“El año pasado, una niña de casi dos años, muy querida para mí, corrió peligro de muerte. Pensé que recibió con prontitud todos los cuidados médicos y quirúrgicos, porque había nacido aquí, pero ¿cómo hubiera acabado la historia, si hubiese nacido en un país con menos recursos? Y ¿qué mérito tiene ella por haber recibido semejante suerte? ¿Acaso los demás niños no gozan de los mismos derechos?” Así fue que Gabriella se involucró y organizó una iniciativa para recaudar fondos e incrementar la sensibilización hacia la infancia desfavorecida, pidiendo al Alcalde el espacio en la plaza principal de su pueblo, Marcignago di Pavia (norte de Italia), involucrando a la Parroquia, a la Diócesis y la prensa local. “¡No sé cuáles resultados obtendré – afirma –; pero sé por qué y por quién estoy haciendo esto y esto es suficiente para tener las máximas expectativas!”. Éste es uno de los numerosos testimonios de quienes se comprometieron a favor de la campaña #objetivo15mil de AFNonl, lanzada el 24 de mayo en Roma, en la estructura llamada Ciudad de la Otra Economía. Andrea Turatti, presidente de la Asociación, explica que la finalidad es la de “dar visibilidad a lo que ya hacemos a través de los programas que garantizan alimento, cuidados médicos e instrucción a 13mil niños que participan de un centenar de proyectos activos en 50 países, e incrementar nuestro compromiso, contagiando a muchos con el virus de la solidaridad”. Se multiplicaron las iniciativas solidarias en muchas ciudades italianas y en algunos proyectos sociales activos en el mundo que, a través de conexiones, presentaron sus actividades. Entre ellos, centros dotados de consultorios médicos, guarderías, preescolares, clases de apoyo a través de las cuales se les brinda a los niños y a los jóvenes una adecuada alimentación, clases formales, cursos de apoyo y capacitación profesional, consultas y cuidados médicos. Dichos programas se insertan en intervenciones más amplias, en colaboración con aliados nacionales e internacionales, a favor de familias y comunidades, para obtener la autonomía y el bienestar global de los niños. “También nosotros deseamos contribuir a la solidaridad”, dice Youn Vera quien, gracias al apoyo a distancia, cursa el segundo año de bachillerato en el Collegio Gue Pascal de Man, en Costa de Marfil. “Para ayudar a 4 compañeros de mi salón que estaban enfermos y necesitaban tratamientos, se nos ocurrió armar una huerta y cultivar ensalada y espinacas”. “El apoyo a distancia es una acción que nos hace bien antes que nada a nosotros y no sólo a quienes la reciben, porque hace crecer, pone en contacto con gente y culturas distintas, ayuda a redescubrir el valor de la sobriedad y crea la comunidad” dijo Vincenzo Curatola, presidente de ForumSad que reúne unas cien asociaciones en el territorio nacional. Ejemplo de ello son Guido y Azzurra quienes, junto con otros chicos de barrios de Roma, contaron como, hace casi dos años, fundaron una asociación con la que desarrollan varias actividades a favor de los demás. ““La experiencia más hermosa la vivimos en Filipinas, para responder con AFNonl a la emergencia después del tifón Haiyan. Fuimos hospedados por los Focolares. Allí pudimos palpar realidades que normalmente vemos sólo en televisión y que parecen lejanas. El hecho de vivirlas en lo cotidiano, cambió nuestra manera de pensar. Además, quisimos comprometernos a largo plazo, con el apoyo a distancia de Princesa, una niña en silla de ruedas. Con su sonrisa ella parece un pequeño sol”. Giusy, que vive cerca de Pisa, contó cómo un pequeño grupo de Familias Nuevas de los Focolares, poco a poco involucró a todo el pueblo, al gobierno municipal y a unas 300 familias. «La iniciativa nació junto a un colega, hace veinte años – contó Massimo Grossi, de RCS Corriere della Sera – e involucró a más de 250 periodistas y poligráficos. Con muchos aportes pequeños, logramos apoyar a distancia a 50 niños en Asia y África. Muchas pequeñas contribuciones unidas, éste es nuestro espíritu y nuestra fuerza».
La Casa Emmaus, está situada en la ciudadela internacional de Loppiano– Incisa Valdarno (FI). Su cometido es ser una “Escuela de Comunión” y una “Escuela de Vida” para todas las consagradas del mundo. Con el curso se quieren ofrecer algunos instrumentos para ir en profundidad en la espiritualidad de comunión que la Iglesia nos propone vivir durante el Tercer Milenio, a la luz de la unidad y de la vida del Evangelio. Muy útil será que cada participante lleve la propia Constitución, de modo de poder confrontar su propio carisma y compartir con las presentes los tesoros que éste contiene, dentro de un clima espiritual de reciprocidad. Ver: Tríptico
Ante los enormes desafíos que la sociedad europea tiene que afrontar –este año en especial después de los ataques de París y Copenhague- se advierte una creciente desconfianza dentro y entre las comunidades. Ya desde el inicio de los años ’90, por iniciativa del entonces presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, el diálogo con las Iglesias y las organizaciones no confesionales, ofrece la posibilidad de un intercambio de puntos de vista en las políticas europeas, entre instituciones y actores de la sociedad civil. ¿Cómo vivir juntos y construir una sociedad en la que toda persona y comunidad pueda sentirse en casa y segura? ¿Cómo encontrar la forma para acoger las diferencias cuando sustancialmente no estamos de acuerdo? Son algunas de las preguntas abiertas para confrontar con los líderes religiosos. Entre los invitados, está también la presidente del Movimiento de los Focolares, María Voce quien, al responder a la invitación subrayó que es un compromiso prioritario de los Focolares el «construir puentes mediante un diálogo respetuoso a distintos niveles, para contribuir a la convivencia pacífica y fraterna entre personas de distintos credos y de las más variadas proveniencias étnicas y sociales».
«En Sarajevo se respira una atmósfera de paz», exclamó el cardenal Puljic en vísperas de la llegada del Papa. La ciudad lo esperó con mucha alegría, preparándose durante algunos meses. Los rumores que alertaban al cuerpo de seguridad fueron desmentidos por una acción conjunta en la preparación, en la que la Iglesia y el Estado trabajaron en armonía. Este trabajo y la disponibilidad por parte de los ciudadanos de respetar las reglas, permitieron que todo funcionara de la mejor manera. Sarajevo, la ciudad que Juan Pablo II definió la Jerusalén europea, esperó al Papa de fiesta. Que la paz esté con vosotros era el lema de la visita del Papa a Bosnia y Herzegovina, “una tierra probada por conflictos, el último de los cuales está todavía muy presente en la memoria de sus habitantes bosnios, serbios y croatas”, escribe Gina Perkov, periodista de Novi Svijet (Croacia). “La guerra, de hecho, dejó consecuencias trágicas: muertes, destrucciones y el exilio de muchas personas. La presencia de los católicos (en su mayoría croatas) se redujo a la mitad”. Los habitantes estaban agradecidos por el hecho de que esta vez los ojos del mundo entero estuvieran clavados en ellos debido a un feliz acontecimiento y alimentaban la esperanza de que este evento ayude a resolver los varios problemas políticos “de los que tienen la culpa también algunos países de la Unión Europea que permitieron y apoyaron la limpieza étnica”, como testimonia en su reciente libro Mons. Franjo Komarica, obispo de Banja Luka (actual República de Serbia). En el estadio olímpico de Kosovo, durante la celebración eucarística, ante unas 70 mil personas (de las cuales 23 mil eran de Croacia), el Papa lanzó un fuerte mensaje de paz. «La paz es el sueño de Dios, es el proyecto de Dios sobre la humanidad … Hoy, una vez más, se eleva desde esta ciudad el grito del pueblo de Dios y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad: ¡nunca más la guerra! … Hacer la paz es un trabajo artesanal: requiere pasión, paciencia, experiencia, tenacidad. Felices aquéllos que siembran paz con sus acciones cotidianas, con actitudes y gestos de servicio, de fraternidad, de diálogo, de misericordia… La paz es obra de la justicia … justicia practicada, vivida … La verdadera justicia es hacer a esa persona, a ese pueblo, lo que me gustaría que me hiciesen a mí, a mi pueblo … La paz es un don de Dios porque es fruto de su reconciliación con nosotros… Hoy pedimos juntos al Señor, la gracia de tener un corazón sencillo, la gracia de la paciencia, la gracia de luchar y trabajar por la justicia, de ser misericordiosos, de construir la paz, de sembrar la paz y no guerra ni la discordia. Este es el camino que nos hace felices, que nos hace bienaventurados”, concluyó. Fueron momentos inolvidables vividos con un hombre, el Papa, que habló no sólo con las palabras (sintéticas y claras), sino también con los gestos. Se dio un paso nuevo hacia la paz. «Hoy no hay peleas, no hay problemas, así deberían ser todos los días», comentó alguien por la calle. Por la tarde, Francisco se encontró con sacerdotes, religiosos, religiosas y personas consagradas en la Catedral, con los representantes de las varias confesiones y religiones y finalmente con los jóvenes. La comunidad del Movimiento de los Focolares se hizo presenta a través de obsequios y participó de los distintos momentos de encuentro. El Ideal de la unidad llegó a Bosnia y Herzegovina en 1975 a través de algunos jóvenes presentes en la Mariápolis de Zagreb (Croacia). En 1992 estalló la guerra: innumerables pérdidas, destrucciones, muertos, refugiados. Muchísimas personas huyeron hacia los distintos países de Europa. Se trató de apoyar en todas las formas a quienes se quedaron en el país. Ya que las carreteras estaban cerradas, este apoyo llegaba a través de cartas o cajas de alimentos. A través del amor concreto de quienes vivían la espiritualidad de la unidad, muchos musulmanes y cristianos encontraron este Ideal. Una vez que terminó la guerra, volviendo a Bosnia, ellos mismos se convirtieron en portadores y testigos de este espíritu nuevo. “Al inicio de 1996, apenas fue posible, aunque la guerra seguía, fuimos a visitarlos – cuentan los testigos de ese periodo –. Nos encontramos frente a escombros, casas destruidas, tanques armados, constantes controles de la policía y de vez en cuando, la explosión de una granada… La ciudad de Sarajevo estaba sin árboles, porque habían sido todos quemados por las granadas o por las mismas personas que habían tratado de calentarse de alguna manera durante los inviernos helados”. La chispa del Ideal de la unidad, recibida por algunas personas muchos años antes y custodiada en el corazón, se prendió completamente en ellos precisamente durante la guerra. Esta gente marcada por el sufrimiento, necesitada de tantas cosas, fue capaz de intuir lo esencial. Estaba sedienta de la verdad. Eran católicos, pero también musulmanes, ortodoxos, todos agradecidos por el descubrimiento del amor de Dios que había transformado su vida. La actual situación en Bosnia no está resuelta. Los católicos emigran, sobre todo los jóvenes, y se teme otro conflicto. La comunidad de los Focolares encuentra fuerza en la unidad, pequeño signo concreto de aquella unidad anhelada por Juan Pablo II en 1997, en ocasión de su visita a Sarajevo, cuando deseó que llegara a ser, después de la tragedia de la guerra, el modelo de convivencia para el 3° milenio.
«Las conversaciones de Chiara Lubich sobre la Eucaristía fueron para mí una revelación. Me hicieron conocer de una manera más amplia, más precisa, más profunda, el efecto que la Eucaristía tiene en la sociedad y en cada persona. He visto que el progreso de la conciencia cristiana, ya sea en cada persona como en la sociedad, depende del progreso de la conciencia que los cristianos tengan de la Eucaristía. En otros términos: si nosotros sabemos lo que es la Eucaristía y la vivimos como ella es, entonces extraemos del cristianismo el valor más profundo ya sea para nuestra alma como para la sociedad. La Eucaristía, efectivamente, logra la unión del hombre con Dios; ella representa el misterio del amor de Cristo hacia la humanidad. Es la comunión con Cristo y con los hermanos. Es la unidad entre ambos. Si se aspira a un progreso de los ideales comunitarios, ideales que unifiquen a la sociedad de hoy; ideales que signifiquen las aspiraciones más hermosas contra las egoístas defensas de los intereses particulares; ideales que defiendan la tolerancia entre las razas; ideales que no acepten las dictaduras, etc, es necesario progresar en la conciencia de la Eucaristía, hay que vivir en profundidad esta realidad. Se puede decir que la relación con Dios y con el mismo hombre es un misterio eucarístico, en el cual Dios se hace hombre para que el hombre se haga Dios. Nada menos que esto. Chiara, con sus explicaciones, nos quiere insertar conscientemente no sólo en el pensamiento de Cristo, sino en la persona de Cristo, en su humanidad y en su divinidad. Nos quiere poner a convivir, a través de la comunión sacramental, con la divinidad y con la humanidad de Jesús, con ambas. Es una revolución que “endiosa” al hombre y lo coloca contra y sobre el proceso de degradación que cursa la sociedad. Gracias a la Eucaristía comienza la rebelión contra la muerte. Chiara, de este modo, impone a nuestra vida un carácter de heroísmo, de santidad. No tiene lugar la mediocridad en la convivencia humana; recordamos la pregunta que el ángel le hace a las almas que entraban en el purgatorio como lo describe Dante en La Divina Comedia: «0 gente umana per volar su nata,- perché a poco vento così cadi?» (“Oh, hombres y mujeres, nacidos para volar hacia Dios, pero que con tanta facilidad, caen en el pecado”). Es decir, “hombre, ¿por qué tú, que naciste para volar hacia Dios, te dejas caer en el pecado tan fácilmente o pierdes este vuelo?” La santidad es heroísmo, pero es un heroísmo facilitado inmensamente por el alimento cotidiano del pan eucarístico. Esto implica una devoción cotidiana, asidua, de cada día, cada vez más alta, pasando por encima de la mediocridad en la que tanta gente de la humanidad hoy vive. Una mediocridad impregnada de mentiras, lujuria, robos, violencia que no es vivir, sino organizar tontamente nuestra agonía. ¡Con la Eucaristía se vuela!». Igino Giordani,Con la Eucaristía se vuela, «GEN» noviembre de 2004, pp.10-11
«Una celebración como esta solo se ha visto aquí en ocasión de l visita de Juan Pablo II (1983)», escribe Filippo Casabianca, desde El Salvador. 24 de mayo 2015, un día memorable para El Salvador. Un país de 6 millones de habitantes en una minúscula superficie de 21 mil km2, que ha tenido entre sus hijos una de las personalidades eclesiales más significativas del continente Americano: Mons. Arnulfo Romero, del cual se celebraba la Beatificación. La causa había sido abierta por su sucesor, Mons. Rivera y Damas, en el décimo aniversario de su asesinato (24 marzo 1980); el mismo año en el que llegaron al País centroamericano los primeros focolarinos, los italianos Marita Sartori y Carlo Casabeltrame, para encontrarse con algunos padres franciscanos. Fue en esa década que se realizaron “mariápolis” cada año, pese a la inseguridad por la guerra civil que arreciaba. Los focolarinos llegaban desde México para sostener las nacientes comunidades. La fundación de la primera sede del focolar fue en 1989, con el País sumergido en la guerra, lo cual representaba un peligro para las focolarinas extranjeras. Aunque ahora que el País se ha estabilizado políticamente, no ha encontrado todavía el camino de la reconciliación y vive sumergido en una polarización destructiva. A esto se ha agregado el flagelo de la inseguridad por la proliferación de bandas delictivas (maras) que se disputan el territorio y el de la pobreza de grandes sectores. Los miembros del Movimiento de los Focolares, a lo largo de los años, han actuado en múltiples iniciativas de apoyo a familias, con la “Acción Familias Nuevas” y con la “Economía de Comunión”. Emprendimientos educativos a favor de niños de familias carenciadas y apoyo a un párroco para proveer espacios de integración a la juventud, en un pueblito con altos índices de delincuencia. La conciencia del momento histórico que vive el País está a flor de piel. El mensaje de Mons. Romero es visto como una medicina que podría sanar los corazones endurecidos y dar ánimo para emprender la gran tarea de la reconciliación entre los salvadoreños. “Es un reto seguir su ejemplo –nos decía Maribel, joven maestra–; para mí lo es en mi ambiente escolar donde puedo ayudar a mis alumnos a cultivar la paz y la justicia en sus corazones”. Mientras que para Amaris “la fiesta debe ceder el paso a la reconciliación, que es perdonar y pedir perdón para sanar heridas que aun están abiertas”. En las comunidades del Movimiento, el compromiso por el diálogo y la reconciliación ha estado siempre presente; pero ahora adquiere la connotación de un mandato, a la luz del testimonio de Mons. Romero “que ha sabido llorar con quien llora y alegrarse con quien tenía motivo para estar feliz –sostiene Flora–. Su beatificación es el reconocimiento de su vida radicada en el amor”. En el mensaje al actual Arzobispo de San Salvador, mons. José Luis Escobar Alas, el Papa define a Romero como uno “entre los mejores hijos de la Iglesia”, atribuyendo al nuevo Beato los lineamientos típicos del buen Pastor, “porque (Dios) concedió al Obispo mártir la capacidad de ver y oír el sufrimiento de su pueblo y fue moldeando su corazón para que, en su nombre, lo orientara e iluminara”. El Papa reconoce, además, su ejemplaridad e invita a encontrar en la figura de Romero “fuerza y ánimo para comprometerse en la búsqueda de un orden social equitativo y dignificante”.
