Movimiento de los Focolares

Te he encontrado … en el dolor

¡Te he encontrado en muchos lugares, Señor! Te he sentido palpitar en el silencio profundo de una ermita alpina, en la penumbra del sagrario de una catedral vacía, en el palpitar unánime de una muchedumbre que te ama y llena las arcadas de tu iglesia de cantos y de amor. Te he encontrado en la alegría. Te he hablado más allá del firmamento estrellado, mientras, de noche y en silencio, volvía del trabajo a casa. Te busco y a menudo te encuentro. Pero donde siempre te encuentro es en el dolor. Un dolor, cualquier dolor, es como el sonido de la campanilla que llama a la esposa de Dios a la oración. Cuando a parece la sombra de la cruz, el alma se recoge en el tabernáculo de su intimidad y, olvidando el tintineo de la campana te “ve” y te habla. Eres Tú quien vienes a visitarme. Soy yo que te respondo. “Heme aquí, Señor, te quiero, Te he querido”. Y en este encuentro, al alma no siente su dolor, sino que está como embriagada de tu amor, invadida por Ti, embriagada por ti; yo en Ti, Tú en mí, a fin de que seamos uno. Luego abro de nuevo los ojos a la vida, a la vida menos verdadera, divinamente aguerrida para conducir tu guerra. (de Meditaciones, Editorial Ciudad Nueva, Buenos Aires 2002)

Ciudadanía

Ciudadanía

 

Por su compromiso a favor del diálogo entre los pueblos, las culturas y las religiones y por la difusión del espíritu de solidaridad y fraternidad entre los hombres”, el sábado 13 de mayo Chiara Lubich ha sido distinguida con la ciudadanía honoraria de La Spezia, con una ceremonia desarrollada en el marco del Teatro Cívico, repleto por alrededor de 1000 “spezzinos” y personas llegadas de otros centros de Liguria y de las regiones limítrofes.

“La fraternidad en el horizonte de la ciudad” ha sido la propuesta de Chiara Lubich, representada por María Rita Cerimele, co-responsable del Movimiento de Piemonte y Liguria. Un tema solicitado sobre todo por varios políticos que en estos meses de preparación han querido profundizar cada vez más en el pensamiento de Chiara y en el Movimiento Político por la Unidad, por ella fundado. La ciudad, representada a través de sus máximas instituciones parecía vibrar unánime ante la propuesta de hacer que se convierta en praxis cotidiana, a todo nivel, la fraternidad, un camino que por otra parte es ya compartido por muchos, como dio testimonio la reciente entrega a la ciudad, por parte del Presidente Ciampi, de la medalla al valor cívico por el apoyo concreto a la comunidad hebrea en fuga de los lagher nazistas.

Las intervenciones de las autoridades, el presidente del Concejo Comunal, Franco Bravo, el alcalde, Giorgio Pagano, el Presidente de la Provincia, Ricciardi, el asesor regional, Merlo, junto con el obispo de la ciudad, S. E. Mons. Bassano Staffieri, delinearon diversos aspectos de la personalidad y de la obra de Chiara.

Desde la Galería, los jóvenes y los adolescentes, entusiasmados por la proyección de un encuentro mundial de jóvenes con Chiara, siguieron con gran atención los episodios de su vida contados por Ulrike Buechl, del Movimiento de los Focolares, y el descubrimiento, hecho por Chiara y por sus primeras compañeras, de su misma edad, de Dios como Amor, aun en medio del odio y la destrucción de la guerra.

La jornada de fiesta para La Spezia se concluyó en la noche con un espectáculo, ofrecido por artistas spezzinos. Cabe señalar la presencia de dos detenidos quienes, a nombre de sus compañeros, quisieron expresar su gratitud a Chiara con una canción, presentada por ellos mismos: “…cuando nos hicieron conocer a esta valiente señora, ya no nos sentimos más solos en nuestra condición, sentimos que ella nos entiende, que está del lado de los débiles y de los distintos como nosotros”.

 

 

“Una ciudad no basta”

  Queridos todos que hoy están reunidos en Loppiano: ¡Les mando un saludo de todo corazón en este 1º de mayo del 2006, fiesta de los jóvenes y nueva etapa de nuestro camino hacia un mundo unido! El programa que se han propuesto es actual y exigente, es casi un desafío: “Una ciudad no basta”. Me han pedido una palabra. Queridos jóvenes, ustedes saben que cuando tenía vuestra edad Dios me hizo el regalo de llamarme a darle mi vida para hacer crecer en esta tierra un pueblo nuevo, nacido del Evangelio. Y hemos comenzado por Trento, nuestra ciudad. ¿Y ustedes, hoy? Si quieren transformar una ciudad empiecen a unirse con los que tienen vuestro mismo ideal. Pongan a Dios por encima de todo lo demás Prométanse amor recíproco, dispuestos a dar la vida el uno por el otro, y custodien este pacto cueste lo que cueste: Él, presente entre ustedes, les sugerirá los pasos a dar, los sostendrá en las inevitables dificultades. Después tomen las medidas de la ciudad. Juntos vayan en busca de los más pobres, de los abandonados, de los huérfanos, de los encarcelados, de los marginados, y den, den siempre: una palabra, una sonrisa, vuestro tiempo, vuestros bienes… Vuestro dar atraerá el céntuplo prometido por Jesús. No dejen a nadie solo. Compartan todo con vuestros amigos: los momentos de alegría y de triunfo, de dolor y fracaso, para que la luz no se apague. Recen y perdonen, porque, si bien ir contra corriente cuesta, allí está la raíz más profunda del éxito. Pero “una ciudad no basta”: Sí, porque con Dios, una ciudad es demasiado poco. Él es quien hizo las estrellas, quien guía los destinos de los siglos, y con Él se puede mirar más lejos, a la patria de todos, al mundo. Que cada suspiro nuestro sirva para esto; para esto cada gesto; para esto reposar y caminar. Hagamos de modo tal que al final de la vida no tengamos que arrepentirnos de haber amado demasiado poco. ¡Coraje! Ustedes saben cuánta confianza tengo en ustedes! El mundo está en vuestras manos, y mañana será tal y como hoy lo construyan. Chiara

«Una ciudad no basta»: la propuesta de Loppiano a los jóvenes

«Una ciudad no basta»: la propuesta de Loppiano a los jóvenes

 

El gran encuentro de los jóvenes de Loppiano este año apuntaba a la ciudad como lugar de fraternidad, para construirla y experimentarla más allá de toda división. También, la cita en la ciudadela Arco Iris de Portugal apuntaba a la construcción de un mundo unido, en este tiempo caracterizado por el miedo al otro y a los conflictos.

Loppiano (Italia) – La ciudad como lugar y laboratorio de fraternidad a 360°. Ha sido éste el punto focal del 1° de mayo 2006 en Loppiano, cita anual para miles de jóvenes italianos y europeos, que llegó a su 36ta. edición.

En programa – El momento central del programa ha sido el mensaje de Chiara Lubich con el título “Una ciudad no basta”. Numerosos los testimonios de las zonas conflictivas del planeta o teatro de las así llamadas “guerras olvidadas”: jóvenes provenientes de Colombia, Irak, Burundi, Bielorrusia y Corea, llamados para contar sus historias y ofrecer un testimonio de paz, solidaridad y recomposición social. Un espacio especial fue dedicado a la Economía de Comunión y en especial al diálogo con los empresarios italianos que transferirán parte de sus actividades al nuevo polígono empresarial, que será inaugurado en octubre próximo y recogerá unas treinta empresas que adhieren al proyecto.

El encuentro se “duplicó” – Este año el encuentro de Loppiano se articuló en dos jornadas. Ya a partir de las 3.00 de la tarde del 30 de abril estaban funcionando 7 talleres de profundización: de la Economía de Comunión al diálogo interreligioso y cultural, a la Ecología, al Deporte, a la Música, a la Arquitectura, a la Comunicación; siendo éstas las áreas de interés propuestas para la reflexión y también para la acción que los jóvenes participantes. Con la presencia de expertos, espacios de diálogo y aportes a través del vídeo.

Arco Iris (Portugal): ‘Link para la unidad’ fue el título elegido por los jóvenes portugueses. Se trataba de un link capaz de construir una comunicación nueva mediante las nuevas tecnologías, que los Jóvenes por un Mundo Unido de Portugal propusieron a sus coetáneos de toda la Península Ibérica. Una comunicación caracterizada por el diálogo para construir un mundo de paz. Participaron alrededor de 1500 jóvenes, un número en constante aumento con respecto a la primera edición del 2002.

La ciudadela de Loppiano – Es la primera de las 33 ciudadelas de los Focolares que surgen en los 5 continentes. Situada en las colinas toscanas en las cercanías de Florencia, en el Municipio de Incisa Val d’Arno, con escuelas, empresas, centros artísticos, hoy día cuenta con 900 habitantes de 70 naciones. Son estudiantes y docentes, profesionales, artesanos, agricultores, artistas, familias, religiosos y sacerdotes. Están presentes también cristianos de diversas Iglesias y seguidores de otras religiones. Por su característica internacionalidad es un lugar privilegiado para el diálogo entre pueblos y culturas.

