómo es posible que una religiosa forme parte de un movimiento laico?”, le preguntaban a menudo. También vivió otras pequeñas y grandes “persecuciones” humanamente absurdas. Sin embargo, seguramente y misteriosamente, Dios se sirvió también de estas dificultades para que Sor Benedetta fuera cada vez más religiosa, cada vez más “hija espiritual de Chiara” (como ella a menudo decía) y se convirtiera en una apóstol de la unidad que – a juzgar por los frutos que proporcionó – no se compara con nadie del sudeste asiático. Nos deja una herencia de caridad, de dulzura, de ternura y de gran fuerza, de amor y de servicio a los últimos: a la gente de la tribu Akha, por ejemplo. Nos deja esa sonrisa típica de alguien que experimenta que es posible transformar el dolor en Amor y convierte esta actitud en su motivo de vida. Sor Benedetta “voló” al cielo a la edad de 90 años, después de haber escuchado la canción que a ella le gustaba mucho: “Sólo gracias”. Murió extenuada pero serena, como siempre vivió, en la paz porque estaba segura de que “aquellos brazos” que la recibieron de niña (ella era huérfana de padres) y que la llevaron adelante en su vida de religiosa, la estaban esperando para darle el último abrazo en el último tramo de viaje; el más importante. Una mujer maravillosa que testimonia que también hoy podemos hacernos santos.Luigi Butori
La primera manifestación en orden cronológico tendrá lugar en Italia, Roma, el 12 de marzo, en el Aula del Palacio de los Grupos Parlamentarios de Montecitorio. Durante la mañana 300 jóvenes de los Focolares, de varias partes del mundo, cristianos, pertenecientes a otras religiones y de convicciones no religiosas, presentarán testimonios individuales y colectivos sobre la situación socio-política de sus países, y sobre la fraternidad vivida como respuesta a los conflictos en curso. Entablarán un diálogo con la presidente de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini, Pasquale Ferrara, secretario general del Instituto Universitario Europeo y Luigino Bruni, profesor de Economía política de la LUMSA de Roma. En la tarde otras 300 personas comprometidas en la vida política y en la administración pública tomarán parte en un congreso de reflexión, testimonio y diálogo a la luz de las principales líneas de pensamiento de Chiara Lubich.
En Francia, en Estrasburgo, se realizará un seminario de tres días, del 13 al 15 de marzo, para reflexionar sobre el tema de la fraternidad como categoría política, con énfasis en los asuntos vinculados a la ciudad: participarán Jean-Louis Sánchez, delegado general del ODAS (Observatorio Nacional de la Acción Social), Jo Spiegel, alcalde de Kingersheim y Antonio Baggio, politólogo y docente del Instituto Universitario Sophia (Loppiano).
En Madrid, España, se realizarán dos eventos, el 13 y 14 de marzo. El primero se realizará en el mismo lugar donde habló Chiara Lubich el 3 de diciembre de 2002: en la sede del Parlamento Europeo y de la Comisión Europea, en el marco del Seminario sobre El papel de la Unión Europea en la promoción de la paz y la justicia mundial. Al día siguiente, en la sede del Centro Mariápolis se profundizarán algunas temáticas, entre las cuales La elección de los “últimos”, como criterio prioritario para la actividad política.
En Seúl, Corea del Sur, el 14 de marzo se realizará un encuentro en la sede del Parlamento, entre diputados y personas comprometidas en la administración pública para hacer un balance del camino realizado hacia una política de fraternidad, emprendido hace 10 años.
El mismo día en Curitiba, Brasil, diputados, alcaldes y simples ciudadanos darán vida al foro de reflexión sobre El pensamiento y la acción política de Chiara Lubich. Intervendrán, entre otros, el Alcalde de la ciudad, Gustavo Fruet, el diputado federal Luiz Carlos Hauly; el Secretario de Justicia y Derechos Humanos del Estado de Acre, Nilson Mourão y el Alcalde de Sorocaba (San Pablo), Antônio Carlos Pannunzio.
Se realizarán congresos también en Canadá, Colombia, Honduras, Alemania, Portugal, la República Checa, Irlanda, Tanzania, Hungría, Estados Unidos y otros más.
En la pluralidad de manifestaciones, que en todo el mundo componen el evento, ha sido propuesto un diálogo que pretende poner en evidencia el valor esencial de la unidad, que no es homologación sino el fruto del intercambio. «Yo tengo un sueño –afirmaba Chiara Lubich-. Piensen cómo sería el mundo si, además de los individuos, también entre los pueblos, las etnias, los Estados se pusiera en práctica la regla de oro: y por ejemplo se amara la patria del otro como la propia». Sus palabras encuentran un eco en la vida personal y en la acción política de cuantos, en todo el mundo, han hecho propio este sueño.
«El próximo aniversario nos dará la posibilidad de poner en evidencia muchas experiencias positivas en curso en todo el mundo –afirma la presidente de los Focolares María Voce- donde políticos, administradores y ciudadanos trabajen juntos al servicio del bien común».
Y desea que «tanto los jóvenes –quienes a menudo miran la política con temor o desinterés- como los adultos, descubran en la política una vocación alta, que ensancha el corazón a todas las personas, a las más desatendidas, las más solas, quienes están en dificultad o son marginadas, no sólo del propio país, sino de la humanidad». «Que la participación en estos eventos –concluye en su mensaje- marque para todos un compromiso nuevo y más consciente, que nos anime a trabajar, personalmente y junto a tantas otras personas de buena voluntad, por la construcción de un mundo mejor, un mundo nuevo».
En el sitio oficial del evento www.politicsforunity.com será posible seguir en directo algunos de los congresos. Está disponible un mapa en línea de las manifestaciones y una síntesis de textos de Chiara Lubich seleccionados por el Comité Científico. El hashtag del evento es #politics4unity.
El 7º aniversario de la muerte de Chiara, sucedida en 14 de marzo de 2008, será recordado con diversidad de expresiones. Desde la bienal de arte Chiara Lubich en Maracaibo, Venezuela, a la lectura del carisma de la unidad a través de algunas obras de arte europea en Cremona, Italia, a la 3ª edición del Chiara Lubich Memorial Lecture en Durban, República Sudafricana. Serán muchas las celebraciones eucarísticas de agradecimiento y sufragio por Chiara Lubich, cuya causa de beatificación fue abierta el 27 de enero pasado.
«El camino para llegar a un mundo en paz es largo. Emprenderlo exige valentía, y no vacilar frente al sufrimiento, al dolor y a la derrota». Así se expresa Val Fajardo, un joven de los Focolares, al finalizar los 5 días .del “Proyecto Unidos por la Paz 2015”, realizado a mediados de febrero en la ciudadela “Mariápolis Pace”, en Tagaytay City (Filipinas).
La conferencia, promovida por YSEALI (Young Southeast Asian Leaders Iniciative) –que se ocupa de fortalecer en los jóvenes el desarrollo del liderazgo y los desafíos del Sudeste asiático-, con la colaboración del Movimiento de los Focolares, reunió a 30 jóvenes líderes de Tailandia, Filipinas e Indonesia para dialogar sobre los conflictos religiosos y culturales en la región ASEAN (Asociación de las naciones de Asia sudoriental) y compartir experiencias positivas aptas para mitigarlos.
Los delegados pertenecían a diversos ambientes y provenían de distintos lugares –blogueros de moda, asesores presidenciales, profesores, periodistas, estudiantes, responsables de ONG y trabajadores sociales- todos comprometidos en trabajar por la paz. El grupo trató de entrar en la comprensión de las causas de los conflictos para dejarse guiar luego por la óptica del diálogo interreligioso e intercultural. A partir de este punto pasaron al análisis del paradigma de la fraternidad, que conduce a la unidad y a la reciprocidad y pone en evidencia el poder del trabajo colectivo, todos componentes esenciales en la construcción de la paz.
Impulsados por la urgente necesidad de paz en el mundo, los jóvenes delegados trabajaron intensamente en propuestas de proyectos que promuevan la resolución de conflictos o ayuden a mitigarlos, y que se puedan trabajar simultáneamente en sus propios países: “Peace Attack” es el nombre del programa en Indonesia; “Youth Leaders for Peace Camp” el de Tailandia; y “Peace for real” el de Filipinas. Los varios talleres mostraron la fuerza, la creatividad y el compromiso de cada participante. En todos se veía la exigencia de involucrar a jóvenes y adultos, cada uno como constructor protagonista de paz. «La construcción de un mundo unido implica necesariamente que dejemos nuestras comodidades para salir a la luz pública. Pero no estamos solos en el esfuerzo. Hay otros con quienes podemos compartir estos objetivos. Llegó el momento de comprometernos todos juntos».
Nikko Yumul, de los Focolares, es uno de los coordinadores del programa y afirma; «Los jóvenes están una fase de la vida donde resulta muy atractivo realizar proyectos, incluso los más grandes. Por esto, la construcción de la paz caerá en ellos como una chispa que se convertirá en un incendio. Es sólo cuestión de tiempo»
Como conclusión se inauguró un “Parque de la Paz”, como símbolo del proyecto 2015, y los delegados plantaron árboles en una escuela pública cercana a la Mariápolis Pace. En el centro del parque estaba el “Dado del amor”, que en cada uno de sus lados tiene escrita una frase para construir la paz. En la inauguración estuvieron presentes algunas autoridades civiles locales, directores de liceos, profesores y estudiantes.
Al Movimiento de los Focolares se le pidió que actúe como aliado de este proyecto hasta septiembre de 2015. Se instituyó a su vez, un comité que tiene por objetivo proyectar el contenido del programa y seleccionar los recursos humanos adecuados, en la convicción de que perseguir el objetivo de la fraternidad universal es el camino para resolver los conflictos.
«En tiempos de odio y de temor agradezco a Dios porque nos ha elegido para hacernos conocer una espiritualidad como la de Chiara Lubich, capaz de hacer gustar a la humanidad la paz y la verdadera alegría de la unidad. Aquí en Loppiano estamos experimentando un anticipo de cómo será la vida del Reino de Dios».
Son las palabras de una de las seis estudiantes musulmanas iraníes que están transcurriendo un mes en Loppiano, participando en la vida de la ciudadela las 24 horas. «Una experiencia nueva para todos nosotros –afirma Rita Moussallem, co-responsable, con Roberto Catalano, del Centro del Diálogo Interreligioso de los Focolares- un signo profético, portador de esperanza que nos dice que es el amor el que vence».
Las estudiantes provienen del seminario femenino de Jami’at al-Zahra de la ciudad de Qum (Irán), a unos 200 Km de Teherán, la capital. Se trata de un centro académico de excelencia para el Islam chiita. Es el más grande del mundo con alrededor de 6.000 estudiantes, de las cuales unas mil provienen de otros países.
Por la presencia de importantes santuarios, Qum es una de las ciudades santas chiitas, meta de decenas de miles de peregrinos cada año y sede de numerosas universidades; se calcula la presencia de alrededor de 100.000 estudiantes.
Esta visita es el fruto de la relación fraterna y de diálogo iniciada desde hace varios años entre el Centro del Diálogo Interreligioso de los Focolares y el Dr. Mohammad Ali Shomali, docente de la sección internacional del seminario femenino de Qum, fundador y director del Instituto Internacional de Estudios Islámicos (siempre en Qum), además de ser miembro de los Consejos de varias instituciones académicas. Actualmente reside en Londres y es quien dirige Centro Islámico de Gran Bretaña. «En abril pasado fuimos con algunos focolarinos a Qum, por invitación del Dr. Shomali – explica Roberto Catalano – para visitar los distintos institutos universitarios y profundizar el conocimiento recíproco. Esa fue la ocasión en la que se empezó a concretar la posibilidad de que un grupo de estudiantes hiciera la experiencia de la espiritualidad de la unidad».
El Dr. Shomali, su esposa y las estudiantes visitaron las distintas escuelas y ambientes de trabajo de Loppiano, conocieron las experiencias de sus habitantes y se sumergieron en la vida y las actividades de la ciudadela. Fue relevante el momento del encuentro del Dr. Shomali con los docentes y estudiantes del Instituto Universitario Sophia. Haciendo referencia al término que le da nombre al Instituto, subrayó cómo el concepto de sabiduría significa mucho más que conocimiento: «Podemos escuchar palabras que reflejan el conocimiento de muchos, pero la sabiduría sólo puede venir de Dios».
