Dar ánimo
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La violencia, incluso la verbal, parece ser cada vez más una característica de nuestra época. En las redes sociales, además, las divisiones se vuelven virales y crean aún más odio, acentúan las polarizaciones y cierran el diálogo. No es fácil salir de este círculo vicioso. Phil y Laura son estadounidenses: Phil vive en Tucson, Arizona, y Laura es de Boston. Políticamente están en bandos opuestos, pero comparten el carisma de la unidad y el compromiso de vivir el Evangelio cada día. Aquí cuentan cómo han experimentado que no solo la palabra, sino también la escucha sincera puede abrir brechas en los muros de las convicciones más obstinadas.
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Visitar a quien está enfermo
Vivir como protagonistas

François-Xavier Nguyên Van Thuân nació en Huê (Vietnam) el 17 de abril de 1928, en una familia profundamente católica. Ordenado sacerdote en 1953, se dedicó con fervor a la formación de los seminaristas, distinguiéndose como profesor, rector y guía espiritual. En 1967 fue nombrado Obispo de Nha Trang, y allí promovió una pastoral misionera, al lado de los pobres y atenta al apostolado de los laicos.
En 1975 San Paulo VI lo eligió como Arzobispo Coadjutor de Saigón, pero pocos meses más tarde fue arrestado por el régimen comunista. Transcurrió trece años en prisión, nueve de los cuales en aislamiento. En esa prueba supo unirse íntimamente a Cristo crucificado, transformando el sufrimiento en entrega y la soledad en comunión con la Iglesia. Durante esos años nacieron sus “Pensamientos de esperanza” que pasaron a ser un auténtico testamento espiritual, capaz de iluminar la fe de millones de personas en todo el mundo.

Hacia mediados de la década de 1970, un encuentro decisivo fue el que tuvo con Chiara Lubich y la espiritualidad del Movimiento de los Focolares, con el carisma de la unidad y la centralidad de Jesús Abandonado –Jesús que experimenta el abandono del Padre en la cruz, expresión máxima del amor– que representó una fuente de fortaleza, incluso en los momentos más oscuros.
Fue liberado en 1988 y debió exiliarse; se estableció en Roma, en donde San Juan Pablo II lo llamó a servir a la Iglesia como Vicepresidente (1994) y luego Presidente (1998) del Pontificio Consejo de la Justicia y la Paz. Desde esa función anunció incansablemente el Evangelio de la paz y de la justicia, viajando por todo el mundo.
En el año 2000 fue invitado por San Juan Pablo II a predicar los ejercicios espirituales para la Curia Romana. Fue creado Cardenal en 2001; vivió el último período marcado por la enfermedad con serenidad y total abandono a Dios. Murió en Roma el 16 de septiembre de 2002, dejando una herencia espiritual de fe inquebrantable, esperanza luminosa y amor misericordioso.
Hoy su figura sigue hablando a la Iglesia y al mundo. Su vida, plasmada por la cruz y por la esperanza, da testimonio de que el amor de Cristo puede transformar toda noche en aurora.

Vivir la esperanza
Pensamientos de François-Xavier Nguyen Van Thuan
escritos durante los primeros meses en prisión (*)
979. Tú quieres desencadenar una revolución: renovar el mundo. Podrás cumplir esa preciosa misión que Dios te ha confiado sólo con la “potencia del Espíritu Santo”. Cada día, allí en donde vives, prepara un nuevo Pentecostés.
980. Comprometido en una campaña que tiene como objetivo hacer felices a todos. Sacrifícate continuamente, con Jesús, para llevar la paz a las almas, desarrollo y prosperidad a los pueblos.
981. Sigue siendo fiel al ideal del apóstol: “dar la vida por los hermanos”. De hecho, «nadie tiene un amor más grande que éste» (Juan 15, 13).
982. Grita un solo lema: «Todos uno», que quiere decir: unidad entre los católicos, unidad entre los cristianos y unidad entre las naciones. «Como el Padre y el Hijo son uno» (cf. Juan 17, 22-23).
985. Debes atenerte firmemente a un único principio-guía: la oración. Nadie es más fuerte que la persona que reza.
986. Observa una sola regla: el Evangelio… No es difícil, ni complicada o legalista como las demás. Por el contrario es dinámica, amable y estimulante.
994. Para tu apostolado usa el único método eficaz: el contacto personal. Con él entras en la vida de los demás, los comprendes y los amas. Las relaciones personales son más eficaces que las prédicas y que los libros.
(*) De: El camino de la esperanza. Dar testimonio de la pertenencia a Cristo con alegría, Città Nuova, 6° edición, Roma 2004.
a cargo de Waldery Hilgeman e Hubertus Blaumeiser
Tener compasión de los que sufren

