Recomenzar
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“Declaro oficialmente abierta la Asamblea General Ordinaria de la Obra de María, convocada según las modalidades previstas en los Estatutos Generales”. Con estas palabras, Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, ha dado inicio a los trabajos hoy, 1 de marzo de 2026. Son 320 los participantes en la Asamblea. Están presentes representantes de ocho Iglesias cristianas, de diversas religiones y culturas. Lamentablemente, algunos aún no han podido llegar debido al agravamiento de la situación de conflicto en la zona de Oriente Medio y al consiguiente bloqueo aéreo. Los pensamientos y las oraciones de toda la Asamblea se dirigieron inmediatamente a esta región del mundo.
«Después de una larga preparación –continuó la presidenta en su discurso de apertura–, me parece ver aquí presentes no solo a ustedes, sino a todas nuestras comunidades del mundo: desde los gen4, hasta los obispos, los adherentes, los jóvenes; hasta todos aquellos que en este momento están ofreciendo sus sufrimientos por los motivos más variados».
«He llegado aquí esta mañana –confesó después– con una inmensa alegría en el corazón y, al mismo tiempo, siento en mi alma un gran temor por los momentos sagrados e importantes que estamos empezando a vivir. Sin duda serán días intensos pero, sobre todo, mi más profundo deseo es que este tiempo se convierta para todos nosotros en una fuerte experiencia de Dios».
La meditación, conducida por Sergio Rondinara, miembro de la Escuela Abba, se centró en cómo leer e interpretar la “Premisa a toda otra regla” a la luz de la experiencia de Chiara Lubich. Se trata de la premisa que precede e introduce los Estatutos Generales y que también inspira las diversas normas que contienen. Palabras que son también premisa y norma de los trabajos asamblearios: “La mutua y continua caridad que hace posible la unidad y atrae la presencia de Jesús en la colectividad es, para las personas que forman parte de la Obra de María, la base de su vida en todos sus aspectos, es la norma de las normas, la premisa de todas las demás reglas”.
Durante todo el día de hoy se prevén los requisitos necesarios para el desarrollo de la Asamblea. Se ha comenzado con el nombramiento de los dos moderadores, elegidos entre los participantes, y el de la Comisión electoral, encargada de supervisar el correcto funcionamiento de todas las fases de las elecciones. A continuación, se ha procedido a la aprobación del reglamento y del programa de la Asamblea.
Stefania Tanesini











Foto: © Javier García-CSC Audiovisivi

«Solo quien cae puede levantarse», dice un proverbio. Un ejemplo que transmite al mismo tiempo ternura y valentía es el de los niños en las primeras etapas de su desarrollo. ¡Cuánta fuerza de voluntad en esos primeros pasos inseguros, al levantarse cada vez con determinación, hasta ganar confianza y comenzar con movimientos cada vez más seguros… ¡el camino de la vida!
A medida que uno crece, entre retos y dificultades, levantarse cada vez se vuelve más difícil. Las pruebas de la vida nos pesan, el miedo a perder nuestras seguridades (en el encuentro con quien es diferente o no piensa como nosotros) nos frena. No siempre basta la fuerza de voluntad ni siquiera el deseo sincero de ser coherentes con los valores y las elecciones. En estos momentos difíciles, poder contar con una mano amiga puede darnos el impulso para recomenzar sin miedo y hacer, en lo más profundo de la conciencia, un silencio auténtico capaz de “reconstruirnos” interiormente.
Dice Chiara Lubich: «¿Quién no pasa por la prueba? Esta asume el cariz del fracaso, de la pobreza, de la depresión, de la duda, de la tentación […]. Da miedo también la sociedad materialista e individualista que nos rodea, con las guerras, las violencias, las injusticias…». Chiara lo mostró con su propia vida: es precisamente en esos momentos de oscuridad y de fatiga cuando es más importante encontrar la fuerza para “recomenzar”, ante todo dentro de nosotros mismos, con la confianza de que “aún puedes esperarlo todo”[1].
Es lo que le sucedió a Emilia de Tierra Santa. Trabaja como directora de un sector del Gobierno junto con judíos, cristianos, musulmanes y drusos. Después del 7 de octubre de 2023 comprende que el amor es la única respuesta posible a ese gran dolor y se compromete a amar a todos los que la rodean, sobre todo a través de la escucha, para poder acoger al otro en su corazón. Escuchar con amor y humildad, y comprender lo que el otro tiene que decir, sea árabe o judío. Así, con una gran parte de sus compañeros, han llegado a estar tan abiertos recíprocamente que pueden hablar libremente de la situación, y esto ha dado valor a otros colegas para expresar sus miedos y dolores, manteniendo el grupo unido y permaneciendo en la paz[2].
Son muchas las historias de comunidades heridas que no se rinden, que encuentran día tras día, viviendo la reciprocidad de compartirlo todo, la fuerza para creer que el odio no puede tener la última palabra.
Aunque no seamos nosotros quienes veamos los frutos de nuestro compromiso, cada vez que nos levantemos contribuiremos a formar “hombres nuevos”, porque —como decía Bonhoeffer desde la cárcel poco antes de morir—: «Para quien es responsable, la pregunta última no es cómo salgo adelante heroicamente en este asunto, sino: ¿cuál podrá ser la vida de la generación que viene?».
Foto © Pexels-Allan Mas
[1] “Recomenzar” Gen Rosso
[2]Experiencia explicada en el congreso interreligioso One Human Family en junio de 2024 en Castelgandolfo, Italia