Ahora para las estudiantes la experiencia continua, mediante la profundización de la espiritualidad de la unidad y de sus aspectos concretos.
En este día, ninguno dejará de evocar en su corazón las innumerables figuras de mujeres que han caracterizado el curso de su vida, a partir de aquella que le hizo nacer, para pasar enseguida a la esposa, novia, hermanas, abuelas, tías, niñeras, maestras, religiosas, catequistas, compañeras de escuela, profesoras, enfermeras, cajeras, domésticas y ahora incluso astronautas. Hoy queremos celebrar a la mujer reflexionando juntos con algunos pensamientos de Maria Voce, Presidente de los Focolares, recogidos en dos entrevistas que ella ofreció a la red brasileña TV Nazaréy a la revista Cidade Nova, en abril de 2014, con motivo de su viaje a Brasil.
«El papel de la mujer en la Iglesia empezó con María en la primera comunidad de Jerusalén, donde tenía un rol muy particular entre los Apóstoles. Recorriendo la historia de la Iglesia hemos visto después una prevalencia del sexo masculino, sobre todo en las funciones de gobierno, también por la exclusividad del ministerio sacerdotal en los hombres. Esto ha hecho que los sacerdotes se identificaran particularmente con la jerarquía de la Iglesia y que la mujer representase, en cierto modo, una presencia menos importante en la misma.
Desde entonces ha habido una evolución, no solamente en la Iglesia, sino en la humanidad, en la sociedad, por la cual las mujeres poco a poco han conquistado roles importantes. Quizás en algunos contextos y culturas ya le eran reconocidos, pero en la cultura occidental la mujer ha tenido que abrirse camino sola».
«Dios creando al hombre a su imagen lo creó hombre y mujer, lo cual significa que no ha creado a una sola criatura, única, sino a dos criaturas distintas. Las ha creado para que fuesen complementarias la una de la otra y testimoniasen, aun en la diversidad de las funciones, en la diversidad de los roles, la filiación divina, por lo tanto con la misma dignidad. Me parece que esto esté emergiendo poco a poco en la política, en la sociedad. Nunca como en este periodo asistimos al surgir de figuras importantes que asumen la presidencia de Estados y de Países importantes.
La presencia de la mujer en la Iglesia debe crecer sobre todo en el testimoniar su carisma específico, que es el de demostrar que el amor es más importante que el gobierno; que no se puede gobernar sin el amor».
«Una mayor incidencia de la presencia femenina podría tener efectos positivos no solamente en la Iglesia sino también en la sociedad. En una empresa, por ejemplo, en un Estado, en un gobierno, cuando hay una presencia femenina se ve, precisamente porque ella pone en relación y construye en la complementariedad entre el don que es el hombre y el don que es la mujer. El Papa Francisco es un ejemplo de quien sabe apreciar la contribución femenina. La dulzura, la ternura a las que siempre se refiere, son características más femeninas que masculinas».
«La capacidad de soportar, de acoger, de donar, son típicas de la madre, que da al mundo un hijo y después, cuando es el momento lo deja ir. Y esta capacidad tanto de apego como de desapego influye positivamente también en el gobernar.
Alguien me ha preguntado: «Cómo conciliar el amor y el gobierno». He respondido que no se puede gobernar sin amor. No se puede. Cuando se ejerce el poder sin amor, no es gobierno, es opresión».
«Un grave accidente y terminé en el hospital. Era la primera vez que sentía un dolor así». Quien habla es Sor Felicitas que viene de Filipinas. Estaba enferma como todos los demás. Sin embargo precisamente en el hospital « experimenté el amor de Dios a través de las personas que vinieron a visitarme. Alguien me trajo la Eucaristía, que en ese momento era “todo” para mí. El capellán me manifestó su acogida y disponibilidad. Rodeada del amor de todos, respondí con mi amor. Se estableció una cadena de reciprocidad». La experiencia de Sor Felicitas subraya el impacto de la espiritualidad de comunión como posible respuesta a las exigencias de la vida de comunidad y de apostolado en medio del mundo: «Hay una extraordinaria coincidencia entre lo que la Iglesia y el mundo esperan de la vida consagrada», afirma Sor Antonia Moioli, responsable de las consagradas del Movimiento de los Focolares. «La semilla que Chiara ha plantado dentro de nosotros germina; a veces florece y se convierte en una voz profética que indica el camino de la humanidad desorientada y se convierte en un “castillo exterior” que irradia amor». «Crecer en la espiritualidad de la unidad y vivirla – es lo que pide el Card. João Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, a las religiosas y a los religiosos adherentes de los Focolares- porque cuando los carismas se encuentran toman vida y la Obra de María [Movimiento de los Focolares] hace brillar los carismas, los ilumina. No se necesitan palabras –prosigue- basta ser testigos del Evangelio vivido; éste es el camino del cambio. La vocación específica de los consagrados y de las consagradas es abrir caminos proféticos dando testimonio de los valores del Reino. Esto espera la Iglesia y la humanidad de hoy, por eso es necesario volver al propio carisma para vivificarlo». Giuseppe Zanghì (Peppuccio), estudioso y filósofo vio en Chiara Lubich a una portadora de luz, que sentó las bases para una nueva cultura, surgida de Jesús Abandonado: es Él el Dios del hombre contemporáneo. «Su reflexión–explica Sor Antonia- nos impulsa a ser faros en la noche, pequeñas señales que anuncian el mañana. ¿Será posible realizar la vocación profética propia de la vida consagrada? En el pasado, los monasterios y comunidades fueron centros prestigiosos de cultura y espiritualidad. ¿Es posible mirar también hoy como un desafío esta realidad antigua y nueva ?». «Aquí encontramos “un cofre” de dones –afirma María Voce, presidente de los Focolares-. Después, juntos, podemos donar estos tesoros a toda la Iglesia y al mundo entero, que tiene necesidad de ver cómo los cristianos se aman para creer en Cristo. Esta riqueza que Dios nos da, haciéndonos su familia, es para la humanidad. Éste es el sentido de ir hacia fuera que el Papa Francisco sigue subrayándonos». El Congreso de las consagradas se abre a un futuro por construir, no solas, sino junto a muchos, para ser testigos de un amor que desafía las diferencias.
«Lamentablemente siguen llegando noticias dramáticas desde Siria y desde Iraq, relacionadas con la violencia, los secuestros de personas y abusos hacia los cristianos y otros grupos. Queremos asegurar a todos los que están sufriendo estas situaciones que no los olvidamos, sino que les estamos cerca y rezamos con insistencia para que lo más pronto posible termine la intolerable brutalidad de la que son víctimas». Así dijo el papa Francisco en su último afligido llamado, en la audiencia del domingo 1º de marzo. La multitud que colmaba la Plaza S. Pedro se recogió en profunda oración durante un minuto, recordando a estos dos dos martirizados países de Medio Oriente.
Desde Siria nos escriben: «Muchos ya se han resignado ante la idea de que la guerra es un hecho y que dejó de ser noticia el centenar de personas que mueren cada día. La gente está en el límite de sus fuerzas y el invierno es frío y largo. No hay gasoil, ni electricidad, ni agua. Los disparos de mortero continúan sembrando muerte en las grandes ciudades, mientras que las batallas se perpetran en las periferias y en los pueblos. La economía está por los suelos y muchas familias han perdido el trabajo. La salida legal del país está casi cerrada. Un obispo sirio dijo que nuestro pueblo ha sido humillado y herido en su dignidad»
</aLas comunidades de los Focolares en Siria, a pesar de todo el mal que se expande, siguen creyendo «que aquí puede existir un futuro mejor. Continúan encontrando la fuerza en la vida del Evangelio, incluso con testimonios muy valientes». Saben que no están solos, sino que forman parte de una gran familia exparcida en el mundo, que reza por ellos y trabaja por la paz. «Sin embargo, el cansancio, luego de 4 años de guerra, y la perspectiva de un futuro oscuro para el país, pesa mucho. Y son tantos los que tratan de emigrar para terminar con esta situación infernal».
En este contexto, el 23 de febrero pasado, los focolarinos volvieron a Aleppo. Escriben: «Después de 3 meses de ausencia, volvimos a constituir nuestro focolar en Aleppo, con Sami nuestro focolarino casado que vive en el litoral con su familia. Él también lo constituye y viene a quedarse con nosotros una vez al mes. Estar aquí es un desafío, porque somos conscientes de que sólo Jesús presente en medio nuestro, por el amor recíproco, es fuente de esperanza y de alivio para la comunidad y para la gente que nos rodea».
«Durante nuestro viaje hacia Aleppo –concluyen- nos quedamos una semana en Damasco, en la casa de las focolarinas, que sostuvieron la comunidad en nuestra ausencia; y otra semana en la comunidad de Kfarbo en el centro del país. Existe una gran alegría por nuestro regreso: ¡ahora la familia está completa! Estamos todos muy agradecidos por las oraciones de todos los que en el mundo nos sostienen en esta dura prueba».
El obispo no reúne al pueblo alrededor de su persona o de sus ideas sino alrededor de Cristo, es lo que dijo el Papa Francisco esta mañana al encontrarse con los Obispos amigos de los Focolares. El carisma de la unidad proprio del Movimiento de los Focolares –dijo el Papa- “está fuertemente anclado a la Eucaristía, que le confiere un carácter cristiano y eclesial”.
“Sin la Eucaristía la unidad perdería su punto de atracción divina y se reduciría a un sentimiento y a una dinámica humana, psicológica, sociológica. En cambio la Eucaristía garantiza que en centro está Cristo, y que es su Espíritu, el Espíritu Santo quien mueve nuestros pasos y nuestras iniciativas de encuentro y de comunión”.
El servicio fundamental de los obispos –agregó el Papa Francisco- es el de reunir “las comunidades alrededor de la Eucaristía, en la doble mesa de la Palabra y del Pan de vida”.
“El Obispo es el principio de unidad en la Iglesia, pero esto no sucede sin la Eucaristía: el obispo no reúne el pueblo alrededor de su persona, o de sus ideas, sino alrededor de Cristo presente en su Palabra y en el Sacramento de su Cuerpo y Sangre”.
“De este modo el Obispo, formado según Cristo –afirmó el Papa- se convierte en Evangelio vivo, se convierte en Pan partido para la vida de muchos con su predicación y su testimonio. Quien se nutre con la fe de Cristo Pan vivo siente el impulso de su amor a dar la vida por los hermanos, a salir, a ir al encuentro de quien es marginado y despreciado”.
Después, el Papa agradeció en forma especial a los obispos proveniente “de tierras ensangrentadas como Siria e Irak, como también de Ucrania”.
“En el sufrimiento que están viviendo con su gente, ustedes experimentan la fuerza que viene de Jesús Eucaristía, la fuerza para seguir adelante unidos en la fe y en la esperanza. En la celebración cotidiana de la Misa nosotros estamos unidos a ustedes, rezamos por ustedes ofreciendo el Sacrificio de Cristo; y a partir de allí toman fuerza y significado las múltiples iniciativas de solidaridad a favor de sus Iglesias”.
Al final el Papa Francisco animó a los obispos amigos de los Focolares a llevar adelante el compromiso “en favor del camino ecuménico y del diálogo interreligioso” y agradeció por la contribución dada “para una mayor comunión entre los varios Movimientos Eclesiales”.
El nuevo cardenal Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, arzobispo de Bangkok, moderador del congreso se había dirigido al papa Francisco en nombre del grupo diciendo entre otras cosas: «En la situación del mundo actual sentimos que tanto nosotros como nuestras iglesias debemos ser capaces de escuchar y de dialogar. Creemos que no por casualidad Dios nos ha puesto en contacto con una humanidad herida por múltiples males. Traemos en nuestros corazones hoy ante Ud. los signos de tantas lágrimas, gritos de desesperación, signos de búsqueda».
