«En Jerusalén las casas, las escuelas, los medios de transporte, los lugares de esparcimiento, los barrios donde vivimos están separados: para los árabes o para los hebreos. Es realmente difícil vivir en un ambiente así». «Soy una muchacha de aspecto europeo. Viendo mi falda se entiende enseguida que soy hebrea ortodoxa. En nuestra ciudad esto no siempre es visto positivamente. No sé ni siquiera una frase en árabe y me enseñaron a escapar de las situaciones en donde pudiera encontrarme en medio de un grupo de palestinos».
Estas palabras de N. y J. dos jóvenes de Jerusalén, árabe cristiana la primera y hebrea la segunda, describen los mundos de Jerusalén. Viven uno al lado del otro, se rozan, se tocan en la ciudad ‘santa’ para todos, pero llena de una tensión que se puede respirar y que si siente a flor de piel. Son dos de las participantes en el encuentro que tuvo lugar ayer en la noche en una sala de la Castra Gallery, un centro comercial en la periferia sur de Haifa: un centenar de personas para un encuentro modesto, sencillo. Llegaron hebreos, cristianos y musulmanes de Haifa, Tel Aviv, Jerusalén, Nazaret y otras localidades de Galilea.
Titularon el encuentro con María Voce:“¡Qué bueno y fecundo es que los hermanos vivan juntos!” (Salmo 133).
Fueron muchas las intervenciones, que presentaron un cuadro rico y variado en el que todos están trabajando. En Haifa, desde hace algunos años, hebreos y cristianos tienen una cita mensual para profundizar la Sagrada Escritura según sus respectivas tradiciones. Basta la escucha, tratar de entender la visión del otro. Sin sincretismos. Y esto lleva «a una amistad auténtica y sincera, cada vez más sólida», ¡hasta el punto un mes entre un encuentro y otro parece demasiado largo!
Una chica árabe habla de un proyecto para entretejer relaciones de amistad entre estudiantes de las tres religiones.«Los momentos más bellos los vivimos cuando visitamos los lugares sagrados de las respectivas religiones: el Muro de las Lamentaciones, el Santo Sepulcro y la Mezquita. Una experiencia que cambió mi vida».
Otros testimonios se refieren a la crisis de Gaza, hace tres años, cuando hebreos, cristianos y musulmanes se reunieron para rezar por la paz. Un caso único en todo Israel. Las palabras salen con conmoción, porque ciertamente la gran valentía manifestada en ese momento iba absolutamente contra la corriente con respecto al pensamiento que se desarrollaba alrededor.
Hechos de vida cotidiana, de escucha, de descubrimiento de quien es distinto-de- sí. Personas que han apostado por la paz, como dice una joven hebrea: «Está escrito en la Mishna que Dios no encuentra ningún instrumento que contenga su bendición que no sea la Paz. Sólo mediante la paz auténtica obtendremos todas las bendiciones que el Padre del Cielo quiere dar a sus hijos».
María Voce se conmovió al agradecer a quienes hablaron. Se hace evidente que «nada es pequeño de lo que se hace por amor», como decía Chiara Lubich. Es más, es grandísimo, porque aquí se trata de mover las montañas del prejuicio. Es este el pequeño-gran milagro de la velada de Haifa.
La Presidente de los Focolares subrayó la dimensión profética de lo vivido por ellos durante la crisis de Gaza:«Es una experiencia basada en Dios y su voluntad, y en el sufrimiento compartido, la cosa más preciosa ante los ojos de Dios. Dará frutos durareros, estoy segura». Y subrayó por qué ha sido un aporte importante a la Historia, son: «Testimonios pequeños pero necesarios para que el cuadro de la paz esté completo». Después contó como en esos días había encontrado a personas de todas las religiones, verdaderos hermanos y hermanas. Y citó la Escritura: «Bienaventurado el pueblo que tiene a Dios como Señor».
La velada se concluyó con una cena. Todos trajeron algo, platos árabes y platos kosher. Ya no se distinguían los árabes y los hebreos, los cristianos y los musulmanes. Era verdad lo que dijo una chica musulmana: «Ahora miro a la otra persona más allá de su credo. Todavía somos un pequeño grupo, pero comprometidos a involucrar a muchos otros amigos».
“La multiplicidad es un don de Dios“, afirmó Mokrani en la jornada interreligiosa de Baar, el pasado 13 de febrero de 2011, en donde los 70 entre musulmanes y cristianos, provenientes de las diversas regiones lingüisticas de Suiza, experimentaron este don.
Es la cuarta vez que tiene lugar en el Centro de encuentros y formación Eckstein una jornada de diálogo islamo- cristiano. Las principales ponencias fueron sostenidas por musulmanes. De hecho vinieron desde Roma dos teólogos musulmanes, Adnane Mokrani, tunesino sunita y Sharhzad Houhmand, inarí schiita, quienes, junto con Paul Lemarié, cristiano especialista en el Islam, dieron un aporte fundamental a la jornada que tenía como título: “Un sol-muchos rayos: La voluntad de Dios en el cristianismo y en el Islam”.
Unidad dinámica. “Consideramos la multiplicidad como un don de Dios que nos ayuda a completarnos”, declaró Mokrani. “Se trata de una unidad dinámica que no anula las diferencias, sino que las presenta como una riqueza. Esta unidad es parte del plan de Dios para nosotros los hombres”, subrayó el teólogo musulmán. Explicaba Houshmand que según el corán las palabras de Dios son infinitas. Se puede entonces deducir que cada uno de nosotros es una palabra de Dios, creada por Dios como don para los demás.
La regla de oro. Después de las ponencias, se dejó un espacio para el diálogo en pequeños grupos. “Escuchando el mensaje proveniente de las dos religiones, en un intercambio recíproco, se pusieron en evidencia en forma positiva tanto lo que tenemos en común como las diferencias”, comentó Ornella Carù, miembro del comité organizador de la jornada. “La base de este diálogo vivo y enriquecedor fue el principio de la Regla de oro que se expresa de forma similar en todas las religiones: “Haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti”.
Los imán presentes y los responsables de varias comunidades estaban muy impresionados por este diálogo que reforzó en cada uno el deseo de trabajar juntos para responder a los retos de nuestra sociedad.
En el momento de despedirse, un señor musulmán que participaba por primera vez en un encuentro de este tipo, exclamó: “¡Vine pensando que era ‘rico’, aquí en cambio me di cuenta de que era ‘pobre’ y ahora me encuentro enriquecido y libre!”.
Hoy, 16 de febrero, la mañana transcurrió en la localidad de Emaús, a 27 Km. de Jerusalén, en la llanura que va hacia la capital, Tel Aviv. Se trata de una de las tres localidades con un mismo nombre que podrían enorgullecerse de haber sido el escenario del pasaje con el cual se concluye el Evangelio de Lucas: después de la crucifixión, dos discípulos de Jesús se encontraban por el camino recordando los dolorosos hechos ocurridos, cuando un hombre se les cerca y les explica las Escrituras, llenando de paz sus corazones. Pero es “en el momento de partir el pan” –cuenta el Evangelio-, que ambos reconocen que se trata del mismo Jesús resucitado.
María Voce fue recibida por Mons. Giacinto Marcuzzo, obispo auxiliar de los Latinos, titular de la sede de Emaús-Nicópolis. El obispo le confesó a ella y a toda la delegación del Centro del Movimiento que la acompañaba, que durante su elección, prefirió esa sede por varios motivos. Se trata de una de las doce diócesis cristianas que existían en los primeros siglos en Tierra Santa, refiere a todos los cristianos al punto donde todo empezó después de la muerte de Jesús y, no por último, el hecho de que todavía siendo un joven sacerdote había visto la destrucción de la aldea de Emaús ocurrida en 1967, después de la Guerra de los Seis Días.
La presidente de los Focolares, por su parte, contó al obispo un hecho que se refiere a ella personalmente. Como muchos saben, a menudo es llamada Emmaus (Emaús) dentro del Movimiento. “Fue la misma Chiara quien me dio ese nombre en 1964. Vino a hablar con un grupo de jóvenes focolarinas de la realidad de Jesús entre nosotros, que realiza el pasaje de Mateo 18, 20 ‘Donde dos o tres están reunidos en mi nombre yo estoy en medio de ellos’, si nos comprometemos a vivir el mandamiento nuevo recíprocamente. En mi entusiasmo juvenil le escribí a Chiara que deseaba dar la vida para que se realizara esa frase. Ella entonces me dio el nombre Emmaus, porque allí los dos discípulos habían vivido y experimentado la presencia de Jesús entre ellos”.
Fue un encuentro rico de significado, en un lugar único de la primerísima comunidad de Jerusalén. La Misa celebrada por Mons. Marcuzzo y concelebrada por Giancarlo Faletti, co-presidente del Movimiento, fue un momento rico de comunión con ideas preciosas sobre los frutos de la presencia de Cristo en el corazón de la comunidad.
El carisma de Chiara Lubich fuertemente centrado en la presencia de Jesús entre los hombres se puso de relieve precisamente en los lugares donde esto se realizó vital e históricamente.
