Movimiento de los Focolares
Paolo Rovea, una vida en Dios

Paolo Rovea, una vida en Dios

Gratitud y reconocimiento a Dios. Estas palabras resumen la multitud de mensajes que han llegado de todo el mundo por Paolo Rovea. El 3 de julio de 2025, en un accidente de montaña, Paolo puso fin a su vida terrenal. Casado con Barbara, tienen cinco hijos: Stefano, Federico, Francesco, Miriam y Marco.

En 1975 conoció el Ideal de la unidad del Movimiento de los Focolares. “Me cambió la vida radicalmente”, dijo. Ese año, asistió al Genfest en Roma, y regresó con el deseo de vivir al 100% con los gen, los jóvenes del Movimiento de los Focolares. Durante 14 años, se comprometió incansablemente, haciendo del Evangelio su estilo de vida.

Con Barbara, también una gen, comenzaron a planear formar una familia. Las parejas comprometidas y las familias jóvenes comenzaron a considerarlos cada vez más como puntos de referencia. Una de ellas escribió: “Con gran dolor por esta pérdida, estamos profundamente agradecidos por el amor, la estima, y la confianza que recibimos de Paolo. Agradecidos por los muchos años de acciones extraordinarias y alocadas que compartimos. Con Barbara, él forjó la historia de Familias Nuevas —la rama de los Focolares para el apoyo familiar— y la historia de muchas parejas, incluida la nuestra”.

Paolo también se va consolidando cada vez más en su profesión, con experiencia y sensibilidad. Se graduó en medicina por la Universidad de Turín (Italia), especializándose en oncología y radioterapia oncológica. En la misma universidad, impartió un máster plurianual. Trabajó como médico de hospital y posteriormente se convirtió en jefe del departamento de Oncología y Radioterapia Oncológica en Turín, hasta su jubilación en 2021. También obtuvo un máster y realizó cursos de perfeccionamiento de bioética.

En 1989, sintió la llamada de Dios al camino del focolar y le confesó a Danilo Zanzucchi, uno de los primeros focolarinos casados: “Estoy en un momento muy importante de mi vida: mi trabajo como médico debe convertirse en permanente; me casé hace cinco meses. (…) Doy gracias a Dios por todos los dones que me ha concedido: en primer lugar, por el ideal de unidad (…), por mi familia (…) la vida gen (…); por Barbara, mi esposa, con quien estoy viviendo unos meses maravillosos (…) Te aseguro que emprendo con un renovado deseo de santidad este camino único que es el focolar”.

Una vida arraigada en un crecimiento constante en su relación con Dios.

Muchos recuerdan cómo Pablo rara vez decía que no a una petición o necesidad; estaba presente para quien lo necesitara con un amor concreto. Su talento y profesionalismo estaban al servicio de quienes lo rodeaban: si había que cantar o tocar música, cantaba y tocaba; si había que escribir un texto, escribía; si había que dar un consejo médico, estaba dispuesto; si había que dar un consejo, lo daba con desapego, animando a los temerosos y animando a los inseguros. Su capacidad para acercarse a la vida de todos los que iba conociendo, hizo que, con el tiempo, muchos lo percibieran como un verdadero hermano, un miembro de la familia, un amigo fiel.

El compromiso de Paolo y Barbara con el Movimiento de los Focolares va creciendo, especialmente dentro de Familias Nuevas (FN). Una de los ámbitos que les apasiona profundamente es la educación sobre la afectividad y la sexualidad. Gracias a ellos, en 2011, en sinergia con las diversas agencias de formación del Movimiento de los Focolares, nació un programa en este ámbito, Up2Me, basado en la visión antropológica característica de los Focolares.

Maria y Gianni Salerno, responsables de Familias Nuevas, dicen: “Aunque a Paolo y Barbara los conocemos desde cuando éramos jóvenes, hemos trabajado juntos a diario durante los últimos 10 años en la Secretaría Internacional de Familias Nuevas. La pasión, la generosidad, la creatividad y el compromiso incansable con el que Paolo lo llevaba a cabo todo, siempre atento a la relación con cada persona, siguen siendo un testimonio muy grande para nosotros y siempre han sido un incentivo para avanzar juntos, para esforzarnos cada vez más y mejor por servir a las familias de todo el mundo. A menudo, cuando hablábamos con él sobre cómo abordar los desafíos que enfrentan las familias hoy en día, para estar cada vez más cerca de todos, sugería ideas innovadoras, útiles para adaptarse a los nuevos tiempos y a las necesidades de la gente. Viajó mucho con Barbara y dejó una estela de luz en todo el mundo”.

“Muchas de las nuevas iniciativas de Familias Nuevas, continúan los Salerno, fueron sugeridas y coordinadas por él, junto con Barbara. Entre ellas se incluyen el programa Up2me, Formato Familia, un programa de diálogo y crecimiento con otras familias en la ciudadela internacional de los Focolares en Loppiano, y, por último, pero no menos importante, la Loppiano Family Experience, una escuela de tres semanas para animadores de Familias Nuevas de todo el mundo, también en Loppiano. Incluso en esta dolorosa pérdida, sabemos que podemos contar con su apoyo irremplazable, que ahora, desde el Cielo, será aún más fuerte…”.

¡Gracias, Paolo!

Lorenzo Russo

Vivir el Evangelio: El coraje de detenerse

Vivir el Evangelio: El coraje de detenerse

En el edificio

Subía las escaleras cuando pensé en la inquilina de enfrente, que tenía graves problemas de salud. Nunca encontraba tiempo para ella, y esta vez también estuve tentada de posponerlo, pero la idea de hacérselo a Jesús me dio el empujón. Tras dejar a la señora, encantada de haber charlado conmigo, me detuvieron unos inquilinos que, al verme, también querían saber mi opinión sobre un viejo problema del condominio sin resolver. Quería abreviar; aún tenía que preparar la comida, pero me detuve a escuchar los argumentos de los demás; al mismo tiempo, buscaba una solución que restaurara la armonía en el edificio, pero ninguna parecía viable. Quizás solo podía amarlos, escuchándolos. Al final, encontraron la mejor opción para todos. Tras despedirse, como para agradecerme, uno de ellos regresó y me regaló un medallón. Pero lo más importante para mí fue haber encontrado una relación con esas personas que antes no existía.

