Movimiento de los Focolares
El Papa en Sarajevo: Siembren la paz

El Papa en Sarajevo: Siembren la paz

20150608-b«En Sarajevo se respira una atmósfera de paz», exclamó el cardenal Puljic en vísperas de la llegada del Papa. La ciudad lo esperó con mucha alegría, preparándose durante algunos meses. Los rumores que alertaban al cuerpo de seguridad fueron desmentidos por una acción conjunta en la preparación, en la que la Iglesia y el Estado trabajaron en armonía. Este trabajo y la disponibilidad por parte de los ciudadanos de respetar las reglas, permitieron que todo funcionara de la mejor manera. Sarajevo, la ciudad que Juan Pablo II definió la Jerusalén europea, esperó al Papa de fiesta. Que la paz esté con vosotros era el lema de la visita del Papa a Bosnia y Herzegovina, “una tierra probada por conflictos, el último de los cuales está todavía muy presente en la memoria de sus habitantes bosnios, serbios y croatas”, escribe Gina Perkov, periodista de Novi Svijet (Croacia). “La guerra, de hecho, dejó consecuencias trágicas: muertes, destrucciones y el exilio de muchas personas. La presencia de los católicos (en su mayoría croatas) se redujo a la mitad”. Los habitantes estaban agradecidos por el hecho de que esta vez los ojos del mundo entero estuvieran clavados en ellos debido a un feliz acontecimiento y alimentaban la esperanza de que este evento ayude a resolver los varios problemas políticos “de los que tienen la culpa también algunos países de la Unión Europea que permitieron y apoyaron la limpieza étnica”, como testimonia en su reciente libro Mons. Franjo Komarica, obispo de Banja Luka (actual República de Serbia). En el estadio olímpico de Kosovo, durante la celebración eucarística, ante unas 70 mil personas (de las cuales 23 mil eran de Croacia), el Papa lanzó un fuerte mensaje de paz. «La paz es el sueño de Dios, es el proyecto de Dios sobre la humanidad … Hoy, una vez más, se eleva desde esta ciudad el grito del pueblo de Dios y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad: ¡nunca más la guerra! … Hacer la paz es un trabajo artesanal: requiere pasión, paciencia, experiencia, tenacidad. Felices aquéllos que siembran paz con sus acciones cotidianas, con actitudes y gestos de servicio, de fraternidad, de diálogo, de misericordia… La paz es obra de la justicia … justicia practicada, vivida … La verdadera justicia es hacer a esa persona, a ese pueblo, lo que me gustaría que me hiciesen a mí, a mi pueblo … La paz es un don de Dios porque es fruto de su reconciliación con nosotros… Hoy pedimos juntos al Señor, la gracia de tener un corazón sencillo, la gracia de la paciencia, la gracia de luchar y trabajar por la justicia, de ser misericordiosos, de construir la paz, de sembrar la paz y no guerra ni la discordia. Este es el camino que nos hace felices, que nos hace bienaventurados”, concluyó. Fueron momentos inolvidables vividos con un hombre, el Papa, que habló no sólo con las palabras (sintéticas y claras), sino también con los gestos. Se dio un paso nuevo hacia la paz. «Hoy no hay peleas, no hay problemas, así deberían ser todos los días», comentó alguien por la calle. Por la tarde, Francisco se encontró con sacerdotes, religiosos, religiosas y personas consagradas en la Catedral, con los representantes de las varias confesiones y religiones y finalmente con los jóvenes. La comunidad del Movimiento de los Focolares se hizo presenta a través de obsequios y participó de los distintos momentos de encuentro. 20150608-aEl Ideal de la unidad llegó a Bosnia y Herzegovina en 1975 a través de algunos jóvenes presentes en la Mariápolis de Zagreb (Croacia). En 1992 estalló la guerra: innumerables pérdidas, destrucciones, muertos, refugiados. Muchísimas personas huyeron hacia los distintos países de Europa. Se trató de apoyar en todas las formas a quienes se quedaron en el país. Ya que las carreteras estaban cerradas, este apoyo llegaba a través de cartas o cajas de alimentos. A través del amor concreto de quienes vivían la espiritualidad de la unidad, muchos musulmanes y cristianos encontraron este Ideal. Una vez que terminó la guerra, volviendo a Bosnia, ellos mismos se convirtieron en portadores y testigos de este espíritu nuevo. “Al inicio de 1996, apenas fue posible, aunque la guerra seguía, fuimos a visitarlos – cuentan los testigos de ese periodo –. Nos encontramos frente a escombros, casas destruidas, tanques armados, constantes controles de la policía y de vez en cuando, la explosión de una granada… La ciudad de Sarajevo estaba sin árboles, porque habían sido todos quemados por las granadas o por las mismas personas que habían tratado de calentarse de alguna manera durante los inviernos helados”. La chispa del Ideal de la unidad, recibida por algunas personas muchos años antes y custodiada en el corazón, se prendió completamente en ellos precisamente durante la guerra. Esta gente marcada por el sufrimiento, necesitada de tantas cosas, fue capaz de intuir lo esencial. Estaba sedienta de la verdad. Eran católicos, pero también musulmanes, ortodoxos, todos agradecidos por el descubrimiento del amor de Dios que había transformado su vida. La actual situación en Bosnia no está resuelta. Los católicos emigran, sobre todo los jóvenes, y se teme otro conflicto. La comunidad de los Focolares encuentra fuerza en la unidad, pequeño signo concreto de aquella unidad anhelada por Juan Pablo II en 1997, en ocasión de su visita a Sarajevo, cuando deseó que llegara a ser, después de la tragedia de la guerra, el modelo de convivencia para el 3° milenio.