Pedro, Santiago y Juan suben a un monte alto con Jesús y allí ven la gloria del Maestro y oyen la voz del Padre que lo reconoce como Hijo.
Una experiencia extraordinaria, cara a cara con Dios, que permite a su criatura conocerlo en su esplendor. El temor los ha hecho caer en tierra, pero Jesús los toca y les dice:
«Levantaos, no tengáis miedo».
El verbo levantarse es el mismo con el que el Evangelio suele expresar la resurrección, así como «no temáis» son las primeras palabras que el Resucitado dirige a las mujeres junto al sepulcro vacío después de saludarlas [1]. Así pues, las palabras de Jesús, fuertes y claras, son una decidida invitación a una vida nueva, que es posible para los discípulos con el toque de su mano.
También nosotros nos vemos a veces frenados por nuestros miedos, apesadumbrados por las pruebas de la vida, por situaciones sin salida. No podemos contar solo con nuestras fuerzas para recuperar el impulso del testimonio, sino más bien con la gracia de Dios, que siempre nos precede.
«¿Quién no pasa por pruebas? Estas adquieren el cariz del fracaso, de la pobreza, de la depresión, de la duda, de la tentación… […] También da miedo la sociedad materialista e individualista que nos rodea, con guerras, violencia, injusticias… Ante estas situaciones puede insinuarse también la duda: ¿dónde ha ido a parar el amor de Dios? […] Jesús ha entrado de verdad en cada dolor, ha cargado con todas nuestras pruebas […] Él es Amor, y es propio del amor expulsar todo temor. Cada vez que nos asalte un miedo, que estemos agobiados por un dolor, podemos reconocer la verdadera realidad que se esconde ahí: es Jesús, que se hace presente […] dejemos que entre en nuestra vida. Y luego, sigamos viviendo lo que Dios quiere de nosotros, lanzándonos a amar al prójimo. Descubriremos que Jesús es siempre Amor. Así podremos decirle, como los discípulos: “Verdaderamente eres Hijo de Dios”» (Mt 14,33) [2].
«Levantaos, no tengáis miedo».
Quien ha hecho la experiencia de encontrarse con Dios en su vida queda fascinado por su presencia, tocado y curado por su Palabra. Con frecuencia, el testimonio de una comunidad cristiana acompaña en esta aventura divina y da ánimos para levantarse, para salir de uno mismo y reanudar el camino con Jesús y con los hermanos.
Recogemos el testimonio de una joven siria: «Al final del año pasado mi país vivió una situación muy difícil, y mi ciudad sufrió una ola de caos y de miedo. Estaba profundamente preocupada por mi familia, por mis amigos y por mí misma. En medio de tanta incertidumbre, intentaba mantener firme la esperanza en Dios, procurando ser fuerte a pesar de todo. Antes de estos sucesos, junto con los jóvenes con los que me comprometo a vivir el Evangelio, habíamos planificado varios proyectos de apoyo a familias necesitadas mediante paquetes de alimentos y otras iniciativas.
Pero esta situación nos obligó a suspender temporalmente toda actividad. Al cabo de unos días conseguimos reunirnos: en ese encuentro encontramos la fuerza y el valor los unos en los otros. Decidimos no dejarnos vencer por el miedo, sino poner nuestra confianza en Jesús y reanudar el camino que habíamos emprendido. Con fe compartida, conseguimos ayudar a más de 40 familias que realmente necesitaban ayuda. En medio de esas dificultades sentimos que gracias al amor de Dios y a nuestra unidad podíamos marcar la diferencia.
«Levantaos, no tengáis miedo».
Después de haber subido al monte con Jesús para encontrar a Dios y escuchar su voz, podemos descender con Él para «[…] volver a la llanura, donde encontramos a muchos hermanos que soportan penalidades, enfermedades, injusticia, ignorancia, pobreza material y espiritual» [3].
Como comunidad cristiana, también podemos sufrir y quedarnos confundidos, pero esta Palabra nos empuja a ponernos en movimiento juntos para llevar a todos «los frutos de la experiencia que hemos tenido con Dios y compartir la gracia recibida»[4].
Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida
[1] Mt 28, 10; cf, 28, 5.
[2] C. LUBICH, Palabra de Vida de agosto de 2002.
[3] Cf. FRANCISCO, Angelus, 16-3-2014.
[4] Ibidem.
Foto © Willian_2000-Pixabay
No desanimarse por los fracasos
Según el Artículo 1 del Reglamento de la Asamblea General del Movimiento de los Focolares, los participantes vivirán este encuentro en profunda comunión, para fortalecer la unidad en todo el Movimiento y guiarlo hacia la realización de sus objetivos. La Asamblea es, en efecto, uno de los momentos más significativos para el Movimiento de los Focolares y se celebra cada cinco años, según lo establecido por el Decreto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida (2021).
Se celebrará en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo (Roma), donde 320 participantes ─incluidos aproximadamente 50 observadores─ están llegando de diferentes países, culturas y contextos eclesiales y religiosos. Los une la adhesión al espíritu y a los valores del Movimiento fundado por Chiara Lubich (1920-2008) y reconocido por la Iglesia católica como Asociación privada, universal y de derecho pontificio.
El programa
La Asamblea iniciará con un retiro espiritual de tres días. El 5 de marzo, la actual presidenta, Margaret Karram, presentará su informe de fin de mandato, acompañado de algunas reflexiones del copresidente Jesús Morán. En los días siguientes se alternarán sesiones plenarias y trabajos en 30 grupos, dedicados a explorar las temáticas que se han recibido de las comunidades de los Focolares en todo el mundo.
Los argumentos que orientarán estos trabajos se centrarán en cómo implementar el carisma, o sea, crear relaciones de fraternidad y unidad en el contexto global actual mediante el compromiso por la paz y la justicia social, el diálogo en un mundo polarizado, el uso responsable de las tecnologías, el diálogo como instrumento privilegiado entre las Iglesias cristianas y con personas de diferentes credos y convicciones no religiosas, la ecología integral y la gobernanza participativa. Una de las temáticas será también la transmisión del carisma de los Focolares a las futuras generaciones del Movimiento. Además, se prevén sesiones de debate sobre las propuestas de modificación de los Estatutos Generales y de los Reglamentos de las distintas ramificaciones del Movimiento.
La jornada del 12 de marzo se dedicará a la elección de la presidenta y el copresidente, cargos que─ según los Estatutos Generales de los Focolares─ deben ser confirmados por la Santa Sede. Posteriormente, el 15 de marzo, la Asamblea elegirá a los Consejeros Generales, completando así la formación del nuevo gobierno del Movimiento.
Hacia la Asamblea General: un proceso mundial
Para preparar esta Asamblea, las comunidades de los Focolares en 150 países participaron en un amplio proceso de escucha y discernimiento sinodal, aportando ideas y prioridades para el futuro. Esto dio lugar a cientos de aportes sobre temas clave y sobre los desafíos que el Movimiento está afrontando a nivel interno y en el contexto global. Las comunidades territoriales también expresaron sus preferencias sobre las candidaturas para el gobierno del Movimiento.
Stefania Tanesini
Foto Centro Mariapoli Castel Gandolfo: © CSC Audiovisivi
Querer el bien de los demás