(Fulvia – Italia)

Diez años después

Esa noche encontré a mi esposa lavando los platos. ¿Cómo decirle que la válvula mitral que me mantenía con vida no funcionaba, que necesitaba otra operación después de diez años? La primera vez, había experimentado la agonía de la separación, de los niños que ya veía huérfanos… Luego llegó la aceptación y, finalmente, la serenidad, listo para “partir” en cualquier momento. Finalmente, la operación, dolorosa, pero con una buena recuperación. Pero el mayor regalo había sido sentir a Dios siempre cerca, precisamente a través de las consiguientes limitaciones físicas. Mientras tanto, contrariamente a las predicciones de los médicos, el milagro de una casi salud estable se había prolongado. Sin embargo, ahora, de repente, las palpitaciones y la sensación de agotamiento me habían devuelto a la realidad. Aun así, no perdí la calma, besé a Adita y le comenté de algunos análisis que me había indicado el médico. Fue suficiente para que ella entendiera. Me miró con una sonrisa. Le devolví la sonrisa. Era nuestro “sí” a lo que Dios nos pedía. Solo teníamos que abandonarnos de nuevo a él.

(Aníbal – Argentina)

Ya no está solo

Desde mi adolescencia, he tenido una preocupación especial por los pobres, los enfermos y los solos. Conocí a muchos de ellos, entre ellos a una mujer con dos hijos, rechazada por todos debido a sus problemas de salud mental. Tras su fallecimiento, se quedaron aún más solos, pero siguieron considerándome un miembro más de la familia: de hecho, iba a visitarlos de vez en cuando, ofreciéndoles diversas formas de ayuda. Más tarde, uno de ellos fue a reunirse con su madre en el cielo. Solo quedaba F., el hermano, considerado inaccesible por los vecinos por ser violento. Nunca salía de casa, ni podía ir acompañado en mis visitas porque no aceptaba a nadie. Fiel a la imagen de Jesús crucificado, decidí visitarlo. Pero primero, llamé a una amiga para que viniera a buscarme si no la llamaba después de 30 minutos. F. se alegró mucho de verme en su casa, sin miedo: para él, tener a alguien con quien hablar era el mayor regalo. Desde entonces, me escribe casi todas las noches. Le respondo, intentando darle esperanza. Ahora, F. ya no está solo.

(G. – Italia)

Maria Grazia Berretta

(tomado del Evangelio del día, Città Nuova, año X – n.1 julio-agosto 2025)

Fotos © Mihaly-Koles-Unsplash

Gen Verde: un viaje interior, una experiencia en música

Gen Verde: un viaje interior, una experiencia en música

El conjunto internacional artístico femenino Gen Verde vuelve con un nuevo álbum de canciones inéditas, creaciones nuevas, nuevos arreglos, pero también material que ya ha sido lanzado en años recientes.

“Todo habla de ti – Oración en música” es el título del nuevo álbum de la banda nacida del Carisma de la unidad del Movimiento de los Focolares.

“Todo nos habla de Dios: la naturaleza que nos circunda, el aire que respiramos, las personas que pasan a nuestro lado, las alegrías y las dificultades, los momentos de profunda felicidad, pero incluso los momentos de oscuridad y de dolor, y que Jesús cargó en la cruz. Este álbum es fruto de una experiencia central para el Gen Verde. Cada nota, cada palabra y cada silencio quiere expresar su relación con Dios, el corazón de todo lo que el Gen Verde es y hace”; son ésas las palabras que describen el álbum y que sintetizan el motivo y el alma de la obra. 

Nancy Uelmen (Estados Unidos), cantante, pianista y compositora del Gen Verde afirma: “Como dice Chiara Lubich, la fundadora de los Focolares: ‘La oración: es el respiro del alma, el oxígeno de toda nuestra vida espiritual, la expresión de nuestro amor a Dios, el carburante de toda nuestra actividad”  (Chiara Lubich, Buscando las cosas de lo alto). De esta forma, queremos invitar a todos a hacer un viaje interior juntos, guiado por cada uno de los fragmentos musicales del álbum, esperando que pueda ser un instrumento de oración en música, así como lo es para nosotras”.

¿Cómo nació la idea de este álbum?

“Para nosotras más que un álbum es una experiencia muy especial –afirma Nancy–, porque hemos querido ir al corazón del Gen Verde, por lo que es y lo que hace. Es lo que inspira nuestra música: nuestra relación con Dios.  Por lo tanto, hemos querido crear un álbum sobre la oración y la música, a través de canciones y algunos fragmentos instrumentales, para expresar nuestro corazón y todo lo que somos y hacemos.  La idea es la de realizar un viaje interior: cada fragmento habla de un aspecto de la relación que se puede vivir con Dios y que podemos experimentar los unos con los otros.  Como afirma el título, podemos encontrar a Dios en todas partes –en la naturaleza, en el prójimo, en nuestro corazón–, por lo tanto este álbum es como un viaje que puede ayudarnos a descubrir esa presencia. Es el fruto de una experiencia central para nosotros”.

El Gen Verde tiene sede en Loppiano, la ciudadela de los Focolares, cerca de Florencia (Italia) y está compuesto por veinte focolarinas de 14 países distintos. Una muestra de internacionalidad, un continuo entrenamiento en amar la cultura, las tradiciones y los diversos tipos de música que caracterizan a los miembros del equipo. Desde hace más de 50 años la banda viaja por el mundo para dar testimonio de que la paz, la fraternidad, el diálogo y la unidad son posibles.  Ahora, con este nuevo proyecto, el viaje es dentro de cada uno de nosotros para reencontrarnos con nosotros mismos, con Dios y con los demás.