La ciudadela Arco-Iris – Situada en Abrigada, a 45 Km. de Lisboa, nació en 1997. Su construcción se está realizando progresivamente gracias al aporte generoso de muchos. Desde un inicio ha podido contar con el apoyo e incentivo por parte de las autoridades civiles y religiosas, siendo considerada por la Cámara Municipal de Alenquer, un proyecto de “interés público”. Además de ser un espacio privilegiado para el diálogo con personas de otras convicciones y culturas, es también un punto de encuentro para los jóvenes. Es común el compromiso de poner en práctica la única ley de la ciudadela, el amor evangélico para demostrar que una convivencia pacífica y fraterna entre personas de las más variadas edades y condiciones sociales es posible. (info: www.focolares.org.pt)

Mayo 2006

Qué amplio es el corazón de Dios. Para él no existen las divisiones entre pueblos, naciones, lenguas o etnias: todos somos hijos suyos, con la misma dignidad. Para los primeros cristianos de Jerusalén era difícil comprender esa mentalidad abierta y universal; como todos provenían de un mismo pueblo consciente de ser el elegido, les costaba entablar una relación de fraternidad auténtica con miembros de otros pueblos. Por eso quedaron escandalizados al saber que Pedro, en Cesarea Marítima, había entrado en la casa de Cornelio, un oficial romano, un extranjero. ¡Nada de tener intereses comunes con extranjeros! Pero para Dios nadie es extranjero. “Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos” (Mt 5,45). Dios ama a todos, sin distinción. Es lo que Pedro afirmó ante el soldado romano, y superó así los prejuicios que lo mantenían separado de integrantes de otros pueblos:

«Dios no hace acepción de personas y, en cualquier nación, todo el que le teme y practica la justicia es agradable a él.»

Si Dios se comporta de esta manera, también nosotros, sus hijos, tenemos que comportarnos como él, romper todas las barreras, liberarnos de toda esclavitud. En efecto, muchas veces somos esclavos de las divisiones entre pobres y ricos, entre generaciones, entre blancos y negros, entre culturas o nacionalidades. Cuántos preconceptos respecto de los inmigrantes, de los extranjeros. Cuántos lugares comunes sobre los que son diferentes de nosotros. De allí nacen las inseguridades, el miedo de perder la propia identidad, las intolerancias… Puede haber barreras aún más sutiles, que se levantan entre nuestra familia y las familias vecinas, entre personas de nuestro grupo religioso y las de otra orientación, entre barrios de una misma ciudad, entre partidos, clubes… Surgen entonces suspicacias, rencores sordos y profundos, enemistades corrosivas. Con un Dios que no hace acepción de personas, ¿cómo no alimentar en el corazón la fraternidad universal? Hijos del mismo Padre, podemos reconocernos hermanos y hermanas de cada hombre y mujer que encontramos.

«Dios no hace acepción de personas y, en cualquier nación, todo el que le teme y practica la justicia es agradable a él».

Por lo tanto, si somos hermanos y hermanas, tenemos que amar a todos, comenzando por quien tenemos al lado, sin detenernos. Entonces nuestro amor no será platónico, abstracto, sino concreto, de servicio. Un amor capaz de ir al encuentro del otro, de iniciar un diálogo, de identificarse con sus situaciones desagradables, de asumir cargas, preocupaciones, hasta lograr que el otro se sienta comprendido y aceptado en su diversidad y pueda expresar libremente todas las riquezas que lleva en sí. Un amor que establece relaciones vivas con personas de las más diversas convicciones, basadas en la “regla de oro” –“haz a los demás lo que querrías que te hicieran a ti”–, presente en todos los libros sagrados y grabada en la conciencia de cada uno. Un amor que mueve los corazones hasta la comunión de los bienes, que ama a la patria del otro como propia, que construye estructuras nuevas con la esperanza de hacer que se detengan guerras, terrorismos, luchas, retrocedan el hambre y miles de otros males en el mundo.

«Dios no hace acepción de personas y, en cualquier nación, todo el que le teme y practica la justicia es agradable a él».

Esa es la experiencia que hizo una de mis primeras compañeras de Roma, Fiore, con Moira, una joven de Guatemala, la mayor de once hermanos, indígena católica descendiente de los maya kacjchichel. En ese país los indígenas son muy discriminados, lo que crea un fuerte complejo de inferioridad respecto de los mestizos y, sobre todo, de los blancos. Moira cuenta que, cuando conoció a Fiore, ésta “no hacía diferencias”, hablaba al corazón de la gente, y hacía caer cualquier barrera que pudiera haber: “nunca voy a olvidar lo contenta que se ponía cuando nos encontrábamos. Su amor por mí era un reflejo del amor de Dios. Mi cultura nativa y la educación familiar me habían inculcado comportamientos más bien cerrados y duros, que ponían distancia con quienes estaban a mi lado. Fiore fue como mi maestra, mi guía, mi modelo…, y me ayudó a salir de mí misma para ir confiadamente al encuentro de los demás. También me propuso reanudar mis estudios y me sostuvo y alentó cuando, por las dificultades de cultura y de método, sentía la tentación de abandonarlos. Así llegué a obtener el diploma de secretaria ejecutiva. Pero, sobre todo, me ayudó a tomar conciencia de mi dignidad humana, a superar esa sensación de inferioridad que, por ser indígena, llevaba en mí como una marca. Desde chica soñaba con luchar para rescatar a mi gente, pero con Fiore comprendí que tenía que comenzar por mí misma. Ser ‘nueva’ yo, si quería que naciera un ‘pueblo nuevo’.” Si se ama el Ideal de la unidad, con un Dios que no hace acepción de personas, es posible –como Moira – soñar cosas nuevas: “Con mi sí a Dios podría abrir una brecha para llevar este Ideal a toda mi gente, y puedo decir que, en parte, ya lo veo realizado en mi familia”.

Chiara Lubich

 

Cultura del dar: la revolución de los muchachos

 Panamá – Los Clubes del dar: viaje a Cébaco Múltiples con las actividades que los Muchachos por la Unidad llevan adelante para sostener sus proyectos. Una de ellas, que, como las Ferias Primavera en Italia, ha asumido un carácter continuo, se desarrolla en Panamá, donde ya desde hace años, existen los “Clubes del dar”, de los que se puede ser socios sólo si se vive la cultura del dar, empezando por donar un objeto que se aprecia mucho. En el 2005 el Ministerio de Educación de Panamá, conociendo la iniciativa, la ha injertado en el programa escolar como actividad a desarrollar en las horas obligatorias de servicio social. Escriben los Muchachos por la Unidad de Panamá: “Ya no tenemos que conquistarnos el permiso de los directores para presentarnos en las distintas escuelas: ¡Basta hacer referencia a la circular del Ministro! La cosa más bella es que también todos los profesores participan”. Desde hace algunos años, una delegación de muchachos acompañados por padres de familia y profesores, va en una embarcación, a la isla de Cébaco – 8 horas de viaje- para llevar a las familias necesitadas los alimentos recogidos durante el año. Toda la población los acoge con grandísima alegría, ofreciéndoles lo mejor que tienen. “Es bellísima la relación construida con ellos en estos ocho años – son siempre los muchachos que hablan – todos hemos experimentado que yendo allí para dar se recibe mucho: de hecho regresamos super felices”. Jorge, uno de ellos, ha dicho: “Tantas veces he deseado cosas de las que realmente no tengo necesidad. Ahora que conosco la gente de Cébaco, no puedo detenerme, ¡debemos hacer mucho más! ¡Estoy feliz de no tener que esperar a ser grande para poder dar!”. En Alemania – ganados 1443 euros Estamos en Mannheim. Los estudiantes de octavo tienen que realizar un proyecto para la materia de “Economía y Derecho”. Idea: ¿por qué no lanzar la propuesta de encontrar trabajo durante algunas mañanas, en modo de ganar dinero para el proyecto School-mates? La idea gusta a todos, pero hay una dificultad: encontrar lugares de trabajo. Uno de los muchachos, que logró hacer que lo contrataran después de treinta intentos, afirma: “Ahora sé lo difícil que es buscar trabajo”. Panaderos, electricistas, peluqueros, vendedores en abastos, jardineros, empleados en la sociedad de medios públicos, en una oficina, en restaurantes: al final toda la clase consiguió un trabajito. El resultado: 1443 euros ganados por todos y dados con alegría para que otros muchachos puedan ir a la escuela.  

“¡Jesús crucificado y abandonado es el verdadero sacerdote!”

“¡Jesús crucificado y abandonado es el verdadero sacerdote!”