«En septiembre pasado –cuenta Luigi, un sindicalista, comprometido junto con el Padre Peppino y otros de la parroquia a vivir la espiritualidad de la unidad– nació la idea de organizar almuerzos solidarios para quienes son marginados, para quienes están solos». ¿Dónde hacerlos? «Nos dimos cuenta de que, acondicionándolo un poco, el lugar que usamos para hacer las reuniones parroquiales podía transformarse en un acogedor comedor. Tampoco fue difícil identificar a los invitados. Sus rostros nos eran familiares. Era gente que vemos por la calle, que vive en el barrio donde nosotros vivimos; algunos eran los vecinos de la puerta de al lado, otros, ancianos y extranjeros que ayuda Cáritas…». «Empezamos a repartirnos las tareas –subraya Grazia, madre de dos niños–. Uno de nosotros se ofreció a hacer las compras y sensibilizar en la causa a dueños de restaurantes y supermercados; otro se ofreció para cocinar; otro para supervisar la preparación de las comidas para que también los amigos musulmanes pudieran comer. Los más vigorosos se ofrecieron para acondicionar la sala y las chicas se propusieron para la animación. Un equipo muy variado: jóvenes, adultos y también niños». El primer almuerzo se realizó en el mes de octubre de 2014. Para todos fue un domingo lleno de sol, como lo era el rostro del viejito con bastón y de la señora a la que le gusta mucho bailar y que se divirtió mucho. Pocos días después de Navidad fue el segundo almuerzo: «Era inimaginable la alegría mientras esperaban que se abriera la sala –recuerda Vincenzo, estudiante de arquitectura–. Había ya algunas ancianas sentadas en una banquita que esperaban. Apenas nos vieron, vinieron a abrazarnos, nos felicitaron y fueron a buscar su lugar. Enseguida llegaron todos los demás; también muchos niños con sus papás. Entre un plato y otro había un poco de música, karaoke y después, guiados por unas chicas marroquíes, bailamos una canción de su país». Mientras tanto los niños jugaron, colorearon, y esperaron con paciencia la gran sorpresa… ¡La llegada de Santa Claus que distribuyó regalos para todos! «Para nosotros los organizadores no había regalos empacados –cuenta emocionada Carla, ama de casa– pero tuvimos un regalo mucho más precioso: el espectáculo de todas esas personas, que finalmente sonreían felices». Después del almuerzo navideño se hizo el de la Epifanía, y muchos otros más. Hoy es una tradición que continúa. Y que cada vez se convierte en una posibilidad para entrelazar tantas culturas y religiones. Entre los invitados, que cada vez son más, se encuentran árabes, ucranianos, católicos, ortodoxos, evangélicos, personas que no tienen una convicción religiosa y sobre todo, muchos musulmanes. «¿Cansancio? ¿Esfuerzo? ¿Problemas? También –admite Luigi–. Porque no es fácil organizar de la nada estos almuerzos. Pero la alegría que estos momentos nos regalan es indescriptible. Nos dejan el deseo y la inventiva para hacer algo más. Son auténticas oportunidades de crecimiento como personas y del sentido de ser comunidad, tanto para nosotros organizadores como para los invitados, quienes ya no son tales, porque son verdaderos hermanos».
El sábado 30 de mayo, se dio el nombre de Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares y ciudadana honoraria de Rimini, a la rotonda ubicada entre “via Savonarola, viale Giacomo Matteotti y via dei Mille”, próxima al complejo universitario “Navigare Necesse” “Es un honor a una figura importante vinculada a nuestra ciudad –dijo la Asesora de Servicios Generales de la Comuna de Rimini, la Sra. Irina Imola, quien abrió la ceremonia-. Agradezco por esto a todas las autoridades presentes y a todas las personas que han encontrado enseñanzas y consuelo en la obra de Chiara Lubich” En 1997, la Municipalidad de Rimini quiso otorgar a Chiara Lubich la Ciudadanía Honoraria “por su obra de construcción – así se lee entre las causales expresadas por el Consejo Municipal de la ciudad – de una civilización del amor, de la tolerancia y de la solidaridad entre los pueblos”. Fuente: Altarimini online
En el mundo occidental se discute sobre el género. El drama de la explotación es algo que preocupa en los países en vías de desarrollo; en Medio Oriente preocupan los derechos de las mujeres y la paz. Todavía en occidente, las mujeres se ven obligadas a elegir entre el trabajo y la familia, hay vidas que sufren violencia…. Estos son algunos de los desafíos y problemáticas – diferentes según las distintas zonas geográficas- que se encuentran en discusión en las Naciones Unidas, en vista de la nueva agenda sobre los Objetivos para un desarrollo sostenibleprogramado para poner en acción después del 2015 (fecha dentro de la cual los 193 estados miembros se habían propuesto alcanzar los famosos Objetivos del milenio). Son desafíos y problemáticas discutidos también en los tres días promovidos por el Consejo Pontificio Justicia y Paz (Roma 22-24 de mayo de 2015), en colaboración con la Unión Mundial de las Organizaciones Femeninas Católicas y la “World Womens’ Alliance for Life and Family. No se trata sólo de un panorama sobre las cuestiones más urgentes viculadas a la condición de la mujer, ni tampoco sólo una denuncia de las violaciones de su dignidad y sus derechos. Las 120 mujeres procedentes de distintos países del mundo quisieron ofrecer su contribución mediante sus experiencias e ideas, plasmadas luego en un documento final para la nueva agenda de las Naciones Unidas para el Desarrollo post-2015. El papa Francisco en su mensaje al Cardenal Turkson, presidente de Justicia y Paz, quiso expresar las instancias promovidas por el universo católico femenino en los procesos internacionales, invitando a todos los que están «comprometidos en la defensa de la dignidad de las mujeres y en la promoción de sus derechos» a que se dejen «guiar por un espíritu de humanidad y de compasión en el servicio al prójimo». «Así – continúa el Papa- surgirán los dones inconmensurables con que Dios enriqueció a la mujer, dándole capacidad de comprensión y de diálogo para recomponer los conflictos grandes y pequeños, sensibilidad para sanar las heridas, y hacerse cargo de toda vida, también a nivel social, dotándola de misericordia y ternura para mantener unidas a las personas». Los aportes tenían un amplio espectro: desde la antropología femenina, la mujer y educación, las mujeres y diálogo interreligioso, las tecnologías vinculadas a la vida y a la procreación, los derechos humanos, mujeres y trabajo agrícola, empresarial y financiero, etc. Después se prosiguió con el trabajo en los ‘atelier temáticos’ (un término que hace referencia al arte del “trabajo artesanal”, fino y laborioso proprio de la mujer) donde se elaboraron las propuestas para los Objetivos para el Desarrollo Sostenible. Rita Mousallem, co-directora del Centro para el Diálogo Interreligioso del Movimiento de los Focolares, intervino sobre el tema “Diálogo interreligioso, en camino para una paz duradera. Rol de la mujer”, refiriéndose también a su propia experiencia de cristiana en Medio Oriente. En las diversas entrevistas que se le hicieron, resaltó la capacidad de escucha, característica típica de la mujer, que da la posibilidad de entrar en la interioridad de sí mismo y en los otros; de saber sufrir y esperar hasta el final, porque –siendo madre- sabe muy bien cuánto vale la vida. Estos aspectos, junto con otros, forman parte de ese “genio femenino”- recordado también por el papa Francisco –don y belleza típica de la mujer, llamada a dar su aporte en la sociedad actual, enbeneficio de todos. Lee también : http://www.aleteia.org/it/religione/interviste/donne-protagoniste-dialogo-interreligioso-chiara-lubich-madre-teresa-calcutta-5787946082893824
Por darle una mirada al futuro, la última mañana ha visto cómo el Congreso se volvía hacia las nuevas generaciones. Desde los primeros compases, Anouk Grevin implica a todos los presentes: «Cuando nace un niño, toda la comunidad lo cuida, el hijo que nace es de todos«. Y estalla un aplauso porque esta afirmación representa uno de los valores más queridos del pueblo africano («para que un niño crezca, hace falta toda una aldea»). Y luego explica: “con los jóvenes que han asistido a la International EoC School hemos vivido sueños maravillosos». Ante su pregunta: “¿queremos dejarlos solos?”. La respuesta de la sala es inmediata, además de apasionada y envolvente: algunos empresarios se van sucediendo al micrófono para expresar el deseo y el compromiso de apoyar estos sueños en primera persona. John Mundell lanza una llamada a sus amigos: abrid las empresas para introducir a las nuevas generaciones en el mundo laboral: “La experiencia en las empresas EdC hace gustar la riqueza de las relaciones verdaderas, aparte de la profesionalidad!” Los acontecimientos de vida vivida de empresarios -sobre todo jóvenes- de distintas partes del mundo hacen vislumbrar un futuro mejor: Desde Italia a Argentina o a Paraguay, hasta la presentación de una tesis sobre la EdC de una joven brasileña que está a punto de concluir sus estudios en el Instituto Universitario Sophia. Hoy la mirada está fija en el futuro-presente pero es también un momento importante de compromisos fuertes y vinculantes: «debemos prometernos que no volveremos ya hacia atrás –es el deseo de Luigino Bruni–. En estos días hemos asistido a milagros, nuestras historias vitales se anuncian a todos. La EdC no es un bien de consumo. Hay muchas personas en el mundo esperando. Debemos seguir siendo «productores» de comunión, y no solo consumidores”. El documento final es una fuerte llamada: La promesa de gastar la vida por una economía de comunión. En ese momento, los empresarios quieren dejar una signo de su compromiso personal, que se materializa en un “pacto” que, libremente, quien lo desea, rubrica con su firma. La “clausura” del Congreso le corresponde a Genéviève Sanzé: “Se dice que las cosas bonitas se terminan pero creo que debemos cambiar esta frase. Hemos vivido un Congreso tan fraterno, tan alegre… que esto no puede terminar. Ahora comienza de verdad nuestra carrera: es el momento de salir y lanzarnos al mundo”. No basta con una empresa, en analogía con “no basta con una ciudad”, uno de los escritos más conocidos de Chiara Lubich, es la reflexión final de estos riquísimos cinco días y enciende la pasión por vivir un gran sueño: ver el mundo “invadido” de empresas de EdC. “Contando con un Dios que te visita cada mañana si así lo quieres, una ciudad es demasiado poco … apunta más lejos: a tu país, al mundo. Que cada vez que respiras, cada vez que actúes, tu objetivo sea este…”
«La Economía de Comunión volvió a África. Llegamos aquí provenientes de todas partes del mundo atraídos por las bendiciones y las heridas de este gran continente, para mirar la economía mundial desde la perspectiva africana. También para aprender de estos pueblos, de su gran vocación a la vida, a las relaciones sociales, al encuentro. Siempre me impresionó la capacidad generativa y la vida de África. Existe en África mucha fiesta, sobre todo la danza de las mujeres. Como en la Biblia, donde se lee que muchas veces las mujeres bailan. Y, esto es estupendo, en África, se ve danzar a muchas personas mayores, tanto hombres como mujeres. Hoy en Europa y en los países del Norte del mundo es muy raro ver que mujeres y hombres mayores festejen por gratuidad y por la alegría de la vida en comunión. Y esto es porque nuestra cultura del consumismo y de las finanzas no los deja bailar. Vinimos a África también para aprender a bailar, jóvenes, niños, adultos y ancianos. África tiene verdaderamente una vocación de generar la vida en todas sus dimensiones. La fraternidad con la tierra y con la naturaleza es un gran valor de las culturas africanas. Éste es uno de los dones que África hace a toda la Economía de Comunión en el mundo, y muchos de nosotros los tendremos que descubrir juntos en los próximos años y en las próximas generaciones. ¿Cuál es el mensaje que desde la Economía de Comunión puede llegar a África hoy? Los caminos africanos ante la propuesta de Chiara Lubichdeben nacer de la comunión de África con todo el mundo. La primera contribución que la EdC quiere aportar a África es una mirada de estima por lo que África ya es y no sólo por aquello en lo que podría llegar a ser. La primera fuerza de los pueblos son sus sueños, sobre todo los sueños colectivos y los sueños de los pobres. Tomemos en consideración nuestras historias, grandes y pequeñas y desde allí encaminémonos hacia una nueva tierra. La palabra “generar” está muy vinculada a una palabra económica importante, para África y para todos: innovación. Un primer mensaje que nos llega desde la lógica de la innovación en capullo es la subsidariedad: nuestras manos y la tecnología pueden solo subsidiarla, es decir ayudar al capullo para que florezca; no pueden inventarlo. Las innovaciones económicas y sociales de África, nacerán antes que nada de su humus, de su tierra y no manos extranjeras. La EdC es el don de los ojos que son capaces de ver los capullos donde los demás sólo ven desiertos. Aquí, en las tierras africanas, hay muchos jóvenes que se han puesto en camino, a menudo juntos. Es a partir de estos capullos que debemos aprender a ver el bosque. La energía esencial en todo inicio es el hambre de vida y de futuro de los jóvenes y de los pobres, que aquí en África es abundante. Para que los pobres y los excluidos puedan convertirse en el motor de cambio de un país es esencial el rol de las instituciones, políticas y económicas. Desde la EdC están naciendo nuevas instituciones financieras. Pero los bancos y todas las otras instituciones pueden solamente ayudar a las innovaciones económicas, no pueden crearlas ni inventarlas. Sin personas con creatividad, talento, competencia y pasión, no se puede darvida a ninguna experiencia de economía nueva. Es necesario que cada uno active su propia capacidad innovadora y, si puede, se junte con otros que tengan su mismo deseo de hacer cosas y de crear. Nuestro sueño es el de crear también aquí en la ciudadela “Mariápolis Piero” una de estas instituciones. Un centro que pueda ser un ‘lugar de confianza’ para acompañar y estar al servico de nuevas ideas de EdC que nacerán, sobre todo de parte de los jóvenes».
Polonia cuenta con 38 millones de habitantes, el 90% de los cuales son cristianos. En ese país, los musulmanes representan una minoría religiosa: son 25 mil, el 0,08% de la población. Su presencia se remonta a los Tártaros en el siglo XIV; después se dio la inmigración de la segunda mitad del siglo XX, y luego llegó otro grupo después de la caída del muro de Berlín. La jornada de diálogo que se acaba de realizar, se injerta en el camino trazado por tres eventos fundamentales del diálogo entre cristianos y musulmanes en Polonia. Don Adam Wąs, miembro del Comité para las religiones no cristianas de la Conferencia Episcopal Polaca, define sus características: la Jornada del Islam en la iglesia católica en Polonia, fue instituida en el año 2000 por la Conferencia Episcopal Polaca por pedido del Consejo Mixto de Católicos y Musulmanes, se celebra cada 26 de enero; la “Oración por la Paz y la Justicia en el Mundo”, surgió luego del 11 de septiembre de 2001, y fue promovida por los musulmanes tártaros polacos; y finalmente está, este evento “sin precedentes en todo el mundo”, como subrayó el muftí Nedal Abu Tabaq, de la “Jornada del Cristianismo entre Musulmanes en Polonia”, fijada para el 29 de mayo, que empezó hace tres años por iniciativa de los musulmanes de la Liga Musulmana en Polonia. Por invitación del imán Abdul Jabbar Koubaisy, director del Centro y vicepresidente de la Liga Musulmana en Polonia, intervinieron en el evento unas 50 personas: representantes de las autoridades locales, de las iglesias católica, ortodoxa y luterana; de la Universidad de Silesia y también de la Comunidad Judía de Katowice. María Voce, presidente del Movimiento de los Focolares y Jesús Morán, copresidente, fueron huéspedes de honor.«El diálogo interreligioso es una condición necesaria para alcanzar la paz en el mundo, y por lo tanto es un deber para los cristianos, como para las demás comunidades religiosas» (EG, 250), recordó el metropolita de Katowice, arzobispo Wiktor Skworc, en su mensaje leído por el Padre Tadeusz Czakański, su delegado para el diálogo con el Islam. Luego, enfocándose el tema del encuentro, subrayó como «el fundamento de toda la enseñanza de Jesucristo consiste en el amor misericordioso hacia el prójimo», e hizo el augurio que este encuentro interreligioso en Katowice ayude a todos «para que vivamos más profundamente el misterio de la Misericordia de Dios» y que «contribuya a una mayor apertura de los unos hacia los otros para colaborar más eficazmente en el ámbito de la atención a los oprimidos y los excluidos». Luego María Voce, en su discurso, recordó algunos pasajes de las Escrituras cristianas que hablan de Jesús desde antes de su nacimiento, poniendo de relieve su amor concreto hacia cada ser humano. «Es este amor universal, sin reservas, lo que ha fascinado a todos aquellos que forman parte del Focolar y se ha convertido en nuestra regla de vida», constató la presidente de los Focolares. «Una de las intuiciones de Chiara Lubich, que constituye uno de los fundamentos de la espiritualidad de la unidad desde sus primeros días de vida, fue el descubrimiento del valor del mandamiento por excelencia de Jesús: “Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene un amor mayor que éste: dar la vida por sus amigos” (Jn 15,12-13)». «Amar siempre de esta forma no es fácil – constató María Voce -; a veces o muy a menudo este amor al hermano cuesta esfuerzo, sacrificio… Pero también en esto, Jesús es nuestro modelo: Él nos amó hasta el punto de dar su vida por nosotros». Y, concluyendo, les deseó a todos que Dios – «el más grande y el más misericordioso, nos ayude a vernos todos como hermanos con la medida que Él mismo nos reveló, para construir juntos un mundo en el que reine la fraternidad y por lo tanto la paz completa y verdadera que todos esperamos». El Muftí Nedal Abu Tabaq, responsable de todos los imanes en Polonia, recordó que está escrito en el Corán que “Jesús es el signo». «No sólo – agregó -, fue concebido de forma milagrosa, hizo milagros, sanó a los enfermos y resucitó a los muertos». Cada uno de nosotros – subrayó además –, debe “resucitar la luz en quienes sufren (…). No somos velas, que pueden apagarse, sino que somos la luz que ha salido de ellas, y esta luz está presente en cada hombre. Sin embargo nosotros debemos siempre revelarla, hacerla emerger (…) en los necesitados, tal como hizo Jesucristo (…). He aquí el Jesús que yo amo, que conozco, que alabo». En la segunda parte del encuentro, en un fraterno diálogo con María Voce y Jesús Morán, se trataron algunas problemáticas como la acción común a favor del diálogo interreligioso, la amenaza del valor de la familia y la necesidad de protegerla juntos en cuanto creyentes, la educación de los hijos al diálogo, etc. La oración del “Padre Nuestro” recitada por los cristianos y la oración “D’ua” por los musulmanes, concluyeron el evento. El signo de la paz, que se intercambiaron entre todos con un apretón de manos o con un abrazo, expresó el amor fraterno vivido en esas horas entre cristianos, musulmanes y judíos. Una Jornada del Cristianismo entre los musulmanes en Polonia inolvidable.
