Movimiento de los Focolares

En el Metro

Son las diez y media cuando bajo de la escalera mecánica del metro de la Estación Central. Abajo de las escaleras hay un hombre que está ondeando un pedazo de papel. Pero todos tienen prisa y no le hacen caso.

 Me detengo. Le hago señas para que me siga. Vamos a la plataforma. Descubro que va en mi misma dirección. Con él están su esposa, dos hijas y un hijo. No están acostumbrados a las bandas móviles y la mujer casi se cae. Cuando descubro que sólo Sabri, el hijo de 10 años, habla sueco, decido acompañarlos hasta el final.

 Pero no es tan fácil, porque cuando bajamos en la estación terminal saca otros papeles… El primero de la estación era para el metro, después tiene otro papel con la dirección del Consejo para la migración que está cinco estaciones atrás. Volvemos allí. En la estación del metro pregunto si pueden pagar el autobús. Todavía otro papel, una carta y un boleto electrónico para el tren. Nada de dinero. La carta explica que su destino no es el servicio de migración, sino una oficina legal que está del otro lado de la ciudad.

 Ya tengo media hora de atraso para la reunión. Llamo a la oficina legal. Decidimos que tienen que tomar un taxi porque después seguramente la oficina legal va a rembolsar el importe. El taxi es demasiado pequeño para llevarnos a todos, así que me despido. Cinco personas agradecidas me saludan cordialmente.

 Me quedo sorprendido, cuando algunos amigos me dicen que fui muy gentil. Llegué incluso a pagar el taxi… Ciertamente, tuve que superarme para hacer todo el viaje con ellos, perdí buena parte de la clase que habría tenido, y no estoy seguro que me devuelvan el dinero. ¿Pero no me habría sentido feliz de haber sido ayudado si me hubiese sucedido algo similar en un país extranjero? La alegría que sentí después, y cada vez que lo cuento, es un regalo más grande.

 Patrick – Suecia

Fuente: www.focolare.se

Juan Pablo II en el Centro Mariápolis internacional

Durante las distintas fases de nuestro encuentro he hecho muchas reflexiones. Intento ahora resumirlo todo en una constatación y en un deseo. La constatación atañe al núcleo central de vuestro Movimiento: el amor. Ciertamente el amor es el inicio de muchas instituciones y estructuras de todo el apostolado, de todas las familias religiosas. El amor es rico, lleva en sí distintas potencialidades y difunde en los corazones humanos los distintos carismas. Con este encuentro he podido acercarme un poco más a lo que forma el carisma propio de vuestro Movimiento o, por decirlo de otro modo, comprender mejor que el amor –que es un don del Espíritu Santo, por él difundido en nuestros corazones, su virtud más grande– constituye el camino más excelente, la animación principal de vuestro Movimiento. Es bueno que hayáis encontrado tal camino, esa vocación al amor. Escuchando los testimonios, me he convencido aún mayormente de algo que desde hace muchos años y cada día me doy cuenta: en el mundo de hoy, en la vida de las naciones, de las sociedades, de los distintos ámbitos, de las personas, el odio y la lucha son muy fuertes. Son programáticos. Por eso se requiere el amor. Se puede decir que el amor no tiene programa, mas los crea hermosísimos y riquísimos, como el vuestro. Se requiere la presencia del amor en el mundo para afrontar el gran peligro que acecha a la humanidad, que amenaza al hombre: el de encontrarse sin amor, con el odio, con la lucha, con varias guerras, con varias opresiones, con varias torturas, como hemos oído. El amor es más fuerte que todo y ésta es vuestra fe, la chispa inspiradora de todo lo que se hace bajo el nombre Focolares, de todo lo que sois, de todo lo que hacéis en el mundo. El amor es más fuerte. Es una revolución. En este mundo tan trabajado por las revoluciones, cuyos principios constitutivos son el odio y la lucha, se requiere la revolución del amor; es necesario que tal revolución demuestre ser más fuerte. Esto es también el radicalismo del amor. Ha habido en la historia de la Iglesia muchos radicalismo del amor, casi todos contenidos en el supremo radicalismo de Cristo Jesús. Hubo el radicalismo de san Francisco, el de San Ignacio de Loyola, el de Carlos de Foucauld y tantos otros hasta nuestros días. También hay un radicalismo del amor vuestro, de Chiara, de los focolarinos: un radicalismo que descubre la profundidad del amor y su simplicidad, todas las exigencias del amor en las distintas situaciones, y procura que siempre venza este amor en cualquier circunstancia, en cualquier dificultad; y donde el hombre –humanamente hablando– podría ser superado por el odio, no le permite tanto a este hombre, a este corazón humano, y hace que venza el amor. Bien, pues éste el radicalismo evangélico del amor que vosotros procuráis llevar a la vida de los hombres de hoy, a los ambientes de hoy, por todo el mundo. Y con esta certeza de que el amor debe ser siempre más fuerte, en cualquier circunstancia, ante cualquier dificultad, dais un testimonio de Dios que es amor. Podemos decir que vuestra obra de evangelización comienza por el amor para llegar a Dios. Muchas veces se empieza por Dios para llegar, quizás, al amor. Vosotros habéis acentuado esta fórmula de san Juan: Dios es amor. Esto quiere decir que, cuando se vive el amor, cuando se realiza el amor, cuando se hace que el amor venza en cualquier circunstancia, entonces dejamos que se vea a Dios. Esto no es sólo un programa abstracto, es un programa vivido. Está bien que atribuyáis mucha importancia a los testimonios, porque cada uno de estos testimonios conlleva la confirmación de este programa. Está bien que el programa se escriba más en los testimonios, en las experiencias vividas, que en el papel o las teorías. En todo esto he pensado durante mis visita a vuestro centro internacional, y os agradezco pro la oportunidad que me habéis dado de vivir todo esto, de reflexionar, de ver lo que constituye la vida de vuestro gran Movimiento de más de un millón de personas en todo el mundo, y lo que constituye la experiencia de cada uno de vosotros: la revelación de que Dios es amor, y además una solución personal para cada unos de vosotros. Esto hemos percibido profundamente en los testimonios. Si falta esta consciencia y esta experiencia, si falta esta gracia, hay un vacío. Y ahí, otra amenaza; aparte de la de la lucha y el odio, la de las varias guerras, la de la autodestrucción nuclear: el peligro del vacío en el corazón humano. Vosotros queréis poner remedio directamente este vacío con vuestra experiencia personal, una experiencia vivida que luego se transmite a los demás. Os deseo, pues, que sigáis por el mismo camino. Ya tenéis una orientación bien clara, una característica profundamente marcada, un carisma en la riqueza del amor, cuya fuente es Dios mismo, el Espíritu Santo. Habéis hallado vuestro campo, vuestra morada. Os deseo Que desarrolléis cada vez más esta realidad, propia de vuestra vocación, y que llevéis al mundo de hoy el amor, que tanta falta le hace, y que por medio del amor, llevéis a Dios. Éste es mi deseo. Os encomiendo de modo especial a la Virgen santísima, Madre de Cristo y de la Iglesia, Madre nuestra, de los apóstoles, de todas las Mariápolis del mundo. Os encomiendo a ella, porque ella, más que todos los hombres, ha sabido vivir el amor, el radicalismo del amor, y de la manera más simple, maravillosa y absolutamente original. Vosotros estáis fascinados por la Virgen, por su santidad, por ese amor que late en su corazón, y queréis imitarla. Os deseo que obtengáis esto cada vez más. Es más, os deseo que a través de María os acerquéis a Jesús, el cual nos ha mostrado que Dios es amor, al Espíritu Santo, que es quien elabora el amor en nuestros corazones, gracias a la cruz y la resurrección de Jesús. Os doy las gracias de nuevo por haberme recibido en vuestra casa, en vuestra familia. Quiero hacer extensivo estos deseos a todos los focolarinos del mundo, porque estáis muy unidos entre vosotros y procuráis formar una gran familia cristiana, evangélica, en todo el mundo. Me encomiendo a esta familia. Y tengo que agradeceros por vuestro apostolado, porque estoy aquí en cuanto sucesor de Pedro, preocupado por el apostolado de la Iglesia. Es más, estoy convencido, lo veo, lo experimento, cuál es el aspecto del apostolado de la Iglesia contemporánea propio de vosotros. Os deseo que seáis un fermento en la masa de la humanidad  y del pueblo de Dios. Os deseo que seáis un fermento evangélico en la Iglesia, que ha reconocido su dimensión con el Concilio Vaticano II en la constitución Lumen Gentium, en la constitución pastoral Gaudium et Spes. Veo que vosotros tenéis la intención de seguir auténticamente esa visión de la Iglesia, esa autodefinición que la Iglesia ha dado de sí misma en el Concilio Vaticano II. Por eso veo vuestros contactos tan fructíferos en la dimensión ecuménica, o con nuestros hermanos no cristianos, que poseen sus riquezas religiosas, tal y como he podido constatar, por ejemplo, durante una breve visita a Corea y a Tailandia, y luego los contactos con el mundo secularizado, con los no creyentes, con los ateos y los agnósticos. Por todas partes está la Iglesia y, como decía san Juan de la Cruz, donde no hay amor, lleva amor y encontrarás amor. Pienso que esto se puede aplicar muy bien a vuestro apostolado en todos los ámbitos, no solamente en los de la Iglesia, en su cuerpo católico, sino también en su dimensión ecuménica y en los contactos de diálogo con los no cristianos y con los no creyentes. El amor abre el camino. Espero que, gracias a vosotros, este camino esté cada vez más abierto para la Iglesia. © Copyright 1984 –  Libreria Editrice Vaticana

Mayo 2011

«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia».

Jesús nos enseña también otro modo de amar al Señor. Para Jesús, amar significó hacer la voluntad de su Padre, poniendo a su disposición inteligencia, corazón, energías, la misma vida: se entregó completamente al proyecto que el Padre tenía para Él. El Evangelio nos lo muestra orientado siempre y totalmente al Padre (cf. Jn 1, 18), siempre en el Padre, anhelando siempre decir sólo lo que había oído a su Padre, llevar a cabo sólo lo que el Padre le había dicho que hiciera. A nosotros nos pide lo mismo: amar significa hacer la voluntad del Amado sin medias tintas, con todo nuestro ser: «con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia». Porque el amor no es sólo un sentimiento: «¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que os digo?» (Lc 6, 46), les pregunta Jesús a quienes aman sólo con palabras.

«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia».

¿Cómo vivir este mandamiento de Jesús? Manteniendo, desde luego, una relación filial y de amistad con Dios, pero sobre todo haciendo lo que Él quiere. Nuestra actitud con Dios será, como la de Jesús, estar siempre orientados hacia el Padre, atentos a Él, obedeciendo, para llevar a cabo su obra, sólo ésa y nada más.

En esto se nos pide la mayor radicalidad, porque a Dios hay que dárselo todo: todo el corazón, toda el alma, toda la inteligencia. Y esto significa hacer bien, por completo, esa acción que Él nos pide.

Para vivir su voluntad y conformarse a ella, a menudo será necesario quemar la nuestra y sacrificar todo lo que tenemos en el corazón o en la mente que no se refiera al presente. Puede ser una idea, un sentimiento, un pensamiento, un deseo, un recuerdo, una cosa, una persona…

Y así estaremos plenamente en lo que se nos pide en el momento presente. Hablar, llamar por teléfono, escuchar, ayudar, estudiar, rezar, comer, dormir, vivir su voluntad sin divagar; realizar acciones completas, limpias, perfectas, con todo el corazón, el alma, la inteligencia; tener como único móvil de cada acción el amor para poder decir en cada momento del día: «Sí, Dios mío, en este momento, en esta acción te he amado con todo mi corazón, con todo mi ser». Sólo así podemos decir que amamos a Dios, que correspondemos a su amor para con nosotros.