Para ver el texto completo, en italiano, referimos a Cittá Nuova on line.
Es el patriarca latino, Mons. Foud Twal, quien marca la pauta de las citas que María Voce tiene en agenda durante su visita a Jerusalén iniciada el pasado 11 de febrero: «Las preocupaciones de nuestra gente son las nuestras. Parece que la subida al Calvario no tiene nunca fin aquí en Tierra Santa». Pero no hay que desanimarse: «La esperanza nunca muere. Y por ejemplo, observo que en estos tiempos hay cientos y más de asociaciones que reúnen a hebreos, cristianos y musulmanes en estas partes. Toda gente que quiere dialogar. Advierto que un poco a la vez, quizás debido a tanto dolor que hemos sufrido, se empieza a hablar de “vecinos” y no de “enemigos”». María Voce retomó el discurso diciendo: «Si en el instinto de autodefensa de las personas entra una borona de amor, se da un paso más, se va adelante», sin caer en la desesperación. Y concluyó el Patriarca: «Esta es la especialidad de nosotros los cristianos, sembrar amor e ir adelante».
seminare amore e andare avanti».
El mismo marco de sufrimiento pero también de confianza tuvo en el coloquio que la Presidente sostuvo con el obispo luterano Munib Younan, Presidente de la Federación Luterana Mundial, quien empezó diciendo: «Advierto en la gente la fuerte tentación de ocuparse sólo de cosas materiales. No, aquí hay necesidad de Dios». Y especificó: «Tenemos necesidad de una profunda espiritualidad, para nuestros hijos y para nosotros mismos, una espiritualidad profundamente evangélica». María Voce le hizo notar que tal espiritualidad auspiciada por el obispo debe ser naturalmente ecuménica.
En el Patriarcado armenio apostólico, María Voce se entretuvo con el Obispo Aris Shirvanian. «Tenemos que estar unidos para defender a la Iglesia Cristiana –dijo-, pero no puedo decir que nosotros los armenios tengamos problemas especiales, porque seguimos viviendo para mantener nuestra fe, nuestra herencia». María Voce subrayó la grandeza de esta vocación. «Sí – prosiguió el Obispo – es necesario defenderse, pero todavía más tratar de tender “puentes” entre las Iglesias, puentes entre las religiones, puentes entre los pueblos».
Una calurosa acogida, a la libanesa, en el arzobispado maronita de Tierra Santa, una comunidad de alrededor de 10 mil fieles, sobre todo de Galilea, con el obispo Mons. Paul Nabil Sayah. El obispo maronita subrayó la importancia de la dimensión pastoral de la acción de las Iglesias cristianas en Tierra Santa, en especial en la familia y para la familia: «Nunca se le da suficiente espacio a la educación, que para nosotros es una auténtica prioridad. Mediante una buena educación podemos tener la esperanza de alcanzar la paz». El deseo de cooperar fue confirmado también por María Voce.
Finalmente, una visita de relieve al Patriarcado greco-ortodoxo de Jerusalén, donde Su Beatitud el Patriarca Theophilos III recibió a María Voce y a sus colaboradores. Quien conoce la historia sabe bien todos los conflictos que han contrapuesto en el pasado a las distintas Iglesias presentes en Tierra Santa. Ciertamente el clima ha mejorado, aunque si hablar de un “auténtico ecumenismo” es en algunos momentos todavía difícil. Pero en el coloquio entre el Patriarca y la Presidente se respira el deseo de “elevar el nivel de la discusión”, anclándose «a la unidad de los cristianos “en Cristo”, en su amor», come precisó Theophilos III. María Voce explicó qué quiere decir “unidad” para los focolarinos, «la unidad que Jesús pidió a su Iglesia».
Desde ayer me encuentro en Jerusalén con María Voce. En su intensísima agenda hay también varias citas con personas de la tradición hebrea y musulmana. Son encuentros que quieren subrayar el compromiso con el diálogo a todo nivel. Hoy tuvo lugar el primero de estos encuentros con el rabino Ron Kronish, fundador y director del Interreligious Coordinating Council of Israel (ICCI).
A las 3.00 de la tarde nos encontramos con el Rabino Kronish. Se trata de un viejo amigo del Focolar, como él mismo se define. La oficina del ICCT (http://english.icci.org.il/) se encuentra en una urbanización no lejana del centro de Jerusalén, en una vieja calle de Belén, todavía muy transitada y llena de vida.
El ICCI es una organización fundada en 1991, la noche antes del estallido de la primera guerra del Golfo. Era el 16 de enero y todos en Israel tenían máscaras anti-gas, en un clima de temor por la guerra próxima. En Ratisbone, precisamente el centro que visité esta mañana, en un sótano, se encontraban algunos hombres de diálogo que, a pesar de la guerra, decidieron que el mundo tenía necesidad de paz.
El Centro trabaja a distintos niveles, pero sobre todo para los jóvenes y las mujeres. De hecho, su finalidad es la formación a la paz. El lema no es tanto ¡Paz ahora!, sino ¡Paz después! Por este motivo hay que involucrar sobre todo a las nuevas generaciones a reconocer al otro, a escucharlo y descubrirlo y, finalmente, a verlo no como a un enemigo sino como a un prójimo que hay que aceptar en su diversidad.
Las experiencias de estos veinte años de cursos realizados en Israel con chicos y jóvenes musulmanes, hebreos y cristianos son riquísimas, Sólo el 5% abandona estos cursos, los otros llegan hasta el final, signo del interés y del compromiso, pero también es signo de esperanza porque ya son miles quienes se han beneficiado con esta visión.
Al hablar con María Voce Ron Kronish no ocultó que el mundo ha cambiado desde1991. Entonces la paz estaba cerca y parecía posible poderla realizar. Hoy está mucho más lejana. Tenemos que estar conscientes para no perder la esperanza. También María Voce habló del compromiso de los Focolares en el campo formativo y de la consonancia de ideas y metodología con el ICCI. Kronish pidió que siguieran colaborando y, sobre todo, que lo hicieran con los jóvenes y los adolescentes.
Benedicto XVI en la audiencia del 9 de febrero los saludó con alegría: “Estoy contento de esta oportunidad que se les ofrece para confrontar experiencias eclesiales de distintas zonas del mundo, mi augurio es que estas jornadas de oración y de reflexión puedan dar frutos abundantes para sus comunidades”.
Sus reflexiones se desarrollaron “siguiendo la estela de Chiara Lubich” – como dijo en la introducción el Card. Miloslav Vlk, moderador del congreso- quien está en profunda sintonía con el carisma del obispo” y prosiguió: “Se trata de saber acoger el Amor de Dios que quiere el bien de la humanidad estando cerca de cada hombre”.
“La espiritualidad de comunión, eco del Concilio Vaticano II que está todo centrado en la Iglesia como misterio de comunión… es llevada adelante por el Movimiento de los Focolares en forma carismática” subrayó el Card. Marc Quellet Prefecto de la Congregación para los Obispos.
Ante los retos que se le presentan a la Iglesia hoy, en especial en países de antigua tradición cristiana, pero también en muchas otras partes del globo, los obispos han querido dar voz a nuevas respuestas que el que el Espíritu Santo ha suscitado en los últimos años, como la comunión y la colaboración entre carismas antiguos y nuevos, el diálogo ecuménico e interreligioso, el diálogo con la así llamada cultura laica.
El Card. Gianfranco Ravasi, Presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, puso en evidencia el pasaje de una sociedad multicultural a una intercultural que sabe integrar las distintas culturas y credos, como demuestra la experiencia recién iniciada con el ”Atrio de los Gentiles”, expresión acuñada por Benedicto XVI en referencia al diálogo entre fe y cultura. La mesa redonda que antecedió su intervención , reflejando esta interculturalidad, puso en relación las varias dinámicas presentes en nuestra sociedad, observadas desde el punto de vista de la economía (Prof. Stefano Zamagni), de la mística (Padre Fabio Ciardi), de las relaciones sociales (Profa. Vera Araujo) y de las relaciones internacionales (Prof. Vincenzo Buonomo).
El línea con el argumento del congreso, María Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares, centró su intervención en el tema: “Los designios de Dios en el pensamiento y en la vida de Chiara Lubich”.
Como clausura del congreso 25 obispos fueron, el sábado 12 y el domingo 13 de febrero a la ciudadela internacional de los Focolares, en Loppiano (en las cercanías de Florencia), que con sus 900 habitantes da testimonio de que una sociedad guiada por el Evangelio es posible. Entre las distintas citas, tuvo lugar el encuentro con el Instituto Universitario “Sophia”, cuyos cursos interdisciplinarios ya van por el tercer año.
La piedra perforada – – Cuando desde la azulísima costa del golfo de Beirut, contemplaba la ciudad sobre las colinas sembradas de millares de casitas, y reanudamos el vuelo hacia el mar para elevarnos y poder atravesar, al volver, los primeros montes de Palestina, yo no creía que Jerusalén y los Santos Lugares iban a incidir de este modo en mi espíritu (…).
Siete días duró mi estadía en Palestina.