Jueves, 5 de febrero, 22:00
Christine Schneider-Heinz y Michael Heinz, de Eggenburg, cerca de Viena, Austria, leyeron un breve mensaje en sus celulares de la comunidad de los Focolares en Kiev: hay una necesidad urgente de ropa de invierno para la gente de Ucrania. Ambos llevan mucho tiempo comprometidos con la ayuda a refugiados de diversos países, habiendo organizado albergues en su ciudad y colaborado con la asistencia inicial. Inmediatamente, comenzaron a pensar en quienes involucrar.
Viernes 6 de febrero, antes del café de la mañana
Llegan los primeros mensajes y solicitudes, la primera a una amiga que trabaja en la fábrica de zapatos cercana y que ha conseguido organizar donaciones de zapatos varias veces. A las 10:00 h, llega la confirmación de 100 pares de zapatos de invierno, con transporte incluido a Eggenburg.
Viernes 6 de febrero – 11:30 h
Se publica un mensaje en WhatsApp y se envía una invitación a todos los amigos de la zona: entregar ropa de abrigo y calzado para la gente de Ucrania por la tarde, entre las 18:00 y las 20:00 h, en la parroquia católica.
Viernes 6 de febrero – 18:00 h
Christine Schneider-Heinz y Michael Heinz ya han revisado sus armarios y se dirigen a la parroquia con las primeras bolsas, con etiquetas en inglés y ucraniano para que puedan empaquetar y etiquetar todo lo que llegue.
Lo que les espera es increíble: presencian una muestra abrumadora de solidaridad y disponibilidad. La alcaldesa compartió la petición en la aplicación municipal, la parroquia a través de la suya, y muchos compartieron compartido el mensaje en sus propios estados y en diversos grupos.
La gente llega con chaquetas, junto con cajas, bolsas y paquetes llenos de cosas. Algunos traen la mercancía, otros la reciben, la clasifican, la empaquetan y la etiquetan. Jóvenes de Járkov y Afganistán, y mujeres de Kiev y Eggenburg trabajan codo con codo.
Algunas familias regresan directamente de sus vacaciones en la nieve y traen espontáneamente su equipo de esquí y ropa térmica. Un hombre se quita su preciada chaqueta de plumas, la deja allí y se va a casa en mangas de camisa. Muchos no se conocen, pero se quedan para ayudar, y todos están contentos de contribuir. A las 22:30, dos minibuses ya están llenos.



Sábado 7 de febrero, temprano por la mañana
Los dos primeros minibuses parten hacia Viena, donde se descarga el material en el punto de entrega. Mientras tanto, la clasificación, el etiquetado y el embalaje continúan en la parroquia de Eggenburg. El tercer minibús sale hacia Viena a las 14:00.
Las donaciones llegan de todas partes, y participa una gran variedad de personas: el alcalde actual y dos exalcaldes, el asistente pastoral y un profesor de alemán, un pizzero afgano y otros comerciantes, padres con hijos y jubilados.
Se percibe una gran cordialidad entre todos: la gente se abraza, pero también hay quienes dejan sus bolsas en la puerta con timidez y se marchan rápidamente.
Alguien escribió: “Dios mío, algo así nos da esperanza de que la humanidad aún puede cambiar el rumbo. Se percibe el deseo de ayudar después de todas las noticias de la Kiev bombardeada y helada. Entonces alguien empieza a ayudar, y de repente ocurre un pequeño milagro”.
Sábado, 7 de febrero, 15:00 h
Más de una tonelada ha sido clasificada, empaquetada, etiquetada, cargada y entregada al punto de recogida para Ucrania. Han pasado veintisiete horas desde la petición. La entrada de la parroquia está vacía y ordenada. ¿Fue un sueño? No. Pero quizás Eggenburg experimentó un pequeño milagro.
De Christine Schneider-Heinz
https://fokolar-bewegung.at/nachrichten/die-magie-des-augenblicks
Foto: © Sepp Schachinger, Michael Heinz
Poner en Dios todas las preocupaciones
Humildad
Rezar por la paz

Ha terminado el “Itinerario Pre-Asambleario” en preparación de la Asamblea General del Movimiento de los Focolares, que empezará el próximo 1 de marzo de 2026 en Castel Gandolfo (Italia) con la participación de los representantes de las distintas ramas y movimientos, elegidos en las diferentes áreas geográficas. Estarán también los miembros de derecho (los que forman parte del actual gobierno, el Consejo General y los Delegados en las varias áreas geográficas), y los invitados por la Presidenta.
Hemos entrevistado Cynthia Chammas, joven de la ciudad de Damasco (Siria) que participará en la Asamblea junto con otros jóvenes como representantes del Movimiento Gen.
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Foto: © Joaquín Masera – CSC Audiovisivi
Regalar una sonrisa
Evitar los chismorreos
Entrenarse para vivir el presente

