Movimiento de los Focolares
Un pequeño milagro en 27 horas

Un pequeño milagro en 27 horas

Jueves, 5 de febrero, 22:00

Christine Schneider-Heinz y Michael Heinz, de Eggenburg, cerca de Viena, Austria, leyeron un breve mensaje en sus celulares de la comunidad de los Focolares en Kiev: hay una necesidad urgente de ropa de invierno para la gente de Ucrania. Ambos llevan mucho tiempo comprometidos con la ayuda a refugiados de diversos países, habiendo organizado albergues en su ciudad y colaborado con la asistencia inicial. Inmediatamente, comenzaron a pensar en quienes involucrar.

Viernes 6 de febrero, antes del café de la mañana

Llegan los primeros mensajes y solicitudes, la primera a una amiga que trabaja en la fábrica de zapatos cercana y que ha conseguido organizar donaciones de zapatos varias veces. A las 10:00 h, llega la confirmación de 100 pares de zapatos de invierno, con transporte incluido a Eggenburg.

Viernes 6 de febrero – 11:30 h

Se publica un mensaje en WhatsApp y se envía una invitación a todos los amigos de la zona: entregar ropa de abrigo y calzado para la gente de Ucrania por la tarde, entre las 18:00 y las 20:00 h, en la parroquia católica.

Viernes 6 de febrero – 18:00 h

Christine Schneider-Heinz y Michael Heinz ya han revisado sus armarios y se dirigen a la parroquia con las primeras bolsas, con etiquetas en inglés y ucraniano para que puedan empaquetar y etiquetar todo lo que llegue.

Lo que les espera es increíble: presencian una muestra abrumadora de solidaridad y disponibilidad. La alcaldesa compartió la petición en la aplicación municipal, la parroquia a través de la suya, y muchos compartieron compartido el mensaje en sus propios estados y en diversos grupos.

La gente llega con chaquetas, junto con cajas, bolsas y paquetes llenos de cosas. Algunos traen la mercancía, otros la reciben, la clasifican, la empaquetan y la etiquetan. Jóvenes de Járkov y Afganistán, y mujeres de Kiev y Eggenburg trabajan codo con codo.

Algunas familias regresan directamente de sus vacaciones en la nieve y traen espontáneamente su equipo de esquí y ropa térmica. Un hombre se quita su preciada chaqueta de plumas, la deja allí y se va a casa en mangas de camisa. Muchos no se conocen, pero se quedan para ayudar, y todos están contentos de contribuir. A las 22:30, dos minibuses ya están llenos.

Sábado 7 de febrero, temprano por la mañana

Los dos primeros minibuses parten hacia Viena, donde se descarga el material en el punto de entrega. Mientras tanto, la clasificación, el etiquetado y el embalaje continúan en la parroquia de Eggenburg. El tercer minibús sale hacia Viena a las 14:00.

Las donaciones llegan de todas partes, y participa una gran variedad de personas: el alcalde actual y dos exalcaldes, el asistente pastoral y un profesor de alemán, un pizzero afgano y otros comerciantes, padres con hijos y jubilados.

Se percibe una gran cordialidad entre todos: la gente se abraza, pero también hay quienes dejan sus bolsas en la puerta con timidez y se marchan rápidamente.

Alguien escribió: “Dios mío, algo así nos da esperanza de que la humanidad aún puede cambiar el rumbo. Se percibe el deseo de ayudar después de todas las noticias de la Kiev bombardeada y helada. Entonces alguien empieza a ayudar, y de repente ocurre un pequeño milagro”.

Sábado, 7 de febrero, 15:00 h

Más de una tonelada ha sido clasificada, empaquetada, etiquetada, cargada y entregada al punto de recogida para Ucrania. Han pasado veintisiete horas desde la petición. La entrada de la parroquia está vacía y ordenada. ¿Fue un sueño? No. Pero quizás Eggenburg experimentó un pequeño milagro.