No recuerdo el itinerario de las visitas, pero los lugares los tengo profundamente grabados: Betfagé, el Gallicantus, la escalera de piedra del testamento de Jesús, el Getsemaní, la fortaleza Antonia, donde Pilatos expuso a Jesús al público diciendo: “¡Aquí tienen al hombre1”, el lugar de la Asunción de la Virgen; el lugar de la Ascensión, encerrado en un “kiosco”; después Betania y el camino que va de Jerusalén a Jericó, mencionado en la parábola del Buen Samaritano; después Belén… Toda una serie de nombres dulcísimos, que ni la vida ni la muerte lograrán borrar. Entrada la noche, levantando los ojos al cielo, bañado de estrellas cargadas de luz, cielos que en Italia ni se pueden soñar, sentí una extraña y lógica afinidad entre este firmamento y aquellos lugares (…).
Una vieja calle de Jerusalén, en subida, de unos tres metros de ancho, donde resuenan los gritos de los mercaderes que, a diestra y siniestra venden sus mercancías. Gente que va y que viene entre codazos, llevando vestidos muy variados de oriente y de occidente.
Subimos, y a lo largo de ese bazar –como lo llaman los habitantes- cada tanto nos indican una puerta que no se sabe si pertenece a una casa o a una iglesia: “Esta es una estación, aquí está la tercera, aquí está la cuarta… Aquí Jesús encontró a María, aquí al Cirineo…” Esta calle es la del Via Crucis, la que Jesús hizo entonces.
Algunos metros más arriba nos anuncian: “Estamos en el sepulcro: aquí, en esta Iglesia, sostenida por una armazón fortísima, antiestética, está lo más sagrario que pueda imaginarse: el Calvario y el sepulcro”.
En el alma una sensación viva de dolor, casi de impotencia. Entramos y subimos por una escalerita muy estrecha, con el mármol gastado por los millones de peregrinos que han pasado, y nos encontramos ante un altar en el que podrían celebrar también los greco-ortodoxos y los armenios.
El guía nos muestra a través del cristal, que custodia la roca, un hueco, y dice: “En este orificio fue colocada la cruz”.
Inadvertidamente, sin decírnoslo, nos encontramos todos de rodillas.
Yo, por mi cuenta, tuve un momento de recogimiento.
En este orificio fue colocada la cruz… la primera cruz
Si no hubiese existido esa primera cruz, la vida de millones de cristianos que siguen a Jesús llevando su cruz, mis dolores, los dolores de millones de personas, no habrían tenido un nombre, no habrían tenido significado. Él, que fue levantado como un malhechor, dio valor y razón al mar de angustia que afecta, y en el que a veces está sumergida la humanidad, y con frecuencia, cada hombre.
No le dije nada a Jesús en ese momento. Hablaba aquella piedra perforada.
Sólo añadí, como un niño estático: “Aquí Jesús, quiero plantar, una vez más mi cruz, nuestras cruces, las cruces de cuantos te conocen y de cuantos no te conocen”.
Fragmentos extraídos de Escritos Espirituales 1 “El atractivo del tiempo moderno” – Ed. Ciudad Nueva, 1995
Es el encuentro con algunos representantes de los distintos Movimientos Eclesiales presentes en Jerusalén. Aquí donde la Gran Historia ha conocido un nuevo inicio, también la pequeña “his-toria santa” de cada grupo busca su espacio y su camino especí-fico.
Los presentes eran un centenar, en una sala de la Custodia de Tierra Santa, enseguida detrás de la Puerta Nueva. Chemin Neuf, Béatitudes y Emmanuel de Francia; Cançao nova, Hijos de María, Obra de María y Comunidad Shalom de Brasil; Reg-num Christi de México; Asociación Juan XXIII, Comunión y Liberación y Focolares, de Italia (pero con dimensión interna-cional) cuentan con sencillez su propia aventura, cada una su-mamente original y al mismo tiempo muy sencilla y parecida a las demás. En la práctica casi todos estos caminos se ocupan de la acogida: reciben a los peregrinos y se encargan de dar a conocer Tierra Santa y sus tesoros (también sus dimensiones ecuménica e interreligiosa), favorecen el turismo a los lugares santos. Después numerosos Movimientos y comunidades se han especializado en la evangelización a través de los medios. Las actividades comunes, de dos o más comunidades juntas, aquí no son una excepción.
Como todo lo que se refiere a la cristiandad, aquí en Jerusalén este encuentro no tiene tanto dimensiones cuantitativas, sino cualitativas. Lo que se evidencia es la calidad de las relaciones. “Es quizás una tarea de los Movimientos y de las nuevas comu-nidades la de llevar a la Iglesia Católica y más ampliamente a la cristiandad la única primacía del Evangelio, el amor”, explica una joven de la comunidad de Chemin Neuf.
En este lugar hay Movimientos presentes desde hace décadas, otros en cambio han llegado desde hace pocos meses. Convivencia y fraternidad: estas son las características de la cita, iniciada por María Voce contando sencillamente su experiencia.
En el curso de un franco diálogo con los presentes, María Voce delineó sobre todo el sentido del diálogo entre los Movimientos y nuevas comunidades: “Aquí me encuentro delante de personas y grupos que quieren dar testimonio de ese amor recíproco que construye la Iglesia”.
En especial, respondiendo a una pregunta de un representante de Comunión y Liberación, dijo: “Ciertamente después de la vigilia de Pentecostés 1998”, en la Plaza San Pedro, convocada por Juan Pablo II, “nos sentimos interconectados, unidos por el llamado del Papa que invocaba el Espíritu Santo. Desde ese momento Chiara Lubich advirtió en el Papa el deseo de que entre los Movimientos hubiese mayor comunión”. Para favorecer “esa presencia carismática que es co-esencial a la dimensión petrina”. Así, desde entonces “donde está el Movimiento de los Focolares está también este deseo de unidad entre los Movimientos y nuevas comunidades”. Cada uno con su propio carisma, “que es complementario al de los demás. La comunión no es uniformi-dad… Si nuestro carisma es más bello, al final la Iglesia será más bella, porque los carismas son dones que se han de ofrecer recíprocamente”.
“¿Cómo vivir el diálogo ecuménico e interreligioso en Tierra Santa?”, preguntó una joven brasileña. “El diálogo es un estilo de vida –respondió María Voce-, más que algo que se hace. Es ponerse delante del otro estando en el amor”. Amando desinteresadamente, siempre, de primeros, a todos, también a los otros cristianos, también a los fieles de otras religiones. “El diálogo para nosotros siempre ha sido un diálogo entre personas, no entre ideologías o religiones… Porque en todos los hombres de la Tierra está el amor”. Después “la unidad viene de Dios, el cual a los hombres sólo les pidió que se amaran”.
Nace en Cembra, Trento (Italia), precisamente el día de Navidad de 1917, y es llamada Natalia. Su madre pertenece a la burguesía de Trento, mientras que su padre es hijo de campesinos de un pequeño pueblo en las montañas trentinas, en Tonadico. Con 16 años es probada por el dolor: el padre muere repentinamente.
Con 18 añosda clases en una escuela técnica. Algunos años después estalla la guerra. El novio parte para el frente. El drama de la guerra la desorienta: “es como si las bombas cayeran también dentro de mí, haciendo caer, –como escribe en sus notas autobiográficas- uno a uno, mis intereses”. Estamos en 1945, cuando una amiga le habla de un grupo de muchachas que “pueden interesarle”.
Es así que se encuentra en el pequeño apartamento de Plaza Cappuccini, donde encuentra a Chiara Lubich quien le habla de la elección radical de Dios de una joven, bella y rica, Clara de Asís. Escribirá: “No sabía si era la historia de Clara de Asís o la suya o… la mía. También yo me encontré en los labios la misma palabra, también yo quiero elegir a Dios como el Ideal de mi vida”. Una elección que se concreta poniendo en común todo: vestidos, pieles, cosméticos y joyas. “Pero –escribe- no me sería igualmente fácil desapegarme de los afectos”. Precisamente en ese momento el novio regresa del frente. “Aun en el desgarro que me laceraba”, como escribe, responde con un sí radical al llamado de Dios.
Una elección que ha suscitado una extraordinaria fecundidad. Basta recordar los 44 años transcurridos en América Latina. La red de amor que había entretejido en aquél primer viaje, en 1958, junto a Marco Tecilla y Fiore Ungaro, se expande no sólo en Brasil y Argentina, sino también en Uruguay, Chile, Bolivia, y poco a poco en todos los países de América Latina. Involucra ahora a más de 520.000 personas de todas las edades y categorías sociales. Más de 35.000 son los miembros activos del Movimiento.
Una red de amor que influye sobre la vida cultural, política y económica de estos países. En el ’98 la Universidad Nacional de Buenos Aires, UBA, asignando un doctorado h.c. a Chiara Lubich, en el curso de un viaje suyo, reconoce que está en acto “un humanismo profético y emancipador, un ideal que establece puentes entre las diversas formas de saber”. Cuando Argentina, en estos últimos años, atraviesa una profunda crisis económica y política, miembros de los Focolares dan su aporte a la “Mesa de diálogo” entre la sociedad y el gobierno.
