#Run4Unity noticias de todo el mundo – 1
https://www.youtube.com/watch?v=dOHu6E05eKM
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“Yo era uno de los niños de Petite Flamme. La escuela me puso en condición de realizar algo en la vida”, cuenta Trésor, 29 años, a través de un video proyectado durante la ceremonia que tuvo lugar el pasado 29 de abril en el Museo Hebraico de Berlín. En la actualidad es estudiante de Matemáticas en el College nacional. “Cuando era pequeño, mi papá había ido a la guerra y mi mamá no tenía nada para darnos y hacernos crecer”, agrega Jean Paul Ngandu Masamuna, 31 años, el séptimo de nueve hijos. Hoy es ingeniero. “Tenía que luchar para sovrevivir. Petite Flamme me dio de comer y la posibilidad de estudiar. Mis amigos se fueron a Europa, pero cada vez que hablo con ellos me dicen que no tienen nada, que están sin trabajo y sin documentos, que no tienen la libertad que yo tengo. Sus sueños no se han realizado. Amo vivir en Kinshasa con mi pueblo congolés; quiero quedarme y trabajar en África para salvar la vida de muchas personas que sufren”. Petite Flamme, es una organización escolar de los Focolares en Congo, que brinda a muchos chicos la posibilidad de construirse un futuro en su país de origen, sin estar obligados a emigrar.
La inmigración, la necesidad de detener las masacres en el mar, las urgentes iniciativas políticas de la comunidad internacional en favor de ciertas regiones de África subsahariana y del Oriente Medio, fueron los temas centrales del debate que se llevó a cabo en ocasión de “The Roland Berger Human Dignity Award”, en Berlín. Del evento participaron Frank-Walter Steinmeier, Ministro de Asuntos Exteriores alemán, Romano Prodi, ex presidente de la Comisión europea, y otros representantes del mundo económico y político. La “Roland Berger Foundation” opera en Alemania para brindar apoyo a los estudiantes que se encuentran en situaciones difíciles y para defender los derechos humanos. Dicha organización, durante el evento, entregó el reconocimiento 2015, dedicado al compromiso para defender la vida y la dignidad de los refugiados y prevenir las problemáticas de la inmigración. Entre los ganadores, además de Petite Flamme, estaban dos mujeres valientes que trabajan a favor de los refugiados: la Dra. Katrine Camilleri, de Malta quien trabaja desde hace años para ofrecer apoyo legal a los refugiados y la Dra. Alganesc Fessaha, presidente de la ONG “Gandhi”, que ofrece asistencia humanitaria a los refugiados africanos.
«Todo empezó con una idea de Chiara Lubich – cuenta Dada Diambu, quien coordina el proyecto in situ, junto a Odon Makela – cuando, para afrontar la difícil situación en la que se encontraban muchos niños en el mundo, lanzó el proyecto de “solidaridad a distancia” de Familias Nuevas. Petite Flamme nació en 1996 para dar instrucción a los niños de Ndolo, un barrio de Kinshasa sumido en una situación de extrema pobreza. Los niños estaban desnutridos, por lo tanto, la prioridad era darles una comida caliente y los cuidados médicos necesarios. En los años siguientes se abrieron nuevos centros, se amplió el ciclo escolar y se extendió la iniciativa a adolescentes y familias. Además se abrieron clases para niños ciegos y sordomudos. Más tarde empezó la experiencia de las “clases de refuerzo bajo el árbol”: 14 clases bajo 14 árboles por falta de otras estructuras. Las sedes del proyecto, que evoluciona continuamente, están ubicadas en los barrios más marginados de la periferia de Kinshasa; y también en Idiofa, en la provincia de Bandundu a 750 km de la capital, en Kisandu en el Bajo Congo y en Kikwit. El proyecto está financiado por varios entes, algunas Ong y por la Asociación para Familias Nuevas onlus, que garantizan educación, asistencia sanitaria y nutrición, a 2400 niños y chicos, ayudándoles a crecer como personas libres, para que puedan salir de la miseria y ser capaces de construir una vida digna para sí mismos y para la comunidad». Monika-Maria Wolff, quien vive en Congo desde hace mucho años, nos explica: «Durante la misión militar de la Unión Europea “Eufor”, que tenía la tarea de cuidar el proceso electoral en Congo en 2006, el contraalmirante Henning Bess, responsable de los militares alemanes y vice comandante de la misión, llegó a conocer “Petite Flamme”. Desde entonces se ha comprometido, junto con su escuadrón, a enviar ayudas consistentes de vario tipo. Una vez finalizada la misión, el contraalmirante, con su esposa Julie Müller, siguió apoyando Petite Flamme – junto al proyecto de “solidaridad a distancia” de Familias Nuevas – gracias a una red de más de 350 sostenedores alemanes». Durante la ceremonia, se desarrolló una mesa redonda sobre las conclusiones de la reciente Cumbre extraordinaria de la Unión Europea sobre migración. Participaron Romano Prodi, el ministro de Asuntos Exteriores Steinmeier, un representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados, periodistas y miembros de varios organismos humanitarios. Emergían dos soluciones como las únicas que pueden ofrecer un remedio sostenible: que la comunidad internacional colabore de forma más compacta y decidida por la paz y que se apoyen iniciativas que aspiran a resolver el problema de raíz, como por ejemplo la de Petite Flamme, que les pueden ofrecer a los jóvenes la oportunidad de tener una vida digna dentro de su propio país, sin estar obligados a huir hacia el norte. Galería de fotos
Un video de los Chicos por la Unidad de Siria cuenta cómo están viviendo teniendo encendida la llama de la esperanza en su conflictiva tierra. Lo verán los coetáneos de otras naciones, comprometidos en testimoniar, con gestos de fraternidad, su empeño en la construcción de un presente en paz. Los jóvenes de Eslovaquia se trasladarán a Ucrania, a las puertas de Mucachevo: «Aunque la guerra se combate en otra parte del país – escriben- aquí se siente la gran crisis económica y una atmósfera sin esperanza». Un pequeño grupo se dirigirá a Kiev para sostener a los amigos ucranianos. En Belén, ciudad de la paz, correrán juntos chicos cristianos y musulmanes de Belén, Jerusalén, Nazaret y Haifa. Partirán de la plaza de la Natividad: «Allí le manifestaremos al Alcalde – Vera Baboun- y a la gente que encontremos, nuestro compromiso de vivir la Regla de Oro para construir la fraternidad», dicen los jóvenes de Tierra Santa. En Arequipa, Perú, a 2300 metros sobre el nivel del mar, se lanzará una cadena de solidaridad. Cada joven llevará alimentos y material escolar que será destinado a dos centros: uno de ellos es donde viven niños abandonados y en el otro viven niños con capacidades diferentes.
La carrera la comenzará el grupo de Wellington, Nueva Zelandia, y la finalizarán los de Los Ángeles, Estados Unidos. La Presidente de la República de Malta, M. Luise Coleiro Preca, es quien dará la largada a la carrera en Malta. Entre los lugares simbólicos, en Budapest, Hungría, los jóvenes tocarán la estatua de la libertad situada en la colina de San Gellert, mientras que en Cochabamba, Bolivia, subirán hasta los pies del Cristo de la Concordia donde está escrito “Que todos sean uno”. En Trelew, Argentina, habrá murales por la paz en el centro de la ciudad y en Huston (Texas) se realizará una colecta de alimentos para los refugiados. Todas las actividades del Cono Sur de América Latina y de Brasil son pintorescas y están cargadas de un fuerte sello social. En Lituania, en Caunas y en Alemania, en Hamm, habrá manifestaciones de carácter interreligioso. La Run4Unity de Hamm está patrocinada por el Alcalde Thomas Hunsteger-Petermann, y prevén un “Reli Rally”, que vinculará los distintos lugares de oración de la ciudad, entre ellos, la mezquita y el templo hindú. Los jóvenes de Bahaí llamarán la atención con un flashmob. Juntos, quieren contribuir a un proyecto social local que ayuda a los niños de los países en guerra (www.hammer-forum.de). También en Goma, Congo, están involucrados los jóvenes de toda la ciudad, cristianos de distintas iglesias y musulmanes. Un momento que unirá los diversos puntos del mundo es el Time-Out, a las 12 horas de cada huso horario. Se rezará por todos los jóvenes que viven en situación de dolor, por las víctimas del reciente terremoto de Nepal y por todos los conflictos que están en curso, así como también por todos aquéllos que se ven obligados a abandonar su propio país. Pero la Run4Unity correrá también por las redes sociales: a través del hashtag #run4unity todos los vínculos de paz y de unidad que se construirán o reconstruirán serán compartidos con fotos, videos y estarán a disposición en el sitio del evento http://www.run4unity.net/2015/. Run4unity se desarrolla dentro de la Semana del Mundo Unido – “Discovering fraternity” es el título del 2015- que es la propuesta anual de los jóvenes para promover la paz en todos los niveles, que este año tendrá a India como anfitrión del evento central.
Con un trabajo de organización “en red” y una presencia generosa y concreta, el “padre Vilson” promueve la vida y la dignidad de los más excluidos. Le preguntamos qué significa la Eucaristía como fuente de unidad en su trabajo en las periferias. Ofrecemos aquí algunos fragmentos de su relato, mucho más rico y extenso. «El otro día me encontré con una persona que vive en la calle, un periodista y poeta. En un momento de nuestra conversación me preguntó: “¿Por qué usted se encuentra en las calles como nosotros?”. Le contesté que para mí era una gran contradicción celebrar la Misa cada domingo en la catedral y a la salida encontrarme con 70-80 personas sin un techo y que no habían comido. ¿Cómo me podía ir a casa? En la colina de la ciudad de Florianópolis, donde se ha multiplicado una multitud de casas muy pobres, se encuentra también la mía, sencilla y sin llave. Durante el día siempre llega alguien a tomar café o a comer. En la mesa siempre ponemos un plato de más. Esa puerta abierta representa la apertura a la comunidad del barrio: siempre hay un lugar para quien llama a la puerta. Y es también una forma de recordar que la Eucaristía “no cierra” nunca, está “a disposición” de todos las 24 horas.
En la práctica, esto quiere decir que nuestra heladera debe ser la refrigeradora de la gente, nuestro pan el pan de ellos, nuestros vestidos la ropa de los pobres. En mi casa, tengo la posibilidad de tener una capillita con el sagrario y un reclinatorio. Volver a casa al final del día significa para mí ir a dormir allí donde me espera Jesús, en la Eucaristía. Para mí es como reclinar la cabeza en Él, en lugar de recurrir a la televisión o a internet, que después lleva a tantas otras cosas. En la patena que uso para la Misa está escrita la frase de mi ordenación: “Tenía hambre y me diste de comer, tenía sed y me diste de beber”, hasta la frase final del texto evangélico: «Todo lo que hagan al más pequeño de mis hermanos a mí me lo hicieron”. De esta manera cuando pongo en la patena el pan para la Eucaristía, veo estas palabras y esto me ayuda a no perder el día. Una señora del barrio me preguntó un día: “¿Usted sabe, padre Vilson, por qué Jesús se quiso quedar en la Eucaristía? Para que la gente no se sienta sola y no sea huérfana”».
La Eucaristía es el grito de la humanidad. «No puede haber separación entre la mesa de la Eucaristía y la mesa de la justicia social. Con nuestros gestos, con nuestros brazos, con nuestra forma de organización, nosotros prolongamos la realidad de Jesús Eucaristía y donamos al mundo una señal de comprensión y de sostenibilidad. Guiados por esta convicción, con el pasar de los años y junto a otros, hemos formado una red de 340 personas que cada mes reciben un sueldo, 7 organizaciones y un instituto. Son 5000 las niñas, los niños, los adolescentes y los jóvenes en contacto con nuestra red de relaciones. Todos los años invertimos 15 millones de reales (alrededor de 5 millones de Euros) y colaboramos con otras 80 instituciones y organizaciones no gubernamentales. Para lanzar puentes, hemos decidido volver a abrir una iglesia en el corazón de la ciudad, que casi siempre estaba cerrada; allí se ha constituido una gran comunidad local en la que participan intelectuales, personas de clase media y empresarios que se han involucrado de distinta forma en nuestras actividades. Celebramos la Misa en ese lugar todos los sábados y domingos y así creamos como un “contrapunto” entre la periferia y el centro».
En camino « Soy camionero y recorro siempre, más o menos, las mismas carreteras. Todos los días, por lo tanto, veo una multitud de personas. Hay quien cruza la calle cuando no puede, quien toca la bocina porque me he demorado un segundo en el semáforo, quien me obliga a una frenada brusca… Menos mal que de vez en cuando logro acordarme que cada uno de ellos es mi hermano y entonces hasta el tráfico más caótico se vuelve menos complicado. Un día hacía mucho calor. En mi trayecto, observo que un indigente, a quien había visto muchas veces, estaba tirado en el andén, como desmayado. Ese era su rincón de la calle; ese cartón era su casa. Generalmente se veía bien, nunca antes me había detenido con él, pero esta vez, viendo que algo iba mal, no podía hacer como si nada, a pesar de que estaba atrasado en las entregas. Pero mi camión, estacionado en una zona de intenso tráfico, llamó enseguida la atención de la policía local que, desde lejos, me hacía señas indicándome que me alejara de inmediato. Siempre con los gestos les indiqué que quería interesarme por esa persona que estaba en dificultad. Ellos seguían pidiéndome que me fuera, y me mostraban el formulario de las multas. Yo pensaba que ellos mismos hubieran tenido que encargarse de él, pero dada su despreocupación, corrí a una cafetería a comprar una bebida fresca para aquel pobre. Volví donde él estaba y lo acaricié delicadamente en la mejilla para no despertarlo de golpe. Gracias a Dios reaccionó, pero estaba cansado y asustado. Le acerqué el vaso a los labios y él contestó con una sonrisa, agradeciéndome repetidamente. Al final llegaron también los policías quienes, viendo la escena, guardaron el formulario en el bolsillo y me saludaron sonriendo». Alexander – Grecia
Gorila «Además de estudiar, trabajo como “gorila”, en un pub. Es un trabajo ingrato y a veces comporta ciertos riesgos, sobre todo porque tengo que tratar con personas que están pasadas de copas. Un mes, la Palabra de vida nos invitaba a ser los primeros en amar. ¿Cómo ponerla en práctica en un ambiente de trabajo como el mío? Antes que nada, trataba de sonreír y ser el primero en saludar a los clientes, aunque no recibía una respuesta. Después de una semana, con gran alegría, vi que empezaban a contestar a mi saludo. Entonces, ¡funcionaba! Y esto no fue todo. Si antes, con los más “difíciles”, utilizaba métodos bruscos, ahora, viendo a Jesús en cada uno, trataba de ser cordial, de interesarme por ellos. De esta forma, en los momentos críticos, lograba evitar las peleas y apaciguar los ánimos. En cierto sentido era como una táctica preventiva, que entre otras cosas me hacía conquistar la estima de los clientes y de mi jefe. Y si alguien me preguntaba el por qué de mi manera de actuar, ésta era la ocasión de hablarle de Dios Amor. En el local ahora se respira otro aire y esto, entre otras cosas, tiene el efecto de atraer a nuevos clientes». M- Polinesia
Son más de 120 los jóvenes representantes de 25 países: desde Japón hasta Italia, desde Corea hasta Colombia, desde Nepal hasta Rumania. Es un laboratorio, que, en el ámbito de la Semana del Mundo Unido se desarrolla en todo el mundo y testimonia que las diferencias culturales y religiosas no son un obstáculo para el diálogo entre los pueblos, sino que representan un trampolín de lanzamiento para construir un mundo más unido y fraterno. El título elegido para esta edición es “Fabric, Flavour, Festival –discovering fraternity”, el cual tiene como objetivo el diálogo a 360º: Fabric (Tejido): Enfrentar los desafíos del diálogo para construir el Mundo Unido con el descubrimiento de la propia identidad, la acogida y el respeto del otro, el coraje de tomar la iniciativa. Flavour (Sabor): Un diálogo en acción viviendo la Regla de Oro: “Haz al otro lo que quisieras que otros te hicieran”, frase con la cual se abre el camino a la reciprocidad y al compartir. Festival: Alegría al descubrirnos hermanos y vivir en la paz. La multiculturalidad es el leit-motiv de estos días en Mombay. Representantes de Shanti Ashram (movimiento hindú) y de Rissho Kosei-Kai (movimiento budista), se unen junto a los jóvenes cristianos para vivir momentos de fraternidad también al servicio de los jóvenes hindúes y de la comunidad civil.
Lawrence, representante de “Religions for Peace”, nos dice que es aquí porque «existe la necesidad de mostrar al mundo hechos positivos. Debemos mostrar al mundo que la fraternidad puede cambiar la historia». Crisfan, joven hindú, cuenta que conoció a los Jóvenes por un Mundo Unido hace algunos años y que «desde ese momento, siento el deseo de construir puentes de fraternidad. En India, la religión no es nunca un obstáculo. Cada uno sigue un recorrido, pero todos somos hermanos». Está casado desde hace algunos meses y ha involucrado también a su esposa en esta aventura. Son días de intenso trabajo, en los cuales se comparten también tragedias como la del vecino Nepal, donde el terremoto –como se sabe- provocó millares de víctimas y heridos. Aquí en Mombay están presentes también Sana y Roshan que desde hace muchas horas no logran conectarse con sus propias familias. Sin embargo parecen estar serenos: «estamos seguros de que Dios pensará en ellos», nos dicen. Y, mientras tanto, todos rezan. Al final del día, llega la linda noticia: sus familias se encuentran bien. Están desalojadas, pero el amor de Dios no se hizo esperar. María Chiara, italiana, nos cuenta que desde hace tiempo desea vivir una experiencia de este tipo. «Cuando Christian me invitó, sentí que no podía dejar escapar esta oportunidad. Estoy aquí para conocer a otros jóvenes y para aprender a vivir la cultura del otro como la mía». Christian es rumano y estudia en el Instituto Universitario Sophia, que tiene su sede en Italia. Después de haber estado en Tierra Santa en el 2013 y en Kenya en el 2014, este año decidió cerrar los libros «para conocer cómo se vive la fraternidad en una cultura distinta de la mía» La fraternidad vivida concretamente es ya la experiencia de estos primeros días del laboratorio internacional de India; mientras se desarrollan iniciativas de todo tipo, en favor de la paz, en muchas partes del mundo.
«Se habla mucho de la construcción de una casa común europea, pero estamos convencidos de que esta obra tan necesaria no será completa si no se piensa en ella como en un particular de esa «aldea global» que es la Tierra que habitamos. Este pensamiento me lo sugiere también la preocupación expresada en su carta por las condiciones precarias de nuestro ambiente natural. (…) De hecho, se están multiplicando los análisis alarmados de científicos, políticos, entes internacionales sobre nuestro ecosistema. De varios lugares se lanzan propuestas para sanar a nuestro mundo enfermo. (…) La Ecología, en el fondo, representa un desafío que se puede vencer solamente cambiando de mentalidad y formando las conciencias. Se ha demostrado efectivamente con muchos estudios científicos serios que no faltarían los recursos técnicos ni los económicos para mejorar el ambiente. En cambio, lo que falta es ese suplemento de alma, ese amor nuevo por el hombre, que hace que todos nos sintamos responsables de todos, en el esfuerzo común de administrar los recursos de la tierra de un modo inteligente, justo, medido (…). La distribución de los bienes en el mundo, la ayuda a las poblaciones más pobres, la solidaridad del Norte con el Sur y de los ricos con los pobres son la otra cara del problema ecológico. Si los inmensos recursos económicos destinados a las industrias bélicas y a una súper producción que requiere cada vez más súper-consumadores, sin hablar del derroche de los bienes en los Países ricos, si estos enormes recursos sirvieran al menos en parte para ayudar a que los Países más pobres encuentren una propia y digna vía de desarrollo, ¡cómo sería más respirable el clima, cuántos bosques se podrían salvaguardar, cuántas zonas evitarían la desertificación y cuántas vidas humanas se salvarían! (…) Sin embargo, sin una nueva conciencia de solidaridad universal nunca daremos un paso adelante. (…) Si el hombre no está en paz con Dios, la tierra misma no estará en paz. Las personas religiosas advierten el «sufrimiento» de la tierra cuando el hombre no la ha usado según el plan de Dios, sino sólo por egoísmo, por un deseo insaciable de poseer. Este egoísmo y este deseo contaminan el ambiente aún más y antes que cualquier otra contaminación, que es sólo consecuencia de ellos. (…) Ahora tales consecuencias desastrosas constriñen a ver la realidad todos juntos en la prospectiva de un mundo unido: si no afrontamos todos juntos este problema, no se resolverá. (…) Si se descubre que todo lo creado es don de un Padre que nos ama, será mucho más fácil encontrar una relación armoniosa con la naturaleza. Y si se descubre además que este don es para todos los miembros de la familia humana, y no sólo para algunos, se pondrá más atención y respeto por algo que pertenece a la humanidad entera presente y futura».