Son dos o tres palabras. Nada mas. Pero son suficientes para orientar toda la jornada. De hecho, se publican apenas comienza el día y al amanecer llegan al WhatsApp o por mail e “iluminan” todo el día. Expresan un pensamiento del Evangelio o un valor universal y motivan a ponerse en acción, a involucrarse, a mirar más allá de las propias ocupaciones o preocupaciones.
Una idea genial, por su simplicidad y su facilidad de difusión, surgida de Chiara Lubich para ayudar a vivir el momento presente a quienes colaboraban con ella en el Centro internacional de los Focolares. Pero como suele ocurrir, viendo que la idea y los efectos eran muy positivos, se difundió como las ondas en el agua cuando arrojamos una piedra, atravesando fronteras, idiomas, costumbres y lenguajes.
La fundadora de los Focolares, en los años siguientes se refería con frecuencia al “passapalabra” y las experiencias que provocaba en las personas que lo ponían en práctica. Alguna vez para alentar a no disminuir la intensidad, o proponer alguna nueva comprensión, como cuando sugirió agregar tacitamente al pensamiento propuesto cada día la intención de vivirlo “sobre todo en contacto con los hermanos”. Marcó un cambio profundo, no solo ya para buscar la perfección personal, sino para situarnos constantemente en el hermano o la hermana que tenemos a nuestro lado, en sus necesidades, como destinatarios de nuestro amor concreto.
Poco a poco fue creciendo y desarrollándose. En la actualidad el “pensamiento del día” recuerda algún aspecto de la Palabra de vida propuesta para el mes o las lecturas de la liturgia. Se traduce en 23 idiomas. Algunos, al reenviarlo, o publicarlo en las redes sociales, le agregan un pensamiento personal, una pista para ponerlo en práctica. Otros lo ilustran con una imagen o crean un “short” de Youtube. Y hasta hay quien crea cada día una breve canción. Todos los medios de comunicación y todas las redes sociales son útiles para difundirlo entre amigos y conocidos tomando la precaución de preguntar antes si se tiene interés en recibirlo.
No son palabras dichas al viento. Por el contrario provocan, motivan a la acción, sobre todo en la relación con el entorno y con las personas que encontramos durante la jornada, como cuenta Marisa, de Brasil: “Hoy iba a dar clase a la Universidad casi sin ganas de seguir. Tengo la edad para jubilarme, pero perdí algunas promociones y por el momento tengo que trabajar porque mis hijas todavía necesitan mi ayuda económica. Entonces renuevo mi ‘Por ti, Jesús’ cada vez que voy a la Universidad. Justamente el pensamiento de hoy es: ‘Cumplir con nuestros deberes’”.
Desde Senegal, Don Christian escribe: “Gracias por el passapalabra. Me ayuda a nutrir mi vida espiritual y a iluminar mi relación con Dios y con mis hermanos y hermanas cada día”. Mientras que para Maria Teresa, de Argentina, recibirlo cada día es una respuesta de Dios. “Trabajo en la pastoral de inmigrantes y ayer acompañé a uno de ellos en la presentación de un libro que escribió sobre neuroconducción. Me pareció importante estar junto a él en estos momentos en los que podía compartir y ayudarlo a difundir sus talentos. Fue una nueva y hermosa experiencia de unidad con él y con las personas que fueron y que acogieron su conferencia como un don que tenía para ofrecer”.
Son solo algunas pinceladas de la vida que genera en los cientos, miles, cientos de miles de personas o quizá muchos más con o sin una creencia religiosa que se despiertan cada mañana con el anhelo de vivir las dos o tres palabras del “pensamiento del día”.
Carlos Mana
Foto: © Pixabay
Actuar con sabiduría
Buscar al que está lejos
Amar sin medida
Participar en la alegría
Ser luz