Lia ha seguido en modo especial, junto a otro de los primeros focolarinos, Vittorio Sabbione, el nacimiento y el desarrollo de la ciudadela deO’Higgins que ha llegado a ser la semilla de una sociedad renovada por el Evangelio, con un polígono empresarial que es punto de referencia para las empresas inspiradas en el proyecto de la Economía de Comunión, lanzado por Chiara Lubich precisamente en América Latina, en Brasil, en 1991.
En estos años, ha entretejido un diálogo profundo también con seguidores de otras religiones. Un budista, dirigiéndose a ella, escribe: “Ahora tú estás allí y nos atraerás cada vez más hacia la eternidad; y llegaremos renovados por el amor, como tú nos decías”. Chiara, anunciando su partida a todo el Movimiento, escribe: “No se siente la separación, porque la unidad con ella es cada vez más fuerte”.
En dos libros editados por Città Nuova, Lia ha hablado de su riquísima experiencia: ‘Giornale di viaggio’, en 1970, (traducido en Argentina por Ciudad Nueva con el título: ‘Tejiendo una red’) y ‘Alle radici’, en el 2003, donde narra los orígenes del Movimiento de los Focolares en Sudamérica.
«Un verdadero desarrollo africano debe llevar consigo una espiritualidad de comunión, una seria preocupación por el prójimo y la solidaridad con los necesitados – ha afirmado a la apertura el vicerrector de la CUEA, prof. John C. Maviiri .
“Las ideas innovadoras en esta conferencia ofrecen grandes esperanzas y oportunidades para el desarrollo humano, en un continente donde alrededor del 60% de las personas viven por debajo del nivel de pobreza”, concluyó Kiflemariam Abraham, profesor del mismo ateneo.
Presente también el nuncio apostólico en Kenia, arzobispo Paul Alain Lebeaupin: «Estoy encantado de que el Movimiento de los Focolares haya podido dar este mensaje de la EdC tan importante para el Papa «.
Los retos de África fueron tratados con lúcida racionalidad por Geneviève A. Sanze, experta en ética empresarial y desarrollo sostenible. Una gran relevancia se le dio a la experiencias concretas de empresarios y economistas de todo el mundo. Como Teresa Ganzon, consejera delegada del Banko Kabayan (Filipinas), en el sector de las micro finanzas, una realidad muy viva en África. O John Mundell, de EE.UU., presidente de Mundell & Associates, que compartió su experiencia diaria en su ambiente fuertemente competitivo.
En los días precedentes, del 23 al 25 de enero, la “Mariápolis Piero”, ciudadela de los Focolares en Kalimoni (Nairobi), había acogido a la primera “Economy of Communion School” para jóvenes aspirantes empresarios, africanos en su mayoría. “Uno de los eventos más fuertes que yo recuerde con l’EdC” – ha afirmado il prof. Bruni a la conclusión.
Entre los resultados de la escuela panafricana citamos: se pusieron las bases del futuro polo industrial en la Mariápolis Piero, con 15 socios y los primos fondos. Los polos empresariales son algunos de los elementos a la base de la intuición de la EdC. Surgen cerca de las ciudadelas del Movimiento para mantener siempre vivo el espíritu del proyecto. Se trata de una concentración de empresas, un laboratorio visible y un punto de referencia ideal y a la vez operativo de las otras empresas EdC. Actualmente existen 7 polos constituidos: en Argentina, Italia, Brasil (2), Croacia, Bélgica y Portugal, además de otros 3 que están naciendo: en Brasil (Benevides – PA), Filipinas y Alemania.
La adhesión de una decena de empresarios africanos a la Economía de Comunión con sus respectivas empresas.
Algunos proyectos concretos: como el ingreso del Bangco Kabayan en Burundi como partner en un programa de micro-crédito, comenzando así su primera actividad afuera de las Filipinas.
“Aquí la gente quiere vivir” – declara el coordinador Bruni a conclusión de la escuela – “Me ha impresionado ver aquí cuánto les gusta a los jóvenes estudiar. Para ellos entrar en un college es la meta de la vida, porque significa futuro. Se ven jóvenes que estudian de noche, a la luz de un farol de la calle, porque no todos tienen luz en sus casas… Sin este deseo y hambre de futuro nuestro movimiento no puede crecer”.
Fueron muchas las experiencias contadas por los jóvenes de los Focolares sobre su vida cotidiana: en el estudio, de sus actividades durante los fines de semana, organizando conciertos de solidaridad, construyendo “puentes de fraternidad” (como los jóvenes musulmanes de Tangeri). Muy fuerte y profunda la experiencia sobre el dolor, contada por una joven con una grave enfermedad, que dio pie a María Voce –invitada por los mismos jóvenes dada su presencia en España-, a hablar de la clave para construir la unidad: Jesús Abandonado, ápice del amor de Dios por los hombres. Ella invitó a los jóvenes a asumir los dolores de los otros, las divisiones, las dificultades… y transformarlas en amor, como hizo Él.
La presidente de los Focolares se dirigió a los jóvenes con su estilo profundo y directo: “Cuando se tira con el arco, cuando queremos dar en el blanco, tenemos que mirar más alto, porque en su trayectoria la flecha desciende. Tienen que mirar más alto para dar en el blanco. Miren a lo alto, no tengan miedo, porque ustedes son los protagonistas de sus vidas. No esperen al mañana para hacer un mundo nuevo. El mundo nuevo lo están haciendo ahora. Son ustedes. Y ya han empezado. ¿Cómo? Como dijeron los jóvenes que hablaron antes: asumiendo las palabras del más grande revolucionario, Jesucristo. Su revolución empezó hace dos mil años y todavía no ha terminado. Cada uno de nosotros debe hacer su parte por esta revolución, a partir de la palabra amor. Viviendo en el amor, siendo amor vivo hacia todas las personas que encuentren. No se contenten con menos”. Y concluyó con un reto: “Esta noche han empezado algo grande. Vayan adelante, sin miedo. El mundo es de ustedes. La revolución positiva ya empezó”.
¡Positive RevolutiON! Involucró también a miles de jóvenes que ya trabajan y viven por un mundo unido en las distintas zonas del mundo. De ello dan testimonio los numerosos mensajes que llegaron.
La jornada se concluyó a medianoche con una fiesta “explosiva” preparada por los Jóvenes por un mundo unido. Todos regresaron con la alegría estampada en sus rostros, con el compromiso de empezar enseguida la “revolución positiva”, como una respuesta concreta a la difícil situación por la que atraviesan los jóvenes, no sólo en España. Las próximas citas para todos son: el “Meeting internacional de los Jóvenes por un Mundo Unido”, en Castelgandolfo (Roma), antes de la beatificación de Juan Pablo II; y la Jornada Mundial de la Juventud en agosto 2011 en Madrid.
Los ecos inmediatos siguen llegando:
“Conocer gente nueva, de distintas partes de España, tantos jóvenes que –como yo- quieren un mundo distinto… ¡espero que se repita!”.
“Asombroso, nuevo, en estas horas siento que mejoré… “Basta mirar más alto, como en el tiro al blanco”. “Y ¡lo logramos!”.
“Me gustaron mucho las palabras de María Voce porque eran bellas y muy profundas. Cuando escuchas estas cosas reflexionas y te dices: “a partir de ahora seré una persona mejor”. Es emocionante ver a tantos jóvenes”.
“Muy bello y muy divertido. Ahora cuando vuelva a la escuela cada vez que haga algo pensaré: “esto lo hago por amor”.
“El hecho que fuera sencillo y preparado por todos de modo que todos se sintieran protagonistas ha ayudado mucho. Los talleres fueron una buena idea: había quien pensaba que iría a sentarse y a hablar de cosas poco interesantes, en cambio fueron divertidos, dinámicos y participativos”.
“¡No imaginaba a tantos jóvenes de nuestra edad! Esto ha sido muy alentador”.
“Este encuentro comporta un cambio, te recarga, sobre todo por lo que dijo María Voce al final: no dejen para mañana lo que podemos hacer hoy”.