Y añade: «Frente a los enormes desafíos de hoy nos sentimos pequeños y, a veces, impotentes. Pero confiamos en un amor más grande que nos ha llamado y nos ha amado tanto que nos ha dado la medida divina del amor, estar dispuestos a dar la vida y, si es necesario, morir por los demás. Este paso lo está viviendo nuestro hermano, obispo amigo de Libia, monseñor Innocenzio Martinelli que no está con nosotros porque quiere quedarse allí a pesar de correr un real peligro de muerte. Este paso lo han hecho también los dos Obispos amigos de Siria, Mor Gregorios Yohanna Ibrahim, Siro-ortodoxo, y el Metropolita Boulos Yazigi, Greco-ortodoxo del Patriarcado de Antioquía, secuestrados hace dos años y casi olvidados por la opinión pública».
El papa Francisco quiso dar un saludo especial a Maria Voce, presidente de los Focolares, presente en el Aula Pablo VI junto a los obispos. Ella que acababa de llegar de una reunión en Alemania con 150 representantes de movimientos evangélicos, le trajo al papa el saludo y la esperanza en el común compromiso hacia la unidad. El Papa agradeció: «Bien. Muy importante el trabajo ecuménico que llevan adelante».
El Papa Francisco tenía ante él un trozo de mundo de 35 países, de Asia (Tailandia, Birmania, India) a los países de Medio Oriente (Líbano, Siria, Irak, Argelia), de África (Camerún, Etiopía, Uganda, Madagascar, Tanzania, Sudáfrica), a las Américas (Estados Unidos, Haití, Panamá, Ecuador, Brasil, Uruguay) a Europa (Alemania, España, Francia, Italia, Luxemburgo, Holanda, Austria, Suiza, República Checa, República Moldava, Rumania, Eslovenia, Eslovaquia, Ucrania).
En el congreso (del 3 al 6 de marzo 2015 en Castel Gandolfo) participarán la presidente de los Focolares, Maria Voce, y el copresidente Jesús Morán. También escucharán experiencias y proyectos de una pastoral más atenta a las relaciones entre los obispos y los fieles, al compromiso por la unidad de los diversos movimientos de la Iglesia católica y de las otras Iglesias, al diálogo con los otros cristianos y con las diversas religiones.
«Nuestro hijo Mattia nació con graves problemas en las vías respiratorias, por lo cual sus primeros seis meses de vida los pasamos en el hospital. ¿Cómo expresar la angustia que sufríamos durante sus crisis o cuando los médicos no acertaban con el tratamiento adecuado para su caso? Sin embargo, no dudamos nunca del amor del Padre. Y esto lo logramos gracias al apoyo de nuestras familias y de muchos amigos. Superando la tentación de encerrarnos en nuestro problema, pudimos compartir las preocupaciones de los padres de los otros niños internados, relacionándonos con ellos en el misterio del dolor y de la fe. Ahora, Mattia está mucho mejor. Últimamente, la sección del hospital donde estuvo internado, nos propuso que integremos un grupo que reflexione sobre temas relacionados con los casos de los pequeños pacientes (es importante la voz de los padres en situaciones a menudo difíciles). Aceptamos esta invitación, aunque se trata de volver a vivir el dolor por el que pasamos»
«Mamá y papá no se llevan muy bien. A menudo se pelean. A veces ella no quiere ceder y se enoja. Para ayudarlos, aunque soy la más pequeña, se me ocurrió la idea de hacer en casa un juego que hacemos en la escuela: aprender a amarnos entre nosotros tirando un dado de cartón que tiene escrito seis frases sobre el amor. Como no tengo el dado, usé las páginas de un cuaderno y escribí las seis frases. Le pedí a mamá y a papá que jueguen conmigo. Cada uno tenía que tomar una hoja y hacer lo que leyeran en ella. Si no lo hacían, yo marcaría en un cuaderno la nota. A mamá le salió la hoja con el escrito “amar a todos” y a papá “amar a los enemigos”. JUgando conmigo volvieron a quererse»
«Nuestra hija Solange, enfermera de una clínica de Rio de Janeiro, se encontró un día a una chica que insistía que quería estar internada por lo menos hasta el momento del parto, pero no tenía ni documentos, ni plata para pagar la internación. Como nadie la escuchaba, Solange se dirigió al director de la clínica y a otros médicos, y finalmente la joven fue aceptada bajo su responsabilidad. Todo salió bien. Nació una preciosa niña, Bárbara. Pero días después, la madre desapareció, abandonando a la recién nacida. El director y los médicos responsabilizaron a Solange, de modo que, aunque si mi marido y yo no somos ya jovencitos, nos ofrecimos para recibir a Bárbara como nuestra quinta hija, con quince años de diferencia de nuestro último hijo»
Europa sigue luchando contra la incertidumbre económica y presenta graves desafíos a las empresas, a los responsables de las políticas económicas y a los ciudadanos. Cristianos que provienen de diversos ámbitos de la economía y del mundo empresarial se han dado cita en Loppiano (en las cercanías de Florencia), desde el 6 al 8 de marzo, para compartir experiencias y puntos de vista, para contribuir con una voz profética que proporcione esperanza.
«Hasta este momento en Europa ha hablado sólo la voz de las instituciones – afirma el prof. Luigino Bruni-. Nuestro sueño es que en los Ministerios de Economía haya franciscanos, focolarinos, personas que han elegido a los últimos…. Se necesita la voz de la gratuidad. En los últimos decenios estas voces han estado completamente calladas. Una economía sin alma, sin carismas capaces de incluir también a los pobres, no tiene futuro. ¿Qué pueden decir los movimientos cristianos, hoy, en el plano de la economía? Hemos comenzado el camino de “Juntos por Europa” con Chiara Lubich desde los comienzos de este milenio. Habiendo trabajado juntos ya durante 15 años en el plano del conocimiento mutuo, nos parece que este camino se puede convertir en un trabajar juntos por una economía distinta, por una política distinta. Llegó el momento de decir algo».
La iniciativa del congreso nació en noviembre de 2012 en Mónaco, Baviera, durante el encuentro de los “Amigos de Juntos por Europa” (Together for Europe). En esa ocasión, varios peritos en el ámbito económico de algunos Movimientos y comunidades de distintos países e iglesias, se pusieron de acuerdo para crear un momento de profundización en común, con el objetivo de ofrecer, a partir de los carismas, una contribución específica en el campo económico.
El programa tiene previsto un espacio para profundizar los “signos de los tiempos” que vivimos, con momentos en los que se compartirán las propias experiencias. También está pensado un espacio para la reflexión sobre los “signos de esperanza” con una mesa redonda sobre la economía del compartir y la “cultura del dar”. Habrá también una experiencia de «trabajo con las manos, no sólo con la cabeza», en la “Granja Loppiano Prima”, y un taller artístico con el grupo musical Gen Verde. El título elegido es “Juntos hacia una Economía del Bien Común” y se articulará en tres áreas de trabajo: pobreza, empresas e instituciones. Se preparará una exposición con las realizaciones de cada comunidad.
«No sólo bancos, mercados y finanzas – continúa Bruni- sino también la contribución de las bases, de la solidaridad, para que todos tengan voz, tanto los pobres como los excluídos. Tratamos de caminar juntos, con algunos Movimientos católicos y evangélicos (Giovanni XXIII,Schönstatt, Focolares, Ymca e Vineyard), como Comité organizador y con la tarea específica de escuchar la voz de los carismas sobre la crisis económica que vive Europa». La idea, pues, es dar una perspectiva sobre Europa a partir de la economía considerada como reciprocidad y don y no sólo como interés y ganancia. La Economía que nace de las cooperativas, de lo social, de lo civil.
«La Europa económica – explica el prof. Bruni- la construyeron también los carismas de Benito, de Domingo, de Francisco (pensemos en la institución de los Montes de Piedad), y no sólo ellos, recordemos los carismas sociales que inventaron las escuelas, los hospitales, paralelamente al mundo del comercio que hacía nacer las empresas y los mercados. La nueva Europa que nacerá de esta crisis, para que sea una Europa buena, tiene todavía hoy necesidad de la contribución de los carismas, carismas modernos, que hablen el lenguaje de la economía. La vida de los Movimientos cristianos europeos tiene algo que decir, es una voz distinta de la del Banco Central Europeo. Comenzaremos humildemente, pero nuestro objetivo es ir a Bruselas para dirigirnos a las instituciones con una contribución específica».
Un consejero comunal, dirigente del partido mayoritario en la ciudad argentina de Mar del Plata (Argentina), ve entrar en su oficina a un par de jóvenes que se presentan como militantes de la oposición. El consejero los recibe con curiosidad. Los dos jóvenes le explican, con sencillez, que desean asegurarle el respeto por sus posiciones, pero que quieren ejercer el rol político de la oposición de forma constructiva. El consejero, asombrado por la insólita declaración, les pregunta donde aprendieron a vivir la política de esa forma. Los dos jóvenes le explican que son alumnos de una de las escuelas de formación del Movimiento Político por la Unidad (MPPU). Poco tiempo después, también el consejero comunal comienza a asistir a la escuela local de política del MPPU.
Es difícil que Chiara Lubich haya conocido este minúsculo episodio, perdido en el mar de miles de otros hechos que podrían evocar los muchos miembros del MPPU procedentes de numerosos países. No obstante, se lo puede sin duda considerar como un efecto típico del encuentro con el pensamiento y el espíritu del carisma de la unidad que Chiara trajo al mundo y que tiene como paradigma el ideal de la fraternidad universal. ¿Cómo? Preparando a los ciudadanos y por lo tanto a una sociedad civil a que sea sensible a la vida de la comunidad política que integran. En síntesis, una ciudadanía activa.
Una zambullida en la historia. En la “Mariápolis” que tuvo lugar en el verano de 1959 en el Valle di Primiero, durante dos meses conviven por algunos días o más, un total de casi 12.000 personas, procedentes de 27 países de los cinco continentes. En esos días Chiara afirma: “Este es el tiempo … en el cual cada pueblo debe ir más allá de su frontera y mirar lejos, ha llegado el momento en el cual la patria de los demás debe ser amada como la propia”. Eran palabras audaces en tiempos en que los efectos del tremendo conflicto mundial estaban todavía a la vista, eran palabras inspiradoras de nuevas relaciones entre pueblos y jóvenes. Amar la patria del otro como la propia es todavía hoy una idea fuerte, una línea de acción, comenzando por los más débiles y los más pobres.
Filadelfia (USA), 2003. En el mensaje que Chiara escribe para la “Jornada de la interdependencia”, desarrollada en esa ciudad, dice: «Desde diversos puntos de la tierra, hoy, se levanta el grito de abandono de millares de refugiados, de millones de seres con hambre, de millones de seres explotados, de millones de desocupados que están excluídos y como “separados” del cuerpo político. Es este sentimiento de exclusión lo que los hace aún más pobres, peor aún, este sentimiento aumenta su desesperación, además de las penurias y las dificultades económicas que ellos padecen. La política no habrá alcanzado su objetivo, no habrá mantenido fidelidad a su vocación hasta que no haya reconstituido esa unidad y sanado estas heridas abiertas en el cuerpo político de la humanidad». Pero para alcanzar este meta será necesario que exista la fraternidad, porque «libertad e igualdad, ante los desafíos del presente y del futuro de la humanidad no son por sí mismas suficientes (…). Igualdad y libertad serán siempre incompletas y precarias, hasta que la fraternidad no forme parte integrante de los programas y de los procesos políticos en cada región del mundo»
No son meras palabras de Chiara, sino que es el fruto de la experiencia de un Movimiento que en su desarrollo ha extendido su horizonte sobre el mundo, haciendo propias “las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de hoy”
Será pues la sociedad civil, sobre la base de los ciudadanos animados por el espíritu de fraternidad, como la auspició Chiara Lubich, la que dará los límites y el contenido a la libertad y a la igualdad, los tres pilares de nuestra civilización
Un experimento: llevar a la montaña una iniciativa académica interdisciplinaria e intercultural, según la metodología de enseñanza y aprendizaje característica del IUS. Fue ésta la realidad de la primera Winter School internacional del Instituto Universitario Sophia (IUS), que concluyó el pasado domingo 15 de febrero, organizada con el apoyo de la Provincia Autónoma de Trento y la colaboración de Banco agrícola y la Federación Trentina de la Cooperación. Los jóvenes participantes, procedentes de 18 países, se alojaron en el Centro Mariápolis dedicado a Chiara Lubich en su tierra natal y se sintieron acogidos de manera extraordinaria por la ciudad de Trento.