De nuevo amigos
En mis años juveniles, estando en desacuerdo con mi párroco a quien consideraba demasiado autoritario y rígido en las estructuras, poco a poco me había alejado incluso de la práctica religiosa; hasta que el testimonio de un grupo de cristianos que ponían en práctica el mandamiento nuevo de Jesús (Juan 13, 34-35) me permitió volver a creer y en el cambio de conducta que había derivado de ello me sentí impulsado, como primera cosa, a reconciliarme con la persona que yo había juzgado. Le pedí disculpas y pusimos en claro nuestra relación. Detrás de cierta forma que él tenía de moverse y que no me gustaba, encontré un corazón capaz de comprender. Años más tarde, tras haber hecho una elección radical de Dios, fui a compartirla con el párroco que ya se había vuelto mi amigo. Él no se la esperaba y conociendo mis capacidades pictóricas, me pidió que decorara un cartel en el que se exponían los avisos de las peregrinaciones que solía organizar para los parroquianos. Era un aporte en realidad modesto, pero para él fue muy significativo. Era el sello de la nueva armonía que existía entre nosotros.
(F. – Italia)
Michel y sus chicos

Michel seguía la formación humana y espiritual de un grupo de adolescentes. Durante las vacaciones de Pascua los llevó a una especie de retiro en un colegio que había quedado vacío en ese período de receso escolar. Los chicos eran unos treinta, todos muy inquietos. La primera velada la transcurrieron jugando y fue bien. Lo difícil era el descanso nocturno, porque había que esperarse alguna travesura de los muchachos. Por ello, una vez que los mandó a dormir y apagó las luces, Michel esperó. Silencio. Después de las 22, oyó que algunas puertas de las habitaciones se abrían delicadamente. Dejó que salieran todos, después apareció repentinamente y encendió las luces del pasillo. Los chicos se quedaron petrificados, esperando un discurso de reprobación. Pero en cambio Michel exclamó: “Y ahora… vamos todos al centro a comernos unas frites (las patatas fritas belgas, hechas con una técnica particular y que son una especialidad). Los chicos no se lo imaginaban. Estaban felices, salieron y cada uno recibió su porción de frites. Luego, todos contentos, volvieron al alojamiento muy tranquilos. Conquistados por Michel, el retiro tuvo excelentes resultados.
(G.F. – Belgio)
Mis alumnos de ambientes vulnerables
Antes de descubrir el Evangelio como un código de existencia, cuando era chico pensaba que el que seguía a Jesús tenía que renunciar a muchas cosas. Ahora sé que la única cosa a la que debe renunciar es al propio egoísmo. Todo el resto es ganancia. Después de ese cambio de rumbo, cada vez más se ha ido haciendo presente en mí la exigencia de profundizar el conocimiento, mediante estudios teológicos, de ese Dios que ha cambiado mi vida. Para mí ahora enseñar religión en algunos grupos en donde no faltan alumnos vulnerables es una misión que nace del deber de comunicarles el don que yo he recibido. No es fácil: por lo general, dado el contexto social del que provienen, la situación de pobreza y la falta quizás de modelos en los que reflejarse, son tabula rasa en lo que se refiere a la religión. La Iglesia con sus preceptos es algo distante para ellos, algo superado. Ante todo, tengo que hacerme amigo de ellos, entrar en sus intereses. En todos hay algo positivo para destacar; y entonces, partiendo de allí, es más fácil que se abran y reciban el mensaje cristiano.
(Gerardo – Italia)
Maria Grazia Berretta
(extraído de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, año X– n.1° septiembre- octubre 2025)
Foto: © Pixabay
Dejarse transformar por el amor de Dios
Superar la intransigencia

Del 1 al 3 de octubre de 2025 se celebrará en Castel Gandolfo (Italia) la conferencia internacional “Raising Hope for Climate Justice” (Brindando Esperanza por la Justicia Climática) un encuentro histórico que conmemora el décimo aniversario de la encíclica Laudato Si’ y busca impulsar una respuesta global frente a la crisis climática y ecológica desde la fe, la política y la sociedad civil.