Alegría por haber “vivido en espíritu de familia”, “compartido también las dificultades”, “rezado en profunda unidad” y “haber participado a un gran momento de Iglesia”: son algunas de las impresiones recogidas entre los más de 1000 sacerdotes, diáconos permanentes y seminaristas, provenientes de 52 países, durante la conclusión del Congreso “Iglesia hoy, Espiritualidad de comunión y diálogo”, desarrollado del 19 al 21 de abril en Castelgandolfo (Roma), con la presencia también de participantes de otras Iglesias.
El encuentro inició con una amplia reflexión sobre “La figura del sacerdote y del diácono hoy: vida y desafíos”. Testimonios de varias partes del mundo e intervenciones de expertos han puesto en evidencia, en esta primera etapa, los retos ante los que se encuentra la Iglesia de nuestro tiempo, y con ella los sacerdotes: crisis de credibilidad y de incidencia, fragmentación social y cultural, individualismo y exceso de trabajo; y además: pobreza, conflictos e injusticias. Pero, precisamente en medio de las dificultades -se dijo- se delinean también señales de esperanza, entre las cuales una difundida “sed de Dios” a la que es necesario aprender a responder, el multiplicarse de pequeñas comunidades eclesiales y el aporte de los nuevos carismas.
La idea-clave del Congreso fue puesta en evidencia en el mensaje de Chiara Lubich: “Jesús crucificado y abandonado es Quien ha abierto a los hombres el camino hacia la fraternidad universal”. Es en el abandono que Él ha restablecido la relación entre Dios y los hombres. Pero Él es también “el vínculo de unidad entre los hombres. He aquí por qué se habla de Él como ¡el verdadero sacerdote!”. Y de allí se deriva un augurio preciso: que “cada uno vea en Él su modelo, de modo que la Iglesia de hoy se vea enriquecida por sacerdotes-Cristo, sacerdotes-víctima para la humanidad, auténticos Cristo, dispuestos a dar la vida por todos”.
La segunda etapa del congreso ha sido dedicada a la Iglesia-comunión y a la imprescindible necesidad de una espiritualidad de comunión. Giuseppe María Zanghi, responsable del Centro de Estudios del Movimiento, habló del “cambio histórico, de una espiritualidad y visión del hombre fundamentalmente individual a una visión que amplia la interioridad del individuo a la comunión con cada hombre y cada mujer”. El Padre Silvano Cola, del Movimiento sacerdotal de los Focolares, habló seguidamente de su encuentro con la espiritualidad de la unidad, poniendo en evidencia tres dimensiones fundamentales para la vida cristiana y sacerdotal hoy: “descubrir a Dios-Amor como el ‘todo’ de la experiencia cristiana, saber ver a todos como hijos de Dios; centrar la propia vida en Jesús crucificado que, también en el momento de su separación del Padre, se entrega a Él por amor”.
Esa noche, la oración fue animada por sacerdotes y seminaristas ortodoxos con el himno Akathistos, dirigido a la Virgen.
 
Con la mañana del 20 de abril, el congreso llegó a su núcleo central. Unidad, comunión y reciprocidad -se dijo- serán una utopía si no se echan raíces, que se han de confrontar con la radical donación de Jesús en la cruz. Entre otros hablaron dos párrocos que han sabido suscitar numerosos frutos en ambientes muy contrarios a la vida eclesial, y un sacerdote italiano que trabaja, en Brasil, con los “niños de la calle”.
Durante la segunda jornada la concelebración de la Misa fue precedida por Mons. Gian Carlo Bregantíni, obispo de Locri, en Calabria, testigo del coraje evangélico en la lucha contra la criminalidad organizada. En la tarde, Mons. Aldo Giordano, Secretario General del Consejo de las Conferencia Episcopales Europeas, propuso estimulantes reflexiones sobre el tema: “Por una pastoral de la comunión”.
Después algunos testimonios ofrecieron ejemplos de una pastoral misionera. Entre éstas la experiencia de sacerdotes y laicos de la parroquia romana de San Juan de la Cruz, donde se conjugan en una manera armoniosa y fecunda las energías y la metodología de los nuevos Movimientos Eclesiales con las estructuras parroquiales. Y todavía, una actividad de ayuda en Bosnia, llevada adelante por un centro juvenil de Alemania que se ha transformado en una experiencia de evangelización, con repercusiones en 45 países. Finalmente, el testimonio de un joven sacerdote brasileño que habló edel crecimiento de más de 2000 pequeñas comunidades que, en la Diócesis de Ponta Grossa, animan la vida de la Iglesia y el tejido social con el arte de amar del Evangelio.

En primer plano, en la mañana del 21 de abril, el aspecto de la cultura y el diálogo, con la reflexión del Padre Pasquale Foresi, primer focolarino sacerdote, sobre el tema: “Una nueva escuela de pensamiento”, seguida por las intervenciones de Vera Araujo y Carlos Clariá, del Consejo General del Movimiento de los Focolares, sobre el tema: “Alma del mundo: horizontes nuevos de la misión hoy”.
El punto de llegada del Congreso ha sido un intenso momento de oración, con el cual los participantes han asumido el compromiso -repropuesto a nombre de Chiara Lubich por Natalia Dallapiccola, su primera compañera- de ajustar su vida al modelo de Jesús en la cruz para ir al encuentro de los múltiples rostros del dolor en el mundo de hoy y “enjugar las aguas de la tribulación en muchos corazones cercanos y lejanos”. En el saludo final, uno de los promotores del Congreso, el Padre Silvano Cola, dijo: “Como hace 2000 años a sus apóstoles, Jesús hoy parece decirnos: ‘¡Vayan a todo el mundo y anuncien el Evangelio vivido’!”.

Para ulteriores informaciones: chiesaoggi.focolare.org

Mensaje de Chiara Lubich a los sacerdotes

  Queridos todos:

Con mucha alegría doy la bienvenida a cada uno de los participantes de este Congreso, y saludo en particular a nuestros hermanos cristianos, ministros de otras Iglesias, que están aquí presentes.

Se han dado cita, provenientes de muchos países de todos los continentes, para profundizar juntos la espiritualidad de comunión y de diálogo en la Iglesia de hoy.

Me han pedido una palabra.

He visto que en vuestro rico programa le han dado un espacio relevante al tema “El abandono de Jesús”. ¿Por qué?
Porque los puntos fundamentales de nuestra espiritualidad son, de una parte Jesús crucificado que grita “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” y de la otra, la unidad.

Jesús crucificado y abandonado es Aquél que abrió a los hombres el camino a la fraternidad universal.
Fue en ese momento cuando se convirtió en el mediador entre los hombres y Dios. Fue en la cruz donde se presentó al Padre como sacerdote y víctima al mismo tiempo por toda la humanidad. Y ya que los hombres, gracias a Jesús crucificado y abandonado, han podido restablecer su relación con Dios, también tienen la posibilidad de hacerlo entre ellos: Jesús abandonado es el vínculo de unidad entre los hombres. Y la unidad es el fruto del diálogo: es el diálogo realizado.

Por eso hablaremos de Él: ¡Él es el verdadero sacerdote!
Mi deseo, que acompaño con la oración, es que cada uno de ustedes encuentre en Él su modelo, para que la Iglesia se vea enriquecida por sacerdotes-Cristo, sacerdotes-víctimas por la humanidad; auténticos Cristo, dispuestos a dar la vida por todos.

La fiesta de Pascua que acabamos de celebrar nos recuerda que al dolor de la Pasión siguió la gran alegría de la Resurrección.

En Él Resucitado, vivo entre nosotros,
Chiara

“Iglesia hoy – Espiritualidad de comunión y diálogo”

  Miércoles 19 de abril Sacerdotes y diáconos hoy – lo vivido y los retos 09.00 Bienvenida – Wolfgang Schneck y Andrea Caelli – moderadores Saludo – Silvano Cola, Lino D’Armi, Enrico Pepe, Hubertus Blaumeiser – responsables del Movimiento sacerdotal del Movimiento de los Focolares Testimonios-flash de sacerdotes y diáconos de distintos Continentes COREOGRAFÍA “DEL INDIVIDUALISMO A LA COMUNIÓN ” (SEMINARISTAS DE LOPPIANO) 10.30 Sacerdotes, diáconos y seminaristas hoy: retos y preguntas Entrevista deAndrea Caelli a: Wilfried Hagemann (Alemania), Thomas Norris (Irlanda), Enrique Cambón (Argentina), Léon Sirabahenda (Burundi) Dos seminaristas presentan los resultados de una encuesta APORTE ARTÍSTICO (MIMO PÉREZ – FILIPINAS) Mensaje de Chiara Lubich 11.45 Concelebración Una espiritualidad para la Iglesia-Comunión 16.00 Espiritualidad de Comunión: del “Castillo interior” al “Castillo exterior” – Giuseppe Maria Zanghì, Responsable del Centro estudios del Movimiento de los Focolares Flash histórico: los sacerdotes y el Movimiento de los Focolares – Silvano Cola PIEZA MUSICAL Construir la Iglesia-Comunión – Testimonios de Marco Tecilla, Centro internacional del Movimiento de los Focolares, y otros 18.00 La profecía de las ciudadelas del Movimiento de los Focolares (Presentación de la Mariápolis permanente de Loppiano / Incisa Valdarno) Formarse a la comunión: escuelas para sacerdotes, diáconos y seminaristas – Lorenzo Campagnolo, con participantes en el curso anual del Centro internacional de espiritualidad para sacerdotes y seminaristas – Loppiano APORTE ARTÍSTICO – MIMMO IERVOLINO (NÁPOLES) La comunión como estilo de vida (Testimonios) 19.10 Momento de oración animado por los participantes ortodoxos (Instituto de las Iglesias orientales – Regensburg / Alemania) Jueves 20 de abril Nuestras raíces más profundas 09.00 Momento de oración animado por participantes de varias Iglesias “Te entrego este crucifijo” – Testimonio de Dante Sementilli PIEZA DE PIANO – ALFONSO GUILLAMON (ESPAÑA) “Ponerse EN el lugar del otro” – Testimonio de Carlo Malavasi 10.20 El abandono de Jesús – vía a la unidad – Natalia Dallapiccola – primera compañera de Chiara Lubich Jesús crucificado y abandonado en la experiencia del Movimiento de los Focolares (video-grabación de Chiara Lubich) APORTE ARTÍSTICO – PIERLUIGI GRISON – LOPPIANO Jesús Abandonado– modelo del sacerdote (testimonios) 11.45 Concelebración Evangelización y diálogo 16.00 Por una pastoral de la comunión – Aldo Giordano, Secretario general del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas El primado de la caridad (fragmento de video de Chiara Lubich) PIEZA MUSICAL Ir hacia todos (testimonios) 17.50 Concierto – testimonio sobre el Card. Van Thuan Carlo José Seno y sacerdotes de Milán 19.10 Momento de oración: “Tengo un solo esposo sobre la tierra” Viernes 21 de abril “Que todos sean uno” 09.00 Una nueva escuela de pensamiento (Pasquale Foresi – Dirección central del Movimiento de los Focolares) APORTE ARTÍSITICO “Alma del mundo”: nuevos horizontes de la misión de hoy – Vera Araújo y Carlos Clarià – Centro internacional del Movimiento de los Focolares PIEZA DE PIANO – CARLO JOSÉ SENO Y ALFONSO GUILLAMON Impresiones de los participantes Conclusión – Silvano Cola, Lino D’Armi, Enrico Pepe, Hubertus Blaumeiser 11.00 Concelebración