De Christine Schneider-Heinz
https://fokolar-bewegung.at/nachrichten/die-magie-des-augenblicks

Foto: © Sepp Schachinger, Michael Heinz

Ha concluido el camino preasambleario

Ha concluido el camino preasambleario

Ha terminado el “Itinerario Pre-Asambleario” en preparación de la Asamblea General del Movimiento de los Focolares, que empezará el próximo 1 de marzo de 2026 en Castel Gandolfo (Italia) con la participación de los representantes de las distintas ramas y movimientos, elegidos en las diferentes áreas geográficas. Estarán también los miembros de derecho (los que forman parte del actual gobierno, el Consejo General y los Delegados en las varias áreas geográficas), y los invitados por la Presidenta.

Hemos entrevistado Cynthia Chammas, joven de la ciudad de Damasco (Siria) que participará en la Asamblea junto con otros jóvenes como representantes del Movimiento Gen.

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Foto: © Joaquín Masera – CSC Audiovisivi

Chiara Lubich: «Dios nos necesita»

Chiara Lubich: «Dios nos necesita»

«Mira que hago nuevas todas las cosas»

(…) No es un sueño, ni una utopía, ni un deseo apasionado, sino una certeza repetidamente atestiguada por Dios en la Biblia. Será la respuesta que Dios dé a las fatigas con las que sus hijos han trabajado por su Reino. Será la coronación de la fidelidad con la que sus hijos han vivido su Palabra. Será el despliegue completo de la potencia del Espíritu Santo, que Jesús ha introducido en la historia con su muerte y resurrección.

Sin embargo, desde que Jesús vino a la tierra, esta renovación, aunque sea en medio de tantas dificultades, ya ha empezado, ya está en acción. Desde ahora todos los que lo dejan vivir en sí mismos -y Jesús vive en nosotros si ponemos en práctica su Palabra- experimentan este milagro de su gracia, que hace nuevas todas las cosas: transforma el sufrimiento en paz y serenidad interior, vence la debilidad, el odio, el egoísmo, la soberbia, la avaricia y cualquier mal; hace pasar de la esclavitud de las pasiones y del miedo a la gozosa libertad de los hijos de Dios. Y no se limita a transformar al individuo, sino que transforma a través de él a toda la sociedad.

(…)

De hecho, Dios quiere renovar todas las cosas: nuestra vida personal, la amistad, el amor conyugal, la familias quiere renovar la vida social, el mundo del trabajo, de la educación, de la cultura, de la diversión, de la sanidad, de la economía, de la política…. en una palabra, todos los sectores de la actividad humana.

Pero para hacer esto, Él tiene necesidad de nosotros. Necesita personas que dejen vivir en ellas mismas su Palabra, que sean su Palabra viva, otros Jesús en sus ambientes. Y ya que la caridad es palabra que lo resume todo, plenitud de la Ley, tratemos de ponerla en práctica amando a los hermanos como a nosotros mismos, sin diluir la Palabra de Dios, sin menguarla.

Advertiremos una continua renovación antes que nada en nuestro corazón y muy pronto la descubriremos evidente en torno a nosotros.

Chiara Lubich
Foto: © Kaike Rocha by Pexels

La enfermedad en comunión

La enfermedad en comunión

Tengo 62 años, soy irlandés y vivo en Taiwán desde hace muchos años. Padezco fibrosis pulmonar desde hace un tiempo, así que cuando empecé a sentirme más cansado, pensé que solo era un empeoramiento. Fui al médico casi sin darle importancia. En cambio, me dijeron, sin rodeos y sin preparación: cáncer en etapa 4, ya extendido al otro pulmón y quizás a otras partes.

Mi primera reacción fue llamar a mi esposa. Ella y mi hija, que vive con nosotros en Taiwán, estaban sentadas junto al teléfono en silencio. Mi otra hija está en Irlanda. En ese momento, no temí por mí: mis pensamientos se dirigieron de inmediato a ellas, al peso que esta noticia les impondría. Y con ello, un profundo arrepentimiento por todas las veces que no las había amado lo suficiente, por las heridas dejadas en el camino. Parecía demasiado tarde para enmendar el daño.