«Hace cincuenta años yo era chico y jamás hubiera imaginado poder vivir una aventura tan fascinante como la del diálogo, en el camino abierto por Nostra Aetate [el documento conciliar profético que marcó la apertura de la Iglesia hacia un diálogo constructivo y positivo con las distintas tradiciones religiosas del mundo]. Mirando hacia atrás, no puedo hacer otra cosa que agradecer a Dios, pero también a decenas de personas que he encontrado por este camino, un camino que jamás hubiera imaginado recorrer. Empezando por mi familia, en la que aprendí que dialogar es siempre mejor que chocar, con los compañeros de universidad en la protesta de los años setenta, con los jóvenes de los movimientos católicos en los que crecí, con el mundo del trabajo en el que me injerté a los veinte años y, luego, con personas de Asia, América, África y de varias partes del mundo, incluidas Nueva Zelandia y Australia. Una riqueza inmensa, a lo largo de un camino que en 1965 el mundo ni siquiera podía imaginar ». Es un recuerdo personal, al margen del congreso que celebró los cincuenta años de la conclusión del Concilio Vaticano II (Georgetown, Washington, 22-24 de mayo), organizado por Ecclesiological Investigation, un grupo de teólogos que se reúnen una vez al año y debaten sobre un argumento específico. Este año, el tema elegido fue Vatican II, Remembering the future. No faltaron exponentes procedentes de Roma, entre los cuales el Card. Kasper y el Card. Tauran. «La conferencia era de alto nivel – prosigue Roberto Catalano. Hubo intervenciones en plenaria, pero también sesiones simultáneas de gran valor teológico y cultural. Gran apertura humana e intelectual, deseos de ahondar en un evento como el Concilio, desde varios puntos de vista: geográfico sin duda, pero sobre todo en su perspectiva y contenidos. Hubo intervenciones que trataban de contextualizar lo que sucedió y por qué sucedió, entre 1962 y 1965. Otros analizaron el aspecto histórico que llevó a la realización del evento conciliar. Pero fueron importantes también las lecturas de lo que pasó después y de cómo estos cincuenta años no hayan sido suficientes para su aplicación en la práctica. Las opiniones se alternaban en un clima de gran escucha, interés y apertura intelectual y espiritual». «Aún en medio de distintas posiciones, el Concilio, a medio siglo de su conclusión, emergió de estos días de estudio como un evento que cambió la Iglesia y la humanidad. Impresiona sobre todo la dimensión profética que caracterizó de manera especial los documentos que fueron promulgados al finalizar la cumbre conciliar». Y es precisamente en esta dimensión de la profecía, que se centró también su intervención, sobre el rol de algunos movimientos, como los Focolares y San Egidio, en la actualización de Nostra Aetate. Diálogo como deber, diálogo como cultura del encuentro, diálogo como peregrinación y diálogo como pensamiento abierto y empático, éstos son algunos de los puntos desarrollados por Catalano. Una de las sesiones del congreso se dedicó por completo al ecumenismo y a lo que el Concilio significó en este aspecto. Hubo intervenciones de católicos, luteranos, presbiterianos, ortodoxos y episcopalianos: «No faltaron las sombras por citas fallidas y por obstáculos que aún permanecen para lograr una verdadera comunión entre las varias Iglesias. Pero la intervención más significativa, subrayada por un largo y estrepitoso aplausos en la National Cathedral (episcopaliana), fue la del cardenal Walter Kasper quien, después de un análisis magistral de la historia y de los aspectos teológicos de la cuestión ecuménica, concluyó con su optimismo, pragmático pero visionario: “Unity perhaps has already started!” [tal vez ya empezó la unidad]». «Nos damos cuenta – concluye – que en estos 50 años se han dado enormes pasos hacia adelante y que la unidad jamás será un ‘regreso’ o una unificación, sino una ‘comunión’».
El 26 de mayo pasado, en la ciudadela Fiore, María Voce y Jesús Morán, presidente y copresidente del Movimiento de los Focolares, durante la visita en curso a Polonia, se encontraron con un grupo de sacerdotes y religiosos vinculados de distinta forma a los Focolares. El Padre Zdzislaw Klafka, redentorista, habló de su encuentro con la espiritualidad de la unidad y de los efectos positivos de vivir su vocación específica en forma radical. «Le agradezco a Chiara Lubich por haber sido un instrumento dócil en las manos de Dios y hacer nacer en la Iglesia una espiritualidad que me ha ayudado a vivir las dificultades que he encontrado en la vida. Cuando fui nombrado superior me encontré ante un desafío. Estaba en Roma, y antes de regresar a Polonia, le pedí que me señalara una frase del Evangelio que pudiera iluminar mis pasos. Ella me respondió: “Nadie tiene un amor más grande que quien da la vida por sus amigos”. Entonces tenía 29 años y esa frase se convirtió en la brújula que me indicaba el camino. Viviendo la espiritualidad de la unidad empecé a ver a San Alfonso, mi fundador, en forma nueva. No sólo descubrí mis raíces, sino la fuerza evangélica que estaba encerrada en todo carisma de la Iglesia. Alguien me preguntó si mi adhesión a la espiritualidad de los Focolares no era un robarle tiempo a mis deberes de redentorista. El hecho es que he experimentado en más de una ocasión, que cuando regreso de los encuentros con otros religiosos de otras órdenes, tengo más deseos de vivir más radicalmente mi elección de Dios». «La familia numerosa de la que provengo –recuerda el Padre Zdzislaw – me ayudó a vivir por Dios, pero “junto a los demás”. Después del noviciado con los redentoristas vino a dar una conferencia un profesor, Wlodzimierz Fijalkodwski quien, entre otras cosas, dijo que había conocido a los focolarinos. Nos dejó la dirección y fuimos a visitarlos. Nunca olvidaré ese encuentro. Me encontré con personas realizadas que me dieron la clave para construir relaciones de caridad, hasta experimentar la presencia del Resucitado. Y también otra clave que me permitió tener la paz: Jesús Abandonado, la gran intuición de Chiara Lubich, que ayuda a no sucumbir ante el miedo. No había terminado los estudios en Roma cuando, con otro religioso, nos llamaron a Polonia para confiarnos la formación de los seminaristas. Los invitamos a que asumieran la responsabilidad de cada aspecto de la vida del seminario. De parte nuestra, en cambio, decidimos estar al lado de ellos, escucharlos, tratarlos con seriedad. El rostro del seminario cambió. Tuvimos esa responsabilidad durante tres años, después me volvieron a mandar a Roma para completar los estudios. Como tantos en el Movimiento me pedían que hablara de mi fundador, y sobre todo viendo como Chiara amaba a los santos, saqué la licenciatura y el doctorado sobre San Alfonso María de Liguori. Aunque era joven fui elegido por dos trienios como superior de la provincia de los Redentoristas. En 1991, después de la caída del muro de Berlín que marcó una página nueva para los católicos del Este de Europa, nació una radio. Este medio se convirtió en un medio para formar las conciencias de los católicos que, durante el comunismo, habían quedado paralizadas. Seguidamente nació una red televisiva y el Instituto Superior de Cultural Social y Mediática, del que soy el rector desde hace 14 años. El instituto tiene más de 400 estudiantes». Mirando a la presidente de los Focolares el Padre Zdzislaw, concluyó diciendo: «Admiro en María Voce su simplicidad, su sabiduría. Me fascina su libertad de vivir el ideal de la unidad, y ésta es la esencia de la vida de Chiara Lubich».
Homs, Banias, Kfarbo y Tartous, llegaron desde Damasco, Alepo. ¿Quién hubiera imaginado pasar un fin de semana con jóvenes de todas partes de Siria? ¿Una locura? Esto se preguntan los organizadores. Tal vez, pero fue una realidad. El número de participantes fue creciendo día a día hasta que llegaron a ser 67. «Nuestra aventura comenzó así», cuentan. «Elegimos un lugar seguro al cual todos pudiéramos llegar, aún teniendo que viajar durante 10 horas. La idea era pasar tres días juntos y vivir, compartir, rezar, llorar, jugar, disfrutar la naturaleza, pero siempre con el amor recíproco entre nosotros» «¿Qué es lo que importa en mi vida?» fue el lema del fin de semana. Una pregunta que resuena más fuerte en una situación precaria como la que están viviendo los jóvenes sirios. Se dividieron en cuatro grupos con distintos temas: “UnMovimento dei Focolaria amistad especial con el Padre”, “Cada día donde Jesús”, “El Amor que nos hace libres”, “El Amor a María”. Los jóvenes profundizaron estos temas en base a fragmentos de la Sagrada Escritura, de los Papas y de los Santos, que acompañaron con historias verdaderas de jóvenes que los precedieron en la carrera hacia la santidad. Cuando llegué al fin de semana estaba cansada por la guerra – confiesa Fátima- y sentía que la vida estaba como estancada, pero allí experimenté nuevamente la presencia de Dios en mi vida y su Amor por mí a través del amor de los demás. Ahora cuando paso momentos difíciles, me es suficiente pensar que hay alguien que está rezando por mí y que está tratando de vivir del mismo modo. Esto me da una gran paz interior. Comprendí que lo más importante es vivir la vida… amando a Jesús en cada prójimo» El primer día profundizaron uno de los puntos fundamentales de la espiritualidad de la unidad, «Dios Amor». Recordando la historia de los comienzos de los Focolaresen Trento durante la segunda guerra mundial, cuando todo se derrumbaba, simultáneamente fueron iban reviviendo la realidad de Siria hoy. «Todo cae; sólo Dios queda», afirmaba alguien, por lo tanto, «¿Qué es lo que importa de verdad en mi vida?». Uno de ellos dijo: «Vivir el cristianismo de forma radical». El segundo día, a partir de un histórico discurso deChiara Lubich dirigido a los jóvenes en la década del ’70, «Jesús Maestro», se puso en evidencia la sed que todos tenían de Dios. «No faltaron noches con cantos, danzas y juegos que nos hicieron sentir que somos una verdadera familia», escriben Murad y Lina. Cuando partían para sus ciudades alguno decía: «Agradezco a Jesús por todos los momentos de alegría y de dolor». «Sentí de nuevo la caricia de Dios – escribe Haashim- siento la responsabilidad de llevar esta gracia a todos los que están alrededor nuestro». Fueron días inolvidables para todos. «Fueron días»- escribe Samir- «en los que recibimos paz, serenidad y que nos han dado la fuerza para volver a vivir en esta situación dramática». «A pesar de todo lo absurdo de la guerra – concluye Nahda- no me siento sola».
«Cuando puedo, frecuento el Círculo de jubilados de mi barrio. He notado que algunas “personas bien” evitan a algunos sujetos, porque están vestidos de forma desprolija, son alcohólicos, vagabundos, pasan el tiempo bebiendo y entonces sucede que nadie los invita a participar en el juego ni en la conversación. Entonces comencé a aprender a jugar a las cartas y a las bochas, para estar con ellos sin prejuicios. Al principio tuve que soportar frecuentes reproches. De todos modos me esforcé en expresarles simpatía, buena disposición, y también, en aceptar su forma de hablar y el estilo desacompasado de juego. Un día, Giulio, el vagabundo que más evitaban todos, fue internado por una crisis de alcoholismo. Nadie sabía en qué hospital estaba. Estuve averiguando y realicé varias llamadas telefónicas. Por el tema de la “privacidad” no lograba tener noticias. Al final, pregunté a la policía y finalmente lo ubicaron. Me ocupé de él. El médico me informó sobre su situación como si yo fuese un familiar. Después lo traje a mi casa y le proporcioné alimentos y los medicamentos y que necesitaba. Silvio, otro alcohólico a quien se le habían quitado la licenciia de conducir, corría el riesgo perder su trabajo. Me preocupé en ayudarlo para que la recuperara. Ahora se alejó del alcohol y aún más, se convirtió en un animador de un grupo de alcohólicos anónimos. Ulisse era un jugador fanático y se vanagloriaba de ser ateo y anticlerical. Durante dos años soporté sus expresiones un poco agresivas. En determinado momento se enfermó de un tumor pero, orgulloso como era, no aceptaba ayuda de nadie. Un día me pidió que lo acompañara a su casa. Este inesperado pedido fue para mí la respuesta de que había entrado en su alma y le había comunicado algo de mi fe. Gianni, el más joven de todos, 50 años, con una estatura de gigante, llevaba una vida desordenadísima. Por su estilo de vida era juzgado como el último en la clasificación de buena conducta. Estuve cerca de él hasta el final de su vida. Los familiares estaban sorprendidos; también él, algunos días antes de morir me estrechó su mano de gigante expresándome gratitud y estima. Guido es sordomudo. Es quien está más aislado de todos porque el diálogo con él es muy difícil. Nos hicimos amigos y ahora es mi compañero en el juego de cartas. Un día Giulio, el vagabundo, sacó del bolsillo una foto del Padre Pío, y, delante de todos los presentes, me dijo: “Tú eres para mí el Padre Pío”. Desde ese día en adelante todos en el círculo me llaman de esta forma y, aunque no me resultaba muy simpático, no pude evitar este extraño bautismo. Habitualmente, estos amigos míos me esperan con alegría y a menudo me encuentro jugando con el amigo sordomudo contra los dos alcohólicos. Nos convertimos en el equipo más conocido del círculo y ¡también los más bullangueros! Antes de ir al Círculo, visito la iglesia que está cerca esto es algo que no se le ha escapado al grupo para recibir de Él la fuerza y la orientación justa para amar a estos amigos míos de la periferia»
¡Cuánto afecto al repetir este nombre: Marta, Marta! La casa de Betania, a las puertas de Jerusalén, es un lugar donde Jesús suele detenerse y descansar con sus discípulos. Fuera, en la ciudad, debe discutir, encuentra oposición y rechazo; en cambio aquí hay paz y acogida. Marta es emprendedora y activa. Lo demostrará también en la muerte de su hermano, cuando entabla con Jesús una conversación firme, en la cual lo interpela con energía. Es una mujer fuerte, que muestra una gran fe. A la pregunta: «¿Crees que yo soy la resurrección y la vida?», responde sin dudarlo: «Sí, Señor, creo» (cf. Jn 11, 25-27). También ahora está atareada preparando una acogida digna para el Maestro y sus discípulos. Es la anfitriona (lo dice su propio nombre: Marta significa «dueña») y por eso se siente responsable. Probablemente está preparando la cena para este huésped de categoría. María, su hermana, la ha dejado sola en la tarea. En lugar de quedarse en la cocina según las costumbres orientales, se une a los hombres para escuchar a Jesús, sentada a sus pies, como haría una discípula perfecta. De ahí la intervención un poco resentida de Marta: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano» (Lc 10, 40). Y esta es la respuesta afectuosa y a la vez firme de Jesús: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria». ¿Es que no le gustaba a Jesús el estilo emprendedor y el servicio generoso de Marta? ¿Acaso no agradecía su acogida concreta y no iba a tomar con gusto las viandas que le estaba preparando? Poco después de este episodio, en otras parábolas, alabará a administradores, emprendedores y empleados que saben sacar provecho de sus talentos y negociar con los bienes (cf. Lc 12, 42; 19, 12-26). Incluso alaba su astucia (cf. Lc 16, 1-8), de modo que no podía no alegrarse de ver a una mujer tan llena de iniciativa y capaz de una acogida diligente y generosa. Lo que le reprocha es el afán y la preocupación que pone en su trabajo. Está agitada, «afanada con los muchos servicios» (Lc 10, 40), ha perdido la calma. Ya no es ella la que dirige el trabajo, sino el trabajo el que ha tomado la delantera y la tiraniza. Ya no es libre, se ha vuelto esclava de sus tareas. ¿No nos sucede también a nosotros a veces que nos dispersamos en las mil cosas que hay que hacer? Nos dejamos atraer y distraer por Internet, los chats, los superfluos mensajes del móvil. Incluso aunque nos ocupemos en trabajos serios, estos pueden hacer que nos olvidemos de prestar atención a los demás, de escuchar a las personas que tenemos cerca. El peligro está sobre todo en perder de vista por qué y para quién trabajamos. El trabajo y las demás ocupaciones se convierten en fin en sí mismos. O quizá nos pueden el ansia y la agitación ante situaciones y problemas difíciles que atañen a la familia, la economía, la profesión, las clases, nuestro futuro o el de nuestros hijos, hasta hacernos olvidar las palabras de Jesús: «No andéis agobiados pensando en qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso» (Mt 6, 31-32). También nosotros merecemos la reprimenda de Jesús: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria». ¿Qué es lo único necesario? Escuchar y vivir las palabras de Jesús. A ellas –y a Él, que habla– no se les puede anteponer absolutamente nada. El verdadero modo de hospedar a Jesús, de acogerlo, es acoger lo que Él nos dice. Tal como hizo María, que se olvidó de todo, se puso a sus pies y no se perdió ni una palabra suya. Así no nos moverá el deseo de figurar ni de sobresalir, sino de darle gusto a Él, de estar al servicio de su reino. Como Marta, también nosotros estamos llamados a hacer «muchas cosas» por el bien de los demás. Jesús nos ha enseñado que el Padre quiere que demos «mucho fruto» (cf. Jn 15, 8) y que haremos incluso cosas mayores que Él (cf. Jn 14, 12). Es decir, Él espera de nosotros dedicación, pasión en el trabajo que se nos encomienda, inventiva, audacia e iniciativa. Pero sin afán ni agitación, con la paz que viene de saber que estamos cumpliendo la voluntad de Dios. Lo único que importa es, pues, convertirse en discípulos de Jesús, dejar que Él viva en nosotros, estar atentos a sus sugerencias, a su voz sutil, que nos orienta en cada momento. De este modo será Él quien nos guíe en cualquier acción nuestra. Cuando hagamos «muchas cosas», no estaremos distraídos ni dispersos porque, siguiendo las palabras de Jesús, nos moverá solo el amor. En cualquier ocupación haremos siempre una sola cosa: amar.