Comentario de Chiara Lubich de la Palabra de vida del mes de Abril 2006

Estas palabras de Jesús, más elocuentes que un tratado, desvelan el secreto de la vida. No hay alegría de Jesús sin dolor amado. No hay resurrección sin muerte. Jesús nos habla de sí mismo, explica el significado de su existencia. Faltan pocos días para su muerte. Será dolorosa, humillante. ¿Por qué morir, precisamente él que se ha proclamado la Vida? ¿Por qué sufrir, él que es inocente? ¿Por qué ser calumniado, abofeteado, burlado, clavado en una cruz, el final más denigrante? Y, sobre todo, ¿por qué él, que ha vivido en la unión constante con Dios, se habrá de sentir abandonado por su Padre? También a él la muerte le da miedo; pero tendrá un sentido: la resurrección. Había venido a reunir a los hijos dispersos de Dios (1), a romper toda barrera que separa a pueblos y personas, a hermanar a hombres divididos entre sí, a traer la paz y construir la unidad. Pero es necesario pagar un precio: para atraer a todos a sí tendrá que ser elevado de la tierra, en la cruz (2). Por eso esta parábola, la más hermosa de todo el Evangelio:

«Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto».

Ese grano de trigo es él. En este tiempo de Pascua se nos muestra en lo alto de la cruz, su martirio y su gloria, en el signo del amor extremo. Allí ha dado todo: el perdón a los verdugos, el Paraíso al ladrón, a nosotros la madre y su cuerpo y su sangre, su vida, hasta gritar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. En 1944 escribía: “¿Sabes que nos ha dado todo? ¿Qué más podía darnos un Dios que, por amor, parecía olvidarse de ser Dios?”. Así nos ha dado la posibilidad de volvernos hijos de Dios: ha generado un pueblo nuevo, una nueva creación.
El día de Pentecostés el grano de trigo caído en tierra y muerto ya florecía en espiga fecunda: tres mil personas, de distintos pueblos y naciones, se volvían “un solo corazón y una sola alma”, y luego cinco mil, y luego…

«Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto».

Esta Palabra da sentido también a nuestra vida, a nuestro sufrir, a nuestro morir, un día. La fraternidad universal por la cual queremos vivir, la paz, la unidad que queremos construir a nuestro alrededor, es un sueño vago, una quimera, si no estamos dispuestos a recorrer el mismo camino marcado por el Maestro. ¿Cómo hizo él para “dar mucho fruto”? Compartió todo lo nuestro. Se adosó nuestros sufrimientos. Con nosotros se hizo tiniebla, melancolía, cansancio, contrariedad… Probó la traición, la soledad, la orfandad… En una palabra, se hizo “uno con nosotros”, haciéndose cargo de todo lo que nos pesaba. También nosotros, entonces, enamorados de este Dios que se hace nuestro “prójimo”, tenemos un modo de decirle que estamos inmensamente agradecidos por su amor infinito: vivir como vivió él. Volvernos por nuestra parte “prójimos” de cuantos pasan a nuestro lado en la vida, queriendo estar dispuestos a “hacernos uno” con ellos, a asumir una falta de unidad, a compartir un dolor, a resolver un problema, con un amor concreto hecho servicio. Jesús abandonado se ha dado todo. En la espiritualidad que se centra en él, Jesús resucitado tiene que resplandecer plenamente y la alegría tiene que ser su testimonio.

Chiara Lubich

1) Cf Jn11, 51; 2) Cf Jn 12, 32.

 

Y por escuela… una ciudad

Y por escuela… una ciudad

 

 

 No se puede negar que está en acto un gran esfuerzo mundial para vencer el analfabetismo de los pueblos. Pero, simultáneamente, se perfilan en el horizonte, sobre todo en las sociedades más opulentas, los riesgos de un nuevo analfabetismo: el de las conciencias. Para esto, sobre todo, es necesario re-crear una cultura de la educación.

Poner nuevamente en el centro de la atención la relación entre el educando y el educador, entre educadores, entre grupos, entre teoría y práctica, es el objetivo de este primer Congreso internacional que se desarrollará en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo, desde el 31 marzo al 2 de abril promovido por EDU-EducazioneUnità, centro de estudio pedagógicos del Movimiento de los Focolares, que tuvo inicio en el año 2002 por iniciativa de Chiara Lubich. Se profundizará en temáticas de especial actualidad:

En la escuela ¿de quién? – Frente a la creciente desorientación educativa, el congreso intenta imprimir un nuevo empuje a una vocación en crisis: pondrá de relieve la figura del educador, del docente, del maestro, que sepa conjugar teoría y prática, palabra y testimonio.

Comunidad en diálogo – Una finalidad, un desafío irrenunciable para dar vida a una cultura de la relación educativa y de los vínculos entre educadores, entre familias, entre grupos asociados en los cuales los jóvenes puedan reconocer los signos de una rehumanización de las relaciones y de un nuevo sentido de comunidad, entretejida por un interés recíproco.

El sentido del pensamiento – Paradójicamente, en un mundo rico de datos y de información, el riesgo es el de no saber pensar. Se vuelve, entonces, una absoluta prioridad estimular la educación del pensamiento, de la reflexión, de la búsqueda de sentido.

Aprender: un instrumento para servir – Cada vez más frenética es la carrera del éxito y a menudo, el aprender está finalizado a la competencia egocéntrica. Aprender para servir revierte esta óptica, en la búsqueda de un saber compartido, en el interés por el bien común.

A los educadores, docentes y estudiantes de Ciencias de la Educación, políticos comprometidos en este campo, el congreso ofrecerá los primeros frutos de la investigación que han encaminado expertos en el capo pedagógico de varios países, sobre el rico patrimonio de espiritualidad y de realizaciones educativas, llevadas a cabo en los 60 años de vida de los Focolares, en varias áreas del mundo.

 

Difundir una mentalidad solidaria, valorar los recursos

Difundir una mentalidad solidaria, valorar los recursos

  En una de las regiones más pobres del noreste brasileño, afligida por una gran sequía, se ha dado vida a un proyecto de desarrollo que prevé la construcción de infraestructuras, intervenciones educativas sobre la salud, información sobre métodos de cultivo, valoración de los recursos e irrigación. El aspecto más innovador ha sido ilustrado por el Prof. Luigino Bruni, quien está entre los responsables del proyecto“Los campesinos deben descubrir sus propios recursos y sus propios talentos: aprender a compartir sus descubrimientos, sus habilidades, sus progresos, y a poner en común también los beneficios que comporta para ellos este camino.  Si la comunión no llega a ser una cultura no hay esperanza de que el problema social pueda resolverse algún día”. Con el objetivo de llegar a 4 millones de campesinos en los 180 municipios del semi-árido,  el proyecto gubernamental Sertão vivo, inaugurado oficialmente en julio pasado, es el resultado de la colaboración entre el Gobierno de Ceará, la Comunidad Shalom y la experiencia de la Economía de Comunión, nacida precisamente en Brasil hace 15 años, por iniciativa de Chiara Lubich.  El Estado de Cearà, ubicado sólo un poco más por debajo de la línea del Ecuador, tiene 7 millones de habitantes, una renta básica mucho más baja que la nacional, y una elevada tasa de desocupación, mortalidad infantil, analfabetismo. Desarrollo futuro – Después del primer curso de Economía humana y reciprocidad, y de la apertura, en junio 2005, de un centro de animación cultural, administrado por los tres Entes, el futuro prevé dos cursos de Economía al año, dirigidos a los formadores, y después estudios en el territorio, mediante la colaboración de las universidades y del ofrecimiento de becas. La dirección científica del proyecto ha sido confiada a Emmir Nogueira, co-fundadora de Shalom, y a Luigino Bruni, docente de Economía de la Universidad Bicoca de Milán (Italia) y responsable de la Comisión internacional de la Economía de Comunión. (de un artículo de “Il Regno” N. 2/2006)  