Giordani: ¡Con la Eucaristía se vuela!

Giordani: ¡Con la Eucaristía se vuela!

Igino Giordani con i giovani«Las conversaciones de Chiara Lubich sobre la Eucaristía fueron para mí una revelación. Me hicieron conocer de una manera más amplia, más precisa, más profunda, el efecto que la Eucaristía tiene en la sociedad y en cada persona. He visto que el progreso de la conciencia cristiana, ya sea en cada persona como en la sociedad, depende del progreso de la conciencia que los cristianos tengan de la Eucaristía. En otros términos: si nosotros sabemos lo que es la Eucaristía y la vivimos como ella es, entonces extraemos del cristianismo el valor más profundo ya sea para nuestra alma como para la sociedad. La Eucaristía, efectivamente, logra la unión del hombre con Dios; ella representa el misterio del amor de Cristo hacia la humanidad. Es la comunión con Cristo y con los hermanos. Es la unidad entre ambos. Si se aspira a un progreso de los ideales comunitarios, ideales que unifiquen a la sociedad de hoy; ideales que signifiquen  las aspiraciones más hermosas contra las egoístas defensas de los intereses particulares; ideales que defiendan la tolerancia entre las razas; ideales que no acepten las dictaduras, etc, es necesario progresar en la conciencia de la Eucaristía, hay que vivir en profundidad esta realidad. Se puede decir que la relación con Dios y con el mismo hombre es un misterio eucarístico, en el cual Dios se hace hombre para que el hombre se haga Dios. Nada menos que esto. Chiara, con sus explicaciones, nos quiere insertar conscientemente no sólo en el pensamiento de Cristo, sino en la persona de Cristo, en su humanidad y en su divinidad. Nos quiere poner a convivir, a través de la comunión sacramental, con la divinidad y con la humanidad de Jesús, con ambas. Es una revolución que “endiosa” al hombre y lo coloca contra y sobre el proceso de degradación que cursa la sociedad. Gracias a la Eucaristía comienza la rebelión contra la muerte. Chiara, de este modo, impone a nuestra vida un carácter de heroísmo, de santidad. No tiene lugar la mediocridad en la convivencia humana; recordamos la pregunta que el ángel le hace a las almas que entraban en el purgatorio como lo  describe Dante en La Divina Comedia: «0 gente umana per volar su nata,- perché a poco vento così cadi?» (“Oh, hombres y mujeres, nacidos para volar hacia Dios, pero que con tanta facilidad, caen en el pecado”). Es decir, “hombre, ¿por qué tú, que naciste para volar hacia Dios, te dejas caer en el pecado tan fácilmente o pierdes este vuelo?” La santidad es heroísmo, pero es un heroísmo facilitado inmensamente por el alimento cotidiano del pan eucarístico. Esto implica una devoción cotidiana, asidua, de cada día, cada vez más alta, pasando por encima de la mediocridad en la que tanta gente de la humanidad hoy vive. Una mediocridad impregnada de mentiras, lujuria, robos, violencia que no es vivir, sino organizar tontamente nuestra agonía. ¡Con la Eucaristía se vuela!». Igino Giordani, Con la Eucaristía se vuela,  «GEN» noviembre de 2004, pp.10-11