No hubo ningún anticipo sobre la encíclica del papa Francisco sobre la Creación, pero sí una gran expectativa por el documento que será presentado al inicio de junio. “El mundo espera escuchar su enseñanza y lo que dirá en la encíclica y en su discurso a la Asamblea de las Naciones Unidas el próximo 25 de septiembre”, declara Jeffrey Sachs, director de la agencia de la ONU para el desarrollo sostenible (UN sustainable Development Solutions Networks), entre los promotores de la cumbre, junto a la Academia Pontificia de las Ciencias participa ‘Religiones por la Paz’, de las cuales María Voce es una de las co-presidentes. Está presente el secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon, el presidente de la República italiana Sergio Mattarella y de la República de Ecuador, Rafael Vicente Correa.
Es un congreso que ha reunido a científicos, ecologistas, premios Nobel, líderes políticos y religiosos, para profundizar en el debate sobre los cambios climáticos y el desarrollo sostenible, precisamente en preparación a la presentación de la encíclica. El eje temático de la jornada es la dimensión moral del compromiso a favor del desarrollo sostenible. Es por eso que el hecho de haber involucrado a las comunidades religiosas, muy distintas entre ellas; es una novedad recibida como un buen auspicio. Para María Voce, de esta cumbre emerge una “nueva conciencia de que para obtener algo positivo es necesario trabajar juntos, porque nadie, por sí solo, tiene la receta para salir de las más dramáticas situaciones. Señala que la humanidad tiene en sí misma la capacidad de salir de las crisis, pero lo puede hacer sólo en sinergia con todos los componentes. Está surgiendo la necesidad recíproca de escucharse y hacer las cosas juntos”.
Y las respuestas que se encuentran no pueden ser sólo técnicas, sino que deben estar basadas en la dimensión moral, y orientadas al bienestar de la humanidad, como dijo el Card. Turkson, presidente del dicasterio Justicia y Paz. El progreso económico, científico, tecnológico ha introducido estilos de vida inimaginables por nuestros predecesores, pero también tiene “lados oscuros y costes inaceptables”. “Mientras la sociedad global se define sobre valores como el consumo y sobre indicadores económicos, el privilegiado de turno es torpe ante el grito de los pobres”. “Sobre 7 mil millones de personas, 3 viven en condiciones de pobreza, mientras que una élite consume una buena parte de los recursos”. Y se termina inevitablemente con el tema de la comida, que será el centro de la Expo mundial del 2015, y que ya está a las puertas. Tukson denuncia con fuerza la explotación laboral, el tráfico humano y las modernas formas de esclavitud. El papa Francisco deplora esta “cultura del descarte” y la “globalización de la indiferencia”, recordó el cardenal. “La Iglesia no es experta en ciencia, ni en tecnología, ni en economía”. –declara- “pero es experta en humanidad”. Para vencer el desafío del desarrollo sostenible “es necesaria la misma conversión, la transformación personal y la renovación que invocó hace 50 años Pablo VI y que hoy promueve el papa Francisco”. “Una posibilidad para actuar concretamente se nos ofrece a través de una iniciativa inspirada en el proyecto de Eco One”, explica María Voce en una entrevista. “Se trata del ‘Dado de la Tierra’. En las seis caras incluyen frases que ayudan a vivir la tutela del ambiente: ¡sonríe al mundo!, ¡descubre la belleza! También enseña a vivir la sobriedad, a tomar sólo lo necesario, como hacen los árboles. Se trata de gestos cotidianos, de actos concretos: no desperdiciar el agua, reciclar los desechos, reutilizar las cosas. La última cara dice: ahora es el momento, no esperes a mañana. Estas sencillas iniciativas pueden sostener a quienes quieren poner en práctica lo que dice el Papa, pero no saben cómo hacer”.
Cuando el Señor se apareció a Moisés en el Monte Sinaí, proclamó su propia identidad llamándose «Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad» (Ex 34, 6). Para indicar la naturaleza de este amor de misericordia, la Biblia hebrea utiliza una palabra, raḥămîm, que se refiere al vientre materno, el lugar de donde proviene la vida. Al darse a conocer como «misericordioso», Dios muestra la premura que siente por toda criatura suya, semejante a la de una madre por su niño: lo quiere, está cerca de él, lo protege y se preocupa por él. La Biblia usa también otro término, ḥesed, para expresar otros aspectos del amor-misericordia: fidelidad, benevolencia, bondad y solidaridad.
También María canta en su Magnificat a la misericordia del Omnipotente, que se extiende de generación en generación (cf. Lc 1, 50).
El propio Jesús nos habló del amor de Dios, a quien reveló como un «Padre» cercano y atento a cualquier necesidad nuestra, dispuesto a perdonar, a dar todo aquello que necesitemos, que «hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia a justos e injustos» (Mt 5, 45). Su amor es en verdad «rico» y «grande», tal como lo describe la carta a los Efesios, de la que está tomada la palabra de vida:
«Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo».
Pablo casi grita de alegría al contemplar la acción extraordinaria que Dios ha realizado con nosotros: estábamos muertos y nos ha hecho revivir, y así nos dio una nueva vida.
La frase comienza con un «pero» para indicar el contraste con lo que Pablo había observado anteriormente: la condición trágica de la humanidad, abrumada por culpas y pecados, prisionera de deseos egoístas y malvados, bajo el influjo de las fuerzas del mal y en abierta rebelión contra Dios. En esta situación merecería que se desencadenase su ira (cf. Ef 2, 1-3). Sin embargo, Dios, en lugar de castigar –y de ahí el gran estupor de Pablo– le da vida, no se deja guiar por la ira, sino por la misericordia y el amor.
Jesús ya había revelado este actuar de Dios al relatar la parábola del padre de los dos hijos que recibe con los brazos abiertos al más joven, sumido en una vida inhumana. Y lo mismo con la parábola del pastor bueno que va a buscar a la oveja perdida y se la carga sobre los hombros para llevarla de nuevo a casa; o la del buen samaritano, que le cura las heridas al hombre que había caído en manos de unos bandidos (cf. Lc 15, 11-32; 3-7; 10, 30-37).
Dios, Padre misericordioso, simbolizado en las parábolas, no solo nos ha perdonado, sino que nos ha dado la misma vida de su hijo Jesús y nos ha dado la plenitud de la vida divina.
De ahí el himno de gratitud:
«Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo».
Esta palabra de vida debería suscitar en nosotros la misma alegría y gratitud que en Pablo y en la primera comunidad cristiana. Dios también se muestra «rico en misericordia» y «grande en el amor» por cada uno de nosotros, dispuesto a perdonar y a devolvernos la confianza. No hay situación de pecado, de dolor o de soledad en la que Él no se haga presente, no se ponga a nuestro lado para acompañarnos en nuestro camino, no nos dé confianza, la posibilidad de rehacernos y la fuerza para volver a empezar siempre.
El 17 de marzo de hace dos años, en su primer Ángelus, el papa Francisco comenzó a hablar de la misericordia de Dios, un tema que luego se ha hecho habitual en él. En aquella ocasión dijo: «El rostro de Dios es el de un padre misericordioso, que siempre tiene paciencia… nos comprende, nos espera, no se cansa de perdonarnos…». Y concluyó aquel breve saludo recordando que «Él es el Padre amoroso que siempre perdona, que tiene ese corazón misericordioso con todos nosotros. Aprendamos también nosotros a ser misericordiosos con todos».
Esta última indicación nos sugiere un modo concreto de vivir la Palabra de vida. Si Dios es con nosotros rico en misericordia y grande en el amor, también nosotros estamos llamados a ser misericordiosos con los demás. Si Él ama a personas malas, que son sus enemigas, también nosotros tendremos que aprender a amar a quienes no son «amables», incluidos los enemigos. ¿No nos dijo Jesús: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt 5, 7)? ¿No nos pidió que fuésemos «misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6, 36)? También Pablo invitaba a sus comunidades, elegidas y amadas por Dios, a revestirse «de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia» (Col 3, 12).
Si hemos creído en el amor de Dios, también nosotros podremos amar a nuestra vez con ese amor que hace suya cualquier situación de dolor y de necesidad, que todo lo excusa, que protege y que sabe ocuparse.
Viviendo así podremos ser testigos del amor de Dios y ayudar a todos aquellos con quienes nos encontremos a descubrir que, también con ellos, Dios es rico en misericordia y grande en el amor.
FABIO CIARDI
Cuarenta y dos personas de 8 países de Europa y América Latina recibieron la invitación. El seminario, que se realizó del 9 al 21 de marzo, fue financiado por la Unión Europea. La cita fue en la Ciudadela Lía, en la Provincia de Buenos Aires, que no sólo hospedó a los participantes del seminario, sino que ella misma fue objeto de estudio para la creación de un modelo de gerencia y desarrollo sustentable de un lugar residencial. En esta época es más que nunca urgente cuestionarse acerca del medio ambiente y promover la investigación sobre nuevas tecnologías, so pena de poner en riesgo la subsistencia del planeta. Es por esto que resultó de gran actualidad la iniciativa a la que adhirió Diálogos en Arquitectura, la red de estudiosos y expertos del área, inspirada en la espiritualidad de los Focolares. Sumergidos en el conocimiento del territorio y de sus estructuras, los jóvenes se dedicaron antes que nada al estudio de PRESET (“, un proyecto de investigación – promovido por la asociación Starkmacher – sobre la sustentabilidad de las ciudadelas de los Focolares y de otras realidades aliadas como la Fazenda da Esperança (Brasil), la Fundación Unisol (Bolivia), New Humanity (ONG del Movimiento de los Focolares acreditado ante la ONU), Economy for tomorrow (Eslovenia), para luego trabajar específicamente en una propuesta integral eco-sustentable para la ciudadela Lía. Los jóvenes, repartidos en cinco talleres temáticos, cuyo eje trasversal fue el valor de la fraternidad como estilo de vida, llegaron a una propuesta integral eco-sustentable (Ecocity Mariápolis) en la que involucraron a todos los habitantes de la ciudadela. Y también a los chicos de la región cercana a la Mariápolis, con quienes se encontraron una tarde para comunicarles el proyecto y hablar de medio ambiente.
Ecocity Mariápolis deberá realizarse respetando la historia de la ciudadela y dialogando de manera efectiva con sus habitantes. Ya en los días del seminario se instaló una planta de biogás para una de las viviendas de la ciudadela, y se hizo la divulgación de cómo se obtiene el compost, un estudio para la realización de una instalación fotovoltaica, para el aislamiento de las construcciones en aras del ahorro energético y para la sustitución de los bombillos con la iluminación Led y otras cosas más. Se avanzó simultáneamente en la educación sobre el tema del medio ambiente. Por esto nacerá una producción de material didáctico para los habitantes y visitantes de la Mariápolis, que se podrá difundir también en los colegios y a través de la Web. Incluso el arte colaboró en la eficacia de la propuesta con la creación de una línea de productos (sombreros, etc.) decorados con motivos étnicos y realizados con material ecológico, y con una performance teatral concerniente al tema. Gracias a una favorable coincidencia, en esos días se encontraba en la ciudadela también el Rector del Instituto Universitario Sophia de Loppiano, prof. Piero Coda: «Pienso que no se trata simplemente de una coincidencia – dijo Coda –. Puede ser que sea el designo del amor de Dios que nos lleva hacia algo nuevo; y está creando cree entre nosotros una red de comunión, de trabajo por la solidaridad, por la justicia». Significativo el testimonio de Francisco, de Udine: «Trabajo como arquitecto y estoy haciendo un master en ‘Edificios energía cero’. Lo que más me llamó la atención en este taller es el hecho de que estamos junto a personas que tienen potencialidades y especializaciones distintas. No son sólo arquitectos como nosotros y creo que ésta es la parte más enriquecedora para todo el grupo: Partir con potencialidades distintas para alcanzar un objetivo común que es el de la sustentabilidad, que para nosotros es una sustentabilidad desde el punto de vista ambiental pero también económico y social». También Ricardo, arquitecto italiano, está convencido de la importancia del trabajo realizado. «Creo firmemente que lo que puedo hacer yo es sólo una pequeña parte mientras que, si estamos juntos, podemos lograr objetivos que tienen un resultado positivo para todos, para toda la sociedad, para aprovechar bien de los recursos, más aun creando un bienestar y una satisfacción para todos, tanto para los profesionales como para la sociedad». www.eco-navigation.eu https://www.youtube.com/watch?v=uR9LbLbBfFI
«La situación no es para nada buena. Personalmente estoy vivo, pero ahora vivimos afuera de nuestra casa, tanto de día como de noche. Muchas personas se murieron, otros están por morir y muchísimos están heridos. Hay todavía constantes sacudidas que crean destrucciones constantes», escriben algunos amigos de Nepal. Además del número de víctimas sigue creciendo, Unicef estima que hay 940 mil niños en situación de riesgo, con urgente necesidad de asistencia sanitaria. El Movimiento de los Focolares se une en oración por las personas afectadas, por sus familias, pidiendo consuelo en esta enorme tragedia, y se moviliza para recoger ayuda. Desde Mumbai, donde están reunidos para la preparación de la Semana del Mundo Unido, los jóvenes de los Focolares- entre ellos hay tres procedentes de Nepal- lanzan un llamado a los Jóvenes por un Mundo Unido de todo el mundo, para organizar inmediatamente una acción para ayudar a las personas afectadas por el desastre: «la Semana del Mundo Unido- escriben- puede ser una ocasión inmediata que exprese concretamente nuestra colaboración». El Papa Francesco después de haber rezado en el Ángelus por las víctimas del terremoto, exhortando al “apoyo de la solidaridad fraternal”, expresó en un mensaje que envió al Nuncio Apostólico de Nepal su propia cercanía a la población nepalesa. Caritas de Nepal, además, se puso en acción para enfrentar la situación de emergencia, pero se necesitan refuerzos. Se distribuyen carpas y alimentos: el problema principal por el momento es el de ofrecer un refugio a la gente, para protegerlos del frío y de la lluvia.
La ayuda económica se puede depositar en la cuenta de los Jóvenes por un Mundo Unido CUENTA CORRIENTE DE LA SECRETARIA CENTRAL DE LOS JOVENES POR UN MUNDO UNIDO (JMU) Concepto: EMERGENCIA NEPAL A NOMBRE DE : PIA ASSOCIAZIONE MASCHILE OPERA DI MARIA Via Frascati 306, Rocca di Papa, 00040 Roma, Italia DIRECCIÓN BANCARIA: BANCA PROSSIMA Piazza Paolo Ferrari 10 20121 Milano Italia. CÓDIGO IBAN PARA TRANSFERENCIAS NACIONALES E INTERNACIONALES: IBAN IT62 W033 5901 6001 0000 0113 348 BIC BCITITMX
Cuando alguien llega por primera vez a Santa Cruz de la Sierra, se encuentra en un contexto inesperado: la naturaleza es exuberante y acogedora, el lenguaje es desconocido, la cultura local es muy distinta, existe también la pobreza con todas sus consecuencias, y además simplicidad y generosidad sin límites de las personas.
En ocasión de la Semana Santa, un grupo de jóvenes y familias de los Focolares eligieron pasarla precisamente en Santa Cruz, junto con muchos amigos Nahua. La Iglesia local, de hecho, por las enormes necesidades pastorales, proporciona un permiso especial durante los días santos a los laicos, preparados apropiadamente, para ejercer como ministros, según el criterio de los párrocos.
Pero dejamos la palabra a los protagonistas del acontecimiento:
«El sol apenas apareció en el horizonte y el autobus trepa por las callecitas de montaña de la Sierra Madre oriental, llevando consigo a 43 personas, entre jóvenes y familias de los Focolares. El viaje se prevé largo y emocionante: el cansancio no se advierte porque es mucha la alegría. Al final del camino están los hermanos, familias y amigos de 33 comunidades nahuas dispuestos a vivir junto con nosotros la Semana Santa.
Ocho horas después de haber salido de la Ciudad de México somos recibidos en Santa Cruz por una población humilde y generosa que vive en el corazón de la huasteca hidalguense (“Flor que no se seca”): una región húmeda y de temperaturas elevadas, cubierta por árboles de cedro, ébano y caoba.
Allí, en una parroquia de la “Misión Javeriana”, nos dividimos en siete grupos para estar con la gente y ayudar –junto con los catequistas de la localidad- en las funciones litúrgicas de muchas comunidades, donde la semilla de la espiritualidad de la unidad llegó ya desde hace algunos años.
El encuentro es muy conmovedor: empezamos a compartir la fe, la vida y el pan.. Se cuentan algunos testimonios de vida evangélica, se intercambian pequeños y grandes dones. Después de la celebración del “lavado de los pies”, uno de los jóvenes participantes exclama: “¡Es fantástico sentirse cristiano!” Una chica dice que participó en varias misiones pero “con Jesús entre nosotros es distinto, de hecho, es Él quien atrae a las personas y es por esto que queremos asistir a los encuentros y a las celebraciones litúrgicas”.
Entre los numerosos encuentros personales, hay uno que nos impresiona particularmente: visitamos a un anciano que vive solo, inmóvil desde hace mucho tiempo. Su situación de higiene es grave. Lo lavamos y limpiamos su pequeñísimo cuarto: lo ayudamos a prepararse a recibir a Jesús Eucaristía y se lo llevamos. Muere al día siguiente. Después de una Semana Santa vivida intensamente y después de haber experimentado la mutua donación en la simplicidad y generosidad, llega la hora de volver a Ciudad de México. Durante el viaje, algunos recuerdan las palabras de Chiara Lubich pronunciadas en la Basílica de Guadalupe en junio de 1997: “La inculturación exige un intercambio de dones”.
Visto el entusiasmo de los jóvenes “misioneros” y de los miembros de las comunidades visitadas, nace la esperanza de que la “Misión” en Santa Cruz no quede como un elemento aislado, sino que sea el comienzo de un proceso de donación creciente de los Focolares en México».
«La cosa empezó, como las cosas de Dios, de una humilde semilla. Silvia Lubich era hija de un comerciante de vino, quien se había visto reducido a empleado municipal debido a la crisis económica de la Segunda Guerra Mundial, y de una ama de casa de Trento, quien siendo joven había trabajado en la tipografía de Cesare Battisti. Dos cristianos trentinos: sencillos, honestos, sin muchas historias. Ellos habían traído al mundo cuatro hijos, un varón, el primogénito, y tres chicas, entre las cuales Silvia, que nació el 22 de enero de 1920, era la mayor. A todos les impartieron una educación cristiana, la cual forjó en Silvia una piedad lineal desde la infancia. Lineal, porque no permitía dobleces: no permitía que se dividiera el deseo entre Dios y el mundo, que se pensara en el bien y el mal, que se mostrara una cosa y se escondiera otra. Estaba Dios: Dios era todo y por lo tanto era necesario ser todos de Dios: hacer la voluntad de Él, siempre, como un rayo de sol que sale del cielo para posarse en la tierra».
Es el inicio de Historia de Light, es decir la historia de Chiara Lubich escrita por uno de los protagonistas de los acontecimientos descritos: Igino Giordani, personalidad insigne de la cultura y de la política italiana, co-fundador del Movimiento de los Focolares.
«Ser una obra maestra no es nunca fácil para ninguna obra», escribe Alberto Lo Presti, director del Centro Igino Giordani, al introducir el primer capítulo. «Imaginen lo que será para un libro que tiene que disputar esa primacía con otro centenar, todos los que escribió Giordani. La historia de Light, en cambio, nunca ha visto la luz. No sólo: es un texto desconocido también para quienes –en estos años- lo han custodiado. Fue el mismo Giordani quien pidió que esperaran, cuando –en realidad- cualquier autor habría preferido lo contrario, sobre todo por lo que se refiere a sus mejores trabajos».