Se trató de comprender la creatividad y la innovación, con su posible valor agregado, a la luz de la “cultura de la unidad”, en un contexto en el que el cambio es conducido por la tecnología y por los desafíos político-económicos. Por ejemplo, dar espacio y reconocimiento a las diversidades aún cuando éstas puedan ser potenciales generadoras de conflicto.
Junto a las clases en el aula y a los trabajos de grupo que marcaban el programa, se dio espacio, antes y después de las excursiones y de las actividades deportivas, a la reflexión acerca de deporte y corporeidad. Se ofreció así una nueva y original clave de lectura de los temas propuestos. Especialmente impactante fue la velada «Capitán, mi capitán», con la participación de ciudad, que fue conducida por Paolo Crepaz de Sportmeet, quien dialogó con 3 capitanes de equipos deportivos de alto nivel.
Resultó ser una posibilidad de ver los interrogantes y a los recursos de nuestro tiempo, en una época que induce a pensar en grande y actuar con coherencia.
Al final, algunos de los participantes expresaron algunas observaciones personales.
F.S. graduada en Comunicación de Empresa, con un doctorado en Microcrédito y Microfinancia: “De aquí me llevo dos cosas: la metodología de la interdisciplinariedad – ya no se puede pensar en los saberes como en fragmentos aislados – y la necesidad de construir relaciones que partan del conocimiento profundo de sí mismos y de la propia disciplina, para ir hacia el otro y volver enriquecidos de la disciplina del otro. Trataré de trasladar la dinámica de estos días – escucha, reciprocidad, comunión – a la vida de todos los días”.
G.F. que estudia Ciencias Sociales: “Me resulta novedosa la investigación de la que nos hablaron, que intenta hacer emerger la relación entre deporte y cultura de la unidad, en la perspectiva de una visión integral de la persona y de la sociedad: hay todavía mucho, muchísimo por descubrir.”
M.P. graduado en Ciencias Naturales: “No conocía Sophia… Considero que representa una respuesta adecuada para nuestros tiempos. Pienso que, tal como sucede en el ecosistema, donde todo está interconectado y cualquier cosa que hagamos tiene consecuencias, todos, sin excepción y en cualquier latitud, estamos llamados al diálogo, a tomar conciencia de las consecuencias de nuestro actuar”.
C.G. quien está finalizando el doctorado en Derecho Constitucional: “Es hermoso empezar el día con el momento del “starting point” – la reflexión sobre un breve texto de la Escritura para poner en práctica – y dar así un marco a toda la jornada, un punto de partida. Ahora cuenten también conmigo para… construir Sophia en mi universidad”.
Por una serie de motivos, es bastante poco habitual que los estudiantes de Ucrania se desplacen a otras ciudades para encontrarse con compañeros de otras universidades. Desde este punto de vista, la Winter School que tuvo lugar en Sumy (Ucrania) del 2 al 7 de febrero fue una oportunidad única para conocer y experimentar las peculiaridades culturales de las distintas regiones de Ucrania, en un amigable ambiente de cooperación y ayuda mutua. Por eso, el resultado más importante de esta escuela ha sido la posibilidad que han tenido estos jóvenes de toda Ucrania de encontrarse, charlar, discutir proyectos personales, organizar proyectos comunes y muchas cosas más.
Es fácil entender que en un momento histórico de crisis y de guerra, como el que vive actualmente el país, sea tan importante crear momentos de comunión entre jóvenes del Este y del Oeste.
Si bien los 42 participantes declararon a su llegada a Sumy que estaban familiarizados con los temas que aparecían en el título del curso: “Valores en la Economía y la Empresa”, al final cada uno de ellos terminó admitiendo que los contenidos de las clases y de los talleres les habían resultado completamente nuevos. También los ejemplos ilustrativos que se expresaron durante las clases, les han proporcionado toda una serie de ideas interesantes para profundizar en el tema de la responsabilidad social de las empresas.
El curso, realizado en la Ukrainian Academy of Banking, comenzó con una lección del Prof. Petrushenko sobre la ética en el mundo de la empresa. En su ponencia recorrió los principales elementos filosóficos que están en la base de la ética empresarial, y definió los ámbitos objeto de la responsabilidad social de la empresa en la sociedad.
Cristian Loza Adaui, de la Friedrich-Alexander University Erlangen-Nürnberg (Alemania) continuó las clases introduciendo los conceptos del pensamiento social católico que son básicos para la EdC. El título de su lección: “El negocio de la empresa es la persona humana”, al principio dejó sorprendidos y un poco estupefactos a los estudiantes participantes. Cristian Loza Adaui explicó el enfoque teórico de otra forma de ver el mundo de la empresa, desde una perspectiva más humana y socialmente responsable. Al día siguiente desarrolló el tema centrándose en la aplicación práctica de los valores en la economía social y de mercado. Los estudiantes se mostraron muy activos en el diálogo con el profesor, no sólo porque el tema les resultaba nuevo, sino también porque muchos de ellos no habían experimentado nunca una clase con un profesor extranjero. Las reacciones fueron muy variadas, desde preguntas concretas sobre los principios fundamentales del pensamiento social cristiano hasta otras más ingenuas como: «Por favor ¿podría decir algo en su español peruano?«
También la presentación de la empresaria filipina Teresa Ganzon, que expuso su experiencia de gestión del Bangko Kabajan, institución financiera rural basada en la cultura del dar y en la Economía de Comunión, resultó una experiencia nueva para los estudiantes, que nunca habían asistido a una clase por skype. Muchos declaraban su sorpresa al conocer un banco que no se basaba únicamente en el principio de la maximización del beneficio. Una gestión de éxito basada en el respeto a cada cliente en cuanto persona, teniendo muy en cuenta su situación concreta.
La profesora Tatiana Vasylieva habló de emprendimiento social en el contexto ucraniano, pasando con los estudiantes toda la cuarta jornada del curso e invitando a representantes de instituciones bancarias y aseguradoras de Sumy a un diálogo abierto con los estudiantes. Ellos compartían sus experiencias, tanto positivas como negativas, y explicaban cómo podrían superarse muchos de los obstáculos para una economía más responsable socialmente en Ucrania. Los estudiantes encontraron esta presentación muy interesante y discutieron durante largo rato con ellos sobre los problemas de la Ucrania contemporánea.
Cada día, en la Winter School, había sesiones dedicadas al trabajo en grupo sobre pequeños proyectos relacionados con la responsabilidad social, la ética y los valores en la gestión de la empresa. Representantes de la Academia Social «Caritas in Veritate», promotora del curso, estuvieron presentes cada día para discutir las ideas de los participantes, ayudarles a llevar a cabo las tareas encomendadas y presentar sus ideas al público externo de forma innovadora.
El último día de la Winter School, los participantes presentaron a todos el fruto del trabajo realizado en los grupos. Las presentaciones fueron muy creativas en cuanto al diseño, al contenido y a la utilización de todos los medios posibles. Pero lo más interesante fue el análisis de la controvertida relación entre la visión tradicional del modo de hacer empresa que tiende a maximizar los beneficios y el emprendimiento socialmente responsable basado en la ética y en los valores del bien común. En su conjunto, esta Winter School… ha sido un gran éxito.
Durante su viaje al norte de Galilea, por los pueblos en torno a la ciudad de Cesarea de Filipo, Jesús pregunta a sus discípulos qué piensan de él. Pedro confiesa en nombre de todos que él es el Cristo, el Mesías esperado desde hace siglos. Para evitar equívocos, Jesús explica claramente cómo pretende llevar a cabo su misión. Liberará a su pueblo, pero de un modo inesperado, pagando con su persona: deberá sufrir mucho, ser condenado, ejecutado y, al cabo de tres días, resucitar. Pedro no acepta esta visión del Mesías –como tantos otros de su tiempo, se imaginaba una persona que actuaría con poder y fuerza derrotando a los romanos y poniendo a la nación de Israel en el lugar que le correspondía en el mundo– e increpa a Jesús, quien a su vez lo reprende: «¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!» (cf. 8, 31-33).
Jesús se pone de nuevo en camino, esta vez hacia Jerusalén, donde se cumplirá su destino de muerte y resurrección. Ahora que sus discípulos saben que va para morir, ¿querrán seguir con él? Las condiciones que Jesús pide son claras y exigentes. Convoca a la muchedumbre y a sus discípulos en torno a él y les dice:
«El que quiera venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga».
Se habían quedado fascinados por él, el Maestro, cuando había pasado por las orillas del lago mientras echaban las redes para pescar o estaban en el mostrador de los impuestos. Sin dudarlo habían dejado barcas, redes, mostrador, padre, madre, casa y familia para ir detrás de él. Lo habían visto hacer milagros y habían oído de él palabras de sabiduría. Hasta aquel momento lo habían seguido llenos de alegría y entusiasmo.
Sin embargo, seguir a Jesús resultaba ser una tarea aún más comprometida. Ahora se veía claramente que significaba compartir plenamente su vida y su destino: el fracaso y la hostilidad, incluso la muerte, ¡y vaya muerte! La más dolorosa, la más infamante, la que estaba reservada a los asesinos y a los delincuentes más despiadados. Una muerte que las Sagradas Escrituras tachaban de «maldita» (cf. Dt 21, 23). Ya solo el nombre de la «cruz» infundía terror, era casi impronunciable. Es la primera vez que esta palabra aparece en el Evangelio. Qué impresión habrá dejado en quienes lo escuchaban.
Ahora que Jesús ha afirmado claramente su identidad, puede mostrar con la misma claridad la de sus discípulos. Si el maestro es el que ama a su pueblo hasta morir por él, cargando con la cruz, también sus discípulos, para serlo, deberán dejar de lado su modo de pensar para compartir totalmente el camino de su maestro, comenzando por la cruz:
«El que quiera venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga».
Ser cristianos significa ser otros Cristo: tener «los sentimientos propios de Cristo Jesús», el cual «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2, 5.8); ser crucificados con Cristo, hasta poder decir con Pablo: «no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí» (Ga 2, 20); no saber «cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado» (1 Co 2, 2). Jesús sigue viviendo, muriendo y resucitando en nosotros. Es el deseo y la ambición más grande del cristiano, la que ha forjado grandes santos: ser como el Maestro. Pero ¿cómo seguir a Jesús para llegar a ser así?
El primer paso es «negarse a uno mismo», distanciarme de mi propio modo de pensar. Era el paso que Jesús le había pedido a Pedro cuando le reprochaba que pensase como los hombres y no como Dios. También nosotros, como Pedro, a veces queremos afirmarnos de manera egoísta, o por lo menos siguiendo nuestros criterios. Buscamos el éxito fácil e inmediato, exento de cualquier dificultad, miramos con envidia a los que prosperan, soñamos con tener una familia unida y con construir en torno a nosotros una sociedad fraterna y una comunidad cristiana sin tener que pagar caro por ello.
Negarse a uno mismo significa entrar en el modo de pensar de Dios, el que Jesús nos indicó con su modo de actuar: la lógica del grano de trigo, que debe morir para dar fruto, de encontrar más alegría en dar que en recibir, de ofrecer la vida por amor; en una palabra, de cargar cada uno con su cruz.
«El que quiera venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga».
La cruz –la de «cada día», como dice el Evangelio de Lucas (9, 23)– puede tener mil caras: una enfermedad, el quedarse sin trabajo, la incapacidad de gestionar los problemas familiares o profesionales, la sensación de fracaso por no saber crear relaciones auténticas, la sensación de impotencia ante los grandes conflictos mundiales, la indignación por los repetidos escándalos en nuestra sociedad… La cruz no hay que buscarla; nos sale al encuentro por sí sola, y precisamente cuando menos lo esperamos y de un modo que nunca nos habríamos imaginado.
