16 Jun 2011 | Sin categorizar
Ver todas las intervenciones por video (WebTV Camera Deputati)
Servicio fotográfico: T. Arzuffi
«La política está hecha para el pueblo y no el pueblo para la política. Ella es un medio y no un fin. Antes la moral, antes el ser humano, antes la colectividad, después el partido, después la agenda política, después las teorías de gobierno». Empezó con esta cita de Giordani, Gianfranco Fini, Presidente de la Cámara del Parlamento Italiano, en la inauguración del encuentro dedicado al diputado del Partido Popular, quien conoció tiempos bien difíciles durante las persecuciones fascistas, las atrocidades de la guerra, la incertidumbre de la reconstrucción.
Estamos en la Sala de la Loba, el 14 de junio 2011, colmada con 200 personas. Ante este público Fini señaló tres puntos fundamentales de la labor de Giordani: dignidad del hombre, libertad, trabajo. Fueron batallas conducidas por él, algunas veces anticipando los tiempos y arriesgándose a ser incomprendido: como por la ley de objeción de conciencia. El Presidente de la Cámara recordó también su batalla personal, caída en la nada: la solicitud al Parlamento Europeo de no desconocer el papel del cristianismo en las raíces de Europa. La derrota política, las incomprensiones tienen un sabor amargo, sin duda, pero Giordani, en los momentos críticos de la historia parlamentaria, aun en medio de gritos y contrastes ideológicos fortísimos logró hacer prevalecer la razón, el humanismo, el espíritu cristiano que convenció también a los marxistas. Lo recuerda en varios pasajes Alberto Lo Presti, director del Centro Giordani quien trazó su perfil, dándole en algunos momentos la palabra mediante videos de sus intervenciones.
De Montecitorio al mundo fue el título elegido para el momento conmemorativo, para indicar la universalidad del mensaje de Giordani, pero al mismo tiempo la particularidad de un encuentro que tuvo lugar precisamente en Montecitorio, que transformó literalmente su vida, volviéndolo irreconocible para sus mismos compañeros de partido.
Los detalles del este encuentro con Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, que le transmitió a Giordani la pasión por la unidad y por un Evangelio que entra en la historia y puede resolver incluso la problemática social más compleja, los contó María Voce, la actual Presidente del Movimiento. «(Chiara) acercaba a Dios: lo hacía sentir Padre, hermano, amigo, presente en la humanidad» citó María Voce quien explicitó la visión política de Chiara Lubich, centrada en el principio de la fraternidad que «consciente comprender y hacer propio el punto de vista del otro de modo que ningún interés y ninguna exigencia resulten extraños». «Es necesario un pacto de fraternidad por Italia –fue el auspicio de la Presidente de los Focolares- porque el bien del país tiene necesidad del trabajo de todos».
La herencia de Lubich y de Giordani, recogida por el Mppu (Movimiento Político por la Unidad), propone a los parlamentarios y políticos, concejales y funcionarios públicos, estudiosos de todos el mundo, de difundir el principio de fraternidad, dentro de la acción política. Cómo se aplica prácticamente lo explican dos parlamentarios italianos, de tendencias políticas opuestas que han acogido este reto.
Giacomo Santini, senador del “Pueblo de la Libertad”, admite las dificultades de «considerar hermano a quien desde la otra parte del hemiciclo te ha insultado pocos minutos antes, como provocadoramente Lubich invitaba a hacer» sin embargo es posible y Giordani lo demostró permaneciendo en la trinchera política, en las contraposiciones ideológicas, pero en el respeto de la diversidad. Letizia De Torre, diputada del Partido Democrático recordó un Giordani «seguro de sus convicciones, pero no cerrado, capaz de ver lo positivo, capaz de diálogo». Ahora recoger su herencia significa para De Torre «reconstruir una democracia de la comunidad y no del 50% más uno, una democracia de la reciprocidad en el Parlamento y en el país».

La palabra pasa después a los estudiantes de las escuelas de participación animadas en todo el mundo por el Movimiento Político, que abren horizontes de esperanza y de renovación, quizás a partir de situaciones de crisis extrema como por ejemplo en Argentina. Carlos, para conseguir una especialización en Derecho Laboral cuenta que durante la crisis del 2000, cuando su pueblo estaba por los suelos, la decisión de invertir en formación política podía parecer utópica y no ciertamente resolutiva de dramas cotidianos: sin embargo hoy ha dado como fruto 200 administradores locales que en la óptica de la fraternidad intentan dar respuestas a los problemas del país, mientras que las escuelas se han multiplicado hasta llegar a la Tierra del Fuego.