«Historia de Light no es una investigación conducida según las normas y la metodología de la historiografía. Podríamos definirla como la narración de la prodigiosa intervención suscitada por el Espíritu Santo –que se hace visible en la figura y en las acciones de Chiara Lubich- en la historia del siglo XX. En otras palabras, está constituida por una serie de cuadros narrativos en donde la línea biográfica de Chiara se entrelaza con el designio de Dios sobre la humanidad afligida, sin ideales y trastornada socialmente por las divisiones y las guerras mundiales. Por eso en la sutil trama de la Historia de Light, reconocemos algunos elementos básicos de la compleja personalidad de Giordani. Él vivió, como protagonista, todos los principales dramas del siglo XX, recibió heridas de guerra, sufrió persecuciones ideológicas, aceptó la marginación civil. Fue un hombre de fe, trabajó para la Iglesia y la cultura, consciente de que el mal radical sería vencido por un nuevo espíritu cristiano, que buscó tenazmente. Encontró a Chiara Lubich, en septiembre de 1948, y percibió en ella la luz (light) que estaba buscando. Fue su discípulo poniendo a disposición de la fundadora del Movimiento de los Focolares toda su inteligencia y voluntad. Nunca tuvo dudas de la fuerza y de la preminencia de la figura de Chiara para la Iglesia, para la sociedad, para la historia contemporánea y para el porvenir. Por lo tanto, Giordani no podía, ni si lo hubiese querido, escribir una historia completa de Chiara Lubich, tomando distancia, con una metodología inexpugnable. Su vinculación humana y espiritual no se lo podían conceder».
«El Autor había escrito numerosos volúmenes sobre las más grandes figuras espirituales: Catalina de Siena, Ignacio de Loyola, Magdalena de Canossa, Contardo Ferrini, Francisco de Paula, Vicente de Paúl, Francisco de Sales, Francisco de Asís, sólo para citar algunos trabajos monográficos. Se trata de una galería de personalidades extraordinarias, de épocas y contextos diferentes. El lugar de honor, en esta rica secuela, ha sido asignado a Chiara Lubich, de cuya historia hizo su “obra maestra”. Cuando, con 54 años, la historia lo llamó a la cita con Chiara, no llegó espiritualmente desarmando. Sabía evaluar la grandeza religiosa de un ideal, y tenía los instrumentos para medir la magnitud de una intuición mística. Por dicha razón […] podemos creer que Giordani advirtió una especie de supremo deber de dar testimonio de la verdad de quién fue realmente Chiara. Por otra parte, este papel él lo asumió desde los primeros momentos en que empezó a frecuentar a Chiara y al primer núcleo de focolarinas. Con su erudición, estaba en grado de revelar la importancia y la novedad de la figura de Chiara a las jóvenes que la seguían».
«Giordani vivió momentos difíciles en donde Chiara Lubich y los Focolares estuvieron bajo la lupa de la Congregación del Santo Oficio. De dicho período –estamos en los años Cincuenta- y todavía durante muchos años después, se produjo una difusa actitud de prudencia que inducía a la máxima discreción sobre la figura de Chiara. Si bien era necesario contener los sentimientos de afecto y de estima hacia Chiara, a Giordani no le cabía duda de que la verdad sobre ella se escribiría y se transmitiría. Por eso, Historia de Light, su “obra de arte”.
Introducción a la Historia de Light (texto integral en italiano) – publicado en Nuova Umanità, enero-marzo 2015
El Movimiento político por la unidad (MPPU), expresión en el ámbito político del Movimiento de los Focolares, hace sentir su voz ante el drama migratorio hacia Europa, voz que se suma a las de tantas asociaciones y gente sensible de todo el mundo.
«El plan presentado por la cumbre europea sobre la migración –escriben- que fue convocado de urgencia después de la enésima tragedia sucedida en el Canal de Sicilia con su pesadísimo balance de vidas perdidas, extiende el área de intervención de las operaciones de vigilancia marítima Tritón y Poseidón, de forma que los barcos dedicados a estas dos misiones, que fueron aumentados gracias a la triplicación de los recursos financieros, puedan ir más allá de las 30 millas costeras de los países de la UE. Todavía quedan acciones dentro del mandato de Frontex cuya función es la vigilancia marítima dentro de las 30 millas de la costa europea y no una política migratoria integral».
El MPPU denuncia que el plan contiene en sí mismo una fuerte contradicción: «De hecho, los Estados de la Unión, no han demostrado absolutamente la misma disponibilidad para acoger a los inmigrantes, como si no tuvieran que llegar más. Sin embargo todos sabemos que destruir las frágiles bancazas, si bien (podría ser) que en parte desanimara a los traficantes de seres humanos, ciertamente no va a servir para salvar a todas las víctimas de las migraciones ilegales, ni para detener el flujo migratorio». De hecho sabemos por las noticias de estos días que, en Macedonia, un tren atropelló y mató a 14 inmigrantes que caminaban a los largo de los rieles en la ruta que sigue la vía terrestre.
«Una política seria de la Unión Europea (y no sólo) en materia de migración –prosigue el llamado- debería tener una perspectiva muy diferente y distinguir tres ámbitos distintos de iniciativa y acción pública y política. En primer lugar es necesario dar una señal fuerte de que se están activando todos los recursos disponibles a nivel institucional, de infraestructura, humanos y financieros en los países de acogida con el fin de encaminar una vasta movilización que pueda responder a la emergencia con instrumentos adecuados y en forma concreta, inmediata y eficaz. La acogida temporal de los emigrantes y de los refugiados se debe repartir equitativamente en el territorio, tomando en cuenta las estructuras disponibles, la composición y consistencia de la población residente y la presencia de redes locales que puedan intervenir en forma solidaria, organizada y responsable».
El llamado continúa dando ejemplos ya en acto de acogida y solidaridad y afirma que «el Movimiento político por la unidad asegura su total apoyo humano y político a todos aquellos funcionarios, llamados en este período, a asumir decisiones difíciles a menudo impopulares (…) Es un deber de todo administrador público, tanto a nivel local, como nacional o internacional, hacer comprender la razón de las medidas de emergencia de hospitalidad, adoptadas en el pleno respeto de los derechos y de las expectativas de las comunidades políticas, sin por ello sustraerse de los deberes humanitarios que exigen dar una respuesta a exigencias inmediatas y elementales de otros seres humanos».
«En segundo lugar – continúa el texto del MPPU, es necesario que la Unión Europea aclare la equivocación fundamental que mina las bases de cualquier política seria de gestión del flujo migratorio. No se puede hablar de un papel más incisivo de las instituciones presentes en Bruselas si al mismo tiempo no se le da a la Unión Europea la necesaria competencia y los recursos humanos y financieros que se requieren para que los Estados miembros, incluyendo los del Mediterráneo, puedan desarrollar las funciones que hasta ahora no han querido compartir en una perspectiva de verdadera integración».
«En tercer lugar – concluye el llamado –, los fenómenos migratorios que se manifiestan en el Mediterráneo tienen causas geográficamente y políticamente todavía más amplias, incluida la misma ingobernabilidad de Libia, Somalia y grandes regiones del África subsahariana, sin contar con el desmantelamiento en acto de los contextos de la región de Medio Oriente, en especial de Siria e Irak. La vastedad y complejidad de las cuestiones políticas, económicas, sociales y culturales que caracterizan dichas áreas exigiría ´la movilización de la comunidad internacional, empezando por las Naciones Unidas, con el fin de poner en marcha un plan de intervenciones y de medidas de emergencia , superando las contraposiciones y los vetos entrecruzados».
Llamamiento del Movimiento Político por la Unidad (texto integral en italiano)

Foto: WFP/Abeer Etefa
https://vimeo.com/125812270
¿Qué son las religiones en el mundo de hoy? Hay muchos que las ven como obstáculos a la paz, un residuo de tiempos pasados que ahora causan un extremismo violento. Pero el mundo, ¿sería verdaderamente más pacífico sin las religiones? El debate del tema a Alto Nivel “Promover la tolerancia y la reconciliación”, es animado. El segundo día del encuentro en la ONU aparecen, de hecho, algunas directivas. El secretario general Ban Ki-moon, en la apertura propone un comité consultivo con los líderes de las religiones, para ayudar a las Naciones Unidas a encontrar soluciones para los conflictos que están en curso, a menudo precisamente entre los fieles de religiones distintas. En la plenaria se presentan los testimonios de 15 líderes religiosos. Todos los presentes están de acuerdo en el hecho de que las religiones deberían ayudar a construir la paz, ir más allá de la simple tolerancia, de la aceptación –y subrayan que existen personas en todo el mundo que viven ya así en la cotidianidad. Maria Voce en su discurso recuerda la experiencia vivida por muchos en el Movimiento de los Focolares: «El encuentro entre culturas y religiones es una experiencia continua y fecunda, que no se limita a la tolerancia o al simple reconocimiento de la diversidad, sino que va más allá de la fundamental reconciliación, y en cambio crea, por así decir, una nueva identidad, más amplia, común y compartida». Y así ocurre en contextos que se han visto afectados y sufren aún ahora gravísimas crisis, como ocurre en Argelia, en Siria, en Iraq, en Líbano, en la República Democrática del Congo, en Nigeria, en Filipinas.
Para responder a los desafíos y a la violencia, propone un «extremismo del diálogo», es decir un diálogo que exige el máximo compromiso, «que es arriesgado, exigente, desafiante, que aspira a renunciar a las raíces de la incomprensión, del miedo, del resentimiento». De allí, invita a aspirar a una «civilización de la alianza», «una civilización universal que logre que los pueblos se consideren parte de un acontecimiento, plural y fascinante, del camino de la humanidad hacia la unidad», e invitó a la misma ONU a reconsiderar su propia vocación, a reformular su propia misión, para ser «una institución que verdaderamente trabaje por la unidad de las naciones, en el respeto de sus riquísimas identidades» Decir que las religiones son la causa de las tensiones, es según María Voce tener una visión demasiado limitada de la situación: «Lo que estamos presenciando hoy en muchas áreas del planeta, desde Medio Oriente a África, tiene muy poco que ver con las religiones y en cambio tiene mucho que ver con los habituales mecanismos de dominio de las oligarquías y de la prevalencia de estructuras orientadas a la cultura bélica». Así pues, la vocación de las religiones está bien determinada: «Ser fieles a la propia inspiración fundamental, a la Regla de Oro que es común en todas, a la idea de la única familia humana universal». En esta línea estaban todos de acuerdo: las religiones llevan a la paz, si no son instrumentalizadas para otros fines.
En la mesa redonda plenaria de la tarde, moderada por la periodista de la BBC Laura Trevelyan, el Rabino David Rosen se pregunta porqué existen tantos jóvenes que se sienten atraidos por el extremismo: «Tal vez porque están en búsqueda de la propia identidad, o por algo que dé un sentido a su vida». «En las Naciones Unidas, normalmente no se menciona a Dios», se atreve a decir el Rabino Arthur Schneier: «¿Cómo tratamos este problema –que la ONU tendría que ser neutral- cuando 5 de los 7 millares de personas en la tierra pertenecen a una religión?». Para Bhai Sahib Mohinger Singh, Sikh de Birmingham: «Dios es omnipresente, en cada uno de nosotros, por lo tanto no se puede decir que Dios no está aquí». Y para María Voce: «Se habla de Dios cuando se habla de justicia, de compartir todos los bienes de la tierra, de un desarrollo sustentable, se habla de Dios cuando pensamos en qué cosa le estamos preparando a las generaciones futuras. Esto es hablar de Dios, no es necesario hablar de forma abstracta». ¿Cómo mantener la integridad del diálogo interreligioso? Los líderes religiosos presentes ¿no están renunciando a algo, viniendo aquí a la ONU para hablar de la resolución de los conflictos? «Yo no renuncio a nada», afirma María Voce. «Yo vine por amor, pensando en traer mi contribución de amor a la humanidad. Me sentí enriquecida por esta posibilidad» Al final una mirada a las nuevas generaciones: «Volviendo a casa, lo que haré – declara- será sostener todas las actividades de los jóvenes y de los adolescentes, porque creo en su potencial profético» y le cede la palabra a Ermanno Perotti, joven italiano que la acompañó en esta etapa estadounidense. El joven de 25 años, máster en Economía del Desarrollo, aprovecha la ocasión para presentar El Atlas de la Fraternidad un dossier que reúne las iniciativas para la fraternidad que están presentes en todas las latitudes. «Con la esperanza- agrega María Voce- de que un día también estos “fragmentos de fraternidad” puedan ser presentados en las Naciones Unidas», y que las Naciones Unidas puedan acogerlos. Con esta visión está claro que las religiones tienen una gran oportunidad, pero también una gran tarea: construir la paz y responder a los desafíos con un “diálogo extremo” en vez de cerrarse en el propio grupo. Susanne Jansen, New York Intervención íntegra de Maria Voce (texto) Intervención íntegra de Maria Voce (video) Comunicado de prenas Prensa

Arriesgar la propia vida para aliviar los sufrimientos de los pobres: Maria Voce comienza narrando la fase final de la Segunda Guerra Mundial, cuando en Trento, en 1943 «un grupo de chicas se reúne en la pequeña ciudad de Trento, en Italia septentrional. En medio de las bombas esas chicas, guiadas por una profesora muy joven, Chiara Lubich, animadas por una renovada comprensión de la radicalidad del amor evangélico, deciden arriesgar la propia vida».
Un gesto repetido por muchos hoy todavía, que lleva a la regeneración del tejido social: Maria Voce recuerda los campos de prófugos en Líbano, Siria, Jordania, Irak, y las periferias degradadas de las megalópolis, y la fuerza de cuantos introducen «en el circuito destructivo del conflicto el empeño por la regeneración del tejido social, cumpliendo – para usar el lenguaje de esta organización – una acción de peace-building».
Aquellas chicas, afirma, «decidieron romper el círculo vicioso de la violencia, respondiendo con gestos y acciones que en el clima del conflicto habrían podido parecer veleidosas o incluso irrelevantes. ¡No fue así, no es así! ».
«También hoy estamos, quizás, en una situación de gravísima disgregación política, institucional, económica, social, que exige respuestas igualmente radicales, capaces de cambiar el paradigma prevaleciente. El conflicto y la violencia parecen, de hecho, dominar amplias áreas del planeta, involucrando a personas inocentes, cuya culpa es solamente la de encontrarse en un territorio disputado, pertenecer a una determinada etnia o profesar una determinada religión».
El encuentro entre culturas crea una nueva identidad: «En el Movimiento de los Focolares, al que tengo el honor de representar -explica Maria Voce- el encuentro entre culturas y religiones (Cristianismo, Islam, Hebraísmo, Budismo, Hinduismo, religiones tradicionales) es una experiencia continua y fecunda, que no se limita a la tolerancia o al simple reconocimiento de la diversidad, que va más allá incluso de la fundamental reconciliación y crea, por decir así, una nueva identidad, más amplia, común y compartida. Es un diálogo eficaz, que involucra a personas de las más variadas convicciones, incluso no religiosas, e impulsa a mirar a las necesidades concretas, a responder juntas a los desafíos más difíciles en el campo social, económico, cultural, político en el compromiso por una humanidad más unida y más solidaria. Ello sucede en contextos que han sido afectados o están caracterizados todavía por gravísimas crisis, como en Argelia, Siria, Irak, Líbano, República Democrática del Congo, Nigeria, Filipinas».
Descarta las medias medidas, la Presidente de los Focolares: «Si existe un extremismo de la violencia -afirma- se responde a éste (…) con igual radicalidad, pero de un modo estructuralmente distinto, es decir ¡con el «extremismo del diálogo»! Un diálogo que requiere el máximo del empeño, que es arriesgado, exigente, desafiante, que apunta a cortar las raíces de la incomprensión, del miedo, del resentimiento».
Civilización de la alianza: recordando la iniciativa de la «Alianza de las Civilizaciones», entre los promotores del evento, Maria Voce se pregunta « si hoy no se puede ir aún más a la raíz de esta nueva prospectiva, apuntando no sólo a una alianza de las civilizaciones, sino a la que podríamos llamar la «civilización de la alianza»; una civilización universal que hace que los pueblos se consideren parte del gran acontecimiento, plural y fascinante, del camino de la humanidad hacia la unidad. Una civilización que hace del diálogo el camino para reconocerse libres, iguales, hermanos».
Entre las muchas organizaciones representadas, recuerda la ONG New Humanity, que representa el Movimiento de los Focolares en la ONU. Y sobre ésta última se interroga:
«: ¿La ONU no debería quizás volver a pensar en su propia vocación, a reformular su propia misión fundamental? ¿Qué quiere decir, hoy, ser la organización de las “Naciones Unidas”, si no una institución que trabaja verdaderamente para la unidad de las naciones, en el respeto de sus riquísimas identidades? Ciertamente es fundamental trabajar por el mantenimiento de la seguridad internacional, pero la seguridad, aunque es indispensable, no necesariamente equivale a la paz.

Chiara Lubich en un Simposio en la ONU: Hacia la Unidad de la Naciones y la Unidad de los Pueblos – 28 de mayo de 1997
Los conflictos internos e internacionales, las profundas divisiones que registramos a escala mundial, junto a las grandes injusticias locales y planetarias, exigen de hecho una verdadera conversión en los hechos y en las elecciones de la governance global, que realice el lema acuñado por Chiara Lubich y lanzado en este lugar en 1997[1], “amar la patria de los demás como la propia”, hasta la edificación de la fraternidad universal».
La guerra es la irreligión: «No debemos pues ceder terreno a quien intenta representar muchos de los conflictos en acto como “guerras de religión”. La guerra es, por definición, la irreligión. El militarismo, la hegemonía económica, la intolerancia a todos los niveles son causas de conflicto juntamente a muchos otros factores sociales y culturales, de los que la religión constituye a menudo sólo un trágico pretexto. Aquello a lo que estamos asistiendo en muchas áreas del planeta, desde Oriente Medio a África, incluida la tragedia de los centenares de muertos de quienes huyen de la guerra naufragando en el mediterráneo, tiene muy poco que ver con la religión. Desde todo punto de vista, en estos casos se debería hablar no tanto de guerras de religión sino, más concretamente, realmente y prosaicamente, de religión de la guerra».
¿Qué hacer entonces? Citando a Chiara Lubich, desafía a tener el valor de “inventar la paz”: « Son muchas las señales, para que de la grave coyuntura internacional pueda emerger finalmente una nueva conciencia de la necesidad de obrar juntos para el bien común (…) con el valor de “inventar la paz”. Ha terminado el tiempo de las “guerras santas”. La guerra nunca es santa, y nunca lo ha sido. Dios no la quiere. Sólo la paz es verdaderamente santa, porque Dios mismo es la paz »
Concluye con la apelación a la regla de oro, que conduce a la inspiración fundamental que acomuna las religiones, para que sean «no un instrumento utilizado por otros poderes, aunque sea con fines nobilísimos, no una fórmula estudiada sobre el escritorio para resolver los conflictos o las crisis, sino un proceso espiritual que se encarna y se hace comunidad abierta a compartir todo lo humano, incluyendo todo el sufrimiento que esto conlleva, y a darle un alma».
New York – Sede dell’ONU, 22 aprile 2015
Dibattito tematico ad alto livello Promuovere la tolleranza e la riconciliazione
[1] C. Lubich en el Simposio “Hacia la unidad de las Naciones y la unidad de los pueblos”, Naciones Unidas, 28/05/1997
Sede general de las Naciones Unidas: millares de personas trabajan allí, importantes personalidades y jefes de estado – ¿hay alguien que nunca soñó entrar ahí algún día? Ermanno Perotti, 25 años, estudiante de Economía del desarrollo en Florencia/Italia, se encuentra ahí, y no como uno de los numerosos visitantes que siguen a los guías a lo largo de los inmensos pasillos. Él acompaña a María Voce, la presidenta del Movimiento de los Focolares, que ha sido invitada con otros líderes religiosos para intervenir en el Debate de Alto Nivel sobre “Promoción de la Tolerancia y la Reconciliación: favoreciendo sociedades pacíficas, acogedoras y contrastando el extremismo violento”. Muchos comparten la impresión de Perotti: «Cada representante de un Estado da su contribución, muchas palabras bonitas e iniciativas positivas, pero parecen estar aislados, cada uno ve la ONU como una plataforma para difundir sus propios pensamientos». «La cosa que un poco me molesta es precisamente la falta de escucha. Lo que en cambio me atrae es ver el esfuerzo de llenar esta falta con una escucha y un diálogo verdadero». Con esta perspectiva, que ha heredado de la vida de los jóvenes de los Focolares, ha sentido la atracción a comprometerse en la política, para estimular relaciones más verdaderas. Casi todos los interlocutores estaban de acuerdo sobre cómo prevenir la violencia y el extremismo: no hay otro camino sino el diálogo entre las culturas. «Me gustaría hacer surgir una escuela de diálogo precisamente en la ONU» dice Perotti. De hecho, el 90% de los relatores han subrayado la necesidad de formación, y muchos han hablado de la necesidad de dar voz a las mujeres y luchar contra la pobreza.