El álbum está disponible desde el 6 de junio en todas las plataformas digitales (Spotify, YouTube, Apple Music, Amazon music, Deezer, Tidal). El álbum físico,  que contiene un librito con la letra de las canciones y también de las meditaciones para ayudar a orar, está disponible en el sitio Made in Loppiano.

Lorenzo Russo

16 de julio: el mensaje de Margaret Karram en el día del Pacto de Unidad

16 de julio: el mensaje de Margaret Karram en el día del Pacto de Unidad

El 16 de julio es un día significativo para el Movimiento de los Focolares. De hecho, es el aniversario del Pacto de Unidad entre Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, e Igino Giordani, considerado por ella cofundador del Movimiento. Fue el 16 de julio de 1949.

He aquí el mensaje que la presidenta del Movimiento de los Focolares, Margaret Karram, dirigió con motivo de este aniversario a todos los que forman parte del Movimiento de los Focolares en el mundo.

Reconocer la belleza: Giulio Ciarrocchi y su legado

Reconocer la belleza: Giulio Ciarrocchi y su legado

Hombre, esposo, padre; profesional incansable, cristiano: estas son solo algunas de las características que describen la persona de Giulio Ciarrocchi, un focolarino casado que, hace unos días, tras años de enfermedad, subió al cielo. Un ejemplo de gran confianza en el plan que Dios tenía para él.

Giulio nasce a Brooklyn (USA) da papà Andrea e mamma Romilda. Ad attenderlo c’è anche la sorellina Maria Teresa. Dopo un anno tutta la famiglia rientra a Petritoli, ridente centro delle Marche, una regione del centro Italia. Giulio andrà poi a studiare a Fermo, una città vicina. Il padre, corista del Metropolitan ed alcuni dischi incisi come solista, gli trasmette la passione del canto, che lo porterà  in gioventù a comporre canzoni. E’ il 1969, nel bel mezzo della contestazione giovanile. Racconta lui stesso: “Tutto era in discussione dentro di me. Contestavo apertamente tutto e tutti, niente mi soddisfaceva”.  A 22 anni conosce la spiritualità dell’unità di Chiara Lubich: “una luce fortissima che aprì i miei occhi all’amore evangelico- raccontava. Cominciai dalle cose apparentemente semplici, come salutare le persone: l’altro non era più uno sconosciuto: Gesù viveva in lui. Prima frequentavo solo persone che avevano i miei stessi interessi. Ora mi accorgevo che c’erano anche i poveri, gli emarginati. Ricordo una vecchina poverissima, da tutti evitata perché diceva sempre le stesse cose e non si lavava mai. Adesso quando l’incontravo la salutavo, le davo un passaggio in macchina accompagnandola dove doveva andare. Quando si ammalò andavo tutti i giorni a trovarla in ospedale finché morì. O quel ragazzo disabile, rifiutato dalla famiglia, che proprio in quei giorni era ricoverato per aver tentato il suicidio. Gli mostrai amicizia, lo aiutai a poco a poco ad avere fiducia nella vita, a riallacciare il rapporto con i familiari, a trovare un lavoro. Provavo una tale gioia, una tale libertà, che tutto il resto quasi scompariva”.

Para Giulio, siguieron años de fuerte compromiso con el Movimiento Gen, la realidad juvenil del Movimiento de los Focolares, lo que lo llevó a hacer del Evangelio su estilo de vida. Le fascinaban los valores en los que creía y por los que se entregaba con otros jóvenes: justicia, igualdad, amistad.

Tras graduarse en Economía, a los 26 años conoció a Pina. Se casaron y se establecieron en Ancona (Italia). Tres años después, recibieron una propuesta: mudarse a Grottaferrata (Roma) para colaborar en la Secretaría Internacional de Familias Nuevas. Giulio aceptó un trabajo en un banco de Roma y, en cuanto lo consiguió, junto con Pina, las pequeñas Francesca y Chiara (Sara nació después), llegaron a Grottaferrata. Era 1979.

Mientras Pina, también focolarina casada, trabaja a tiempo completo en la Secretaría de Familias Nuevas, Giulio, dependiendo de su trabajo, se pone a disposición para diversas actividades: ofrece ayuda en reuniones internacionales; comparte, junto con Pina, sus experiencias de vida y el trabajo de Dios en ellos, no solo con parejas de novios y recién casados, sino también en las reuniones de formación del Movimiento de los Focolares para niños y jóvenes, y en congresos con representantes de diversas Iglesias. Su hogar abre con frecuencia sus puertas para recibir a familias de todo el mundo que visitan el centro internacional de los Focolares, una experiencia que ha sido enriquecedora para toda la familia.

En 1993, toda la Secretaría de Familias Nuevas pidió unánimemente a Giulio, con su cálida empatía y encantadora presencia, que condujera el Familyfest, el evento mundial celebrado en el Palacio de Roma.

Junto con Pina, junto con otros son los socios fundadores de AMU (Acción por un Mundo Unido) y AFN (Acción por las Familias Nuevas). Durante dos años trabajaron en la Oficina Nacional de Pastoral Familiar de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI).

En mayo de 1995, todo cambió repentinamente. Giulio sufrió un derrame cerebral. Logró sobrevivir solo gracias a la rapidez del tratamiento y a su increíble fortaleza de espíritu al afrontar largas estancias en el hospital y una fisioterapia agotadora. Después de unos meses, logró enviar estas palabras a algunos amigos:

“El día que ingresé en esta clínica, la lectura de la misa hablaba de Abraham, invitado por Dios a dejar su tierra para ir adonde Él lo guiara. Sentí que esa invitación era para mí. En todos estos años, con dedicación y esfuerzo, había encontrado un equilibrio. Esta enfermedad lo había destruido. Tengo que encontrar uno nuevo y le pregunté a Dios adónde quería llevarme. Tener que empezar de cero me asustó un poco. Pero Jesús me dio la respuesta y la fuerza para seguir adelante”.