«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia».

Para vivir esta Palabra de vida será útil analizarnos de vez en cuando para ver si Dios está en el primer lugar de nuestra alma.

Y entonces, como conclusión, ¿qué debemos hacer este mes? Elegir nuevamente a Dios como único ideal, como el todo de nuestra vida, volverlo a poner en el primer lugar y vivir con perfección su voluntad en el momento presente. Debemos poder decirle con sinceridad: «Mi Dios y mi todo», «Te amo», «Soy toda tuya», «¡Eres Dios, eres mi Dios, nuestro Dios de amor infinito!».


[1] Palabra de vida, octubre 2002, publicada en Ciudad Nueva, nº 392, pág. 24.

Congreso Jóvenes por un Mundo Unido: ¡se vuelve a arrancar!

Congreso Jóvenes por un Mundo Unido: ¡se vuelve a arrancar!

“Sólo quienes son bastante locos como para pensar que pueden cambiar el mundo lo cambian realmente”. La impresión final de uno de los 500 JMU presentes en el encuentro 2011 es clara: ¡los Jóvenes por un Mundo Unido no creen en utopías, sino en un Ideal por el cual vale la pena gastar la vida!
Una alegría general y explosiva.

“Se necesita un gran corazón para creer en este ideal y ¡me han hecho creer también a mí!”. “Basta mirarlos a la cara: ¡toda gente que ahora es realmente feliz!” “No veo la hora de irradiar al mundo entero con esta luz, ¡regreso a casa sólo por esto!”; éstas son sólo algunas de las muchísimas impresiones recogidas.
La última mañana de programa, antes de que la fiesta prosiguiera en Roma con la vigilia en el Circo Máximo y la ceremonia del domingo en San Pedro por la beatificación del Papa Wojtyla, se tuvo la posibilidad de experimentar la naturaleza propia de los Jóvenes por un Mundo Unido, es decir dirigir la mirada al mundo entero.

Piero Coda, director del Instituto Universitario Sophia (en Loppiano, Florencia), junto con dos de sus estudiantes, guió la reflexión sobre la importancia del diálogo en cada situación, especialmente hoy que las civilizaciones –después de haberse desarrollado durante siglos aisladamente- están llamadas por la historia a una continua confrontación, a un intercambio, a la interdependencia. Fueron emblemáticas algunas de sus palabras: “La historia está hecha de algunas figuras proféticas que saben iluminar la acción humana siempre hacia nuevos horizontes, pero es al mismo tiempo es fundamental que existan cotidianamente también tantos constructores de puentes, como pueden ser ustedes, que enseñen con la vida el arte del diálogo”.

Estaba presente también una delegación de jóvenes del Movimiento budista japonés Rissho Kosei-kai quienes presentaron su asociación, -desde hace años en diálogo y en estrecha amistad con el Movimiento de los Focolares- (con la Acción Arms Down) y las actividades desarrolladas el año pasado a favor del desarme nuclear y recientemente a favor de las víctimas del terrible terremoto que sacudió el norte de Japón en 11 de marzo pasado.

Fue un límpido testimonio, de cómo ‘construir puentes’ entre Movimientos, culturas y experiencias diferentes trae frutos inesperados.

Decían los jóvenes de la Rissho Rosei-kai al final del encuentro: “¡Desde este momento de intercambio con los JMU nos llevamos sobre todo una cosa, la certeza de que cada uno de nosotros es distinto del otro, pero al mismo tiempo es bellísimo jugar con estas diferencias hasta llegar a la unidad entre todos!”.

Hasta el 8 de mayo de 2011 sigue la Semana Mundo Unido por: www.mondounito.net

Congreso Jóvenes por un Mundo Unido: ¡se vuelve a arrancar!

Lampedusa: la experiencia del compartir

Nos escriben desde la isla: “Los huéspedes llegaban empapados con el agua del mar y en su mayoría descalzos. Enseguida se estableció, entre ellos y nosotros, una relación de empatía y gratitud. Se disculpaban por todo, por el tráfico que bloquean, por las filas que crean en la panadería, en los supermercados…”.“En los últimos meses, al proseguir los desembarques, vivimos una experiencia de pueblo. Todos se dieron qué hacer con grandísima generosidad, para ayudar a estos hermanos procurándoles indumentos, alimentos, etc.”.

Se hicieron muchas experiencias: “Los días anteriores a los desembarques me habían robado la cartera con todo lo que había dentro, incluyendo el celular. Compré otro que todavía tenía en el paquete en la cartera. Un joven tunecino se dio cuenta de que su teléfono no funcionaba y me dice: “¡Mamá llora porque no tienen noticias mías!”. Pensé en el teléfono que acababa de comprar. A él le servía. Se lo di. El muchacho estaba feliz y después de poco logró hablar con su mamá”.

También los Jóvenes por un Mundo Unido, con algunas comunidades de Sicilia en colaboración con la Cáritas de Agrigento, hicieron llegar a Lampedusa, en pocos días, un conteiner con ropa y artículos de primera necesidad.

Después de este primer momento de gran dedicación, entre los habitantes empezó a entrar el desánimo, porque el 90% de la población vive del turismo: “En la certeza de que Dios no nos dejará solos, que no se dejará vencer en generosidad, tratamos de animar, de sostener a todos, de no dejarnos abrumar por la preocupaciones por el futuro…”.

El obispo de Agrigento, Mons. Montenegro, intervino, invitando a ver en estos hermanos el rostro de Jesús hambriento, forastero… Escribió al Presidente de la República y enseguida las autoridades empezaron a intervenir y en todos quedó la alegría de haber recibido mucho, más de lo que dieron. Se vivieron y se siguen viviendo con todos bellísimas experiencias: hay quien adoptó un niño por ese período, quién ofreció trabajo a jóvenes que se quedaron aquí, quien brindó su casa para una comida, una ducha, para no mencionar el dinero, alimentos… Los pescadores regalaron cajas de pescado y los huéspedes los asaban en barbacoas improvisadas.

Ahora la comunión de experiencias y de bienes materiales prosigue y se está extendiendo a toda Italia.

Congreso Jóvenes por un Mundo Unido: ¡se vuelve a arrancar!

El inútil combate

Dos actores, Mercedes y el Comanche, y un viejo director de teatro agonizante, Adriano Di Marco, alias “el Conde” –tres personajes habitados por el nomadismo, la orfandad, el humor y un incondicional amor por la belleza– se descubren y establecen una tan entrañable como disparatada relación durante la corta pero obligada estadía que tienen que pasar en el hospital del Balneario de Santa Bernardita. La temporada y el glamoroso “Festival Internacional de Teatro” en el que Mercedes y el Comanche “se han alzado con todos los premios” ha terminado, y el lugar parece ahora un balneario del fin del mundo. En ese agujero casi siniestro que es para Mercedes el hospital, reino de Moby Dick –la enfermera de la noche– se irán desplegando distintos temas, como la imaginación con sus excesos y arideces, y los entrañables textos y personajes de otros (Shakespeare, Emily Dickinson, Espronceda, boleros populares), que nos sostienen tanto como lo hacen nuestros huesos. También los fantasmas de la infancia (puntos ciegos que en tanto no podamos mirarlos a la cara nos seguirán persiguiendo), harán lo suyo. Así como el dolor. Y la muerte, y su profundo misterio. Novela de amor que intenta soslayar los lugares comunes, en la que la pasión y el erotismo son como un fuego dentro de otro fuego: el de la suprema aventura de dar la vida los unos por los otros. Como una tenue luz de fondo o una musiquita que se escuchara a lo lejos, un Otro parece querer abrirse camino una y otra vez en El inútil combate, casi empeñado, pareciera, en descubrirnos que, paradójicamente, es aún más íntimo a nosotros que nosotros mismos (leer más)

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Castel Gandolfo: creyentes y no creyentes en diálogo

Del 1 al 3 de abril de 2011, se ha desarrollado en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo el congreso promovido por el centro de los Focolares para el diálogo con personas de convicciones no religiosas. Ha sido la primera cita ‘a lo grande’, realizada desde y para ellos, después de la muerte de Chiara.

 Los participantes (240) la mayoría jóvenes, provenían además de todas las regiones italianas, también de Rusia, Bulgaria, Croacia, Bosnia, Eslovenia, Albania, Alemania, Austria, Bélgica, Francia y España, con representantes de Angola, Argentina, Uruguay y Brasil.

Piero Tati, toscano de Prato y “amigo” desde los inicios, introduciendo ha dicho: “Chiara mujer una radical experiencia de tipo cristiano, evangélico, católico. Esto nos da curiosidad, nos interpela porque lo importante es la luz que ella ha encendido. Entonces el sentido de nuestra reunión es el de pedir que aquella luz no se oscurezca, no sea olvidada con el pasar del tiempo, si no que sea propuesta nuevamente. Chiara no está más, pero nosotros, creemos también hoy en aquella utopía de esperanza y fraternidad”.

Después de este nuevo inicio, el convenio se desarrolló entre profundizaciones culturales y testimonios sobre las distintas sugerencias propuestas por el título: “Humanismo diálogo fraternidad  – Herencia de Chiara Lubich”: desde la división al compartir, el sentido del diálogo, la fraternidad universal. Todo expuesto mediante breves reflexiones, tanto en plenaria como en pequeños grupos lingüísticos.

 Incluso estando de viaje en los Estados Unidos, María Voce, presidente del Movimiento, se ha hecho presente mediante la grabación de una conversación suya con algunos amigos de convicciones no religiosas el 6 de noviembre de 2010. Esta contribución, posteriormente ha estimulado el diálogo y la reflexión. Uno de los participantes: “Ha tenido un efecto fuerte en este contexto recordar el sueño loco de Chiara: “Llevarte el mundo entre mis brazos”. Allí se sentía el significado verdadero de lo que quiere decir llevar el mundo, y que esto será posible, si a través de la universalidad del carisma de la unidad, contribuimos a hacer que creyentes y no creyentes pongan en práctica el arte de amar”.

 A estas declaraciones, ha hecho eco nuevamente Piero Taiti, que ha concluido así: “Las tres primeras palabras del título son los valores que nos habían fascinado y que con Chiara hemos compartido, es decir, apertura a cualquier civilización, a cualquier cultura, con tal de que se hiciera con el espíritu de respeto y del amor a los otros (…). Nuestra idea de fraternidad se construye sobre la convicción por un lado, evangélica y yo podría decir también estoica, de que todos pertenecemos a la misma familia humana”.

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Congreso Jóvenes por un Mundo Unido: ¡se vuelve a arrancar!

Semana Mundo Unido 2011

Una semana para contribuir a crear relaciones de pacífica convivencia, una mentalidad de reciprocidad entre pueblos y culturas diversas, en el respeto de la dignidad de cada hombre y de la identidad de cada comunidad y pueblo. Para colaborar con la construcción de un mundo unido e involucrar con este fin al mayor número posible de jóvenes. Este es el objetivo con el que en 1995 nació la Semana Mundo Unido, evento que se repite todos los años en cada latitud.

Una transmisión en directo por Internet durante el Congreso Internacional de los Jóvenes por un Mundo Unido abrirá la SMU de este año, el 29 de abril, a las 9.00 p.m. hora italiana (http://live.focolare.org/smu/). Seguirán días llenos de iniciativas sociales, deportivas, culturales, que serán ampliamente documentadas en el sito www.mondounito.net.

Después tendrá lugar la cita en el Circo Máximo el 30 de abril para la vigilia de oración que precede el rito de beatificación de Juan Pablo II y el 1º de mayo en la Plaza San Pedro para la ceremonia de la beatificación. Con los Jóvenes por un Mundo Unido estará presente también una delegación del Movimiento budista japonés Rissho Kosei Kai, y el grupo de los participantes en el Congreso internacional en estos días.