Hoy empieza el debate de la ONU sobre la “Promoción de la tolerancia y la reconciliación: favoreciendo sociedades pacíficas, acogedoras y contrastando el extremismo violento”. Entre los líderes religiosos invitados está María Voce, presidente del Movimiento de los Focolares. Tres preguntas antes de entrar en la sede de las Naciones Unidas:
¿Cómo se siente antes de participar en este evento de alto nivel con representantes de los 193 Estados miembros?
«Estoy bastante tranquila. A veces en estas organizaciones lo que falta es precisamente el testimonio de cuanto ya se hace en el mundo por la paz. Tengo la impresión de que a menudo quienes que trabajan por ella se sienten solos y tienen necesidad de que alguien éste con ellos en el campo, trabajando por los mismos fines. Con un ideal tan grande, como el que nos ha dado Chiara Lubich, no trabajamos sólo por la reconciliación y la justicia social, sino que éstos son pasos para llegar a la unidad».
Mirando el mundo de hoy, algunos piensan que las religiones levan más a la división que a la paz…
«Ciertamente ninguna religión es autora de la guerra. La palabra religión quiere decir vínculo, es un vínculo entre las personas. ¿Cómo puede una religión generar la guerra? La guerra nace en el corazón de las personas, y ellas, no importa la religión a la que pertenezcan, pueden ser buenas o malas. Muchas veces la religión se usa como un pretexto para justificar motivaciones muy terrenales y antihumanas: el deseo de poder, de aplastar a los más débiles, de vender los propios productos, incluidas las armas. La raíz de las guerras sin duda no está en las religiones, sino en estos otros motivos que en el fondo siempre son fruto del egoísmo».
¿Con los enfrentamientos que existen actualmente, por ejemplo en Medio Oriente o en Nigeria, usted sigue siendo optimista de que la paz sea posible?
«No puedo no ser optimista porque Jesús es la paz. Y como nosotros seguimos a Jesús, tenemos que creer que la paz es posible. Es verdad que Él mismo ha dicho ‘He venido a traer la espada’, pero quiere decir tomar una posición decidida. Creo que las religiones pueden ayudar a hacer que se despierte la conciencia de la humanidad: la paz no es solamente un bien entre otros bienes porque, sin la paz todos los otros bienes no sirven de nada. Se puede trabajar por la paz si nos ponemos todos juntos, tanto el rico como el pobre, tanto el potente como el menos potente, el religioso como quien no se reconoce en ninguna religión. Tenemos que trabajar por estas relaciones de paz en la familia humana, donde verdaderamente somos todos iguales, y tenemos que dar testimonio de esta igualdad».
El Debate a Alto Nivel en el Palacio de Cristal de Nueva York es una iniciativa del Presidente de la Asamblea General Sam Kutesa, del Secretario General Ban Ki-moon y del Alto Representante de la Alianza de las Civilizaciones Nassir Abdulaziz Al-Nasser. El 21 de abril se hablará de las estrategias para lograr sociedades que incluyan a todos. El 22 de abril los líderes de varias religiones han sido invitados a dar un testimonio del potencial que tienen para construir la tolerancia y la reconciliación.
Susanne Janssen, New York
Conexión vía streaming de la web TV de las Naciones Unidas: http://m.webtv.un.org
Una mirada viva, una sonrisa dulce, con un velo de tristeza, que permanece cuando cuenta los trágicos acontecimientos del país que se convirtió ahora en su patria por propia elección. Ghada, ¿qué es lo que te ha empujado a volver a Siria?
A los 20 años dejé la familia y la patria para seguir a Dios. En septiembre de 2013, cuando decidí volver a Siria, el entusiasmo era el mismo. Estaba intacto. No me asustaba la idea de que podría morir. Mucho más me atraía el deseo de vivir al lado de las personas que años anteriores había conocido y quería que ellos sintieran que no habían sido abandonados. Me impulsó el deseo de compartir su vida, sus temores, la precariedad de su modo de vivir cotidiano. Aquí, de hecho, las bombas explotan cuando menos te lo esperas.
Pero, ¿no existe ningún aviso previo a los bombardeos para poderse proteger de algún modo?
No hay sirenas que anuncien los raid y tampoco se puede confiar en una estrategia que haga suponer cuándo y dónde caerán las bombas. Por otro lado, estamos ya en el 5º año de guerra y no podemos estar atrincherados por siempre. Uno se puede detener un día, un mes, pero después, aunque truenen los morteros, la vida debe continuar: los niños van a la escuela y los padres van a trabajar para mantener la familia. Todo va adelante, en la precariedad y en el riesgo más absoluto. Había vivido el mismo drama cuando estaba en el focolar en Líbano, pero aquí todo se agravó más, todo es más difícil. Aquí se respira terror y violencia en cada rincón.
Tú ya estuviste en Siria en el pasado. ¿Nos puedes decir algo del cambio que encuentras?
Cuando estaba en el focolar de Líbano, viajaba a Aleppo, a Homs y también a Damasco porque ya había muchas personas que deseaban mantenerse en contacto con los Focolares. Por la sensibilidad y la profundidad interior del pueblo sirio, resultaba fácil estrechar vínculos significativos. Se compartían los valores cristianos, que son aquí muy sentidos. Aún dentro de la pluralidad de las Iglesias y de ritos distintos, propia de esta tierra, había y hay todavía gran armonía entre todos. Cuando en el ’94 se planificó el focolar en Aleppo, fui enviada a abrirlo junto con otras dos focolarinas. Me quedé durante 9 años. Para Siria eran momentos de prosperidad: el país no tenía deuda pública y el PIL estaba en constante incremento. De noche las chicas podíamos salir libremente.
Ahora hay una tempestad. Pero lo peor es la ausencia de perspectiva de que esta guerra pueda terminarse.
Volví, para decir junto con los otros focolarinos que están en Siria, que no los hemos olvidado, que Jesús nos hizo una única familia y por esto queremos correr los mismos riesgos. También nosotros, de hecho, como todos, vamos al trabajo, a la iglesia, al mercado, sin saber si volveremos a casa. Estamos allí por el amor que nos liga y la comunidad en Siria sabe que estamos dispuestos también a dar la vida por ellos.
Del mismo modo que ellos también están dispuestos a darla por nosotros. Esta reciprocidad es de verdad excepcional. Compiten para hacernos sentir bien, para compartir con nosotros todo lo que tienen.
Ustedes las focolarinas, están en Damasco, una ciudad fascinante, rica en arte, en historia, una famosa meta turística. ¿Cómo se vive allí, hoy?
En la ciudad, pero también en los pueblos, cada día se desafía a la muerte. El transporte a menudo no existe por la falta de gasoil y los continuos sitios de bloqueo. Se sabe cuándo se sale pero no se sabe cuándo se vuelve. En las casas falta la electricidad y también el agua durante horas. Se llega a la exasperación. A tal punto que el éxodo –para quienes quieren dejar el país- está en continuo aumento. Se calcula que la emigración, tampoco está exenta de enormes riesgos, ha superado los 6 millones de personas. Pero la religiosidad es siempre muy fuerte. En el Vía Crucis del viernes santo, aún conscientes de que las bombas podían explotar de un momento a otro, los cristianos estaban todos en la procesión, llevando con ellos también a los niños. Recientemente los muchachos que conocemos hablaron por skype con un grupo de coetáneos portugueses. Ellos querían organizarse para mandar ayuda y preguntaban qué era lo que más precisaban. Y ellos, aun teniendo necesidad de muchas cosas materiales, seguían repitiendo: «Recen por nosotros, recen por la paz, recen para que se detenga este espiral de odio»
La elección de ustedes de quedarse en Siria, es una elección fuerte, valiente…
No nos sentimos héroes. Tampoco estamos aquí a título personal. Antes de partir pude encontrar al papa Francisco y en sus palabras de aliento sentí todo el amor de la Iglesia que se acerca a este pueblo tan probado. Nos sentimos sostenidos también por el amor de todo el Movimiento de los Focolares esparcido en todo el mundo. Precisamos este amor para seguir esperando, impotentes frente a la supremacía de los intereses económicos y a la proliferación del mercado internacional de armas. Nuestra misión es participar y compartir los dolores cotidianos de la gente. Festejamos juntos los aniversarios, construimos momentos de distensión entre adultos y niños para tratar de aliviar el stress. Organizamos momentos de espiritualidad, rezamos juntos por la paz. En Navidad nuestros jóvenes organizaron un concierto al que asistieron 300 personas, entre ellos también amigos musulmanes. Recientemente festejamos una boda. En la familia habían sido asesinados dos hijos y a causa del luto, la chica no podía salir de la casa vestida de novia. Entonces salió del focolar, y todos nosotros la acompañamos a la iglesia. Tratamos de integrarnos en las iniciativas de la Iglesia local y con las otras expresiones eclesiales que están aquí, nos ayudamos a aliviar los sufrimientos y las privaciones de la gente. Para continuar juntos esperando y creyendo, sosteniendo cada esfuerzo a fin de que la paz llegue.
En el distrito de Rotorua (Nueva Zelandia), el espesor de la corteza terrestre es de apenas 4 km. Aquí se pueden admirar espectaculares géiseres en erupción e, inclusive en la ciudad, charcos humeantes con burbujitas que se mueven en la superficie. Desde la tierra sale un calor que alcanza hasta los 120°C. Aquí los colonizadores ingleses habían intentado reproducir las termas romanas.
Aún hoy la actividad termal es un atractivo turístico muy importante para Rotorua, una ciudad sumergida en el verde y rodeada por colinas. A las orillas del lago homónimo surge el Keswick Christian Camp, una estructura recreativa. Para participar en un encuentro promovido por los Focolares, se dieron cita allí unas 156 personas procedentes de varias ciudades de las dos islas principales que conforman Nueva Zelandia. Su objetivo era el de pasar tres días juntos, lejos de la rutina diaria, para profundizar la espiritualidad de la unidad.
Maoríes, filipinos, chinos, coreanos, holandeses, anglosajones, italianos, malteses, singapurenses, taiwaneses, walisianos, franceses, tokelauanos, hindúes, pakistaníes…: una sorprendente variedad étnica en el bosquejo de humanidad que ha ido componiendo. A pesar de tanta diversidad, desde el primer momento se respiraba una atmósfera de familia.
Además de los momentos de espiritualidad y de actividades recreativas, el programa preveía amplios espacios para favorecer el conocimiento recíproco y el intercambio entre todos. Muy impactante el relato de la familia Pitcaithly, de Christchurch, la segunda ciudad del país, recientemente destrozada por dos fuertes terremotos. Una tragedia que unió a la población en un coro de solidaridad con el lema: “Kia kaha, stay strong Christchurch!”(traducción?), al que contribuyeron también donaciones recogidas por los Focolares en varias partes del mundo.
De Gisborne, la ciudad que goza del privilegio de ser la primera en ver cada día el nuevo amanecer, se presentó la actividad de “Fish & Chips Club”(“Club del Pescado y las Papas fritas”). Entre sus finalidades está la de recolectar fondos a favor de actividades formativas para los jóvenes, llevadas adelante por personas de varias Iglesias cristianas junto a otras de convicciones no religiosas. Juntos tratan de hacer algo útil por los demás. A pesar de la pluralidad, los jóvenes y los adultos se reúnen cada mes para reflexionar sobre el Evangelio y compartir las experiencias que surgen y tratan de ponerlo en práctica. Una manera realmente significativa para crecer como personas y sacar fuerzas para llevar adelante las distintas actividades artesanales y deportivas de un club en el que cada uno puede ser sí mismo y donde se trata de subrayar no tanto lo que separa, sino los valores que se pueden compartir.
Aunque Nueva Zelandia puede parecer un país acomodado y acogedor, una familia hindú-pakistaní contó cuán difícil ha sido para ellos insertarse en esta sociedad. Martis, padre de dos hijos, trabajaba en un asilo para ancianos y su esposa Antonieta, en una pequeña empresa de procesamiento de carnes. En un determinado momento, ambos perdieron el trabajo. La búsqueda de un nuevo empleo se prorrogaba sin resultado, hasta que decidieron volver a su patria. Faltando sólo diez días para que se les venciera la visa, alguien en una ciudad cercana, logró conseguir una entrevista de trabajo para Martins y por lo tanto, la posibilidad de renovar el permiso de residencia. Fue grande la alegría de todos y de esta familia que dio un fuerte testimonio del amor de Dios que se manifiesta a través de la comunidad.
Teresa, hablando a nombre de los jóvenes presentes, dijo: «La experiencia de estos días nos dio la carga necesaria para volver a nuestras respectivas ciudades y volver a empezar». Anne, una señora anciana maorí, muy estimada por su tribu, concluyó: «Aroha te mea nui o te ao Katoa»; lo que en su idioma significa: «El amor es el don más grande de todo el mundo».
«No se puede decir aquí quién fue Igino Giordani para el Movimiento de los Focolares. Basta pensar que él es un cofundador del Movimiento. Ahora bien, ser fundadores o también cofundadores de una Obra que la Iglesia reconoce como suya, comporta una acción múltiple y compleja de la gracia de Dios, con impulsos varios y válidos del Espíritu Santo. Se trata de un comportamiento, por parte del sujeto, tan decisivo para la Obra, que la mayoría de las veces no se puede predecir porque es sugerido de lo Alto, que ocasiona sufrimientos profundos y prolongados, dona gracias de luz y de amor, extraordinarias, por lo que es mejor confiar a la historia de la Iglesia y de los Movimientos espirituales que embellecen con los siglos, la revelación de esta figura.
Se podría decir algo, aunque no es fácil, de Igino Giordani como focolarino.
Todo lo que hace el focolarino, rezar, trabajar, sufrir, es para llegar a esta meta: ser perfecto en el amor. Pues bien, nos parece que podemos afirmar que Giordani alcanzó esta meta. Por lo que nosotros podemos apreciar, él ha sido perfecto en el amor.
Personificó el nombre de batalla con el que se le llamaba en el Movimiento: Foco, fuego, es decir, ese amor por Dios y por el prójimo, sobrenatural y natural, que es la base y el vértice de la vida cristiana, contribuyendo en forma única a mantener viva en medio nuestro la realidad de la realidad de la “palabra de vida” que se le indicó cuanto entró al Movimiento. “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”.
Quienes conocieron a fondo a Igino Giordani, concuerdan en constatar y afirmar que él vivió todas las bienaventuranzas.
“Puro de corazón” en forma excepcional, abrió a las personas casadas de ambos sexos, de varias partes del mundo, la posibilidad de una original consagración a Dios, aun en su estado matrimonial, mediante una virginidad espiritual, efecto de la más ardiente caridad.
Esta pureza de corazón le afinó los sentimientos más sagrados y se los potenció. Poseía un amor muy tierno hacia su esposa. Y al final de la vida conmovía e impresionaba la intensidad de su afecto hacia sus cuatro hijos. Igual que hacia sus nietos. Era un padre perfecto, un abuelo perfecto y un hombre todo de Dios.
Fue un “pobre de espíritu” con un desapego completo no sólo de todo lo que poseía, sino sobre todo, de todo lo que era.
Era rico de misericordia. Cerca de él también el más miserable pecador se sentía perdonado y el más pobre se sentía rey.
Una de sus características más destacadas, como documenta su historia de hombre político, era la de ser un “constructor de paz”.
Había llegado a poseer una tal mansedumbre que permitía entender por qué el Evangelio dice que quien tiene esa virtud poseerá la tierra: él con la más noble gentileza, con su trato, con su forma de hablar a cada uno, conquistaba a cuantos se le acercaban. Quienquiera que fuera se sentía a gusto, considerado, con dignidad. también los más jóvenes lograban establecer con él una relación de igual a igual. Y se constataba cómo, sobre todo en los últimos años, irradiaba, al hablar, algo sobrenatural.
“Tenía hambre y sed de justicia” y por ella combatió toda la vida. Sufrió persecuciones en nombre de Dios, por lo que hoy creemos que posee Su Reino.
Pero muchas otras palabras del Evangelio hacen recordar su figura.
Mirándolo se comprende lo que significa la conversión que Jesús pide, cuando dice que es necesario hacerse como niños. Fue un cristiano de primera clase, docto, apologista, apóstol, cuanto tuvo la impresión de que había encontrado una naciente de agua genuina, que brotaba de la Iglesia, supo “venderlo todo” para seguir a Jesús que lo llamaba a saciarse de esa agua.
Había sufrido mucho por la marginación espiritual que, en sus tiempos, le parecía entrever hacia el laicado, ambicionaba con todo su gran corazón abatir las paredes que dividían a las personas que tenían un estado de perfección y las otras que -agregaba bromeando- tenían un estado de imperfección. En la práctica, era muy sensible a los signos de los tiempos, es más, él mismo era un signo de los tiempos, de estos tiempos en los cuales el Espíritu Santo llama a todo el pueblo de Dios a la santidad.
Cuando Igino Giordani encontró el Movimiento, éste estaba conformado sólo por personas vírgenes. Fue él quien lo abrió de par en par a los casados, que siguiéndolo han advertido hambre de santidad y consagración, haciendo efectivo el proyecto, que al principio apenas se podía distinguir, de una convivencia de vírgenes y casados, en la medida que se puede permitir, según el modelo de la familia de Nazaret. Giordani ha sido uno de los más grandes dones que el cielo ha hecho al Movimiento de los Focolares».
(Tomado de: Chiara Lubich, Igino Giordani focolarino, «Città Nuova» n. 9-10 mayo 1980)
«La empresa donde trabajaba, en el 2014 – cuenta Rosette- me destinó a la región de Kurdistán iraquí (KRI). Para facilitar la inserción laboral de mi marido Eric, también él con un óptimo currículo, pensamos ubicarnos en Dubái, un rico emirato árabe donde se vive de forma placentera con todo tipo de confort. A causa de esta riqueza muchos extranjeros vienen a Dubái para obtener una vida mejor para ellos mismos y para sus familias, aunque esto signifique abandonar a sus seres queridos en sus países de origen.
En uno de mis viajes a Kurdistán, aun estando en el aeropuerto con dos horas de anticipación, fui borrada de la lista de pasajeros. Estaba nerviosa porque significaba tomar un avión más pequeño que salía a la una de la madrugada. Faltaba mucho tiempo para el embarque pero igualmente fui a al nuevo terminal, pues nunca se sabe si puede pasar algo imprevisto. Me resultó extraño ver tanta gente, muchas personas estaban durmiendo en el piso. Pregunté cuánto tengo que esperar. Una señora me dice: “Depende: puede salir enseguida pero puede ser también dentro de algunos días”. Efectivamente, ella estaba allí desde hacía casi dos días a causa de un error ortográfico en su visa. Y no la dejaban salir. Para comenzar una conversación le pregunté si tenía algo para comer: “Sí, tengo todavía alguna galletita y un poco de agua”. La invité a comer conmigo y después de mucha resistencia, aceptó.
Mientras estábamos conversando, recibió una llamada de su jefe para saber cómo se encontraba y si tenía plata para permanecer allí. Ella no tenía dinero. Había enviado todo su sueldo a su hijo para que pagara la cuota de la Universidad. Cuando terminó la llamada telefónica me contó su historia: estaba separada del marido, los dos hijos vivían con la abuela en el país de origen. Ella había venido a trabajar a Dubái porque también la hija está terminando el liceo y se precisaba dinero para pagar la Universidad.
Poco después escuché que anunciaban mi vuelo. Pero quién sabe hasta cuándo ella tendría que esperar. La animé a que aceptara un dinero que le ofrecí. Le prometí que iba a rezar por su familia.
La suya es una de las tantas historias que muestran la vida de los emigrantes. Algunas familias están en Dubái porque en su tierra hay guerra (son palestinos, sirios, iraquíes): Dubái se presenta como un refugio seguro donde se puede vivir una vida normal. Para ellos el trabajo es todo, el principio y el fin, porque sin trabajo no tienen la visa y sin la visa no pueden permanecer en Dubái.
La distancia física y la soledad por vivir en un país extranjero que sufren en especial las personas que están solas, durante mucho tiempo, ofuscan también las más nobles de las intenciones. Conocemos personas que comenzaron relaciones extra conyugales, destruyendo así la familia por la cual vinieron a este lugar, limitándose a proveer a sus seres queridos sólo dinero y no más su presencia. Lamentablemente la mayoría de estas personas acepta estas soluciones como un hecho ineludible, aún si el precio que pagan por esta situación es muy alto.