«Mi actual parroquia está ubicada en uno de los barrios de Bratislava, capital de Eslovaquia – dice el padre Ludovit –. Cuenta con unos 4.300 habitantes aproximadamente, entre los cuales, 3.500 son cristianos, en continuo incremento. Llegué aquí en julio de 2009 y sabía que mi primera tarea era la de amar a las personas con el amor de Jesús. Ahora puedo decir que estoy feliz, porque se ha creado una hermosa comunidad entre personas de distintas edades y categorías sociales, procedentes a su vez de distintas ciudades de Eslovaquia, que han descubierto una nueva relación con Dios, no sólo a través de la Biblia y la oración, sino también a través de la comunidad y de las distintas actividades parroquiales. Aquí han encontrado la alegría de la fe por la cual vale la pena vivir. Cuando llegué faltaban los jóvenes. En efecto, el Estado había prohibido la construcción de viviendas nuevas, por lo tanto, las parejas jóvenes se habían trasladado a otros sectores. Por otra parte, no se había hecho un trabajo de formación en la fe para los pocos chicos que aún quedaban. Encontré a tres jóvenes con ganas de colaborar, pero estaban sumergidas en sus estudios y trabajos. Entonces invité a los chicos y a los jóvenes recién confirmados a un asado. Vinieron por respeto, pero nunca más volvieron: “Ya recibimos la confirmación, por lo tanto ya no necesitamos ir a misa”, me dijeron. Le confié a Jesús toda esta situación. Desde septiembre de 2009 doy clases de Catecismo en todos los grados de la primaria y del bachillerato (en total a unos 150 chicos). Simultáneamente, empecé a celebrar la misa dominical para las familias. Trataba de aprovechar todas las ocasiones para crear relaciones: saludar por la calle, ir a visitar a una persona a la casa, cruzar unas palabras en la tienda, en la oficina o en la escuela. Y también, invitar a un asado y a hacer deporte en la cancha de la parroquia, etc. Poco a poco las personas empezaron a participar. Paulatinamente se ha ido creando una comunidad. Los niños no quieren faltar, algunas jóvenes mamás han empezado a descubir muchas cosas en común entre ellas por la edad de sus hijos, los papás se invitaban recíprocamente para realizar algunos trabajos en la iglesia y en la casa parroquial, pero también para ir a jugar tenis o a tomar una cerveza juntos. Incluso el alcalde y algunos diputados han empezado a estar presentes. Un día Jesús me envió también a Blanka, la actual directora del coro parroquial y animadora de muchos eventos». «Muchos dicen que la nuestra es “una parroquia viva” – afirma Blanka –. Más allá de nuestras diferencias individuales, buscamos constantemente lo que nos une, y volvemos siempre a la fuente de la unidad, del amor y del perdón, que es Jesús. Nosotros, padres de familia, tratamos de crear las condiciones prácticas para que puedan desarrollarse muchas actividades. A menudo sucede que estas actividades van en detrimento de nuestro tiempo, del descanso o de los trabajos domésticos, pero es realmente hermoso ver que todos apoyan no sólo a los propios hijos, sino a todos “nuestros” chicos. Como pasó con Michele, uno de nuestros hijos ya adolescente que es autista. Me alegra mucho ver que los demás chicos le abren la puerta, lo invitan y lo tratan por igual. Michele los ama mucho y los siente a todos como su gran familia». «Soy médico imuno-alergóloga, trabajo en consulta privada y en el Hospital pediátrico universitario de Bratislava – agrega Dagmar –. El Centro pastoral y el Preescolar parroquial que se construyeron, se han convertido en centros de apoyo para varias actividades para nuestros niños, chicos y jóvenes, cuyo número crece constantemente. Un día, en mayo de 2012, el padre Ludo me preguntó si estaba disponible para participar como médico en un campamento de verano para los chicos de nuestra parroquia. En un primero momento contesté que no. Pero luego, recordé los rostros de los chicos que ya conocía. Al final dije que sí, ¡y ahora son ya 4 años que lo hago! Me he vuelto más sensible al dolor de los niños y a sus temores por la salud cuando se encuentran lejos de sus padres. Esta experiencia me ha ayudado también a profundizar el sentido del servicio a los demás». «Un encuentro muy importante – concluye el Padre Ludo – se llevó a cabo el año pasado en Benevento (Italia), organizado por el Movimiento Parroquial. Nuestros jóvenes trajeron de allí “una nueva fuerza espiritual, una relación con Dios más directa, – decían – y,sobre todo, las ganas de vivir‘comprometidos en el amor’, porque cualquier cosa hagamos, si no es por amor, pierde suvalor y su significado”. Para mí era una confirmación de que la comunidad no sólo ha nacido y se ha consolidado, sino que se basa también en la fe de los jóvenes. El futuro, por lo tanto, está garantizado».
Città del dialogo, è uno dei nomi di Katowice – nel sud della PoloniaCiudad del diálogo, es uno de los nombres de Katowice –localidad del sur de Polonia, ciudad minera por excelencia- se llama así porque es el municipio polaco con mayor representación interreligiosa. Es allí donde está, además de un Centro de Cultura islámica destinado a la oración y a la formación, el Centro de Cultura y Diálogo ‘Doha’, destinado en primera instancia al diálogo. El centro celebra el 29 de mayo la ‘III jornada del cristianismo entre los musulmanes’, con el tema ‘Jesús hermano de cada uno de nosotros’, en la perspectiva cristiana y musulmana. Participarán, entre otras personas, también María Voce y Jesús Morán, presidente y copresidente de los Focolares, quienes en estos días se encuentran de viaje por Bielorrusia y Polonia para visitar las comunidades del Movimiento.Pero damos un paso atrás. En Katowice, un grupo de personas desde hace tiempo está tejiendo una red de relaciones fraternas y de colaboración entre cristianos de varias iglesias, judíos y musulmanes, del ámbito académico y de las instituciones civiles. En ocasión de los 150 años de fundación de la ciudad, invitaron al conjunto internacional Gen Verde, que transmite con su música un mensaje de fraternidad. Desde hace algunos años propone un proyecto artístico educativo que, a través de talleres, lleva a los jóvenes al escenario y junto a las artistas se ejercitan en varias disciplinas: danza, canto, teatro, percusión con instrumentos varios e incluso “body percussion”. En Polonia fueron 140 los chicos y chicas que, con sus talentos, contribuyeron con el espectáculo. Pero lo que suscitó un auténtico interés fue que en el proyecto participaron jóvenes musulmanes, judíos y cristianos de varias denominaciones. Los afiches que anunciaban el evento llamaron la atención de muchos, tanto que después de 6 horas de haber comenzado a vender, las 1450 entradas se habían agotado.Una chica musulmana que participó en los talleres y después en el espectáculo, agradecía porque nunca se había “sentido tan escuchada”. Y esto se evidenció aún más por el marco de los recientes hechos terroristas. «En los talleres trabajamos con 140 chicos maravillosos, talentosos, que son la expresión de un pueblo abierto, profundo y sensible, forjado en una fe probada por tantos sufrimientos. Los jóvenes nos dijeron que experimentaron una unidad y una confianza que los transformó y los hizo volar», escriben del Gen Verde a su regreso de Polonia. «El espectáculo fue en la NOSPR, una novísima sala construida sobre una antigua mina, templo de la música sinfónica que se abrió (por primera vez en su historia) a nuestro rock. El público apiñado por todas partes vibró con nosotros desde el inicio y después cada vez más; después de las primeras palabras cantadas en polaco (tradujimos el estribillo de dos piezas) estalló en un aplauso emocionado; al final del concierto había una gran alegría». Espectáculo en el espectáculo, fue ver al final, en el escenario, al alcalde, a un representante de la comunidad católica, a un representante de la comunidad judía y al imán que se abrazaron, expresando con este gesto, el testimonio de una fraternidad cultivada durante años. Un sacerdote comentaba: “Quizás somos testigos de un milagro. Si tenemos entre nosotros a estos jóvenes, como los hemos visto hoy, el mundo no morirá. Con este método de diálogo pueden salvar al mundo”. Y un rabino agregaba: “No tenemos que tener miedo del futuro”, porque estamos juntos”.
«Somos una nueva generación que quiere tomar las riendas de la Economía de Comunión. Somos conscientes de nuestra falta de experiencia y de nuestra inmadurez, pero también estamos felices de experimentar que ésta es exactamente nuestra fuerza, no queremos dejar de soñar». Liliane Mugombozi, periodista de Kenia, recoge la voz de un joven camerunés, uno de los participantes de la escuela internacional de Economía de Comunión (EdC) que está en curso desde el 22 al 26 de mayo en la Mariápolis Piero, ciudadela de los Focolares situada cerca de Nairobi, Kenia. «Entrando en esa aula–escribe- era imposible, no darse cuenta de la energía de un pueblo joven: vigoroso, lleno de expectativas, esperanzas, aspiraciones y sueños casi impensables en medio de todos los desafíos del continente». Los participantes son estudiantes de Economía, Desarrollo, Ciencias Sociales, empresarios e interesados en el tema, provenientes de todas las regiones sub-saharianas y de Líbano, Egipto, Italia, Hungría, Argentina, Brasil, Chile, México y Australia. Entre los saludos que llegaron de distintas partes del mundo, fueron recibidos con un aplauso los saludos y el mensaje de la Rectora de la Universidad de Cagliari, la profesora María Del Zompo, que, recordando el dolorosísimo evento de la masacre de los jóvenes estudiantes de Garissa, quiso recordar a los jóvenes presentes la importancia de las estructuras de instrucción, alentándolos en su deseo de vivir y difundir los ideales de la EdC. Vittorio Pelligra, uno de los docentes, presentó el método y el programa de estos días: la reciprocidad aplicada: «Es una escuela especial de diálogo, de intercambio, donde compartimos nuestras intuiciones, nuestras dudas, nuestros proyectos y sueños. Aquí todos somos protagonistas, estando dispuestos ¡a donar todo y a recibir todo de todos!». Después de una breve historia de la Economía de Comunión, de su nacimiento y desarrollo desde 1991 hasta hoy, surgió una pregunta: ¿La EdC es un camino para África? El diálogo entre los docentes y los asistentes suscitó en el auditorio un entusiasmo contagioso. «¿Cómo hacer para influenciar nuestros gobiernos?», se pregunta alguien. «Nosotros los jóvenes estamos cansados de ser usados por nuestros políticos como el objeto de sus declaraciones. No sólo nosotros, sino que el mundo espera hoy nuevas formas de relación… la EdC es una de las soluciones, nosotros lo sentimos así». No falta el momento para echar una mirada a los desafíos y a los recursos de los jóvenes del continente: la crisis de identidad en la sociedad globalizada, la pobreza, los conflictos y la familia extendida, la fuga de cerebros del continente y la falta de trabajo, la educación cada vez más internacional que no piensa en cómo dar una solución a las necesidades actuales de la sociedad que nos rodea. Estos son sólo los primeros pasos de la escuela, comenta Liliane Mubomobozi «pero los jóvenes presentes al conocer categorías económicas nuevas, descubren ya un futuro mejor y no ven la hora de volver a sus países para difundirlo a la mayor cantidad de personas posible». Los docentes comparten también sus propias historias de vida que los condujeron a realizar elecciones comprometedoras. Nace un diálogo profundo: docentes y estudiantes comparten sueños, frustraciones, desilusiones, pero también pequeñas y grandes historias de éxitos. Pasan por temas como la crisis económica mundial y su impacto en los países en vías de desarrollo. Se refieren a las multinacionales a la ONU, a grandes temas como el del “cambio climático”, las relaciones internacionales. Los jóvenes procedentes de la región minera de Katanga (RDC), demuestran ser hábiles conocedores del drama que los afecta. Y un gran sueño toma forma: jóvenes, es más adolescentes, llenos de entusiasmo y de vida, creen fuertemente en el Ideal del Mundo Unido que comparten con muchos otros jóvenes en el mundo entero y no sólo con ellos. Se trata nada menos que “el sueño de un Dios”, como le dijo una vez Chiara Lubich precisamente a ellos, a los jóvenes. Un sueño que no han de perder de vista ni siquiera cuando se trata de las elecciones importantes de la vida como la de la carrera universitaria, para poder tener un impacto en la sociedad y para realizar en la vida concreta, y no sólo con las palabras, una sociedad justa, digna para cada ser humano. Después de la escuela, que concluye el 26 de mayo, comenzará el Congreso Internacional de EdC: en el cual empresas, empresarios y trabajadores debatirán, en un espacio donde el ideal se transforma en prácticas empresariales, en desafíos que están presentes en el mundo del trabajo, en elecciones creativas. Entre los temas a tratar se verán algunos como la creatividad y la comunión, la cultura de comunión, la empresa y el trabajo, la pobreza y la riqueza y el sí a una Economía de Comunión. Son temas que se trabajarán en los talleres sobre Política, microfinanzas y pobreza; startup (empresas emergentes); expertos y jóvenes investigadores; gerencia; redes empresariales y la EdC en diálogo con las culturas africanas. Pagina Facebook del evento Lee también: Nota de prensa sobre el Congreso internacional de EdC, Nairobi 27-31 mayo de 2015Conexión streaming en directo Live streaming: http://live.focolare.org/eoc/ on 27.5.2015, 15.00 – 18.30 (Kenyan time, 14.00 – 17.30pm), and then morning sessions of the scheduled program 9.00am -12.30pm Kenyan time.
Mardiana. Así se le llama sencillamente, un nombre que, como sucede algunas veces en Indonesia, es también apellido. También en los documentos. Actualmente es vice-presidente a nivel nacional de una importante compañía multinacional de seguros. Recientemente Heryento, un periodista del Indopost, la señaló como una de las mujeres más exitosas de Jakarta, y le hizo una entrevista para su columna. Su historia es interesante, y el punto central es una profunda espiritualidad, vivida con sencillez y convicción desde cuándo, siendo chica, encontró a los Focolares. En 1997 se graduó en Economía en el Universidad de Medan (Isla de Sumatra), al año siguiente Mardiana se casó con Mulianta, también él quedó fascinado por la espiritualidad de la unidad. Juntos quieren fundar una familia con bases profundamente cristianas. Nacen dos espléndidos niños. En un momento dado la compañía de seguros donde trabaja Mardiana tiene que cerrar, pero surge una nueva oportunidad; entra en Reliance Insurance, otra compañía de seguros con varias sedes en el mundo. A menudo Mardiana tiene que viajar a la capital, Jakarta (Isla de Java), para participar en reuniones de trabajo. Es un gran sacrificio para ella, que desea tanto estar con sus hijos. Pero Mulianta le ofrece su confianza y la apoya, alternándose en el cuidado de los niños. Después de un ascenso a Mulianta le proponen asumir un cargo en Jakarta, que sin embargo él rechaza para permanecer al lado de su esposa y de sus hijos y con su agudo espíritu empresarial abre una empresa propia en Medan. Trascurren seis años, en los que la agencia donde trabaja Mardiana registra un buen índice de ventas y un alto grado de satisfacción por parte de sus dependientes. Y en ese momento le hacen la propuesta a Mardiana de transferirse a Jakarta para asumir el cargo de vice-presidente de Reliance Insurance Indonesia. Mulianta y Mardiana reflexionan: también lo podrían rechazar. En realidad en Medan todo está yendo bien. “Pero –se dicen- no tenemos que mirarnos sólo a nosotros mismos. Tenemos que interrogarnos cuál es la misión que Dios nos quiere confiar a cada uno de nosotros”. Y es precisamente Mulianda quien anima a Mardiana a que acepte, a pesar de que él tiene que dejar la empresa de Medan y encontrar un nuevo trabajo en Jakarta. Durante los primeros meses Mardiana viaja continuamente para dar las debidas consignas al nuevo responsable y hacer que el cambio de administración en el mercado de Medan no tenga traspiés. «¡Le agradezco a Dios por tener un marido increíble! –confía Mardiana al periodista de Indopost- Si no me hubiese dado la confianza, no lo habría logrado». «Juntoscompartimos todo –sigue contando- sobre todo el compromiso de poner en práctica el amor del Evangelio que nos lleva a ver a cada prójimo como a un hermano para amar. Por eso nosotros no discriminamos a nadie, no importa su posición social: somos todos iguales. Cualquiera sea el color de su piel, su etnia o religión, para nosotros todos son hermanos». Y le cuenta al periodista una experiencia personal: «Nuestra empleada, que desde hace tiempo está con nosotros, es musulmana. Además de ser honesta y laboriosa, es inteligente. Por eso le propusimos –y ella aceptó con gusto-, que estudiara en la universidad. Muchos nos dijeron: cuanto tenga una buena posición los va a dejar y olvidar. Pero para nosotros amar significa darle a los demás oportunidades, ocuparnos de su futuro. Ella siempre será parte de nuestra familia, pero no tenemos que pensar que una empleada tienen que quedarse siempre como tal, igual nuestro chofer, también ellos tienen que tener una vida mejor». Es significativo el comentario del periodista, musulmán, en uno de los dos artículos publicados en Indopost: «Para Mardiana ser gerente regional de Reliance estaba en los planes de Dios, aunque el cargo es muy estresante, con problemas de todo tipo. Pero ella logra afrontarlos serenamente porque en la base de su vida está el amor que aprendió de la espiritualidad del Movimiento de los Focolares del que ella y su marido forman parte. Ciertamente el hecho de que ponga toda la confianza en Dios, no quiere decir que se quede sólo viendo, sino que realiza el trabajo con gran compromiso, cosa que hace desde que era estudiante de colegio y ya trabajaba».
Mayo de 1995. Ciudadela internacional de Loppiano (Italia). Es de noche. Un grupo de personas de convicciones y procedencias culturales distintas discuten animadamente durante la cena. Estuvieron reunidos todo el día para comprobar si es posible comprenderse, aceptarse y estimarse siendo cristianos y no creyentes, superando barreras ideológicas y preconceptos milenarios. El encuentro con personas tan distintas por su idioma y sus convicciones, comenzó en 1978 cuando Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, instituyó el “Centro para el diálogo con los no creyentes”, en el ámbito de la más vasta experiencia que llevan adelante los Focolares. El encuentro en Loppiano es por consiguiente un balance y un desafío para para mirarse a los ojos y certificar que sí, que estimarse es posible. En el transcurso de los años, llegaron a ser incluso “amigos”, por lo cual el debatir y el estar juntos, además de un estímulo, es un placer. En esta cena, sin embargo, falta uno de ellos, tal vez el más activo de todos: Ugo Radica,focolarino un tanto especial que tuvo una idea. Fue a “hacer la guardia” delante de la casa de Chiara que esa misma noche llegaba a Loppiano. Su paciente espera fue premiada pues finalmente llegó el auto de Chiara. Ugo se acerca. Chiara asombrada, baja el vidrio y le pregunta: «Ugo, ¿qué estás haciendo aquí?» Y él responde con decisión: «Estoy con un grupo de amigos de convicciones distintas. ¿Por qué no vienes a reunirte con nosotros mañana? Creo que sería importante para ellos conversar directamente contigo». Chiara primero no está segura, pero luego acepta. Le dice a Ugo que preparen algunas preguntas que ella les responderá. Ugo vuelve entusiasmado al lugar donde se encuentran los demás.