La Semana Mundo Unido se concluirá el 8 de mayo con otra transmisión mundial en directo, esta vez desde Sassello, la patria de Chiara Luce Badano, la joven que el pasado 25 de septiembre fue beatificada, y que había hecho del mundo unido su caballo de batalla, hasta el final. Follow the light es el título de la jornada de fiesta con jóvenes de todo el mundo, ápice de la SMU 2011. (http://www.gmutorino.it/)

Congreso Jóvenes por un Mundo Unido: ¡se vuelve a arrancar!

Juan Pablo II, los jóvenes y el dolor

Rafael Tronquini

Tus recuerdos de Juan Pablo II en los últimos años de sufrimiento. ¿Qué testimonio te ha dado el Papa en ese período?

Recuerdo sobre todo el último año. Muchas noticias en los medios de comunicación. Muchas imágenes del Para que no lograba hablar bien. Pero, era fortísimo su amor por mí y por todos los jóvenes del mundo. Juan Pablo II es el primer Papa que conocí. En el 2005 tenía 21 años y el Papa era como un abuelo para mí, por su sabiduría. Y… ¡un gran compañero de viaje! Decía muchas cosas bellas. En los grupos de jóvenes de la parroquia se hablaba mucho de él como un ejemplo de una persona que, en situaciones dolorosas, seguía amando.

Quise adherir a su invitación durante la JMJ de Canadá en el 2002, en Toronto, e igualmente participé en la JMJ de Colonia, en el 2007. Para mí fue experimentar la unidad de la Iglesia. Siento que tengo que agradecer a Juan Pablo II por la propuesta dirigida a todos nosotros jóvenes de vivir juntos ese inolvidable encuentro y delante de su tumba agradecí a Dios por el don de su vida. Después de la JMJ entendí muchas cosas, pero sobre todo me decidí a seguir a Jesús en las alegrías y en los dolores de cada día.

El Papa trataba de encontrar a Dios/Jesús en el sufrimiento: ¿puedes decirnos algo de esta idea?

Me recuerda el camino de Cristo, muerto en la cruz y, después, resucitado. Cada día, si amamos como Jesús, podemos hacer la experiencia de la resurrección. Cuando llegué a casa, a Brasil, después de la JMJ de Alemania, supe que mi abuela estaba muy enferma. ¿Qué hacer? ¿Qué decir? En ese momento me recordé de Juan Pablo II, de cómo había vivido su experiencia de sufrimiento. Mi abuela murió después de pocos días. Para mí se trataba de una situación nueva: perder ese mismo año a Juan Pablo II y a la abuela, dos personas que, si bien en forma muy diferente, amaba mucho. Pienso que, en la realidad de la enfermedad, no se deben buscar respuestas sin amar. Es necesario amar y encontrar a Dios en los enfermos, ofrecer todo a Jesús muerto en la cruz por amor.

El día de la muerte del Papa, mi hermana me llamó al trabajo llorando. No entendía lo que decía, pero intuía que era una mala noticia. Después clarísimo: Juan Pablo II se apagó. También yo me puse a llorar, pero agradecí a Dios por el impulso que el Papa le había dado a mi vida.

¿También ustedes tienen el ideal de “Jesús Abandonado”? ¿Qué significa esto para ustedes?

Sí, vivo la espiritualidad de la unidad del Movimiento de los Focolares y Jesús abandonado es nuestro único tesoro. Para mí significa elegir a Jesús en el dolor de su abandono, en su nada, en su grito: “¿Por qué me has abandonado?”. Elegir ese momento en el que, haciéndose nada, amó con toda su alma a la humanidad. Entonces, después cuando estudio, o, cuando estoy cansado después de una jornada de trabajo, recuerdo que debo preferir el cansancio porque es un rostro de Jesús abandonado. También a la hora de vencer las tentaciones para ser un cristiano íntegro, o, en los errores que cometo, “son” Jesús Abandonado. De este modo siempre le ofrezco a Él, en las oraciones de la noche, todos mis dolores, porque Él asumió en sí todo, nuestros límites y fracasos los Y Él es la unidad.

(A cargo de Corinna Muehlstedt, para la Radio Bavarese – 18 de marzo de 2011)

Congreso Jóvenes por un Mundo Unido: ¡se vuelve a arrancar!

Beatificación de Juan Pablo II

Es inminente la beatificación del Papa Juan Pablo II y, juntamente con toda la Iglesia, nos sentimos invadidos de una inmensa alegría y de una profunda gratitud. Alegría y gratitud por el don que la Iglesia nos da al reconocer la santidad de este gran papa, reflejada en su vida gastada y consumida, hasta los últimos momentos, por Dios y por los hombres. Nos sigue admirando la extraordinaria riqueza de su magisterio, así como el reconocimiento que suscita en todas las latitudes su testimonio de amor, tanto en personas cristianas como en fieles de otras religiones y en personas que no tienen ninguna confesión religiosa. Justamente él, con motivo del vigésimo quinto aniversario de su pontificado, nos confesó cual era la fuente de donde manaba todo: el secreto íntimo de la relación que – como sucesor de Pedro – lo ligaba a Jesús: “Hace 25 años experimenté de un modo especial la Misericordia divina. Cristo me dijo también a mí, como dijo a S. Pedro hace un tiempo: “Me amas más que éstos”. Cada día se repite en mi corazón el mismo diálogo entre Jesús y Pedro. En el espíritu, teniendo fija la benévola mirada de Cristo resucitado. Él, bien consciente de mi fragilidad humana, me anima a responder con confianza como Pedro: “¡Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo!” (1) Hoy, este acontecimiento de la Iglesia nos hace penetrar en la dimensión de aquel “más”, vivido por Juan Pablo II día tras día, con heroísmo. Juntamente con todos los demás Movimientos hemos experimentado el especial amor de Juan Pablo II al reconocer el rol que esos tienen en la Iglesia, como expresión de su dimensión mariana. Ya en 1987, hablando a la curia romana, había puesto en relieve la importancia de esta dimensión: “La Iglesia vive de este auténtico “perfil mariano”, de esta “dimensión mariana” (…) María, la Inmaculada, lo precede todo y lógicamente, al mismo Pedro y a los apóstoles (…). El ligamen entre los dos perfiles de la Iglesia, el mariano y el petrino, es muy estrecho, profundo y complementario, no obstante el primero sea anterior tanto como designio de Dios como según el tiempo; a la vez que más alto y preeminente, más rico de indicaciones personales y comunitarias (…) ”. (2) Abriendo las puertas de par en par a esta novedad suscitada por el Espíritu Santo, en el histórico encuentro de los movimientos eclesiales y nuevas comunidades, la víspera de Pentecostés de 1998 en la Plaza de San Pedro, Juan Pablo II reconoció que los dos perfiles “son co-esenciales a la constitución de la Iglesia y contribuyen (…) a su vida, a su renovación y a la santificación del pueblo de Dios”. (3) Más allá de los importantes acontecimientos públicos, Chiara Lubich estaba ligada a este gran Papa con una relación personal y profunda: las audiencias privadas, frecuentemente concedidas durante una comida, su presencia en muchas manifestaciones públicas del movimiento, las cartas personales y las llamadas telefónicas con motivo de celebraciones especiales, como “piedras angulares en la historia de nuestro movimiento” empujaban a Chiara a expresarse de este modo en el 2005, en el momento de su muerte: “Su santidad. También yo puedo dar testimonio personalmente”. (4) “Se hacía tan ‘nada’ que a veces, al salir de sus audiencias, nos hacía sentir una intensa unión directa únicamente con Dios. Por tanto el papa te llevaba a Dios, como verdadero mediador, que se anula cuando ha alcanzado su finalidad”. (5) “Nos quedamos maravillados y con el alma agradecida frente a tanto amor y, al mismo tiempo, se es grato a Dios por haber podido estarle al lado y ayudarle, como hijos y “hermana”, según me ha querido llamar en una de sus últimas cartas”. (6) “La historia del Movimiento de los Focolares – escribía Chiara en aquella ocasión – es, en estos últimos 27 años, una nueva prueba del “más” de amor que residía en el corazón de Juan Pablo II. Este su “más” de amor ha reclamado el nuestro, por lo cual el papa ha entrado en lo más profundo del corazón de cada uno de los miembros del movimiento. Por eso no se puede decir sólo con palabras simplemente humanas quien ha sido él para nosotros” (7) . ¿Como no recordar la visita del Santo Padre, el 19 de agosto 1984, al centro del Movimiento en Rocca di Papa? En aquella ocasión y a través de la experiencia espiritual de Chiara, él reconoció explícitamente la presencia de un carisma, y afirmó: “En la historia de la Iglesia existían muchos radicalismos del amor, (…) Existe un radicalismo del amor vuestro, de Chiara, de los focolarinos. (…)El amor abre el camino. ¡Os deseo que este camino, gracias a vosotros, esté cada vez más abierto para la Iglesia!” (8). Y ¿cómo no recordar algunas de sus expresiones referentes a nosotros? Durante su intervención en el Familyfest de Roma, el 3 de mayo 1981, añadió espontáneamente: “Vuestra espiritualidad es abierta, positiva, optimista, serena, conquistadora … Habéis conquistado incluso al papa … He dicho que a vosotros os deseo que seáis la Iglesia. Ahora quiero decir que deseo a la Iglesia ser vosotros” (9). Y en 1983, el 20 de marzo, durante la Jornada de Humanidad Nueva: “Muchas veces, cuando estoy triste, recuerdo… “focolarinos”. ¡Y vuelvo a encontrar un consuelo, un gran consuelo!” (10) . Durante sus numerosos viajes, en cada rincón del mundo donde se hizo peregrino, aprendió a reconocer nuestro “pueblo focolarino”, como él lo llamaba, sacando de ello- como una vez dijo a Chiara – consuelo y apoyo. En el transcurso de su largo pontificado hemos advertido varias veces un amor especial por su parte, la profundidad de su mirada paterna y casi como una predilección. Recordamos con gratitud el cálido afecto manifestado a Chiara y a muchos de nosotros en varias circunstancias y a la vez su misión determinante al reconocer el carisma especial dado por Dios a la Iglesia y a la humanidad a través de ella. Un aspecto de la especial sintonía espiritual entre Chiara y Juan Pablo II se puede entrever en el sentir y vivir la Iglesia como comunión, expresión del amor de Dios para todos los hombres. De aquí la propuesta, expresada en la carta apostólica Novo Millennio ineunte para la Iglesia del tercer milenio: vivir la espiritualidad de comunión para volver a tener a Jesús resucitado en el corazón del mundo (11). Y así, en este momento en el que festejamos con inmensa alegría la beatificación de Juan Pablo II, a una sola voz con él y con Chiara nos sentimos una vez más fuertemente interpelados a vivir con plenitud la espiritualidad que Dios nos ha dado.

María Voce

(1) Juan Pablo II – Homilía para el XXV aniversario del pontificado – 16.10. 2003 (2) A los cardenales y prelados de la curia romana – 22.12.1987 (3) Juan Pablo II – A los movimientos eclesiales y nuevas comunidades – 30.5.1998 (4) Chiara Lubich: Un di piú d’amore – Cittá Nuova 2005/ pag 10 y siguientes. (5) Mariapoli 4-5/2005 (6) Chiara Lubich: : Un di piú d’amore – citada (7) Chiara Lubich: : Un di piú d’amore – citada (8) Discurso de Juan Pablo II a los miembros del movimiento de los Focolares – 19.8.1984 (9) Discurso de Juan Pablo II a los matrimonios participantes en el convenio “Sobre la familia y el amor” – 3. 5.1981 (expresión no citada en el discurso publicado) (10) Discurso de Juan Pablo II a los participantes en el convenio internacional del “Movimiento Humanidad Nueva” – 20.3.1983 (expresión no citada en el discurso publicado) (11) Cfr Novo Millennio ineunte n. 43

La Resurrección

El cristianismo es auténtico porque Cristo ha resucitado.Para que Él no se moviera, pusieron en la entrada de la tumba una piedra de amolar y junto a la roca un guardia. Pero el muerto salió. Y la historia tomó otro rumbo, y terminó desembocando en la vida eterna, el lugar de la muerte infinita.