Jesús nos invita a «cargar» con ella en lugar de sufrirla con resignación como un mal inevitable, de dejar que nos caiga encima y nos aplaste, o incluso de soportarla de modo sereno y desprendido. Más vale acogerla como un modo de compartir su cruz, como posibilidad de ser sus discípulos incluso en esa situación y de vivir en comunión con él también en ese dolor, porque él fue el primero en compartir nuestra cruz. Porque cuando Jesús cargó con la cruz, con ella tomó sobre sus hombros todas nuestras cruces. En cualquier dolor, tenga el rostro que tenga, podemos, pues, encontrar a Jesús, que ya lo ha hecho suyo.
Así ve Igino Giordani la inversión del papel de Simón de Cirene, que lleva la cruz de Jesús: la cruz «pesa menos si Jesús hace de Cireneo con nosotros». Y pesa aún menos, continúa, si la llevamos juntos. «Una cruz llevada por una criatura, al final aplasta; llevada juntos por varias criaturas teniendo en medio a Jesús o tomando como Cireneo a Jesús, se vuelve ligera: yugo suave. Una escalada en cordada, entre muchos, concordes, se convierte en una fiesta, y a la vez procura una ascensión»[1].
Así pues, tomar la cruz para llevarla con él, sabiendo que no la llevamos solos porque él la lleva con nosotros, es relación, es pertenencia a Jesús, hasta la plena comunión con él, hasta convertirnos en otros él. Así es como seguimos a Jesús y nos convertimos en auténticos discípulos. Entonces la cruz será de verdad para nosotros, como para Cristo, «fuerza de Dios» (1 Co 1, 18), camino de resurrección. Encontraremos la fuerza en cada debilidad, la luz en cada oscuridad, la vida en cada muerte, porque encontraremos a Jesús.
Fabio Ciardi
[1] I. Giordani, La divvina aventura, Città Nuova, Roma 1966, pp. 149ss.
Según Chiara Lubich existe una auténtica vocación política, «un llamado personal que emerge de las circunstancias y habla a través de la conciencia». Un llamado cuya respuesta «es sobre todo un acto de fraternidad: se actúa a favor de lo público, de lo que se refiere a los demás, buscando su bien como si fuera el propio». Un acto que crea las condiciones para «una relación continua con cada ámbito de la vida» – la economía, la salud, la comunicación, el arte, la administración judicial, entre otros-, para poner de esta forma las condiciones para que la sociedad misma, con todas sus expresiones, pueda realizar plenamente su designio».
El evento mundial consiste en una pluralidad de manifestaciones que se realizan en diversos puntos del planeta y en las cuales se pone en evidencia la identidad del carisma de Chiara Lubich en relación con la forma de actuar en la política, enriquecidas con experiencias de cambio personal y de compromiso en la vida pública que van desde el reunirse para afrontar los problemas del barrio al compromiso político a nivel nacional e internacional. Son todas posibilidades para recoger, con renovada conciencia el “sueño” que animó la vida y el pensamiento de Chiara: “la fraternidad universal”.
En Roma, Italia, la cita es el 12 de marzo en el Parlamento. En la mañana, 300 jóvenes de los Focolares, provenientes de todo el mundo, se reunirán en Auletta dei Gruppi, una sala del Parlamento italiano. Dialogarán con políticos, expertos y representantes de instituciones internacionales. En la tarde, en la misma Aula se realizará el congreso con el título «Chiara Lubich: la unidad y la política».
En Estrasburgo (Francia), del 13 al 15 de marzo, tendrá lugar el seminario «Fraternité en politique: s’investir autrement dans la cité», en la sede del Consejo de Europa, mediante el cual se invita a abrir nuevas posibilidades de acción para favorecer la convivencia entre todos.
El 13 de marzo, en el Glendon College de la Universidad de York de Toronto (Canadá), tendrá lugar un debate sobre el tema: «Politics for Unity. Making a World of Difference». En Curitiba (Brasil), se realizará el congreso «Política pela unidade, fazendo toda a diferença no mundo» que subraya como trabajar en la política en función de la unidad marca la diferencia. En Seúl (Corea del Sur), el Parlamento que en el pasado fue el escenario de duros conflictos, el 14 de marzo, alojará el encuentro: «En camino hacia la fraternidad universal». Se realizarán congresos también en Nairobi (Kenia), Dar es Salan (Tanzania), Madrid (España), Budapest (Hungría), Praga (República Checa) y otros más. En el sitio www.politicsforunity.com se puede encontrar un mapa on line de los eventos programados y la información relativa. Está también disponible una síntesis de textos de Chiara Lubich, seleccionados por el comité científico del evento. Para participar en las conversaciones on line el hashtag es #politics4unity.
La reflexión alrededor del tema «Chiara Lubich: la unidad y la política», en la pluralidad de áreas geográficas y culturales, será la posibilidad para indagar ulteriormente en el patrimonio que Chiara, cuya causa de beatificación fue abierta el 27 de enero pasado, consigna a la historia.
Los restos de los policías asesinados en la masacre de Mamasapano el 25 de enero pasado
«La nación está viviendo momentos muy difíciles. Un batallón de policías, enviados a arrestar a dos personas sospechosas de ser terroristas, fue asaltado por combatientes del Frente Nacional de Liberación Islámico y 44 de ellos fueron asesinados. El Parlamento estaba precisamente deliberando sobre el nuevo tratado de paz entre el Gobierno y los musulmanes de Mindanao, con amplias concesiones en muchos ámbitos. Ahora, con mucho pesar, se ha cancelado todo tipo de deliberación. Y ayer apareció en las redes sociales el video de un policía herido que un militante del Frente golpeó repetidamente hasta matarlo. ¡Es de imaginar la indignación de la población!». Así nos escriben Carlo y Ding desde Manila.
Oscar trabaja en el Oficina de Comunicaciones del Gobierno y que por lo tanto debía escribir sobre lo sucedido. Una tarea verdaderamente nada fácil para alguien como él que se esfuerza todos los días en vivir la espiritualidad de la unidad con todos. «Por mi trabajo – escribe- debo leer todo lo que aparece en las Redes Sociales. Esta mañana vi el video de nuestros hombres SAF (los policías) asesinados por los rebeldes musulmanes. Me impresionó mucho ver a uno de ellos en el suelo, herido pero todavía con vida, que fue golpeado dos veces en la cabeza y otro que tenía todo el vientre abierto con un facón clavado en el pecho… Era horroroso, casi irreal, no lograba respirar. En el video se ve también que los rebeldes recogen las armas y los efectos personales de los policías asesinados y luego siguen disparando las armas. Era tan difícil pensar en la paz mientras miraba estas imágenes. Quería reaccionar, hacer algo. Casi se me salían las lágrimas.
Luego, miré las sesiones del Parlamento sobre lo acontecido. Había algunos que culpaban a un general por sus imprecisiones, otros que acusaban a otro por la falta de coordinación. Volvía a pensar, ¿cómo se puede hablar de paz?
El video en internet ya había sido visto por lo menos por 4 millones de personas. Parte de mi trabajo es el de comprender los posibles escenarios y cómo afrontarlos. Entonces me pregunté¿cuál podría ser el peor escenario? Y sentí miedo. Imaginé que, después de haber mirado esas imágenes, muchos podrían sentir rabia y buscar la venganza. Podrían ver a cada musulmán como un posible agresor y lanzarse en su contra. “¿Y si se desencadena una Guerra civil?”, me preguntaba.
En la oficina, como era de prever, las emociones de los colegas eran muy fuertes. Traté de escuchar lo que Dios decía a mi corazón: “Ahora más que nunca debemos hablar de paz. Si nosotros que comprendemos mejor la situación, experimentamos estos sentimientos de venganza, ¿cómo reaccionarán los más emotivos y los menos informados?”
Uno de mis colegas, imprevistamente, dijo: “La palabra paz es impronunciable en este momento. Debemos aspirar a la unidad de todos los filipinos, más allá de su fe religiosa”. Y otro dijo: “Lo que ha ocurrido fue una acción de hombres violentos, que no se identifican con toda la comunidad musulmana”. La rabia se fue disolviendo lentamente. Recordamos también lo que un diputado de Mindanao había dicho: “Es fácil enojarse y dejarse llevar por nuestras emociones, cuando no se ha visto cara a cara el efecto de la guerra a la puerta de casa. La guerra no es la respuesta”. Quedé felizmente sorprendido y me fui del trabajo con una cierta paz en el corazón.
En estos momentos, más que cualquier otra cosa, pienso que debemos trabajar juntos para llevar el ideal de la unidad a la mayor cantidad de gente posible. La amenaza de la guerra es real. La amenaza de que nuestros compatriotas se enojen con nuestros hermanos musulmanes es real. Pero el Evangelio nos indica el camino del diálogo y de la paz. Mañana es un nuevo día para mí. Otro día de escuchar muchas conversaciones online. Tendré la posibilidad de construir relaciones de confianza y de paz».
Adelantémonos al tiempo e imaginemos… «Son las 7 de la mañana del 28 de abril en la estación central. Una fecha y un lugar que los estudiantes del Campus jamás olvidarán. Algo imprevisto está a punto de suceder y… deben tomar su decisión. ¡Es hora!». CAMPUS, el nuevo musical del Gen Rosso, se abre con una escena de alto impacto emotivo y teatral. El preestreno será el 14 y 15 de marzo en Loppiano, en el Auditórium del Centro Internacional.
El estreno mundial de la gira se hará en Nápoles el 28 y 29 de marzo en el Teatro Mediterráneo Mostra d’Oltremare.
La obra surgió de una idea original de Chiara Lubich, como tantas ideas originales de la fundadora de los Focolares ahora nos referimos a la de “morir por la propia gente”, una propuesta que el Gen Rosso adopta y que se inspira en hechos reales. Llega a los escenarios después de 10 años de investigación artística y de contenidos.
El campus como nuestras ciudades
Valerio Ciprì cuenta: «Me pareció en seguida que el ambiente del campus representaba bien la metáfora de la cotidianidad de nuestra convivencia urbana globalizada. Las ciudades hoy contienen graves contradicciones que van de la degradación de la delincuencia, de la droga, de la corrupción, a la presencia de lugares de recuperación en donde los ciudadanos rescatan espacios de solidaridad, de humanidad. Y el mensaje de Campus es precisamente éste: una sociedad unida no se realiza anulando las diferencias, sino mirando a los ojos los desafíos y arremangándose para construir relaciones auténticas. El marco es una época, la actual, marcada por el drama del temor y el terrorismo, allí se entrelazan las historias de un grupo de estudiantes, cada uno de ellos con sus sueños y proyectos para el futuro y con un presente marcado por una pesada carga de heridas, angustias e interrogantes».
Un espectáculo audaz, que se desarrolla entre sonoridades cautivadoras y una intensa actualidad.
El musical está compuesto por 23 piezas, coreografías que interactúan con secuencias video-grabadas, escenas teatrales y movimiento. «El proyecto artístico es el resultado de la colaboración de un equipo profesional internacional» – explica Beni Enderle. «La sonoridad es fuerte y rica de una contaminación acústica que se entreteje con armonías cautivadoras, con una lírica que va desde la alegría del ambiente latino, al pathos de los ritmos afro, en una síntesis sonora que impresiona y cautiva».
«En la medida en que nos sumergimos en la historia y en la atmósfera del espectáculo – sigue José Manuel García – se advierte el respiro global que surge de una estructura narrativa que penetra directamente en el corazón de los desafíos de la contemporaneidad, dentro de una banda sonora original y rigurosamente en vivo, que va desde los ritmos y sonoridades del Rock, Pop, Reggae, Samba-axe, la música Electrónica contemporánea, el Hip-hop hasta el Dubstep…».
El impacto escénico es de vanguardia. Jean Paul Carradori explica: «Trabajé en muchas producciones de carácter internacional. Para mí, Campus ha sido un desafío inesperado por su estructura dramática y teatral tan fuerte. Era necesario crear una atmósfera que valorara sus contenidos y al mismo tiempo condujera al espectador a sumergirse en la historia».
El Musical, producido por el Gen Rosso International Performing Arts Group (16 artistas de 9 naciones) con una metodología innovadora de trabajo artístico, técnico, directivo y gerencial, es el fruto de la convergencia y sinergia de un equipo internacional.