Mujeres, religiones y diálogo

Mujeres, religiones y diálogo

20150604-aEn el mundo occidental se discute sobre el género. El drama de la explotación es algo que preocupa en los países en vías de desarrollo; en Medio Oriente preocupan los derechos de las mujeres y la paz. Todavía en occidente, las mujeres se ven obligadas a elegir entre el trabajo y la familia, hay vidas que sufren violencia…. Estos son algunos de los desafíos y problemáticas – diferentes según las distintas zonas geográficas- que se encuentran en discusión en las Naciones Unidas, en vista de la nueva agenda sobre los Objetivos para un desarrollo sostenible programado para poner en acción después del 2015 (fecha dentro de la cual los 193 estados miembros se habían propuesto alcanzar los famosos Objetivos del milenio). Son desafíos y problemáticas discutidos también en los tres días promovidos por el Consejo Pontificio Justicia y Paz (Roma 22-24 de mayo de 2015), en colaboración con la Unión Mundial de las Organizaciones Femeninas Católicas y la “World Womens’ Alliance for Life and Family. No se trata sólo de un panorama sobre las cuestiones más urgentes viculadas a la condición de la mujer, ni tampoco sólo una denuncia de las violaciones de su dignidad y sus derechos. Las 120 mujeres procedentes de distintos países del mundo quisieron ofrecer su contribución mediante sus experiencias e ideas, plasmadas luego en un documento final para la nueva agenda de las Naciones Unidas para el Desarrollo post-2015. El papa Francisco en su mensaje al Cardenal Turkson, presidente de Justicia y Paz, quiso expresar las instancias promovidas por el universo católico femenino en los procesos internacionales, invitando a todos los que están «comprometidos en la defensa de la dignidad de las mujeres y en la promoción de sus derechos» a que se dejen «guiar por un espíritu de humanidad y de compasión en el servicio al prójimo». «Así – continúa el Papa- surgirán los dones inconmensurables con que Dios enriqueció a la mujer, dándole capacidad de comprensión y de diálogo para recomponer los conflictos grandes y pequeños, sensibilidad para sanar las heridas, y hacerse cargo de toda vida, también a nivel social, dotándola de misericordia y ternura para mantener unidas a las personas». Los aportes tenían un amplio espectro: desde la antropología femenina, la mujer y educación, las mujeres y diálogo interreligioso, las tecnologías vinculadas a la vida y a la procreación, los derechos humanos, mujeres y trabajo agrícola, empresarial y financiero, etc. Después se prosiguió con el trabajo en los ‘atelier temáticos’ (un término que hace referencia al arte del “trabajo artesanal”, fino y laborioso proprio de la mujer) donde se elaboraron las propuestas para los Objetivos para el Desarrollo Sostenible. Rita Mousallem, co-directora del Centro para el Diálogo Interreligioso del Movimiento de los Focolares, intervino sobre el tema “Diálogo interreligioso, en camino para una paz duradera. Rol de la mujer”, refiriéndose también a su propia experiencia de cristiana en Medio Oriente. En las diversas entrevistas que se le hicieron, resaltó la capacidad de escucha, característica típica de la mujer, que da la posibilidad de entrar en la interioridad de sí mismo y en los otros; de saber sufrir y esperar hasta el final, porque –siendo madre- sabe muy bien cuánto vale la vida. Estos aspectos, junto con otros, forman parte de ese “genio femenino”- recordado también por el papa Francisco –don y belleza típica de la mujer, llamada a dar su aporte en la sociedad actual, enbeneficio de todos. Lee también : http://www.aleteia.org/it/religione/interviste/donne-protagoniste-dialogo-interreligioso-chiara-lubich-madre-teresa-calcutta-5787946082893824