Porque nuestra relación con el Padre, en efecto, no es puramente jurídica, como sería la de los hijos adoptivos, sino sustancial, ya que cambia nuestra naturaleza como por un nuevo nacimiento. Toda nuestra vida es animada por un principio nuevo, por un espíritu nuevo que es el propio Espíritu de Dios. Por eso no se acabaría nunca de cantar, con Pablo, el milagro de muerte y resurrección que realiza en nosotros la gracia del Bautismo. Esta Palabra nos dice algo que tiene que ver con nuestra vida de cristianos, en la cual el Espíritu de Jesús introduce un dinamismo, una tensión que Pablo condensa en la contraposición entre carne y espíritu, entendiendo por carne al hombre entero (cuerpo y alma) con toda su constitutiva fragilidad y su egoísmo permanentemente en lucha con la ley del amor, es más, con el Amor mismo que ha sido derramado en nuestros corazones. Aquellos que son guiados por el Espíritu, en efecto, deben afrontar cada día “el buen combate de la fe”4, para poder rechazar todas las inclinaciones al mal y vivir de acuerdo a la fe profesada por el Bautismo. ¿Cómo hacerlo? Sabemos que, para que el Espíritu Santo actúe, se necesita nuestra correspondencia y san Pablo, al escribir esta Palabra, pensaba sobre todo en ese deber de los seguidores de Cristo que es precisamente la negación del propio yo, la lucha contra el egoísmo en sus distintas formas. Es este morir a nosotros mismos lo que, sin embargo, produce vida, de manera que cada corte, cada poda, cada no a nuestro egoísmo es origen de luz nueva, de paz, de amor, de libertad interior: es puerta abierta al Espíritu. Al dejar más libre al Espíritu Santo que está en nuestros corazones, él puede ofrecernos con abundancia sus dones, puede guiarnos por el camino de la vida. ¿Cómo vivir, entonces, esta Palabra? Antes que nada tenemos que ser cada vez más conscientes de la presencia del Espíritu Santo en nosotros: llevamos en nuestro interior un tesoro inmenso, pero no nos damos cuenta lo suficiente. Poseemos una riqueza extraordinaria, pero que por lo general queda inutilizada. Además, para poder escuchar y seguir esa voz tenemos que decirle que no a todo lo que va contra la voluntad de Dios y decirle que sí a todo lo que él quiere: no a las tentaciones, cortando enseguida con las consiguientes insinuaciones; sí a las tareas que Dios nos ha confiado, sí al amor a todo prójimo, sí a las pruebas y a las dificultades que se nos presentan. Al hacerlo, el Espíritu Santo nos guía y le otorga a nuestra vida cristiana el sabor, el vigor, la incidencia y la luminosidad que la caracterizan cuando es auténtica. De esa manera, también quien está a nuestro lado advertirá que no somos sólo hijos de una familia humana, sino hijos de Dios. Chiara Lubich Palabra de Vida publicada por primera vez en junio de 2000.
«El grupo de los creyentes estaba totalmente compenetrado en un mismo sentir y pensar y ninguno consideraba de su exclusiva propiedad los bienes que poseía, sino que todos los disfrutaban en común».
Esta Palabra de vida nos presenta uno de esos cuadros literarios (véase también Hch 2, 42; 5, 12-16) en los que el autor de los Hechos de los Apóstoles nos da a conocer a grandes rasgos la primera comunidad cristiana de Jerusalén. Ésta se caracterizaba por su lozanía, su dinamismo espiritual., por la oración, por el testimonio y, sobre todo, por su gran unidad, rasgo que Jesús quería que fuese signo inconfundible y fuente de fecundidad de su Iglesia. El Espíritu Santo, que en el bautismo se les da a todos los que acogen la Palabra de Jesús, al ser espíritu de amor y de unidad, hacía de todos los creyentes uno, con el Resucitado y entre ellos, y los llevaba a superar todas las diferencias de raza, cultura y clase social.
«El grupo de los creyentes estaba totalmente compenetrado en un mismo sentir y pensar y ninguno consideraba de su exclusiva propiedad los bienes que poseía, sino que todos los disfrutaban en común».
Pero veamos con más detalle los aspectos de esa unidad. Ante todo, el Espíritu Santo obraba entre los creyentes la unidad de sus corazones y de sus mentes y, en la dinámica de la comunión fraterna, los ayudaba a superar los sentimientos que la hacían difícil. En realidad, el mayor obstáculo para la unidad es nuestro individualismo, es el apego a nuestras ideas, puntos de vista y gustos personales. Las barreras con las que nos aislamos y excluimos al que es distinto de nosotros se construyen con el egoísmo.
«El grupo de los creyentes estaba totalmente compenetrado en un mismo sentir y pensar y ninguno consideraba de su exclusiva propiedad los bienes que poseía, sino que todos los disfrutaban en común».
Y la unidad obrada por el Espíritu Santo se reflejaba necesariamente en la vida de los creyentes. Su unidad de pensamiento y de corazón se encarnaba y se manifestaba en una solidaridad concreta, en el compartir sus bienes con los hermanos y hermanas necesitados. Y precisamente porque su unidad era auténtica, no toleraba que en la comunidad unos viviesen en la abundancia mientras que a otros les faltaba lo necesario. «El grupo de los creyentes estaba totalmente compenetrado en un mismo sentir y pensar y ninguno consideraba de su exclusiva propiedad los bienes que poseía, sino que todos los disfrutaban en común». La Palabra de vida de este mes subraya la comunión y la unidad, tan encarecida por Jesús. Para realizarla, Él nos dio su Espíritu. ¿Cómo viviremos, pues, esta Palabra de vida? Escuchando la voz del Espíritu Santo, trataremos de crecer en esa comunión en todos los ámbitos. Ante todo, en el espiritual, superando los brotes de división que llevamos dentro de nosotros. Por ejemplo, sería un contrasentido querer estar unidos a Jesús y al mismo tiempo estar divididos entre nosotros comportándonos de un modo individualista, yendo cada uno por su cuenta, juzgándonos e incluso excluyéndonos. Por lo tanto, es necesario que nos convirtamos de nuevo a Dios, que nos quiere unidos. Además, esta Palabra nos ayudará a comprender cada vez mejor la contradicción que existe entre la fe cristiana y el uso egoísta de los bienes materiales. Nos ayudará a solidarizarnos realmente con los que están necesitados, aun dentro de nuestras posibilidades. Como nos encontramos en el mes en que se celebra la semana de oración por la unidad de los cristianos, esta Palabra nos impulsará a rezar y a reforzar nuestros vínculos de unidad y de comunión con nuestros hermanos y hermanas que pertenecen a otras Iglesias, con los que tenemos en común una única fe y un único espíritu de Cristo que recibimos en el bautismo. Chiara Lubich
Eran más de 60 entre docentes universitarios, sociólogos e investigadores del servicio social provenientes de Argentina, Brasil, Austria, Alemania, Rusia, Bélgica, Francia e Italia participaron en el Seminario Internacional: La acción agápica como categoría de interpretación de las Ciencias Sociales organizado por el grupo científico “Social-one, Ciencias Sociales en diálogo”, desarrollado en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo, el 17 y el 18 de enero de 2011.
Social-One es un grupo internacional de sociólogos e investigadores delas Ciencias Sociales que quiere llevar adelante una experiencia de vida, de estudio y de intercambio mediante una dinámica de escucha y de recíproca apertura, nutridos por el carisma de Chiara Lubich. Desde hace más de 10 años Social-One trata de analizar algunos conceptos fundamentales de las Ciencias Sociales mediante una doble lectura que, a partir de la tradición sociológica, ponga en evidencia las novedades que representa el Carisma de la Unidad.
Después de una serie de estudios sobre la relación social, sobre el conflicto, sobre relaciones interpersonales y la fraternidad, desde hace más o menos tres años, gracias a la lectura de una obra del francés Boltanski, uno de los más importantes sociólogos modernos, se lanzó la perspectiva de una nueva categoría conceptual, relacionada con la acción agápica (del griego: ágape, amor) es decir un amor que va más allá de la incertidumbre, del caos, del consumismo típico de las sociedades contemporáneas.
«En estos últimos dos años –subraya Vera Araujo, coordinadora de Social-One- hemos tenido la posibilidad de conversar con varios sociólogos italianos y de otras naciones sobre este argumento, enriqueciéndonos y sintiéndonos animados a proseguir».
Y así ha sido el Seminario –patrocinado por siete Universidades e Institutos Científicos- el cual tenía precisamente el objetivo de presentar a la comunidad científica algunas pistas de trabajo sobre la acción agápica, definida como “una acción, relación o interrelación social, en la cual los sujetos ofrecen más de lo que la situación requiere” –explicó Gennaro Iorio, sociólogo y profesor asociado de la Universidad de Salerno. “No es una forma de actuar utilitaria, de intercambio de mercado. La actitud agápica, para activarse, no parte del presupuesto que el otro corresponda el gesto”.
Enriquecieron el seminario más de 20 reportes científicos ofreciendo nuevas pistas de investigación.
«Nuestro corresponsal de Moscú nos dejó con 56 años, después de una rapidísima y despiadada enfermedad. Un ejemplo de seriedad profesional y humana».
Habíamos viajado juntos para reeditar el libro. En la vasta frontera. Historias de cristianos en el Cáucaso. De hecho era el corresponsal Ciudad Nueva, y de otras publicaciones portuguesas – Eduardo Guedes era de Lisboa, donde nació en julio de 1954- y gracias a su conocimiento del ruso y de los lugares era indispensable para completar la redacción de ese libro.
Recuerdo un viaje en taxi entre Vladikavkaz y Nazrán, capitales respectivamente de Osetia del Norte y de Ingusia. Era a finales de julio de 2007. La tensión era palpable, los acontecimientos del Cáucaso eran extremamente virulentos. El taxista le tenía miedo a ese viaje de pocas decenas de kilómetros, porque no se sabía cómo iban a reaccionar los soldados rusos en la frontera. Además se decía que en la región frecuentemente había secuestros con el fin de extorsionar a los extranjeros. Eduardo pasó todo el tiempo tranquilizando a ese hombre con una calma olímpica que siempre lo caracterizó.