Atención global a la persona, y no sólo asistencia

Atención global a la persona, y no sólo asistencia

 Ayubu tiene 42 años y vive en Akum, en Camerún. Confecciona bolsos de rafia, una típica actividad artesanal de su aldea: «Cuando me dijeron que tenía Sida caminaba como un hombre muerto. Era dos personas al mismo tiempo: una estaba ya muerta, la otra era el cuerpo que se movía. Me invitaron al Club. Estaba sorprendido de ver tanta gente en mis condiciones que reía y hablaba normalmente. Poco a poco volví a la vida: ya no era dos, sino uno. Volví a ser un hombre viviente. También mis bolsos se venden y estoy aprendiendo a trabajar la cerámica». El “Club” al que se refiere Ayubu es uno de los grupos de apoyo para enfermos de Sida realizados por el Movimiento de los Focolares en Nigeria, en Camerún, Kenia y la República Democrática del Congo. Mediante la red de los “Clubes” en distintos distritos, se le ofrece un apoyo global a la persona, para sostener a los pacientes, sus familias y las personas en riesgo. El proyecto se ha convertido en parte del proyecto ONU, y los resultados alcanzados, es decir la constitución en cada comunidad local de una red de solidaridad social en expansión, que se auto-promueve, con costos de intervención muy bajos, han sido presentados en la XIV Conferencia Mundial sobre el Sida (Barcelona, 7-12 de julio de 2002) y han sido publicados en las Actas entre las “Intervenciones y programas de mejoramiento”. Como nace la idea – El proyecto tuvo inicio en 1992, en un hospital de una misión Nigeriana, bajo la guía de dos médicos y una religiosa; juntos se dieron cuenta de que para controlar la difusión del virus y evitar la marginación de los enfermos, no era suficiente seguir el protocolo hospitalario para el tratamiento de los enfermos de Sida. Era necesaria, de hecho, una colaboración entre: personal  sanitario, miembros de la familia, profesores, autoridades locales, curanderos tradicionales, para construir un sentido de fraternidad y una cultura de aceptación hacia las personas seropositivas. El testimonio de uno de los pioneros, el médico español Fernando Rico González: «Por distintas razones, especialmente por falta de formación y de conocimiento, las personas seropositivas a menudo se niegan a aceptar el diagnóstico. Me he sentido interpelado por el profundo sufrimiento, sin esperanza, que he encontrado en muchos. Entonces empecé a hablar de ello a mis pacientes y a preguntarles si les gustaría encontrarse junto con otras personas con sus mismos problemas, para ayudarse recíprocamente ». De Nigeria la experiencia se repite en otros países africanos. Por ejemplo hoy día son alrededor de cien las personas asociadas a los dos clubes de Akum y Bali, en Camerún. Unos veinte de ellos son niños. Otras personas gravemente enfermas son atendidas y visitadas en casa. Estos “clubes” son sostenidos por la ONG ‘Acción por un Mundo Unido’ (AMU). Para este proyecto han sido recogidos hasta ahora € 16.048,24. El presupuesto de gastos anual está por encima de los 18.600 €. La causal para un eventual depósito a la AMU –Acción por un Mundo Unido es “Proyecto Bamenda”. (de Amu Noticias 1/2004 – 2/2005 –  4/2005 y  Living City 5/2005)

Al físico Ugo Amaldi el Premio Renata Borlone

  El domingo 26 de febrero tuvo lugar en Loppiano -ciudadela internacional del Movimiento de los Focolares, ubicada en las cercanías de Florencia- la ceremonia de entrega del Premio Renata Borlone 2006. En su primera edición, el reconocimiento fue otorgado al científico Prof. Ugo Amaldi, del CERN de Ginebra, “por haber custodiado y cultivado en sí, durante su rica carrera científica en el campo de la Física molecular, la tensión a lo trascendente que caracteriza todo auténtico saber; por haber siempre cuidado con gran seriedad la formación científica y moral de las nuevas generaciones y haber utilizado sus preciosos conocimientos en el ámbito de la física médica a beneficio de muchos hombres y mujeres”. La manifestación se abrió con una mesa redonda sobre el tema: “Ciencia y fe en diálogo”, itinerarios de la cultura de la unidad, en la que intervinieron, además del Prof. Amaldi, el Prof. Thomas Norris de la Comisión Teológica internacional y el Prof. Sergio Rondinara de la Universidad Pontificia Salesiana. El Premio ha sido creado por la Asociación Cultural Renata Borlone en febrero de 2005, décimo quinto aniversario de la muerte de Renata Borlone, gran apasionada de la ciencia, quien la veía como un posible instrumento para contribuir a realizar la unidad de la familia humana. La institución del Premio, que coincidió con el 2005, “Año Mundial de la Física” – proclamado así por la UNESCO y por la ONU- ha sido patrocinada por las Alcaldías de Incisa y de Civitavecchia. Renata Borlone, entre las primeras compañeras de Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, después de haber llevado el carisma de la unidad a varias ciudades italianas y del extranjero, por más de veinte años ha sido la responsable de la ciudadela de Loppiano, sosteniendo su desarrollo y la formación de las nuevas generaciones del Movimiento. La ciudadela de Loppiano, que hoy cuenta con alrededor de 900 habitantes provenientes de los cinco continentes, tiene como característica la internacionalidad, es un lugar privilegiado para el diálogo entre pueblos y culturas. Por los altos valores humanos y culturales de los que Renata ha dado testimonio con su vida, está en curso, en la Diócesis de Fiesole, su proceso de canonización. Ugo Amaldi, graduado en Física, ha sido llamado al CERN en 1983 como Dirigente de Investigación. Ha trabajado en el campo de las moléculas subatómicas, de las fuerzas fundamentales y, en especial, con el problema de su unificación. En 1991 lanzó el Proyecto Adroterapia, seguido, en 1992, por la creación de la Fundación TERA para difundir en Italia y en el extranjero esta innovadora técnica de radioterapia llamada “adroterapia”. En Pavia (Italia) actualmente está en construcción el Centro Nacional de Adroterapia Oncológica, para el tratamiento de tumores radio-resistentes. Los primeros pacientes serán tratados a partir del 2008. Para más información: tel. 055/8335169 – e-mail: ass.renataborlone@loppiano.it Encargado de prensa: Stefania Tanesini – 338/5658244 – 055/8334404 – sif@loppiano.it

Deporte, medallas y paz

Deporte, medallas y paz

  Michael Walchhofer (Radstadt, Austria, 28 de abril de 1975) es un esquiador alpino austriaco. En las Olimpíadas de Turín 2006 ganó la medalla de plata en la bajada libre. Walchhofer, quien bajó con el pectoral número 10, permaneció por largo rato a la cabeza de la competencia, pero al final fue derrotado, por 72 centésimas de segundo, por el francés Antoine Deneriaz, quien bajó como número treinta. Walchhofer debutó en la Copa del Mundo de esquí alpino en 1999. En esa misma estación se adjudicó la Copa Europa absoluta. Su primera victoria en una Copa del Mundo le llegó en la combinada de Kitzbuehel en el 2003. En los Mundiales de esquí alpino del 2003 en St. Moritz, en Suiza, ganó el oro en la bajada libre. En la edición 2005 ganó la medalla de bronce en la misma disciplina, además de la de plata en el supergigante. Se adjudicó la Copa del Mundo en la bajada libre en la estación 2004-2005. Michael Walchhofer en varias ocasiones ha demostrado claramente que los valores cuentan para él más que las victorias deportivas. Como él mismo nos contó, por ejemplo, hablando de su familia. “El nacimiento de mi primera hija ha sido una experiencia mucho más conmovedora que el mayor éxito deportivo hasta ahora alcanzado”. Con su estilo tenaz, pero sin pretensiones, el esquiador no sólo es simpático sino que se ha convertido en un modelo para muchos jóvenes y niños. Su victoria nos ha dado gran alegría, también porque Walchhofer ha sido uno de los sustentadores de Sports4Peace (Deporte por la paz), el proyecto juvenil y deportivo del Movimiento de los Focolares, en el ámbito del amplio proyecto LifeStyle4Peace (Un estilo de vida por la paz), llevado adelante por los Muchachos por la Unidad de Austria y por Sportmeet, la red mundial de deportistas y trabajadores del mundo del deporte, que viven el deporte como una realidad importante y positiva en confrontación consigo mismos y con los demás, animados por el deseo de contribuir, a través del mismo, a la construcción de un mundo más unido.  

[:it]Il “Social Welfare Club di Akum e Bali”[:en]The “Social Welfare Club of Akum and Bali”

 En la periferia de Bamenda, una pequeña ciudad en el centro-oeste de Camerún, casi en la frontera con Nigeria, existen algunas aldeas sin médico. Pero existen dos centros de salud, pequeñas estructuras con 50 camas, mantenidas por religiosas y grupos de laicos coordinados por las diócesis. El deseo de hacer algo más por los pacientes enfermos de Sida, y romper de algún modo el aislamiento en el que los prejuicios y extrañas creencias los quieren confinar, ha llevado a iniciar la experiencia del “Social Welfare Club de Akum & Bali”. En pocos meses, 25 personas seropositivas han ofrecido al médico su colaboración para acoger otras personas en sus mismas condiciones y, de acuerdo con las religiosas y los laicos que administran los Centros de Salud, han fundado dos clubes en donde se pueden encontrar semanalmente.   El corazón de la acción lo constituyen estos encuentros periódicos: momentos de intercambio, de reflexión y, para quien puede, de trabajo en común.  En Akum los encuentros tiene lugar los jueves. Se inicia con un desayuno juntos hacia las 8.30, en el que se trata de ofrecer una comida lo más nutritiva posible –por ejemplo, desde hace 4 meses se logra dar leche fresca, cosa que es muy rara en estos lugares, con pan integral-.  Se está juntos, sencillamente, con algunos momentos de profundización espiritual interreligiosa (de hecho hay musulmanes, y cristianos católicos y presbiterianos) y de apoyo moral y psicológico, en los que se comparten experiencias, esperanzas y necesidades referentes a las propias condiciones de vida. Una parte del tiempo es dedicada a pequeñas actividades artesanales o a cultivar el huerto: trabajos modestos, pero fundamentales, porque le permiten a la gente involucrada el sentirse parte del contexto social y ganar algo para vivir, nutrirse y adquirir alguna medicina. Sólo en el pequeño ambulatorio de Akum, en un año han sido diagnosticados 296 casos de Sida. Aunque el costo del tratamiento médico sigue siendo prohibitivo, para la mayor parte de los pacientes, últimamente ha disminuido un poco y esto ha convencido a muchas personas a hacer el test, porque la esperanza de curarse es más concreta.