También en Brasil, denunciar las desigualdades sociales y de la pobreza opresora no le pareció suficiente a Daniel, un periodista que está cursando la Maestría de Ciencias Políticas en la Universidad Sophia de Loppiano. Volver a la lógica del servicio, de una conciencia formada al bien común, que se inclina ante los problemas de su gente, ha sido la línea de su compromiso que corresponde precisamente con la experiencia del Movimiento Político y con el pensamiento de Giordani, desde la pequeña aula de Montecitorio, de una forma que él mismo quizás nunca habría imaginado, ahora se ha convertido en un maestro de vida y de compromiso en todo el mundo.
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13 Jun 2011 | Sin categorizar
«Cuando uno llora, debemos llorar con él. Y si ríe gozar con él. Así se reparte la cruz, al ser llevada por muchos hombros y se multiplica la alegría, compartida por muchos corazones. Hacerse uno con el prójimo es un camino, el camino por excelencia para hacerse uno con Dios. (…) Hasta establecer entre los dos los elementos esenciales para que el Señor pueda decir de nosotros: “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Es decir hasta garantizarnos, por cuanto está en nuestras manos, la presencia de Jesús y caminar en la vida, siempre, como pequeña iglesia en marcha; iglesia incluso en casa, en la escuela, en la oficina, en el parlamento. Caminar en la vida como los discípulos de Emaús, con ese Tercero entre nosotros que da valor divino a todo nuestro obrar. Por tanto, no somos nosotros, míseros y limitados, solos y dolientes, los que actuamos en la vida. Camina con nosotros el Omnipotente, y quien permanece unido a Él da mucho fruto. De una célula nacen más células, y de un tejido más tejidos. Y hacerse uno con el prójimo se logra con ese completo olvido de sí mismo que – sin advertirlo y sin preocuparse de ello – posee quien se acuerda del otro, del prójimo. Esta es la diplomacia de la caridad, que tiene muchas expresiones y manifestaciones de la diplomacia ordinaria, por lo cual no dice todo lo que podría decir, pues no le gustaría al hermano y no sería agradable a Dios; sabe esperar, sabe hablar, y sabe llegar a la meta. Divina diplomacia del Verbo que se hace carne para divinizarnos. Pero tiene un sello especial y característico que la distingue de aquélla de la que habla el mundo, para el cual decir “diplomático” muchas veces es sinónimo de reticente o incluso de falso. La diplomacia divina tiene esto de grande y de suyo, tal vez únicamente suyo: se mueve por el bien del otro y, por lo tanto, está desprovista de toda sombra de egoísmo. Esta regla de vida debería inspirar toda diplomacia y con la ayuda de Dios esto es posible, porque Él no sólo es dueño de los individuos, sino rey de las naciones y de toda sociedad. Si cada diplomático es sus propias funciones obrara impulsado por la caridad hacia el otro Estado igual que hacia su propia patria, se vería iluminado hasta tal punto por la ayuda de Dios, que contribuiría a establecer entre los Estados relaciones análogas a las que debe haber entre los hombres. (…) Que Dios nos ayude y dispongámonos a ello para que, desde el Cielo, el Señor pueda ver este nuevo espectáculo: su testamento realizado entre los pueblos. A nosotros nos puede parecer un sueño, para Dios en cambio, es la norma que garantiza la paz en el mundo y la valoración de los individuos, en la unidad de esa humanidad que ya conoce Jesús». Chiara Lubich – Meditaciones (1959)
13 Jun 2011 | Sin categorizar
9 de junio 2011 – «Escribimos estas notas mientras estamos en el vuelo de vuelta de Estrasburgo. Hace apenas unas horas estábamos en la sala ‘Low N3.4’ del Parlamento europeo, donde se desarrollaba un seminario con el título “Europa y diálogo. Un valor político para un mundo globalizado”, promovido por el Movimiento político por la unidad (Mppu). Eran 32 participantes, entre los cuales siete euro-parlamentarios de tres partidos diferentes (PPE, S&D, Verdi) –cinco italianos, un alemán, una austriaca- junto a tres representantes de Ong del Consejo de Europa y algunos asistentes parlamentarios. El encuentro ha tenido su significado: teniendo en cuenta el típico “nomadismo” de los parlamentarios europeos, aquellos que han alcanzado