Polonia: diálogo cristiano-musulmán en Katowice

Polonia: diálogo cristiano-musulmán en Katowice

20150601-04Polonia cuenta con 38 millones de habitantes, el 90% de los cuales son cristianos. En ese país, los musulmanes representan una minoría religiosa: son 25 mil, el 0,08% de la población. Su presencia se remonta a los Tártaros en el siglo XIV; después se dio la inmigración de la segunda mitad del siglo XX, y luego llegó otro grupo después de la caída del muro de Berlín. La jornada de diálogo que se acaba de realizar, se injerta en el camino trazado por tres eventos fundamentales del diálogo entre cristianos y musulmanes en Polonia. Don Adam Wąs, miembro del Comité para las religiones no cristianas de la Conferencia Episcopal Polaca, define sus características: la Jornada del Islam en la iglesia católica en Polonia, fue instituida en el año 2000 por la Conferencia Episcopal Polaca por pedido del Consejo Mixto de Católicos y Musulmanes, se celebra cada 26 de enero; la “Oración por la Paz y la Justicia en el Mundo”, surgió luego del 11 de septiembre de 2001, y fue promovida por los musulmanes tártaros polacos; y finalmente está, este evento “sin precedentes en todo el mundo”, como subrayó el muftí Nedal Abu Tabaq, de la “Jornada del Cristianismo entre Musulmanes en Polonia”, fijada para el 29 de mayo, que empezó hace tres años por iniciativa de los musulmanes de la Liga Musulmana en Polonia. Por invitación del imán Abdul Jabbar Koubaisy, director del Centro y vicepresidente de la Liga Musulmana en Polonia, intervinieron en el evento unas 50 personas: representantes de las autoridades locales, de las iglesias católica, ortodoxa y luterana; de la Universidad de Silesia y también de la Comunidad Judía de Katowice. María Voce, presidente del Movimiento de los Focolares y Jesús Morán, copresidente, fueron huéspedes de honor. 20150601-05«El diálogo interreligioso es una condición necesaria para alcanzar la paz en el mundo, y por lo tanto es un deber para los cristianos, como para las demás comunidades religiosas» (EG, 250), recordó el metropolita de Katowice, arzobispo Wiktor Skworc, en su mensaje leído por el Padre Tadeusz Czakański, su delegado para el diálogo con el Islam. Luego, enfocándose el tema del encuentro, subrayó como «el fundamento de toda la enseñanza de Jesucristo consiste en el amor misericordioso hacia el prójimo», e hizo el augurio que este encuentro interreligioso en Katowice ayude a todos «para que vivamos más profundamente el misterio de la Misericordia de Dios» y que «contribuya a una mayor apertura de los unos hacia los otros para colaborar más eficazmente en el ámbito de la atención a los oprimidos y los excluidos». 20150601-06Luego María Voce, en su discurso, recordó algunos pasajes de las Escrituras cristianas que hablan de Jesús desde antes de su nacimiento, poniendo de relieve su amor concreto hacia cada ser humano. «Es este amor universal, sin reservas, lo que ha fascinado a todos aquellos que forman parte del Focolar y se ha convertido en nuestra regla de vida», constató la presidente de los Focolares. «Una de las intuiciones de Chiara Lubich, que constituye uno de los fundamentos de la espiritualidad de la unidad desde sus primeros días de vida, fue el descubrimiento del valor del mandamiento por excelencia de Jesús: “Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene un amor mayor que éste: dar la vida por sus amigos” (Jn 15,12-13)». «Amar siempre de esta forma no es fácil – constató María Voce -; a veces o muy a menudo este amor al hermano cuesta esfuerzo, sacrificio… Pero también en esto, Jesús es nuestro modelo: Él nos amó hasta el punto de dar su vida por nosotros». Y, concluyendo, les deseó a todos que Dios – «el más grande y el más misericordioso, nos ayude a vernos todos como hermanos con la medida que Él mismo nos reveló, para construir juntos un mundo en el que reine la fraternidad y por lo tanto la paz completa y verdadera que todos esperamos». 20150601-07 El Muftí Nedal Abu Tabaq, responsable de todos los imanes en Polonia, recordó que está escrito en el Corán que “Jesús es el signo». «No sólo – agregó -, fue concebido de forma milagrosa, hizo milagros, sanó a los enfermos y resucitó a los muertos». Cada uno de nosotros – subrayó además –, debe “resucitar la luz en quienes sufren (…). No somos velas, que pueden apagarse, sino que somos la luz que ha salido de ellas, y esta luz está presente en cada hombre. Sin embargo nosotros debemos siempre revelarla, hacerla emerger (…) en los necesitados, tal como hizo Jesucristo (…). He aquí el Jesús que yo amo, que conozco, que alabo». En la segunda parte del encuentro, en un fraterno diálogo con María Voce y Jesús Morán, se trataron algunas problemáticas como la acción común a favor del diálogo interreligioso, la amenaza del valor de la familia y la necesidad de protegerla juntos en cuanto creyentes, la educación de los hijos al diálogo, etc. La oración del “Padre Nuestro” recitada por los cristianos y la oración “D’ua” por los musulmanes, concluyeron el evento. El signo de la paz, que se intercambiaron entre todos con un apretón de manos o con un abrazo, expresó el amor fraterno vivido en esas horas entre cristianos, musulmanes y judíos. Una Jornada del Cristianismo entre los musulmanes en Polonia inolvidable.