La experiencia de la enfermedad se convierte en un redescubrimiento de la relación con el Padre: “Estoy viviendo una hermosa experiencia de relación con Dios y con la comunidad, aunque con dolor físico, que, sin embargo, les aseguro, es realmente secundario comparado con los grandes dones que he recibido”.

Giulio nunca se recuperó; de hecho, su situación se volvió cada día más precaria. Su vida y la de su familia fueron puestas a prueba, pero su unidad, especialmente la de pareja, fue tan real e inquebrantable, tan gozosa y fructífera que la propia Lubich quiso sellarla con las palabras del Salmo: «Nuestro Corazón se regocija en El» (33,21)

Durante siete años, Giulio, con gran esfuerzo, siguió trabajando en el banco hasta jubilarse, profundamente agradecido a sus compañeros por su ayuda y apoyo. Finalmente, un respiro del trabajo, pero no de su compromiso, junto con Pina, con las familias de todo el mundo, trabajando con todas sus fuerzas y ofreciendo y rezando hasta el final, convencido de que Pina era una expresión de la unidad entre ellos.

En 2007, otro desafío. Escribe: “He retirado el resultado histológico: un carcinoma que tendré que tratar con radioterapia. Repito mi sí a Jesús. Algunos dirán que Dios me tiene en la mira, pues ya llevo 12 años viviendo mi difícil “post-ictus”. Yo, en cambio, me siento muy querido y le agradezco el privilegio que me da de participar en su misterio de amor por el bien de la humanidad”.

En mayo de 2025, Giulio y Pina celebraron 30 años de enfermedad. Sí, lo celebraron. Y no porque todo hubiera sido superado, sino porque, comenta Giulio, “fueron años de gracias”. Había empezado a perder la memoria poco a poco, pero su dimensión espiritual se había mantenido vigorosa. “Vivo en el presente”, dirá el 2 de febrero de 2025, y miro hacia arriba. Jesús me dice: No te preocupes, estoy aquí, detrás de ti”. Y el 25 de junio, el cumpleaños de Pina, en un momento de lucidez, le dice: “Siempre lo has hecho muy bien, ¡te deseo que hagas siempre mejor!”. Cuando el último día esperan la asistencia pública, tras haber rezado tres Avemarías juntos, Giulio concluye: “María, purísima, ayúdanos”.

Giulio ha sido un regalo para todos los que lo conocieron, muchos los mensajes de gratitud que llegaron de parientes, colegas y amigos de muchas partes del mundo.

Muchos son los dones con los que, a través de su existencia, colmó a otros, como cuentan sus hijas después del funeral:

“Lo que nos gustaría compartir es su capacidad para reconocer la belleza. No la estética ni la superficial, sino la que se descubre al profundizar, al superar el miedo a acoger la existencia con el corazón. Esa belleza invisible pero poderosa, que se esconde entre las tramas de la vida, que es luz en el dolor y alegría en la enfermedad. Esa belleza que papá nos hizo experimentar al involucrarnos en sus múltiples pasiones: el arte, la fotografía, la música, el teatro, los viajes y el mar … pasiones que hoy también son nuestras y que nos permiten mirar el mundo con una mirada abierta y segura, como él lo hizo hasta el final. Querido papá, a menudo hemos pensado que la vida no ha sido amable contigo, pero la bondad que no recibiste, la diste a tu vida y a la nuestra.

En estos últimos años, tu mundo físico se ha encogido, pero tu mundo interior se ha expandido, enseñándonos a agradecer cada día vivido”.

La redazione con la collaborazione di Anna e Alberto Friso

Compartimos a continuación una vídeo entrevista realizada por el Centro Audiovisual Santa Chiara a Giulio y su esposa Pina: Enamorarse de nuevo día a día.

Asamblea 2026: el camino de preparación está iniciando

Asamblea 2026: el camino de preparación está iniciando

Cada cinco años tiene lugar la Asamblea general de la Obra de María, Movimiento de los Focolares.

La próxima se desarrollará del 1 al 21 de marzo de 2026.

Una oportunidad para responder a la vocación de los Focolares: vivir por la unidad. Se trata de uno de los acontecimientos más importantes: durante la Asamblea serán elegidos los nuevos dirigentes de los Focolares y los trabajos durante esos días, brindarán la oportunidad de dialogar sobre ideas, propuestas y mociones que serán las directrices que guiarán al Movimiento para los próximos cinco años.

El camino de preparación está iniciando: todos estamos llamados a dar nuestra contribución.

Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, explica a través de este videomensaje cómo podemos prepararnos de manera sinodal.

Para comprender mejor qué es la Asamblea, cómo se desarrollará y cómo prepararse para esta importante cita, he aquí un vídeo con infografía.

Asamblea 2026: ¿cómo participar?

Asamblea 2026: ¿cómo participar?

Cada cinco años tiene lugar la Asamblea general de la Obra de María, Movimiento de los Focolares.

La próxima se desarrollará del 1 al 21 de marzo de 2026.

Una oportunidad para responder a la vocación de los Focolares: vivir por la unidad. Se trata de uno de los acontecimientos más importantes: durante la Asamblea serán elegidos los nuevos dirigentes de los Focolares y los trabajos durante esos días, brindarán la oportunidad de dialogar sobre ideas, propuestas y mociones que serán las directrices que guiarán al Movimiento para los próximos cinco años.

El camino de preparación está iniciando: todos estamos llamados a dar nuestra contribución.

Fratellanza

Fratellanza

Ven, hermano exiliado, abracémonos. Dondequiera que estés, como sea que te llames, hagas lo que hagas, eres mi hermano. ¿Qué me importa si la naturaleza y las convenciones sociales se esfuerzan por separarte de mí, con nombres, especificaciones, restricciones, leyes?