aquella pequeña sala (acondicionada para apenas 40 personas), lo han hecho realmente con convicción, y otros diputados de varias naciones han querido igualmente hacerse presentes, por email o por SMS, lamentando no poder participar por otros compromisos análogos: y esto habla de su búsqueda y de su estima por la política de comunión inspirada por el carisma de Chiara Lubich. Ahora nos parece posible iniciar una pequeña red de parlamentarios también a nivel europeo, agregada a la de los diputados de los distintos parlamentos nacionales, particularmente con la perspectiva del proyecto “Juntos por Europa”.Cada parte del programa ha sido importante para ofrecer el sentido del diálogo entre identidades diversas, sostenido por la categoría de la fraternidad, que es la aportación del Mppu a la política. Paolo Giusta (funcionario de la UE en Bruselas) fue el moderador del encuentro, introduciendo y presentando las líneas fundamentales del Mppu, de las cuales, sucesivamente, Marco Fatuzzo (Presidente internacional del Movimiento Político por la Unidad) comunicó algunas actuaciones concretar, deteniéndose en particular sobre los “laboratorios de fraternidad” iniciados hace tiempo en los parlamentos nacionales de Italia, Brasil y Corea del Sur. La ponencia principal contó con la contribución de Jesús Morán –responsable de las actividades culturales del Movimiento de los Focolares –sobre algunos aspectos antropológicos y culturales del diálogo. Otra aportación valiosa fue la presencia de Gérard Testard y de Severin Schmidt –del Comité de orientación de ‘Juntos por Europa’ -, que presentaron el camino del “JpE” y la próxima cita en Bruselas, trazando el hilo de esta experiencia extraordinaria, cuyas etapas fundamentales han sido los eventos Stuttgart 2004 y Stuttgart 2007. La diputada italiana Silvia Costa (S&D) afirmaba en la conclusión: “… estamos muy interesados en este diálogo y estoy segura de que también los ‘no creyentes’ se sentirán interpelados por el Proyecto que se nos ha presentado” La diputada austriaca Ulrike Lunacek, del partido de los Verdes, decía haber tenido ocasión anteriormente de conocer el proyecto de “Juntos por Europa” en su nación y que se consideraba ya invitada a la Jornada del 5 de mayo 2012 en Bruselas. Volveremos al Parlamento de Estrasburgo, apuntando únicamente a la unidad como objetivo posible, para que las instituciones políticas en Europa se abran cada vez más a la fuerza de los “carismas”, seguros de que este encuentro será uno de los motores de la fraternidad universal por la que Chiara Lubich ha dado su vida. Realmente, como ella solía decir: “¡si un pequeño grupo de personas son uno, el mundo será uno!”
9 Jun 2011 | Sin categorizar
«Para nosotros ustedes significan una parte importante del proceso de paz que la humanidad espera»: es con gran alegría que María Voce acoge a los diplomáticos reunidos en el Centro Internacional del Movimiento de los Focolares en Rocca di Papa, el 8 de junio de 2011. Centro que el mismo Papa Juan Pablo II visitó en 1984. Los embajadores presentes eran 13 y 5 diplomáticos en representación de las propias embajadas, además de representantes de algunos dicasterios pontificios, la presidente de los Focolares, y algunos miembros del Consejo General del Movimiento.
La reciente beatificación del Papa Wojtyła llevó a los Focolares y a la Embajada de Polonia ante la Santa Sede ha promover el encuentro de hoy, con el deseo de expresar la profunda gratitud a Juan Pablo II, quien siguió con gran amor a los Focolares desde el inicio de su episcopado en Polonia. Esta cita viene después de una primera, dirigida a los Embajadores acreditados ante la Santa Sede, promovida en el 2010 con ocasión del segundo aniversario de la muerte de la fundadora, Chiara Lubich. «Los vemos comprometidos en el diálogo – prosiguió Maria Voce, quien estaba regresando de un largo viaje por Europa Oriental-. En medio de una sociedad caracterizada por tensiones, conflictos, amenazas, e incluso guerras, su función es preciosa». Además encontró una “sintonía especial” entre el trabajo de los diplomáticos y el de los Focolares. De hecho, el Movimiento «tiene como finalidad propia contribuir a la realización del sueño de Jesús: “Que todos sean una cosa sola”».