Pre-venta boletos: CLICK AQUÍ (tel.055 9051102 – mail genrosso.campus@loppiano.it)
«Pocas veces como en este tiempo nuestro planeta ha sido y es atravesado por la desconfianza, por el temor, incluso por el terror: basta recordar el 11 de septiembre de 2001 e, incluso más cerca, el 11 de marzo de 2004, sin olvidar los cientos de atentados que en estos últimos años han nutrido la crónica cotidiana.
El terrorismo: una calamidad tan grave como -por lo menos- las decenas de guerras que siguen ensangrentando nuestro planeta.
¿Y cuáles son sus causas? Muchas. Pero no se puede dejar de reconocer que una de las más profundas es el desequilibrio económico y social que existe en el mundo entre los Países ricos y los Países pobres. Desequilibrio que genera resentimiento, hostilidad, venganza, favoreciendo de este modo el fundamentalismo que germina más fácilmente en un terreno semejante.
Ahora bien, si las cosas están así, para que el terrorismo se apague y desaparezca, la guerra ciertamente no es una respuesta, es necesario buscar los caminos del diálogo, caminos políticos y diplomáticos. Pero no es suficiente; hace falta generar más solidaridad entre todos en el mundo, y una comunión de bienes más equilibrada. Sin dejar de lado que son aún más numerosos los temas candentes que interpelan la política, tanto en la dimensión nacional como en la internacional. Incluso en el mundo occidental el modelo mismo de desarrollo económico está ahora indudablemente en crisis, una crisis que exige no solamente algunos limitados ajustes, sino un replanteo global para superar la recesión en curso.
El avance irrefrenable de la investigación científica no puede continuar sin que se garanticen la integridad y la salud de la especie humana y de todo el ecosistema.
El reconocimiento de la función esencial de los medios de comunicación en el mundo moderno debe encontrar reglas eficaces frente a las exigencias específicas de promoción de los valores y de la defensa de las personas, de los grupos y de los pueblos.
Otra cuestión fundamental surge de la necesidad de defender y valorizar la riqueza que se origina por lasdistintas proveniencias étnicas, religiosas, culturales, incluso en el horizonte de los irreversibles procesos de la globalización en acto.
Estos desafíos, que se nos presentan como algunos de los más grandes de la actualidad, reclaman con insistencia la idea y la práctica de la fraternidad, y teniendo en cuenta la extensión del problema, de una fraternidad universal».
“Acuérdate, Luigino, de que la EdC nació para los pobres. Hacéis bien en estudiar, pero acuérdate siempre de los pobres”. Chiara Lubich me repitió muchas veces estas palabras a lo largo de los diez años en los que estuve a su lado, con la comisión internacional, para coordinar la EdC.
El rescate de la pobreza sufrida (bien diferente de la elegida) sigue siendo el fin último del proyecto y el sentido de nuestra acción. Mientras siga habiendo en la tierra personas que no puedan vivir una existencia decente por falta de recursos, ningún sistema económico y social podrá considerarse justo, y mucho menos de comunión.
Las pobrezas amadas y aliviadas por la EdC en estos 23 años de vida se han diversificado y ampliado. De las favelas de Sao Paulo y del Brasil, pasamos en seguida a las favelas de muchas otras ciudades; luego comprendimos, gracias a la acción tenaz de empresarios como Paco Toro (España), que para reducir las pobrezas podíamos crear puestos de trabajo y junto a la ONG Acción por un Mundo Unido (AMU) comenzamos a apoyar el desarrollo de micro actividades productivas en varios países del mundo. Por último, hemos constatado que la presente crisis ha traído pobrezas antiguas y nuevas también a la rica Europa. Una de ellas es la plaga de los juegos de azar, que está devastando centenares de miles de familias, sobre todo entre las más pobres. De aquí el esfuerzo de la EdC Italiana por apoyar la campaña Slotmob, que en un año ha llegado a más de 70 ciudades y está cambiando la mentalidad de muchas personas.
En los últimos años, la EdC está extendiendo especialmente en el continente africano, las empresas que este año han empezado a pagar beneficios para apoyar a los pobres del mundo aumentó a 10, mientras que otras 12 se han acercado al proyecto; hay varias becas a jóvenes africanos, algunos de los cuales asisten con entusiasmo al Istituto Universitario Sophia.
Así, atraídos por esta vida nueva y floreciente, como expresión de reciprocidad, hemos pensado celebrar en Nairobi (Kenia) nuestro congreso internacional, a cuatro años de distancia del que tuvo lugar en Brasil en 2011.
Estaremos en esta gran ciudad del 27 al 31 de mayo, mientras que del 22 al 26 tendrá lugar la primera escuela panafricana para jóvenes. África –que hoy sigue sufriendo todavía mucho por las relaciones predatorias que muchos países industrializados han mantenido y mantienen con ella, primero olvidándola y luego aislándola, cuando siente el peligro del contagio – está destinada a ser la gran protagonista de la economía y de la sociedad del mañana.
Su deseo de vivir, sus jóvenes, sus culturas antiquísimas, lo dicen ya con fuerza. La EdC quiere ir a África para amarla, para aprender de su cultura de la vida, para practicar la comunión y la reciprocidad. Y para construir juntos un nuevo modelo de desarrollo y una nueva economía. Pero juntos y en la mutua estima. En la fiesta de los pueblos.
«En un mundo racional el escritor debería situarse en el centro de la vida colectiva: como quien dirige e interpreta el alma del pueblo.
Para un grupo de personas el mundo está gobernado por la racionalidad, para otros muchos por el instinto, las pasiones irracionales: por ejemplo el miedo, y entonces el escritor se vuelve popular en la medida que capta y exacerba el instinto de la masa.
Hoy día prevalecen la técnica, la mecánica, el deporte, el cine por una parte, la demagogia, el comercio, la politiquería por otra: y el escritor –si no quiere quedarse al margen- tiene que ponerse al servicio de intereses materiales y pasionales; escribir para un periodismo que, debido a los costos enormes, a menudo se ve en la necesidad de someterse a grupos de industriales, a los partidos políticos, a las ideologías y a las profesiones que son más rentables. La libertad de prensa disminuye porque la prensa libre se disipa bajo la presión financiera; y así se reduce la libertad del escritor.
Esto puede explicar que cada vez encontremos menos al gran escritor; y ayuda a explicar por qué más de uno traslade su ejercicio a la arena política o busque salida en otros campos.
Por otra parte, si es la decadencia racional de los pueblos la que produce la disipación del escritor y su aislamiento, también es verdad que la decadencia espiritual, moral e intelectual de quien escribe aleja a los lectores. La verdad es que el escritor es la causa y el efecto de su ambiente social. Sería necesario que fuese más causa y menos efecto. Si fuese lo que tiene que ser: un maestro, o, casi diría, un apóstol o un profeta, el pueblo lo seguiría o lo lapidaría: en fin mostraría mucho interés en las manifestaciones de su espíritu. El lugar del escritor debería ser de vanguardia, casi el de un visionario, en todo caso, de alguien expuesto al riesgo.
De hecho, para realizar una misión apostólica, de formación y de elevación, el escritor corre el riesgo de quedarse pobre o de ser incomprendido.
La posición del escritor es relativa al valor del mensaje que ofrece y a la fuerza y la forma de la expresión artística con el que lo transmite.
En un mundo donde la técnica y la organización, la planificación y la centralización, la vulgaridad y la falta de libertad, han sofocado al alma humana, saturándola de ruido y de mandatos, un escritor libre que apunte a la liberación espiritual –a la redención del hombre-, ayudándolo a superar la “descompensación” entre el enorme mundo externo y el exiguo mundo interno, desarrolla una tarea aun mayor que la del estadista más en boga.
En un mundo desgastado por las rupturas y tembloroso por el miedo, explotado por el odio, una palabra de fraternidad y humanidad, es decir de caridad, dicha con claridad, belleza y potencia, consagraría a su autor por la gratitud de los pueblos, confiriéndole un lugar central en la órbita de la civilización».
(De: Igino Giordani,Il compito dello scrittore, «La Via», 2.2.1952, p. 3)
«Después de una dolorosa y destructiva desilusión, por el fracaso de la relación con su pareja, nuestra hija vino a vivir con nosotros junto con su niña. A menudo estaba amargada y agresiva. Una mañana, por una tontería, me trató mal a mí y a sus hermanos, gritó y se fue al trabajo dando un portazo. Me quedé mal, me parecía que había superado todo límite. No nos merecemos este trato. Pero, ¿qué hacer para que ella sienta mi amor? Preparé un almuerzo como para una fiesta, hice un postre, puse el mantel más lindo… Cuando volvió, la saludé como si no hubiese pasado nada. Ella sonrió, sentí que no sólo la había perdonado sino que también había olvidado todo. La armonía volvió a reinar entre todos» (R. B. – Italia)
«El sábado, mis padres y yo estábamos cerrando nuestro almacén cuando entraron dos hombres encapuchados que nos obligaron a abrir la caja fuerte. Mi papá, pensando que era la enésima rapiña con armas de juguete, los invitó a irse. Y en cambio recibió un balazo que lo hirió no gravemente. Después que los delincuentes huyeron, en un momento recordé que existe gente distinta, que se prodiga por los muchachos de un barrio en riesgo de otra ciudad siciliana. Decidí entonces, junto con algunos amigos, hacer también yo alguna cosa para impedir que los muchachos entren en el ambiente de la delincuencia. Un poco titubeante, ingresé en un barrio marginal, y, cuando conocí los problemas reales del lugar, me puse en contacto con la administración municipal, con las familias de algunos agentes de seguridad asesinados… Nació un grupo que quiere demostrar, sobre todo a los más jóvenes, que existe un mundo sin violencia, mejor. Ese sábado me cambió la vida». (M. – Sicilia, Italia )
«Tenía 12 años cuando mis padres se separaron. Entre tanto dolor, existía uno en especial que no me dejaba en paz: no lograba perdonar a mi papá por habernos dejado para formar otra familia. Al principio, cuando llamaba por teléfono, no quería ni siquiera responderle. Hasta que un día, le pedí ayuda a Jesús y encontré el valor para demostrarle que no le guardaba rencor. El cumpleaños de mi papá me dio la oportunidad de demostrarle algo porque cuando le llevé mi regalo, vi que se conmovió. Me confesó, que más allá de todo, para él lo más importante eran y seguían siéndo los hijos. Desde ese momento fue como que se abrió para él la puerta de mi corazón. A continuación, sabiendo que estaba muy solo, me resultó espontáneo hablarle de Dios, decirle que Dios ama a cada uno inmensamente. Se tranquilizó y expresó el deseo de profundizar el tema. La experiencia con mi papá me está haciendo comprender que todos se pueden equivocar, pero que cada uno tiene que tener la posibilidad de volver a levantarse». (H. – Brasil)
«Mons. Giovanni Martinelli es un pequeño-gran hombre. Un hombre valiente que, a pesar de un grave problema de salud que lo afecta desde hace dos años, prosigue tenazmente queriendo permanecer en su Libia, para atender como pastor amoroso a sus ovejas, que se han reducido a un puñado de filipinas que trabajan en los hospitales como enfermeras y que “no pueden” dejar el país.
“No tengo nada especial que decir –empieza-, nos quedamos huérfanos desde que se fue el embajador. Pero, repito, no tengo nada que decir. Estamos aquí porque Jesús nos quiere aquí. Estoy al servicio de este pueblo, no es que tenga quien sabe qué poder”.
¿Y la comunidad católica? “La comunidad cristiana todavía existe y estamos tranquilos”.
¿Están tranquilos? “Acabamos de celebrar la misa, Dios está con nosotros, ¿por qué debemos temer?”.
¿También en padre Sylvester está todavía en Bengasi? “Ciertamente –responde Mons. Martinelli-, también él dice que todavía se puede quedar para estar cerca de este pueblo tan probado”.
¿Qué prevén para el futuro? “Es muy difícil hacer previsiones. Es mejor no hacerlas, porque demasiadas veces hemos hecho hipótesis que después no se concretaron. Es mejor vivir día a día, es más, momento a momento. En el momento presente está todo. En ese momento me encuentro con Jesús, encuentro a los hermanos, amo a este pueblo”.