«Mira que hago nuevas todas las cosas»
(…) No es un sueño, ni una utopía, ni un deseo apasionado, sino una certeza repetidamente atestiguada por Dios en la Biblia. Será la respuesta que Dios dé a las fatigas con las que sus hijos han trabajado por su Reino. Será la coronación de la fidelidad con la que sus hijos han vivido su Palabra. Será el despliegue completo de la potencia del Espíritu Santo, que Jesús ha introducido en la historia con su muerte y resurrección.
Sin embargo, desde que Jesús vino a la tierra, esta renovación, aunque sea en medio de tantas dificultades, ya ha empezado, ya está en acción. Desde ahora todos los que lo dejan vivir en sí mismos -y Jesús vive en nosotros si ponemos en práctica su Palabra- experimentan este milagro de su gracia, que hace nuevas todas las cosas: transforma el sufrimiento en paz y serenidad interior, vence la debilidad, el odio, el egoísmo, la soberbia, la avaricia y cualquier mal; hace pasar de la esclavitud de las pasiones y del miedo a la gozosa libertad de los hijos de Dios. Y no se limita a transformar al individuo, sino que transforma a través de él a toda la sociedad.
(…)
De hecho, Dios quiere renovar todas las cosas: nuestra vida personal, la amistad, el amor conyugal, la familias quiere renovar la vida social, el mundo del trabajo, de la educación, de la cultura, de la diversión, de la sanidad, de la economía, de la política…. en una palabra, todos los sectores de la actividad humana.
Pero para hacer esto, Él tiene necesidad de nosotros. Necesita personas que dejen vivir en ellas mismas su Palabra, que sean su Palabra viva, otros Jesús en sus ambientes. Y ya que la caridad es palabra que lo resume todo, plenitud de la Ley, tratemos de ponerla en práctica amando a los hermanos como a nosotros mismos, sin diluir la Palabra de Dios, sin menguarla.
Advertiremos una continua renovación antes que nada en nuestro corazón y muy pronto la descubriremos evidente en torno a nosotros.
Chiara Lubich
Foto: © Kaike Rocha by Pexels
Acoger la voluntad de Dios
El amor lo vence todo

Tengo 62 años, soy irlandés y vivo en Taiwán desde hace muchos años. Padezco fibrosis pulmonar desde hace un tiempo, así que cuando empecé a sentirme más cansado, pensé que solo era un empeoramiento. Fui al médico casi sin darle importancia. En cambio, me dijeron, sin rodeos y sin preparación: cáncer en etapa 4, ya extendido al otro pulmón y quizás a otras partes.
Mi primera reacción fue llamar a mi esposa. Ella y mi hija, que vive con nosotros en Taiwán, estaban sentadas junto al teléfono en silencio. Mi otra hija está en Irlanda. En ese momento, no temí por mí: mis pensamientos se dirigieron de inmediato a ellas, al peso que esta noticia les impondría. Y con ello, un profundo arrepentimiento por todas las veces que no las había amado lo suficiente, por las heridas dejadas en el camino. Parecía demasiado tarde para enmendar el daño.
Un día, un sacerdote vino a celebrar misa en nuestra casa. Conozco el Movimiento de los Focolares desde los once años, y siempre he vivido la ofrenda de mí mismo a Dios durante la consagración. Pero esa vez entendí algo nuevo: podía poner en el cáliz, junto conmigo, a todas las personas a las que había hecho daño. Podía encomendárselas a Jesús para que sanara lo que yo ya no podía reparar. Fue un inmenso alivio. Desde entonces, una gran serenidad me acompaña.
Hace ocho años, a mi esposa le diagnosticaron cáncer de mama. Ya hemos pasado por momentos difíciles. Entonces, como ahora, elegimos confiar en el amor del Padre. Cuando rezo el Padrenuestro y digo: “Hágase tu voluntad”, siento que toda mi vida está custodiada en el cielo. El futuro no me pertenece: está en manos de Dios. Solo tengo que decir que sí.
A menudo recuerdo Loppiano, en Italia, donde de joven sentí una poderosa llamada a seguir a Jesús. Con el tiempo, comprendí que era una invitación a reconocerlo sobre todo en el dolor, en ese rostro que el carisma llama “Jesús Abandonado”. Incluso cuando mi esposa estaba enferma, ante la cruz comprendí que no basta con quedarse allí mirando: debemos subir con Él, entrar en su abandono y dejarnos guiar hacia el Padre. La casa está allí.
Antes de mi diagnóstico, tenía una vida plena: enseñaba en la universidad, orientaba a estudiantes y jóvenes, apoyaba a familias y participaba en la vida del Movimiento. Ahora todo se ha reducido. Estoy de baja y rara vez salgo para evitar el contagio. Pero está sucediendo algo sorprendente: la gente me está contactando. Me escriben desde todos los continentes, rezan por mí. Jóvenes de Taiwán han creado un grupo para rezar juntos cada semana. Pensé que había sembrado poco; ahora veo que el amor está volviendo multiplicado.
Cuando hablo abiertamente de mi enfermedad, muchos encuentran el valor para abrir sus heridas. Mi debilidad se convierte en un espacio de comunión. Es como si, elevado en la cruz, Cristo atrajera corazones hacia sí. Esta enfermedad, que humanamente es una condena, se revela como una oportunidad de aceptación.
Hay dolores que se pueden compartir con todos, y otros que solo se pueden decir a Dios, en un diálogo profundo con Él. Sé que llegarán momentos en que ni siquiera tendré la fuerza para ofrecer mi dolor. Por eso me preparo así: repitiendo mi sí: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22,42). Sé que no soy capaz de afrontar solo lo que viene. Pero también sé que no estaré solo.
En estos meses he aprendido que el amor no es propiedad de quienes conocen a Jesús o se llaman cristianos. En el hospital, los médicos y enfermeras que me atienden no comparten mi fe, pero aman con una delicadeza y un cuidado que me conmueven. He visto en sus gestos cotidianos — una llamada extra, una explicación paciente, una presencia discreta — que el amor es más grande que las etiquetas. Cuando miro el dolor con los ojos del amor, no se queda encerrado en el miedo: se transforma, convirtiéndose en un espacio de esperanza, algo misteriosamente positivo. Es como si cada acto de cuidado, incluso inconsciente, ya fuera un viaje hacia Dios, porque el amor, dondequiera que esté, siempre conduce a Él.
Y dentro de esta inmensa comunión — formada por familiares, amigos, estudiantes, jóvenes, médicos que aman sin quizá comprender del todo por qué — experimento que todo está custodiado en un plan para el bien. No tengo que controlarlo ni comprenderlo del todo: solo puedo habitarlo, día tras día, con gratitud.
Recogido por Carlos Mana
Foto © Engin Akyurt-Pexels
Ser creativos para amar al prójimo