Loppiano, 7 de mayo de 1995
Y es así que al día siguiente, el 7 de mayo de 1995, Chiara Lubich pasa media hora con algunas de estas personas que serán más adelante las columnas de una experiencia verdaderamente especial, delicada y también fuerte. Es la experiencia del diálogo entre personas que normalmente les cuesta hablarse y estimarse. El así llamado “cuarto diálogo” del Movimiento de los Focolares nace oficialmente allí, en esa media hora con esas respuestas a un pequeño grupito al cual Chiara les habla de respeto recíproco, de “no proselitismo” (¡un concepto casi revolucionario en esa época!), de amor recíproco que es posible entre personas de ideas y culturas distintas. Una experiencia que entusiasma, que va adelante y se difunde con tenacidad y convicción porque, si el fin del Movimiento es “que todos sean uno”, sin los no creyentes faltaría una parte esencial e insustituible de la humanidad. Esa noche, Tito, uno de los amigos que había llegado a Loppiano justo a último momento, llama a su esposa, “ferviente católica”, miembro del Movimiento desde hace muchos años, para anunciarle, con mucha alegría, que mientras ella en todos esos años no había logrado ver a Chiara ni siquiera de lejos, él ¡había incluso hablado con ella personalmente! Mayo de 2015, veinte años después. Se festeja nuevamente en Loppiano. ¿Una conmemoración nostálgica? No. Armando, Morena, Tito, Dolores, Piero, Luciana, Roberto, Silvano y muchos otros se alternan en el palco para recordar aquellos momentos, hacer un balance de los veinte años trascurridos y organizar los próximos veinte años. Si algo está claro para todos es lo precioso que es este tipo de diálogo. Diversamente a lo que sucede en los momentos de diálogo entre personas creyentes, en un encuentro del “cuarto diálogo” no se sabe nunca que va a pasar. Pero precisamente ésta es la garantía de la autenticidad, porque cada uno debe entregarse completamente, dispuesto a ofrecer la propia idea pero también dispuesto a recibir la idea del otro en un intercambio difícil pero fructífero. Un diálogo, que en el transcurso de los años, no sin dificultad, se ha vuelto internacional, llegando a muchísimos países, es una difusión que los presentes sienten como una responsabilidad cada vez más urgente. Un estilo de vida que hay que vivir antes que nada entre los miembros del Movimiento, para ofrecerlo posteriormente a toda la humanidad.
«La casa en la que vivimos como comunidad está ubicada muy cerca de la Plaza de S. Pedro, en Roma. Eran casi las nueve de la noche. Poco antes, mi superiora había salido para dar un paseo by night por la columnata de Bernini, junto a algunos compatriotas. En ese momento sonó mi celular. Era ella: «Aquí hay un señor; tendrá unos 35 años. Dice que le robaron los documentos, la plata y el celular en el metro». Bajé para ver qué se podía hacer. Luciano, como dijo llamarse ese hombre, contó que había llegado a Roma precisamente esa tarde, después de veintisiete horas de ómnibus. Había logrado recoger 1300 euros, pensando que con esa cantidad podría cubrir sus gastos mientras encontraba un trabajo en Italia. Le pregunté si quería llamar a alguien y él me dio el número de su madre radicada en su país de origen. Lo marqué y le entregué mi celular. Se estaba haciendo tarde. Llamé a una religiosa que trabaja en la Cáritas de la estación de trenes para ver si conocía algún lugar en el que él pudiera pasar la noche, pero me dijo que sin documentos era imposible. A este punto él me dijo que pasaría la noche al aire libre y que al día siguiente iría a la embajada para volver lo más pronto a su patria. Le pregunté si quería comer o tomar algo, pero tenía el estómago cerrado por el estrés. Me dijo que todavía le quedaban unos emparedados del viaje. Le propuse entonces acompañarlo donde las personas que viven a la intemperie en la Plaza Pio XII, para confiárselo a ellos (había también unos connacionales). Antes de llegar, nos encontramos con B., una indigente que duerme en las entradas de los edificios. A veces le llevamos algo de comer. Le conté la historia de Luciano, pero sin decirle que, con los tiempos que corren, no estaba segura de que al creerle estaba haciendo lo correcto. Y ¿si se tratara de una estafa? Pero era más fuerte la convicción de que era un hermano para amar concretamente. La mujer le dijo: «Ve al basurero, recoge todos los cartones que encuentres, porque aquí de noche hace mucho frío. Puedes dormir aquí cerca. Nadie te hará daño». Dejamos el equipaje y fuimos a buscar los cartones. No era fácil conseguirlos, porque en ese sector son muchos los que duermen en los andenes, cerca de los muros. Mientras tanto llegó mi superiora. Con los cartones volvimos donde B. y dejamos a Luciano bajo su custodia. Sobre todo se lo confiamos a la Virgen y a los Ángeles de la Guarda. Durante la noche no lograba dormir. Afuera hacía mucho frío y estaba muy húmedo. Por la mañana le llevé al menos un poco de leche caliente y café. Dijo que por el frío, la incomodidad y el ruido de los autos, no había podido dormir. Volví a casa para la Misa. Las lecturas hablaban del ayuno, que consiste no sólo en el abstenerse de la comida, sino «en el compartir el pan con el hambriento, en acoger en casa a los necesitados, a los indigentes, en vestir a quien está desnudo…” (Is 58,1-9). No lograba leer; no lograba contestar al sacerdote, un nudo me cerraba la garganta, las lágrimas caían abundantes… Entendí – justamente yo, que nunca lloro – qué significa el ‘don de las lágrimas’ del que habló recientemente el papa Francisco. Terminada la misa le dije a mi superiora: «Tenemos que ocuparnos de él hasta el fondo». Siempre temiendo que fuese una estafa, ella titubeó, pero luego aceptó. Luciano todavía estaba ahí. Se había acordado que en el bolsillo interno de su mochila tenía la cédula de identidad. Echamos uno de sus bolsos en el carrito de las compras, el otro lo llevamos juntos. En la estación de autobuses descubrimos que precisamente ese día salía uno para su país. Compramos el pasaje. La cajera nos avisó que sería mejor esperar que Luciano partiera, porque ya había pasado que personas como él regresan luego a la caja para pedir el reembolso. Teníamos que volver a casa y le pagamos el desayuno. Todavía faltaban dos horas para la salida, pero nosotros seguimos confiando. Le di un fuerte abrazo y le dejé mi número de celular, junto a unas monedas para el viaje y un poco de divisa nacional para llegar en tren a su ciudad. Por la tarde, alguien que se enteró de esta historia, nos donó lo que gastamos. Al día siguiente llegó también un grato SMS de Luciano. “Les agradezco por el boleto del autobús y por todo. Llegué a mi casa sano y salvo».
«Podría ir a República Dominicana y dar clases de música por un par de semanas en la escuela “Café con Leche”, había dicho en voz alta casi sin pensar que iban a tomar en serio mi comentario. Este viaje inesperado se transformó en una de las experiencias más ricas que he podido vivir –cuenta Diane Gregory, ex miembro del Conjunto Internacional Gen Verde, ahora radicada en los Estados Unidos-. Casi no tuve tiempo de prepararme y ya estaba en el avión rumbo a Santo Domingo. Hacía frío, esa mañana del 9 de abril pasado. Había nieve mientras partía del aeropuerto JFK de Nueva York hacia la isla del Caribe, que me acogió con su clima tropical y su mar turquesa. A lo largo del camino que me llevaba a la zona colonial de la capital donde me iba a hospedar, veía las lindas playas con palmeras, los suburbios a lo largo de la vía… A la mañana siguiente me subí a la “Guaguita” (un microbús con 9 lugares, ¡que transportaba a 23 personas!) con Kathi, una joven alemana que también había venido para dar un aporte a la escuela. La escuela “Café con Leche”, que es una de las tantas obras sociales del Movimiento de los Focolares, nos sorprendió por su calidez, vitalidad y color. Las aulas no son iguales a las que yo estoy acostumbrada a ver en Estados Unidos, sino más creativas y apenas capaces de contener a los 570 estudiantes, de 6 a 14 años. Pensar que sólo hace 20 años la escuela empezó en un galpón de madera con sólo 20 alumnos. Ahora, con la ayuda de muchos, ha surgido el edificio que recibe a los chicos y les ofrece educación y una buena comida al día. Pero no sólo esto. En la escuela hay un ambiente difícil de describir, una armonía de relaciones que ofrece a los estudiantes un ambiente sano para estudiar y crecer.Los diez días que transcurrí allí, han sido más que dinámicos. Junto a Marisol Jiménez, fundadora y directora de la escuela, vivimos un continuo florecimiento de ideas, que después concretamos en las clases: lecciones de saxofón, de piano; un coro, juegos y ejercicios musicales, lecciones de lectura musical; construimos instrumentos de percusión, preparamos obras de teatro, bailamos, e incluso tuvimos clases de “macramé”, un arte que había aprendido de pequeña y que consiste en crear collares y otros objetos tejiendo con nudos. Pero el sueño de Marisol es formar una banda musical: los instrumentos ya llegaron de Suiza y los estudiantes tienen muchos deseos de aprender (¡tienen el ritmo en la sangre y mucho entusiasmo!). Sólo faltan los fondos para contratar a los profesores de música… ¡que esperamos que lleguen! “Café con Leche”, que recuerda el hermoso color de la piel morena –porque no es sólo café ni sólo leche– que es la de la gran mayoría de la población dominicana. Ahora para mí ya no es ese lugar especial del que había oído hablar o del que había leído en las revistas. Hoy se ha convertido en una experiencia viva: la escuela, los estudiantes, los profesores, ahora todos tienen un nombre, un rostro y una historia. Regresé con la convicción de que todo es posible cuando “aprovechamos el momento” y damos todo de nosotros mismos».
La vida consagrada en India es una vocación que está en crecimiento. Es una vida que crece en varios puntos del subcontinente: en Andra Pradesh, en Orissa, en los Estados del Nordeste. «Existe aprecio por el sentido de la fe y por la visión de la vida religiosa y se ve que el deseo que más anima a los jóvenes que entran en el noviciado es el de tener una intimidad con el Señor». Lo declara el Padre Attulli en una entrevista realizada a “Unità e Carismi» (Unidad y Carismas) del grupo editorial de Città Nuova. «Lo buscan con la experiencia de la oración, como elemento primario –continúa- y quieren dedicarse más a las obras de caridad. El ejemplo de la Madre Teresa de Calcutta es muy fuerte. Ella, por la experiencia de su vida concreta en India, logra descubrirse a sí misma y a su propia vocación, pasando a través de una oración más profunda; de allí nace su nueva vocación».Los jóvenes que llegan al noviciado provienen de un contexto que no esconde las desigualdades sociales, la pobreza, aunque el subcontinente indio se ubique entre las nuevas economías mundiales. Pero no pierden la dimensión espiritual, al contrario, «Buscan la solución en Dios», encontrando al mismo tiempo su desenlace en el compromiso social, de hecho «se inspiran en realizar obras de caridad para resolver los problemas de la pobreza material, de la educación y así también otros problemas. Vienen con una experiencia de Dios, luego esta exeriencia de Dios los lleva a obras apostólicas en favor de los más necesitados». Estamos en el Año que la iglesia católica dedica a la Vida consagrada. ¿Qué pasos dar para mejorar? «En el contexto indio – explica el Padre Attulli- la Iglesia en general y los religiosos en particular pueden dar un testimonio de la presencia del Señor Jesús, estando más cerca de los pobres, ya sea en el espíritu como en las necesidades concretas. Es un desafío dentro del mundo secularizado, ¡donde estamos hasta el extremo intoxicados por el bienestar! La gente quiere redescubrir el rostro de Dios en nosotros, dejando de lado la droga del bienestar». «¿Cómo es posible que la gente se aleje de Dios? ¿Por qué no siente la necesidad de ir hacia El?», se pregunta el religioso. Y la respuesta la encuentra en su propia experiencia de vida: «Si estamos cerca de los pobres, de los necesitados, descubrimos el rostro de Dios en ellos. Los misioneros que viven con los pobres, viven en contacto con gente que tiene fe, aunque deben ayudarlos a crecer en la “cultura de la fe”, con la catequesis, la oración y los sacramentos». «En el continente indio –concluye- no existe solamente la pobreza material sino que existen también las periferias existenciales donde es fuerte la pobreza espiritual. Nosotros somos creados por amor y en el amor, estamos llamados a vivir una vida serena, pacífica, gozosa. La fe no es para cansar la cabeza, sino para vivir gozosamente, no sólo en la vida escatológica, sino aquí y ahora. Por esto, nuestra presencia en las periferias y con los pobres es importante».
«Florencia: comenzando por quien lo vive. Este quisiera ser el espíritu del Congreso eclesial». Así lo anunció en la inauguración, el secretario general de la CEI, Monseñor Nunzio Galantino, subrayando, que la participación en este encuentro de representantes de distintas realidades eclesiales que trabajan en el ámbito social, es ya una prueba. «El Congreso Eclesial empezará el mes de noviembre en Prato, periferia de Florencia, y asistirá también el Papa» El Prof. Piero Coda, sintetizó, en una entrevista, el objetivo de los dos días de trabajo del encuentro de preparación (15 y 16 de mayo) con estas palabras: «Ofrecer el aporte de algunas de las realidades vivas de la iglesia en Italia, que trabajan al servicio de los más necesitados y del diálogo en todos los ámbitos, a través de la reflexión y del testimonio de experiencias». El encuentro tuvo como tema “El Siervo del Señor y la humanidad de los hombres” y fue organizado por el Grupo Abele, a través de la revista “Il Regno”, en colaboración con la Acción Católica Italiana, Cáritas, el Cnca, las Redes de la Caridad y el Movimiento de los Focolares. Junto a otras, éstas son experiencias que, continúa Coda, «se abren a todas las fronteras existenciales de nuestra sociedad», como dice el papa Francisco. «En la Evangelii Gaudium, el Papa usa una linda expresión: ‘sí a las relaciones nuevas generadas por Jesús’. Todas las realidades que están participando en este evento plasman de distintas formas este “sí a las relaciones nuevas”. Relaciones nuevas en la diversidad cultural, social, con las personas marginadas, con el mundo que está a nuestro alrededor, con la casa común que es la Creación, precisamente como expresión de esta capacidad relacional». La presencia de María Voce subrayó la adhesión de los Focolares a este camino, que quiere sobre todo, poner en evidencia la vida de todos aquéllos que cada día se esfuerzan en la construcción de un “nuevo humanismo”. «La Iglesia va más allá de los límites de los edificios dedicados al culto y, en la plena comunión entre el clero y los laicos, se hace más cercana a la humanidad de hoy», afirmó en su intervención, María Voce. El presente congreso «quiere marcar una nueva etapa en la vida y la misión de la Iglesia en Italia, no sólo por lo que respecta a la urgente “conversión pastoral”, sino también por lo que se refiere al rol y la praxis pública de los cristianos ante la realidad social, económica, política de nuestro país, con la mirada abierta a Europa y al mundo». María Voce se refirió más adelante al desafío del pluralismo y a la necesidad de integrar las múltiples diversidades que encontramos en el ámbito público. «Esta nueva etapa significa transformar el mundo, partiendo de la conversión radical del corazón y de la mente para estar dispuestos a encontrar a Jesús en cada uno. Dios no nos puede aceptar aislados; quiere que vayamos a Él con los hermanos… Dar el nombre cristiano de la fraternidad al vínculo social, quiere decir comprometerse en armonizar el entretejido de las relaciones humanas, reconociendo nuestra co-pertenencia recíproca y los vínculos de responsabilidad que se derivan, y orientar nuestra acción personal y colectiva al bien de todos». Por esto «es necesario darle voz y dignidad a todos los que están marginados, ensanchar los círculos de inclusión, sanar y reconstruir el tejido social disgregado. Los jóvenes son los primeros que quieren dar su aporte, ¡Cuántas iniciativas difundidas localmente, en el corazón de innumerables fragmentos de vida civil “fraterna”!» La presencia de casi 200 personas pertenecientes a los Focolares en este encuentro, confirmaba las palabras de María Voce. Son personas que están comprometidas de distintas maneras en los organismos eclesiales y que ejercen su actividad en el campo del diálogo interreligioso, de la acogida a los emigrantes, de la política, en la cultura, de la promoción de la legalidad, en el ámbito educativo, auténticos laboratorios abiertos para el bien de Italia. Una participación que indica que se está asumiendo un compromiso nuevo y concreto, junto con muchas otras asociaciones que están trabajando en este sentido. «Hay necesidad de esperanza – ha afirmado el padre Ciotti, fundador del grupo «Abele» y de «Libera» – y tenemos que comenzar por los que han sido excluídos de la esperanza». Esta mayor “atención por los excluídos”, expresada por Ciotti, fue acogida por los presentes como humilde estímulo que “nos colega al «jubileo de la misericordia”.