Palabra de Vida de Junio 2015

¡Cuánto afecto al repetir este nombre: Marta, Marta! La casa de Betania, a las puertas de Jerusalén, es un lugar donde Jesús suele detenerse y descansar con sus discípulos. Fuera, en la ciudad, debe discutir, encuentra oposición y rechazo; en cambio aquí hay paz y acogida. Marta es emprendedora y activa. Lo demostrará también en la muerte de su hermano, cuando entabla con Jesús una conversación firme, en la cual lo interpela con energía. Es una mujer fuerte, que muestra una gran fe. A la pregunta: «¿Crees que yo soy la resurrección y la vida?», responde sin dudarlo: «Sí, Señor, creo» (cf. Jn 11, 25-27). También ahora está atareada preparando una acogida digna para el Maestro y sus discípulos. Es la anfitriona (lo dice su propio nombre: Marta significa «dueña») y por eso se siente responsable. Probablemente está preparando la cena para este huésped de categoría. María, su hermana, la ha dejado sola en la tarea. En lugar de quedarse en la cocina según las costumbres orientales, se une a los hombres para escuchar a Jesús, sentada a sus pies, como haría una discípula perfecta. De ahí la intervención un poco resentida de Marta: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano» (Lc 10, 40). Y esta es la respuesta afectuosa y a la vez firme de Jesús: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria». ¿Es que no le gustaba a Jesús el estilo emprendedor y el servicio generoso de Marta? ¿Acaso no agradecía su acogida concreta y no iba a tomar con gusto las viandas que le estaba preparando? Poco después de este episodio, en otras parábolas, alabará a administradores, emprendedores y empleados que saben sacar provecho de sus talentos y negociar con los bienes (cf. Lc 12, 42; 19, 12-26). Incluso alaba su astucia (cf. Lc 16, 1-8), de modo que no podía no alegrarse de ver a una mujer tan llena de iniciativa y capaz de una acogida diligente y generosa. Lo que le reprocha es el afán y la preocupación que pone en su trabajo. Está agitada, «afanada con los muchos servicios» (Lc 10, 40), ha perdido la calma. Ya no es ella la que dirige el trabajo, sino el trabajo el que ha tomado la delantera y la tiraniza. Ya no es libre, se ha vuelto esclava de sus tareas. ¿No nos sucede también a nosotros a veces que nos dispersamos en las mil cosas que hay que hacer? Nos dejamos atraer y distraer por Internet, los chats, los superfluos mensajes del móvil. Incluso aunque nos ocupemos en trabajos serios, estos pueden hacer que nos olvidemos de prestar atención a los demás, de escuchar a las personas que tenemos cerca. El peligro está sobre todo en perder de vista por qué y para quién trabajamos. El trabajo y las demás ocupaciones se convierten en fin en sí mismos. O quizá nos pueden el ansia y la agitación ante situaciones y problemas difíciles que atañen a la familia, la economía, la profesión, las clases, nuestro futuro o el de nuestros hijos, hasta hacernos olvidar las palabras de Jesús: «No andéis agobiados pensando en qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso» (Mt 6, 31-32). También nosotros merecemos la reprimenda de Jesús: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria». ¿Qué es lo único necesario? Escuchar y vivir las palabras de Jesús. A ellas –y a Él, que habla– no se les puede anteponer absolutamente nada. El verdadero modo de hospedar a Jesús, de acogerlo, es acoger lo que Él nos dice. Tal como hizo María, que se olvidó de todo, se puso a sus pies y no se perdió ni una palabra suya. Así no nos moverá el deseo de figurar ni de sobresalir, sino de darle gusto a Él, de estar al servicio de su reino. Como Marta, también nosotros estamos llamados a hacer «muchas cosas» por el bien de los demás. Jesús nos ha enseñado que el Padre quiere que demos «mucho fruto» (cf. Jn 15, 8) y que haremos incluso cosas mayores que Él (cf. Jn 14, 12). Es decir, Él espera de nosotros dedicación, pasión en el trabajo que se nos encomienda, inventiva, audacia e iniciativa. Pero sin afán ni agitación, con la paz que viene de saber que estamos cumpliendo la voluntad de Dios. Lo único que importa es, pues, convertirse en discípulos de Jesús, dejar que Él viva en nosotros, estar atentos a sus sugerencias, a su voz sutil, que nos orienta en cada momento. De este modo será Él quien nos guíe en cualquier acción nuestra. Cuando hagamos «muchas cosas», no estaremos distraídos ni dispersos porque, siguiendo las palabras de Jesús, nos moverá solo el amor. En cualquier ocupación haremos siempre una sola cosa: amar.