El evento contará con la participación de Su Santidad el Papa León XIV, junto con líderes de alto nivel como la ministra de Medio Ambiente de Brasil Marina Silva y el exgobernador de California Arnold Schwarzenegger, así como obispos, responsables de organismos internacionales, líderes indígenas, expertos en clima y biodiversidad, y representantes de la sociedad civil.
Durante tres días, se sucederán conferencias, paneles de discusión, momentos espirituales y encuentros culturales que pondrán de relieve el camino recorrido desde la publicación de Laudato Si’ y los pasos urgentes que deben darse de cara a la COP30 en Brasil.
«En un tiempo marcado por retos globales y profundas heridas —declara Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, que es socio del evento—, nuestro compromiso por la unidad y la paz no puede excluir el compromiso por una justicia climática que ponga en el centro la dignidad humana y el cuidado de la creación. Como Focolares, queremos colaborar con todos para cuidar y salvaguardar nuestra casa común, viviendo con una nueva responsabilidad la proximidad con los pobres y la solidaridad entre generaciones para un futuro sostenible».
La conferencia será presencial en Castel Gandolfo y contará con retransmisión en directo, lo que permitirá a miles de personas y medios de comunicación de todo el mundo seguir los mensajes clave y participar en la conversación global.
Stefania Tanesini


Del 4 al 6 de junio de 2025, en la vigilia del Jubileo de los Movimientos, que reunió en la Plaza San Pedro las diversas realidades eclesiales con la participación del Papa León XIV, se realizó en el Vaticano el Encuentro anual con moderadores de las asociaciones de fieles, de los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades, en el que también estuvieron presentes los Focolares. Poner juntos los carismas para contribuir al camino de unidad en la Iglesia es el común deseo que ha animado a los distintos participantes, en un momento histórico que nos muestra un mundo enormemente lacerado y polarizado. Compartimos a continuación algunas entrevistas a presidentes y fundadores que ponen de relieve la gran necesidad de sentirse hermanos en este proceso y, al mismo tiempo, la gratitud por el ponerse al servicio para reforzar, todos juntos, la esperanza.
Escuchemos al Padre Alexandre Awi Mello
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Ser causa de alegría
Volver a empezar
Ser instrumentos de paz
Estar atentos al prójimo

Acoger sin miedo
Tener un corazón abierto
El amor se demuestra con los hechos

Del 4 al 6 de junio de 2025, en la vigilia del Jubileo de los Movimientos, que reunió en la Plaza San Pedro las diversas realidades eclesiales con la participación del Papa León XIV, se realizó en el Vaticano el Encuentro anual con moderadores de las asociaciones de fieles, de los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades, en el que también estuvieron presentes los Focolares. Poner juntos los carismas para contribuir al camino de unidad en la Iglesia es el común deseo que ha animado a los distintos participantes, en un momento histórico que nos muestra un mundo enormemente lacerado y polarizado. Compartimos a continuación algunas entrevistas a presidentes y fundadores que ponen de relieve la gran necesidad de sentirse hermanos en este proceso y, al mismo tiempo, la gratitud por el ponerse al servicio para reforzar, todos juntos, la esperanza.
Escuchemos a Moysés Louro Azevedo Filho
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El que ama no excluye