En 2025, el Movimiento de los Focolares dio nuevos pasos para estructurar y hacer verificable el compromiso de protección de la persona, con especial atención a los menores y a los adultos en situación de vulnerabilidad. Se trabajó en tres direcciones:
En el ámbito normativo, el Movimiento redactó y aprobó la Política para la Protección de las Personas en el Movimiento de los Focolares, que entró en vigor el 1º de enero de 2026. La Política recoge valores, responsabilidades y praxis, conecta protocolos y líneas guía, define normas de conducta, criterios para entornos seguros y una clara atención a las personas que han sufrido abusos, previendo la escucha, el acompañamiento y –en los casos establecidos– medidas de apoyo y reparación.
A nivel organizativo, el 2 de septiembre de 2025 se creó la Oficina para la Protección de la Persona, con la tarea de coordinar las actividades de protección, monitorear los compromisos y los plazos, supervisar las comunicaciones oficiales y apoyar a los responsables territoriales. Como soporte, cuenta con la Mesa de asesoramiento y acción, un organismo compuesto por expertos en los ámbitos de la formación, de la comunicación, del derecho, del acompañamiento a personas que han sufrido abusos. Su tarea consiste en evaluar la coherencia de las acciones emprendidas con los valores fundacionales del Movimiento de los Focolares, proponer orientaciones y planes estratégicos y favorecer la colaboración con expertos y redes externas, garantizando una actualización constante sobre las normativas vigente y las mejores prácticas en materia de protección.

En diálogo con la Iglesia católica, en el bienio 2024-2025 se desarrolló una colaboración con la Comisión Pontificia para la Protección de Menores (CPPM). La Comisión examinó el Protocolo para la gestión de los casos de abuso y formuló varias observaciones; además, solicitó informaciones para incluir en su Informe anual de 2024 un análisis de las políticas del Movimiento. Las recomendaciones de la CPPM dieron lugar a un proceso de aplicación ya parcialmente completado (entre otras cosas, la publicación del Reglamento interno de la Comisión Central Independiente y la rendición de cuentas de los recursos ofrecidos) y, respecto a la parte restante, en fase de definición o desarrollo (integraciones que deben introducirse en los Estatutos Generales del Movimiento de los Focolares, herramientas informáticas y canales institucionales para la confidencialidad de los datos).
El compromiso con la formación para la protección integral de la persona se ilustró en un primer documento que ofrece una síntesis de los cursos y las intervenciones en el bienio 2024-2025. Los datos muestran el trabajo hecho para una difusión cada vez más capilar de la formación, el refuerzo de las comisiones y los referentes locales y, al mismo tiempo, ponen de relieve algunas cuestiones críticas sobre las que es necesario intervenir: la continuidad de la formación, la adaptación intercultural de los materiales y la mejora de los flujos de comunicación.
El conjunto de estas medidas —Política de Protección, Oficina para la Protección, colaboración con la CPPM, formación y transparencia en la rendición de cuentas— expresa la voluntad de proseguir con decisión por el camino de la prevención, de la responsabilidad compartida y la escucha de las personas que han sufrido abusos, en la convicción de que la protección es parte integrante de la misión del Movimiento y un servicio al bien común.
En esta perspectiva, las palabras que el Santo Padre dirigió a los participantes en la
conferencia «Construir comunidades que tutelen la dignidad» resuenan también para los
Focolares como una indicación a seguir:
«Aprecio, por tanto, y aliento su propósito de compartir experiencias y caminos de aprendizaje sobre cómo prevenir toda forma de abuso y sobre cómo rendir cuentas, con verdad y humildad, de los procesos de protección emprendidos. Los exhorto a llevar adelante este compromiso para que las comunidades se vuelvan cada vez más ejemplo de confianza y de diálogo, donde cada persona sea respetada, escuchada y valorada.
Allí donde se vive la justicia con misericordia, la herida se transforma en una rendija de gracia»[1].
Stefania Tanesini
Entrevista a S. E. Mons. Alí Herrera, secretario de la Pontificia Comisión Tutela Minorum de la Iglesia Católica.
[1] Mensaje del Santo Padre León XIV a los participantes en el encuentro «Construir comunidades que tutelen la dignidad», promovido por la Comisión Pontificia para la Protección de Menores. Roma, 15 de noviembre de 2025
Hacer de cada obstáculo un trampolín de lanzamiento
Confianza en Dios
La proximidad crea el verdadero sentido de familia
Salvaguardar la creación