La Iglesia exhorta, en la entrada del sepulcro vacío, a los jefes de Estado, reyes y magistrados a entender; para ellos, es difícil comprender, tanto que repiten infinitamente los mismos errores: salen de una dictadura y preparan otra; se levantan de la segunda guerra y preparan la tercera; sanan los desastres de los pueblos sumando nuevos lutos.

En la escena de la resurrección, pasan figuras dulces de mujeres. En ellas el amor ha vencido el temor; y mientras que los apóstoles estaban encerrados en clandestinidad, ellas salen a buscar al Amor: y descubren que ha resucitado. Descubren la confirmación del Evangelio: que la religión de Jesús es todo un duelo contra la muerte, y una victoria sobre ella; de hecho su sustancia es un amor que no conoce límites. La belleza termina, el honor se acaba, la justicia se frena ante los límites del derecho, pero el amor no conoce barreras, va más allá de los surcos del mal, vence la muerte. Después con los sacramentos asegura la continua resurrección del mal, que es la sustancia de la muerte; los sacramentos en cambio son sustancia de vida, son productos del amor, como la redención y como la Iglesia.

Al cristiano no le está permitida la desesperación, no le está permitido abatirse a los pies de la muerte. Pueden derrumbarse sus casas, puede perder sus riquezas: él se levanta, y sigue luchando: lucha contra el odio. El cristianismo resiste en cuanto se mantiene la fe en la resurrección.

La resurrección de Cristo, nuestra Cabeza, que en Él se injerta y nos hace partícipes de su vida, nos obliga a no desesperarnos nunca. Nos da el secreto para levantarnos de cada caída. Nos da las armas para la lucha y para vencer la muerte; el espíritu, si está injertado en Cristo, prevalece. La nuestra es la religión de la vida: la única donde la muerte ha sido victoriosamente y, si queremos, definitivamente, expulsada.

Hoy, nosotros estamos en la tierra, pero unidos al espíritu cristiano, el pueblo resucitará. Mientras tanto así como María, que recogió al Hijo desclavado y lo sostuvo entre sus brazos, la Iglesia sostiene en su seno a la humanidad crucificada. Y la prepara para la resurrección.

La resurrección de Cristo debe ser el motivo del renacimiento de nuestra fe, esperanza y caridad: victoria de nuestras obras sobre las tendencias de la muerte. Renacimiento de cada uno, en unidad de afectos, con el vecino; y de cada pueblo, en concordia de obras, con los otros pueblos.

San Agustín teniendo que recapitular en un discurso pascual el proceso de nuestra resurrección, no encontró nada mejor que citar al apóstol del amor, quien dijo: “Hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos”.

Es decir: amémonos entre nosotros, para ayudarnos a vivir: Así resucitaremos.

Igino Giordani, Le Feste, SEI, Turín, 1954, pp.116-125.

Congreso Jóvenes por un Mundo Unido: ¡se vuelve a arrancar!

Pascua 2011: con Jesús Resucitado por las calles del mundo

«Queridísimos todos y todas:

La buena noticia que también hoy estamos llamados a dar es que Jesús ha Resucitado y está vivo en medio nuestro por el amor recíproco. Es la evangelización de hace dos mil años pero siempre actual que nos involucra a todos en un compromiso nuevo de vida y de testimonio. El augurio que quisiera que les llegara a cada uno de nuestra gran familia es que caminemos siempre con el Resucitado por las calles del mundo».

Maria Voce

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República Dominicana: La generosidad de los jóvenes

Un sábado especial para la gran familia de los Focolares en República Dominicana. En la Casa San Pablo de la Iglesia católica dominicana, alrededor de 700 personas se reunieron provenientes de todo el país, una pequeña nación con una docena de provincias, doscientos kilómetros por trescientos, pero rica de bellezas locales, de “regionalismos”, con todos los reflejos positivos y negativos ligados a los particularismos.

Se pudo constatar en el encuentro de María Voce y Giancarlo Faletti con 150 jóvenes cercanos al Movimiento de la República Dominicana: una variedad notable, una riqueza de expresiones. Por ejemplo, Pricilla contó cómo se transfirió de su provincia, Santiago Rodríguez, rural y conocida por sus enormes plantaciones de banano, a la capital, para estudiar psicología. No fue fácil ella cambiar de ambiente, amigos y forma de vivir. Pero la cercanía de muchachas y muchachos de los Focolares le permitió injertarse bien en la nueva realidad, convirtiéndose en una líder para muchos amigos.

La platea de los jóvenes se sentó silenciosísima: parecía extraño, dada la exuberancia de los jóvenes dominicanos, capaces de una gran generosidad y profundidad de vida. Sus preguntas pusieron en evidencia su deseo de radicalidad. Y por ende María Voce insistió, hablando de “vocación”, de aspiración a algo grande: «A su edad se aman los riesgos, debe ser, el espíritu de aventura, el tratar de hacer algo distinto. ¡Es precisamente en esta edad que se tiene la gracia para hacer cualquier locura! Es una locura por Dios, la de seguir su eventual llamado, aunque no estemos segurísimos. Vale la pena». Y Giancarlo Faletti subrayó como «la juventud por su naturaleza está en búsqueda, busca en el estudio, en el trabajo, en el deporte, en los afectos, en los compromisos. Es allí que se ponen en evidencia las potencialidades de cada uno, y también la capacidad de escucha. No sólo de escucha de las voces que provienen de afuera, sino sobre todo de la voz interior que me interroga sobre el por qué de todo lo que hago. No puedo esconderme en medio de tantas cosas, en una vida frenética: tengo que saber escuchar esa voz que me pregunta a donde va mi vida».

Se habló también de la fuerte influencia que tiene sobre los jóvenes la tendencia al egoísmo y la poca claridad, el ruido de la ciudad y del pecado, de la tentación: «Nuestro amplificador – respondió María Voce– es la presencia de Jesús en medio nuestro, que hace sentir su voz y la hace fuerte, más fuerte que los otros ruidos». Chiara Luce Badano, la joven del Movimiento recientemente beatificada, es para ellos un ejemplo, que los ayuda a afrontar las dificultades también cuando, con respecto a lo que podría parecer normal, se es juzgados por tener una vida cristiana comprometida, en todo caso contra la corriente. «Pero ¿es más importante preocuparse que Dios esté contento contigo, o que lo esté un compañero o compañera?», les pregunta María Voce. Después «hace falta que estos amigos puedan sentir la alegría que existe entre ustedes». No se trata de aislarse, sino de hacer avanzar la belleza de la vida “con Jesús”, hacer experimentar la belleza de los que se hace “juntos”.

Comentó Marguerita, una joven del Norte del país: «Cuando María Voce nos habló de Jesús en la cruz que gritó su abandono, entendí que no es sólo dolor; vivirlo no quiere decir quedarse en el sufrimiento, sino tener la alegría de vivir con Él y por Él». Mientras Pablo, de Santo Domingo, subrayó que «la alegría sencilla que experimenté hoy tengo que hacer que se convierta en un virus que contagia a mis amigos». «Sean generosos– concluyó María Voce –, me han demostrado que saben serlo. Por lo tanto son capaces de cosas grandes. Sigan sin miedo dando más».

De Michele Zanzucchi

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República Dominicana: “Café con leche”

Se sabe que República Dominicana es la “Suiza del Caribe”. Los barrios centrales de la capital de Santo Domingo imitan a Miami o a Houston, pero sin lograr ocultar la grave desigualdad social que afecta a la sociedad dominicana. Nada que ver son sus vecinos haitianos y su dramática situación al límite de la sobrevivencia, a pesar de que un millón de haitianos vive en República Dominicana, desarrollando por lo general los trabajos más duros, desde albañiles hasta estibadores, a peones de las bananeras. Pero tampoco se puede dejar de hablar de indigencia, porque existen barriadas enteras en donde es difícil conducir una vida decente.

Uno de estos es Herrera, en el sector de El Café, hasta donde fue María Voce para conocer una de las obras sociales desarrolladas por el Movimiento de los Focolares. Se trata de una escuela llamada “Café con leche”, que recuerda la situación típica de los mulatos –ni café ni leche-; así como la gran mayoría de la población dominicana. La escuela cuenta con más de 500 estudiantes, que se alternan en cursos por la mañana y por la tarde, en una construcción que se ha ido ampliando poco a poco, a partir de 1990 que marca el inicio de la aventura de “Café con leche”.

Fue Marisol Jiménez quien originó todo. Viendo el estado de extrema necesidad del barrio y el estado de semi-abandono de los niños, empezó por organizar un coro en la parroquia, y después a reunirlos para un campamento de verano, para 500 niños, que se repitió durante dos años. Después se hizo evidente que era necesario hacer algo para mejorar el nivel educativo de los niños, que muy a menudo se quedaban analfabetas. Poco a poco involucró a otras amigas y amigos, y así en 1995 empezó la escuela con tres maestras y unos diez niños.

María Voce –en un clima de alegría e intercambio, con los niños subidos por todas partes, mientras que en las casas adyacentes estaban reunidas familias enteras para participar en la fiesta- pudo constatar el progreso del proyecto, que se ha desarrollado gracias a las “adopciones a distancia” de Familias Nuevas y a tanta generosidad catalizada por la “Fundación Igino Giordani-Foco”, que hoy día es dirigida por otra apasionada, Margarita Rodríguez de Cano..

Una increíble serie de heroísmos y milagros, de crecimiento espiritual y material por parte de los niños, ha llevado a la escuela a acompañar hasta la plena madurez laboral a cientos de niños de El Café. Un ejemplo de “desarrollo integral”, que logra involucrar a las familias, a sostenerlas y valorarlas, para dar una esperanza de promoción humana. Para sostener la escuela se producen objetos de madera hachos por los muchachos, vestidos confeccionados por las muchachas y otras actividades comercializables localmente y en los Estados Unidos. El gobierno dominicano y el mismo presidente de la República han dado su aporte a la iniciativa.

«Aunque todo pueda parecer pequeño», dijo María Voce en el patio de la escuela, aquí se siente que el amor ha construido algo grande. «Y esto queda, el amor permanece para siempre».

De Michele Zanzucchi

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Las Palmas

El ingreso de Jesús a Jerusalén, entre aplausos y palmas, tiene un significado político, no sólo porque la multitud reconoce, instintivamente, en Él al jefe del pueblo, sino también porque es Él mismo, jefe pacífico, quien afirma en esa circunstancia el valor político de su mensaje.

En ese día, por lo tanto, precisamente mientras la turba (la masa, diríamos hoy) lo aclamaba como Rey de Israel, Jesucristo, al bajar del Monte de los Olivos, ante la panorámica de Jerusalén que se le presenta con sus casitas blancas alrededor del Templo resplandeciente, en medio de la alegría de todos, estalló en llanto, y gimió: <em>¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes. Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación”.

En cambio precisamente en ese día, los jefes de la nación, yendo contra el sentir del pueblo, rechazaron su programa de paz para confirmar su programa de guerra. Precisamente ese día resolvieron definitivamente desembarazarse del Mesías pacífico, que venía a Jerusalén cabalgando sobre un burrito, porque le antepusieron al héroe escarlata de su mesianismo bélico.

Le entrada de las palmas fue por lo tanto la celebración del mesianismo pacífico, es decir una política sui generis, que enseguida fue truncada por la política de viejo estilo: aquella que creía (y quizás creerá) en Dios y en su ley, pero confiaba (y confiará) más en la de los propios escuderos: más en los tanques de guerra que en el anuncio del Sinaí: esta política decrépita y loca que infunde la guerra también en los tratados de paz y transforma el pueblo en ejército y la tierra para arar en campo para matar.