¿Cómo es la situación en Trípoli? “Me parece que está bastante calmada; no nos han prohibido nada. El clima es tranquilo y pacífico. No hay mucho peligro para circular durante el día. Cierto, en la noche nos quedamos en casa”.
¿Temor? “Por el momento no hemos recibido amenazas directas. Vamos a ver cómo se desarrollan las cosas. Quizás nos corten la cabeza… Pero yo se las daré en un plato, porque estoy aquí para morir por mi gente”.
¿Cómo ve el papel de Italia en esta situación? “Se ha comprometido mucho, especialmente el embajador, para mantener abierto el canal del diálogo entre las distintas tribus, entre las distintas facciones. Hasta ahora, Italia ha hecho propaganda de paz”.
¿Cómo vería una intervención extranjera armada? “No creo que sea la solución”.
En el 2011, cuando corrían vientos de guerra, usted dijo que si esto sucedía Libia corría el peligro de que explotaran las divisiones tribales y políticas. Pero lamentablemente los europeos parecían estar seguros de que la democracia electoral iba a contagiar positivamente al país… “La prudencia hubiera sido útil, entonces y ahora. La diplomacia internacional debería hacer su parte para recomponer las piezas de Libia. No se deben imponer visiones políticas que no pertenecen a esta gente”.
Después prosigue y concluye: “Si vienen acá sólo con armas y sin una fuerte voluntad de diálogo, no sirve de nada. Es necesario venir aquí para amar a este pueblo, no por los intereses de los occidentales, ni para aprovecharse del petróleo y de los otros recursos. Aquí se puede venir sólo si se tiene voluntad de dialogar con los musulmanes. Yo estoy aquí por esto y no tengo otra finalidad».
Un grupo de 80 jóvenes cristianos y musulmanes. Un tema: el multiculturalismo, las distintas religiones, el diálogo. Una pregunta: ¿te importa el diálogo? Un formato: el de “Renovarse”. Dos días transcurridos en el Hertfordshire, en un clima sereno que permite enfrentar también temas candentes. Los protagonistas son los jóvenes de los Focolares de Gran Bretaña e Irlanda. Este año realizaron el evento junto a un grupo de la Islamic Unity Society con quienes desde hace meses está creciendo la amistad y la estima recíproca, y con quienes ya trabajaron en diversas iniciativas, desde sesiones de estudio hasta plantar árboles por la paz.
Los participantes escucharon la experiencia vivida por el Dr. Mohammad Ali Shomali, Imán y director del Centro Islámico de Inglaterra, quien habló a través de una video conferencia desde París. Alentó al grupo a “crear oportunidades de diálogo con cada uno: el diálogo es lo que nos caracteriza como seres humanos. Aceptar dialogar con una persona distinta de nosotros no nos disminuye, al contrario, nos hace más auténticos con nosotros mismos”.
Angela Graham, periodista que trabajó para la BBC fue la huésped de honor. Ella creció en Irlanda del Norte y a partir de su propia experiencia animó a los jóvenes a convertirse en “personas de diálogo” en sus propios ambientes y a tratar de construir puentes con personas de culturas y credos distintos.
Durante el fin de semana del 14 al 15 de febrero, en el “Focolare Centre for Unity” que alojó a los jóvenes en Welwyn Garden City, se desarrollaron también talleres sobre varios temas: desde el diálogo interreligioso a las redes sociales, desde la política al compromiso civil. «Es impresionante experimentar que aquí existe gente tan apasionada en vivir y trabajar con Dios», afirmó Mohammed Mozaffari, uno de los jóvenes musulmanes de la “Islamic Unity Society”. Y Lucía, del grupo de los Jóvenes por un Mundo Unido dijo: «Las diferencias no son un obstáculo, sino una ayuda para construir algo juntos». «También quienes tenían más dificultad en identificarse con un credo formal – cuentan Nino y Mil, ambos integrantes de la organización del evento- se sintieron cómodos, constructores con todos».
Y la cita no pasó desapercibida por las autoridades civiles: «Es alentador ver a jóvenes adultos de distintas procedencias culturales y religiosas comprometidos recíprocamente en el diálogo –afirmó el consejero comunal Michael Siewniak – buscando juntos respuestas sobre cómo vivir en armonía en una sociedad multicultural y multireligiosa»
«La vida y el pensamiento de Chiara Lubich introdujeron una novedad radical, que supera de una vez para siempre la concepción del poder como dominio. El concepto del poder como la cima solitaria de una pirámide está siempre presente, y a veces domina: a menudo tendemos a pensar que un hombre sólo en el poder, con una visión clara y la fuerza de imponerla sea la mejor solución, la más segura [….]. Chiara tuvo siempre un concepto elevado y un respeto absoluto del poder […]. Al mismo tiempo, sus relaciones con las personas que estaban en la cúspide de la jerarquía, civiles (jefes de Estado y de gobierno, presidentes de las instituciones europeas) o religiosas (Papas, patriarcas…) no tuvieron nunca nada de servilismo. Al contrario, su respeto por la autoridad se expresaba de forma creativa, ofreciendo ideas y propuestas, en una actitud de diálogo y de estímulo, y poniendo su persona y los recursos del Movimiento [de los Focolares ndr] a disposición de proyectos a favor de la sociedad, sobre todo de los más pobres.
Corresponsabilidad. En el ejercicio del poder, dentro del Movimiento que ella fundó, Chiara quiso que exista […] una gestión colectiva de la responsabilidad, en línea con la espiritualidad de comunión, típica de su carisma. Solo en la presidencia del Movimiento, especialmente por motivos jurídicos, existe una sola persona, y Chiara quiso que fuese una mujer, según el modelo de María, Madre de Jesús, que no tenía ningún poder excepto el de amar […] Esta es una de las ideas clave del carisma de Chiara: existe la jerarquía, tiene un rol insustituible, pero es un trasfondo. Lo que emerge es que todos somos, antes que nada, hermanos y hermanas, todos hijos de un único Dios, que es amor […]. Todos en la escuela de Jesús, único y verdadero maestro.
Un liderazgo colectivo. Tuve la oportunidad de ver personalmente –cuenta Paolo Giusta–la forma como Chiara ejercía su papel de líder en la preparación de dos encuentros de los movimientos y comunidades cristianas de distintas Iglesias en Estocolmo en el 2004 y en el 2007 […]. Me impactó su actitud con la que daba espacio a cada uno, a sus ideas y a sus preguntas. Era como si estuviese a la escucha de una palabra que Dios habría podido pronunciar a través de alguno de los participantes […]. Tomaba cada palabra en serio y la sometía a la decisión común, un verdadero ejemplo de liderazgo colectivo en acción […].
Ejercer el propio rol y dar espacio al otro. Es la esencia del concepto del poder que tiene Chiara, como también su aspecto paradójico: la persona que mantiene una posición de poder debe ejercer plenamente su rol (ser) y contemporáneamente dar total espacio al otro, incluido el sometimiento (no ser). Al mismo tiempo todos, cualquiera que sea su papel o posición jerárquica, ofrecen un aporte indispensable (ser) y, donándolo, lo pierden porque no pueden imponerlo (no ser). Es un dinamismo que crea comunión, la unidad en la diversidad. En efecto para Chiara la unidad no es nunca estática, algo que anula a los integrantes de la misma, sino que cada vez es nuevo y sorprendente porque está en un movimiento vital, a imagen de Dios y de la relación de amor entre las tres personas de la Trinidad […].
Resolver juntos los conflictos. Un ejemplo práctico del ejercicio del poder como amor, como Chiara lo concibe, es la gestión y la resolución de los conflictos. Frente a un conflicto existen distintas posibilidades: evitar la dificultad de enfrentarlo, dejar que el responsable decida por todos, o bien decidir ponerse juntos en camino, con todas las personas involucradas en el conflicto: una marcha larga y tal vez dolorosa, para atravesar el conflicto y salir de él, no con una decisión individual, sino habiendo hecho una experiencia entre todos. Esta solución no viene desde arriba ni simplemente desde abajo, sino que es el resultado de un esfuerzo común en la que cada uno da su aporte de verdad, a fin de alcanzar una solución común».
Lo infinitamente pequeño y lo infinitamente grande que se vinculan para explicar el universo, la aplicación de descubrimientos como el del “bosón de Higgs” en el ámbito médico, tecnológico, social. De todo esto habló la científica Fabiola Gianotti, la próxima directora del Cern de Ginebra, el 15 de febrero en Loppiano, ante un público de 800 personas entre las cuales había científicos, amantes del mundo científico, artistas, amigos, familias y unos doscientos estudiantes de escuelas secundarias.
En fin, parece ser que la ciencia se volvió una moda en este 2015 en el que la gente todavía está muy afectada por la crisis económica, pero al mismo tiempo se encuentra en búsqueda de «espacios de infinito, que vuelvan a indicarnos quiénes somos, cuál es nuestra dignidad y misión en la vida», según dijo uno de los presentes. Y esto sin duda es mérito de científicos como la Dra. Gianotti, pero también de eventos como el premio “Renata Borlone, mujer en diálogo”. Una iniciativa con un alto valor educativo, en donde la fe y la cultura se entrelazan dando vida a una posibilidad de crecimiento personal y social.
A la Dra. Gianotti le llegaron muchos mensajes de felicitaciones, entre los cuales el de María Voce: «La asociación cultural Renata Borlone y el Instituto Universitario Sophia (IUS) se han unido al coro general de reconocimientos, subrayando de manera especial los valores en los que la doctora inspira su vida de mujer y científica». La presidente de los Focolares puso de relieve “la consonancia de ideales y objetivos entre estas dos figuras” (la Dra. Gianotti y Renata Borlone), aún si en ámbitos distintos.
«Se habla del bosón de Higgs como del lugar que le da consistencia a todas las demás partículas – afirma Lida Ciccarelli, postuladora de la causa de beatificación de Renata Borlone –. También Renata estaba enamorada, además que de la ciencia, de todo lo que tiene que ver con la humanidad, ella también había encontrado el lugar, el campo que le dio profundidad a toda su vida y significado a sus jornadas: es Dios. Y así como la científica se prepara revelarnos el mundo de la ciencia – continuó – ella encontró en Dios a Aquél que le reveló ‘al hermano’ que le pedía amor, acogida, comprensión, que le pedía que compartiera alegrías y dolores, con un corazón de carne. Vivió en este espacio divino y quien pasaba a su lado volvía a encontrar la dignidad de descubrirse hijo de Dios».
La tercera edición del premio está destinada a los amantes de la investigación científica y aspira a promover el diálogo con aquellos que, también en campo académico, se comprometen a favor de una cultura que respeta la dignidad de la persona humana. El Prof. Sergio Rondinara del IUS leyó la motivación de este premio otorgado a Fabiola Gianotti: “Por sus altas cualidades profesionales, por la pasión demostrada en la investigación científica y por las competencias humanas reveladas en la fructuosa coordinación del elevado número de científicos e investigadores presentes en el experimento ATLAS en el Cern”. El premio es una obra del artista chino Hung y representa un acelerador de partículas en miniatura.
La intervención de la Dra. Gianotti fue una intensa y apasionada exposición que cautivó al auditorio, acompañando a los presentes en una gira virtual dentro del universo de lo infinitamente pequeño, el de las partículas elementales y, de manera especial, del bosón de Higgs, descubierto a finales del 2012 gracias al trabajo constante de 3.000 científicos de 38 países y a la tecnología del acelerador de partículas LHC (Large Hadron Collider), de 27 Km de largo, ubicado a un centenar de metros bajo tierra entre Suiza y Francia.
«Algunos de ustedes se preguntarán: pero ¿a quién le importa la masa de las partículas? – afirmó la científica –. En realidad esta pregunta se acerca mucho a nuestra vida porque si las partículas no tuvieran la masa que tienen, nosotros no estaríamos aquí. Si el electrón no tuviera masa, el átomo no estaría unido y por lo tanto no existiría la química, no existiría la materia tal como la conocemos. Entonces nosotros estamos aquí también gracias a este mecanismo de Higgs».
