Movimiento de los Focolares
Inicia la Asamblea General de los Focolares

Inicia la Asamblea General de los Focolares

Según el Artículo 1 del Reglamento de la Asamblea General del Movimiento de los Focolares, los participantes vivirán este encuentro en profunda comunión, para fortalecer la unidad en todo el Movimiento y guiarlo hacia la realización de sus objetivos. La Asamblea es, en efecto, uno de los momentos más significativos para el Movimiento de los Focolares y se celebra cada cinco años, según lo establecido por el Decreto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida (2021).

Se celebrará en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo (Roma), donde 320 participantes ─incluidos aproximadamente 50 observadores─ están llegando de diferentes países, culturas y contextos eclesiales y religiosos. Los une la adhesión al espíritu y a los valores del Movimiento fundado por Chiara Lubich (1920-2008) y reconocido por la Iglesia católica como Asociación privada, universal y de derecho pontificio.

La Asamblea iniciará con un retiro espiritual de tres días. El 5 de marzo, la actual presidenta, Margaret Karram, presentará su informe de fin de mandato, acompañado de algunas reflexiones del copresidente Jesús Morán. En los días siguientes se alternarán sesiones plenarias y trabajos en 30 grupos, dedicados a explorar las temáticas que se han recibido de las comunidades de los Focolares en todo el mundo.

Los argumentos que orientarán estos trabajos se centrarán en cómo implementar el carisma, o sea, crear relaciones de fraternidad y unidad en el contexto global actual mediante el compromiso por la paz y la justicia social, el diálogo en un mundo polarizado, el uso responsable de las tecnologías, el diálogo como instrumento privilegiado entre las Iglesias cristianas y con personas de diferentes credos y convicciones no religiosas, la ecología integral y la gobernanza participativa. Una de las temáticas será también la transmisión del carisma de los Focolares a las futuras generaciones del Movimiento. Además, se prevén sesiones de debate sobre las propuestas de modificación de los Estatutos Generales y de los Reglamentos de las distintas ramificaciones del Movimiento.

La jornada del 12 de marzo se dedicará a la elección de la presidenta y el copresidente, cargos que─ según los Estatutos Generales de los Focolares─ deben ser confirmados por la Santa Sede. Posteriormente, el 15 de marzo, la Asamblea elegirá a los Consejeros Generales, completando así la formación del nuevo gobierno del Movimiento.

Para preparar esta Asamblea, las comunidades de los Focolares en 150 países participaron en un amplio proceso de escucha y discernimiento sinodal, aportando ideas y prioridades para el futuro. Esto dio lugar a cientos de aportes sobre temas clave y sobre los desafíos que el Movimiento está afrontando a nivel interno y en el contexto global. Las comunidades territoriales también expresaron sus preferencias sobre las candidaturas para el gobierno del Movimiento.

Stefania Tanesini
Foto Centro Mariapoli Castel Gandolfo: © CSC Audiovisivi

Un pequeño milagro en 27 horas

Un pequeño milagro en 27 horas

Jueves, 5 de febrero, 22:00

Christine Schneider-Heinz y Michael Heinz, de Eggenburg, cerca de Viena, Austria, leyeron un breve mensaje en sus celulares de la comunidad de los Focolares en Kiev: hay una necesidad urgente de ropa de invierno para la gente de Ucrania. Ambos llevan mucho tiempo comprometidos con la ayuda a refugiados de diversos países, habiendo organizado albergues en su ciudad y colaborado con la asistencia inicial. Inmediatamente, comenzaron a pensar en quienes involucrar.

Viernes 6 de febrero, antes del café de la mañana

Llegan los primeros mensajes y solicitudes, la primera a una amiga que trabaja en la fábrica de zapatos cercana y que ha conseguido organizar donaciones de zapatos varias veces. A las 10:00 h, llega la confirmación de 100 pares de zapatos de invierno, con transporte incluido a Eggenburg.

Viernes 6 de febrero – 11:30 h

Se publica un mensaje en WhatsApp y se envía una invitación a todos los amigos de la zona: entregar ropa de abrigo y calzado para la gente de Ucrania por la tarde, entre las 18:00 y las 20:00 h, en la parroquia católica.

Viernes 6 de febrero – 18:00 h

Christine Schneider-Heinz y Michael Heinz ya han revisado sus armarios y se dirigen a la parroquia con las primeras bolsas, con etiquetas en inglés y ucraniano para que puedan empaquetar y etiquetar todo lo que llegue.

Lo que les espera es increíble: presencian una muestra abrumadora de solidaridad y disponibilidad. La alcaldesa compartió la petición en la aplicación municipal, la parroquia a través de la suya, y muchos compartieron compartido el mensaje en sus propios estados y en diversos grupos.

La gente llega con chaquetas, junto con cajas, bolsas y paquetes llenos de cosas. Algunos traen la mercancía, otros la reciben, la clasifican, la empaquetan y la etiquetan. Jóvenes de Járkov y Afganistán, y mujeres de Kiev y Eggenburg trabajan codo con codo.