Este mismo “precio” se nos estaba pidiendo a nosotros. Mis frecuentes viajes entre Kurdistán donde trabajaba y Dubái donde trabajaba Eric me llevaban a estar cada vez menos con mi esposo. Así que decidimos trasladarnos a Kurdistán, aunque esto significaba para Eric renunciar al buen trabajo que tenía en Dubái.
Al principio mi empresa aceptó, pero en el curso de posteriores conversaciones y debido a algunos episodios violentos en Kurdistán, nos dijeron que la empresa no podía garantizar la seguridad de Eric y por lo tanto él no podía permanecer allí. Uno de mis superiores me insinuó “… se acostumbrarán a vivir separados…”.
Frente a esta perspectiva decidimos inmediatamente presentar la renuncia. En ningún caso debíamos vivir separados, aunque esto significara renunciar a dos trabajos muy bien remunerados y a una carrera para la cual habíamos estudiado mucho. Confieso que fue una elección muy difícil. Sin embargo, en el corazón, los dos sentíamos que era la decisión más justa. Volvimos a nuestra tierra natal, Filipinas, empezando desde cero. Mi último día de trabajo fue el 31 de diciembre de 2014.
El pasado mes de enero, el Papa visitó Filipinas, y en el encuentro con las familias afirmó con fuerza el valor de la familia: “Debemos ser fuertes para decir que no a cualquier intento de colonización ideológica que quiera destruir la familia”. Parecía que lo decía a nosotros, y confirmaba la elección de ir contra la corriente que habíamos hecho”.

El modo que el Apóstol Pablo tiene de comportarse, en su extraordinaria misión, se podría expresar así: hacerse todo a todos. Él, en efecto, trata de comprender a todos, de entrar en la mentalidad de cada uno, para lo cual se hace judío con los judíos, y con los no judíos – es decir, aquellos que no tenían una ley revelada por Dios – se hace como alguien que no tiene ley.
Él se adhiere a las costumbres judías cada vez que esto sirve para salvar obstáculos, para reconciliar ánimos, y, trabajando en el mundo greco-romano, asume las formas de vivir y de la cultura, propias de este ambiente.
Y dice:
«Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles ; me he hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos»
Frente al apóstol se ha abierto como un abanico el gran horizonte de libertad, que ofrece el Evangelio de Cristo: la libertad del pecado, de la ley, de la muerte, del imperio de Satanás, de las barreras impuestas por las naciones, por las clases, por el sexo, por todo despotismo humano, por los tabúes de la comida y de las costumbres…
Pablo vive estas libertades en su mismo ser y se las ofrece con el Evangelio a las comunidades fundadas por él.
Sin embargo, en la libre realidad del cristianismo que él anuncia, advierte la exigencia, más aún, el imperativo de hacerse esclavo de alguien: de sus hermanos, de cada prójimo.
Él ve este imprescindible deber suyo en Cristo, que se dejó crucificar para llegar a cada hombre, donde quiera que esté, para hacerse servidor de todos.
Dios, encarnándose, se hizo cercano a cada hombre, pero en la cruz, se hizo solidario con cada uno de nosotros pecadores, con nuestra debilidad, con nuestro sufrimiento, con nuestras angustias, con nuestra ignorancia, con nuestros abandonos, con nuestros interrogantes, con nuestros pesos…
Pablo también quiere vivir así, y por eso afirma:
«Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles ; me he hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos»
El porqué de la vida que posees y de sus días es llegar a Dios. Y no llegar solo, sino con los hermanos. También hasta ti, cristiano, ha llegado una llamada de Dios semejante a la que tuvo Pablo. También tú, como el Apóstol, debes «ganar» a alguien, «salvar a toda costa a alguno».
Tienes a los que están junto a ti durante el día, a los que encuentras por la calle, con los que hablas por teléfono, para los que trabajas…
Ama a todos.
Pero esta vez prefiere a los más débiles. Hazte «débil con los débiles, para ganar a los débiles». Dirígete a los que flaquean en su fe, a los indiferentes, a los alejados, a quien se confiesa ateo, a quien desprecia la religión…
Si te haces uno con ellos, incluso en sus «debilidades», experimentarás el inefable método apostólico de Pablo: ¡los conquistarás!
¿Tienes una mujer que no ama absolutamente la Iglesia y le gusta estar horas y horas delante de la televisión? Hazle compañía, como puedas, cuanto puedas, interesándote por lo que más le gusta ver…
¿Tienes un hijo que ha hecho del fútbol su ídolo, desinteresándose por cualquier otra cosa, hasta olvidarse de cómo se reza?
Apasiónate por el deporte más que él…
¿Tienes un amigo al que le gusta viajar, leer, instruirse y ha echado al viento todo principio religioso?
Trata de comprenderlo en sus gustos, en sus exigencias y, si puedes, dale una mano…
Hazte uno, uno con todos; en todo, en lo que puedas, menos en el pecado. Si pecan, apártate.
Verás que el hacerse uno con el prójimo no es tiempo perdido; sino completamente ganado.
Un día –no muy lejano- ellos querrán saber lo que te interesa a ti.
Y, agradecidos, descubrirán, adorarán y amarán a es Dios que ha sido el resorte de este comportamiento cristiano tuyo.
Chiara Lubich
audio en italiano
Fuente: www.centrochiaralubich.org

Antonette, la joven colaboradora de una ONG, en la aldea de Rosanda.
Todavía más días de cuarentena en Sierra Leona: del 27 al 29 de marzo algunas zonas de la capital Freetown y otros puntos del norte del país, fueron nuevamente aisladas, después de los casos de ébola registrados en los días precedentes. Grupos de personas especializadas fueron casa por casa a las zonas de mayor riesgo, sensibilizando e identificando a los enfermos y a aquéllos que podrían haber sido contagiados por el virus.
«Tenían la esperanza de llegar a “cero casos” hacia fines de febrero – escribe el padre Carlo de Sierra Leona-. Las escuelas estaban listas para volver a abrir, y habían propuesto hacerlo para fines de abril. Sin embargo todavía hay incertidumbre, la gente quiere verdaderamente comenzar una vida normal, pero el virus sigue al asecho».
«Al principio de la epidemia estaba en Makeni por motivos de estudio – cuenta Antonette, una joven que trabaja para una ONG-. La crisis repentinamente se volvió tan seria que pensé volver a mi ciudad, donde no existía el virus. Pero luego, decidí quedarme como voluntaria para ayudar a las personas contagiadas. Fui destinada a un pueblo llamado Rosanda», donde se registraron 54 casos y 42 fallecimientos. «Fue muy triste en el primer período; cada día morían casi 15 personas. Debía comunicar el deceso a las familias, y, aunque trataba de transmitir todo el amor posible, no fue para mí una experiencia fácil. Dos niños me preguntaban continuamente cuándo volverían sus padres. No me sentía capaz de decirles la verdad. Trataba de consolarlos con mi presencia y algunos pequeños regalos». «Durante un mes, cada día, fui a ese pueblo – sigue Antonette- aprendiendo a ensanchar mi corazón a aquél que se encontraba en necesidad, aunque no formara parte de mi familia ni de mi círculo de amigos. Ahora en Rosanda terminaron los 21 días de cuarentena. No hubo casos nuevos y estoy agradecida a Dios de haber podido ser para todos ellos un instrumento de Su amor, que recibía cada mañana en la Eucaristía».
Al igual que Antonette, otras personas se dedicaron a enfrentar juntos este gran dolor. Algunas familias adoptaron niños que quedaron huérfanos. Los religiosos y los sacerdotes no escatimaron su esfuerzo. Entre ellos, el padre Peter, quien trabajó en algunos pueblos. Gracias a su intervención inmediata fue posible bloquear el contagio y reducir el número de víctimas.

Casas en cuarentena en la aldea de Rosanda
La historia del padre Peter tiene que ver con Small Bumbuna, pueblo de la diócesis de Makeni, ubicado a 200 millas de Kailahum, de donde partió la epidemia. «La enfermedad se propagó en Sierra Leona como un incendio en el verano. Cuando aparecerion las primeras víctimas, se pensó en el cólera, en los espíritus malignos o en otras supersticiones. La respuesta del equipo médico fue lenta: fueron necesarias dos semanas para confirmar que se trataba de ébola. Desde la parroquia, situada en otro pueblo, hubiéramos querido visitar a las personas, pero el miedo al contagio era demasiado fuerte. El equipo médico del distrito no lograba manejar la situación y enviar provisiones. Las calles eran de difícil acceso». Frente a tantas dificultades, el padre Peter, acompañado por sus parroquianos, tomó «una decisión radical que nos llevó a enfrentarnos cara a cara con el ébola. Al llegar encontramos una ciudad desierta. El jefe del pueblo nos describió la terrible situación. En los rostros se leía la falta de esperanza y la imposibilidad de hacer algo». Desde allí comenzó una acción sin pausa que involucró a la máxima autoridad del lugar. El padre Peter fue enviado como “guía” para conversar con la población y explicar cómo había que proceder para marginar el contagio y dejarse curar. En el lapso de dos semanas el peligro se revertió y las personas pudieron volver a trabajar en las actividades agrícolas. «Asumí estos riesgos – concluye el padre Peter- porque es mi comunidad. ¿Cómo podía abandonarlos en estos momentos de sufrimiento? Esta pregunta me ayudó a identificarme con ellos, a presentar la situación a las autoridades, a ofrecerme como guía. Aprendí que nada es demasiado pequeño para ofrecerlo, y tampoco demasiado pesado para asumirlo. Continuamos rezando para que la epidemia sea totalmente derrotada y se pueda volver a la vida normal».
«Muchos han intentado explicar las raíces y los motivos que dieron origen a la vida monástica, pero las máximas de los Padres y su experiencia de vida nos muestran que el monje es “el mártir viviente”, y que “han dejado el mundo por la única realidad que tiene valor: Dios”. Es quien quiere responder al amor de Dios; así como lo expresa bien un versículo de la Santa Misa Copta, que nosotros llamamos Liturgia Divina, en el que la persona se dirige a Dios diciendo: “No hay nada en las palabras dichas que pueda delinear Tu amor por los hombres”. San Jerónimo dice que mediante su ascética y su vida eremítica es como si dijeran: “El amor divino me ha flechado”; y que cada uno repitiera: “He encontrado lo que mi alma anhela, lo agarro fuerte y no lo dejaré nunca”. El deseo de estos monjes era, por lo tanto, donarse completamente a este amor, y para consagrarse a Él no encontraron otra cosa que dejar la ciudad.
San Basilio lo anunciaba claramente: “Quien ama a Dios deja todo y va hacia Él”. Y se dice que para San Tawadros, discípulo de Pacomio, su “único interés en el mundo era amar a Dios con todo el corazón según el mandamiento de Jesucristo”. Se intuye que la raíz de la vida ascética es asemejarse a Cristo: el despojamiento completo de sí, seguir la voluntad del Padre, la virginidad, en un contacto continuo con Dios Padre mediante la oración. El Padre Matta El Meskin lo explica bien: “La garantía de nuestra consagración (el ser monjes) está en el aferrarse a Cristo personalmente, y atenerse a la Biblia. Y así, con Cristo y la Biblia, podremos caminar por nuestra vía, creciendo continuamente, hasta el final”.
La elección del consagrado es seguir a Jesús “Camino, Verdad y Vida”. Vivir en Cristo y por Él sólo. Seguirlo según el estilo de vida que Él vivió. Él eligió ser pobre, virgen y obediente. Entonces el monje no elige la pobreza, sino a Cristo pobre. La elección es la elección de la misma persona de Jesús, y por lo tanto de lo que Cristo vivió, de cómo lo vivió y por qué lo vivió así.
Por lo que se refiere al aspecto comunitario de la vida ascética de los monjes del desierto, podemos recordar cómo –por ejemplo en los monasterios que seguían a Pacomio- la vida de comunión era la extensión de la Iglesia primitiva del tiempo de los apóstoles. Mirando a la vida de los Padres, podemos trazar algunas características comunitarias: el amor recíproco (San Pacomio siempre solicitaba a los suyos que se amaran, y es por la caridad entre los monjes que esta vida se difundió y sigue existiendo hasta hoy); la vida en común (el “todo entre ellos estaba en común” de las primeras comunidades cristianas es la característica dominante en todos los aspectos de la convivencia de los monjes).
Las enseñanzas de los Padres del desierto me recuerdan la meditación de Chiara Lubich «El atractivo del tiempo moderno», que expresa bien lo que siento: “Penetrar en la más alta contemplación, permaneciendo mezclados entre todos, hombre junto a hombre”. Una contemplación que actualiza la vida de los Padres en este siglo, pero en medio del mundo.
La presencia espiritual de Jesús en medio con las focolarinas católicas con las que vivo en el Focolar de Suhag, el compromiso de querernos, nos ha hecho realmente hermanas y nos hace experimentar la alegría del Resucitado, más allá de nuestras diferencias. En la vida cotidiana todo lo tenemos en común: rezamos, trabajamos, gozamos y compartimos los momentos de sufrimiento de las personas que nos rodean. Tratamos de dar testimonio a todos, con nuestra vida, de que Dios es amor.
Vivir por la unidad plena de la Iglesia de Cristo “que todos sean una sola cosa”, me fascina cada vez más. Gozo de la belleza y de la variedad de los dones de Dios que encuentro en las distintas Iglesias, y por la aspiración y la emoción de ver que estamos unidos, con Cristo entre nosotros y ser el futuro de la Iglesia según el designio de Dios.
Son un testimonio de ello los pequeños y grandes pasos en el camino ecuménico, también en mi país. Desde hace algunos años, por ejemplo, se constituyó una comisión ecuménica con personas de todas las confesiones presentes en Suhag. Cada vez nos encontramos en una iglesia distinta, este año en la copta ortodoxa. El 5 de marzo estaban presentes casi todos los responsables locales de las iglesias. El tema principal era “la victoria sobre el mal”, a partir de la situación de persecución de los cristianos en Libia, se recorren las etapas del pueblo de Israel que deja Egipto. «La bandera que hondea sobre nosotros es el amor de Dios», afirmó el obispo copto ortodoxo Mons. Bakhoum, augurando a los presentes «que nos encontremos siempre en el Amor».
«El Viernes Santo ocurrió la masacre de Garissa. Fui a la morgue donde estaban trasladando las salmas de los estudiantes para el reconocimiento, cerca de mi casa en Nairobi. Llevaba conmigo la cámara fotográfica, era imposible no escuchar las sirenas. Encontré por un lado a los padres de los estudiantes asesinados que se desmayaban… por el otro, a los colegas con las cámaras. Ciertamente hubiera podido grabar unas entrevistas, pero no lo logré; no podía hacer otra cosa sino llorar con esas familias. Había una fuerte presión por parte de todos, de la opinión pública, que quería noticias, esperaba algo… Sin embargo, yo necesitaba tiempo para asumir y digerir esa situación tan dolorosa, para ser capaz de decir algo constructivo. Sentía que mi parte era la de estar en silencio con este dolor, y resistir a las presiones». Esto nos cuenta, con visible emoción, Liliane Mugombozi, periodista keniana.
Son casi 150 las víctimas del ataque por parte de extremistas somalíes en el Garissa University College, en el Noreste de Kenia. De hecho el 3 de abril, los terroristas habían asaltado la residencia, buscando a los estudiantes cristianos. Sólo la intervención de las fuerzas armadas gubernamentales, que afrontaron todo el día a los asaltantes, evitó que la masacre alcanzara dimensiones aún mayores. Pero sigue siendo fuerte el miedo generalizado ante la posibilidad de nuevos ataques, de manera que cualquier incidente puede desencadenar el pánico con graves consecuencias, tal como sucedió el 12 de abril en otra residencia universitaria en Uthiru, cerca de Nairobi: un transformador eléctrico se incendió en el 4° y 5° piso, provocando un estruendo parecido al estallido de una bomba. El balance: un estudiante muerto y unos 150 heridos, algunos de gravedad.
«Ya desde los primeros días, fuimos con muchas personas de la comunidad a la morgue adonde trasladaron los cuerpos de los 148 jóvenes asesinados, para consolar a las personas que perdieron a sus hijos – cuenta Charles Besigye de la comunidad local de los Focolares –. Hoy 11 de abril, junto a nuestros jóvenes, pasamos ahí toda la tarde. ¡Es algo que te destroza el corazón! Personas en la más absoluta suspensión que, a distancia de una semana, todavía no saben dónde están sus hijos. Algunos cuerpos ya fueron identificados y se los están llevando para el entierro en las respectivas aldeas. El dolor es inmenso… vimos escenas angustiantes de los familiares. Es desgarrador verlos desmoronarse después de tanto tiempo de espera. Nos quedamos allí para compartir con ellos el dolor, para ayudarles a cargar esta cruz tan pesada. Para llorar con quien todavía logra hacerlo, porque hay quienes ya no tienen lágrimas. Una de nosotros se ofreció para ayudar a arreglar los cuerpos de los jóvenes fallecidos antes de mostrarlos a sus familiares. ¡Fue una experiencia muy fuerte! Hay mucho espíritu de solidaridad por parte de las distintas asociaciones y de todo el pueblo keniano: llevan pan, leche, bebidas, etc… Emociona respirar una atmósfera tan sagrada. Las personas se recogen, hay quien reza a Dios y quien consuela».
Durante el Vía Crucis en el Coliseo de Roma, la noche del Viernes Santo, el Papa pronunció palabras muy duras: «La sed de tu Padre misericordioso – dijo Francisco – que en ti quiso abrazar, perdonar y salvar a toda la humanidad, nos hace pensar en la sed de nuestros hermanos perseguidos, decapitados y crucificados por su fe en ti, ante nuestros ojos o, a menudo, con nuestro silencio cómplice». Es un fuerte llamado que nos invita a no callar.
En la sentida invocación pascual del papa Francisco por tantos hermanos nuestros que en el mundo «padecen injustamente las consecuencias de los conflictos y las violencias que se están produciendo», no podía faltar una súplica por «la amada Ucrania», para que «reencuentre la paz y la esperanza gracias al compromiso de todas las partes implicadas».
Sí, porque la de Ucrania es una guerra que aún sigue adelante en su absurda violencia. Hablamos de ella con Roberto Catalano, quien fue invitado a dictar unas conferencias en la universidad de Leopoli, Ivanova Franziksva y Ternopil sobre el tema del diálogo. Es significativo que en medio de la “crisis” los jóvenes (y sus tutores) antes que atrincherarse en los privado, se comprometan a profundizar el diálogo, como único recurso hacia el cual merece orientar todo esfuerzo.
Roberto, en el encuentro con la gente… ¿qué atmósfera percibiste?
«Al final de una conferencia, una colaboradora escolar me mostró tres fotos de ex-estudiantes de la Universidad asesinados en el conflicto en el sureste del país. Con los ojos llenos de lágrimas me contó que cada noche, al finalizar las clases, un grupo de estudiantes se reúne en la cafetería de la universidad para preparar platos típicos ucranianos, que luego se congelan y se mandan a los soldados. Otra señora me contó que su hijo, que ni siquiera tiene 6 años, dibuja unas cartulinas que envía a los soldados para agradecerles por el esfuerzo que hacen para defender su país. Lamentablemente hoy en Italia ya no es noticia lo que está sucediendo en Ucrania, mientras que el año pasado también nuestros telenoticieros hablaban de ello. Sin embargo en Ucrania occidental se está librando una verdadera guerra».
Una situación que parece sin salida, que genera inseguridad y sufrimiento en el corazón de las personas…
«Tuve la prueba de este profundo dolor en cada momento de mi permanencia en Ucrania. Estudiantes y profesores me preguntaron qué pensaba yo de la situación del país y, sobre todo, qué se dice en el resto de Europa. No tuve el valor de expresar juicios. Ante el dolor y el miedo preferí escuchar y guardar silencio. Me impresionó la fuerza y la dignidad de este pueblo, pero me dio miedo el hecho de que el resto de Europa y del mundo lo ha dejado prácticamente solo, un hecho que se ve agravado, entre otras cosas, por el creciente nacionalismo, un fenómeno que puede siempre esconder grandes peligros para el futuro».
Exactamente como dijo el Papa hablando de la masacre de los estudiantes en Kenia. Ante estas atrocidades parece que la Comunidad Internacional quita la mirada. Sin embargo también el pueblo ucraniano es nuestro hermano, por la común humanidad y por la fe cristiana que lo anima.