El corazón no se detiene, la voluntad no conoce límites, y con un esfuerzo de amor podemos cruzar todas estas barreras y reunirnos como familia.

¿No me reconoces? La naturaleza te colocó en otro lugar, te creó de otra manera, dentro de otras fronteras. ¿Eres quizás alemán, rumano, chino, indio? ¿Eres quizás amarillo, color aceituna, negro, bronce, cobrizo? Pero ¿qué importa?

Eres de otra patria, pero ¿de qué sirve? Cuando este pequeño globo, aún incandescente, se consolidó, nadie podía imaginar que por esas fortuitas excrecencias los seres se matarían entre sí durante mucho tiempo.

E incluso hoy, frente a nuestros sistemas políticos, ¿te parece que la naturaleza nos pida permiso para expresarse mediante volcanes, terremotos e inundaciones? ¿Y te parece que le importan nuestras disparidades, apariencias y jerarquías?

Hermano desconocido, ama tu tierra, tu fragmento de la corteza común que nos sustenta, pero no odies la mía. Bajo todas las apariencias, bajo las clasificaciones sociales, por codificadas que sean, tú eres el alma que Dios creó, hermana de la mía, de la de todos los demás (único es el Padre), y eres como todos los demás, un hombre que sufre y quizá hace sufrir, que tiene más necesidades que capacidades, que oscila, se cansa, tiene hambre, tiene sed, tiene sueño, como yo, como todos.

Eres un pobre peregrino que persigue un espejismo. Te crees el centro del universo, y solo eres un átomo de esta humanidad que se mueve sin aliento entre dolores en lugar de alegrías, milenio tras milenio.

No eres nada, hermano, así que unamos fuerzas en lugar de buscar el conflicto. No te enorgullezcas, no te separes, no acentúes las marcas de diferenciación ideadas por el hombre.

¿No lloraste al nacer como yo? ¿No gemirás al morir como yo? El alma regresará, sea cual sea su envoltura terrenal, desnuda, igual. Tú vienes. De más allá de todos los mares, climas, leyes, de más allá de cualquier ámbito social, político e intelectual, de más allá de todos los límites (el hombre no sabe circunscribir, dividir, aislar), vienes, hermano.

En ti reconozco al Señor. Libérate, y desde ya, hermanos como somos, abracémonos.

Igino Giordani
in: Rivolta cattolica, Città Nuova, 1997 (ed. Piero Gobetti, Torino, 1925)

Elena Merli

Foto: © CM – CSC Audiovisivi

«Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él y, al verlo, tuvo compasión» (Lc 10, 33).

«Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él y, al verlo, tuvo compasión» (Lc 10, 33).

Martine viaja en metro en una gran ciudad europea. Todos los pasajeros están concentrados en su móvil. Conectados virtualmente, pero en realidad atrapados en el aislamiento. Se pregunta: «¿Es que ya no somos capaces de mirarnos a los ojos?».

Es una experiencia común, sobre todo en las sociedades ricas de bienes materiales pero cada vez más pobres de relaciones humanas. Y sin embargo, el Evangelio vuelve siempre con su propuesta original y creativa, capaz de «hacer nuevas todas las cosas» [1].

En el largo diálogo con el doctor de la Ley que le pregunta qué hacer para heredar la vida eterna [2], Jesús le responde con la famosa parábola del buen samaritano: un sacerdote y un levita, figuras relevantes de la sociedad de aquel tiempo, ven al borde del camino a un hombre agredido por unos salteadores, pero pasan de largo.

«Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él y, al verlo, tuvo compasión».

Al doctor de la Ley, que conoce bien el mandamiento divino del amor al prójimo [3], Jesús le pone como ejemplo un extranjero considerado cismático y enemigo: este ve al caminante herido y tiene compasión, un sentimiento que nace de dentro, del interior del corazón humano. Entonces interrumpe su viaje, se acerca a él y lo cuida.

Jesús sabe que toda persona humana está herida por el pecado, y esta es precisamente su misión: curar los corazones con la misericordia y el perdón gratuito de Dios, para que sean a su vez capaces de acercarse y compartir.

«[…] Para aprender a ser misericordiosos como el Padre, perfectos como Él, tenemos que fijarnos en Jesús, revelación plena del amor del Padre. […] el amor es el valor absoluto que da sentido a todo lo demás, […] que encuentra su más alta expresión en la misericordia. Una misericordia que ayuda a ver siempre nuevas a las personas con las que vivimos cada día, en la familia, en clase o en el trabajo, sin recordar ya sus defectos ni sus errores; que nos ayuda no solo a no juzgar, sino a perdonar las ofensas sufridas. Incluso a olvidarlas»[4].

«Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él y, al verlo, tuvo compasión».

La respuesta final y decisiva se expresa con una clara invitación: «Vete y haz tú lo mismo» [5]. Es lo que Jesús repite a cualquiera que acoja su Palabra: hacerse prójimos, tomando la iniciativa de tocar las heridas de las personas con las que nos cruzamos cada día en los caminos de la vida.

Para vivir la proximidad evangélica, pidamos ante todo a Jesús que nos cure de la ceguera de los prejuicios y la indiferencia, que nos impide ver más allá de nosotros mismos.

Luego, aprendamos del Samaritano su capacidad de compasión, que lo empuja a poner en juego su misma vida. Imitemos su prontitud en dar el primer paso hacia el otro y la disponibilidad a escucharlo, a hacer nuestro su dolor, sin juicios y sin la preocupación de estar «perdiendo el tiempo».

Esa es la experiencia de una joven coreana: «Traté de ayudar a un adolescente que no era de mi cultura y al que no conocía bien. Y sin embargo, aunque no sabía qué hacer ni cómo, me armé de valor y lo hice. Y con sorpresa me di cuenta de que, al prestar esa ayuda, yo misma me sentí curada de mis heridas interiores».