Audio mp3 en italiano«Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo» (Ef. 2, 4-5)«El comentario de esta Palabra subraya dos características del amor de Dios con respecto a nosotros. La primera es que el amor de Dios ha tomado la iniciativa y nos ha amado cuando nosotros no éramos dignos de ser amados («muertos por el pecado»). La segunda es que Dios, con su amor, no se ha limitado a perdonar nuestros pecados, sino que, amándonos sin límites, nos ha hecho partícipes de su misma vida («nos ha hecho revivir con Cristo»). Estas palabras y estas consideraciones me recuerdan los comienzos del Movimiento, cuando Dios encendió en nuestro corazón la «chispa» de nuestro gran ideal. En efecto, a la luz de esta espléndida Palabra, me doy cuenta de que aquella chispa o aquel fuego no eran otra cosa que participación del Amor mismo que es Dios. ¿Acaso encontrábamos, en medio de la desolación de la guerra y en el desierto que nos rodeaba, a algún otro que tomara la iniciativa de amarnos? ¿Y no éramos nosotros quienes, por un don particular de Dios, encendíamos la llama del amor en muchísimos corazones con el deseo de que se extendiera a todos? ¿Mirábamos acaso si nuestros prójimos eran amables para decidir amarlos? ¿No eran más bien los más pobres quienes nos atraían y en los cuales entreveíamos mejor el rostro de Cristo, o los pecadores, que eran quienes necesitaban de su misericordia? Sí, por un milagro divino (esos milagros que ocurren cada vez que se enciende un carisma del Espíritu sobre esta Tierra) también nuestro pequeño corazón podía afirmar que era rico en misericordia. Y, tal como sabemos, amar a los prójimos no significaba para nosotras simplemente hacernos uno con ellos hasta llevarlos a Dios. Significaba enrolarlos en nuestra misma revolución de amor, en nuestro mismo ideal. Al ser todos candidatos a la unidad, podían participar, y de hecho participaban, en esa dinámica vida divina que Dios había desencadenado en un punto de su Iglesia. Entonces era así. También ahora tiene que ser así. Ciertamente los tiempos han cambiado, pero no es difícil admitir que si en aquellos días lejanos, el mundo se nos mostraba como un desierto por las destrucciones de la guerra, no es menos desierto ahora, aunque sea por otros motivos. Muchos factores han determinado una nivelación de nuestra sociedad moderna por lo cual se vive en un peligroso equívoco. Antes la sociedad era fundamentalmente cristiana y se distinguía muy netamente el bien del mal. Hoy es distinto: en nombre de una libertad, que no es verdadera libertad, el bien y el mal, el cumplimiento o el no cumplimiento de la ley de Dios han sido colocados en el mismo plano. Es un nuevo desierto, donde lo que ha sido bombardeado no son las casas, las iglesias, los edificios, sino las leyes morales y, consecuentemente, las conciencias. ¿Qué hacer entonces? ¿Nos encontramos desarmados para combatir nuestra batalla a fin de llevar el perdón y el amor de Cristo a los hombres, cuando éstos tienen tan poco en cuenta el pecado? No, no estamos desarmados. Este mundo que ha perdido el sentido de lo sagrado tiene un rostro para nosotros: el de Jesús Abandonado, en quien lo sagrado y lo divino se ha ocultado completamente. Él, Dios que se siente abandonado por Dios, refleja toda situación negativa. En su nombre y por amor a Él encontraremos la fuerza de amar lo que hoy es tan poco digno de ser amado. Con la llama encendida en nuestro corazón, tomando siempre la iniciativa como nuestro Dios, seremos capaces de ir al encuentro de todos. Y Dios en nosotros despertará e iluminará las conciencias, suscitará arrepentimiento, volverá a dar esperanza, llenará de entusiasmo hasta que, en muchos que estaban muertos, nazca el deseo de revivir con Cristo de vivir en Cristo. La Palabra nos pone en el corazón estos tres propósitos: mantener encendido el fuego en nuestro corazón, ser los primeros en amar, amar de un modo no restringido sino ilimitado, de manera que sepamos llevar a todos a vivir nuestro ideal, que es vivir a Cristo. Sólo de esta manera estaremos de acuerdo con lo que la Escritura nos pide este mes» […] (Chiara LubichRoccadi Papa, el 3 deenero de 1985)(Juntos en camino, Ciudad Nueva, Buenos Aires 1988, págs. 54 – 57) Fuente: Centro Chiara Lubich
«El Forum de la Paz fue una experiencia única. Disfruté cada momento del programa. Un encuentro como éste (…) nos permite esperar que llegarán días mejores y que algún día la pobreza, el hambre, la discriminación y la guerra, acabarán». Así describe Rasha, docente de inglés en el Rowad American College, el Living Peace 2015 que se llevó a cabo en El Cairo del 4 al 6 de mayo, precedido por tres días de congreso en Alejandría, siempre en Egipto, fundamentales para crear una base de conocimiento entre los jóvenes y los estudiantes procedentes de todas partes del mundo, para asegurar el éxito del Forum organizado por el Rowad American College del Cairo,junto a New Humanity y a la Schengen Foundation de Luxemburgo. “Hoy en día involucra a más de 25.000 estudiantes en todo el mundo”, aclaran los organizadores y el proyecto involucra a más de 80 mil chicos de 200 escuelas. El Forum ha sido organizado por la Rowad American College, en colaboración con New Humanity (a través del Proyecto Cayrus, aprobado por la Unión Europea) y con Shengen Foundation de Luxemburgo. Al mismo han adherido otros ocho patrocinadores de distintos Países que han enviado a Egipto una delegación de jóvenes y estudiantes. Living Peace nació en 2011 por iniciativa de un docente de inglés, en el Rowad American College de El Cairo, como proyecto de educación a la paz. Actualmente, involucra a más de 80 mil estudiantes de 200 escuelas. Una de sus características es la participación de estudiantes y docentes, que en primera persona se comprometen en la creación de iniciativas de educación a la paz, en una red mundial de personas e instituciones. Adhiriendo a este proyecto, cada escuela puede desarrollar varias iniciativas según sus posibilidades, favoreciendo la creatividad de los chicos con la conciencia de que están contribuyendo a una finalidad común. Esto crea una dinámica de participación que entusiasma a los varios integrantes de la escuela, consolidando la solidaridad entre estudiantes, docentes, directores y padres de familia, con consecuencias directas también en la sociedad civil. En Alejandría hubo momentos de intercambio y de conocimiento recíproco, además de la posibilidad de compartir alegrías y dolores que cada uno de los participantes traía de sus propios países. Luego, en El Cairo, una hermosa acogida, con una fiesta fascinante a lo largo del Nilo, a bordo de una gran enbarcación, con juegos, cantos y danzas, que luego dejaron espacio al Forum Mundial de los estudiantes por la Paz. Tres días durante los cuales los 1300 participantes, entre estudiantes y profesores de muchas escuelas nacionales e internacionales, testimoniaron el compromiso común por la paz entrelazando varios lenguajes: testimonios, buenas prácticas, presentación de más de 50 proyectos educativos por la paz, talleres, seminarios, exposiciones y momentos artísticos. Estaban presentes los embajadores y otros representantes diplomáticos de Argentina, Brasil, Uruguay, Guatemala, Cuba, R.D de Congo, Camerún, Pakistán, Portugal, Croacia, México, Alemania y Sudán. El Forum 2015 fue la ocasión para presentar Scholas Occurrentes, la gran red mundial que conecta a más de 400.000 escuelas de todo el mundo, una iniciativa querida por el Papa Francisco cuando aún era arzobispo de Buenos Aires. La presencia de Dominicus Rohde de Alemania, Presidente del Forum Mundial de la Paz, le dio peso y valor a cada momento del mismo. Seguramente, siendo el primer forum mundial realizado para los jóvenes, abrió las puertas a un camino nuevo. El Foro mundial por la paz le otorgó a New Humanity el premio por la paz de Luxembourg, y le entregó la prestigiosa medalla «Nelson Mandela» a Cecilia Landucci, en representación de la Ong, precisamente allí en El Cairo. Para ver las imágenes más significativas de Living Peace 2015 https://www.youtube.com/watch?v=nugDbxgoccg&feature=youtu.be Fuente:ONG New-humanity, AMU y Humanidad Nueva. Actualizado al 27 de mayo 2015
«La Iglesia universal, cuando llega a María, canta. En medio de la mediocridad y del aburrimiento, aparece su nombre y la atmósfera se aclara, un sinnúmero de luces se encienden. Ella es el sol en el que Dios puso su habitación». Así escribió Igino Giordani (en María modelo perfecto, Città Nuova, Roma, 2012) y también él canta con la Iglesia, ubicándose entre los numerosos artistas, teólogos, santos, quienes, casi compitiendo entre ellos, ilustraron las virtudes de la Madre de Dios, su belleza, la grandeza de su función en la economía de la redención. En el libro mencionado se concluye una trayectoria: el camino recorrido por Giordani en la comprensión del misterio de María, en su actitud de vida hacia ella. Giordani ya había escrito sobre ella repetidas veces en artículos y en numerosas páginas de sus libros. Ya le había dedicado un volumen: María de Nazaret, de 1944. Pero hasta ese momento, el tema siempre había sido contemplar, alabar, invocar a María. En María modelo perfecto aparece una diferencia, que refleja totalmente el salto de madurez que había dado: ahora el tema es, sí, contemplar, pero sobre todo imitara María. La relación intelectual y de vida de Giordani con la Madre de Jesús adquiere una dimensión más profunda en 1948, a partir de su encuentro con Chiara Lubich y con el movimiento al que ella dio vida, conocido como Movimiento de los Focolares, pero cuyo nombre verdadero es Obra de María. Desde sus inicios, la experiencia de Chiara y de las personas que han entrado en comunión con ella – experiencia centrada en la Palabra y de manera especial en la oración de Jesús por la unidad – tuvo un «sello mariano». Esto se aclara y se desarrolla por etapas sucesivas. A saber, entre otras: la total disponibilidad en hacer germinar la presencia de María en la vida espiritual, personal y comunitaria; el compromiso de repetir su vida, en la medida de lo posible, recorriendo su camino – la Via Mariae – tal como éste se manifiesta en los Evangelios; una especialísima elección de ella como madre. Estas realidades impregnan el discurso de Giordani. Él lo desarrolla enriqueciéndolo con su cultura teológica y literaria y con ese ardor característico que lo convierte en testigo singular de amor entusiasta a la Madre de Dios. «María encarna la fuerza, porque encarna el amor, y el amor es más fuerte que la muerte. Sólo en él la desesperación del mundo se disuelve en nueva vida, desde este calvario en el que la culpa universal nos une a todos. (…) Poesía, ciencia, sabiduría, amor, se condensan en María, que es el refugio en la desolación, es la estrella en la tempestad, es la belleza en el horror; ella marca el camino para llegar al Hijo, de la misma manera como Él llega a nosotros más amorosamente a través de ella. No estamos solos porque está la madre. Es suficiente encender su nombre en la noche del desierto. (…) Cada santo, cada cristiano consciente, está en la cruz, como Cristo, pero teniendo a su lado a la Madre. En el momento más aterrador, entrevé los ojos implorantes de ella, siente su unidad, y entonces, con confianza, vuelve a encomendar su espíritu en las manos del Padre». Giordani indica «la imitación de María» como meta válida para mujeres y varones, para vírgenes, sacerdotes y laicos con aplicaciones tanto espirituales como sociales. «Es la hora de María», escribe Giordani. Esta hora en la que ella quiere revivir en almas que, «transformadas místicamente en ella», logren generar nuevamente a Jesús en medio de los hombres de hoy, cada vez más necesitados de él. Y especialmente en la profundidad abismal de su desolación, Giordani la ve convertirse en madre de los redimidos, llegar a ser alma de quien sabe hospedarla, transformarse en camino practicable para la santificación de cada uno de nosotros. Tommaso Sorgi www.iginogiordani.info
Adolescentes y jóvenes de losFocolares con muchos de sus amigos. Señales de quien no se da paz hasta que no haya paz para todos. Un focus sobre algunas iniciativas, no entre las más concurridas o conocidas ciudades, pero significativas porque dicen que cualquier persona, en cualquier situación, puede dar su aporte a la paz. Kinshasa, Congo. Unos mil jóvenes, cristianos y musulmanes marcharon ante las autoridades civiles: alcaldes, gobernadores, diputados, embajadores. Muy convencidos (un niño invitó a 70 amigos y recibió por adelantado sus cuotas de participación). La carrera, de una hora, en medio del tráfico caótico de Kinshasa, con el objetivo de llegar a Petite Flamme, la organización escolar de los Focolares, en el barrio Ndolo, que ofrece a muchos chicos la posibilidad de construir un futuro en su propio país sin tener que emigrar. Otros jóvenes han competido en la inestable región oriental en Bukavu, Goma y Kikwit. Damasco, Siria. Desde muchas partes habían solicitado su palabra y los chicos sirios han respondido a través de las redes sociales: «Soy M. y estoy en Damasco después de que nos escapamos de nuestra casa. En la noche hubo fuertes bombardeos en nuestro barrio. En las casas de otros amigos han caído cohetes… Las familias de los Focolares se ocuparon de encontrar alojamiento para ellos. Algunos de nosotros hemos perdido familiares, amigos, escuela… Sin embargo, creemos en la paz, vivimos por la paz y pedimos a Dios que regrese. Hemos ido a un asilo de huérfanos y en grupos preparamos tortas, galletas saladas, pulseras… Hemos jugado con ellos y pasamos un lindo día juntos». Otros 65 jóvenes de distintas ciudades del país, afrontando los riesgos del viaje, quisieron reunirse dos días: «Un oasis como lo fue para el pueblo de Israel que, entre mil dificultades, cruzaron el desierto por 40 años».Cascais, Portugal. Recogen el llamado de los chicos de Siria los 900 jóvenes de Portugal que llegaron a la ciudadela de Cascais: rezar por la paz y ser todos puntos de paz en la vida cotidiana, para que se extienda el amor y la paz se difunda. «Nos dieron fuerza y determinación, relativizando nuestras pequeñas dificultades y desafíos». El asesor de las políticas juveniles les animó: «Sigan creyendo en lo que creen. Continúen siendo lo que son. ¡El mundo los necesita!Bahía Blanca, Argentina. Una lluvia de «Papelitos en la ciudad» con mensajes positivos publicados por todas partes: en el aula, en las puertas, ascensores, en buzones, en motos, autos, bicicletas, etc. La idea: «Alegrar el día a todos y ayudar a disminuir la violencia», inspirada en la regla de oro de los libros sagrados y en otros textos. Difundida en Whatsapp y en Facebook, la iniciativa ha involucrado a otros grupos (scouts, etc.) y también despertó opiniones contrapuestas, que han fortalecido en los chicos la determinación a «escribir esas frases con la vida». Hamm, Alemania. Jóvenes católicos y evangélicos han atravesado la ciudad tocando diferentes lugares símbolo de la oración, como la mezquita y un templo hindú. Eslovaquia. Una ciudad en la frontera fue destino para adolescentes y jóvenes eslovacos y ucranianos alrededor de actividades diferentes, pero sobre todo para compartir el sufrimiento de un conflicto que continúa sembrando muerte y destrucción. Hong Kong y Macao. La cita: uno de los barrios más comerciales y traficados de HK para sensibilizar a los transeúntes sobre la necesidad de paz y su prioridad absoluta. Belén. Este año la cita de la carrera de relevos por la paz de los chicos cristianos y musulmanes de Jerusalén, Nazaret y Haifa, fue en Belén, en la Plaza de la Basílica de la Natividad. Una caminata que les llevó hasta el monasterio salesiano en el valle de Cremisan, donde la lucha no violenta de la población local impidió la construcción de un tramo del muro entre Israel y los Territorios palestinos. Fuente: Notas de prensa
Chiara Lubich, Gabri Fallacara, Frère Roger Schutz (1978).
El 12 de mayo se celebran los cien años del nacimiento de Frère Roger Schutz, fundador de la Comunidad de Taizé. ¿Cuándo lo conociste por primera vez? «En el mes de agosto de 1974, se llevó a cabo en Taizé – Borgoña, el Concilio de los Jóvenes. Chiara Lubich me invitó a participar con algunos jóvenes franceses. Al llegar, los 40.000 participantes se encontraban con muchos carteles con la palabra “Silencio” en varios idiomas. Era una forma sencilla pero directa para introducirnos en una extraordinaria atmósfera de oración, un ‘espacio de creatividad’ tal como lo llamaba Frère Roger: nada de tabaco o alcohol, sino oración y diálogo entre todos, libertad y confianza. Había católicos, protestantes, anglicanos, ortodoxos, judíos, agnósticos… una composición que reflejaba la de los hermanos que vivían con Frère Roger, de la iglesia Reformada Calvinista. Schutz estaba siempre presente. Con sus rasgos dulces, mansos, que hablaban de Dios, saludaba a cada uno. Cuando escuchó que nos enviaba Chiara, teniéndome la mano dijo: “Estoy feliz de verla aquí, dígale a Chiara que la llevo en mi corazón”. En otro momento agregó: “Abracen a Chiara de mi parte”. En el documento final se reflejaba la fuerza y el compromiso de todos a vivir, sin reservas, las bienaventuranzas y ser “fermento de sociedades sin clases ni privilegios”. Un impulso a vivir lo inesperable, a vivir la paz, en la concordia». ¿Era la primera vez que el Prior de Taizé conocía a alguien del Movimiento de los Focolares? «No. Su encuentro con los Focolares se remonta a los años ’50. De esto habló él mismo en el prefacio del libro “Méditations” de Chiara, publicado en París en 1966: “Hace más de diez años acogí en Taizé a algunos jóvenes, chicas y chicos. Los escuché con tranquilidad y más los escuchaba, más entreveía en ellos la luz de Cristo. ¿Quiénes eran esos jóvenes? Los focolarinos. Luego nos volvimos a ver en varias ocasiones, no sólo en Taizé sino también en Roma, en Florencia, en Milán o en otros lugares, y vi siempre la misma luz de Cristo. Un día, que estaba en Roma, invité a Chiara Lubich, quien fundó esta familia espiritual de los focolarinos. Ese encuentro fue memorable. Luego volví a ver a Chiara en varias ocasiones, y la transparencia de esa mujer era siempre la misma página abierta de Evangelio. No olvido que Chiara fue elegida entre los humildes, los trabajadores, para confundir a los fuertes, a los poderosos de este mundo. Sé que a través de mujeres como Chiara, Dios nos dona un incomparable instrumento de unidad para nosotros los cristianos que estamos separados desde hace siglos por un largo divorcio”».
Chiara Lubich, Eli Folonari, Frére Roger Schutz
Un testimonio de estima y respeto recíproco entre los dos movimientos y entre los dos fundadores… «Las del prefacio son palabras que expresan la comprensión que Roger tuvo de la figura de Chiara como instrumento de unidad, para esa reconciliación entre los cristianos de distintas denominaciones que también él deseaba ardientemente. Chiara siempre tuvo una gran estima por él y apoyó su obra también concretamente. Por ejemplo, pidió a un focolarino que colaborara por un año en la organización del gran Concilio. Más tarde surgió la colaboración para el proyecto “Juntos por Europa”, en el que Roger estaba muy interesado. La Comunidad de Taizé estuvo siempre presente en las varias manifestaciones, y lo estará también en la que se está preparando para el 2016 en Múnich. Por primera vez algunos Movimientos de varias Iglesias se ponían de acuerdo para crecer juntos en la vida del Evangelio. Ya que cada uno de ellos cuenta con muchas personas, con esta novedad se entregó a la historia algo importante, que no pasa desapercibido». Tú lo conociste personalmente. ¿Qué nos puedes decir de Frère Roger como figura ecuménica?«Con Frère Roger se inauguró una nueva era. Se oraba los unos por los otros, se compartían dificultades y esperanzas. Roger Schutz nos dejó un mensaje de certeza. Empezó su obra acogiendo a refugiados y a personas en dificultad, reuniendo a muchos jóvenes. En su larga vida – falleció a los 90 años y fue una muerte especial, como es sabido – realmente experimentó el amor del Padre por la humanidad. Él fue transparencia de este amor divino. Me atrevería a decir que para él la oración era una clave que le permitía abrir el misterio de Dios y Roger tenía el sentido divino de la oración, fuera del tiempo. Él creía en la unidad entre los cristianos, creía de manera absoluta en ella, por lo tanto, empezó a realizar, junto a la gente, lo que se podía hacer en seguida: orar. La unidad llegará como un don de Dios».