La oración: respiro del alma que nos hace hermanos

 

 De la oración saco la fuerza para vivir por un mundo unido, y superar, en la vida de cada día, conflictos e injusticias. Hoy el mundo está lleno de odio, pero en varios puntos de la tierra se suplica por la paz con manifestaciones, oración y ayunos. Si vivimos en el amor podemos dar testimonio de que la fraternidad y la convivencia entre los pueblos es posible.

Tengo 18 años, soy de religión musulmana. Provengo de Somalia, vivo en Italia desde hace 7 años.

Con mi familia formo parte de un grupo de cristianos y musulmanes que se encuentran para dialogar y compartir las experiencias, en un clima de fraternidad.

Hace algún tiempo nos invitaron a participar, en Roma, en un gran encuentro de musulmanes que quieren vivir por un mundo unido. Recuerdo todavía esas bellísimas y profundas jornadas, con personas provenientes de todas partes del mundo, para hablar de la igualdad y del respeto recíproco entre las religiones y de la convivencia pacífica.

Recuerdo las palabras de Chiara Lubich: “Para que prevalezca el bien sobre el mal es necesario un esfuerzo común para crear en todo el planeta esa fraternidad universal en Dios, a cuya realización la humanidad está llamada. Fraternidad que, por sí sola, puede ser el alma, el motor de arranque de una distribución más justa de los bienes entre los pueblos y los Estados”.

En este encuentro, he aprendido nuevas formas de compartir la paz con todas las personas. Por ejemplo, el vecino, que vive debajo de nosotros a menudo venía molesto a tocarnos la puerta porque somos una familia numerosa y vivaz. Le explicamos con serenidad que tenemos dos niños pequeños y hemos tratado de resolver el problema, en la medida de lo posible, haciendo más silencio en la noche. Para hacerle sentir feliz, cuando recibimos víveres de más o carne de cerdo, hacemos un paquete y se lo regalamos.

Otra experiencia: mi profesora de italiano, en una lección hablaba del Islam y decía cosas muy negativas, que no correspondían a la verdad.  Yo no reaccioné en forma violenta, pero le expliqué que la religión islámica tiene como pilar la palabra “paz” y que el valor más grande es la libertad de seguir la ley de Dios. Al final ella dijo: “He entendido, ¡gracias! No conocía bien tu religión”.

(N.A. – Italia)

 

«… fue a un lugar desierto; allí estuvo orando» (Mc 1, 35)

  ¡Qué día pleno había vivido Jesús ese sábado en la ciudad de Cafarnaún! Había hablado en la sinagoga y asombrado a todos con sus enseñanzas. Había liberado a un hombre poseído por un espíritu inmundo. Al salir de la sinagoga se había dirigido a casa de Simón y de Andrés, y allí había curado a la suegra de Simón. Al llegar la noche, después de la caída del sol, le habían llevado a todos los enfermos y endemoniados, y había curado a muchos que padecían diversas enfermedades y expulsado muchos demonios. Después de un día y una noche tan intensas, a la mañana siguiente, cuando todavía estaba aclarando, Jesús se levantó y, al salir de la casa «… fue a un lugar desierto; allí estuvo orando» Era la nostalgia del Cielo. El había venido al mundo a revelarnos el amor de Dios, a abrirnos el camino del Cielo, a compartir en todo nuestra vida. Había recorrido los caminos de Palestina para enseñar a las multitudes, para curar toda clase de enfermedades y dolencias entre la gente, para formar a sus discípulos. Pero la linfa vital, que brotaba de su interior como agua de manantial, provenía de su relación constante con el Padre. Él y el Padre se conocen, se aman, están el uno en el otro, son una sola cosa. El Padre es el “Abba”, es decir, el papá al que puede dirigirse con expresiones de infinita confidencia y de amor ilimitado. «… fue a un lugar desierto; allí estuvo orando» Dado que el Hijo de Dios vino a la tierra por nosotros, no le bastó con estar él en esa condición privilegiada de oración. Al morir por nosotros, redimiéndonos, nos hizo hijos de Dios, hermanos suyos. Por eso, para nosotros también se hizo posible aquella divina invocación: “Abba, Padre”, con todo lo que ella comporta: certeza de su protección, seguridad, abandono a ciegas en su amor, consuelos divinos, fuerza, ardor; ardor que nace en el corazón de quien está seguro de ser amado… Una vez que hemos entrado en la “celda interior” de nuestra alma, podemos hablar con Él, adorarlo, expresarle nuestro amor, agradecerle, pedirle perdón, confiarle nuestras necesidades y las de toda la humanidad, como también nuestros sueños y deseos… ¿Hay algo que no podamos decir a una persona que es omnipotente, y que sabemos además que nos ama inmensamente? Y podemos hablar con el Verbo, con Jesús. Sobre todo podemos escucharlo, dejar que nos repita sus palabras: “Tranquilícense, soy yo; no teman”, “Yo estaré siempre con ustedes”; y sus invitaciones: “Ven y sígueme”, “Perdona setenta veces siete”, “Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos”. Puede tratarse de momentos prolongados, o bien de instantes breves y constantes a lo largo de todo el día, casi como una mirada de amor, un susurro: “Señor, tú eres mi único bien”, “Esto lo hago por ti”. No podemos prescindir de la oración. No podemos vivir sin respirar, y la oración es la respiración del alma, la expresión de nuestro amor a Dios. De este coloquio, de esta relación de comunión y amor, saldremos reconfortados, dispuestos a afrontar con nueva intensidad y confianza la vida de cada día. Reencontraremos también una relación más verdadera con los demás y con las cosas. «… fue a un lugar desierto; allí estuvo orando» Si no cerramos los postigos del alma con el recogimiento, tú, Señor, no puedes permanecer con nosotros, como tu amor a veces desearía. Pero cuando nos hemos desprendido de todo para recogernos en ti, ya no querríamos volver atrás, tan dulce es para el alma la unión contigo y tan pasajero todo el resto. Los que te aman sinceramente, muchas veces te sienten, Señor, en el silencio de su cuarto, en lo profundo de su corazón, y es una sensación que conmueve al alma como si cada vez tocara en lo vivo. Y te agradecen de tenerte tan cerca de ellos, de ser su Todo: el que da sentido al vivir y al morir. Te agradecen, pero a menudo no saben cómo hacerlo, ni decirlo: lo único que saben es que tú los amas y que no hay cosa más dulce, aquí en la Tierra, que pueda siquiera asemejársele. Lo que ellos sienten en el alma, cuando tú apareces, es el Cielo y “si el Cielo es así –dicen–, ¡oh, qué hermoso es!”. Te agradecen, Señor, por la vida entera, por haberlos traído hasta aquí. Y si afuera todavía hay sombras que podrían quitar brillo a su paraíso anticipado, cuando te manifiestas todo se vuelve remoto y lejano: no existe. Tú eres. Así es.   Chiara Lubich

Al Obispo luterano Christian Krause, eminente ecumenista, el premio “Klaus Hemmerle”

Al Obispo luterano Christian Krause, eminente ecumenista, el premio “Klaus Hemmerle”

El premio intitulado a Klaus Hemmerle se le confirió este año al Obispo luterano Christian Krause, el pasado 20 de enero, en la catedral imperial de Aquisgrana. Para Christian Krause tiene un significado muy especial: «Es un premio que primero que nada me toca el corazón sobretodo porque es el recuerdo de una persona maravillosa: Klaus Hemmerle». Es la segunda vez que este premio es otorgado en conmemoración del difunto Obispo de Aquisgrana, un pionero de la vida ecuménica de la Iglesia alemana y al mismo tiempo gran teólogo, que en el ámbito de los Focolares había encontrado su “linfa vital”.  La primera edición del premio fue para el profesor hebreo Ernst-Ludwig Ehrlich, en el 2003; esta segunda vez el beneficiario es un exponente eminente del luteranismo mundial y un ecumenista de verdadera pasión. Krause, amigo de Hemmerle, ha sido constructor de puentes en las más variadas situaciones de su vida. En 1971 fue llamado a dirigir un gran proyecto en favor de los refugiados de la Federación Luterana Mundial en Tanzania.  De 1972 a 1985 le fueron confiadas las relaciones con el extranjero de la Iglesia evangélico-luterana en Alemania.  En tal función, y sucesivamente como Secretario General de la “Jornada Evangélica de la Iglesia” (1985-1994), se dedicó con gran empeño al ecumenismo y a la solidaridad, a nivel mundial.  Una profunda amistad lo une a numerosísimos cristianos en todo el mundo, sobre todo en África, Asia y América Latina.  Fruto de esta confianza ha sido el hecho que, después de su consagración como obispo de la Iglesia regional de Braunschweig, durante la reunión plenaria de la Federación Mundial Luterana en Hong Kong en 1997, fue electo Presidente de la misma.  En este papel firmó en 1999, en Augsburg, la Declaración conjunta sobre la Doctrina de la Justificación, junto con el Cardenal católico Edward I. Cassidy. Hoy el obispo Krause dirige el Centro luterano de Wittenberg, en la ciudad de la cual partió, en 1517, la reforma de Lutero.  La idea que ha dado origen a este Centro es la de ofrecer al siempre creciente “turismo luterano” «un respiro espiritual, ecuménico y mundial».  Para el futuro de la Iglesia, auspicia una nueva relación entre la jerarquía y los movimientos espirituales y carismáticos.  «De allí podría nacer una comprensión de la Iglesia del todo nueva», afirmó Christian Krause. Su modelo de ecumenismo es el compartido con el mismo Klaus Hemmerle: «Debemos aprender, en todos los niveles, a ser amigos y  a tratarnos como tales». (de Joachim Schwind – Revista Città Nuova – n. 1/06)

Compañeros de viaje en los senderos de la reconciliación

 

E. : Crecí en un pequeño pueblo sólo de católicos. Me di cuenta de la división entre las confesiones en el momento de proseguir los estudios para poder dar clases en la escuela. Vivía en Norimberg donde había una universidad evangélica de Pedagogía. Las escuelas entonces estaban rígidamente divididas en católicas y evangélicas. Para no correr el riesgo de no encontrar nunca un trabajo, tuve que buscarme una universidad católica y transferirme a Eichstätt.