Esta Palabra nos ofrece la clave para practicar el humanismo cristiano: nos hace conscientes de nuestra humanidad compartida, en la que se refleja la imagen de Dios, y nos enseña a superar con valentía la categoría de la cercanía física y cultural. Desde esta perspectiva es posible ampliar las fronteras del nosotros hasta el horizonte del todos y recobrar los fundamentos mismos de la vida social.

Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida


Fotos © John-Lockwood – Unsplash

[1] Cf. Ap 21,5.
[2] Cf. Lc 10, 25-37.
[3] Dt 6,5; Lv 19,18.
[4] C. LUBICH, Palabra de vida de junio de 2002: Ciudad Nueva n. 388 (2002/6), p. 17.
[5] Lc 10,37.

Una mirada que cura

Una mirada que cura

Cotidianamente observamos a nuestro alrededor muchos sufrimientos que nos pueden hacer sentir impotente si no se abren resquicios de humanidad. Sin embargo, a veces, la respuesta viaja por WhatsApp, como ocurrió en una pequeña comunidad de una ciudad de Italia que desea vivir la unidad: «…en el hospital donde trabajo hay un joven, extranjero, que está completamente solo y se está muriendo. ¿Quizá alguien podría pasar unos minutos con él, para dar un poco de dignidad a esta situación?». Impacta profundamente y las respuestas no se hacen esperar. El mensaje de quien estuvo presente en las últimas horas dice: «Junto a su cama vimos enseguida que la asistencia era puntual, atenta y amorosa, y que por tanto no teníamos nada que hacer de concreto salvo estar allí. Ni él, ya en coma, podía beneficiarse de nuestra presencia». ¿Inútil? En esas pocas horas, una pequeña comunidad, dentro y fuera del hospital, acompañó y dio sentido. Quién sabe si una madre podrá llorarlo en su país. Seguramente su “paso” no fue en vano para quienes pudieron amar a aquel joven, que ya no era un desconocido.
La compasión es un sentimiento que nace desde dentro, desde lo más profundo del corazón humano. Nos hace capaces de interrumpir el propio viaje lleno de compromisos y citas frenéticas del día y tomar la iniciativa para acercarnos y ofrecer una mirada que cuida, sin miedo a “tocar” las heridas.
Lo explica con incisiva sencillez Chiara Lubich: «Imaginemos que estamos en su situación y tratémoslo como quisiéramos ser tratados nosotros en su lugar. ¿Él tiene hambre? Tengo hambre yo – pensemos. Y démosle de comer. ¿Sufre una injusticia? ¡Soy yo quien la sufre! Y digámosle palabras de consuelo, compartamos su dolor y no descansemos hasta que no esté iluminado y aliviado. Veremos cambiar lentamente el mundo a nuestro alrededor». 1
Nos lo confirma también la sabiduría africana con un proverbio marfileño: «Quien acoge a un extranjero, acoge a un mensajero».
Esta idea nos ofrece una clave para realizar el humanismo más auténtico; nos hace conscientes de la humanidad común, en la que se refleja la dignidad connatural de cada hombre y cada mujer, y nos enseña a superar con valentía la categoría de la “cercanía” física y cultural. Desde esta perspectiva, es posible ampliar los confines del “nosotros” hasta el horizonte del “todos” y reencontrar los fundamentos mismos de la vida social. Y es importante cuidarnos a nosotros mismos, con la ayuda de los amigos con los que caminamos juntos, cuando nos parece que sucumbimos ante los sufrimientos que nos rodean. Recordando que –como dice el psiquiatra y psicoterapeuta Roberto Almada– «si los buenos abandonan la batalla a causa del cansancio, nuestra humanidad común correrá el mayor de los riesgos: el empobrecimiento de los valores».2


1. Chiara Lubich, El arte de amar, Ciudad Nueva
2. R. Almada, El cansancio de los buenos, Ciudad Nueva

Foto: © Alexandra_Koch en Pixabay


LA IDEA DEL MES, es elaborada por el “Centro para el diálogo con personas de convicciones no religiosas” del Movimiento de los Focolares. Se trata de una iniciativa nacida en 2014 en Uruguay para compartir con amigos no creyentes los valores de la Palabra de Vida que es la frase de la Escritura que los miembros del Movimiento se esfuerzan por poner en práctica en su vida cotidiana. Actualmente LA IDEA DEL MES está traducida a 12 idiomas y se distribuye en más de 25 países, con adaptaciones del texto según las diferentes sensibilidades culturales. dialogue4unity.focolare.org

Cristianos protagonistas del diálogo

Cristianos protagonistas del diálogo

El 29 de junio el papa Pablo VI había invitado al Patriarca Athenágoras a enviar a Roma algunos representantes. Desde entonces los responsables de las dos Iglesias se intercambian visitas: el 29 de junio, fiesta de los santos Pedro y Pablo, viaja a Roma una delegación del Patriarcado de Constantinopla, y en alguna ocasión ha venido el Patriarca mismo, mientras que el 30 de noviembre, día de San Andrés, va al Patriarcado una delegación del Vaticano en nombre del Papa. San Pedro, obispo de Roma, y San Andrés, según la Tradición, fundador de la sede episcopal de Constantinopla, eran hermanos. Estas visitas son un llamado a estas dos Iglesias que se consideran hermanas a comprometerse en la reconciliación y reforzar los vínculos de solidaridad.

En esta fiesta, que también tiene un valor en el camino de unidad entre las Iglesias, publicamos un video con algunas impresiones recogidas durante la conclusión del Congreso que llevaba como título “Called to hope – Key players of dialogue” (Llamados a la esperanza – Protagonistas del diálogo). Fue promovido por el Centro Uno, que es la secretaría internacional para la unidad de los cristianos del Movimiento de los Focolares, y de él han participado 250 personas de 40 países y 20 Iglesias cristianas, con más de 4000 en el mundo que han seguido el evento a través de streaming.