Fueron varias las intervenciones. La Señora Anna Kurdziel, Primera Secretaria de la Embajada de Polonia, subrayó la afinidad entre Juan Pablo II y Chiara Lubich, dos extraordinarias figuras del ‘900, en una evangelización que empieza por el amor. El embajador italiano ante la Santa Sede, Francesco María Greco, recordó la herencia de Juan Pablo II a Italia, no última la importancia que él le dio a los Movimientos Eclesiales, elemento de cohesión nacional además que de moralización de la vida social. Finalmente Mons. Joao Braz de Aviz, prefecto de la Congregación de los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica, los exhortó a «conocer y apreciar el carisma de la unidad, como un gran signo de esperanza para el mundo de hoy». De la voz de una testigo directa y calificada, Eli Folonari, escucharon cómo era la relación de Juan Pablo II con Chiara Lubich, desde la primera invitación a una Misa en la capilla privada pocos días después de su elección a la sede pontificia, a las 30 cartas autografiadas, las indefectibles llamadas telefónicas de felicitación el día de Santa Chiara, las 9 invitaciones a almorzar… “Chiara quería su confirmación, pero sobre todo quería darle alegría”. Y así era, si en distintas ocasiones el Papa dijo que en cada encuentro con ella o con los focolarinos sentía “una gran consolación”. (www.centrochiaralubich.org) Después dos jóvenes les ofrecieron su testimonio sobre los encuentros de Juan Pablo II con su generación, y los cónyuges Zanzucchi con las familias, a partir de su conocimiento personal y directo del Santo Padre. Se presentó también el compromiso de Chiara Lubich a favor de la comunión entre los Movimientos, un compromiso prometido al Papa en la plaza San Pedro durante la vigilia de Pentecostés ’98, Gabriella Fallacara; habló del frente ecuménico durante tantos años, y presentó la experiencia de “Juntos por Europa”, el camino de Movimientos y Comunidades de varias Iglesias en y por el continente europeo, que tendrá como próxima etapa un encuentro en Bruselas el 5 de mayo de 2012, conectado a varios eventos contemporáneos en muchas ciudades europeas. A Mons. Vincenzo Zani, subsecretario de la Congregación para la Educación Católica, presente junto al secretario Mons. Jean-Louis Bruguès, le pedimos como conclusión una frase sobre el significado de este encuentro: «Me viene la mente la meditación de Chiara Lubich con el título “Diplomacia”. Chiara habla de la diplomacia del amor que en su simplicidad es capaz de devolver el alma y la sangre para que circule por las estructuras de la vida social y política, que tantas veces parecen superestructuras. Hoy aquí hay una expresión de esta estructura de la vida social y política que son las embajadas y la diplomacia. Si hay amor se entiende que el mundo tiene necesidad de esta red, invisible, oculta pero al servicio del bien común, de la unidad». [nggallery id=50]
8 Jun 2011 | Sin categorizar
“Las cátedras de Sophia” son lecciones magistrales de exponentes competentes de la cultura contemporánea. Después de Ugo Amaldi, el Card. Marc Ouellet, Stefano Zamagni y Sergio Zavoli es el turno de Martha Nussbaum. Quizás pocos conocen su nombre: pero fue ella quien en 1986 introdujo el concepto de “bienes relacionales” –que hoy día se maneja establemente en Economía- y la ha influenciado notablemente, gracias al capability approach (“Enfoque de las Capacidades”) elaborado junto con el premio Nobel Amartya Sen, incluso a las Naciones Unidas, en la elaboración del índice de desarrollo humano. Y no, no es una economista, sino una filósofa: se trata de la estadounidense Martha Nussbaum, docente de Derecho y Ética en la Universidad de Chicago, y conocida en los ambientes académicos –y no sólo- por haber introducido el tema de las emociones en la reflexión política y social. Y precisamente las “emociones públicas” han sido el centro de las conferencias que la llevaron a Italia. En Loppiano se encontró primero con los estudiantes de Sophia, dando vida a un interesante intercambio en el cual no sólo ellos le dirigieron preguntas, sino que fueron interrogados a su vez por Nussbaum. Siguió un intercambio no sólo sobre la convivencia entre culturas y religiones diferentes, sino también sobre los diferentes sistemas educativos, especialmente sentido en virtud de la variada proveniencia geográfica de los participantes. Pero también la relación entre Filosofía y Economía ocupó una buena parte del debate, a partir de la narración de una experiencia directa de Nussbaum con Sen: la cual abrió el tema de la interdisciplina del saber y la necesidad de una colaboración entre estudiosos de varios sectores.