«Entré en una gran iglesia en la que se estaba celebrando la liturgia en rito oriental. Impresiona el iconostasio, modernísimo, de enorme belleza, pero más aún sorprende la religiosidad de la gente, en una participación atenta, concentrada, sagrada. Impresiona la larga fila de personas que esperan su turno para la confesión. Setenta años de marxismo no han borrado la fe en la gente».
Según tu opinión, ¿hay esperanza para una posible paz?
«Pude visitar sólo la mitad de Ucrania y no tuve la posibilidad, como me hubiera gustado, de encontrar a personas del bando opuesto. También ellos sufren por dolores que tal vez es difícil comprender. Aquí está presente la historia con sus vaivenes, pero también con sus problemas actuales, dictados por los intereses internacionales en el gas y el carburante. Se corre el riesgo de caer en un silencio que borra el dolor de millones de personas, en cualquier bando ellas se ubiquen. Tal como dijo el Papa, se necesita el compromiso de todas las partes implicadas. Sólo de esta forma se podrá llegar a una paz duradera».
Un evento internacional compuesto por congresos y seminarios en distintas capitales del mundo. El hilo conductor de muchos de estos eventos fue la reflexión sobre las perspectivas que emergen del mensaje de unidad traído por Chiara para la política de hoy. Pero la relación entre el carisma de la unidad y la política no fue el único aspecto subrayado en el 7º aniversario de Chiara Lubich.
En Estambul, el Patriarca Bartolomé fue el anfitrión durante una cita -por la presentación de los libros de Chiara traducidos en griego- que involucró a más de un centenar de representantes del mundo ortodoxo y católico. En su discurso, la definió como una de esas «santas mujeres que con su ejemplo, con su amor basado en la filantropía divina y con su palabra inspirada por el Espíritu Santo, suscitan continuamente una “metanoia”, es decir, una conversión del corazón por toda la humanidad que sufre».
Dentro de las crisis – Los dos encuentros que se realizaron en Congo fueron una respuesta a la crisis política en curso en el país. En Lubumbashi participaron 370 personas, cristianos y musulmanes. Los jóvenes de los Focolares presentaron en forma artística el amor de Chiara por los pobres, su encuentro con Igino Giordani, su “sueño”: la unidad de la familia humana. La Misa fue animada por unos cincuenta seminaristas. En Goma, la jornada contó con la participación de 400 personas, entre ellas un numeroso grupo de políticos de la provincia de Kivu-Norte y representantes de la sociedad civil. Después del encuentro, la RTNC difundió el evento en los cuatro idiomas locales.
No faltaron iniciativas audaces en otros puntos álgidos del planeta. En Nigeria, por ejemplo, se realizaron varios eventos: en Yola, donde son numerosos los refugiados, el obispo celebró la misa por Chiara rezando por la paz; en Abuja y en Lagos se realizaron jornadas preparadas por jóvenes para los jóvenes; en Onitsha se hizo un encuentro con más de 300 personas entre adultos, jóvenes y niños; en Jos, donde no se pudo hacer una jornada grande por la explosión ocurrida pocos días antes, un grupo de los Focolares fue a visitar el Centro Penitenciario para Menores.
El tema de la paz fue el centro también de la jornada organizada en Buyumbura (Burundi) con más de mil participantes. En el programa, muchos testimonios pusieron de relieve la posibilidad de vivir en armonía y construir la paz también donde no es fácil. En la mañana estuvo presente el arzobispo Mons. Evariste Ngoyagoye.
En Centroamérica, el tema de la política sigue siendo álgido. Desde Honduras escriben: «cansados de una política corrupta y del bombardeo de noticias violentas que generan desánimo en la población, organizamos este evento para dar el aporte del carisma de la unidad, mediante ideas y testimonios». En El Salvador que espera la beatificación de Romero, nos preguntamos cómo se puede vivir la unidad en medio de la violencia. Entre los testimonios estuvo el de Francisco, quien fue atracado por dos chicos armados. Logró entablar con ellos un diálogo y hablar de Dios. Los dos delincuentes, sin palabras, retiraron las armas y se fueron.
En Paquistán, en Karachi, Lahore, Rawalpindi, Dalwal – fueron más de mil personas en total- en las 4 celebraciones ávidas de esperanza después de los trágicos eventos del 15 de marzo en Yohannabad.
En las sedes institucionales – En Seúl numerosos diputados y personas comprometidas en la administración pública se dieron cita en el Parlamento para hacer un balance de camino hecho hacia una política de fraternidad emprendido hace diez años; en Madrid, la sede del Parlamento Europeo alojó al seminario sobre «Un mundo, muchos pueblos abrazando la diversidad»; mientras que Estrasburgo (Francia), sede de las instituciones europeas, hospedó tres días de eventos sobre el tema de la fraternidad como categoría política. En Roma el congreso «Chiara Lubich: la unidad y la política» tuvo lugar en el Aula del Palacio de los Grupos parlamentarios de la Cámara de Diputados.
Fueron numerosos los políticos presentes en la mesa redonda organizada en Toronto, enfocada en la visión de Chiara de la política. En Solingen (Alemania), en cambio, el tema central del congreso fue la cultura de la fraternidad en tres campos muy actuales: los refugiados, la paz y el diálogo con las otras culturas. Eran más de cien participantes, de varias confesiones y religiones, y de distintas nacionalidades.
«El pensamiento y la acción política de Chiara Lubich» fue el tema alrededor del cual se desarrolló el trabajo de otro evento dedicado a Chiara: el congreso de Curitiba (Brasil), durante el cual se imprimió una estampilla conmemorativa. La Legislatura de la Provincia de Córdoba (Argentina) recordó a Chiara aprobando el decreto de reconocimiento póstumo de su obra.
Se realizaron momentos de reflexión sobre la política también en otras ciudades de Italia, en Hungría, República Checa, Portugal, Suecia, Estados Unidos, Honduras, México, Colombia, Tanzania, Kenia.
En varios ámbitos – Pero con ocasión del 14 de marzo de 2015, para recordar a Chiara, no se habló sólo de política. Arte y cultura fueron el centro de numerosos y originales eventos. En Durban (República Sudafricana) tuvo lugar la tercera edición del «Chiara Lubich Memorial Lecture» con la participación de Ela Gandhi, nieta del Mahatma Gandhi; mientras que en Maracaibo (Venezuela) la Universidad Católica «Cecilio Acosta» (UNICA) realizó un concurso por la IV Bienal de Arte Chiara Lubich. Estuvo dirigida a artistas profesionales, estudiantes y aficionados, quienes pudieron exponer sus propias obras en la Plaza de la República.
En varios países se realizaron eventos vinculados al 14 de marzo, que dieron la posibilidad de reunirse. Por ejemplo las dos citas de Cuba: en La Habana con más de 200 personas y en Santiago de Cuba con 150; las comunidades locales prepararon jornadas para presentar el Movimiento de los Focolares y ofrecieron su testimonio sobre la incidencia de la espiritualidad de la unidad en muchos ámbitos de la vida personal y social. En Cochabamba, Bolivia fueron 120 personas. En Ciudad de México y el territorio de Nezahualcoyotl se recordó a Chiara durante la Mariápolis.
En Vietnam, tanto en Ho Chi Minh City en el sur, como en la pequeña aldea de Ngo Khe (Ha Noi), en el norte, se reunieron alrededor del altar para renovar «delante de Dios y de Chiara, el compromiso de llevar adelante con fidelidad su consigna», escribieron. En Myanmar, en Yangon, la mayoría de los miembros de los Focolares nunca conoció a Chiara personalmente, pero se sienten atraídos por su carisma. También en Tailandia, tanto en Bangkok como en Chiang Mai, la familia de los Focolares se reunió. Había 600 personas en Eslovaquia, entre Kosice y Bratislava. «Los testimonios de los miembros del Movimiento de otras Iglesias –cuentan- y de las personas sin una referencia religiosa, nos hacen ver cómo Chiara pertenece a todos. El rector de la Universidad de Trnava, el Prof. Peter Blaho, quien en el 2003 otorgó a Chiara el doctorado honoris causa en Teología, compartió los recuerdos de su encuentro con ella.
En Fontem (Camerún) fueron 500 personas de todas las aldeas cercanas a la ciudadela, que recordaron a la “Mafua Ndem”, Chiara Lubich. El tema elegido fue “El impacto del Ideal de la Unidad en los varios aspectos de la vida social”. Los jóvenes del colegio presentaron sus experiencias del “dado de la paz”: «Desde que introdujimos el dado en nuestras clases –escriben- han disminuido los robos, el ausentismo, el rendimiento escolar ha mejorado, cada uno está pendiente de los objetos de los demás, hay más tolerancia y nos perdonamos más fácilmente. Ha crecido la capacidad de compartir entre los estudiantes…».
Momentos de oración – En las celebraciones eucarísticas en varias partes del mundo estuvieron presentes muchas personalidades civiles y religiosas. Entre las numerosas intervenciones de Obispos y Cardenales en las distintas celebraciones, mencionamos la del Card. Angelo Scola de Milán quien entre otras cosas dijo: «Nuestro compromiso de hoy es recoger con renovada conciencia el sueño que ha animado la vida y el pensamiento de Chiara, construyendo espacios de fraternidad dondequiera que nos encontremos y ayudando con las necesidades del prójimo que tenemos a nuestro lado y también las de quien está lejos en países donde hay guerra y violencia. Quisiéramos de este modo, ser testigos auténticos del carisma que Dios ha dado a Chiara, estando al servicio de la Iglesia y de la humanidad».
https://vimeo.com/131668630 César, un joven de dieciocho años de Ghana, fue salvado cuando ya se estaba ahogando, por haber tragado agua y combustible. De aquel viaje se salvaron sólo 72 personas, mientras que 32 fallecieron. María, nigeriana, embarazada con siete meses, recibió una llamada telefónica de su padre mientras estaba por la calle con su esposo y el hijito. Les decía que no volvieran a su casa porque la iglesia había sido quemada y su madre asesinada. Escaparon con lo que tenían y, llegaron a Libia, con dinero sólo para un solo pasaje para Italia, por lo tanto, viajó sólo ella. El marido y el pequeño quedaron del otro lado del Mediterráneo esperando un próximo embarque. «Son pinceladas de vidas que rompen el corazón. Recordando las palabras de Jesús “era forastero y me alojaron”, quisiéramos ser brazos y corazón abiertos para cada uno de estos prófugos». Éste es el relato de Carla y David de Florencia (Italia), quienes se abrieron como familia a recibir a los emigrantes. «En el verano de 2013, junto con nuestros tres hijos, asistimos a la Jornada Mundial de la Juventud de Brasil. Aprovechando la ocasión, pasamos un período de misión en Salvador Bahía. Fue una experiencia fuerte que nos dilató el corazón pues compartimos las carencias de muchas personas. Volviendo a casa, decidimos dedicar una parte del pequeño hotel B&B que administramos para recibir a los emigrantes. ¡A partir de ese momento la misión vino a nosotros! Desde que empezamos a hoy, han pasado 756 personas procedentes de Siria, Pakistán, Nepal, Bangladesh y otros países de África. Alguno se queda sólo para tomar fuerza y partir para otras zonas de Europa; otros, se quedan por más tiempo. Y es aquí cuando las relaciones se estrechan hasta convertirse en fraternales.
Una familia eritrea, que estuvo con nosotros durante dos meses, ahora está en viaje hacia Noruega. Él es musulmán, ella es cristiana, los seis hijos fueron dejados en la libertad de elegir su religión. Apenas llegaron, la mamá con el hijo más pequeño estuvieron internados en el hospital pues estaban deshidratados, después fue el papá quien se tuvo que internar papá debido a una infección. Recordamos su alegría cuando les dimos un celular para que se conectaran con sus parientes y les comunicaran que estaban todos sanos y salvos. El domingo fuimos a misa juntos y precisamente en esa diminuta iglesia de la periferia de Florencia estaba el Cardenal Betori realizando su visita pastoral. Su homilía tenía como centro la acogida. Al final los abrazó y los bendijo a todos. Tres chicas: una de Mali y una de Libia, ambas musulmanas, que llegaron junto con una joven que había escapado de Nigeria, después de haber visto cuando asesinaban a sus padres porque eran cristianos. Entre ellas se estableció enseguida una relación de hermanas y con nosotros, una relación como entre padres e hijas. Un domingo paseábamos juntos y Mersi, esta joven, estaba muy triste porque ese mismo día la TV había anunciado una nueva masacre en Nigeria. Finalmente le llegó una llamada: su hermanita había logrado escapar a Libia con un amigo del padre. La joven de Libia se puso enseguida en contacto con su familia y la niña –cristiana- fue alojada por ellos, que eran musulmanes.
Otro relato: Joy y Lorenz, quienes vieron cuando mataban a su padre porque era cristiano. Yo, David, como trabajador social, puedo subir al autobús cuando llegan los prófugos. Lo hago corriendo el riesgo de enfermedades, pero sé que el primer acercamiento es fundamental y en ese momento se logran identificar los grupos, que, previamente, se han ido formando entre ellos. Vi que Joy estaba embarazada. Los invité para que vinieran a nuestra casa. También después cuando la Prefectura los alojó en otro lugar seguimos yendo a visitarlos, y cuando nació el niño, les llevamos el cochecito para el bebé y ropa que las Familias Nuevas de los Focolares habían juntado para ellos. Joy y Lorenz nos pideron que fuéramos los padrinos del pequeño John. Ahora esta familia fue enviada a Puglia. Fue fuerte el momento de la separación pero la relación con ellos continúa. Nos llaman mamá y papá. Cuando consigan el permiso de estadía definitivo quieren regresar para vivir cerca de nuestra casa»
El 20 de marzo se inauguró en Mendicino (Cosenza) la nueva iglesia parroquial dedicada a Cristo Salvador. Un evento celebrado precisamente durante el aniversario del arzobispo Mons. Nunnari y que coronó el sueño de toda la comunidad eclesial, de 10.000 habitantes, que ahora dispone de un lugar de culto con una estructura decididamente original, con unas quince aulas para la catequesis, una sala de encuentros y la casa parroquial. El proyecto, realizado con el apoyo técnico de expertos del lugar, fue ideado por el Centro Ave Arte de Loppiano, y es un proyecto arquitectónico que surgió de la inspiración y del estudio de un equipo de arquitectos de la ciudadela de los Focolares.
Además de la reflexión continuamente compartida internamente, el equipo mantiene una sinérgica relación cultural también con arquitectos de todo el mundo. Un ejemplo de ello fue la participación, en diciembre pasado, en un congreso internacional organizado en Barcelona por la Orden de Arquitectos de Cataluña (España), sobre el tema del patrimonio sacro. El equipo participó no sólo en representación del Centro de Loppiano, sino del grupo más amplio de “Diálogos en arquitectura”, la red internacional de los Focolares compuesta por investigadores y profesionales cuya actividad e intereses culturales giran alrededor del tema de la arquitectura.
Y precisamente en ese congreso de España le pidieron a tres de ellos: Mario Tancredi y Iole Parisi de Italia y Tobias Klodwig de Alemania, que prepararan una intervención colectiva con el título: ‘Cristianismo flexible, entre la vida comunitaria y los espacios sagrados’, fue un enfoque que despertó mucho interés en los 150 arquitectos de España y de otros países de Europa.
Los tres relatores, a partir del hecho de que las formas y los espacios de la arquitectura se transforman en base a la experiencia de vida de las comunidades cristianas, propusieron algunas reflexiones y propuestas audaces sobe la base de que la arquitectura se enriquece precisamente de elementos ‘inmateriales’ que el concepto mismo de sagrado puede asumir en varios contextos culturales: el fuerte valor social que se percibe en América Latina, la profecía caracterizada por lo ancestral que se manifiesta en las obras realizadas en tierras africanas; el valor de expresiones simbólicas que contienen las catedrales europeas y las iglesias de metrópolis globalizadas. Para expresar todo esto utilizaron algunos ejemplos concretos: la iglesia María Théotokos de Loppiano, como expresión de un carisma contemporáneo; la iglesia de St. Claire en Fontem, en África, que comunica los valores de la cultura local; algunos proyectos de restauración de iglesias abandonadas en Alemania.
Para ‘Diálogos en arquitectura’ el análisis cultural evoluciona continuamente, movido por la exigencia de conjugar –precisamente porque tiene que ver con lo Absoluto- continuidad e innovación. En un diálogo cada vez más fecundo tanto con los comisionistas como con el mundo académico.
«¡Hola! Soy Abraham, soy de México, un país de personas nobles y de mucha fe; un pueblo que tiene los brazos abiertos al mundo». Comienza así su relato ante una platea de 300 jóvenes reunidos en un aula del Parlamento italiano para recordar y su profética visión de la política. Abraham trae consigo el bagaje de un país devastado por el narcotráfico y por los señores de la muerte. A él mismo un policía le apuntó con una pistola en la cabeza, porque lo confundió con un traficante , que estaba a su lado y que la miseria había empujado por este camino. «En el 2006 – continúa- comenzó la lucha contra el narcotráfico, una guerra que en 8 años ha dejado más víctimas que la guerra de Vietnam, entre los cuales muchos inocentes y gente que lucha por un compromiso civil: periodistas, militantes, etc. A menudo el pueblo sale manifestar porque el Gobierno está perdiendo credibilidad dentro de una fuerte crisis económica y social» «Vivo en la ciudad de México donde cada día se presenta un nuevo desafío. A pesar de esto, creo en un mundo unido y en el ideal de la fraternidad universal. Pero sé que el cambio debe comenzar por mí mismo, sin esperarlo de los demás, ni siquiera de las autoridades». «Si fuese uno de ustedes que tienen en el corazón el bien común de México –afirma Luigino Bruni, dirigiéndose a los jóvenes- trataría de estudiar las causas de esta enfermedad, entre ellas el capitalismo financiero que aumenta las desigualdades. Son formas de riqueza que no son inclusivas». «El primer paso a dar cuando se quiere cambiar un país es amarlo», subraya nuevamente el economista impulsado por el testimonio de Abraham. «Cada país tiene una vocación de belleza, tiene su genialidad, su identidad, con sus ambivalencias». Además les d un consejo: ¡estudiar más, aprender bien una profesión! «¿Son minoría? No importa. Aunque sean pocos basta estar muy motivados. Al mundo lo cambian las minorías proféticas. Y no dejen de creer que un mundo distinto es posible. La primera lucha que hay que dar, cuando uno es joven, es la de no perder la fe en el ideal. Hay que creer en lo imposible para tener un posible bueno».
«Varias veces me ofrecieron droga, también me robaron – continúa Abraham- Hace tiempo, cuando volvía a casa después del liceo, se me acercó un muchacho para pedirme un cigarrillo. En ese momento llegó la policía para capturarnos. El tenía la droga en el bolsillo y yo sólo los libros en la mochila. Empezaron a pegarle, mientras que el otro policía me apuntó con una pistola en la cabeza y me preguntaba dónde tenía la droga. Cuando los policías se fueron, ayudé a este muchacho a levantarse, le di el poco dinero que tenía. El me dio un abrazo y me dijo: ¿sabes que con este dinero hoy comerá mi familia? Me di cuenta de que un pequeño acto de amor desata una fuerza grandísima que no sabemos hasta dónde puede llegar. A pesar de la impotencia, quiero ver a mi vecino y a las personas que encuentro por la calle con ojos nuevos, y con otros amigos, dar un aporte concreto».
Con el deseo de un mayor compromiso por el bien del propio país y a pesar de las numerosas dificultades y el desánimo de la mayoría, el 20 de marzo pasado, jóvenes de diversas organizaciones se encontraron en la Cámara de Senadores Mexicana para tener una jornada sobre el díalogo, con los políticos, algo muy importante en un mundo que espera respuestas a los desafíos más grandes.
«Chiara Lubich vino a traer sensibilidad y dulzura, pero vino fundamentalmente a traer, a través de la sencillez, un inmenso sentido común y amor hacia el otro. Vivir en comunidad, saber compartir, trabajar por el bien común y encontrar la fraternidad en las distintas ideas políticas es su mensaje». Así se expresó Alicia Mónica Pregno, Vicegobernadora de la Provincia de Córdoba (Argentina), en el marco del reconocimiento internacional sobre el legado del pensamiento y la praxis de Chiara Lubich. En la sesión del 25 de marzo del 2015, la Honorable Cámara de Legisladores de esa Provincia, aprobó la resolución del reconocimiento post mortem a la obra de la fundadora del Movimiento de los Focolares.