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Esta maldición de la guerra

Esta maldición de la guerra

No entendía cómo un joven, agotado por los estudios y los sacrificios, podía ser revivido para prepararlo para una operación en la que tendría que matar a personas desconocidas, inocentes, y él, a su vez, tendría que ser asesinado por personas a quienes no había hecho daño. Vi el absurdo, la estupidez y, sobre todo, el pecado de la guerra: un pecado agudizado por los pretextos con los que se buscó la guerra y por la futilidad con la que se decidió.

El Evangelio, ya suficientemente meditado, me enseñó, como deber inseparable, hacer el bien, no matar; perdonar, no vengarme. Y el uso de la razón me dio casi la medida de lo absurdo de una operación que atribuía los frutos de la victoria no a quienes tenían razón, sino a quienes tenían cañones; no a la justicia, sino a la violencia […].

En el «radiante mayo» de 1915, me llamaron a las armas. […]

¡Cuántas trompetas, cuántos discursos, cuántas banderas! Todo esto acrecentó en mi espíritu la repugnancia por aquellos enfrentamientos, con gobiernos que, encargados del bien público, cumplían su tarea asesinando a cientos de miles de hijos del pueblo y destruyendo y dejando que se destruyeran los bienes de la nación: el bien público. ¡Pero qué idiota me parecía todo esto! Y sufrí por millones de criaturas, obligadas a creer en la santidad de aquellos asesinatos, una santidad también atestiguada por eclesiásticos que bendijeron cañones destinados a ofender a Dios en la obra maestra de la creación, a matar a Dios en efigie, a llevar a cabo el fratricidio en la persona de hermanos, bautizados, además.

“Vi el absurdo, la estupidez

y, sobre todo, el pecado de la guerra…”.

Como recluta, me enviaron a Módena, donde existía una especie de universidad para la formación de guerreros y líderes. Proveniente de Virgilio y Dante, el estudio de ciertos manuales que enseñaban a engañar al enemigo para matarlo me impactó tanto que, con una imprudencia insuperable, escribí en uno de ellos: – Aquí se aprende la ciencia de la imbecilidad -. Tenía un concepto muy diferente del amor a la patria. De hecho, lo concebía como amor; y amor significa servicio, búsqueda del bien, aumento del bienestar, para la creación de una convivencia más feliz: para el crecimiento, y no para la destrucción, de la vida.

Pero yo era joven y no entendía el razonamiento de los viejos, a quienes no les importaba comprender: se aturdían con desfiles y gritaban consignas para narcotizarse.

[…]

Tras unas semanas, tras graduarme en Módena, volví a casa para ir al frente. Abracé a mi madre, a mi padre, a mis hermanos y hermanas (en mi casa, los abrazos eran muy raros) y tomé el tren. Desde el tren vi el mar por primera vez, mucho más ancho que el Aniene; y fue como si hubiera cumplido con uno de los deberes de mi existencia: en tres días, llegué a las trincheras del Isonzo con el ciento once Regimiento de Infantería.

¡La trinchera! En ella, de la escuela paseé a la vida, entre los brazos de la muerte con las salvas de los cañones. […]

Si disparaba cinco o seis tiros al aire, lo hacía por necesidad: nunca quería apuntar el cañón del fusil hacia las trincheras enemigas, por miedo a matar a un hijo de Dios. […]

Si todos esos días pasados ​​en el fondo de las trincheras, contemplando juncos, matas de zarzas, nubes aburridas y azules brillantes, los hubiéramos dedicado a trabajar, se habría producido una riqueza capaz de satisfacer todas las necesidades por las que se libró la guerra. Claro, pero esto era un razonamiento; y la guerra es un antirrazonamiento.

Igino Giordani
Memorias de un cristiano ingenuo, Ciudad Nueva, Madrid, 2005.

Elena Merli

Foto: © ZU via Fotos Públicas

Jubileo de los jóvenes: itinerarios de camino, esperanza, reconciliación

Jubileo de los jóvenes: itinerarios de camino, esperanza, reconciliación

Con motivo del Jubileo de los Jóvenes, del 29 de julio al 1 de agosto de 2025, los jóvenes del Movimiento de los Focolares ofrecen una propuesta a sus compañeros peregrinos que llegarán a Roma: ¡cuatro días de espiritualidad, intercambio, testimonios, oraciones, catequesis, alegría y caminar juntos!

Una oportunidad única para emprender un camino por lugares llenos de historia y espiritualidad, con muchas personas que se encontrarán en el camino, para crecer en la fe y la esperanza.

Cada día se propone una palabra clave, una etapa con un momento de reflexión y oración, una profundización espiritual vinculada al carisma de la unidad con testimonios y cantos, para vivir el Jubileo de los Jóvenes como un viaje basado en cuatro ideas clave: peregrinación (un camino), puerta santa (una apertura), esperanza (mirar hacia adelante) y reconciliación (hacer la paz). Para quienes lo deseen, habrá catequesis en el punto de encuentro Focolare meeting point a cargo de Tommaso Bertolasi (filósofo), Anna Maria Rossi (lingüista) y Luigino Bruni (economista).

La Peregrinación a las siete Iglesias

Esta oferta propone una ruta que sigue un itinerario histórico que ha acompañado a los peregrinos desde el siglo XVI: la Peregrinación a las Siete Iglesias, ideada por San Felipe Neri. Un viaje de fe y comunión fraterna, compuesto de oración, cantos y reflexiones sobre la vida cristiana.