Algunas familias regresan directamente de sus vacaciones en la nieve y traen espontáneamente su equipo de esquí y ropa térmica. Un hombre se quita su preciada chaqueta de plumas, la deja allí y se va a casa en mangas de camisa. Muchos no se conocen, pero se quedan para ayudar, y todos están contentos de contribuir. A las 22:30, dos minibuses ya están llenos.

Sábado 7 de febrero, temprano por la mañana

Los dos primeros minibuses parten hacia Viena, donde se descarga el material en el punto de entrega. Mientras tanto, la clasificación, el etiquetado y el embalaje continúan en la parroquia de Eggenburg. El tercer minibús sale hacia Viena a las 14:00.

Las donaciones llegan de todas partes, y participa una gran variedad de personas: el alcalde actual y dos exalcaldes, el asistente pastoral y un profesor de alemán, un pizzero afgano y otros comerciantes, padres con hijos y jubilados.

Se percibe una gran cordialidad entre todos: la gente se abraza, pero también hay quienes dejan sus bolsas en la puerta con timidez y se marchan rápidamente.

Alguien escribió: “Dios mío, algo así nos da esperanza de que la humanidad aún puede cambiar el rumbo. Se percibe el deseo de ayudar después de todas las noticias de la Kiev bombardeada y helada. Entonces alguien empieza a ayudar, y de repente ocurre un pequeño milagro”.

Sábado, 7 de febrero, 15:00 h

Más de una tonelada ha sido clasificada, empaquetada, etiquetada, cargada y entregada al punto de recogida para Ucrania. Han pasado veintisiete horas desde la petición. La entrada de la parroquia está vacía y ordenada. ¿Fue un sueño? No. Pero quizás Eggenburg experimentó un pequeño milagro.

De Christine Schneider-Heinz
https://fokolar-bewegung.at/nachrichten/die-magie-des-augenblicks

Foto: © Sepp Schachinger, Michael Heinz

Ha concluido el camino preasambleario

Ha concluido el camino preasambleario

Ha terminado el “Itinerario Pre-Asambleario” en preparación de la Asamblea General del Movimiento de los Focolares, que empezará el próximo 1 de marzo de 2026 en Castel Gandolfo (Italia) con la participación de los representantes de las distintas ramas y movimientos, elegidos en las diferentes áreas geográficas. Estarán también los miembros de derecho (los que forman parte del actual gobierno, el Consejo General y los Delegados en las varias áreas geográficas), y los invitados por la Presidenta.

Hemos entrevistado Cynthia Chammas, joven de la ciudad de Damasco (Siria) que participará en la Asamblea junto con otros jóvenes como representantes del Movimiento Gen.

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Foto: © Joaquín Masera – CSC Audiovisivi

Chiara Lubich: «Dios nos necesita»

Chiara Lubich: «Dios nos necesita»

«Mira que hago nuevas todas las cosas»

(…) No es un sueño, ni una utopía, ni un deseo apasionado, sino una certeza repetidamente atestiguada por Dios en la Biblia. Será la respuesta que Dios dé a las fatigas con las que sus hijos han trabajado por su Reino. Será la coronación de la fidelidad con la que sus hijos han vivido su Palabra. Será el despliegue completo de la potencia del Espíritu Santo, que Jesús ha introducido en la historia con su muerte y resurrección.

Sin embargo, desde que Jesús vino a la tierra, esta renovación, aunque sea en medio de tantas dificultades, ya ha empezado, ya está en acción. Desde ahora todos los que lo dejan vivir en sí mismos -y Jesús vive en nosotros si ponemos en práctica su Palabra- experimentan este milagro de su gracia, que hace nuevas todas las cosas: transforma el sufrimiento en paz y serenidad interior, vence la debilidad, el odio, el egoísmo, la soberbia, la avaricia y cualquier mal; hace pasar de la esclavitud de las pasiones y del miedo a la gozosa libertad de los hijos de Dios. Y no se limita a transformar al individuo, sino que transforma a través de él a toda la sociedad.

(…)

De hecho, Dios quiere renovar todas las cosas: nuestra vida personal, la amistad, el amor conyugal, la familias quiere renovar la vida social, el mundo del trabajo, de la educación, de la cultura, de la diversión, de la sanidad, de la economía, de la política…. en una palabra, todos los sectores de la actividad humana.

Pero para hacer esto, Él tiene necesidad de nosotros. Necesita personas que dejen vivir en ellas mismas su Palabra, que sean su Palabra viva, otros Jesús en sus ambientes. Y ya que la caridad es palabra que lo resume todo, plenitud de la Ley, tratemos de ponerla en práctica amando a los hermanos como a nosotros mismos, sin diluir la Palabra de Dios, sin menguarla.