10 de mayo de 2013. El papa Francisco y el papa Tawadros II se encuentran en el Vaticano, recordando el histórico encuentro ocurrido 40 años atrás entre sus predecesores, el papa Pablo VI y el papa Shenouda III. A partir de aquel momento nació una declaración comúnsobre la única fe profesada por iglesias con tradiciones distintas. «Estoy convencido – había afirmado el papa Francisco – de que, con la guía del Espíritu Santo, nuestra perseverante oración, nuestro diálogo y la voluntad de construir día tras día la comunión en el amor recíproco, será posible dar nuevos e importantes pasos hacia la plena unidad» «Yo creo en la diversidad dentro de la unidad – había declarado el papa Tawadros II en una entrevista-. Si entro en un jardín donde todas las flores son rojas y de la misma altura, es algo monótono. En cambio, si entro en un jardín y encuentro una rosa roja, otra amarilla y una tercera de color blanco y veo árboles de distinta altura, esta diversidad expresa belleza y también fuerza. Mientras estoy sentado con ustedes, me siento rico gracias a mis hermanos en Cristo».«Son palabras de alguien que tiene el valor de amar a los hermanos – comenta Sherin, focolarina copta- y de alguien que quiere acortar las distancias y el tiempo para llegar a una comprensión y comunión nueva después de años de lejanía, permitiendo a las dos Iglesias emprender un camino de paz y de fraternidad. No será posible borrar estas palabras de la memoria ni de la historia del ecumenismo mientras la iglesia no llegue algún día a la plena unidad de sus hijos». El de mayo de 2013 fue el primer viaje que realizó el papa Tawadros II luego de su elección, pues quiso realizarlo para visitar al sucesor de San Pedro, al papa Francisco. Ésta fue la segunda visita histórica del Papa de los Coptos al Papa de Roma, acortando cada vez más la distancia entre las dos Iglesias. «Está vivo en mi mente el encuentro de estos dos grandes hombres de Dios, guiados por el Espíritu Santo para conducir su grey hacia la única Iglesia, que existirá en el tiempo de Dios. El recuerdo del abrazo fraternal y del amor mutuo visible entre ellos inunda mi alma de una enorme alegría. Celebro con los hermanos de las dos Iglesias esta ocasión y con entusiasmo miro al futuro próximo y tengo confianza en los pasos que nos acercarán cada vez más. ¡Es una gran alegría para toda la Iglesia! Esto me impulsa a vivir más por la unidad, una perspectiva que me atrajo hace muchos años cuando conocí el Movimiento de los Focolares, donde encontré la “Perla preciosa” del Evangelio por la cual se vende todo. En el focolar, comparto esta vida con hermanas de varias Iglesias, donde experimentamos la alegría del Resucitado, signo de lo que será la Iglesia cuando exista la plena unidad. En la vida cotidiana rezamos, trabajamos y también compartimos momentos de sufrimiento – como decía el papa Francisco hablando del ecumenismo del sufrimiento –que nos hacen crecer en el amor y en el respeto recíproco, creyendo que Jesús en la Cruz superó todas las divisiones y colmó todos los vacíos. Estoy feliz de compartir esta experiencia con muchas otras personas que en el mundo rezan y viven para que esta unidad sea experimentada y vivida por todos». Sherin, Focolar de Sohag (Egipto)
«La aventura de la unidad»: a Chiara Lubich y a sus primeras compañeras les gustaba definir así la elección de Dios como Ideal que las llevó a vivir por la unidad de la familia humana. Graziella De Luca estuvo con ella desde los albores. Imposible contar en pocas líneas su riquísima vida que la ha visto difundir la espiritualidad de la unidad en muchos lugares y en muchos corazones. «Fuego he venido a traer a la Tierra y cómo querría que ya estuviera ardiendo» (Lc 12, 49) es la Palabra de Jesús que Chiara Lubich le había indicado como meta, y también por su marcado espíritu apostólico que, con sencillez, la hacía acercarse tanto a diputados como a sencillos obreros, para contarles el descubrimiento que había cambiado su vida, el encuentro con el amor de Dios. Graziella De Luca, nacida en Trento el 21 de marzo de 1925, se ha apagado el 9 de mayo a las 15.35, mientras las focolarinas que estaban con ella estaban recitando el “Ven Espíritu Santo”; lo escribe la Presidente de los Focolares Maria Voce para informar a las comunidades en todo el mundo. «¡Agradezcamos a Dios por su riquísima vida! – continúa – Recemos por ella, con la alegría de pensarla ahora en el seno del Padre, junto a la Virgen y a todos nuestros seres queridos. Y, con confianza, le encomendamos la Obra “en salida”, seguros de que nos ayudará a incendiar el mundo con el amor». Live streaming de los funerales: live.focolare.org/graziella
«En estas horas, en las que nos sentimos literalmente bombardeados por la violencia y las guerras, en medio de tanta indiferencia, nosotros queremos testimoniar con fuerza que otro mundo existe, porque ¡sí existe!». Así comenzaron diciendo, desde el escenario del Auditorium de Loppiano, Nino, Nahomi, Luigi y Anna, quienes condujeron con entusiasmo y profundidad las dos horas de diálogo con los 1.400 jóvenes presentes. La 42° edición del Meeting de jóvenes italianos de los Focolares, se llevó a cabo – como todos los años – el 1°de mayo en la ciudadela de Loppiano (Florencia) y eligió como título: “OUTSIDE, Look, Choose, Be” (Salir, mirar alrededor, elegir, ser). Fueron numerosas las propuestas de los Jóvenes por un Mundo Unido que apoyan la cultura de la fraternidad, como método para salir de la inercia personal y social y comprometerse a cambiar el mundo. Con la Expo de los “Fragmentos de Fraternidad”, exhibieron la solidaridad y la participación social a través de una red de organizaciones dirigidas por jóvenes. «Me llamo Kareem, soy palestino. Tengo 23 años y me gradué en Administración de Empresas. Después de la caída del gobierno de Arafat, para nosotros los cristianos de la Franja de Gaza, empezaron las dificultades. En aquella época éramos aproximadamente 2000 sobre 1 millón y medio de habitantes. Luego nos redujimos mucho numéricamente. Fueron bombardeadas incluso dos iglesias». Es uno de los fuertes testimonios del 1° de mayo. «La guerra empezó en 2008 – continúa Kareem – Un día me cayó una bomba muy cerca, al punto que la explosión me tiró al suelo. ¡Tanta destrucción, tantas personas muertas! Antes que nada intenté ir donde mi papá en la oficina de las Naciones Unidas, porque me parecía el lugar más seguro, pero no fue posible. Sólo 4 horas más tarde logré llegar a mi casa y tuve que pasar incluso sobre los cuerpos de los muertos. Mi mamá lloraba porque no tenía noticias mías. Vivimos 28 días en esta constante tensión. Luego, logramos dejar la Franja de Gaza para ir a Jordania. Con las personas del Focolar, experimentando una vida fraterna, logré poco a poco superar el fuerte trauma y empezar a creer que con el amor es posible construir un mundo de paz. Hace 7 meses que me encuentro en Loppiano. Para mí, vivir con jóvenes de culturas y religiones distintas es una experiencia nueva, porque en Gaza no teníamos contactos externos. Trato de abrirme, de aceptar a los demás. Ahora me siento en casa; encontré el tesoro que buscaba». «Después del terremoto de Haití en 2010, que provocó la muerte de más de 220 mil personas, miles de haitianos emigraron a Brasil». Joao de Florianópolis, en el sur de Brasil, abre un escenario sobre esa realidad social: «Muchos de ellos son graduados, pero, como no hablan bien el portugués, encuentran trabajo sólo como albañiles y a menudo reciben sueldos bajos y son tratados con desprecio. Nos preguntamos qué podíamos hacer. Para tener un primer contacto, recolectamos ropa y comida. No sabíamos cómo movernos: ellos hablaban francés y criollo haitiano, y nosotros no conocíamos su cultura. Pero el deseo de poner en práctica esa frase del Evangelio “era extranjero y me acogiste”, superó cualquier obstáculo. Poco a poco nos conocimos y entendimos cuáles eran sus principales dificultades. La primera era el idioma. Empezamos a dictar clases de portugués, con diapositivas, videos y música. Luego los ayudamos en los trámites para pedir los documentos y para la inscripción a los cursos técnicos que el gobierno ofrece gratuitamente, de manera que puedan conseguir un trabajo, una vida mejor. Organizamos veladas culturales, con comidas, bailes y cantos típicos de su tierra. Fuimos a la playa y jugamos al fútbol juntos. Ahora queremos constituir una asociación para aprovechar todas las posibilidades que ofrecen las instituciones para favorecer su integración social y cultural. No todo está resuelto y tenemos aún mucho trabajo por hacer, pero nos parece que se plantó una semilla de fraternidad». Éste es un flash sobre el Meeting 2015, rico de testimonios y de muchas propuestas concretas para responder a las urgentes necesidades de muchos. Mientras tanto, desde hace años, en Italiafunciona una red de jóvenes, de asociaciones, de organizaciones, que trabaja en varios niveles del tejido social, hacia las que el papa Francisco llama periferias existenciales: “Queremos hacer emerger este sotobosque de solidaridad que existe y que está construyendo un presente y un futuro de paz, pero que no es suficientemente conocido” – explican los jóvenes de los Focolares.
Bobo Dioulasso es la segunda ciudad de Burkina Faso, la más cercana a Bamako, capital de Malí, donde se presentaron algunos casos de Ébola. Entre las dos ciudades hay un gran intercambio social y económico con un continuo vaivén de personas y mercancías. «Era necesario actuar con urgencia para reducir al máximo el riesgo de que el virus llegara también a Burkina – escribe el equipo de sensibilización contra la enfermedad del virus Ébola del Movimiento de los Focolares en Bobo Dioulasso -. En la práctica, se necesitaba instruir sobre las medidas de prevención al mayor número posible de personas, pero la situación política del país no siempre permitía una intervención gubernamental». «Entonces decidimos hacer algo nosotros. Félicité es una voluntaria, médica epidemióloga que trabaja en el OOAS (Organización de la Salud para Oeste de África). Su función es precisamente la de formar al personal sanitario en la lucha contra las epidemias. Ella misma trabajó en países como Guinea-Conakry, Liberia, Sierra Leona. Félicité en seguida dio su disponibilidad». «Lo primero que teníamos que hacer era avisar al obispo, pero en ese momento no se encontraba en la ciudad. Fuimos entonces a hablar con el vicario general, el Abbé Sylvestre, quien nos aseguró el pleno apoyo de la diócesis para animar al clero y a los fieles para que se informaran acerca de las necesarias medidas que había que adoptar. Carlo, un focolarino médico del dispensario de la Mariápolis Victoria (Man), desde Costa de Marfil nos envió unos audiovisuales, que nosotros luego duplicamos para los distintos grupos de jóvenes y adultos que llevarían adelante la sensibilización. Enviamos este material también a un sacerdote y a un docente de otras dos ciudades (Dedougou y Toussiana), interesados en nuestra iniciativa. Félicité se encargó de la formación de los grupos, ayudada por 15 estudiantes de países del Oeste de África enviados por la OOAS, algunos de ellos musulmanes». «La campaña empezó en febrero, primero en los encuentros del Movimiento de los Focolares, para extenderse luego a los distintos barrios, a las parroquias y también a un gran congreso de jóvenes organizado por la misma diócesis de Bobo Dioulasso. El domingo fuimos a hablar también en las iglesias. Pudimos intervenir en una emisora radial privada, en la diocesana y también en la nacional, utilizando los tres idiomas más hablados aquí: francés, diula y mooré». «Esta campaña nos dio la posibilidad de conocer a muchas personas. Cuando Jean-Bernard explicó a sus vecinos qué pensaba hacer en el barrio, cada uno quiso ofrecer algo. Estuvo quien consiguió la amplificación, quien invitó a un cantante para la animación, otro se encargó del transporte del material y otro más del agua para beber. En la presentación estuvieron presentes unas 200 personas. La voz pasó también a los barrios cercanos y Jean-Bernard tuvo que repetir la presentación varias veces. En una de ellas, un enfermero profesional se ofreció para contestar las preguntas; en otra, llegó un experto en los idiomas locales, óptimo traductor. Los funcionarios del Municipio, a los que se les pidió el permiso para realizar la manifestación, se mostraron muy agradecidos». «Mientras tanto supimos que en Malí la enfermedad había sido erradicada, por lo tanto el riesgo en Burkina Faso se había drásticamente reducido. Lo importante ahora es seguir respetando las medidas de prevención. Esta experiencia fue también una gran oportunidad para aprender a trabajar juntos para nuestra gente. Ahora es necesario ir adelante».
«Los hechos que acontecieron despertaron la solidaridad en la comunidad ciudadana. Muchos líderes y grupos religiosos, además de organizaciones civiles, se pusieron a trabajar juntos para limpiar las calles y los edificios y para ayudar de muchas formas, mostrando el rostro positivo de la ciudad, que sin embargo está profundamente herida», escribe Lucía, corresponsable del Movimiento de los Focolares, desde Washington.Los hechos de los que habla son bien conocidos. Se refiere a las protestas populares que se desencadenaron en Baltimore, el mes pasado, después de la muerte de Freddie Gray, afroamericano de 25 años de edad, mientras se encontraba bajo arresto. Baltimore, la ciudad más grande de Maryland que cuenta con más de 600.000 habitantes, es un crisol de grupos étnicos, en especial afroamericanos. Leonie y Jennifer, dos voluntarias de los Focolares, viven en el centro de la ciudad. «La situación sigue siendo muy tensa; ayer, el alcalde hizo cerrar las escuelas y el gobernador del Estado desplegó las fuerzas armadas. Pero podemos decirles que todos los que conocemos están bien». Leonie está cerca de los lugares de los choques y enseña en una escuela primaria casi totalmente afro, en un sector en el que hay mucha pobreza. «Vi por televisión a uno de mis alumnos de 3° de primaria que participaba de los saqueos de edificios y propiedades». «No podemos permanecer indiferentes. Queremos hacer algo concreto, con la conciencia de que nuestra contribución para establecer relaciones auténticas entre las personas es más urgente que nunca. Además sabemos que cada acto de amor construye relaciones nuevas y contribuye a hacer crecer la fraternidad entre las personas», escriben Marilena y Mike. «Por ahora, participaremos de los distintos momentos de oración organizados por las autoridades religiosas, empezando por la misa que el arzobispo Lori celebrará en nuestro barrio, invocando la paz». «Hoy volví a la escuela – cuenta Leonie –, tratando de mirar a mis alumnos (que han participado en los saqueos) con “ojos nuevos”. Me puse en contacto con una docente afroamericana musulmana que conoce a dos representantes religiosos negros de la escuela, para ofrecer mi solidaridad y nos pusimos de acuerdo para trabajar juntos». Jennifer trabaja en una empresa donde la mayoría de los empleados son blancos. «Una colega que vive cerca de los lugares donde se produjeron hechos de violencia, hoy vino a visitarme y me habló de su sufrimiento al ver lo que está sucediendo. No tenía el valor de contárselo a nadie por temor a ser marginada por los colegas. Fue la ocasión para decirle que podemos ser nosotros los que empezamos a construir el diálogo con todos, una persona a la vez, y difundir así una mentalidad nueva. Mi colega no es practicante, pero su rostro se iluminó y me dijo que es precisamente esto lo que ella también quiere». Mientras tanto, los líderes de las varias comunidades religiosas empiezan a trabajar juntos por la paz. «El Imam Talib, de la mezquita de Washington, me invitó para que el 5 de mayo ofreciera mi testimonio como focolarina, y del ideal que nos anima», continúa Lucia. «Desea que hable en un encuentro abierto al público y organizado por ellos junto al Procurador Distrital, para integrar la perspectiva religiosa como una dimensión esencial para calmar la violencia. El título del evento es: “Heal the Hurt, Heal the Heart” (Sana la herida, sana el corazón). Nos parece que es una óptima posibilidad de diálogo entre las religiones, pero también una oportunidad para mostrar la riqueza de la diversidad».
«En estos días, también en Sudáfrica, existen muchos desórdenes, mucha violencia, se violan los derechos humanos…. Los sudafricanos no quieren ya recibir en su país a más hermanos suyos de otras naciones africanas. No se comprende cómo estos fuegos de violencia aparecen con tanta fuerza. Es necesario promover la tolerancia hacia la diversidad en los grupos y en las comunidades, en todas partes. Los emigrantes viven en el miedo y muchos ya volvieron a sus países de origen», escribe Jacira, de Johannesburgo. Es en este contexto en el que se desarrolló, en el 7º aniversario del fallecimiento de Chiara Lubich,(22/01/1920 – 14/03/2008), un seminario cuyo título fue “Religiones al servicio de la Paz”. Fue muy significativa la intervención de Ela Gandhi, nieta de Mahatma Gandhi, que en distintas ocasiones en sus viajes a Italia quedó muy atraída por la figura de Chiara Lubich y por su espiritualidad de la unidad . A ella cita en su articulada intervención. Entre otras cosas Ela Gandhiafirma: «Reconociendo al igual que Gandhi, que nada se alcanza cuando las personas no tienen trabajo, comida o dónde vivir ni nada con qué vestirse, Chiara concibió la idea de la Economía de Comunión en la libertad. ¡Es elocuente su llamado a cuidarnos los unos a los otros! ». Explica además: «El amor por los demás, bajo la forma de la misericordia es el amor que abre los corazones y las manos para abrazar a los desamparados, a los pobres, a todos aquéllos que están siendo descartados de la vida y también a los pecadores arrepentidos». «Si nos propusiéramos practicar nuestra religión con fidelidad, ¿por qué deberían existir las luchas, las guerras, los abusos y los sufrimientos perpetrados por el hombre contra el hombre y las inimaginables atrocidades cometidas por el hombre en este mundo?», se pregunta. Y luego afirma con decisión: «Cada comunidad de fieles debe tomar la responsabilidad de corregir las interpretaciones erróneas de su propia fe y no abandonar la fe». «Aquí en Sudáfrica, – según Ms Ela Gandhi – durante los años del apartheid, que se basó en la errónea interpretación de la Biblia, nuestros hermanos y hermanas cristianos convinieron juntos en producir el Kairos Document. Este documento afirma: “el problema…. en Sudáfrica no es simplemente el de una culpa a nivel personal; es un problema de injusticia de las estructuras”». Y concluye: «Hoy, cuando el mundo y también nuestro país experimenta un alto nivel de violencia y de comportamientos locos, de rabia y destrucción, de pobreza y de indigencia, es necesario dirigir nuevamente la mirada a nuestro concepto de ubuntuy ver de qué modo cada uno de nosotros puede comenzar a introducir en su vida el agape, bhavana y muchos otros términos similares que se refieren al amor puro, de modo de ayudar a crear un mundo mejor». Hoy más que nunca, para dar su propia contribución, los miembros de los Focolares están comprometidos en este país caracterizado por sus grandes distancias, a llegar a las comunidades más lejanas, para compartir y profundizar el mensaje de paz y de unidad que es fruto del Evangelio vivido.