El acto protocolar se realizó en la misma Legislatura con una sala colmada de personas: legisladores de distintos bloques políticos, representantes del Comipaz (Comité Interreligioso por la Paz), jóvenes de las Escuelas de Política del Movimiento Políticos por la Unidad, académicos, miembros de organizaciones sociales y público en general.
Luego de una presentación de la figura de Chiara Lubich por parte de los responsables de los Focolares en Córdoba, en un gesto simbólico, la Vicegobernadora invitó a los Legisladores de los distintos bloques a entregarles, en un gesto conjunto, la resolución y la placa recordatoria.
Luego, Alicia Mónica Pregno, explicó las motivaciones del reconocimiento: el aporte a la construcción de la comunidad que realiza la “espiritualidad de la unidad”, agregando que «cuando uno escucha el mensaje de Lubich surgen preguntas que nos llevan a reflexionar por qué los desencuentros, por qué no siempre pensamos en conjunto. Creo que el mundo está llamado a un mejor destino en cuanto los intereses personales se dejen de lado y las discusiones se resuelvan entre las miradas conjuntas, desafío grande en esta época de mucho individualismo».
Siguieron las palabras del Pastor Raffa, representante del Comipaz, resaltando el aporte del carisma de Lubich «a la construcción de esta comisión desde sus inicios»; y Soher El Sucaría, hoy militante política por haber descubierto la política como servicio, a través de la experiencia realizada en el Comité Interreligioso por la Paz.
Se agregaron algunos testimonios de ciudadanos, que narraron historias de cambio personal y de compromiso con la cosa pública: desde ponerse junto a los vecinos para afrontar los problemas del barrio, hasta la asunción del compromiso político a nivel provincial y nacional. Esta parte del programa estuvo articulada en dos paneles. El primero: “Fraternidad, germen de la transformación social”, contó con la participación de Estela Daima, directora de Cáritas en el Departamento de Río III, donde llevan adelante un emprendimiento de producción de pan con 40 mujeres; Paola Chávez, secretaria de la asociación Fazenda de la Esperanza (y el testimonio de Agustina, joven “recuperada” gracias a la Fazenda); y Ricardo Galli, economista y empresario de Economía de Comunión.
En el panel “Aporte de la fraternidad a la Política. Experiencias y desafíos”, Laura Blanco, militante socialista, presentó las Escuelas de Políticas realizadas en esta Legislatura, como su compromiso de vivir la fraternidad en su militancia. Siguieron las palabras de Julio Bañuelos, intendente de Mina Clavero, y Guillermo Castillo, militante de Democracia Cristiana y funcionario público.
En todos los presentes, la certeza de que la fraternidad vivida como “categoría política” puede dar respuestas a los desafíos de hoy para ayudar a construir sociedades más justas y fraternas.
A conclusión, la Vicegobernadora expresó su alegría de que la Legislatura cordobesa sea sede de las Escuelas de Política para los jóvenes y evidenció los esfuerzos que ya se hacen para vivir el concepto de fraternidad al interno mismo de la Legislatura.
«Una noche, nuestro hijo mayor, de 17 años, no volvió a casa. ¿Qué pensar? Nunca nos había dado estas preocupaciones. Sólo podíamos rezar. Por los padres de dos de sus amigos, a la mañana siguiente, nos enteramos de que los tres se habían ido a Florencia. Algunos querían llamar a la policía, otros decían que iban a echar al hijo de la casa. Mi esposa y yo en cambio, nos mantuvimos tranquilos: habíamos puesto todo en las manos de Dios. Sólo de vez en cuando nos llegaba alguna noticia. A pesar de estar muy dolidos, nos sentíamos más unidos en la familia. En una cosa estábamos de acuerdo: lo recibiríamos con alegría, como en la parábola del hijo pródigo, sin hacerle pesar esta travesura. Después de una semana, los tres volvieron a sus casas. Nuestro hijo, sintiéndose amado, nos aseguró llorando que no volvería a actuar nunca más de esa manera. Luego supimos que otros compañeros de aventura fueron tratados de modo distinto. Comprendimos una vez más la fortuna de tener una familia en la cual se trata de vivir según el Evangelio». F.A. – Roma
Un dolor compartido
«El padre y una hermana de una compañera de clase de mi hija murieron en un accidente. También yo había perdido a mi padre así. Conocía sólo de vista a la mamá, pero enterada de la desgracia sentí el impulso de ir a visitarla. Para no limitarme a una simple visita, sabiendo que tenía dificultades económicas, le llevé algunos alimentos y traté de consolarla. Volví varias veces a visitarla. Le ofrecí también una cantidad de dinero que tenía ahorrado. Pasando algunos días ella se sintió más fuerte, adquirió más confianza en la vida y estaba agradecida por la amistad que nació entre nosotras gracias a ese dolor compartido». B. G. – Bolivia
El gorrito
«Estábamos en invierno y con mis compañeros jugaba en el patio de la escuela. Hacía mucho frío. De pronto una niña se puso a llorar: el gorrito que ella tenía no le cubría bien las orejas y las tenía tan congeladas que le dolían. Entonces, sabiendo que amaba a Jesús en ella, le di el mío que le daba más calor». J. – Belgio
La merienda
«Estaba en el patio comiendo mi merienda. Vi a una compañerita mía que le tiraba del pelo a otra niña, entonces dejé la merienda apoyada en un muro y fui a decirle que no hiciera eso porque Jesús dijo que hay que amar siempre. Pero como se pusieron a llorar, fui a buscar mi merienda y le di un poco a cada una. Es verdad que me quedé con un poco de hambre pero estaba contenta porque había logrado amar». Valentina – Italia
Fuente: Il Vangelo del giorno – Abril 2015 – Città Nuova editrice
«A todos les deseo ojos de Pascua,
capaces de mirar
en la muerte, la vida,
en la culpa, el perdón,
en la separación, la unidad,
en las heridas, la gloria,
en el hombre, a Dios,
en Dios, al hombre,
en el Yo, el Tú.
¡Y junto a esto, toda la fuerza de la Pascua!».
(Pascua 1993)
Klaus Hemmerle, La luce dentro le cose, Città Nuova, Roma 1998, pág. 110.
Así dijo un niño delante del cirio pascual.
Los clavos los sentimos.
Pero, ¿vemos la luz? Y nosotros, ¿somos la luz?
Nosotros estamos clavados:
a nosotros mismos y a los demás,
a nuestro tiempo y nuestras responsabilidades.
Uno se dejó clavar a nuestra cruz.
Y de ella bajó.
Clavado hasta la muerte.
Y de este modo se convirtió en luz,
una luz que penetra a través de las puertas cerradas.
Él resucitó
Y lleva los signos de los clavos.
Luz clavada.
Los clavos los sentimos.
Pero, ¿vemos la luz? Y nosotros, ¿somos la luz?».
(De la Carta Pastoral en ocasión de la Pascua 1984)
Klaus Hemmerle, La luce dentro le cose, Città Nuova, Roma 1998, pag. 109.
Si quieres construir un boceto de mundo unido, con personas de toda edad y condición social, a través de conferencias, excursiones, espacios artísticos y de comunicación, grupos de diálogo, juegos… te esperamos en Astorga del 2 al 6 de agosto. En Mariápolis, la diversidad es una riqueza y cada uno ayuda a construir la fraternidad de la familia humana.
Más información en la invitación y en los teléfonos 636 297 926 y 608 601 127. Todos los viernes de 18 a 20 h.; a partir del 15 de abril, de lunes a viernes, en el mismo horario. El plazo de inscripción finaliza el 30 de junio.
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También te puedes inscribir aquí
En la liturgia pascual, se agradece a Dios por haber hecho resplandecer, «plenamente la luz de Cristo, el cual, después de haber salvado a los hombres mediante el misterio pascual, llenó a la Iglesia de Espíritu Santo y la enriqueció admirablemente con dones celestiales», entre ellos el sacerdocio real conferido a todos los fieles.
Por lo tanto la Iglesia es santa, porque está llena del Espíritu Santo; es el cuerpo de Cristo que es la santidad total.
Cristo la ha instituido para seguir redimiendo a través de ella y la ha hecho instrumento de liberación del mal y de atracción al bien. El Evangelio realizado, la humanidad recuperada, la convivencia con la unidad perenne, la gracia comunicada sin interrupción: ésta es la Iglesia.
La Iglesia somos nosotros, compactados, mediante los sacramentos y la doctrina, alrededor del Papa y los obispos, para componer un cuerpo social, cuyas arterias llevan la sangre de Cristo, y cuya alma es el Espíritu Santo, principio de santificación. De este modo la Iglesia se convierte en digna morada de la Trinidad divina en la tierra. Manzoni la llama «madre de los santos, imagen de la ciudad suprema».
Su tarea es nuestra santificación. Y el misterio pascual resume la finalidad por la cual estamos en este planeta y el objetivo por el cual Cristo bajó a esta tierra, para que el mismo Hijo de Dios fuera crucificado».
Giordani prosigue subrayando que el ser humano tiene sed de santidad y de verdad y rehúsa dejarse arrastrar por una existencia insulsa y descolorida: quiere vivir, no languidecer. Es por eso que nos equivocamos si proponemos un cristianismo lánguido, ambiguo, engañándonos si pensamos que así se puede atraer a las personas.
«Ese decir y no decir genera una «no man’s land«, una zona desértica.
No es un servicio al Señor, cuya palabra siempre fue explícita; no se sirve así al Señor, más bien provoca el disgusto de esas mismas personas a las que se desea hacer apetecible la idea religiosa.
Quien reblandece la verdad, quien camufla la cruz adornándola, le quita al pueblo la belleza y la potencia del mandamiento divino, que invita a darle a Dios el cuerpo, el alma, todo, tomando partido a favor de Cristo, hasta llegar a ser Él. Sí, sí, no, no, enseña el Evangelio y exige la Iglesia.
El ‘ni’ debilita la fe y anula a la Iglesia. ¡Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad! Pidió Jesús al Padre mientras estaba por consumar el supremo sacrificio del amor. En la verdad, no en la neutralidad o en la mediocridad o en la banalidad…
Si se acoge a Cristo por completo, entonces toda la jornada, más allá del trabajo que se haga, se invierte en profesar la fe. Entonces la vida se vuelve maravillosa, casi una liturgia ininterrumpida, donde ricos o pobres, enfermos o sanos, hombres o mujeres, ancianos o jóvenes, todos pueden hacer algo; todos construyen. Edifican un destino eterno en el tiempo material.
Ésta es la santificación. La cual no es una disertación sobre la vida. Sino una experiencia vital, entera, sana, sin toxinas.
Cristo exige a todos, también a ti y a mí, que lo sigamos rompiendo los puentes del pasado, con todo lo que ha muerto, para reencontrarnos en una juventud perenne. Ésta es la libertad.
Así por lo que respecta a la Iglesia, mediante la cual el Salvador sigue donando la salud, y se presenta como un ministerio de sanidad: el sacramento que transforma la muerte en resurrección».
De Igino Giordani, Il mistero pasquale, Città Nuova, Roma, n.6 del 25.3.1977, pp.24-25.
La carretera más grande del archipiélago de Kiribati, en Oceanía, que une la capital y el puerto al resto de la isla de Tarawa quedó destrozada. Los terraplenes que defendían las playas de las mareas, se derrumbaron y muchas viviendas tradicionales fueron arrasadas. El ciclón Pam, uno de los más violentos registrados en el Pacífico meridional, afectó especialmente las islas de Vanuatu, Salomón y Kiribati, con olas altísimas impulsadas por un viento que alcanzó los 250/300 kilómetros horarios. La Cruz Roja local señala que faltan refugios de emergencia, comida y agua potable para muchos de sus 253.000 habitantes, y la población está evacuando las áreas más afectadas.
«Tuvimos noticias de la comunidad local del Movimiento de los Focolares – escribe Mary Cass, referente del proyecto AMU, desde Sidney -. Todos están bien y están comprometidos en el trabajo de reconstrucción y de abastecimiento de comida y agua para las familias de la aldea de Buota (donde está en curso el proyecto). Por el momento la aldea se encuentra aislada: de hecho, la carretera y el puente que la unen al resto de Tarawa están destrozados. Tienen presente la Palabra de Vida del mes que nos invita a “cargar la propia cruz” y esperan poder volverse a encontrar pronto para consolidar su espíritu de unidad en este momento tan difícil». «El clima está volviendo a la normalidad – escribe uno de ellos – y también las olas. Estamos felices de que todos estamos bien».
Sin embargo, si bien el espíritu y la dignidad de los habitantes de Tarawa son de admirar, la situación sigue siendo muy grave: el agua potable escasea porque con la inundación muchos pozos y cisternas se contaminaron con agua marina, escasea también la comida por la destrucción de las cosechas y la interrupción de las vías de comunicación; falta el combustible, el 80% de las casas tradicionales quedaron destruidas…
La República de Kiribati, además, enfrenta otro grave problema: el progresivo crecimiento del nivel del mar está sustrayendo tierras a la agricultura, con efectos negativos sobre las actividades laborales y la calidad de la alimentación. Sólo el 10% de la población cuenta con un empleo formal, mientras que todos los demás se la ingenian día tras día. Ya que no se puede detener la avanzada del mar, debida al calentamiento global, el gobierno aspira ofrecer a los habitantes una ubicación fuera o en otras partes del país ya que se prevé que dentro de unos decenios todo el archipiélago quedará sumergido.
El proyecto de la AMU (Acción por un Mundo Unido), la Ong que se inspira en los principios del Movimiento de los Focolares, tiene como objetivo el mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad de Buota, una de las aldeas más pobres de la isla de Tarawa, a través de iniciativas orientadas a mujeres y niños. Además está prevista una ayuda para desarrollar pequeñas actividades productivas.
«La primera – sigue Mary Cass – consiste en la producción y venta de hielo, gracias a un congelador; la segunda se refiere en cambio a la venta de productos artesanales en el aeropuerto de Tarawa, con las contribuciones de la AMU, con las que adquirimos una máquina de coser. Sigue adelante además la producción de pan que se vende en tres tiendas presentes en la aldea y en el área limítrofe. La ganancia de estas actividades no sólo alcanza para retribuir el trabajo de las mujeres involucradas, sino que beneficia también nuestro preescolar “Love and Unity” y permite proporcionar algunos alimentos a los niños y a sus familias».
¿Cómo se vive en una tierra sin futuro? «La vida de la comunidad local de los Focolares en Buota va adelante: los grupos de la Palabra de Vida – nos cuentan – unen a las personas en las aldeas esparcidas a lo largo de toda la angosta franja de tierra. Todos los meses, el Obispo de Tarawa, con la ayuda de los sacerdotes, traduce el texto de la Palabra de Vida en el idioma local, el gilbertés. Las familias se ayudan, reconstruyendo las casas destruidas por las calamidades naturales, y apenas logran tener un techo, nuevamente se reúnen para compartir experiencias. La comunidad eligió como nombre del centro (donde surge una pequeña escuela) “Loppiano, Centre of Unity and Love” – recordando la primera ciudadela de los Focolares – con el deseo de ser un ejemplo de amor y unidad para todos».
Ver también:
«La Economía de Comunión quiere desarrollarse en África para amarla, para aprender de su cultura de vida, para practicar la comunión y la reciprocidad», afirmó Luigino Bruni, coordinador internacional del proyecto de EdC, ante la proximidad de la cita internacional de mayo. En efecto Nairobi, Kenia, se han dado cita todas las personas involucradas a nivel mundial en el sueño de la Economía de Comunión para hacer un balance sobre temas como creatividad, fecundidad, innovación y producción, pero también tratarán temáticos como el trabajo, el microcrédito, las desigualdades y la pobreza. Las empresas africanas que a partir de este año comenzaron a compartir sus utilidades para sostener a las personas pobres del mundo ya son 10, mientras que existen otras 12 que están comenzando en el proyecto, y este desarrollo es posible gracias a la difusión de una cultura de la Economía de Comunión, que en África encuentra terreno fértil.
Lo demuestra la reciente conferencia internacional (9-13 de febrero) promovida por una universidad camerunense, la CUIB (Catholic University Institute of Buea) solicitadas por el Rector de la misma Universidad, Fr. George Nkeze y el obispo Mons. Emmanuel Bushu.
Como ponentes estuvieron Benedetto Gui, actualmente profesor en el Instituto Universitario Sophia (Florencia, Italia), y Brice Kemguem, Director nacional para Centroafrica de la ONG internacional AHA (African Humanitarian Agency). Les acompañaron Steve William Azeumo, de la comisión de EdC de la zona de África Central, Winnifred Nwafor, de la comisión de EdC de Fontem, Camerún, e Isabel Awungnjia Atem y Mabih Nji, ambos graduados en el Instituto Universitario Sophia, que facilitaron el contacto con la CUIB.
En el programa tuvieron cabida tanto temas de la actualidad económica típicos de la Doctrina Social de la Iglesia, recogidos en los valores y principios de la EdC, como los grandes problemas socioeconómicos de nuestro tiempo, que van desde la escasez de agua potable hasta las epidemias y los conflictos con armas de destrucción masiva.
La conexión por videoconferencia permitió el acceso a experiencias de distintos lugares del mundo. La primera conexión fue con el Instituto Universitario Sophia, para realizar un intercambio entre estudiantes de ambas instituciones. A continuación, dos empresarios de EdC compartieron su experiencia. Alberto Ferrucci, Consejero Delegado de una empresa que produce software para refinerías, puso de relieve varios aspectos de la economía del compartir, una nueva propuesta para resolver los problemas económicos de nuestra época. Teresa Ganzon (Administradora del Banco Rural filipino Bangko Kabayan,) recordó los principios de la buena gestión empresarial que le llevaron a volver a estudiar en edad adulta para conocer los instrumentos necesarios para dirigir el banco, haciendo crecer la actividad en el ámbito de las microfinanzas rurales (microcréditos para agricultores y pequeños comerciantes).
También se compartieron experiencias de Camerún, como la del jefe Fobella Morfaw y su mujer, que fundaron en 2003 una escuela en la ciudad de Dschang, que hoy se compone de escuela maternal, primaria y secundaria; o la del Estudio de Ingeniería Civil BSE (Bridge Structure Engineering Consulting) que, gracias a la gran experiencia de un socio «senior», hoy ha llegado a abrirse camino en medio de una competencia muy agresiva. El estudio ha podido beneficiarse del apoyo financiero y moral del matrimonio Gimou. Precisamente unos días antes de la conferencia, la señora Marie Madeleine Gimou dejó esta tierra y este hecho suscitó una gran emoción entre los participantes en la conferencia. Su marido M. Victor Gimou, ingeniero desde hace más de 23 años, sigue aportando al joven estudio su apoyo y poniendo a disposición su biblioteca, formada durante más de 30 años de trabajo.
Una parte importante del programa fueron los talleres de la tarde, encaminados a debatir casos de empresas, que sorprendieron por la calidad de los trabajos presentados en sesión plenaria. En las conclusiones se premió el mejor proyecto de empresa de EdC.
Por hacer un pequeño balance, ha sido una semana verdaderamente fructífera, gracias al trabajo de preparación desarrollado por la Universidad y a la actitud muy positiva de los jóvenes, que voluntariamente adquirieron el compromiso de participar, animados por un reconocimiento de créditos didácticos. Una nota simpática fue la alegría que se respiraba en el ambiente. Durante los descansos muchas veces había una pequeña danza o un poco de música. La velada de fiesta organizada por los jóvenes con cantos y bailes fue muy sugestiva, con el «valor añadido» de que hubo que realizarla con la luz de los teléfonos móviles porque se cortó el suministro eléctrico.
Las impresiones de los participantes fueron muy favorables. Muchos decían que, además de proponer un estilo de gestión empresarial, la EdC es una «propuesta de vida» que se puede llevar a la práctica inmediatamente, y declaraban su deseo de seguirla. En resumen: mucha positividad y deseos de comprometerse en la construcción de un mundo mejor.
https://www.youtube.com/watch?v=RxwKXsEvmn0
En su primera carta a la comunidad de Corinto, de la que está tomada la Palabra de vida de este mes, Pablo debe defenderse de la escasa consideración que muestran ciertos cristianos respecto a él, los cuales ponían en duda o negaban su identidad de apóstol. Después de haber plenamente reivindicado este derecho por haber «visto a Jesucristo» (cf. 9, 1), Pablo explica el porqué de su comportamiento humilde y modesto, que lo lleva a renunciar a cualquier compensación por su trabajo. Aun pudiendo hacer valer su autoridad y derechos como apóstol, prefiere hacerse «esclavo de todos». Esta es su estrategia evangélica.