Cuarenta y cinco participantes de nueve países europeos se han encontrado del 30 de enero al 1 de febrero en la ciudadela ecuménica de los Focolares de Ottmaring, cerca de Munich, para reflexionar acerca de la necesidad de renovar una pasión por Europa y un diálogo capaz de unir. En el paisaje nevado de la ciudadela fundada por Chiara Lubich en 1968, conviven focolarinos y miembros de la Fraternidad de vida comunitaria que tiene sus orígenes en el mundo evangélico.
Jesús Morán, copresidente de los Focolares, dio comienzo al evento recordando que el motivo del Congreso Europeo es para pensar a la luz del carisma de la unidad, del que también ha nacido el Focolare Cultura Ottmaring –un grupo de focolarinos de varios países europeos que se dedican al diálogo entre las culturas–. «Sin embargo, no estamos reunidos –subrayó Morán– para elaborar un programa operativo, pues las acciones concretas ya existen, como la experiencia de Juntos por Europa, la formación de los jóvenes y de los políticos en Bruselas, o el diálogo con los políticos de izquierda, llamado Dialop. No necesitamos tampoco hacer una declaración de intenciones. Estamos aquí sobre todo para cultivar la pasión por Europa, convencidos de que el carisma de la unidad es un regalo para Europa, así como Europa lo es para el carisma». El corazón del método propuesto es la escucha recíproca: «Dar hospitalidad al Espíritu y los unos a los otros», dejar que el diálogo nazca de la relación.
Muchas reflexiones se refirieron a la fractura entre Europa occidental y oriental. Una frase, referida por Peter Forst y pronunciada por una joven del Este, resume la tensión que hoy atraviesa el continente: «Ya no nos queremos». De allí nace el interrogante: ¿Europa occidental escucha realmente la voz del Este? ¿Lee sus autores? ¿Comprende sus heridas?
Anja Lupfer insistió en el método de la escucha creativa. No hay que buscar respuestas inmediatas, sino dejar a un lado prejuicios para encontrarnos con el otro, «No buscamos el diálogo como objetivo –remarcó– buscamos al otro». Es una invitación a una comprensión no competitiva, capaz de descender «a los abismos del otro», superando la ilusión de un espacio cultural neutro. Incluso dentro de los Focolares surgen diferencias que exigen relatos compartidos y una confrontación más sincera.
Klemens Leutgöb recordó el entusiasmo de los años de la década de 1990, tras la caída del Muro de Berlín y advirtió que la fractura ha vuelto a aparecer. Para superarla hay que afrontar incluso los temas que dividen –desde la teoría de género al problema nuclear– sin evitarlos. La diversidad se vuelve recurso solamente cuando se la atraviesa juntos. Forst agregó un episodio: durante un viaje al Este europeo en 2023, muchos hablaban del pasado, acusando al Occidente de que habían erosionado valores como la familia y la fe. «El presente puede dividir –comentó– pero nuestro pacto de unidad tiene que ser más fuerte». «La evaluación de los eventos –concluyó– puede ser distinta, pero en la experiencia de Chiara Lubich, conocida como Paraíso ’49”, ella habla de una verdad que acoge las contradicciones en la unidad. Dice Chiara: “Cuando estamos unidos y él (Jesús) está presente, entonces ya no somos dos sino uno. De hecho, lo que yo digo no soy yo quien lo dice, sino yo, Jesús y tú en mí. Y cuando tú hablas no eres tú, sino tú, Jesús y yo en ti”».
Francisco Canzani recordó una pregunta recurrente: «Si tú me quieres, ¿por qué no conoces mi pena?». A menudo falta tiempo o coraje para escuchar en serio. El diálogo nace de la vida concreta, no de programas. Concluyó con un cuento judío: dos hermanos durante la noche le llevaban al otro trigo de manera escondida, tomándolo de sus respectivos almacenes. No entendían por qué el nivel de sus graneros estaba siempre igual. En ese lugar, una noche, se encontraron, entendieron y se abrazaron. Allí se construiría el Templo de Salomón. Es la imagen perfecta de la fraternidad.
Un ejemplo concreto de este espíritu es el focolar “Proyecto Europa” de Bruselas, narrado por Luca Fiorani, Letizia Bakacsi y Maria Rosa Logozzo: una ex pizzería trasformada en casa de diálogo entre parlamentarios, refugiados, funcionarios y jóvenes, en el silencio de las redes sociales y en la simplicidad del encuentro. Una iniciativa que ha sido posible también por el diálogo estructurado previsto por el Tratado sobre el funcionamiento de la Unión Europea.



El grupo del diálogo multipolar ha dado testimonios fuertes de las heridas del Este. Palko Tóth recordó a los jóvenes soldados rusos sepultados en Budapest: «Ellos también son hijos nuestros». Muchos del Este viven una desilusión respecto del Oeste. Para sanar esas heridas nacerán nuevos talleres de diálogo, como el encuentro internacional en Transilvania sobre las identidades relacionales.
Franz Kronreif y Luisa Sello ilustraron acerca de Dialop, un recorrido de diálogo entre la izquierda europea y el mundo católico, inspirado incluso en el “Paraíso ’49”. El proyecto, alentado por Benedicto XVI y por el papa Francisco, trabajó sobre grandes temas éticos con la lógica del “consenso diferenciado y disenso cualificado”.
Muchos testimonios enriquecieron el encuentro. Una pareja rusa dividida por relatos opuestos acerca de la guerra en Ucrania; una pareja de la región Tirol del Sud en Italia, acostumbrada a convivir con idiomas y culturas diferentes; un sacerdote eslovaco preocupado por la pérdida del sentido religioso en Europa occidental.
En las conclusiones, Morán les recordó a todos el misterio de Jesús Abandonado como clave de la identidad europea. Mencionó también el crucifijo de San Damián –“el Dios que viene de Europa”–. Europa ha universalizado el Evangelio pero lleva consigo también sombras históricas como la colonización, las guerras y el nihilismo. Pero justamente allí nace el carisma de la unidad. «No se trata de superioridad –dijo– sino que es cuestión de custodiar lo que Europa aún puede donar al mundo; sobre todo pueda dar a Jesús Abandonado».
Por eso es necesaria una “mística relacional cotidiana”, hecha de diálogo, redes vivas e iniciativas culturales y políticas. Todo lo que existe –Juntos por Europa, el diálogo multipolar, el Focolar Cultura, “Proyecto Europa” de Bruselas, Dialop– forma parte de una única trama que hay que custodiar y hacer que crezca. «Hay que ir adelante, mantener viva la red, cada uno en su propio compromiso».
Aurelio Molè
Fotos: © Magdalena Weber
Cuidar las relaciones