La política mesiánica de Jesús se recapitula bajo el nombre de Reino de Dios: es decir un régimen, cuya constitución es la ley de Dios, y cuyo fin, como en un principio, es y permanece siendo Dios. En ella se organiza el pueblo como reino; un reino propio y lo dirige por las vías de la paz. Este Reino de Dios se traduce también en una constitución social; su ley es el Evangelio, y comporta la unidad, la solidaridad, la igualdad, la paternidad, el servicio social, la justicia, la racionalidad, la verdad, así como la lucha contra la guerra, la opresión, la intimidación, las enemistades, el error, la estupidez…

Buscar el Reino de Dios es por lo tanto buscar las condiciones más felices para la expresión de la vida individual y social. Y se entiende: donde reina Dios, el hombre es hijo de Dios, un ser de valor infinito, y trata a los otros hombres y es tratado por ellos como hermano, y hace a los demás lo que le gustaría que los otros le hicieran a él; y los bienes de la tierra son fraternamente puestos en común, y circula el amor y el perdón, y no valen las barreras, que no tienen sentido en la universalidad del amor. Poner como fin el Reino de Dios, por lo tanto, significa elevar la meta de la vida humana. En este sentido, también por nosotros, Cristo “ha vencido el mundo”.

Más allá de este significado, Jesús no se ocupa de la política, y ni siquiera los apóstoles. Pero en su enseñanza están incluidos los principios, quizás no de la política concreta, inmediata y particular, pero sí la alta sabiduría directiva, que sostiene la grande y universal arte del gobierno de todos los tiempos. Jesús no se refiere a las instituciones existentes, pero transforma el espíritu, transformando los sentimientos de los hombres. No les dice a los soldados que hay que disertar, ni a los publicanos que dejen la recaudación de impuestos, ni a los miembros del Sinedrio que renuncien al Gran Consejo: a cada uno les dice que cumpla su función con un espíritu nuevo. No provoca una agitación, provoca la revolución. Y la provoca en el espíritu, donde precisamente tiene que hacerse.

Dentro de una semana Jesús será presentado como anti-hebreo, según la ley teocrática, al tribunal de Israel; como anti-romano, según la ley imperial, en el tribunal del procurador. Tantas acusaciones, tantas calumnias: aunque en efecto “subversor del pueblo”, tal como era acusado, en realidad lo era, en un sentido; la política de Jesús lleva a subordinar cada cosa al fin último; por lo tanto no es el esfuerzo para aglomerar la potencia en las manos de los hombres, sino para permitirle a los hombres gobernar su vida temporal en modo de favorecer el desarrollo de la propia perfección religiosa. No es dominio, sino servicio; no apunta a la guerra, sino que propugna la paz; no le importan las hegemonías y la exclusividad, sino la colaboración fraterna, en la universalidad del amor, en la igualdad de los hermanos, en la dignidad de todos los componentes.

Igino Giordani, Le Feste, SEI, Turín, 1954, pp. 104-110.

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Filipinas: Una escuela de religiones

Del 1 al 3 de abril, en la ciudadela Pace de Tagaytay, en Filipinas, se ha desarrollado un curso organizado por la School for Oriental Religions (SOR), que ha reunido 250 participantes de diversas naciones de Asia. Estaban presentes, de hecho, de Pakistán a la India, también de Tailandia, Myanmar y Vietnam, y todavía, de Hong Kong y Taiwan, hasta Corea y Japón. La mayoría de los presentes provenía de las islas Filipinas, en especial de Manila y Cebú y sus respectivas comarcas.

Fundados en el 1982 por Chiara Lubich, durante su primer viaje a Asia, que abrió el diálogo con los budistas mahayana de la Rissho Kosei kai, los cursos de la SOR, desde 2009, se realizan con cadencia bienal y se dirigen a formar cristianos de varios países de Asia en una mentalidad de diálogo con seguidores de las grandes tradiciones religiosas de aquel continente. Tanto el curso de 2009, como el de este año, se han revelado momentos, además de formativos, de encuentro y de intercambio de experiencias.

</Se trata de una verdadera ágora, donde surgen los desafíos y las problemáticas de los distintos contextos –por ejemplo, Pakistán- pero también de experiencias proféticas como la del diálogo con el budismo monástico de la tradición theravada de Tailandia. Es de mencionar, sobre todo en las semanas sucesivas al terremoto y a la crisis nuclear de Japón, como los años de diálogo hayan permitido al Movimiento de los Focolares y al de la Rissho Kosei Kai vivir estos terribles momentos en un clima de profunda amistad y de apoyo recíproco. Prometedor también el diálogo a nivel académico y social, que se ha construido en la India con hindúes de distintas organizaciones gandhianas y con instituciones académicas.

En Asia, las comunes características espirituales nacen junto a las diferencias y tradiciones específicas de cada país y área cultural. Se evidencian también diversos modos de relación entre cristianos y seguidores de hinduismo, islam, budismo y de culturas como el confucianismo y el taoísmo. Los Focolares viven, en primera línea, los desafíos que la Iglesia Católica advierte en estos mundos.

En la presentación de los trabajos de la escuela ha surgido claramente, que diálogo y evangelización, son aspectos diversos de la misma misión de la Iglesia, y que antes que nada debe dar un testimonio, personal y sobre todo comunitario, para garantizar una presencia constructiva y creíble del anuncio de Jesucristo. Por otro lado, las culturas asiáticas captan a menudo aspectos que el cristianismo occidental aún no ha profundizado.

La School for Oriental Religions se ha concentrado este año en el amor en las distintas tradiciones. Importante subrayar la presencia del arzobispo de Bangkok, Mons. Francis Xavier Kriegesak, decano de la Escuela, y los apaortes del monje, prof. Phramaha Sanga Chaiwong, abad de un importante templo en los alrededores de Chiang Mai en el norte de Thailandia, y del profesor filipino Julkipli Wadi, musulmán, docente de Islamística en la University of the Philippines.

Tres días de diálogo e intercambio, que a largo plazo, y también ya en el presente, no podrán sino producir –como ha sido comentado- “adecuados antídotos a los fundamentalismos y a las intemperancias”.

De Roberto Catalano
Fuente: Città Nuova

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Espiritualidad de comunión en la De Paul University de Chicago

“<strong>Te mostraré la vía de la Sabiduría”. Es el conocido lema latín que ondea en varios rincones de la De Paul University, universidad fundada a finales del siglo XIX por la Congregación de las Misiones de San Vicente de Paul, para asegurar una formación adecuada a los hijos de los emigrantes católicos en la ciudad de Chicago. Hoy, con veinticinco mil estudiantes, es el principal instituto Universitario de Illinois y está entre los primeros diez de los Estados Unidos.

El pasaje, sacado del Libro de los Proverbios, parece asumir un significado especial en estos días en los que la universidad está organizando la semana anual de reflexión World Catholicism Week con el título Catholic Spirituality: a global communion. En el curso de la semana están previstas intervenciones de figuras de primer orden. En la jornada inaugural, el 11 de abril, caracterizada por distintas mesas redondas, algunas en contemporánea, fueron invitados algunos expertos del Movimiento de los Focolares para presentar distintos aspectos de la dimensión de comunión de la espiritualidad de Chiara Lubich. La Profa. Judith Povilus presentó la experiencia interdisciplinaria, interétnica e intercultural del Instituto Universitario Sophia de Loppiano. El Prof. Donald Mitchell propuesto el aspecto de la ecología conjugado con el diálogo interreligioso, mientras que el Prof. Paul O’Hara afrontó el aspecto del perfil mariano.

En fin, María Voce habló de la Espiritualidad y la Teología Trinitaria en la vida y en el pensamiento de Chiara Lubich. En una sala repleta de personalidades académicas y de representantes del mundo católico, la Presidente de los Focolares puso en evidencia cuatro puntos de la espiritualidad de comunión –Dios amor, el amor al hermano, el amor recíproco y Jesús abandonado, como secreto para sanar todas las heridas provocadas por las divisiones y fracturas.

Haciendo referencia a la experiencia de luz vivida por Chiara Lubich en el verano de 1949 y de sus intuiciones sobre la espiritualidad de comunión, como reflejo de la vida trinitaria, leyó algunos fragmentos de los apuntes de la fundadora de los Focolares, subrayando que se trata de una experiencia comunitaria. Y concluyó subrayando la profunda consonancia entre la espiritualidad de comunión y el pensamiento expresado en la Novo Millennio Ineunte y presentando el reto del Instituto Universitario Sophia, que desea «suministrar fundamentos y perspectivas de un saber global, de una cultura que brota del carisma de la unidad, fruto de una espiritualidad comunitaria vivida profundamente como reflejo de la vida trinitaria».

A María Voce le respondieron dos teólogos, el Prof. Tom Norris, miembro de la Comisión Teológica Internacional, y el Prof. David Schindler, director del Instituto Juan Pablo II de estudios sobre el matrimonio y la familia en la Catholic University of America. Ambos indicaron, si bien desde perspectivas distintas, la actualidad del pensamiento trinitario de Chiara Lubich y la audacia de su propuesta a la Iglesia y a la reflexión teológica contemporánea. Norris recordaba, de hecho, que un teólogo afirmó recientemente que la Trinidad es la gramática de toda teología. Schindler puso el acento en el perfil mariano de la espiritualidad comunitaria de Chiara y en su capacidad de responder en forma positiva al Iluminismo.Fue imposible no pensar, al final de la velada, en la relación entre esa Vía de la Sabiduría que la De Paul pretende ofrecer a sus estudiantes y el carisma de comunión de Chiara Lubich, don de Dios para caminar por esa vía.

Del corresponsal Roberto Catalano

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Encuentro interreligioso en Chicago

© CSC

La Sinagoga Kehilath Anshe Maarav (KAM) de Chicago, construida en 1847, ofreció el ambiente ideal para el encuentro entre los doscientos fieles de diversas religiones, como conclusión de las celebraciones por el 50° de los Focolares en Norteamérica. Situada en Hyde Park, en la 5ta. Avenida, fue la primera sinagoga del Mid-West. Su arquitectura parece inspirada en los valores del diálogo. El acontecimiento reunió a luteranos, presbiterianos, católicos, pero sobre todo a hebreos, musulmanes, hindúes, budistas, sikhs y zoroastrianos.

Unos treinta entre los presentes se intercambiaron en el palco para compartir momentos de comunión espiritual, vividos a lo largo de los últimos treinta años en el espíritu de fraternidad sembrado por Chiara Lubich y de su encuentro con representantes de los diversos credos en varias partes del mundo: momentos de profecía que en los últimos años poco a poco han realizado.

Se revivieron con conmoción los encuentros entre Chiara Lubich y el Imán W.D. Mohammed, en la Mezquita Malcolm Shabazz de Harlem en 1997 y en Washington D.C. en el 2000, y se recordó el pacto de amor recíproco, estrechado entre los dos líderes, vigente todavía hoy. Pero también la representante del Movimiento budista de la Rissho Kosei kai recordó el encuentro de su fundador Nikkyo Niwano con Chiara. Impresionantes los testimonios de los “hermanos y hermanas mayores”: Emily Soloff, directora asociada para las Relaciones Interreligiosas del Comité Hebreo de América (American Jewish Committee), una de las presentadoras de la jornada, confesó que los momentos de diálogo con los miembros de los Focolares le recuerdan las celebraciones del shabatt hebreo por la solemnidad y el espíritu de familia. Lo mismo subrayó Laila Mohammad, hija del Imán W.D. Mohammad, quien confesó que la experiencia del encuentro islamo-cristiano de Roma tuvo la intensidad espiritual y produjo frutos espirituales comparables a una peregrinación a La Meca.