Un día, un sacerdote vino a celebrar misa en nuestra casa. Conozco el Movimiento de los Focolares desde los once años, y siempre he vivido la ofrenda de mí mismo a Dios durante la consagración. Pero esa vez entendí algo nuevo: podía poner en el cáliz, junto conmigo, a todas las personas a las que había hecho daño. Podía encomendárselas a Jesús para que sanara lo que yo ya no podía reparar. Fue un inmenso alivio. Desde entonces, una gran serenidad me acompaña.

Hace ocho años, a mi esposa le diagnosticaron cáncer de mama. Ya hemos pasado por momentos difíciles. Entonces, como ahora, elegimos confiar en el amor del Padre. Cuando rezo el Padrenuestro y digo: “Hágase tu voluntad”, siento que toda mi vida está custodiada en el cielo. El futuro no me pertenece: está en manos de Dios. Solo tengo que decir que sí.

A menudo recuerdo Loppiano, en Italia, donde de joven sentí una poderosa llamada a seguir a Jesús. Con el tiempo, comprendí que era una invitación a reconocerlo sobre todo en el dolor, en ese rostro que el carisma llama “Jesús Abandonado”. Incluso cuando mi esposa estaba enferma, ante la cruz comprendí que no basta con quedarse allí mirando: debemos subir con Él, entrar en su abandono y dejarnos guiar hacia el Padre. La casa está allí.

Antes de mi diagnóstico, tenía una vida plena: enseñaba en la universidad, orientaba a estudiantes y jóvenes, apoyaba a familias y participaba en la vida del Movimiento. Ahora todo se ha reducido. Estoy de baja y rara vez salgo para evitar el contagio. Pero está sucediendo algo sorprendente: la gente me está contactando. Me escriben desde todos los continentes, rezan por mí. Jóvenes de Taiwán han creado un grupo para rezar juntos cada semana. Pensé que había sembrado poco; ahora veo que el amor está volviendo multiplicado.

Cuando hablo abiertamente de mi enfermedad, muchos encuentran el valor para abrir sus heridas. Mi debilidad se convierte en un espacio de comunión. Es como si, elevado en la cruz, Cristo atrajera corazones hacia sí. Esta enfermedad, que humanamente es una condena, se revela como una oportunidad de aceptación.

Hay dolores que se pueden compartir con todos, y otros que solo se pueden decir a Dios, en un diálogo profundo con Él. Sé que llegarán momentos en que ni siquiera tendré la fuerza para ofrecer mi dolor. Por eso me preparo así: repitiendo mi sí: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22,42). Sé que no soy capaz de afrontar solo lo que viene. Pero también sé que no estaré solo.

En estos meses he aprendido que el amor no es propiedad de quienes conocen a Jesús o se llaman cristianos. En el hospital, los médicos y enfermeras que me atienden no comparten mi fe, pero aman con una delicadeza y un cuidado que me conmueven. He visto en sus gestos cotidianos — una llamada extra, una explicación paciente, una presencia discreta — que el amor es más grande que las etiquetas. Cuando miro el dolor con los ojos del amor, no se queda encerrado en el miedo: se transforma, convirtiéndose en un espacio de esperanza, algo misteriosamente positivo. Es como si cada acto de cuidado, incluso inconsciente, ya fuera un viaje hacia Dios, porque el amor, dondequiera que esté, siempre conduce a Él.

Y dentro de esta inmensa comunión — formada por familiares, amigos, estudiantes, jóvenes, médicos que aman sin quizá comprender del todo por qué — experimento que todo está custodiado en un plan para el bien. No tengo que controlarlo ni comprenderlo del todo: solo puedo habitarlo, día tras día, con gratitud.

Recogido por Carlos Mana

Foto © Engin Akyurt-Pexels

Informe 2025: de la norma a la cultura

Informe 2025: de la norma a la cultura

En 2025, el Movimiento de los Focolares dio nuevos pasos para estructurar y hacer verificable el compromiso de protección de la persona, con especial atención a los menores y a los adultos en situación de vulnerabilidad. Se trabajó en tres direcciones:

  • consolidación de las normas;
  • fortalecimiento organizativo;
  • crecimiento formativo y cultural.