Queridos amigos:
Los saludo en nombre del Movimiento de los Focolares en el mundo, que se une a la oración de esta Peregrinación digital. Junto con todos ustedes, queremos elevar nuestra voz a Dios para pedir el fin de la trata de personas y afirmar la dignidad de cada ser humano:
Señor, Dios nuestro,
Tú amas a tus criaturas. Has dado los bienes de la tierra para que todos puedan vivir en paz como hijos tuyos.
Hoy se eleva a ti el grito de quienes son violados, explotados de manera degradante, de quienes son víctima de la trata de personas.
Ayúdanos, Señor, a estar junto a estas hermanas y hermanos, multiplica las fuerzas del bien para alimentar su esperanza en la posibilidad de una nueva vida.
Sensibiliza los corazones de los indiferentes. Haz que, desde cada ciudadano, hasta quienes tienen en sus manos el destino de los pueblos, crezca la conciencia de luchar contra esta grave llaga social.
Señor, te pedimos que sepamos difundir por todas partes el llamamiento global que hoy se propone, para que se haga tu voluntad en la tierra como en el Cielo.
Unidos, sigamos rezando y trabajando por la justicia.
Gracias a cada uno y a cada una por formar parte de esta cadena de esperanza y amor que atraviesa el mundo.
Margaret Karram
Vídeo en italiano: active los subtítulos y seleccione el idioma deseado.
Para volver a ver la peregrinación digital: https://www.youtube.com/live/tY-8zUHMrlg
Sitio Web: https://preghieracontrotratta.org/?lang=es
Demos gracias a Dios por sus dones
Amar a todos
Basar nuestras decisiones en el amor

Desde el 26 de enero hasta el 1 de febrero de 2026 Roma ha hospedado a 100 jóvenes líderes políticos de 36 países para la conclusión del I año del programa bienal de formación a la política “Una humanidad, Un planeta: liderazgo sinodal”, el desafío de un estilo diferente de governance a partir del paradigma de la fraternidad.

Tras este recorrido de trabajo online en 16 comunidades de aprendizaje, se han encontrado para un hackathon político –literalmente una maratón creativa y de colaboración– dedicada a lo que hoy hiere mayormente el tejido social global: corrupción, desigualdades, violencia difundida, transición digital sin ética, emergencia ecológica, participación cívica en decadencia. El programa, promovido por el Movimiento Político por la unidad y por la ONG New Humanity con la Pontificia Comisión para América Latina, apunta a restituir a los jóvenes un rol activo en los procesos decisionales, desde lo local hasta lo global.
Mira el vídeo con las entrevistas a jóvenes de diferentes países. Activa los subtítulos y luego elige el idioma que prefieras.
Foto de portada: ©Agencia WARFREESERVICE
Acercarse a quien vive en soledad

La Economía de Comunión (EdC) cumple 35 años en 2026 y ya ha comenzado a invitar a toda su red global a una celebración diferente, que tendrá lugar del 25 al 30 de mayo en América Latina. Bajo el lema «Un camino de regeneración: 35 años de Economía de Comunión», el evento reunirá a participantes de diversos países para una experiencia única de encuentro, celebración y compromiso.
A diferencia de los formatos tradicionales, el evento se dividirá en dos fases complementarias, con el propósito de proporcionar una experiencia práctica de la cultura de la comunión, marca distintiva de la EdC desde su fundación en 1991.
Primera fase: encuentro con experiencias locales (25 al 27 de mayo)

Alrededor de 20 iniciativas locales de América Latina recibirán a pequeños grupos de participantes en la primera fase del evento.
Los grupos tendrán la oportunidad de sumergirse en comunidades ricas en identidad y conocimientos tradicionales que sufren las consecuencias del sistema económico actual. Estas acciones buscan poner en práctica la cultura de la Economía de Comunión con el fin de transformar el contexto socioeconómico en el que se encuentran las comunidades, basándose en el desarrollo humano y el espíritu emprendedor.
«Nuestra propuesta es que cada persona se inserte en la vida cotidiana de estas iniciativas locales y que, al mirar el mundo desde este encuentro, experimente el potencial de regeneración y transformación que nace a través de la comunión y la reciprocidad», afirma Isaías Hernando, coordinador de la comisión internacional de Economía de Comunión.
Los participantes deberán llegar a las comunidades elegidas el 24 de mayo.
Segunda fase: celebración y compromiso en Buenos Aires (29 y 30 de mayo)
Tras esta inmersión, todos los participantes se reunirán en Buenos Aires para la etapa final, que durará un día y medio.
El programa, que se dará a conocer próximamente, tendrá carácter de laboratorio, en el que se espera una participación activa de los presentes y un intenso intercambio. «El objetivo de este día y medio será, naturalmente, no solo celebrar los primeros 35 años de la EdC, sino también comprometernos a implementar juntos los próximos pasos para responder mejor a los desafíos del sistema económico actual y acercarnos cada vez más al cumplimiento de la vocación de la Economía de Comunión», completa Hernando.
Cómo participar
La Economía de Comunión global ha lanzado una página web con toda la información sobre el evento, en la que ya es posible inscribirse: https://www.edc-online.org/it/argentina-2026
Pueden participar personas que ya forman parte de la red global de la EdC, miembros de proyectos, profesores, estudiantes, investigadores, empresarios, emprendedores sociales, miembros de organizaciones, movimientos y redes con fines similares, además de cualquier persona interesada en la propuesta.
Cibele Lana
(Revista Cidade Nova – Brasil)
Poner en práctica el amor mutuo
Dar con alegría

«Los exhorto a cooperar cada vez más en el estudio de formas participativas que involucren a todos los ciudadanos… Sobre estas bases será posible edificar esa fraternidad universal que ya entre ustedes jóvenes se anuncia como signo de un tiempo nuevo».