Advertiremos una continua renovación antes que nada en nuestro corazón y muy pronto la descubriremos evidente en torno a nosotros.

Chiara Lubich
Foto: © Kaike Rocha by Pexels

La enfermedad en comunión

La enfermedad en comunión

Tengo 62 años, soy irlandés y vivo en Taiwán desde hace muchos años. Padezco fibrosis pulmonar desde hace un tiempo, así que cuando empecé a sentirme más cansado, pensé que solo era un empeoramiento. Fui al médico casi sin darle importancia. En cambio, me dijeron, sin rodeos y sin preparación: cáncer en etapa 4, ya extendido al otro pulmón y quizás a otras partes.

Mi primera reacción fue llamar a mi esposa. Ella y mi hija, que vive con nosotros en Taiwán, estaban sentadas junto al teléfono en silencio. Mi otra hija está en Irlanda. En ese momento, no temí por mí: mis pensamientos se dirigieron de inmediato a ellas, al peso que esta noticia les impondría. Y con ello, un profundo arrepentimiento por todas las veces que no las había amado lo suficiente, por las heridas dejadas en el camino. Parecía demasiado tarde para enmendar el daño.

Un día, un sacerdote vino a celebrar misa en nuestra casa. Conozco el Movimiento de los Focolares desde los once años, y siempre he vivido la ofrenda de mí mismo a Dios durante la consagración. Pero esa vez entendí algo nuevo: podía poner en el cáliz, junto conmigo, a todas las personas a las que había hecho daño. Podía encomendárselas a Jesús para que sanara lo que yo ya no podía reparar. Fue un inmenso alivio. Desde entonces, una gran serenidad me acompaña.

Hace ocho años, a mi esposa le diagnosticaron cáncer de mama. Ya hemos pasado por momentos difíciles. Entonces, como ahora, elegimos confiar en el amor del Padre. Cuando rezo el Padrenuestro y digo: “Hágase tu voluntad”, siento que toda mi vida está custodiada en el cielo. El futuro no me pertenece: está en manos de Dios. Solo tengo que decir que sí.

A menudo recuerdo Loppiano, en Italia, donde de joven sentí una poderosa llamada a seguir a Jesús. Con el tiempo, comprendí que era una invitación a reconocerlo sobre todo en el dolor, en ese rostro que el carisma llama “Jesús Abandonado”. Incluso cuando mi esposa estaba enferma, ante la cruz comprendí que no basta con quedarse allí mirando: debemos subir con Él, entrar en su abandono y dejarnos guiar hacia el Padre. La casa está allí.

Antes de mi diagnóstico, tenía una vida plena: enseñaba en la universidad, orientaba a estudiantes y jóvenes, apoyaba a familias y participaba en la vida del Movimiento. Ahora todo se ha reducido. Estoy de baja y rara vez salgo para evitar el contagio. Pero está sucediendo algo sorprendente: la gente me está contactando. Me escriben desde todos los continentes, rezan por mí. Jóvenes de Taiwán han creado un grupo para rezar juntos cada semana. Pensé que había sembrado poco; ahora veo que el amor está volviendo multiplicado.

Cuando hablo abiertamente de mi enfermedad, muchos encuentran el valor para abrir sus heridas. Mi debilidad se convierte en un espacio de comunión. Es como si, elevado en la cruz, Cristo atrajera corazones hacia sí. Esta enfermedad, que humanamente es una condena, se revela como una oportunidad de aceptación.

Hay dolores que se pueden compartir con todos, y otros que solo se pueden decir a Dios, en un diálogo profundo con Él. Sé que llegarán momentos en que ni siquiera tendré la fuerza para ofrecer mi dolor. Por eso me preparo así: repitiendo mi sí: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22,42). Sé que no soy capaz de afrontar solo lo que viene. Pero también sé que no estaré solo.

En estos meses he aprendido que el amor no es propiedad de quienes conocen a Jesús o se llaman cristianos. En el hospital, los médicos y enfermeras que me atienden no comparten mi fe, pero aman con una delicadeza y un cuidado que me conmueven. He visto en sus gestos cotidianos — una llamada extra, una explicación paciente, una presencia discreta — que el amor es más grande que las etiquetas. Cuando miro el dolor con los ojos del amor, no se queda encerrado en el miedo: se transforma, convirtiéndose en un espacio de esperanza, algo misteriosamente positivo. Es como si cada acto de cuidado, incluso inconsciente, ya fuera un viaje hacia Dios, porque el amor, dondequiera que esté, siempre conduce a Él.

Y dentro de esta inmensa comunión — formada por familiares, amigos, estudiantes, jóvenes, médicos que aman sin quizá comprender del todo por qué — experimento que todo está custodiado en un plan para el bien. No tengo que controlarlo ni comprenderlo del todo: solo puedo habitarlo, día tras día, con gratitud.

Recogido por Carlos Mana

Foto © Engin Akyurt-Pexels