En el Antiguo Testamento, los pastores contaban las ovejas al volver de los campos, dispuestos a buscar a la que se hubiese perdido. Incluso se internaban en el desierto de noche con tal de encontrar a las ovejas descarriadas.
Esta parábola es una historia de pérdida y hallazgo que pone en el primer plano el amor del pastor. Este se da cuenta de que falta una oveja, la busca, la encuentra y se la carga a hombros porque está debilitada y asustada, quizá herida, y no es capaz de seguir al pastor por sí sola. Es él quien la lleva a resguardo y, por último, lleno de alegría, invita a sus vecinos a celebrarlo con él.
«Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido».
Los temas recurrentes de este relato podemos resumirlos en tres verbos: perderse, encontrar y celebrar.
Perderse. La buena noticia es que el Señor va a buscar a quien se extravía. Muchas veces nos perdemos en los desiertos cercanos, o en los que nos vemos obligados a vivir, o en los que nos refugiamos; son los desiertos del abandono, de la marginación, de la pobreza, de las incomprensiones, de la falta de unidad. El Pastor nos busca también allí, y aunque lo perdamos de vista, él nos encontrará siempre.
Encontrar. Intentemos imaginarnos la escena de la afanosa búsqueda por parte del pastor en el desierto. Es una imagen que impacta por su fuerza expresiva. Podemos entender la alegría tanto del pastor como de la oveja. El encuentro entre ambos devuelve a la oveja la sensación de seguridad por haberse librado del peligro. Por tanto, el encontrar es un acto de misericordia divina.
Celebrar. Él reúne a sus amigos para celebrarlo, porque quiere compartir su alegría, tal como ocurre en las otras dos parábolas que siguen a esta, la de la moneda perdida y la del padre misericordioso [1]. Jesús quiere que entendamos la importancia de participar de la alegría con todos y nos inmuniza contra la tentación de juzgar al otro. Todos somos personas encontradas.
«Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido».
Esta Palabra de vida es una invitación a ser agradecidos por la misericordia que Dios tiene con todos nosotros personalmente. El hecho de alegrarnos, de gozar juntos, nos presenta una imagen de la unidad donde no hay contraposición entre justos y pecadores, sino que los unos participamos en la alegría de los otros.
Escribe Chiara Lubich: «Es una invitación a comprender el corazón de Dios, a creer en su amor. Inclinados como estamos a calcular y a medir, a veces creemos que el amor de Dios por nosotros también podría llegar a cansarse […] La lógica de Dios no es como la nuestra. Dios nos espera siempre; es más, le damos una inmensa alegría cada vez que volvemos a Él, aunque se tratase de un número infinito de veces»[2].
«Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido».
A veces podemos ser nosotros los pastores, los que cuidamos unos de otros y vamos con amor a buscar a quienes se han alejado de nosotros, de nuestra amistad, de nuestra comunidad; a buscar a los marginados, a quienes están perdidos, a los pequeños, aquellos que las pruebas de la vida han apartado a los márgenes de nuestra sociedad.
Nos cuenta una educadora: «Había varios alumnos que venían a clase esporádicamente. Durante mis horas libres solía ir por el mercado que está al lado de la escuela, esperando encontrarlos en ese lugar, porque me había enterado de que trabajaban allí para sacarse un dinero. Un día por fin los vi, y ellos se quedaron asombrados de que hubiese ido personalmente a buscarlos, y les impactó ver lo importantes que eran para toda la comunidad educativa. Desde entonces empezaron a venir regularmente a clase y fue en verdad una fiesta para todos».
Patrizia Mazzola y el Team de la Palabra de Vida
Foto: © billow926-unsplash
[1] Cf. Lc 15,8 e 15,11
[2] C. LUBICH, Palabra de vida de septiembre de 1986: Palabras de Vida/1 (1943-1990) (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 387-388.