© CSC

El Prof. Donald Mitchell, con el Imán Mikal Saahir y el Imán Kareem Irfan, presentó la experiencia del diálogo vivido entre académicos y líderes religiosos en el curso de un viaje de estudio a Asia. Fueron fundamentales para el éxito de la misión algunos momentos compartidos en Filipinas y en Tailandia, donde el espíritu de la fraternidad universal experimentado en los centros de los Focolares donó esperanza y valor al diálogo como solución del conflicto con minorías islámicas en el sur de los dos países asiáticos. No faltó la participación de los jóvenes que trabajan en proyectos de cooperación social para ayudar a las personas en necesidad.

Al final del programa, María Voce, presidente de los Focolares, saludó a los presentes junto con el co-presidente Giancalo Faletti, respondiendo a las preguntas propuestas por una cristiana, una musulmana y una hebrea.

Se puso en evidencia que el diálogo en el que están comprometidos los Focolares, parte del sueño de Chiara Lubich de contribuir a la unidad de la familia humana y que no es sólo una parte del Movimiento la que dialoga sino todos, juntos: jóvenes y adultos, ancianos y niños. Fue especialmente eficaz la intervención de Giancarlo Faletti quien subrayó cómo, por una parte, el evento de hoy había sido como ojear un álbum de familia, que permitió volver a los momentos que construyeron la historia común. Por otra parte, animó a no caer en la nostalgia, sino a crecer en el amor entre todos.

Al final María Voce propuso una imagen eficaz: “A menudo las religiones han sido esferas que se rozaban. Se necesitaron años para tener el valor de agujerear las esferas en modo tal de que las riquezas de la una pudieran ser compartidas con las de otra. Éste ha sido el papel profético de Chiara Lubich, Nikkyo Niwano, Dadaji del Movimiento Swaydhaya, del Imán W.D.Mohammad y de otros. Gracias a ellos hemos podido descubrir riquezas que no conocíamos. Se ha superado el miedo. Ahora tenemos que proseguir por este camino”. La invitación final fue acogida con una ovación: “Llevemos a todas nuestras comunidades las riquezas que hemos descubierto. Ustedes ayudan al Focolar y juntos ayudamos a la humanidad”.

Roberto Catalano

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Costa de Marfil: el testimonio de los Focolares en el país

La emergencia humanitaria generada por el conflicto en Costa de Marfil, con la presencia de miles de refugiados y desplazados, ha suscitado el compromiso de varias organizaciones no gubernamentales internacionales en el país que, junto con la Iglesia local, trabajan para ofrecer a cuantos es posible, refugio y asistencia. En las cercanías de Man, a 600 Km. al Oeste de la capital, surge una ciudadela del Movimiento de los Focolares que quiere ser un testimonio estable de una vida caracterizada por el amor evangélico y la fraternidad. ¿De qué manera están involucrados sus habitantes en este momento en la difícil situación del país?

Adriana Masotti se lo preguntó a Vitoria Franciscati, responsable de la ciudadela, quien desde hace 20 años está en Costa de Marfil.

Estamos involucrados de una forma bastante directa: actualmente Man se ha convertido en una ciudadela de acogida, porque a 80 Km. de aquí hay un frente, siempre en el Oeste, donde la situación no es fácil y de donde provienen muchos refugiados. Pero vienen también de abajo, de la capital: de Abidjan. Y nosotros estamos comprometidos, junto con todas las otras fuerzas de la diócesis, de la ciudad, a acoger lo mejor posible a estos refugiados. En la ciudadela tenemos un dispensario, un ambulatorio médico y un centro de lucha contra la desnutrición. Ha aumentado mucho el número de enfermos y de niños que siendo muy pequeños los dejan abandonados, a veces con un abuelo o una abuela que no saben cómo hacer. Por lo tanto todo este trabajo realmente se ha multiplicado y continúa. También somos un punto de referencia para los organismos humanitarios, que llegan para trabajar en la región para combatir el hambre: Médicos sin fronteras, la Cruz Roja y otros. En la ciudad falta el agua y por lo tanto vienen a buscarla a nuestro pozo. A menudo no hay electricidad y como nosotros tenemos un generador que funciona durante algunas horas al día la ponemos a disposición. Por lo tanto, hay mucha colaboración entre todos.

Ustedes están lejos de la capital, pero hay algunos miembros del Movimiento que viven precisamente en Abidjan y cerca de la residencia misma de Gbagho, que en este momento, está tomada por los conflictos. ¿Qué experiencia están haciendo en estos días?
Abajo tenemos personas nuestras en todas las barridas de la ciudad, pero más precisamente en la zona donde está la casa del presidente saliente. Nos mantenemos en contacto con ellos varias veces al día y están decididos y realmente comprometidos a vivir y difundir la vida del Evangelio, a ser constructores de paz mediante la vida del amor, porque es la única fuerza capaz de desarmar los corazones, que es la cosa más difícil y la más necesaria.

En el país se han conformado dos bloques opuestos, una contraposición que existe también en las familias. ¿Cómo viven esta división?
Cierto, está precisamente allí el punto: empezar por la casa, por la familia. Algunos muchachos dicen: “Yo ya no reconozco a mi padre, no lo reconozco”, porque la división entra, es algo que penetra profundamente. Antes no era así. El marfileño es muy sensible y está dispuesto a cambiar, no es tan duro. Por lo tanto, hace falta creer en esta capacidad, siendo un pueblo acogedor, acostumbrado a la convivencia étnica e interreligiosa. ¡Nunca había habido problemas!

Entonces, ¿Cuál es el principal aporte que ustedes sienten que quieren dar y su compromiso por la sociedad marfileña?
Precisamente el de la fraternidad. La “regla de oro”: ¡hacer a los demás lo que nos gustaría que nos hicieran. Es el aporte específico.

Qué sucede concretamente en el día a día, cuando cada uno trata de vivir el amor hacia el otro, aunque sea diverso…
Precisamente al acoger al otro que es diferente a mí, que piensa distinto que yo, creo que tendrán que nacer nuevos sistemas políticos a partir de las culturas, de las raíces culturales africanas. Pero es muy importante la oración, en este momento, porque los corazones se han puesto duros y ahora se necesita la gracia de Dios.

Fuente: Radio Vaticana – Radio Periódico del 10/04/2011

Congreso Jóvenes por un Mundo Unido: ¡se vuelve a arrancar!

¿Hacerse santos en el Medio Oeste?

Cuando se llega de Chicago desde la Costa Este te das cuenta enseguida de que estás en otro mundo. La ciudad se extiende 50 kilómetros, a lo largo del inmenso lago Michigan y la panorámica es impresionante con los rascacielos que despuntan al fondo, modernos e iluminados. La población aquí también es multiétnica, pero de manera diversa de Nueva York y Washington. Las distintas comunidades durante décadas, y a veces, durante un siglo han mantenido identidades bien definidas con los barrios típicos de sus lugares de origen. En las últimas décadas, con las nuevas generaciones se nota una mayor integración.

Algunos barrios tienen problemas no indiferentes de orden público. A menudo, se aconseja no cruzar una cierta calle si no se quiere terminar dentro de imprevistos desagradables. Sin embargo, aquí en Illinois y en todo el Medio Oeste, los valores religiosos y tradicionales son aún importantes y las familias tratan de transmitirlos a los hijos.

Los Focolares llegaron a Chicago hace 50 años. En la zona de Hyde Park, desde el 1966, hay un Centro Mariápolis situado en una gran mansión –casa de típico estilo americano del siglo XIX-, que la diócesis puso a disposición de los Focolares.

A poca distancia se encuentra River Side Norte. Aquí, Carol, una voluntaria que conoció el Movimiento en los años ‘60, dio vida a una experiencia envolvente. Con un hijo con una patología grave, Carol, particularmente sensible a las problemáticas unidas al sufrimiento, miró a su alrededor y construyó puentes con decenas de personas del vecindario, que sufrían por distintos motivos. Progresivamente se creó un verdadero movimiento de la atención recíproca, que desencadenó una revolución social, apoyada por aquellos que ya todos llaman el ejército de los ángeles, y sostenida por la administración social.

Un verdadero modelo sostenible de atención recíproca sobre todo en el ámbito de personas vulnerables, tanto a nivel físico como moral. Otras administraciones se han puesto en contacto con la de River Side Norte para colaborar con la solución de problemas que parecen insuperables. También el Presidente de Bahamas, conociendo la experiencia, pidió colaboración para aplicar la misma metodología en su país.

El sábado por la tarde, justo en el gimnasio de la sede administrativa del Municipio de River Side North, los muchachos de los Focolares organizaron un encuentro para jóvenes. Invitando a sus amigos, y no sólo, usando contactos personales, internet y Facebook. Difícil para todos prever cuantos habrían asistido. Al final la sala estaba llena, cerca de trescientos jóvenes provenientes también de otros estados cercanos.

El programa era audaz: una presentación de la vida de Chiara Luce Badano, actualizada con algunas experiencias de los jóvenes del Movimiento, vividas hoy en el contexto de la universidad y del trabajo. Una chica, bailarina, llegada de Ohio para la ocasión ofreció un delicadísimo fragmento de danza. Otra compuso una canción sobre Chiara Luce y la santidad.

Precisamente en ella se basó María Voce quien, desde el palco para saludar a los jóvenes, señaló que Dios todavía hoy se dirige a cada uno invitándolo a la santidad, y lo hace a través de personas como Chiara Luce que subrayan cómo es posible hacerse santos con la ayuda de los otros: la familia y los amigos que viven los mismos ideales. La Presidente de los Focolares concluyó con un llamamiento sin medias tintas: « ¿Quieres hacerte santo?, ¿si lo quieres porque no lo haces? ». La respuesta fue una ovación: también hoy hay ganas de santidad en el Medio-Oeste de los EEUU, como en todo el mundo.

Por el enviado especial Roberto Catalano

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Congreso Jóvenes por un Mundo Unido: ¡se vuelve a arrancar!

Washington: la unidad, una nueva frontera

«Los americanos ven ante ellos siempre una nueva frontera para superar: Por esto, han llegado hasta la luna. ¿No quieren llegar a la unidad?»

De este modo, María Voce ha concluido su saludo a la comunidad de los Focolares de Washington, en la Catholic University of America donde se han reunido, en la tarde del 7 de abril, unas 300 personas para saludar a la Presidente de los Focolares, que ha permanecido dos días en la capital estadounidense, han sido días ricos sobre todo, por el encuentro con la historia del país.

©CSC

En la jornada se presentó un fantasmagórico crisol de razas, culturas, grupos étnicos y colores, auténtica imagen de esta ciudad estadounidense pero, sobre todo, sede de los momentos que han construido la historia de América y del mundo. Nos basta pensar en la Declaración de la Independencia, a los discursos de Abraham Lincoln, y a aquellos más cercanos a nosotros, que muchos recuerdan, Martin Luther King y John F. Kennedy: “I have a dream” y “La nueva frontera”.

María Voce con Giancarlo Faletti había visitado por la mañana los lugares históricos de la capital, apreciando los valores que han construido este pueblo hecho de pueblos: la sencillez, la concreción, la humildad, la capacidad de perdonar, la apertura a las novedades, el optimismo, la posibilidad de hacer siempre algo incluso cuando las puertas se cierran. “Son todos dones extraordinarios –ha subrayado María Voce- contribuciones de los muchos pueblos, llegados a estas tierras para buscar un bienestar que no tenían en sus países, quizá a buscar el oro en Colorado, pero sobre todo en busca de la libertad”.

Y la libertad en América se vive en el aire que se respira y en lo profundo del corazón de cada uno que ha elegido vivir en el ‘nuevo mundo’.