En Nalcik, en cambio, en la capital de Cabardino-Balcaria, nos quedamos una semana para tratar de entrevistar a exponentes del mundo político y cultural de la República de Ciscaucasia. En dicha ocasión pude apreciar su forma de entrevistar, hecha sobre todo de silencios más que de palabras, en la seguridad de que en la entrevista lo que cuenta es que el interlocutor se sienta cómodo, de forma que pueda expresarse lo más clara y libremente posible.
Eduardo con Maria Voce all'incontro dei delegati di zona, ottobre 2010
En Beslán visitamos juntos al alcalde en la Escuela No. 1, la misma donde en septiembre de 2004 fueron asesinados alrededor de 300 niños, en el más feroz atentado que se recuerde de los acontecimientos de Cecenia e Ingusia. Recuerdo que en un dado momento me encontré en un oscuro pasillo tan sofocado que no lograba contener las lágrimas mientras hojeaba el cuaderno de un niño, todavía manchado de sangre. Me dijo: «La barbarie es incomprensible. Sólo el rostro ensangrentado de Cristo me puede aplacar».
De él recordamos decenas de artículos sobre la compleja situación rusa, caracterizados por una valiente veracidad y al mismo tiempo por la delicadeza de explicar un mundo que para nosotros italianos está todavía sepultado bajo toneladas de prejuicios.
Gracias Eduardo, de todo corazón, por lo que nos diste. Sigue viajando y mandándonos reportajes de la tierra donde ya nadie muere. Recordamos con conmoción la frase del Evangelio de Juan que Chiara Lubich te había sugerido como programa de vida: «Si fueras del mundo, el mundo amaría lo que es suyo». Tú amaste el mundo, y el mundo te ha amado. ¡Hasta la vista!».
Los “medios de comunicación”, además de ser ese maravilloso fenómeno que todos conocemos y que, en cierto modo, caracteriza a nuestra época, están muy cerca y tienen una importancia fundamental en la historia y en la actualidad de nuestro Movimiento, como tuve ocasión de destacar en el discurso que hice en Bangkok, en Tailandia, en enero de 1997, cuando la Universidad St. John’s, me otorgó y, en mí, al Movimiento que represento, el doctorado honoris causa, precisamente en Ciencias de las comunicaciones sociales.
Existe, efectivamente, una doble afinidad entre los medios de comunicación y nosotros que nos obliga a hablar de ellos. Ante todo una afinidad en lo que se refiere a los objetivos.
La finalidad del Movimiento de los Focolares es contribuir a realizar lo que nuestros jóvenes definen como el sueño de un Dios, es decir, la vehemente petición que Cristo hizo al Padre poco antes de morir: “Que todos sean uno”[1].
¿Y cuál es el objetivo de los medios de comunicación? Su vocación colectiva es evidente: también ellos están destinados a acercar a las personas entre sí.
Pero, lo que hace que los medios de comunicación sean tan afines a nosotros no es solamente el objetivo por el que trabaja el Movimiento. Existe una segunda afinidad y tiene que ver con el método: la espiritualidad de la unidad, típica del Movimiento, no se vive sólo en una dimensión personal, sino comunitaria, colectiva. En el desarrollo de los medios de comunicación de masa podemos individualizar un nuevo paso en el proceso evolutivo de la humanidad. Este desarrollo introduce en ella, digamos, una tensión incesante entre la complejidad y la unidad, entre la fragmentación y la búsqueda de la unidad, en tiempo real.
Si examinamos nuestra espiritualidad, comprobamos que, precisamente porque es el camino de la unidad, es un camino de comunión.
En un mundo invadido por el individualismo, en una Iglesia que cultivaba y proponía espiritualidades individuales antiguas, pero siempre admirables, el Espíritu Santo, veinte años antes del Concilio, impulsó a nuestro Movimiento a dar un decisivo viraje hacia los hombres.
No es este el momento de analizar minuciosamente los distintos puntos fundamentales sobre los que se apoya nuestra espiritualidad, pero podemos afirmar que en cada uno de ellos existe un marcado acento comunitario. Es, por lo tanto, un camino colectivo. Vamos a Dios a través del hombre, vamos a Dios junto al hombre, junto a los hermanos que amamos.
Y dado que este amor es recíproco, nos brinda la posibilidad de vivir según el modelo de la Trinidad, llegando a ser uno, como Dios es uno, sin estar nunca solos, como Dios, que es trino. Y Cristo está en medio de nosotros, como prometió: “Donde dos o más están reunidos en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos”[2].
Con el tiempo, esta espiritualidad se ha manifestado como una espiritualidad para el pueblo. Es el alma de una revolución de amor evangélico, capaz de difundirse rápidamente en el mundo entero. Y no sólo entre católicos, sino también entre cristianos de otras Iglesias, entre fieles de otras religiones, entre hombres de buena voluntad que aspiran a un mundo más unido. Es un fenómeno de fraternidad universal entre millones de personas, presentes en 184 naciones y animadas por una profunda exigencia: “sentirse una cosa sola” entre todos
Esta sed de sentirse unidos ha sido desde siempre una característica nuestra, desde el principio, cuando una densa red de cartas ponía en comunión entre nosotros la acción que Dios comenzaba en nuestras personas, una acción que crecía en la medida en que se compartía. (…)
El Movimiento cuenta con un sito oficial en la red Internet, donde se ofrece una presentación de los contenidos ideales, de la historia, de la difusión de los Focolares, con enlaces asitos análogos de otras naciones y páginas de noticias actualizadas. (…)
Como dije antes, nuestros “medios de comunicación” nacieron a partir de exigencias concretas, de pequeñas ocasiones, como el deseo de mantenernos en contacto o por la necesidad de poner al día a los que no estaban presentes en un acontecimiento considerado importante por nosotros o por el deber de apoyar espiritualmente a los que atravesaban dificultades.
Durante muchos años no hemos dado publicidad al Movimiento ni a su entusiasmante difusión, y aún hoy la que se hace no surge tanto del Movimiento, sino que más bien es espontánea.
Nuestra preocupación es que todo siga naciendo de la vida, aun estando cada vez más convencidos de que los medios de comunicación, por decir así, están hechos especialmente para nosotros, dada su vocación a la unidad de los pueblos. Por otra parte, recordamos que los primeros cristianos no contaban con estos medios. Contaban con su corazón que desbordaba el mensaje de Cristo, que pasaba de boca en boca, hasta tal punto que, como dijo Tertuliano, aún habiendo nacido ayer, ya habían invadido el mundo. Y Jesús sólo habló, no escribió nada, salvo en la arena.
Si echamos una rápida mirada a la situación actual de los medios de comunicación, no podemos ignorar que, junto al incesante desarrollo, que cada día los hace más útiles y fascinantes, presentan una serie de nuevos y grandes problemas para la sociedad, las familias y las personas. Y, por lo tanto, un panorama, lógicamente, de luces y sombras.
Para citar sólo algunas de ellas: la globalización que homogeneiza las culturas y sofoca las respectivas riquezas; el relativismo ético que mezcla mensajes importantes con otros superficiales o tendenciosos; la espectacularización de la existencia, que instrumentaliza el sufrimiento y la vida privada; el excesivo clima de competición dentro de las estructuras productivas de los medios de comunicación; la intromisión excesiva en la vida de la gente… ¿Cómo usar los medios sin ser manipulados por ellos?
Luces y sombras, decía… Los medios de comunicación hoy o son recibidos sin capacidad de crítica, o son desaprobados por la falta de moral, por la violencia, por la superficialidad que a veces proponen, o son sobrestimados como infalibles instrumentos de poder, casi nuevos ídolos de una humanidad sin otras certezas. Nosotros sabemos que son simples medios, pero queremos apreciar todo “su enorme potencial latente”, según una acertada expresión del Papa[3], queremos e invitamos a todos a hacer un buen uso de ellos, fiel al mensaje profético que contienen.
Este mensaje dice: “unidad”. Y aquí quisiera elevar un gran agradecimiento a Dios porque Él no está ausente, ni siquiera en estos modernos descubrimientos y en las nuevas tecnologías, por el modo como Él conduce la historia.
En efecto, precisamente hoy, en que la humanidad parece vagar en la oscuridad después de la caída de fuertes ideologías y la ofuscación de muchos valores, y por otra parte precisamente ahora en que se aspira a un mundo más unido, se reclama la fraternidad universal, precisamente ahora tenemos en las manos estos poderosos medios de comunicación, un signo de los tiempos que dice “unidad”. Y en todo esto ¿no está quizás presente la mano de Dios?