Con respecto a la experiencia de Sophia específicamente, Nussbaum observó que ella ofrece “un tipo de formación interdisciplinaria que es crucial en la formación de “ciudadanos del mundo”; si nos limitamos a un sólo campo del saber, no estamos suficientemente equipados en este sentido”. Y a los estudiantes les dirigió la invitación a “tratar de entender cómo conjugar el enfoque crítico y el emocional”, elementos esenciales, según su pensamiento, para construir una sociedad que sepa respetar todos los aspectos de la vida humana. La conferencia abierta al público, con el título Public emotions and the decent society (“Emociones públicas y la sociedad decente”), fue una especie de viaje a través del tiempo y del espacio –de la Europa posterior a la Revolución Francesa y el pensamiento de Comte y Mill, hasta la India de Tagore y de Gandhi –para examinar cómo la idea de una sociedad construida alrededor de una “religión civil” sostenida –precisamente- por las emociones se abre camino, y se concreta de forma especial en la experiencia del Subcontinente. Emociones intensas sobre todo en el sentido de “empatía” con el otro, de capacidad de percibir un “bien común” por perseguir que abraza toda la sociedad, que el Estado mismo está llamado a promover a partir de la educación de los jóvenes. Fuente: Città Nuova online
1 Jun 2011 | Palabra de vida, Sin categorizar
Nos encontramos en la segunda parte de la Carta de San Pablo a los Romanos, en la que el apóstol nos describe la acción del cristiano como expresión de la nueva vida, del verdadero amor, de la verdadera alegría, de la verdadera libertad, que Cristo nos ha donado; es la vida cristiana como nuevo modo de afrontar, con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, las diferentes tareas y problemas frente a las cuales podemos hallarnos. En este párrafo, estrechamente ligado al precedente, el apóstol enuncia el objetivo y la actitud de fondo que deberían caracterizar cada uno de nuestros comportamientos: hacer de nuestra vida una alabanza a Dios, un acto de amor desplegado en el tiempo, en la constante búsqueda de su voluntad, de lo que más le agrada. «No se acomoden a la mentalidad de este siglo, antes bien, transfórmense con la renovación de su mente, para poder discernir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.» Es evidente que, para cumplir la voluntad de Dios es necesario, antes que nada, conocerla. Pero, el apóstol nos hace comprender que esto no es fácil. No es posible conocer bien la voluntad de Dios sin una luz particular, que nos ayude a discernir en las diferentes situaciones lo que Dios quiere de nosotros, evitando las ilusiones y los errores en los que podríamos caer fácilmente. Se trata de ese don del Espíritu Santo, que se llama «discernimiento» y que es indispensable para construir en nosotros una auténtica mentalidad cristiana. «No se acomoden a la mentalidad de este siglo, antes bien, transfórmense con la renovación de su mente, para poder discernir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto». Pero ¿cómo adquirir y desarrollar en nosotros este don tan importante? Sin duda se requiere, de nuestra parte, un buen conocimiento de la doctrina cristiana. Pero no basta. Como nos sugiere el apóstol, es sobre todo una cuestión de vida; es una cuestión de generosidad, de empuje en el vivir la palabra de Jesús, dejando a un lado los temores, las incertidumbres y los cálculos mediocres. Es una cuestión de disponibilidad y de prontitud a cumplir la voluntad de Dios. Éste es el camino para tener la luz del Espíritu Santo y construir en nosotros la nueva mentalidad que aquí se nos pide. «No se acomoden a la mentalidad de este siglo, antes bien, transfórmense con la renovación de su mente, para poder discernir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto». ¿Cómo viviremos, entonces, la Palabra de vida de este mes? Tratando de merecer, también nosotros, esa luz que es necesaria para cumplir bien la voluntad de Dios. Nos propondremos, entonces, conocer cada vez mejor su voluntad así como se nos expresa por medio de su Palabra, de las enseñanzas de la Iglesia, de los deberes de nuestro estado, etc. Pero, sobre todo, apuntaremos a la vida, ya que, como apenas hemos visto, es de la vida, es del amor de donde brota la verdadera luz. Jesús se manifiesta a quien lo ama, poniendo en práctica sus mandamientos (cf. Jn. 14,21). Así lograremos cumplir la voluntad de Dios como el don más bello que podemos ofrecerle. Y esto le será agradable, no solamente por el amor que podrá expresarle, sino también por la luz y por los frutos de renovación cristiana que suscitará a nuestro alrededor. Chiara Lubich