«Había varios alumnos que asistían a clase esporádicamente –explica una maestra–. Durante mis horas libres solía ir por el mercado que está al lado de la escuela, esperando encontrarlos en ese lugar, porque me había enterado de que trabajaban allí para sacarse un dinero. Un día por fin los vi, y ellos se quedaron asombrados de que hubiese ido personalmente a buscarlos y les impactó ver lo importantes que eran para toda la comunidad educativa. Desde entonces empezaron a venir regularmente a clase y fue realmente una fiesta para todos.»
Este hecho expresa el valor irrenunciable de cada ser humano. Nos habla de acogida incondicional, de una esperanza que no se rinde y de una alegría compartida cuando se recupera la dignidad al reintegrarse en la comunidad como alguien único e insustituible.
Hay momentos en la vida en que no todos podemos seguir el mismo ritmo. Nuestra propia fragilidad, o la de los demás, nos impide caminar siempre al lado de quienes nos acompañan. Las causas pueden ser muchas: cansancio, confusión, sufrimiento… Pero precisamente ahí se activa una forma de amor profundamente humana y radicalmente comunitaria: es el amor atento que sabe detenerse a mirar a quien ya no puede seguir el paso, que se hace cercano y no abandona. Es un amor que, como una madre o un padre con sus hijos, recoge, protege y acompaña. Es un amor paciente que mira al otro con comprensión, respeto y confianza. Se trata de llevar los pesos los unos de los otros, no como un deber, sino como una opción de amor lúcida y libre que se compromete a caminar más lentamente, si es necesario, para mantener viva y unida la comunidad familiar y/o social.
Este tipo de amor —el que se preocupa, el que busca, el que incluye— no distingue entre buenos y malos, entre “dignos” e “indignos”. Nos recuerda que todos, en algún momento, podemos estar perdidos, y que la alegría colectiva del reencuentro es más fuerte que cualquier juicio o separación.
Esta idea es una invitación a ver al otro no por lo que ha hecho, sino por el hecho de que es único y digno de ser amado. Nos invita a vivir la ética del “cuidar”, sin dejar atrás ni abandonar a nadie, restableciendo así vínculos rotos y celebrando juntos el haber contribuido a hacer el mundo un poco más humano.
Martin Buber, filósofo judío, al reflexionar sobre la relación profunda entre las personas como lugar de verdad, afirma que la autenticidad no se encuentra en lo que hacemos en soledad, sino en el encuentro con el otro, sobre todo cuando se da con respeto y gratuidad.
Foto: © Sabine van Erp en Pixabay
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LA IDEA DEL MES, es elaborada por el «Centro para el diálogo con personas de convicciones no religiosas» del Movimiento de los Focolares. Se trata de una iniciativa nacida en 2014 en Uruguay para compartir con amigos no creyentes los valores de la Palabra de Vida que es la frase de la Escritura que los miembros del Movimiento se esfuerzan por poner en práctica en su vida cotidiana. Actualmente LA IDEA DEL MES es traducida a 12 idiomas y se distribuye en más de 25 países, con adaptaciones del texto según las diferentes sensibilidades culturales. www. dialogue4unity.focolare.org
Dar al amor el primer lugar
Hacer de cada obstáculo un trampolín

Foto: © Focolare Media
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No sé si te ha pasado alguna vez, pero a veces, tras un gran incendio forestal, cuando todo está quemado, desnudo, cubierto de ceniza, sin vida, se vislumbra el brote de una pequeña planta. Justo ahí, donde todo parecía muerto. Al observarla, siento una sensación maravillosa: allí donde la vida parecía terminar, la naturaleza es más fuerte. Crece, vence, vive, incluso cuando parece imposible. Es en esos momentos que comprendo lo maravilloso que es vivir en un planeta capaz de regenerarse, a pesar de sus heridas.
Pero ¿cuánto tiempo más podrá hacerlo?
El 2 de julio se publicó el Mensaje del Santo Padre León XIV para la X Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebrará el lunes 1 de septiembre de 2025, titulado Semillas de Paz y Esperanza. ¡Qué espléndido legado nos dejó Francisco con su Encíclica Laudato si’ , publicada hace diez años: tan oportuna, importante y valiosa! Y me parece muy hermoso que el Papa León XIV recoja plenamente este legado, anunciando el mes dedicado al Cuidado de la Creación (del 1 de septiembre al 4 de octubre), que comienza precisamente con esta jornada de oración.
Pero ¿qué anuncia realmente este Mensaje?
Volviendo al ejemplo del incendio forestal, León XIV nos recuerda que la semilla “se entrega por completo a la tierra y allí, con la fuerza impetuosa de su don, brota la vida, incluso en los lugares más insospechados, con una sorprendente capacidad de generar futuro”. Luego se dirige a nosotros, los habitantes de este mundo, recordándonos que “en Cristo somos semillas”. No solo eso, sino “semillas de paz y esperanza”.
Una invitación firme y clara a vivir la iniciativa ecuménica del “Tiempo de la Creación”, del 1 de septiembre al 4 de octubre: un mes de iniciativas que se deben idear, preparar e implementar, para poner cada vez más énfasis en el cuidado de nuestra “casa común”, que todos habitamos, independientemente de nuestras diferencias. “Junto con la oración, son necesarias la voluntad y las acciones concretas que hagan perceptible esta ‘caricia de Dios’ sobre el mundo”, afirma el Papa León. Y también: “Parece que aún no se tiene conciencia de que destruir la naturaleza no perjudica a todos del mismo modo: pisotear la justicia y la paz significa afectar sobre todo a los más pobres, a los marginados, a los excluidos. (…) Trabajando con dedicación y ternura se pueden hacer germinar muchas semillas de justicia, contribuyendo así a la paz y a la esperanza”.
Todos están llamados a participar: individualmente o en grupos, en asociaciones, organizaciones, empresas… ¿por qué no? Cada uno con sus propias ideas, su propio compromiso.
En su Mensaje, el Papa León XIV escribe: “La encíclica Laudato si’ ha acompañado a la Iglesia católica y a muchas personas de buena voluntad durante diez años. Que siga inspirándonos y que la ecología integral sea cada vez más elegida y compartida como camino a seguir. Así se multiplicarán las semillas de esperanza, que debemos “cuidar y cultivar” con la gracia de nuestra gran e inquebrantable Esperanza, Cristo Resucitado”.
¿Y qué hace el Papa? Él lo inicia todo, promoviendo primero estas iniciativas. Instituye, por primera vez en la historia de la Iglesia, la “Misa por el Cuidado de la Creación”, oficializada mediante el Decreto sobre la Misa pro custodia creationis. El Papa León XIV utilizó esta nueva fórmula el 9 de julio de 2025, durante una Eucaristía privada que celebró en Borgo Laudato Si’, durante su estancia en Castel Gandolfo (Roma). A partir de ahora, cualquier persona puede solicitar celebrar una Misa con esta intención: la de ser fieles custodios de lo que Dios nos ha confiado: en nuestras decisiones diarias, en las políticas públicas, en la oración, en el culto y en nuestra forma de vivir en el mundo.