Fabio Ciardi

   

7  de mayo de  1995: 20 años (y más) de diálogo

7 de mayo de 1995: 20 años (y más) de diálogo

20150523-04Mayo de 1995. Ciudadela internacional de Loppiano (Italia). Es de noche. Un grupo de personas de convicciones y procedencias culturales distintas discuten animadamente durante la cena. Estuvieron reunidos todo el día para comprobar si es posible comprenderse, aceptarse y estimarse siendo cristianos y no creyentes, superando barreras ideológicas y preconceptos milenarios. El encuentro con personas tan distintas por su idioma y sus convicciones, comenzó en 1978 cuando Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, instituyó el “Centro para el diálogo con los no creyentes”, en el ámbito de la más vasta experiencia que llevan adelante los Focolares. El encuentro en Loppiano es por consiguiente un balance y un desafío para para mirarse a los ojos y certificar que sí, que estimarse es posible. En el transcurso de los años, llegaron a ser incluso “amigos”, por lo cual el debatir y el estar juntos, además de un estímulo, es un placer. En esta cena, sin embargo, falta uno de ellos, tal vez el más activo de todos: Ugo Radica, focolarino un tanto especial que tuvo una idea. Fue a “hacer la guardia” delante de la casa de Chiara que esa misma noche llegaba a Loppiano. Su paciente espera fue premiada pues finalmente llegó el auto de Chiara. Ugo se acerca. Chiara asombrada, baja el vidrio y le pregunta: «Ugo, ¿qué estás haciendo aquí?» Y él responde con decisión: «Estoy con un grupo de amigos de convicciones distintas. ¿Por qué no vienes a reunirte con nosotros mañana? Creo que sería importante para ellos conversar directamente contigo». Chiara primero no está segura, pero luego acepta. Le dice a Ugo que preparen algunas preguntas que ella les responderá. Ugo vuelve entusiasmado al lugar donde se encuentran los demás.

20150523-03

Loppiano, 7 de mayo de 1995

Y es así que al día siguiente, el 7 de mayo de 1995, Chiara Lubich pasa media hora con algunas de estas personas que serán más adelante las columnas de una experiencia verdaderamente especial, delicada y también fuerte. Es la experiencia del diálogo entre personas que normalmente les cuesta hablarse y estimarse. El así llamado “cuarto diálogo” del Movimiento de los Focolares nace oficialmente allí, en esa media hora con esas respuestas a un pequeño grupito al cual Chiara les habla de respeto recíproco, de “no proselitismo” (¡un concepto casi revolucionario en esa época!), de amor recíproco que es posible entre personas de ideas y culturas distintas. Una experiencia que entusiasma, que va adelante y se difunde con tenacidad y convicción porque, si el fin del Movimiento es “que todos sean uno”, sin los no creyentes faltaría una parte esencial e insustituible de la humanidad. Esa noche, Tito, uno de los amigos que había llegado a Loppiano justo a último momento, llama a su esposa, “ferviente católica”, miembro del Movimiento desde hace muchos años, para anunciarle, con mucha alegría, que mientras ella en todos esos años no había logrado ver a Chiara ni siquiera de lejos, él ¡había incluso hablado con ella personalmente! 20150523-03Mayo de 2015, veinte años después. Se festeja nuevamente en Loppiano. ¿Una conmemoración nostálgica? No. Armando, Morena, Tito, Dolores, Piero, Luciana, Roberto, Silvano y muchos otros se alternan en el palco para recordar aquellos momentos, hacer un balance de los veinte años trascurridos y organizar los próximos veinte años. Si algo está claro para todos es lo precioso que es este tipo de diálogo. 20150523-01Diversamente a lo que sucede en los momentos de diálogo entre personas creyentes, en un encuentro del “cuarto diálogo” no se sabe nunca que va a pasar. Pero precisamente ésta es la garantía de la autenticidad, porque cada uno debe entregarse completamente, dispuesto a ofrecer la propia idea pero también dispuesto a recibir la idea del otro en un intercambio difícil pero fructífero. Un diálogo, que en el transcurso de los años, no sin dificultad, se ha vuelto internacional, llegando a muchísimos países, es una difusión que los presentes sienten como una responsabilidad cada vez más urgente. Un estilo de vida que hay que vivir antes que nada entre los miembros del Movimiento, para ofrecerlo posteriormente a toda la humanidad.