«Han alcanzado el sueño de la libertad. Quizá aún se puede hacer algo por la unidad, que en cierto modo ya han alcanzado, porque son muchos pueblos unidos» – continuó la presidente del Movimiento. Sin embargo, confiesa que mediante los contactos mantenidos en estos días, ha percibido el desconsuelo de vivir en un ambiente demasiado individualista. María Voce dice haber apreciado en la música –y la cosa sorprende mucho en la sala- el alma americana. Las «spirituals songs», el jazz, el rock y el rap expresan, con una sinceridad más fuerte que las palabras, el anhelo profundo de unidad de este pueblo. «Aquí la espiritualidad de la unidad puede hacer algo para realizar su sueño (…). Dios ha mandado también aquí el carisma de la unidad. Es un don que no me puede dejar indiferente si lo he recibido».

©CSC

Toda la velada puso en evidencia que los participantes, en su diversidad étnica y religiosa, provenían de todos los ángulos del mundo: Europa, Asia, Medio Oriente, África. Llena de colores la presencia de una treintena de cameruneses Bangwa, con la Mafua Cristina, en estos días en EEUU. Preciosa la presencia de un grupo de musulmanes afroamericanos, guiados por el Imán Talib Sharif que recuerda como, en el 2000, cuando Chiara Lubich lanzó la operación Washington entre los Focolares y los afro-americanos de religión musulmana, él estaba prestando el servicio militar. El encuentro le involucró profundamente hasta el punto que volviendo para ir a la estación y volver al puesto militar, se sorprendió a sí mismo buscando la mirada de la gente del focolar. No la encontró, pero sabía que había construido algo que habría continuado en la relación que Chiara y el Iman W.D. Mohammed había establecido y cultivado. La jornada ha testimoniado con otros hermanos y hermanas musulmanas afroamericanas, que aquella relación se ha reforzado y acrecentado en el tiempo.

Una mirada a la sala, en la conclusión de las dos horas de encuentro, hace entender como aquí en la Catholic University of America se haya experimentado cuánto puede ser verdadero el sueño expresado en el sello de los documentos del gobierno de los EEUU: E pluribus unum, de muchos uno. «No significa ser todos iguales, sino estar unidos» precisó María Voce.

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Congreso Jóvenes por un Mundo Unido: ¡se vuelve a arrancar!

En la Fordham University se reflexiona sobre la espiritualidad de la unidad

La Fordham University, institución académica de alto nivel, fundada y administrada por jesuitas, tiene dos campus en Nueva York. El principal se encuentra en el Bronx mientras el de Manhattan, construido al inicio de los años 60, en pleno boom económico, hospeda a la Fordham School of Law. Se encuentra en el corazón de la Gran Manzana: el Lincoln Centre, con la New York Philarmonic, el Ballet Accademy. También la ciudad de Broadway no está lejos. Justo en la Fordham, el 5 de abril se ha desarrollado una jornada de reflexión académica sobre la Espiritualidad de la unidad; un don para nuestros tiempos. Se han alternado estudiosos de diversas disciplinas: teólogos, estudiosos de religión, expertos de moral, pero los protagonistas han sido, sobre todo, un grupo de juristas de varios sectores: abogados, jueces y profesores de jurisprudencia de esta y otras universidades. Lo que ha dado valor a sus presentaciones no ha sido solo la preparación académica de primer nivel, sino la comunidad de valores y de perspectivas que han demostrado tener en el descubrir la dimensión de comunión. Derecho y comunión es, de hecho, el título de su proyecto que, después de años de compromiso, a menudo contracorriente, a favor de la persona y de las relaciones interpersonales, ha encontrado una expresión de gran importancia en la realización de este simposio, en el que han presentado, con colegas de distintas universidades, como la espiritualidad de comunión pueda constituir un paradigma de referencia también para quienes trabajan en el ámbito jurídico. Se trata de un grupo con orígenes muy distintos: Russell Pearce, y Ian Weinstein, ambos Profesores de Derecho, son hebreos. Amy Uelmen y Greg Louis, son, sin embargo, católicos. Otros colaboran a distancia: Deborah Cantrell, por ejemplo, profesora de Derecho en la Universidad del Colorado, es budista, David Shaheed, juez de la Corte Suprema de Marion Contry en Indianápolis, es musulmán afro-americano. La jornada estuvo marcada por cuatro mesas redondas que se refirieron a la espiritualidad de la unidad, una economía basada sobre la comunión más que sobre simples intereses egoístas, la cuestión ética y la realización personal y la categoría de amor al prójimo en ámbito jurídico. Los trabajos se concluyeron con una intervención de María Voce, presidente de los Focolares, que ha respondido a preguntas de los presentes, exigentes y comprometidas: de la economía al campo jurídico, del diálogo interreligioso e intercultural a la teología moral y al rol de la mujer en la Iglesia. La presidente no se ha echado atrás: ha trazado sugerencias precisas sobre la búsqueda de justicia y verdad en el ámbito jurídico, ha animado a trabajar en un posicionamiento de valores y categorías, en áreas que parecen ajenas a los seres humanos, sin embargo, constituyen su esencia fundamental. Se trata de trabajar para encontrar también una posición a términos, que a menudo se prestan a malentendidos o comprensiones parciales, como el término clave ‘fraternidad’. Ha hablado de la necesidad de continuar el diálogo, dialogando: se trata de la verdadera metodología para llegar a aceptar las diferencias y superarlas. Además de haber subrayado que la identidad se construye en la relación, no ha tenido miedo de reflexionar sobre la actual situación de la mujer en la Iglesia y sobre la necesidad de que, más allá de los roles de sexos, sea la líder del amor la que prevalece. Sobre todo, María Voce ha animado a todos a continuar testimoniando la unidad en la diversidad. «Sé que no es fácil –ha dicho- quien sabe cuántos momentos de desánimo y de desilusión han experimentado, pero les agradezco porque la vida de su célula en la Fordham University ha permitido encontrar también aquí una vía hacia la fraternidad universal». Por el enviado especial Roberto Catalano [nggallery id=26]

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Congreso Jóvenes por un Mundo Unido: ¡se vuelve a arrancar!

María Gloria Huille

Profesora de servicios sociales y economía doméstica, después, a los cincuenta años, los Focolares y una nueva vida junto a Chiara Lubich. Esta la síntesis de los cien luminosísimos años de María Gloria. Después de cien años, María Gloria aún conserva la misma mirada, la misma sonrisa y la misma sencillez y solemnidad. Y ni siquiera, le falta la lucidez y las ganas de sonreír. A las focolarinas que le pedían, el pasado 13 de marzo, día de su centésimo cumpleaños, «¿lograremos también nosotros llegar a tu edad?», respondía  invariablemente: «¡por suerte, sucede a pocos!»  Pasando las páginas de su vida se descubre que Marie Louise Celine Huille proviene de una familia numerosa de 9 hijos, de los cuales tres son religiosos. Empezó a trabajar a los 21 años, primero como profesora de Economía Doméstica en París (un trabajo con una acepción mucho más importante de lo que podríamos darle hoy nosotros), después como directora y profesora en institutos de servicios sociales en Francia, Portugal, Marruecos, Estados Unidos… Se prodigó con éxito, por tanto, para encontrar nuevos sistemas para simplificar el trabajo femenino y con una amiga elaboró un proyecto, en aquellos años revolucionario: aplicar los principios de la organización científica del trabajo en las fábricas a los trabajos domésticos. En agosto del 63, con 50 años, conoció el Movimiento de los Focolares. Fue un cambio radical y una revolución para su vida, ya en sí misma comprometida y preciosa. Con la frescura de una chiquita, entró en el focolar, Chiara le dió un nombre nuevo, como particular imitación de la Madre de Dios. En el momento en el que el entonces Cardenal de Estado, Jean Marie Villot –francés también él- pidió a Chiara Lubich algunas colaboradoras, ella no tuvo ninguna duda en enviar también a María Gloria.  Esta aventura llena de sorpresas prosiguió después en la casa de Chiara misma. Con la muerte del Cardenal, de hecho, María Gloria y otras colaboradoras fueron llamadas para continuar su trabajo en Rocca di Papa, en el focolar de Chiara, hasta el final de su vida. En aquellos años, confrontada con la extraordinaria experiencia de vida que tenía María Gloria, Chiara escuchaba a menudo sus consejos. En particular, con ella descubrió no sólo la belleza, sino también la utilidad de las cosas realmente preciosas y hechas con amor. Para festejar un siglo vivido de un modo tan extraordinario, el 13 de marzo, en la Casa Verde, que hospeda las focolarinas más ancianas y donde ella vive actualmente, también estuvo el alcalde de Rocca de Papa Pasquale Boccia quien le regaló un precioso libro de fotografías de su municipio y un pergamino de recuerdo con el escrito: “María Gloria, una mujer que para las mujeres y para los otros se ha quedado joven, distribuyendo en el tiempo talentos y energías con el admirable objetivo de descubrir y hacer descubrir las bellezas de la creación, transfiriéndolas en los sencillos gestos cotidianos”

¿Qué sucede cuando nos morimos?

En la clase donde yo enseñaba había una chica que estaba siempre encerrada en sí misma. Me habían dicho que tenía sida.
¿Qué podía hacer por ella? Empecé a llevarla a veces a casa, al finalizar el día. Me di cuenta de que estaba llegando a la desesperación. Un día decidí llamar a su padre, que nunca antes había encontrado. Estaba segura de que sería posible hacer algo por ella.
Cuando le encontré, escuché una historia trágica: 20 años de abusos de drogas, la cárcel, la muerte de la madre…etc. El día después recibí un mensaje suyo: “He entendido que usted, en la escuela, quiere a mi familia”.
Con mucha atención, logré acercarme a ella cada vez más. Involucrando a otros nació una cadena de solidaridad. Encontramos mil modos distintos, junto con los otros profesores, para que participara activamente en la vida escolar. Parecía que poco a poco volviera a la vida.

Un día vino a verme y me preguntó: “¿Qué sucede cuando morimos?”. Sentí que podía compartir con ella el tesoro de mi vida. Le conté del paraíso, del amor, de mi experiencia con Jesús. Al final me dijo: “también yo quiero vivir así”. Fue un momento de luz especial para ella y para mí. Su dolor, tan misterioso, tenía un objetivo.

Fuente: http://www.focolare.se

Fuertes sin violencia, el Gen Rosso en Alemania

“Les mandamos cálidos saludos desde Alemania donde, ya por tradición, nos encontramos viviendo esta experiencia imborrable, única en su dimensión, con los chicos de las escuelas medias y superiores alemanas”.

Así escribe a nuestra redacción, Tomek Mikusinski del Gen Rosso, en nombre de todo el grupo que después de la gira alemana en los próximos días llegará a la República Checa.

La primera etapa ha sido Heidelberg, donde 200 jóvenes que se preparaban para la confirmación han ofrecido libremente una parte de sus vacaciones invernales para participar en “Fuertes sin violencia”, el sólido proyecto educativo de prevención de la violencia, que cuenta con la colaboración del Genrosso con escuelas medias y superiores de algunos países europeos.

Hasta el momento han sido aproximadamente 500.000 lo jóvenes que han participado. Reconocido y financiado también por la Unión Europea, el proyecto toma los movimientos del musical de Streetlight, que cuenta la historia de Charles Moates, crecido en el gueto de Chicago en los años sesenta. Por su elección de vivir el ideal del mundo unido, siempre se opuso a la violencia. Por este motivo, perderá la vida en el 1969.

El proyecto, partiendo de su figura, se propone hoy transmitir valores que ayuden a los chicos a combatir la violencia, la marginación, el bullismo y las distintas formas de intranquilidad que muchos adolescentes viven en los grandes núcleos urbanos. El resultado del trabajo con los jóvenes Heidelberg ha sido una tarde en Eppelheimer Rhein-Neckar-Halle, ante la presencia de unos 1.100 espectadores. Una gran novedad de esta gira es el “Doku-workshop”, un laboratorio cuyo objetivo es documentar todo lo que sucede durante la semana y preparar al público para el espectáculo desde su ingreso en la sala, mediante proyecciones de fotos y entrevistas que cuentan la cotidianidad del Gen Rosso y de su trabajo en el tour.