En el ámbito normativo, el Movimiento redactó y aprobó la Política para la Protección de las Personas en el Movimiento de los Focolares, que entró en vigor el 1º de enero de 2026. La Política recoge valores, responsabilidades y praxis, conecta protocolos y líneas guía, define normas de conducta, criterios para entornos seguros y una clara atención a las personas que han sufrido abusos, previendo la escucha, el acompañamiento y –en los casos establecidos– medidas de apoyo y reparación.

A nivel organizativo, el 2 de septiembre de 2025 se creó la Oficina para la Protección de la Persona, con la tarea de coordinar las actividades de protección, monitorear los compromisos y los plazos, supervisar las comunicaciones oficiales y apoyar a los responsables territoriales. Como soporte, cuenta con la Mesa de asesoramiento y acción, un organismo compuesto por expertos en los ámbitos de la formación, de la comunicación, del derecho, del acompañamiento a personas que han sufrido abusos. Su tarea consiste en evaluar la coherencia de las acciones emprendidas con los valores fundacionales del Movimiento de los Focolares, proponer orientaciones y planes estratégicos y favorecer la colaboración con expertos y redes externas, garantizando una actualización constante sobre las normativas vigente y las mejores prácticas en materia de protección.

Descargar el Informe 2025 haciendo click sobre la imagen

En diálogo con la Iglesia católica, en el bienio 2024-2025 se desarrolló una colaboración con la Comisión Pontificia para la Protección de Menores (CPPM). La Comisión examinó el Protocolo para la gestión de los casos de abuso y formuló varias observaciones; además, solicitó informaciones para incluir en su Informe anual de 2024 un análisis de las políticas del Movimiento. Las recomendaciones de la CPPM dieron lugar a un proceso de aplicación ya parcialmente completado (entre otras cosas, la publicación del Reglamento interno de la Comisión Central Independiente y la rendición de cuentas de los recursos ofrecidos) y, respecto a la parte restante, en fase de definición o desarrollo (integraciones que deben introducirse en los Estatutos Generales del Movimiento de los Focolares, herramientas informáticas y canales institucionales para la confidencialidad de los datos).

El compromiso con la formación para la protección integral de la persona se ilustró en un primer documento que ofrece una síntesis de los cursos y las intervenciones en el bienio 2024-2025. Los datos muestran el trabajo hecho para una difusión cada vez más capilar de la formación, el refuerzo de las comisiones y los referentes locales y, al mismo tiempo, ponen de relieve algunas cuestiones críticas sobre las que es necesario intervenir: la continuidad de la formación, la adaptación intercultural de los materiales y la mejora de los flujos de comunicación.

El conjunto de estas medidas —Política de Protección, Oficina para la Protección, colaboración con la CPPM, formación y transparencia en la rendición de cuentas— expresa la voluntad de proseguir con decisión por el camino de la prevención, de la responsabilidad compartida y la escucha de las personas que han sufrido abusos, en la convicción de que la protección es parte integrante de la misión del Movimiento y un servicio al bien común.

En esta perspectiva, las palabras que el Santo Padre dirigió a los participantes en la

conferencia «Construir comunidades que tutelen la dignidad» resuenan también para los

Focolares como una indicación a seguir:

«Aprecio, por tanto, y aliento su propósito de compartir experiencias y caminos de aprendizaje sobre cómo prevenir toda forma de abuso y sobre cómo rendir cuentas, con verdad y humildad, de los procesos de protección emprendidos. Los exhorto a llevar adelante este compromiso para que las comunidades se vuelvan cada vez más ejemplo de confianza y de diálogo, donde cada persona sea respetada, escuchada y valorada.
Allí donde se vive la justicia con misericordia, la herida se transforma en una rendija de gracia»[1].

Stefania Tanesini

Entrevista a S. E. Mons. Alí Herrera, secretario de la Pontificia Comisión Tutela Minorum de la Iglesia Católica.

Descarga el Informe 2025


[1] Mensaje del Santo Padre León XIV a los participantes en el encuentro «Construir comunidades que tutelen la dignidad», promovido por la Comisión Pontificia para la Protección de Menores. Roma, 15 de noviembre de 2025