P. : Transcurrí mi juventud en Ochsenfurt en el Meno. Nosotros evangélicos vivíamos en la diáspora. No teníamos ningún contacto con la parroquia católica. A finales de los años ’60 frecuenté en Munich un curso de especialización para escuelas diferenciales.

E. : También yo formaba parte del mismo curso y allí nos conocimos y empezamos a frecuentarnos. En un primer momento dejamos de lado la idea de formar una familia.  Entonces nuestras dos Iglesias ponían en guardia contra los así llamados matrimonios “mixtos”.

Por una coincidencia recibí de una amiga una invitación para un viaje a Roma.  Lo leí superficialmente, pensando en un paseo turístico, decidí formar parte.  Me encontré en un encuentro ecuménico del “Centro Uno” del Movimiento de los Focolares, del cual no conocía nada.  Al inicio no estaba para nada entusiasmada, pero después me fascinó la explicación hecha por Chiara Lubich de las palabras de Jesús del Evangelio de Mateo:  “Donde dos o tres se reúnen en Mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 18, 20).  No se decía: “Donde dos o más católicos…”, ni tampoco “Donde dos o más evangélicos…”, sino “Donde dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.  Al encuentro siguiente invité también a mi amigo.

 

P. : Encontramos el valor para formar juntos una familia.  Me propuse amar a la Iglesia de mi esposa como a la mía.  Naturalmente también yo tenía dificultades para aceptar formas de piedad típicamente católicas, como cuando nuestras hijas formaron parte con orgullo, todas vestidas de blanco, de la procesión del “Corpus Domini”. También yo fui, pero sólo por amor a mi familia.

E. : Para mí era nuevo e insólito que él leyera todos los días una parte de la Biblia, según su tradición evangélica.  Por poco tiempo lo dejé solo, después –al inicio sólo por amor a él- lo acompañé.  Hoy día no podría no hacerlo.  Desde cuando hicimos nuestra la meditación de Chiara Lubich sobre Jesús en medio, concluimos con la promesa común de hacer de todo para que Él esté presente entre nosotros.  A pesar de nuestros errores, límites y debilidades, tratamos de permanecer en el amor recíproco y de recomenzar siempre.

(E. e P. – Alemania)

No sólo ayuda, sino una ola de amistad

No sólo ayuda, sino una ola de amistad

Para el 16 de enero de 2006, los fondos recibidos para la emergencia del Sureste asiático a través de las ONG AMU (Organización No gubernamental de desarrollo, que se inspira en la Espiritualidad de la Unidad), llegaba a alrededor de un millón de Euros.  Han sido destinados en su mayoría a proyectos en Indonesia, en Sri Lanka, en Tailandia y en India.

Los fondos que restan serán asignados a nuevos proyectos que se están evaluando o a los mismos proyectos en curso, sobre la base de su estado de desarrollo y de las necesidades.

El origen de estos fondos, recogidos en todo el mundo, provienen a menudo de lo poco de muchos: de los niños de Kenya, de Colombia, de Rusia y de tantos otros países donde el dar solamente un euro es ya un gran acto de generosidad.

Referimos ahora los apuntes del viaje de Stefano Comazzi, representante de la AMU, a un año de la catástrofe ambiental que ha afectado el Sureste asiático:

Estuve de viaje para visitar las diversas actividades desarrolladas por nuestros voluntarios y colaboradores en la región, y he compartido una parte del recorrido con el grupo de jóvenes europeos del Movimiento de los Focolares, que ya precedentemente habían estado en las poblaciones ayudadas por los proyectos AMU en Indonesia.

Primero habían estado en la isla de Nias, en el Sur de Sumatra, donde han efectuado un campo de trabajo, colaborando con la reconstrucción de una aldea y animando muchas iniciativas para los niños.  Seguidamente fueron a la provincia de Aceh, la más afectada por el maremoto del 26 de diciembre de 2004, en la extremidad septentrional de la Isla de Sumatra.

La llegada a Banda Aceh, y a la aldea cercana de Lampuuk, donde también los jóvenes indonesios del Movimiento han transcurrido muchas semanas conviviendo con la población local, ha sido verdaderamente impresionante.  Después de tantos meses del maremoto han cambiado muchas cosas, pero permanecen algunos signos como recuerdo de la fuerza extraordinaria de la naturaleza y de este evento, como un enorme barco transportado por el mar a diversos kilómetros de la costa y que se destruyó en una urbanización de la ciudad.  Barriadas enteras de Banda Aceh, totalmente desaparecidas, se han convertido en terrenos pantanosos, así como muchas aldeas cercanas, como Lampuuk.

Entre la población enteramente musulmana, nuestros jóvenes colaboradores se han ganado la estima y la amistad que se expresa con tantos pequeños gestos y atenciones; la casa que les han ofrecido gratuitamente durante estos meses, y donde muchos de nosotros nos hemos alojado, es un elocuente ejemplo.  En Lampuuk con los fondos de la AMU se ha dado inicio a la construcción de embarcaciones para los pescadores.

En Medan, la más extensa ciudad de la isla y una de las principales de Indonesia, he podido conocer a muchos de los jóvenes que a lo largo de los meses pasados han colaborado con el proyecto que sostiene la AMU. Se trata de muchachos y muchachas pertenecientes al Movimiento de los Focolares; son cristianos, budistas y musulmanes, y esto es ya un testimonio fuerte.

Además no todos son indonesios, como por ejemplo está J. P. W., estudiante malayo, quien ha suspendido por algunos meses sus estudios universitarios para poderse dedicar a tiempo completo a las actividades del proyecto.  También otros jóvenes se han comprometido a tiempo completo, ya sea en la administración de las actividades logísticas y de organización, como con estadías prolongadas en las provincias de Aceh y Nias.

Pasada la frontera entre la provincia de Medan y la de Aceh, hemos encontrado algunas comunidades de pescadores que viven en la parte meridional de la provincia, son “amigos” de nuestros voluntarios, y a nuestra llegada nos han acogido con calor y con una amistad extraordinaria, incluso con una pancarta de bienvenida de su recién nacida asociación llamada “SILATURRAHMI” (“todos son bienvenidos”).

Los jóvenes indonesios que nos acompañan ya los habían conocido durante los viajes precedentes, habían compartido con ellos los pocos bienes materiales que habían llevado con ellos, pero sobre todo habían escuchado las historias de cada uno, el sufrimiento y la desorientación de los sobrevivientes.  Gracias a las ayudas recogidas, después tuvieron la posibilidad de regresar y organizar, junto con los habitantes de las aldeas, acciones de reconstrucción y resurgimiento.

En Blang Nibong y en Padan Kasab, siempre en la provincia de Aceh, hemos constatado directamente cuántas barcas ya se habían construido y cuántas estaban en construcción.  En Blang Nibong nos esperaban para la entrega oficial de las primeras 10 ya completas y asignadas según los criterios de composición del núcleo familiar (las familias numerosas han recibido una barca, mientras que los grupos más pequeños compartirán la misma barca), y de los daños sufridos.  Los jóvenes que nos han acompañado también han participado en el lanzamiento al agua de una de las embarcaciones ya listas, y todos hemos hecho el paseo inaugural en el cálido mar de Malacca.

Este viaje ha sido realmente constructivo y nos ha confirmado como es importante trabajar “con” las personas, desde la base, dando prioridad a la escucha y a un compartir que se vuelve reciprocidad.

(de la Revista AMU NOTICIAS n. 4/2005)

Navidad 2005 – Nuevo Año 2006

Navidad 2005 – Nuevo Año 2006

Es Navidad.

Las vidrieras de los negocios están engalanadas festivamente: globos dorados, pequeños árboles de navidad, ofertas de regalos preciosos. A la noche las calles brillan de estrellas fugaces o de cometas; los árboles de las veredas con sus ramas cargadas de luces rojas, azules o blancas dan vida a paisajes surrealistas…

Hay clima de espera. Todos se sienten involucrados…
Navidad no es solamente un recuerdo tradicional: el nacimiento de ese niño, 2005 años atrás… ¡Navidad vive! Y no solo en las iglesias, con los pesebres, sino entre la gente, por el clima de alegría, de amistad, de bondad, que cada año genera.

Y sin embargo todavía hoy el mundo está convulsionado por problemas enormes: la pobreza hasta el hambre, el terremoto en Pakistán, decenas de guerras, el terrorismo, el odio entre etnias, pero también entre grupos y entre personas…

Hace falta el Amor. Es necesario que Jesús regrese con potencia.
El Niño Jesús siempre es el inmenso regalo del Padre a la humanidad, aunque no todos lo reconozcan.