Nació en Ajello Calabro (Cosenza – Italia), el 16 de julio de 1937, es la primera de siete hijos. El padre era médico, la madre ama de casa. En el último año de estudios de Derecho en Roma (1959) encuentra en la universidad a un grupo de jóvenes focolarinos y queda fascinada por su testimonio evangélico. Finalizados los estudios ejerce la profesión en Cosenza convirtiéndose en la primera abogada del tribunal de la ciudad. A continuación estudia Teología y Derecho Canónico. En 1963, repentina e “irresistible” llega la llamada de Dios a seguir el camino de Chiara Lubich, a la que responde con prontitud: deja una carrera prometedora y se va a la escuela de formación de las focolarinas de Grottaferrata (Roma). Chiara le dará el nombre de Emmaus, con el cual desde entonces será conocida en el Movimiento. Se refiere al episodio de los dos discípulos que van por el camino con Jesús después de la resurrección, y nos recuerda el núcleo central del carisma de los Focolares: Jesús que se hace presente «donde dos o más están unidos» en Su nombre. Desde el 64 al 72 vive en Sicilia en los focolares de Siracusa y Catania, del 72 al 78 forma parte de la secretaría personal de Chiara Lubich y en los diez años siguientes vive en el focolar de Estambul, donde entabla relaciones a nivel ecuménico e interreligioso, con el entonces Patriarca de Constantinopla Demetrio I y con numerosos Metropolitas, entre los cuales el actual Patriarca Bartolomé I, en aquel tiempo secretario de Su Santidad Demetrio I, además de otros exponentes de varias Iglesias. En esta metrópolis turca de gran mayoría musulmana, el diálogo de la vida es el que caracteriza sus relaciones con los fieles del Islam. En calidad de experta en Derecho, a partir de1995 es miembro de la escuela Abbá, el Centro de Estudios interdisciplinarios presidido por Chiara Lubich, y a partir del 2000 es también corresponsable de la Comisión internacional de “Comunión y Derecho”, red de profesionales e investigadores comprometidos en el campo de la justicia. Desde el 2002 hasta su aprobación en el 2007, colabora directamente con Chiara Lubich para la actualización de los Estatutos Generales del Movimiento. El 7 de julio de 2008 es elegida presidenta del Movimiento de los Focolares y desde el inicio indica como estilo de la presidencia el compromiso de «dar prioridad a las relaciones» y de tender con todas las fuerzas al fin para el cual nació el Movimiento: construir la unidad a todos los niveles, en todos los campos, recorriendo los caminos del diálogo abiertos por Chiara Lubich. El 27 de julio de 2008, concluida la Asamblea General, María Voce es recibida por Benedicto XVI en su residencia de CastelGandolfo, junto con el Co-presidente Giancarlo Faletti y una representación internacional del Movimiento. El 23 de abril de 2010 el Papa Benedicto XVI la recibe en una audiencia privada. El Papa habla de un «carisma que construye puentes, que hace unidad» e invita a continuar adelante con un amor cada vez más profundo y tendiendo a la santidad. En octubre del 2008 participa e interviene en el Sínodo de los Obispos sobre “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”. El 24 de noviembre 2009 es nombrada por el Papa Benedicto XVI Consultora del Pontificio Consejo para los Laicos y el 7 de diciembre 2011, Consultora del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización. Numerosos los viajes para encontrar las comunidades del Movimiento esparcidas por el mundo y seguir los contactos con personalidades del mundo civil y eclesial, del ámbito cultural y político, ecuménico e interreligioso. De particular relevancia: enero 2009 en África, enerofebrero 2010 en Asia, febrero 2011 en Tierra Santa, marzo-abril 2011 en América del Norte y marzo-abril 2012 en los países de Hispanoamérica, en Australia y Nueva Zelanda, enero-febrero 2013, en Jordania agosto-septiembre 2013, en Brasil marzo-abril 2014. Etapas importantes para reforzar las relaciones de amistad y colaboración iniciados en los casi 70 años de vida del Movimiento de los focolares, y que dejan entrever nuevos desarrollos en el campo de la fraternidad. El 12 de septiembre 2014 fue elegida para un segundo mandato consecutivo. Inmediatamente llegó la confirmación de la Santa Sede –como prevén los Estatutos de los Focolares: “Al inicio de este segundo mandato, auguramos a la Dra. María Voce una especial asistencia del Espíritu Santo y confiamos su servicio a la materna intercesión de María Santísima, de quien hoy se celebra la fiesta de su Santo Nombre”, escribe el Card. Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos.
Lancio del sito da Maria Voce in un collegamento video dalla Spagna, 22 gennaio 2011.
Chiara, la cual desde aquel 14 de marzo del 2008 nos mira desde el cielo. Ella, una gran comunicadora, la cual apenas descubrió que “Dios nos ama inmensamente!”, sintió que tenia que decirlo a todos usando los medios de comunicación a su alcance en esos tiempos, como lo demuestran las centenas de “cartitas”. Ella, que siempre confió mucho en los medios de comunicación y en las nuevas tecnologías, viéndoles como instrumento para difundir el Ideal del mundo unido, como podrán escuchar en el vídeo publicado para la inauguración del nuevo sito. A ella va nuestra gratitud y a ella dedicamos el nuevo sito internacional del Movimiento .
Hemos dedicado todo el año a este proyecto con la ayuda de muchos: los primeros focolarinos, la redacción -con representantes de todas las realidades del Movimiento-, los delegados del mundo, el personal técnico, los gráficos, los traductores y los asesores. Un equipo maravilloso, al cual agradecemos muchísimo ya que nos ha permitido llegar donde nos encontramos hoy.
El hecho que la pagina esté en línea no significa que el sito esté “terminado”, mas bien significa que es una proyecto “en evolución” permanente. Una entidad viva, que construiremos y mantendremos al día con el aporte de todos Uds. El objetivo: presentar la vida del Movimiento de los Focolares.
El 17 de enero, casi como conclusión de la estadía en tierra Catalana. María Voce fue al santuario de Montserrat, patrona de Cataluña, acompañada por el Abad P. Josep M. Soler. El encuentro se distinguió por la estima recíproca, en continuidad con la fraternidad y comunión que desde hace años caracterizan las relaciones entre los Focolares y los benedictinos. También Chiara Lubich –durante su estadía en España en el 2002- había afirmado, durante la visita al monasterio de Montserrat: “Muchas veces los Movimientos pueden ofrecer el ejemplo de la frescura evangélica y carismática, así como el impulso generoso y creativo de la evangelización. Por su parte, los Movimientos pueden aprender mucho del testimonio de la vida consagrada, que custodia múltiples tesoros de sabiduría y experiencia”. Cuando el abad supo que Chiara Luce Badano –la joven recientemente beatificada en Roma- había estado en Montserrat algunos años antes de su muerte se sintió feliz. “¡Hay otra cosa que nos une!”, exclamó el P. Josep.
Siempre el lunes 17 el Cardenal de Barcelona, Mons. Sistach, acogió a María Voce con gran afecto, recordando la visita de Chiara en el 2002. Y todavía una noche tuvo lugar un encuentro entre la Presidente y el Arzobispo de La Seu d’Urgell y co-príncipe de Andorra, Mons. Joan-Enric Vives i Sicília.
El viaje se concluyó con la visita a la Sagrada Familia, consagrada en noviembre pasado por el Papa Benedicto XVI, y a la editorial Ciutat Nova, edición catalana de Ciudad Nueva.
Ahora se prosigue hacia la tierra de Andalucía, a Sevilla, al sur de España.
‘Economy of Communion: A new paridigme for the African Development’ es el título de la 1ª Escuela Panafricana de Verano sobre Economía de Comunión, que tendrá lugar del 23 al 25 de enero en la Mariápolis Piero, en Nairobi (Kenia). En ella participarán 110 jóvenes aspirantes a empresarios que quieren aprender a construir empresas de comunión, así como expertos en la Economía de Comunión procedentes de Estados Unidos, Filipinas e Italia. Se esperan jóvenes de toda África (Costa de Marfil, Burkina Faso, Malí, Togo, Camerún, República Centroafricana, Congo, Kenia, Uganda, Burundi, Tanzania, Madagascar, Sudáfrica y Angola). Se hablarán 4 idiomas: inglés, francés, portugués e italiano.
Formación, reciprocidad e inculturación son los pilares fundamentales de la escuela. “La Escuela Panafricana de Verano se basa en tres presupuestos:” – afirma Luigino Bruni, responsable a nivel mundial del proyecto EdC – “en primer lugar, la cooperación al desarrollo hoy se hace con personas y no con capitales; sin universidades de calidad no puede hacerse un desarrollo serio. Segundo: el método de la escuela será la reciprocidad; los profesores occidentales no irán a enseñar a los jóvenes africanos, sino que desde la enorme estima que sentimos por esta cultura todos aprenderán de todos. Y tercero: el desarrollo no puede alcanzarse sin una cultura empresarial, que hoy falta en Africa. Africa necesita abrirse al mercado salvando las raíces “comunitarias” que están tan arraigadas en el ADN de su cultura. Por eso la “Economía de Comunión” puede ser una oportunidad verdaderamente importante.”
Los días siguientes, del 26 al 28 de enero de 2011, la Universidad Católica de Nairobi (The Catholic University of Eastern Africa), acogerá la celebración de la Conferencia Internacional sobre Economía de Comunión, en la que se espera la participación de más de 300 personas. Es la primera vez que se presenta la Economía de Comunión en una universidad africana. El Dr. Aloys Blasie’ Ayako, Decano de la Facultad de Comercio de esta prestigiosa universidad, ha deseado vivamente la realización de este evento – en el que se prestará especial atención a la “cultura empresarial” – ya que ve en la cultura de la Economía de Comunión una gran esperanza para su pueblo.