Se hace solidario con cualquier categoría de personas hasta convertirse en uno de ellos, con el fin de llevar allí la novedad del Evangelio. Hasta cinco veces repite «me he hecho» uno con el otro: con los judíos, por amor a ellos, se somete a la ley mosaica a pesar de no considerarse vinculado a ella; con los no judíos, que no siguen la ley de Moisés, también él vive como si no tuviese la ley mosaica, aun cuando sigue una ley exigente, Jesús mismo; con aquellos a los que llaman «débiles» –probablemente cristianos escrupulosos, que se planteaban el problema de comer o no las carnes inmoladas a los ídolos–, también él se hace débil a pesar de ser «fuerte» y de sentir una gran libertad. En una palabra, se hace «todo a todos».
Cada vez repite que actúa así para «ganar» algunos a Cristo, para «salvar» a toda costa al menos a alguno. No se hace ilusiones, no tiene expectativas triunfalistas, sabe bien que sólo algunos responderán a su amor; y no obstante, ama a todos y se pone al servicio de todos siguiendo el ejemplo del Señor, que vino «a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20, 28). ¿Quién se ha hecho uno con nosotros más que Jesucristo? Él, que era Dios, «se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres». (Flp 2, 7).
“Me he hecho todo a todos”
Chiara Lubich hizo de esta palabra uno de los puntos clave de su «arte de amar», sintetizado en la expresión hacerse uno. En ello vio una expresión de la diplomacia de la caridad. Dejó escrito: «Cuando uno llora, debemos llorar con él. Y si ríe, gozar con él. Así se reparte la cruz, al ser llevada por muchos hombros, y se multiplica la alegría, compartida por muchos corazones. […] Hacerse uno con el prójimo por amor a Jesús, con el amor de Jesús, hasta que el prójimo, dulcemente herido por el amor de Dios en nosotros, quiera hacerse uno con nosotros, en un intercambio recíproco de ayudas, ideales, proyectos y afectos. […] Esta es la diplomacia de la caridad, que tiene muchas expresiones y manifestaciones de la diplomacia ordinaria, por lo cual no dice todo lo que podría decir, pues no le gustaría al hermano y no le agradaría a Dios; sabe esperar, sabe hablar y sabe llegar a la meta. Divina diplomacia del Verbo, que se hace carne para divinizarnos»[1].
Con fina pedagogía, Chiara identifica también los obstáculos cotidianos que se interponen en el hacerse uno: «A veces son las distracciones, otras veces el deseo inoportuno de expresar precipitadamente nuestra idea, de dar un consejo a destiempo. En otras ocasiones estamos poco dispuestos a hacernos uno con el prójimo porque no creemos que comprenda nuestro amor, o nos vemos frenados por otros juicios con relación a él. Otras veces el obstáculo que nos lo impide es un interés oculto de conquistarlo para nuestra causa». Por eso «es totalmente necesario cortar o posponer todo cuanto llene nuestra mente y nuestro corazón para hacernos uno con los otros»[2]. Es, pues, un amor continuo e incansable, perseverante y desinteresado, que se encomienda a su vez al amor de Dios, más grande y potente.
Son indicaciones valiosas que podrán ayudarnos a vivir la Palabra de vida de este mes, a ponernos a escuchar sinceramente al otro, a comprenderlo desde dentro, a identificarnos con lo que vive y lo que siente, compartiendo sus preocupaciones y alegrías.
“Me he hecho todo a todos”
No podemos interpretar esta invitación evangélica como una llamada a renunciar a nuestras convicciones, como si aprobásemos de modo acrítico cualquier modo de actuar del otro o no tuviésemos una propuesta de vida o un pensamiento propio. Si hemos amado hasta el punto de convertirnos en el otro, y si lo que compartimos ha sido un don de amor y ha creado una relación sincera, podemos y debemos expresar nuestra idea, aunque quizá pueda caer mal, pero permaneciendo siempre en actitud del más profundo amor. Hacerse uno no es señal de debilidad, no es buscar una convivencia tranquila y pacífica, sino expresión de una persona libre que se pone al servicio; requiere valentía y determinación.
Es importante también tener presente la finalidad del hacerse uno.
La frase de Pablo que vamos a vivir este mes continúa, como ya hemos mencionado, con la expresión: «…para ganar, sea como sea, a algunos». Pablo justifica su «hacerse todo» con el deseo de llevar a la salvación. Es la vía libre para entrar en el otro, para hacer que aflore plenamente el bien y la verdad que ya habitan en él, para quemar posibles errores y depositar la semilla del Evangelio: una tarea que para el Apóstol no conoce límites ni excusas, a la cual no puede faltar porque se la ha encomendado Dios mismo, y que debe cumplir «sea como sea», con esa inventiva de la que sólo el amor es capaz.
Esta intención es la que otorga la motivación última a nuestro hacernos uno. También a la política y al comercio les interesa acercarse a las personas, entrar en su pensamiento, entender sus anhelos y necesidades, pero siempre buscan un interés. En cambio, «la diplomacia divina –sigue diciendo Chiara– tiene esto de grande y de propio, tal vez sólo suyo: que se mueve por el bien del otro y, por tanto, está desprovista de toda sombra de egoísmo»[3].
Así pues, hacerse uno para ayudar a todos a crecer en el amor y así contribuir a realizar la fraternidad universal, el sueño de Dios sobre la humanidad, el motivo por el que Jesús dio la vida.
Fabio Ciardi
[1] «Diplomacia», en Meditaciones, Ciudad Nueva, Madrid 1964, 200710, pp. 82-83.
[2] La vida, un viaje, Ciudad Nueva, Madrid 1984, 19942, p. 63.
[3] «Diplomacia», en o. cit., pp. 83-84.
«Llevar el amor de Dios a todas partes, según el mandamiento de Jesús de amarse uno al otro». Éste era el ideal de Chiara Lubich, que sigue atrayendo a centenares de personas en todo el mundo. Hoy, en el séptimo aniversario del fallecimiento de la fundadora del Movimiento de los Focolares, que fue recordado en todo el mundo y pocos días después de la apertura de su proceso de Beatificación y Canonización. Entrevistamos a Palmira Frizzera, quien la conoció en 1945, e impresionada por el ideal de la “fraternidad Universal”, decidió seguirla. He aquí su testimonio:
«El concepto de la fraternidad universal es precisamente lo que encontré cuando entré al primer focolar, hace casi 70 años: nosotros éramos como hermanas con Chiara pero con un “Maestro”, una guía, que era Jesús en medio nuestro. Jesús que vive donde dos o más están unidos en Su nombre»
¿Con qué objetivo fueron adelante juntas durante tantos años?
«Fuimos adelante sin pensar en nada… Habíamos elegido a Dios como ideal de nuestra vida. Lo queríamos amar, conscientes de que podíamos también morirnos de un momento al otro por causa de los bombardeos. Por lo tanto, tratamos de vivir el Mandamiento de Jesús, el amor recíproco, hasta llegar a la unidad entre nosotros. Lo que yo sentí en mi encuentro con Chiara – y es general en todas sus primeras compañeras- es que había una luz y una novedad…, -en aquella época no la llamábamos “carisma”- que ¡nos generó a una vida totalmente nueva!».
Entonces, ¿fue el amor evangélico entre ustedes, encarnado y comunicado a los demás, lo que generó más adelante todo el Movimiento?
«Chiara ¡nunca pensó en fundar algo! Ahora se dice que Chiara es la fundadora del Movimiento de los Focolares que llegó a todo el mundo. Sin embargo, yo nunca la sentí como una persona que fundaba algo, sino como una persona que daba vida a algo nuevo. Chiara nos decía: “Pero nosotros no queremos fundar nada. Nosotros queremos fundar a Dios en las almas con el amor, llevar el amor a todos lados”. Llevar el mensaje que Jesús nos dejó: “Les doy un mandamiento nuevo, que se amen los unos a los otros como yo los he amado”. Esto es lo que llevó a la fraternidad universal».
A partir de enero de este año, Chiara fue declarada Sierva de Dios y comenzó un proceso de Beatificación y Canonización. ¿Qué efecto le produce?
«Siento que Chiara no pertenece sólo a la Iglesia católica: Chiara es también de las otras Iglesias, de las otras religiones, debido a los diálogos abiertos desde los primerísimos tiempos, también con personas que no profesaban ningún credo religioso. Bajo este aspecto, no me gusta restringirla sólo a la Iglesia católica, pero comprendo que esta Beatificación es un gran don para la Iglesia y para todos nosotros»
Las nuevas generaciones que Ud encuentra y que forma, ¿por qué se sienten atraídas por Chiara y por su espiritualidad, después de tanto tiempo y sin haberla conocido?
«Chiara se fue, pero su luz quedó, su carisma permanece. Y es detrás de esto que corren los jóvenes, no detrás de las personas».
Este séptimo aniversario tiene el sello de la política y de cómo la espiritualidad de Chiara se puede vivir en política. En este ámbito, ¿qué nos puede enseñar?
«Nos puede enseñar el arte de amar, de comprender, de escuchar…. Y éste es un punto de unidad con todos: si no se hace así, como alternativa existe sólo la violencia y la guerra».
Fuente: Radio Vaticana
Estambul. El Patriarca Bartolomé es el anfitrión en la iglesia ortodoxa de Aya Strati Taksiarhi. La cita involucra a más de cien representantes del mundo ortodoxo y católico, en ocasión del 7° aniversario de la fundadora de los Focolares, Chiara Lubich. Entre otros están presentes los metropolitas Ireneos, Apostolos y Elpidophoros; dos archimandritas, el Padre Vangeli, quien tradujo del griego al turco, y el Gran Archimandrita Vissarion. No faltan el arzobispo de los armenios católicos, Levon Zekiyan y el obispo católico, Louis Pelatre. La lingüista María Caterina Atzori, del Centro de estudios de los Focolari, presenta los textos de Chiara traducidos al griego. El moderador es el periodista Nikos Papachristou de Atenas.
«A lo largo de los siglos, la divina epifanía del Señor se ha manifestado de muchas maneras, para que la humanidad comprendiera las cosas de Dios». Así empezó el Patriarca su discurso, después de haber introducido el encuentro con una oración por Chiara, entonando el himno al Espíritu Santo. «Él no se ha cansado de hacer surgir entre nosotros santos varones y santas mujeres, quienes con su ejemplo, con su amor basado en la filantropía divina y con la palabra inspirada por el Espíritu Santo, siguen impulsando una “metanoia”, una conversión del corazón para toda la humanidad doliente».
En su discurso delineó la figura espiritual de Chiara, en calidad de testigo directo de los encuentros entre ella y el Patriarca Atenágoras: «Cómo no reconocer la Sabiduría de Dios en la obra bendita que nuestra hermana Chiara ofreció a nuestras Iglesias, a nuestras Sociedades y a todos los hombres de buena voluntad. Nuestro amado Predecesor (…) la llamaba cariñosamente Tecla, la discípula de Pablo, aquélla que es igual a los apóstoles».
Luego recordó las etapas más importantes del camino de espiritualidad que ella abrió en la iglesia y no sólo: «Chiara respondió al llamado de Dios con docilidad, haciéndose en todo semejante a su Maestro, pero sobre todo dejándose forjar como vasija que ofrece caminos de salvación, con el fin de llevar a todos hacia Cristo. Gastó su vida en la búsqueda de vías de encuentro y diálogo con todos, caracterizada por el profundo respeto hacia toda cultura en la que sabía conducir el camino del encuentro, del conocimiento recíproco y de la colaboración recíproca».
«Chiara Lubich empezó su trayectoria de vida, dedicada al Señor, en medio de los sufrimientos de la guerra. En esos sufrimientos revivió a Cristo crucificado y abandonado y comprendió que no hay Resurrección sin pasar a través de la caída. Y el sufrimiento de Cristo se convirtió en su personal sufrimiento, pero nunca en desesperación».
«Su vida se caracterizó por una pasión por la Sagrada Escritura, que en ella se volvió Palabra fundante, viva, exultante. Vivió radicalmente el mandamiento del Señor. “(…) así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros” (Jn.13,34) hasta contagiar innumerables personas, distintas entre ellas, pero unidas en un ideal concreto de comunión.
Chiara fue siempre hija fiel de su Iglesia. Y en esta participación convencida, sintió el drama de la división, de la imposibilidad de participar al mismo Cáliz.
Percibiendo el grito de dolor por la división, se donó totalmente carisma de la unidad, haciéndose instrumento en las manos de Dios para encontrarse tanto con los jefes de las iglesias como con los simples fieles. Pero no se detuvo ahí: impulsó, exhortó, invitó, propuso encontrar caminos nuevos de comunión».
«Chiara nutría un amor muy especial por la Santa y Divina Eucaristía del Señor. En ella se podía percibir el don de amor de Aquél que se ofreció una vez y para siempre, para atraer al hombre hacia Él. Podríamos afirmar que en ella se forma una consciencia eucarística de la unidad». «Podemos además identificar otro aspecto en la obra de Chiara: la unidad desde la Trinidad, que a través de la Eucaristía, pasa a la familia. (…) Es el lugar en el que puede resplandecer el amor recíproco que une naturalmente a sus miembros. (…). Es en este contexto que la unidad de la familia humana se entrevé en todos sus aspectos, en la sociedad, en la política, en la economía, en el respeto de la obra de Dios por cada uno de nosotros individualmente y en toda su maravillosa creación. El mensaje y la obra de Chiara por tanto, resultan ser cada vez más actuales, sobre todo en el contexto mundial en el que estamos viviendo».
Resulta por lo tanto especialmente grato «el don que el Movimiento de los Focolares ofrece hoy, presentando en idioma griego la obra de Chiara Lubich. Lo acogemos como un don entre hermanos, que seguramente permitirá también al público griego, al fiel greco-ortodoxo, apreciar este maravilloso mensaje de unidad y amor».
Finalmente se dirigió a Chiara pidiéndole que intercediera «para que pueda surgir pronto el alba de un nuevo día para esta humanidad herida y dividida y que los sentimientos por los que ella gastó toda su vida, produzcan abundantes frutos, allá donde hoy no vemos sino tinieblas y martirio de sangre».
«Vivo en Erbil, en el norte de Iraq, en donde, en 2010, empecé una escuela para los niños kurdos – cuenta Malu Villafane, nacida en Filipinas –. En estos años, he trabajado en el santuario local, organizando varias actividades. En agosto pasado, el santuario se convirtió en un campo de refugiados. Las ciudades de Sinjar y Mosul y las aldeas limítrofes, como Qaraqosh, Qaramlesh, Bartalla y otras, fueron invadidas por el ISIS. Los habitantes huyeron dejando todo y se refugiaron en Kurdistán, donde estamos nosotros. En el campo había una atmósfera muy pesada, de profundo pesimismo, los niños estaban desorientados… Junto a los responsables del Centro organizamos algunas actividades para los chicos, involucrando también a algunos colegas de mi escuela».
¿Cómo ha sido la convivencia, en estos años, entre cristianos, musulmanes, yazidíes y otras etnias como los kurdos, los turkmenos, etc.?
«Había respeto entre ellos, trabajaban juntos. Yo, por ejemplo, trabajo con kurdos, turkmenos, árabes y otros extranjeros. Cuando se produjo la crisis, muchos kurdos expresaron su disponibilidad para recibir a los refugiados en sus casas. El pueblo de Kurdistán no comparte esta masacre».
¿Cuándo empezó la crisis de los refugiados en Erbil? ¿Dónde se alojaron? ¿Cuáles perspectivas pueden tener para los próximos meses?
«La crisis que causó estas migraciones forzadas empezó en junio de 2014 y empeoró a los inicios de agosto. La gente perdió todo: casa, trabajo, escuela. Muchos de ellos, en un primer momento, se refugiaron en edificios vacíos, en iglesias, a lo largo de la calle y, los que podían, con sus familiares en Erbil. Muchas ONG, junto a la Iglesia, han tenido que afrontar la emergencia sin ninguna preparación. ¡Necesitaban de todo! Juntos, recogimos muchos artículos de primera necesidad. En ese periodo la temperatura durante el día subía casi hasta los 50°C, un infierno, y ahora, durante el invierno, hace mucho frío. Las carpas no eran suficientes para atender a millares de familias. Hay campos que no tienen ni agua ni comida en algunos momentos. Sin embargo, después de algunos meses, los niños han empezado a sonreír, a jugar, a hacer otras experiencias fuera del campo, como ir a la piscina o al parque público. Los padres, viendo la alegría de sus hijos, han vuelto a encontrar la esperanza. Han empezado a limpiar el campo, a cocinar y a darnos una mano.
Después de haber vivido con ellos esta dramática situación, mi vida se ha transformado. Mi estadía aquí en Iraq ha encontrado un sentido profundo: he vivido por la fraternidad universal».
¿Pero tiene sentido trabajar por la fraternidad? ¿Qué te impulsa a seguir trabajando en el campo?
«Si miro las circunstancias desde el punto de vista humano, me desanimo y me da ganas de huir. En cambio, si miro todo lo que sucede a través de una mirada de esperanza fundada en la fe, logro ir más allá de los sufrimientos que veo. He pensado en la frase del Evangelio: “Cuando tuve hambre, me diste de comer; cuando estaba triste me consolaste…”. Estas palabras me han dado la fuerza para afrontar las dificultades cotidianas que encuentro en el campo. Es difícil explicar o describir el dolor que hay allí. Muchos de ellos han perdido la esperanza porque lo perdieron todo. Esta experiencia me ha abierto el corazón para acoger al otro como a un hermano, como a una hermana. Me ha dado la posibilidad de salir de mi mundo «cómodo» para ponerme al servicio de los demás. Quiero vivir por la fraternidad universal no porque puedo resolver los problemas, sino porque, con pequeños pasos, se puede dejar una semilla. La paz crece sobre todo a través de las pequeñas cosas que todos los días hacemos por los demás».
¿Qué podemos hacer nosotros desde aquí para ayudarlos y hacer sentir nuestra cercanía a estas personas?
«Creo que es necesario afrontar el tema de la “desinformación”. A pesar de que la emergencia todavía está en curso, casi no se habla de ella. Hay que difundir una cultura que acoge y que escucha, sobre todo entre pueblos y religiones distintas en vuestras ciudades; promover iniciativas y proyectos que derrumben las barreras. Les agradezco por su ayuda y sigamos creyendo que la Paz es posible».
Fuente: Humanidad Nueva online
«Mi esposo y yo somos médicos y vivimos en Filipinas, un país en donde la pobreza se incrementa día tras día. De nuestra pequeña vivienda, sacamos un modesto ambulatorio privado. Seguramente no es fácil. A veces, pensando en nuestros colegas que han hecho carrera en el Occidente, nos preguntamos si hicimos bien en quedarnos. Pero nos mantiene aquí el pensar en tantas necesidades de nuestra gente: niños que hay que ayudar a crecer sanos, parejas a las que hay que darles formación, ancianos y enfermos terminales por cuidar… Del Evangelio recibimos el impulso a dar una contribución para transformar la sociedad, empezando por nuestro país». L. R. – Filipinas
Moisés de la calle
«Una familia numerosa, seis hijos y uno que está por llegar y que muere antes de nacer. La madre se salvó, pero durante varios días luchó entre la vida y la muerte. Precisamente en ese periodo, al hospital donde ella estaba internada, unos militares trajeron un recién nacido, que había sido abandonado en la calle. Después de recibir los cuidados necesarios, se repuso, pero le hacía falta una familia. Enseguida la encontró en la otra, tomando el lugar del niño muerto. Los nuevos padres lo llamaron José-Moisés: José, porque el hospital estaba dedicado a San José, Moisés porque fue abandonado y luego recogido». H. E. – Congo
Quería vengarme
«Sólo ocho días después de mi matrimonio, perdí a mi madre, atropellada por un vehículo. Estaba decido a vengarme y me monté al bus para dirigirme al pueblo en el que residía el responsable. Sin embargo, a lo largo del trayecto, me vinieron a la mente ciertas palabras sobre el amor de Dios y del prójimo, y poco a poco el rencor se disolvió. Cuando el otro supo quién era yo, empalideció, pero lo tranquilicé, diciéndole que sólo quería entender cómo había sucedido el accidente. Después de haber escuchado su relato, hecho entre lágrimas, traté de darle paz. La alegría prometida por el Evangelio me acompañó en el viaje de regreso». F.A. – Roma
Fuente: El Evangelio del día – marzo de 2015 – Città Nuova editrice