Las etapas de esta peregrinación recorren siete lugares símbolo de Roma: la Basílica de San Sebastián, la Basílica de San Pablo Extramuros, la Basílica de Santa María la Mayor, la Basílica de San Pedro, la Basílica de San Lorenzo, la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén y la Basílica de San Juan de Letrán. 20 km de recorrido total, una experiencia vivida durante siglos por miles de jóvenes y adultos. Además, se prevé participar en los grandes eventos del Jubileo de los Jóvenes: el momento de reconciliación en el Circo Máximo, los encuentros con el Papa León XIV durante la vigilia y la misa final en la explanada de Torvergata, sede de la vigilia y la misa de los Jóvenes en el Jubileo del año 2000. Quienes puedan quedarse unos días más, el 4 de agosto podrán visitar el Centro Internacional de los Focolares en Rocca di Papa (Roma).

Hay muchos eventos para vivir el Jubileo, descubrir Roma y vivir juntos un momento de fe y espiritualidad. Durante el itinerario, los jóvenes recibirán una Credencial del Peregrino: en cada iglesia visitada, podrán describir, con una sola palabra, lo que experimentaron o lo que les impactó. Al final, tendrán un recuerdo único de esta experiencia.

¿Listos para partir? ¡Buen viaje!

Para más información: : sgmu@focolare.org – +39 338 159 3455.

Lorenzo Russo

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Descarga el programa del Peregrinaje

Simplemente Emmaus

Simplemente Emmaus

En julio de 2008 se tuvo la primera Asamblea General del Movimiento de los Focolares sin la fundadora. En efecto, Chiara Lubich nos había dejado pocos meses antes, el 14 de marzo. Una incógnita flotaba en la atmósfera, ya densa de emociones e interrogantes: ¿Quién debería suceder a Chiara al frente del Movimiento? Parecía obvio pensar en las primeras compañeras de Chiara, ya ancianas, pero aún capaces de guiar una primera fase pos-fundacional, al menos algunas de ellas.

Durante la primera sesión de la Asamblea, Carlos Clariá, abogado argentino, consejero general, y María Voce, durante muchos años secretaria de la delegada central Gisella Cagliari, pronunciaron un discurso de carácter jurídico sobre un tema relevante para la Asamblea. Recuerdo que yo estaba sentado junto al conocido teólogo Piero Coda. Cuando terminaron su intervención, le dije con cierta audacia: «He aquí nuestra nueva presidenta». La verdad es que la forma en que había explicado las cosas me había impactado mucho.

María Voce (Emmaus) fue elegida en la tercera votación, no sin un cierto “suspense”. Comenzaba una nueva etapa para la Obra de María. También yo fui elegido como consejero.

Una tarde, después de las elecciones, mientras salíamos del Centro Mariápolis de Castel Gandolfo, Emmaus se acercó a mí y me dijo más o menos estas palabras: «He pensado en confiarte el cuidado de los estudios y la cultura en el nuevo consejo. Eres un hombre de pensamiento y siempre me han gustado los informes anuales que hacías cuando eras responsable regional en América Latina». Durante los seis años siguientes, la relación con ella estuvo marcada por la normalidad.

En la Asamblea de 2014 Emmaus fue reelegida, mientras que los participantes volvieron a poner su confianza en mí como copresidente. Desde aquel momento la relación se intensificó enormemente, sin perder su normalidad. Recuerdo que al principio sentía cierta aprensión ante la idea de tener que trabajar codo a codo con una presidenta que pertenecía a la generación inmediatamente sucesiva a la de los primeros tiempos, pero esa sensación duró poco. Siempre percibí de su parte un gran respeto y consideración, lo cual me dejó mucha libertad. Yo llegaba con un puñado de ideas nuevas y ella me apoyaba con su sabiduría y experiencia. En nuestras intervenciones conjuntas preparábamos lo esencial y nos complementábamos con sencillez. Una vez le dije: «Contrariamente a lo que se podría pensar, me siento seguro de exponer algunas ideas creativas solo cuando te tengo a mi lado».
Hicimos largos e importantes viajes a la India y a China, donde pude constatar su capacidad para penetrar en las situaciones más intrincadas y relacionarse con personalidades muy diversas.

María Voce, Emmaus, pasará a la historia del Movimiento de los Focolares como la primera presidenta de la fase pos-Chiara Lubich. Si consideramos que al asumir el cargo, aún vivían muchos de los primeros compañeros y compañeras de Chiara, podremos comprender la “resiliencia espiritual” con la que actuó en aquellos primeros años; no porque fuesen personas difíciles, simplemente porque eran los primeros, los brazos de la fundadora, personas que de alguna manera participaban del carisma fundante.

Emmaus pasará a la historia del Movimiento de los Focolares por haber sido la presidenta de la “nueva configuración”, el primer paso innovador-organizativo del Movimiento en la era pos-Chiara, en fidelidad creativa al carisma. Durante su primer mandato, cuando la ausencia de Chiara se hacía sentir y podía provocar desaliento, recorrió el mundo para confirmar a los miembros y adherentes de las comunidades de los Focolares en su compromiso por un mundo más fraterno y unido, según el carisma de la fundadora. En el segundo mandato, comenzó a preparar al Movimiento para la fase de inevitable ‘crisis’ que se perfilaba en el horizonte y que el papa Francisco identificó como una gran oportunidad. Y, a propósito, la gran estima que el papa argentino le ha tributado, haciéndoselo notar en cada ocasión, demuestra otra de sus características: su espíritu eclesial.

Siempre he admirado en Emmaus su sobriedad, su libertad interior, su determinación y su capacidad de discernimiento, ayudada por una formación jurídica que hacía su parte.

Maria Voce pasará a la historia del Movimiento como “Emmaus”, para evocar la centralidad de Jesús en medio de los suyos, un principio absolutamente no negociable para ella.

Gracias, Emmaus, por haber dicho un “sí” solemne en el momento más difícil de nuestra aún breve historia. María te habrá acogido en sus brazos, te habrá presentado a su Hijo y juntos te habrán llevado al seno del Padre, que ha sido la fuente perenne de tu inspiración».

Jesús Morán
Copresidente del Movimiento de los Focolares

Foto @ CSC Audiovisivi