Para dar continuidad a este importante momento, hay en proyecto una serie de cursos en la CUEA para difundir y profundizar en una cultura económica de empresa para Africa, de cuya realización se haría cargo el grupo de economistas y estudioso que trabajan en todo el mundo en el desarrollo de la Economía de Comunión.
El fatigoso proceder de la democracia en Europa: es el tema propuesto en el curso de formación política de la “Escuela de participación” para los jóvenes de Cagliari. Es 13 de enero. El contexto no es de los más fáciles. De hecho, en Cerdeña hace semanas crece la tensión social. Y también entre los jóvenes se abre paso la desilusión, la desorientación, el rechazo, en relación a todo lo que les pueda deparar el futuro. Sin embargo, también esta vez, muchos están presentes en la cita. Jóvenes y tutores de la escuela, rodeados de otras numerosas personas avisadas de boca en boca.
¿Qué tiene que decir a la Ciencias Políticas y a la democracia con sus paradojas, la decisión de mirar a la persona y a la sociedad a partir de una nueva definición de la relación social, la fraternidad universal?
A partir de este interrogante Daniela Ropelato, huésped de la velada y docente de Ciencias Políticas de del Instituto Universitario Sophia de Loppiano, compartió en su exposición con los presentes los puntos principales de una reflexión que involucra a políticos e investigadores, ciudadanos y funcionarios de la administración pública, que han encontrado en el Carisma de la Unidad el fundamento para el compromiso público.
La Escuela de Cagliari no es una experiencia aislada: es una de las 10 “Escuelas de participación” nacidas recientemente en Italia, que forman parte de la red internacional de Escuelas del MPPU. “Comunidades de aprendizaje” –así las llaman en Argentina- para jóvenes que no se resignan a la prevalencia de un estilo político que hiere la convivencia, y que han decidido poner en práctica una “política de comunión”.
Los jóvenes de Cerdeña presentes son protagonistas del encuentro: en ellos la fraternidad encuentra una decidida adhesión.
“Un empuje a ser más operativos, también en lo pequeño” –comentó uno de los presentes “para ser ciudadanos, conscientes del aporte que cada uno puede dar”, y todavía “se puede hacer política en casa, en una sala de espera, en una tienda, en una plaza, dando nuestra opinión y dando testimonio con nuestra vida”.
«Por otra parte, su Escuela está dedicada a “Domenico Mangano”, quien fue de los primeros que se donaron personalmente a favor de una política renovada por la lógica del Evangelio, constructor de justicia y de fraternidad, no sólo al servicio de su ciudad, Viterbo, sino también de esa red más amplia que hoy es el MPPU en Italia y más allá. Un ejemplo de que, también en Cerdeña, sigue dando fruto, confirmando que una fecunda relación entre generaciones puede dar origen a esa innovación tan necesaria, también en la esfera pública.
«La non-violencia es, en India, una noble tradición. Ella se encarnó en Ganhi, quien con el método de la no-violencia –desobediencia civil, marchas pacíficas de protesta, no cooperación, ayunos, etc.- despertó en 300 millones de creaturas esclavizadas y hambrientas la conciencia de la libertad y las guió a la independencia de India y de Paquistán. (…)
Parte de la constatación que desde entonces la violencia ha dominado la historia humana, la cual, en gran parte, es una lista de batallas, revoluciones, agresiones: como lo es también la crónica cotidiana, entretejida en buena parte por robos, homicidios, atropellos y enfrentamientos.
También nuestra época está llena de opresión y maltrato hacia la libertad, la verdad, la paz, la prosperidad.
La violencia se anida en nuestro subconsciente.
(…) Donde hay un orden, se truncan la mayoría de los delitos; (pero) junto al proceder agresivo, instintivo, existen otras formas, que podríamos considerar, reflexivas, civiles, conducidas por la presión moral hasta llegar al culto de la personalidad, con imposición de ritos, tendientes a ensalzar al violento, como si fuera un Dios, poniendo a los otros a sus pies como siervos.
Quien siembra vientos recoge tempestades. La no-violencia no siembra vientos, por lo general. A ella no la mueve la soberbia, sino por la humildad; no el instinto sino la razón; y ve las personas y los eventos desde una perspectiva que va más allá de lo contingente y se alimenta de lo Eterno.
La no-violencia por lo tanto se basa en una doctrina, en una espiritualidad o en un método de acción, sobre todo en los tiempos modernos, para vencer la opresión política, el racismo, la guerra, y todo mal común, sin recurrir a la guerra, ni al antirracismo, ni a la venganza, sino oponiendo la vida a la muerte, el amor al odio, la paz a la guerra, el sufrimiento a las vejaciones.
La no-violencia frena la espiral de la violencia, importada de las luchas de clase, de raza, de ideología y de cualquier otro tipo: trunca el ciclo del mal, porque la víctima responde con el bien, o la menos no responde con otro mal.
Se objeta: ¿La no violencia no es utopía, fanatismo, sentimentalismo?
Se responde: – No es inconsciente una idea, que logra reunir, potenciar y conducir a la independencia política y a la reforma económica una población de 400 millones de habitantes (como India), dividida por castas, idiomas, religiones, distancias. ¿Qué otro ideal habría sido capaz de suscitar tal milagro, en ese ambiente y en esas condiciones?
No es una debilidad. La misma demuestra una fuerza que requiere valentía. Como decía Mahatma Gandhi: “Se necesita valor para resistir a la violencia, hace falta haber vencido el miedo”.
Quien vence el temor está en el amor, según la enseñanza del Evangelio: Dios es amor y el amor aleja el temor.
«Eterno Padre, haz que se aceleren los pasos hacia la plena comunión entre la Iglesia Católica y la Ortodoxa», imploró la presidente de los Focolares sobre la tumba de los patriarcas Atenágoras I y Dimitrios I, en una de los raros intervalos concedidos por la lluvia, cuando estuvo, con el grupo de focolarinos de Estambul, en el pequeño cementerio de Balikli, que se encuentra dentro del santuario ortodoxo de María fuente de la Vida. «A ambos, que conocieron muy bien a Chiara Lubich, les confiamos el proseguimiento del camino ecuménico». Después de la importante audiencia con el Patriarca Bartolomé I (motivo del viaje), la permanencia de la Presidente en la histórica ciudad estaba ligada a algunos encuentros, como con el padre Luigi Iannitto, franciscano conventual, de 91 años, quien conoció el carisma de la unidad en 1949 y que, en los años Setenta, dio vida al primer grupo que empezó a vivir la espiritualidad focolarina. En un clima de gran amistad se desarrolló la cita con un grupo de musulmanes de Estambul, que desde hace años colaboran estrechamente con el Movimiento. Mons. Louis Pelatre, vicario apostólico de la Iglesia Latina de Estambul acogió con viva cordialidad a María Voce. Se conocen desde los Ochentas, cuando ambos vivían en esta metrópolis. Por lo tanto inmediatamente entraron en los grandes temas, empezando por los diálogos y sus prioridades. «Son la nueva frontera, no podemos cerrarnos» subrayó el prelado, expresando gran aprecio por la obra que el Patriarca ortodoxo está desarrollando en el diálogo ecuménico y con los musulmanes. Finalmente agradeció calurosamente a María Voce «no sólo por haber mantenido en Estambul los dos focolares sino por haberlos renovado con la llegada de dos focolarinos jóvenes ». A propósito de lo que significa vivir en situaciones de frontera, Mons. Pelatre, refirió que a quien, cada tanto, le pregunta que está haciendo en Turquía, considerando el reducido número de fieles, él siempre responde: «No es justo decir que no hay nada que hacer, más bien se trata de entender cómo hacer ». En la misma avenida – dedicada al Papa Roncalli, porque el futuro Juan XXIII fue nuncio aquí en los años Cuarenta- está la sede de la Nunciatura Apostólica, donde tuvo lugar el encuentro con el Arzobispo Antonio Lucibello. Fue caluroso el saludo inicial por el común origen calabrés, que prosiguió con la visita a la oficina de quien fue el futuro pontífice. El coloquio fue muy confidencial, en buena parte se dedicó a la relación con el Islam. «Un diálogo que es intercultural antes que interreligioso», como se puso de relieve. Expresó su profunda estima en relación con el incansable trabajo ecuménico y con el Islam desarrollado por Bartolomé I. María Voce volvió a visitar algunos lugares simbólicos de la ciudad, la Mezquita Azul, el Museo de Arte Islámico. En Santa Sofía –primero basílica, después mezquita, ahora museo- dijo confidencialmente: «No logro contener la conmoción, a pesar de la multitud: es un lugar que nos une enseguida con el Cielo. Sentí que tenía que pedirle perdón a Dios por la desunidad que se ha creado entre las Iglesias». Antes de regresar a Roma, una velada con la comunidad focolarina de Estambul. Recuerdos de un tiempo, primer contacto con tantas personas, profundo intercambio de vida, escucha intensa y ruidosas carcajadas. «Te sentimos una de nosotros», le dijeron a María Voce durante los saludos finales. Y ella: «Entonces consideren que tienen una presidente turca». de Paolo Lòriga, enviadootras fotos