Nosotros debemos ofrecer nuestro agradecimiento al Padre también en nombre de ellos. Debemos festejar Navidad y renovar nuestra fe en el pequeño niño-Dios que vino a salvarnos, a crear una nueva familia de hermanos unidos por el amor, extendida por toda la tierra.

Miremos a nuestro alrededor… Que este amor se dirija a todos, pero en particular a quien sufre, a los más necesitados, a los que están solos, que son pobres, pequeños y enfermos… Que la comunión de afectos y bienes con ellos haga resplandecer una familia de verdaderos hermanos que festejan juntos Navidad, y que va más allá de esto…

¿Quién podrá resistir a la potencia del amor?
A la luz de Navidad ofrezcamos gestos, provoquemos acciones concretas. Parecerán pequeños remedios al mal, pero aplicados en amplia escala pueden ser luz y solución a los graves problemas del mundo.

¡Feliz Navidad para todos!

Chiara Lubich

Mensaje de Su Santidad Benedicto XVI

 Queridos jóvenes amigos: Deseo enviar mi cordial saludo a todos ustedes, reunidos en Nieuwegein para la primera Jornada Nacional de los jóvenes católicos de Holanda. Saludo al Card. Adriano Simonis, Arzobispo de Utrecht y Presidente de la Conferencia Episcopal, y a todos los Obispos holandeses, expresando un vivo aprecio por la realización de esta feliz iniciativa. Además deseo agradecer el Werkgroep Katholieke Jongeren por el compromiso mantenido en estos años, y a los sacerdotes y laicos que los han sostenido en su reflexión. A través de este mensaje, queridos jóvenes, deseo hacerme presente espiritualmente en medio de ustedes y asegurarles que los acompaño en la oración. Sé que tantos de ustedes han formado parte del encuentro mundial de Colonia y para mí es motivo de gran alegría el hecho de que ahora quieran proseguir la experiencia iniciada con la Jornada Mundial de la Juventud, involucrando a sus coetáneos que no tuvieron la gracia de participar. Tener la reunión de hoy por invitación de sus obispos es un bellísimo signo para la sociedad holandesa: indica que ustedes no tienen miedo de ser cristianos y quieren dar testimonio abiertamente. En efecto, la razón más profunda del encontrarse es encontrar al Señor Jesucristo. Así ha sido para quien participó en la reciente Jornada Mundial de la Juventud, que tenía como lema: “Hemos venido a adorarle” (Mt 2,2). Siguiendo las huellas de los Magos, animados por el anhelo de buscar la verdad, jóvenes de todos los rincones del mundo se dieron cita en Colonia para buscar y adorar al Dios hecho Hombre, y después, transformados por el encuentro con Él e iluminados por su presencia, han regresado a sus países, como los Magos, “por otro camino” (cfr Mt 2,12). De igual modo también ustedes han vuelto a Holanda deseosos de comunicar a todos la riqueza de la experiencia vivida, y hoy quieren compartirla con sus coetáneos. Queridos amigos, Jesús es su verdadero amigo y Señor, ¡entren en relación de verdadera amistad con Él! Él los espera y sólo en Él encontrarán la felicidad. ¡Cuán fácil es contentarse con placeres superficiales que la existencia cotidiana nos ofrece, cuán fácil es vivir sólo para sí mismos, gozando aparentemente la vida! Pero antes o después nos damos cuenta de que no se trata de la felicidad verdadera, porque ésta está mucho más profundo: la encontramos solamente en Jesús. Como he dicho en Colonia, “la felicidad que buscan, la felicidad que tienen el derecho de experimentar tiene un nombre, un rostro: el de Jesús de Nazareth” (18 de agosto de 2005, Discurso tomado del archivo del Poller Rheinwiesen). Por esto los invito a buscar todos los días al Señor, que no desea otra cosa sino que sean realmente felices. Establezcan con Él una relación intensa y constante en la oración y, por cuanto les sea posible, encuentren momentos propicios en su jornada para estar exclusivamente en Su compañía. Si no saben cómo rezar, pídanle que sea Él mismo quien se los enseñe y pidan a su celeste madre que rece con ustedes y por ustedes. El rezo del Rosario puede ayudarlos a aprender el arte de la oración con la simplicidad y profundidad de María. Es importante que en el corazón de sus vidas esté la participación en la Eucaristía, en la que Jesús se da a sí mismo por nosotros. Él, que murió por los pecados de todos, desea entrar en comunión con cada uno de ustedes, toca a la puerta de sus corazones para donarles su gracia. Vayan al encuentro de Él en la Santa Eucaristía, vayan a adorarlo en las Iglesias y permanezcan arrodillados ante el Tabernáculo: Jesús les colmará con su amor y les manifestará los pensamientos de su Corazón. Si se ponen a la escucha, experimentarán en modo cada vez más profundo la alegría de formar parte de su Cuerpo Místico, la Iglesia, que es la familia de sus discípulos reunidos estrechamente por el vínculo de la unidad y del amor. Aprendan además, como dice el Apóstol Pablo, a dejarse reconciliar con Dios (cfr. 2 Cor 5,20). Especialmente en el sacramento de la Reconciliación Jesús los espera para perdonar sus pecados y reconciliarlos con su amor mediante el ministerio del sacerdote. Confesando con humildad y verdad los pecados recibirán el perdón de Dios mismo a través de las palabras de su ministro. ¡Qué gran oportunidad nos ha dado el Señor con este Sacramento para renovarnos interiormente y progresar en nuestra vida cristiana! ¡Les recomiendo hacer constantemente un buen uso! Queridos amigos, como les decía arriba, si siguen a Jesús nunca estarán solos porque forman parte de la Iglesia, que es una gran familia donde pueden crecer en la amistad verdadera con tantos hermanos y hermanas en la fe, diseminados en todas partes del mundo. Jesús tiene necesidad de ustedes para “renovar” la sociedad de hoy. Preocúpense de crecer en el conocimiento de la fe para ser testigos auténticos. Dedíquense a comprender mejor la Doctrina católica: si bien, mirándola con los ojos del mundo, puede parecer un mensaje no fácil de aceptar, en ella está la respuesta que sacia sus interrogantes más profundos. Tengan confianza en los pastores que los guían, Obispos y sacerdotes; injértense activamente en las parroquias, en los Movimientos, Asociaciones y Comunidades Eclesiales, para experimentar juntos la alegría de ser seguidores de Cristo, el cual anuncia y dona la verdad y el amor. Y precisamente empujados por su verdad, podrán construir un futuro mejor para todos. Queridos amigos, les estoy cerca con la oración con el fin de que acojan generosamente el llamado del Señor, que les prospecta grandes ideales en grado de hacer bella y llena de alegría sus vida. Estén seguros: sólo respondiendo positivamente a su llamado, por exigente que les parezca, es posible encontrar la felicidad y la paz en el corazón. Les acompañe en este itinerario de compromiso cristiano la Virgen María y les sea de ayuda en todo buen propósito que hagan. Con tales sentimientos, imparto de corazón una especial Bendición Apostólica a todos ustedes reunidos en Nieuwegein, como también a aquellos que con amor y sabiduría los acompañan en su camino de crecimiento humano y espiritual. Del Vaticano, 21 de Noviembre de 2005

BENEDICTUS PP. XVI

Sed de verdad

Sed de verdad

  Una Iglesia vital, alegre, auténtica, en camino hacia y con la sociedad, es la que atrajo a 2.300 jóvenes holandeses, un domingo de fines de noviembre, a Utrecht, a la primera cita nacional, convocada para dar continuidad a la experiencia iniciada en la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia, en agosto pasado. Una participación que no se verificaba desde hacía décadas. El evento ha sido el fruto de la colaboración, en un clima de profunda comunión, entre Diócesis y Movimientos, entre los cuales la Renovación Carismática, el Comité de Jóvenes Católicos, Emmanuel y los Focolares. Una comunión entre carismas vivida ya en la preparación de la JMJ. “La felicidad que buscan, la felicidad que tienen el derecho de experimentar, tiene un nombre, un rostro: el de Jesús de Nazareth”. Ha sido éste el pasaje central del mensaje autógrafo del Papa, profundo y lleno de calor, acogido con un largo aplauso. Benedicto XVI animó a los jóvenes a profundizar su relación con Jesús, acudiendo a los sacramentos, para después asumir sus propias responsabilidades en la vida personal y de la sociedad. El encuentro prosiguió con trabajo y una profundización en grupo sobre catequesis y aplicación social. Se pasó así de la fe, la ética y la ciencia, al cómo vivir el cristianismo en la política, en la enseñanza, en la economía; del ecumenismo al diálogo interreligioso. Ha sido un constatar el deseo que existe en estos jóvenes de profundizar en su fe, y cuán sedientos están de verdad. «La neblina que por décadas ha cubierto la juventud en la Iglesia Católica en Holanda desapareció». Fue lo que dijo en su homilía el obispo Mgr. de Jong, auxiliar de Roermond, responsable de la pastoral juvenil, en la Misa concelebrada con el Card. Simonis, quien concluyó la Jornada. Estas palabras expresaban una certeza compartida por todos: en una sociedad cada vez más secularizada, ha nacido en el seno de la Iglesia algo nuevo que es irreversible. Lo que está sucediendo en Holanda es un fenómeno que se está verificando también en otros países europeos. Como observaba Lorenzo Fazzini, en Avvenire el 8 de diciembre, “existe un clima de espiritualidad” que es el reflejo de esta renovada interioridad, de la apertura al otro, que se traduce en muchísimos casos en compromiso social y en la elección de servir a los más pobres.