“Yo era uno de los niños de Petite Flamme.La escuela me puso en condición de realizar algo en la vida”, cuenta Trésor, 29 años, a través de un video proyectado durante la ceremonia que tuvo lugar el pasado 29 de abril en el Museo Hebraico de Berlín. En la actualidad es estudiante de Matemáticas en el College nacional. “Cuando era pequeño, mi papá había ido a la guerra y mi mamá no tenía nada para darnos y hacernos crecer”, agrega Jean Paul Ngandu Masamuna, 31 años, el séptimo de nueve hijos. Hoy es ingeniero. “Tenía que luchar para sovrevivir. Petite Flamme me dio de comer y la posibilidad de estudiar. Mis amigos se fueron a Europa, pero cada vez que hablo con ellos me dicen que no tienen nada, que están sin trabajo y sin documentos, que no tienen la libertad que yo tengo. Sus sueños no se han realizado. Amo vivir en Kinshasa con mi pueblo congolés; quiero quedarme y trabajar en África para salvar la vida de muchas personas que sufren”. Petite Flamme, es una organización escolar de los Focolares en Congo, que brinda a muchos chicos la posibilidad de construirse un futuro en su país de origen, sin estar obligados a emigrar. La inmigración, la necesidad de detener las masacres en el mar, las urgentes iniciativas políticas de la comunidad internacional en favor de ciertas regiones de África subsahariana y del Oriente Medio, fueron los temas centrales del debate que se llevó a cabo en ocasión de “The Roland Berger Human Dignity Award”, en Berlín. Del evento participaron Frank-Walter Steinmeier, Ministro de Asuntos Exteriores alemán, Romano Prodi, ex presidente de la Comisión europea, y otros representantes del mundo económico y político. La “Roland Berger Foundation” opera en Alemania para brindar apoyo a los estudiantes que se encuentran en situaciones difíciles y para defender los derechos humanos. Dicha organización, durante el evento, entregó el reconocimiento 2015, dedicado al compromiso para defender la vida y la dignidad de los refugiados y prevenir las problemáticas de la inmigración. Entre los ganadores, además de Petite Flamme, estaban dos mujeres valientes que trabajan a favor de los refugiados: la Dra. Katrine Camilleri, de Malta quien trabaja desde hace años para ofrecer apoyo legal a los refugiados y la Dra. Alganesc Fessaha, presidente de la ONG “Gandhi”, que ofrece asistencia humanitaria a los refugiados africanos. «Todo empezó con una idea de Chiara Lubich – cuenta Dada Diambu, quien coordina el proyecto in situ, junto a Odon Makela – cuando, para afrontar la difícil situación en la que se encontraban muchos niños en el mundo, lanzó el proyecto de “solidaridad a distancia” de Familias Nuevas. Petite Flamme nació en 1996 para dar instrucción a los niños de Ndolo, un barrio de Kinshasa sumido en una situación de extrema pobreza. Los niños estaban desnutridos, por lo tanto, la prioridad era darles una comida caliente y los cuidados médicos necesarios. En los años siguientes se abrieron nuevos centros, se amplió el ciclo escolar y se extendió la iniciativa a adolescentes y familias. Además se abrieron clases para niños ciegos y sordomudos. Más tarde empezó la experiencia de las “clases de refuerzo bajo el árbol”: 14 clases bajo 14 árboles por falta de otras estructuras. Las sedes del proyecto, que evoluciona continuamente, están ubicadas en los barrios más marginados de la periferia de Kinshasa; y también en Idiofa, en la provincia de Bandundu a 750 km de la capital, en Kisandu en el Bajo Congo y en Kikwit. El proyecto está financiado por varios entes, algunas Ong y por la Asociación para Familias Nuevas onlus, que garantizan educación, asistencia sanitaria y nutrición, a 2400 niños y chicos, ayudándoles a crecer como personas libres, para que puedan salir de la miseria y ser capaces de construir una vida digna para sí mismos y para la comunidad». Monika-Maria Wolff, quien vive en Congo desde hace mucho años, nos explica: «Durante la misión militar de la Unión Europea “Eufor”, que tenía la tarea de cuidar el proceso electoral en Congo en 2006, el contraalmirante Henning Bess, responsable de los militares alemanes y vice comandante de la misión, llegó a conocer “Petite Flamme”. Desde entonces se ha comprometido, junto con su escuadrón, a enviar ayudas consistentes de vario tipo. Una vez finalizada la misión, el contraalmirante, con su esposa Julie Müller, siguió apoyando Petite Flamme – junto al proyecto de “solidaridad a distancia” de Familias Nuevas – gracias a una red de más de 350 sostenedores alemanes». Durante la ceremonia, se desarrolló una mesa redonda sobre las conclusiones de la reciente Cumbre extraordinaria de la Unión Europea sobre migración. Participaron Romano Prodi, el ministro de Asuntos Exteriores Steinmeier, un representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados, periodistas y miembros de varios organismos humanitarios. Emergían dos soluciones como las únicas que pueden ofrecer un remedio sostenible: que la comunidad internacional colabore de forma más compacta y decidida por la paz y que se apoyen iniciativas que aspiran a resolver el problema de raíz, como por ejemplo la de Petite Flamme, que les pueden ofrecer a los jóvenes la oportunidad de tener una vida digna dentro de su propio país, sin estar obligados a huir hacia el norte. Galería de fotos
Un video de los Chicos por la Unidad de Siria cuenta cómo están viviendo teniendo encendida la llama de la esperanza en su conflictiva tierra. Lo verán los coetáneos de otras naciones, comprometidos en testimoniar, con gestos de fraternidad, su empeño en la construcción de un presente en paz. Los jóvenes de Eslovaquia se trasladarán a Ucrania, a las puertas de Mucachevo: «Aunque la guerra se combate en otra parte del país – escriben- aquí se siente la gran crisis económica y una atmósfera sin esperanza». Un pequeño grupo se dirigirá a Kiev para sostener a los amigos ucranianos. En Belén, ciudad de la paz, correrán juntos chicos cristianos y musulmanes de Belén, Jerusalén, Nazaret y Haifa. Partirán de la plaza de la Natividad: «Allí le manifestaremos al Alcalde – Vera Baboun- y a la gente que encontremos, nuestro compromiso de vivir la Regla de Oro para construir la fraternidad», dicen los jóvenes de Tierra Santa. En Arequipa, Perú, a 2300 metros sobre el nivel del mar, se lanzará una cadena de solidaridad. Cada joven llevará alimentos y material escolar que será destinado a dos centros: uno de ellos es donde viven niños abandonados y en el otro viven niños con capacidades diferentes.La carrera la comenzará el grupo de Wellington, Nueva Zelandia, y la finalizarán los de Los Ángeles, Estados Unidos. La Presidente de la República de Malta, M. Luise Coleiro Preca, es quien dará la largada a la carrera en Malta. Entre los lugares simbólicos, en Budapest, Hungría, los jóvenes tocarán la estatua de la libertad situada en la colina de San Gellert, mientras que en Cochabamba, Bolivia, subirán hasta los pies del Cristo de la Concordia donde está escrito “Que todos sean uno”. En Trelew, Argentina, habrá murales por la paz en el centro de la ciudad y en Huston (Texas) se realizará una colecta de alimentos para los refugiados. Todas las actividades del Cono Sur de América Latina y de Brasil son pintorescas y están cargadas de un fuerte sello social. En Lituania, en Caunas y en Alemania, en Hamm, habrá manifestaciones de carácter interreligioso. La Run4Unity de Hamm está patrocinada por el Alcalde Thomas Hunsteger-Petermann, y prevén un “Reli Rally”, que vinculará los distintos lugares de oración de la ciudad, entre ellos, la mezquita y el templo hindú. Los jóvenes de Bahaí llamarán la atención con un flashmob. Juntos, quieren contribuir a un proyecto social local que ayuda a los niños de los países en guerra (www.hammer-forum.de). También en Goma, Congo, están involucrados los jóvenes de toda la ciudad, cristianos de distintas iglesias y musulmanes. Un momento que unirá los diversos puntos del mundo es el Time-Out, a las 12 horas de cada huso horario. Se rezará por todos los jóvenes que viven en situación de dolor, por las víctimas del reciente terremoto de Nepal y por todos los conflictos que están en curso, así como también por todos aquéllos que se ven obligados a abandonar su propio país. Pero la Run4Unity correrá también por las redes sociales: a través del hashtag #run4unity todos los vínculos de paz y de unidad que se construirán o reconstruirán serán compartidos con fotos, videos y estarán a disposición en el sitio del evento http://www.run4unity.net/2015/.Run4unity se desarrolla dentro de la Semana del Mundo Unido – “Discovering fraternity” es el título del 2015- que es la propuesta anual de los jóvenes para promover la paz en todos los niveles, que este año tendrá a India como anfitrión del evento central.
Con un trabajo de organización “en red” y una presencia generosa y concreta, el “padre Vilson” promueve la vida y la dignidad de los más excluidos. Le preguntamos qué significa la Eucaristía como fuente de unidad en su trabajo en las periferias. Ofrecemos aquí algunos fragmentos de su relato, mucho más rico y extenso. «El otro día me encontré con una persona que vive en la calle, un periodista y poeta. En un momento de nuestra conversación me preguntó: “¿Por qué usted se encuentra en las calles como nosotros?”. Le contesté que para mí era una gran contradicción celebrar la Misa cada domingo en la catedral y a la salida encontrarme con 70-80 personas sin un techo y que no habían comido. ¿Cómo me podía ir a casa? En la colina de la ciudad de Florianópolis, donde se ha multiplicado una multitud de casas muy pobres, se encuentra también la mía, sencilla y sin llave. Durante el día siempre llega alguien a tomar café o a comer. En la mesa siempre ponemos un plato de más. Esa puerta abierta representa la apertura a la comunidad del barrio: siempre hay un lugar para quien llama a la puerta. Y es también una forma de recordar que la Eucaristía “no cierra” nunca, está “a disposición” de todos las 24 horas. En la práctica, esto quiere decir que nuestra heladera debe ser la refrigeradora de la gente, nuestro pan el pan de ellos, nuestros vestidos la ropa de los pobres. En mi casa, tengo la posibilidad de tener una capillita con el sagrario y un reclinatorio. Volver a casa al final del día significa para mí ir a dormir allí donde me espera Jesús, en la Eucaristía. Para mí es como reclinar la cabeza en Él, en lugar de recurrir a la televisión o a internet, que después lleva a tantas otras cosas. En la patena que uso para la Misa está escrita la frase de mi ordenación: “Tenía hambre y me diste de comer, tenía sed y me diste de beber”, hasta la frase final del texto evangélico: «Todo lo que hagan al más pequeño de mis hermanos a mí me lo hicieron”. De esta manera cuando pongo en la patena el pan para la Eucaristía, veo estas palabras y esto me ayuda a no perder el día. Una señora del barrio me preguntó un día: “¿Usted sabe, padre Vilson, por qué Jesús se quiso quedar en la Eucaristía? Para que la gente no se sienta sola y no sea huérfana”». La Eucaristía es el grito de la humanidad. «No puede haber separación entre la mesa de la Eucaristía y la mesa de la justicia social. Con nuestros gestos, con nuestros brazos, con nuestra forma de organización, nosotros prolongamos la realidad de Jesús Eucaristía y donamos al mundo una señal de comprensión y de sostenibilidad. Guiados por esta convicción, con el pasar de los años y junto a otros, hemos formado una red de 340 personas que cada mes reciben un sueldo, 7 organizaciones y un instituto. Son 5000 las niñas, los niños, los adolescentes y los jóvenesen contacto con nuestra red derelaciones. Todos los años invertimos 15 millones de reales (alrededor de 5 millones de Euros) y colaboramos con otras 80 instituciones y organizaciones no gubernamentales. Paralanzar puentes, hemos decidido volver a abrir una iglesia en el corazón de la ciudad, que casi siempre estaba cerrada; allí se ha constituido una gran comunidad local en la que participan intelectuales, personas de clase media y empresarios que se han involucrado de distinta forma en nuestras actividades. Celebramos la Misa en ese lugar todos los sábados y domingos y así creamos como un “contrapunto” entre la periferia y el centro».
En camino « Soy camionero y recorro siempre, más o menos, las mismas carreteras. Todos los días, por lo tanto, veo una multitud de personas. Hay quien cruza la calle cuando no puede, quien toca la bocina porque me he demorado un segundo en el semáforo, quien me obliga a una frenada brusca… Menos mal que de vez en cuando logro acordarme que cada uno de ellos es mi hermano y entonces hasta el tráfico más caótico se vuelve menos complicado. Un día hacía mucho calor. En mi trayecto, observo que un indigente, a quien había visto muchas veces, estaba tirado en el andén, como desmayado. Ese era su rincón de la calle; ese cartón era su casa. Generalmente se veía bien, nunca antes me había detenido con él, pero esta vez, viendo que algo iba mal, no podía hacer como si nada, a pesar de que estaba atrasado en las entregas. Pero mi camión, estacionado en una zona de intenso tráfico, llamó enseguida la atención de la policía local que, desde lejos, me hacía señas indicándome que me alejara de inmediato. Siempre con los gestos les indiqué que quería interesarme por esa persona que estaba en dificultad. Ellos seguían pidiéndome que me fuera, y me mostraban el formulario de las multas. Yo pensaba que ellos mismos hubieran tenido que encargarse de él, pero dada su despreocupación, corrí a una cafetería a comprar una bebida fresca para aquel pobre. Volví donde él estaba y lo acaricié delicadamente en la mejilla para no despertarlo de golpe. Gracias a Dios reaccionó, pero estaba cansado y asustado. Le acerqué el vaso a los labios y él contestó con una sonrisa, agradeciéndome repetidamente. Al final llegaron también los policías quienes, viendo la escena, guardaron el formulario en el bolsillo y me saludaron sonriendo». Alexander – GreciaGorila «Además de estudiar, trabajo como “gorila”, en un pub. Es un trabajo ingrato y a veces comporta ciertos riesgos, sobre todo porque tengo que tratar con personas que están pasadas de copas. Un mes, la Palabra de vida nos invitaba a ser los primeros en amar. ¿Cómo ponerla en práctica en un ambiente de trabajo como el mío? Antes que nada, trataba de sonreír y ser el primero en saludar a los clientes, aunque no recibía una respuesta. Después de una semana, con gran alegría, vi que empezaban a contestar a mi saludo. Entonces, ¡funcionaba! Y esto no fue todo. Si antes, con los más “difíciles”, utilizaba métodos bruscos, ahora, viendo a Jesús en cada uno, trataba de ser cordial, de interesarme por ellos. De esta forma, en los momentos críticos, lograba evitar las peleas y apaciguar los ánimos. En cierto sentido era como una táctica preventiva, que entre otras cosas me hacía conquistar la estima de los clientes y de mi jefe. Y si alguien me preguntaba el por qué de mi manera de actuar, ésta era la ocasión de hablarle de Dios Amor. En el local ahora se respira otro aire y esto, entre otras cosas, tiene el efecto de atraer a nuevos clientes». M- Polinesia
Son más de 120 los jóvenes representantes de 25 países: desde Japón hasta Italia, desde Corea hasta Colombia, desde Nepal hasta Rumania. Es un laboratorio, que, en el ámbito de la Semana del Mundo Unido se desarrolla en todo el mundo y testimonia que las diferencias culturales y religiosas no son un obstáculo para el diálogo entre los pueblos, sino que representan un trampolín de lanzamiento para construir un mundo más unido y fraterno. El título elegido para esta edición es “Fabric, Flavour, Festival –discovering fraternity”, el cual tiene como objetivo el diálogo a 360º: Fabric (Tejido): Enfrentar los desafíos del diálogo para construir el Mundo Unido con el descubrimiento de la propia identidad, la acogida y el respeto del otro, el coraje de tomar la iniciativa. Flavour (Sabor): Un diálogo en acción viviendo la Regla de Oro: “Haz al otro lo que quisieras que otros te hicieran”, frase con la cual se abre el camino a la reciprocidad y al compartir. Festival: Alegría al descubrirnos hermanos y vivir en la paz. La multiculturalidad es el leit-motiv de estos días en Mombay. Representantes de Shanti Ashram (movimiento hindú) y de Rissho Kosei-Kai (movimiento budista), se unen junto a los jóvenes cristianos para vivir momentos de fraternidad también al servicio de los jóvenes hindúes y de la comunidad civil.Lawrence, representante de “Religions for Peace”, nos dice que es aquí porque «existe la necesidad de mostrar al mundo hechos positivos. Debemos mostrar al mundo que la fraternidad puede cambiar la historia». Crisfan, joven hindú, cuenta que conoció a los Jóvenes por un Mundo Unido hace algunos años y que «desde ese momento, siento el deseo de construir puentes de fraternidad. En India, la religión no es nunca un obstáculo. Cada uno sigue un recorrido, pero todos somos hermanos». Está casado desde hace algunos meses y ha involucrado también a su esposa en esta aventura. Son días de intenso trabajo, en los cuales se comparten también tragedias como la del vecino Nepal, donde el terremoto –como se sabe- provocó millares de víctimas y heridos. Aquí en Mombay están presentes también Sana y Roshan que desde hace muchas horas no logran conectarse con sus propias familias. Sin embargo parecen estar serenos: «estamos seguros de que Dios pensará en ellos», nos dicen. Y, mientras tanto, todos rezan. Al final del día, llega la linda noticia: sus familias se encuentran bien. Están desalojadas, pero el amor de Dios no se hizo esperar. María Chiara, italiana, nos cuenta que desde hace tiempo desea vivir una experiencia de este tipo. «Cuando Christian me invitó, sentí que no podía dejar escapar esta oportunidad. Estoy aquí para conocer a otros jóvenes y para aprender a vivir la cultura del otro como la mía». Christian es rumano y estudia en el Instituto Universitario Sophia, que tiene su sede en Italia. Después de haber estado en Tierra Santa en el 2013 y en Kenya en el 2014, este año decidió cerrar los libros «para conocer cómo se vive la fraternidad en una cultura distinta de la mía» La fraternidad vivida concretamente es ya la experiencia de estos primeros días del laboratorio internacional de India; mientras se desarrollan iniciativas de todo tipo, en favor de la paz, en muchas partes del mundo.