El título Semillas de Paz y Esperanza parece hoy una profecía cautivadora. Son quizás las únicas palabras que, en estos tiempos oscuros para la humanidad, siguen teniendo significado. Son las palabras que nos permiten recomenzar, sembrar, creer que esa hierba fresca seguirá creciendo incluso donde la tierra parece reseca y muerta. Acciones como estas me hacen comprender que todas las Iglesias se mantienen firmes en las cuestiones esenciales para la vida de la humanidad. Y, sobre todo, que nunca dejan de pensar en el futuro de las nuevas generaciones.
Maria De Gregorio
Foto: © Pixabay
Ser coherentes
“Ama y haz lo que quieras”
Hacer sentir la cercanía

Del 4 al 6 de junio de 2025, en la vigilia del Jubileo de los Movimientos, que reunió en la Plaza San Pedro las diversas realidades eclesiales con la participación del Papa León XIV, se realizó en el Vaticano el Encuentro anual con moderadores de las asociaciones de fieles, de los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades, en el que también estuvieron presentes los Focolares. Poner juntos los carismas para contribuir al camino de unidad en la Iglesia es el común deseo que ha animado a los distintos participantes, en un momento histórico que nos muestra un mundo enormemente lacerado y polarizado. Compartimos a continuación algunas entrevistas a presidentes y fundadores que ponen de relieve la gran necesidad de sentirse hermanos en este proceso y, al mismo tiempo, la gratitud por el ponerse al servicio para reforzar, todos juntos, la esperanza.
Escuchemos a Chiara Amirante, fundadora de la Comunidad Nuevos Horizontes.
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Cuidar el ambiente
Dar importancia al prójimo
Ayudarse a afrontar las dificultades
Explorar caminos de diálogo

Cultivar la relaciones familiares
Adherirse a Dios
Trabajar por el bien común

Del 4 al 6 de junio de 2025, en la vigilia del Jubileo de los Movimientos, que reunió en la Plaza San Pedro las diversas realidades eclesiales con la participación del Papa León XIV, se realizó en el Vaticano el Encuentro anual con moderadores de las asociaciones de fieles, de los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades, en el que también estuvieron presentes los Focolares. Poner juntos los carismas para contribuir al camino de unidad en la Iglesia es el común deseo que ha animado a los distintos participantes, en un momento histórico que nos muestra un mundo enormemente lacerado y polarizado. Compartimos a continuación algunas entrevistas a presidentes y fundadores que ponen de relieve la gran necesidad de sentirse hermanos en este proceso y, al mismo tiempo, la gratitud por el ponerse al servicio para reforzar, todos juntos, la esperanza.
Escuchemos a Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio.
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Vivir el momento presente
Guardar silencio para escuchar la voz de la verdad