Y así, después de Heidelberg, fue Bonn, con 13 workshop y más de 500 participantes. Luego Dortmund, en una escuela con una fuerte presencia multiétnica. Y después, Colonia donde especial fue el trabajo con los jóvenes hipoacúsicos y sordos. “Estoy orgullosa de mis estudiantes” – ha declarado Sigrid Bauschulte, directora de la escuela LVR-Johann-Joseph-Gronewald -, “porque representar un musical a pesar de los problemas de oído es obviamente un desafío muy grande. Agradezco a quienes tuvieron la idea de este proyecto vital y por la gran oportunidad que han dado a mis estudiantes”

Gen Rosso, ¡deben ir absolutamente adelante con este proyecto porque nos hace mucho bien a nosotros, jóvenes!” – escribe uno de los participantes en el muro de facebook del grupo, confirmando la bondad de una idea que está contagiando cada vez más estudiantes en toda Europa.

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Un tiempo para la Vida

No sé qué idea les viene a la cabeza ante la palabra ‘posibles’. A mí una cosa sola: estas 40 chicas que tengo delante de mí que son posibles focolarinas.

En la vida se pueden hacer muchas elecciones, también muchas opciones hermosas. Ellas han decidido venir a pasar juntas un tiempo llamado: ‘un tiempo para la vida’, con un lema muy preciso: “Aquí estoy”, es decir, estoy dispuesta a todo.

Debo decir, que también para mí han sido días vivificantes. El Señor Dios, de hecho, tiene una gran fantasía. Sus historias son a cual más bella, aún prematuras, aún para desarrollarse, pero el inicio promete.

Micarla di Recife, noroeste de Brasil, ha venido para buscar la verdad y encontrarla, porque siempre ha sido su idea-fija. ¡Hoy está feliz!

Grisel de Mendoza, 27 años, ama las revoluciones y ha encontrado en María de Nazareth la mayor revolucionaria de la historia. “Quería ser como ella”, nos dice. “¿Qué me fascina de la vocación al focolar?” veo mujeres y hombres realizados, dispensadores de Dios. Donar a Dios toda mi vida ha sido la lógica consecuencia: si Él me ama con un amor infinito, ¿cómo puedo no darle todo?”

Vida, 24 años, de Lituania: “Tengo muchas dudas, dudas a la orden del día: ¿podría seguir a Dios toda la vida o mejor debería formar una familia? Lo que me ha dado la paz y la certeza ha sido la libertad que continúo experimentando en el dar mi Sí a Él: libertad de amar al mundo entero”.

Emma es mejicana: “No es fácil seguir a Jesús –nos confía- todo parece remar en contra de una vida gastada por Dios: desde la comunicación, a algunas prácticas educativas, a los valores que son difundidos. Pareciera que si no se hacen experiencias límite nos aburrimos. Esto me hizo sentir el dar todo a Dios, porque nada me bastaba y nada me saciaba”. Para ella la vida en un focolar es como una vuelta en la montaña rusa: una ruta impresionante, fascinante, a veces tortuosa pero con la mirada fija en la meta: cara a cara con Dios. “Esto es lo que más deseo”.

Priscilia de Ginebra, 23 años, estudia historia y literatura francesa. Está aquí para entender realmente si Dios verdaderamente la llama, porque quisiera dar todo a Dios con radicalidad para vivir una aventura “que para mí no tiene comparación: contribuir a construir el mundo unido”. Concluye: “he encontrado la confirmación de que este es mi camino. Quiero vivir, desde ahora, como esposa de Dios”.

Nuam viene de un pueblo del Sudeste Asiático. Quedó fascinada por la vida sencilla y profundísima que veía vivida en un focolar. Después, en el 2005, durante el concierto del Genrosso, “justo aquellas canciones cantadas en una lengua que no conocía me han transmitido a Dios, su amor y sentía que tenía que hacer algo para responderle. Ahora siento que quiero darle todo para llevar a Jesús a todos, hacer mi parte para que la humanidad sea cada vez más una sola familia. Y el Ideal de la unidad me ayuda a agrandar el corazón al mundo entero”.

Me vuelve a la mente parte del comentario de Chiara a la Palabra de Vida del mes de marzo, que nos ayudaba a hacer la Voluntad de Dios. Escribe Chiara Lubich: “Digámoslo antes de cada acción. Hágase. Y cumpliremos, momento a momento, pieza a pieza, el maravilloso, único e irrepetible mosaico de nuestra vida que el Señor desde siempre ha pensado para cada uno de nosotros”.

Ahora en la sala de al lado hay unos cuarenta chicos que quieren también ellos dar todo a Dios y tienen cosas maravillosas que contar. Esperen su artículo. Ahora tenemos que ir a encontrarnos con los grupos que van a visitar la ciudadela de Loppiano.

¡Los mejores augurios a estas maravillosas criaturas!

Sharry S.

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Sportmeet: por un deporte capaz de mover personas e ideas

El mundo del deporte se entrecruza con el ámbito social a muchos niveles: desde la política a la economía, de la salud a la comunicación…etc. El objetivo principal de Sportmeet es, por lo tanto, el de contribuir a una cultura del deporte caracterizada por la fraternidad universal, en cuya raíz está la Regla de Oro presente en todas las culturas: “Haz a los demás lo que quieras que hagan a ti”.

Sobre esta base los objetivos y los métodos que Sportmeet persigue son compartidos hoy por personas de las más distintas convicciones, culturas y religiones.

Por esto, los atletas, los trabajadores y los profesionales del deporte unidos a Spormeet, son promotores de numerosas iniciativas de carácter deportivo con un valor social. Se trata de proyectos continuados, pequeños y grandes, abiertos en distintas partes del mundo, en particular en países en vías de desarrollo, en países en guerra, en situaciones de grave malestar social.

Spormeet ofrece a estos proyectos el apoyo cultural, económico y de recursos humanos necesario para que puedan tener solidez y continuidad.

El congreso se enmarca en esta perspectiva, cuyo objetivo es reconocer al deporte una responsabilidad y dignidad nuevas, superando el aspecto de espectacularidad y descubriendo nuevamente la capacidad que tiene el deporte de ser agente de cambo social y cultural, en grado de ‘mover a las personas’ y ‘mover las ideas’, de recrear nuevos vínculos y relaciones positivas, con la convicción de que cambiar el deporte es contribuir a cambiar la sociedad.

El programa contempla reflexiones de expertos, testimonios, mesas redondas, seminarios y juegos deportivos. Entre los ponentes, se encuentran docentes pertenecientes a una docena de universidades italianas y europeas de diferentes disciplinas, en el ámbito de las ciencias y del deporte: manager, psicólogos, profesores, directores, entrenadores y atletas. Destacamos, entre otros, Gianni Rivera, responsable del sector juvenil y escolástico de la Federcalcio italiana, Valerio Bianchini y Marco Calamai, entrenadores profesionales de básquet, Oreste Perri, atleta y técnico de la canoa olímpica italiana, hoy intendente de Cremona.

El convenio está abierto a deportistas, entrenadores e instructores, profesores, dirigentes, directores, docentes y estudiantes del ámbito de las ciencias del deporte.

En la Web www.sportmeet.org está a disposición el programa, la ficha de participación y el spot publicitario del congreso.

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El Jubileo de los Focolares en el Nuevo Mundo

Al final parecía que estábamos en Broadway, en la conclusión de un musical. Camisas negras para hombres y mujeres, zapatillas amarillas o azules para las muchachas, danzas y una serie de canciones conocidas que narraban alegrías y ansias, dolores y sueños del pueblo estadounidense. El prolongado aplauso expresó la alegría y gratitud por esta “jornada inolvidable para toda Norteamérica”, que requirió medio siglo de preparación, como comentaron los presentadores.

En la cita para celebrar los 50 años de la llegada del Movimiento de los Focolares a Norteamérica, que tuvo lugar a 150 km. al norte de Nueva York, se reunieron 1300 personas en representación de las tantas comunidades difundidas en Canadá, Estados Unidos y el Caribe. Compartiendo la fiesta estaban también hebreos y musulmanes. “Es un país apto para la Espiritualidad del Movimiento –afirmó Chiara Lubich-, cuando en 1964 llegó a los Estados Unidos-, hay un verdadero sentido de la internacionalidad”.

Era su primera visita. A la cual siguieron otras seis, para subrayar la importancia estratégica que atribuía a esta parte del continente. Cada vez que vino la fundadora se abrieron nuevas vías, desde el diálogo con los afroamericanos musulmanes (fue la primera mujer que habló en la mezquita Malcom X) a la colaboración con los actores, directores y escenógrafos de Hollywood.

Parecía que todavía no había llegado el momento de llegar al Nuevo Mundo. La historia fue así. Julia Conley, de Detroit, regresando a los Estados Unidos después de la Mariápolis de Friburgo de 1960, escribió a Chiara Lubich y al Padre Foresi pidiéndole que mandara a alguien a los Estados Unidos y diciendo que ella lo habría hospedado. La carta no produjo efecto, pero la señora (como auténtica estadounidense) no se desanimó y escribió nuevamente, enviando esta vez el dinero para dos boletos aéreos.   Entonces Chiara dijo: “Este es un signo de Dios”. Y mandó a Silvana Veronesi, una de sus primeras compañeras y a Giovanna Vernuccio. En 1961, Giovanna regresó a Nueva York con Serenella Silvi (presente en la sala y festejada) y Antonio Petrilli, quienes dieron vida a dos focolares.

Jugando con los app –las aplicaciones para los celulares de nueva generación- los jóvenes hicieron que la sala hiciera el tour por Norteamérica presentando con fotos y entrevistas en directo o por vídeo la vida y las iniciativas de los distintos Estados. No podían faltar los efectos especiales. Por eso las comunidades de la Costa Oeste, la del Pacífico, donde está Hollywood, tuvieron la idea de empezar con una sigla, con la que empiezan las películas de la Twenty Century Fox, con reflectores que escrutan el cielo –como recordarán- y la musiquita, sustituyendo el nombre de la casa de producción con el de  West Coast Focolare.

Pero el ápice todavía tenía que llegar. Fue cuando María Voce y Giancarlo Faletti subieron al palco para un momento de diálogo con los presentes. Sesenta minutos de conversación, respondiendo a once preguntas, que tocaron temas centrales, desde el  temor ante el dolor y la muerte a la relación entre Evangelio y niveles de bienestar, desde los abusos sexuales en la Iglesia de Estados Unidos a la relación con los medios de comunicación.

«Permítanme pensar en esas dos muchachas que tenían ante si esta vasta nación –dijo confidencialmente la Presidente- y ver hoy, después de 50 años, cuánto ha crecido la familia que ustedes representan». Un momento de pausa y después la consigna para cada uno: «Aquí está el mandato de Chiara, el de ser una Silvana, una Giovanna, que vuelven a sus ciudades con su mismo deseo de dar testimonio del carisma de la unidad».

María Voce quedó impresionada por la sencillez, la genuinidad y generosidad de este pueblo, puso en evidencia esta vez el optimismo, que en cualquier situación ayuda siempre a encontrar el remedio. Y lanzó espontáneamente una frase que resonó como un eslogan: «¡Después de estos 50 años todavía algo se puede hacer y nosotros lo haremos!»

Benedetto XVI, en el saludo augural, subrayó que «conscientes de la marcada dimensión multicultural del Focolar de Norteamérica, reza para que también las relaciones entretejidas con los miembros de otras comunidades religiosas den frutos abundantes para el progreso de la comprensión recíproca y de la solidaridad espiritual al servicio de toda la familia humana».

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