Con respecto a las aplicaciones de los aceleradores de partículas, la doctora explicó que se utilizan ampliamente en campo médico para el tratamiento de tumores. Concluyó diciendo que la investigación en el Cern afronta preguntas fundamentales acerca de las partículas elementales y por lo tanto de la estructura y la evolución del universo, importantes para sus consecuencias en la vida cotidiana. «Pero el conocimiento fundamental – concluyó – es importante de por sí, porque es uno de los derechos-deberes irrenunciables del ser humano, más allá de las aplicaciones concretas, un poco como el arte que es una de las expresiones más elevadas de la persona como ser pensante. Por lo tanto negar la importancia absoluta de estas actividades humanas, significa desnaturalizar la misma naturaleza humana».
Los sellos en los documentos están completos. Ya es hijo a todos los efectos. Un hijo en quien poder derramar esa abundancia de amor que siempre rebosa en los corazones de los padres adoptivos. Años de espera y travesías interoceánicas no los detuvieron. Después de un primer y fugaz encuentro en el que hijo y padres se ‘reconocieron’ y luego de haber pasado una breve convivencia en un hotel en el exterior, por fin están en casa. Una experiencia exultante, única, la de haber concluido el proceso de adopción. Sin embargo, más que a una conclusión, se parece a un inicio. Y un inicio empinado. Superado el primer impacto, mil interrogantes asaltan a los recién diplomados padres adoptivos, quienes a menudo se encuentran desorientados. Por ellos en Nápoles (Italia) “Familias de corazón”. El proyecto surgió de una idea de Acción para Familias Nuevas, onl (AFN) con la contribución de la Fundación del Banco de Nápoles. Prevé la creación de un consultorio de asesoría gratuita para las familias adoptivas del territorio, donde se ofrecen consultorías de expertos o simplemente la posibilidad de confrontarse con otras familias. Se realizarán además cursos gratuitos en donde las clases teóricas se alternan con encuentros sociales para favorecer el intercambio de experiencias entre familias y la conexión en red también con otras asociaciones presentes en el territorio. La adopción sigue siendo un desafío abierto, también porque son todavía muchos los menores en estado de abandono que hoy en día permanecen en los institutos, tanto en el norte como en el sur del mundo. Chiara Lubich, ya en el lejano 1967, quiso aceptar este desafío invitando a las familias que vivían la espiritualidad de la unidad a “vaciar los orfanatos”. Fue así que un sinnúmero de familias, con o sin hijos, abrieron su casa y su corazón a quienes no tenían una familia, ayudando a que en ese niño, acogido como hijo, se curara la herida sufrida por el abandono. «Con esta iniciativa – explican los cónyuges Gravante, responsables de la sede AFN onl Campania – deseamos dotar a las familias de aquellos instrumentos que, potenciando sus recursos, las ayuden a crecer como familias-mundo, es decir, familias capaces de abrirse a la diversidad que inevitablemente trae consigo ese hijo que ha llegado de lejos. Diversidad de patrimonio genético y de cultura. Es un itinerario fascinante pero comprometedor, como lo es también el hecho de recorrer junto al niño el abismo de su vivencia y ayudarlo a reconciliarse con ella». A AFN, como a cualquier otra agencia autorizada para las adopciones internacionales, le corresponde acompañar a la familia durante los primeros tres años del periodo de post-adopción, pero a menudo esto no es suficiente. El proceso de integración del niño en la nueva familia y su inserción en las estructuras sociales del territorio, pueden necesitar de mucho más tiempo. Las familias adoptivas, jamás se pueden dejar solas, necesitan la relación con otras familias parecidas a la propia, para lograr redescubrir todos los días el valor de la opción que hicieron y volver a encontrar el entusiasmo inicial en aras de proyectar el futuro, en un itinerario que consiste en compartir la experiencia. Y de compartir y de solidaridad habló también Andrea Turatti, presidente de AFN, durante el evento de lanzamiento del proyecto, cuando subrayó que este binomio es precisamente la realidad que anima a la asociación: «Nos complace poder ofrecer esta oportunidad a Nápoles, gracias también a la generosa participación de la Fundación Banco de Nápoles. Éste es un territorio que lo merece. En efecto, de los 850 niños que han encontrado una familia a través de AFN, son 180 los que fueron acogidos en esta región. Y es la madurez de este territorio la que permitió poner en marcha un proyecto que queremos exportar también a otras regiones de Italia, y del mundo, como aporte a una sociedad solidaria». Para más información:www.afnonlus.org
«Una predicación que no denuncia el pecado no es predicación del Evangelio», afirmaba Mons. Romero en uno de sus discursos. Su martirio ocurrió el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba la Eucaristía en la capilla del hospital para enfermos terminales en el que residía. Este hechodio fuerza a muchas familias salvadoreñas que perdieron familiares y amigos durante la guerra civil que estalló de forma despiadada después de su muerte. Aún hoy su testimonio es un fuerte llamado a la paz, a la fraternidad y a la reconciliación de la que el pueblo tiene tanta necesidad.
«La noticia de que el papa Francisco firmó el decreto que reconoce el martirio por “odium fidei” de Mons. Oscar Arnulfo Romero, hizo exultar al pueblo. Los obispos hicieron repicar las campanas de todas las iglesias de El Salvador en señal de fiesta para manifestar el gran júbilo», escribe Filippo Casabianca, desde la sede de los Focolares en Centro América. «Desde que Bergoglio fue elegido Papa – explica – muchos empezaron a esperar que él, que conoce las urgentes necesidades de los pobres y los oscuros entramados de algunos regímenes dictatoriales latinoamericanos, podía desbloquear el trámite de la causa. Pronto se hará la proclamación solemne, en fecha por definir, en San Salvador».
¿Cuáles son los antecedentes detrás de bastidores de este bloqueo? «La obra misionera de la Iglesia, en ese periodo, estaba atravesada por tensiones que oscilaban entre una fidelidad genuina a las indicaciones del Concilio que invitaban a acercarse a los últimos, y la tentación de quien consideraba legítima la asociación con los movimientos de matriz marxista. Precisamente de esto último se le acusó a Romero, hasta llegar a callar su voz».
También la espiritualidad de los Focolares ha echado sus raíces, en El Salvador, en el humus de los horrores de la guerra. De hecho, las primeras visitas de los focolarinos provenientes de Colombia se remontan a finales de los años ‘70, hasta las primeras Mariápolis, en 1982, en Santiago de María.
«Las carreteras estaban patrulladas a veces por los guerrilleros y a veces por el ejército – sigue Filippo – de manera que era necesario utilizar medios de trasporte camuflados para desplazarse so pena de someterse a interrogatorios que podían terminar con el reclutamiento forzado. La guerra estalló después de la muerte de Romero y su mensaje estaba vivo en todos». «Las palabras, la doctrina y el testimonio de Mons. Romero – cuenta Reynaldo, uno de los primeros jóvenes del Movimiento – resonaban con fuerza en quien tuvo la suerte de encontrar el Ideal de la unidad, especialmente por la invitación a realizar la opción preferencial por los pobres». Eran un fuerte llamado a la coherencia cristiana, vista por algunos con perplejidad, abrazada por muchos, a veces manipuladas por otros. «El ejemplo de Mons. Romero, junto con el encuentro con la experiencia de Chiara Lubich y sus compañeras, durante la segunda guerra mundial en Trento, nos llevó a acoger de forma más pura el Carisma de la unidad y nos ayudó a ir contracorriente».
Una contracorriente que se manifiesta aún hoy en el compromiso social del Movimiento de los Focolares en El Salvador. La atención a los presos, por ejemplo, se desarrolla en el ámbito de la Pastoral carcelaria de la Iglesia e involucra a un equipo de los Focolares que visitan periódicamente la cárcel di Mariona, tristemente famosa, que hospeda a los más peligrosos jefes de la criminalidad y del narcotráfico. Actualmente, tienen contacto con unas 180 personas que cumplen distinto tipo de penas, a través de encuentros sobre la “Palabra de Vida”, con grupos de 18 personas cada uno. En el último encuentro alguien decía: «Les pido disculpas a mis compañeros de celda, porque los traté con violencia, pero quiero cambiar».
Otras actividades están dirigidas a la inclusión social en un pueblito marginal. La situación se volvió peligrosa y el párroco recomendó mucha prudencia a los miembros del Movimiento. En otras dos ciudades se apoyan guarderías y actividades extra curriculares orientadas a detener la deserción escolar, condición que favorece el reclutamiento criminal.
Siguiendo el ejemplo de Romero, en El Salvador y no sólo allí, se reaviva el deseo de ser fieles al Evangelio que impulsa a vivir por todos y en especial, por los pequeños, los pobres y los últimos.
Las Iglesias egipcias celebran en estos días – y no del 18 al 25 de enero como ocurre en muchos países- su Semana de Oración por la unidad de los cristianos. Fadiah y Philippe, del Movimiento de los Focolares en Egipto, relatan su participación en las distintas iniciativas de las Iglesias locales y cuentan también que en el centro de sus oraciones está la invocación de la protección y ayuda del Señor sobre toda la nación egipcia, en esta delicada etapa del país.
El “ecumenismo receptivo”: transformar el modo de pensar que a menudo se oculta en la forma en que los miembros de distintas iglesias se acercan unos a otros. Quien lo explica es el reverendo Doctor Callan Slipper, del Centro de Estudios Internacional del Movimiento de los Focolares, durante un encuentro ecuménico que tuvo lugar el pasado 4 de febrero en Wellwyn Garden City (Londres). Slipper, quien es también Delegado regional de todas las Iglesias en el condado de Hertfordshire, en su discurso [Chiara Lubich y el ecumenismo receptivo: ¿de qué modo la espiritualidad facilita la unidad entre los cristianos?] explicó que en lugar de pensar que todo sería mejor si los demás fuesen un poco más semejantes a nosotros, y que por lo tanto tenemos algo que enseñar, podemos ir hacia los demás para aprender» Acercándonos a los demás con esta actitud, continúa, «descubrimos que no tenemos necesidad de esconder nada, sino que podemos reconocer nuestras debilidades y la necesidad de ser curados. Esto permite una relación nueva, y nos lleva a una conversión nueva y más profunda a Cristo, en Quien descubrimos más plenamente nuestra verdadera identidad eclesial».
Quien escuchaba era un público calificado: 14 obispos católicos, anglicanos, luteranos y de la Iglesia copto-ortodoxa, procedentes de distintas partes de Inglaterra junto con el Secretario General de “Churches Together in England”, el órgano ecuménico nacional de las iglesias en Inglaterra. Para ellos fue una “degustación” de una nueva metodología ecuménica y un modo de compartir las experiencias en sus respectivas iglesias.
En esos los mismos días, en Alemania, en el Centro Ecuménico de Ottmaring, se recordó la importancia de la auténtica vida cristiana para contrarrestar los violentos fenómenos libertarios que han ocurrido recientemente, a partir de los atentados de París. Gérard Testard, francés, miembro del Comité Directivo de la red de “Juntos por Europa” y fundador de la iniciativa interreligiosa “Efesia”, fue el huésped de honor: «El encuentro de Jesús con la samaritana en el pozo de Jacob – afirmó recordando la frase elegida para la Semana de Oración “Dame de beber” (Jn 4, 7)- nos indica el camino en esta situación: Jesús derriba las barreras construidas por los hombres y se manifiesta salvador del mundo. Los acontecimientos de estos días nos obligan como cristianos a trabajar por la unidad. Es una misión que va más allá del mundo cristiano, para enfrentar los peligros del terrorismo, de la violencia y del inaceptable fanatismo». Refiriéndose a los estragos sufridos por el Charlie Hebdo, Testard afirmó: «Nos parecía que estábamos viviendo nuestro 11 de septiembre» Por esto, según el líder francés de “Efesia” «el desafío del siglo XXI no es más el ecumenismo, sino el diálogo con el Islam» Y al respecto, mencionó la experiencia de diálogo promovida por el Consejo de los Musulmanes de Francia y la Conferencia Episcopal Francesa de “Efesia”, que nació en el 2007 en el Líbano. El 25 de marzo, fiesta de la Anunciación, los cristianos y los musulmanes se encuentran regularmente, pues María es también muy venerada por los musulmanes. Después de cuatro años, las autoridades libanesas declararon el 25 de marzo como fiesta nacional islamo-cristiana de la Anunciación. Es la primera fiesta en común en la historia del país»