Con estas palabras, el Papa León no alentó simplemente a cien jóvenes líderes políticos reunidos en Roma; “reconoció” su misión. Vio en ellos lo que muy a menudo a la política tradicional le cuesta ver: que el futuro nacerá de procesos inclusivos, no de contraposiciones. Nacerá de comunidades vivas, no de estructuras rígidas; de una fraternidad que no es un sentimiento ingenuo, sino una categoría política concreta.
El 31 de enero pasado eran cien, en la audiencia, de 36 países; en Roma para la semana conclusiva del primer año de la escuela política plurianual “One Humanity, One Planet” (una humanidad, un planeta). Siete días que han confirmado en ellos que la fraternidad no es un ideal. Es un método ya, un estilo, una práctica cotidiana. Provenían de un recorrido de trabajo online en 16 comunidades de aprendizaje, se encontraron para un hackathon político – literalmente un maratón creativo y colaborativo– dedicado a lo que hoy hiere más el tejido social global: corrupción, desigualdades, violencia difundida, transición digital sin ética, emergencia ecológica, participación cívica en decadencia. El programa, promovido por el Movimiento Político por la Unidad y por la ONG New Humanity con la Pontificia Comisión para América Latina, que apuntaba a devolver a los jóvenes un rol activo en los procesos decisionales, desde lo local hasta lo global.
El Santo Padre ofreció una visión tan exigente como liberadora. Les pidió a los jóvenes que miraran al mundo a través de la lente de la escucha y de la colaboración entre culturas y credos diferentes; que buscaran la paz no como concepto abstracto, sino como opción cotidiana en los lugares en donde viven, estudian y trabajan. Les dijo que construyeran políticas capaces de involucrar a todos los ciudadanos, hombres y mujeres, en las instituciones. Recordó que la paz es un don, una alianza y una promesa al mismo tiempo, y que ninguna sociedad se podrá llamar justa si sigue excluyendo a los débiles, ignorando a los pobres, si sigue siendo indiferente a los refugiados y a las víctimas de la violencia.



Algunas ponencias durante el Hackathon – © Agenzia WARFREESERVICE (3)
La presidenta de los Focolares, Margaret Karram, cuando se vio con ellos, les habló de una cultura política nueva, fundada en la fraternidad, siguiendo la línea de lo que Chiara Lubich había dicho, la fundadora de los Focolares. Los alentó a “vivir” un liderazgo que ponga en el centro el nosotros, que genera confianza, que busca convergencia en la diversidad. No es un método para pocos, sino un enfoque exportable a todas partes, a los partidos, a los movimientos sociales, a la sociedad civil.
Los testimonios de los participantes lo confirman con fuerza. Cristian, de Argentina, cuenta: “Es la experiencia de fraternidad universal más importantes de mi vida… cada uno de nosotros, con su idioma, con sus danzas y su carisma, ha creado la sinfonía de una armonía global”. Para Joanna, polaca residente en Italia, la experiencia ha sido “un estímulo al compromiso concreto”, alimentado por talleres, buenas prácticas y encuentros con parlamentarios italianos y coreanos. Zé Gustavo, de Brasil, habla de una “experiencia intensa y provocadora”, capaz de volver a encender una esperanza adulta, lúcida, nacida no de la ingenuidad, sino de las cicatrices de la política vivida. Y Uziel, de México, lo resume todo en una frase simple y verdadera: “Esta es la verdadera globalidad”.



Los jóvenes participantes en distintos momentos – © Agenzia WARFREESERVICE (3)
Ahora la escuela entra en su segunda fase, involucrando a 600 jóvenes de los cinco continentes para continuar compartiendo visiones, instrumentos y acciones de impacto real.
Roma, durante una semana, ha sido un laboratorio vivo de lo que la política podría volver a ser: un lugar generador. Una palestra de fraternidad. Un espacio en el que las diferencias dejan de ser muros y se vuelven la materia prima del futuro. Un testimonio, concreto y visible, que otra política no solo es posible, sino que ya ha empezado.
Stefania Tanesini
Foto de portada: © Joaquín Masera – CSC Audiovisivi
Ser compasivos

Organizado por el Irish Council of Churches (ICC) y por el Irish Inter-Church Meeting, la importancia del encuentro fue resaltada por la presencia de líderes de las Iglesias en Irlanda. Estaban presentes: el Arzobispo Eamon Martin (Arzobispo Católico Romano de Armagh), el Arzobispo John McDowell (Arzobispo de la Iglesia de Irlanda de Armagh), el Reverendo Dr. John Kirkpatrick (Iglesia Presbiteriana de Irlanda), la Reverenda Doctora Heather Morris (Secretaria General de la Iglesia Metodista de Irlanda) y la Obispa Sarah Groves (de la Iglesia Morava y Presidente del ICC).
La conferencia fue motivada particularmente por la crisis ecológica que afecta el Lough Neagh (Lago Neagh), y abrió un profundo diálogo sobre el agua, la justicia y sobre nuestra responsabilidad colectiva por la tierra que compartimos.
Una visión de la ecología integral
Para los representantes del Movimiento de los Focolares en Irlanda, los contenidos de la conferencia estaban perfectamente en sintonía con la directiva establecida por la Asamblea General de los Focolares de 2021. Durante tal Asamblea todo el Movimiento se sintió llamado a una «conversión a la ecología integral«, a un cambio de mentalidad y a un estilo de vida que reconozca la profunda interconexión entre las relaciones humanas, la justicia social y el mundo de la naturaleza.
Esta visión se reflejaba claramente en el encuentro de Newry, que unía diferentes tradiciones cristianas y contextos urbano-rurales. Fran Maher, miembro del grupo Laudato Si’ del Focolar de Balbriggan, destacó ese aspecto: “He quedado muy impactado por todos los relatores, en particular por Gail Heffner cuando habló de la reconciliación de las relaciones”. Hilda Killian de la Arquidiócesis de Dublín añadió: «Ha sido una oportunidad maravillosa para encontrarnos y para compartir con otras Iglesias. En las conversaciones con los demás, tuve la confirmación de que estamos más unidos de lo que pensamos”. Fue una reflexión oportuna en la víspera de la Semana de Oración por la Unidad Cristiana.
Perspectivas de expertos y urgencia moral
Los relatores enviados afrontaron el tema de la crisis ecológica a través de múltiples perspectivas: el Ministro Andrew Muir, MLA: Responsabilidad política y legislativa; Hilary Marlow: Fundamentos bíblicos y teológicos; Jim McAdam: Investigación científica y agrícola; Gail Heffner: Reconciliación educativa y comunitaria.
Sus aportes pusieron de relieve una convicción compartida: el daño ecológico es inseparable de la injusticia social. Un cambio significativo requiere tanto una conversión personal como una transformación estructural. Los arzobispos Martin y McDowell presentaron ulteriores reflexiones, destacando la necesidad de escuchar los testimonios científicos en la fase de cooperación entre el liderazgo cívico y político.
Voces del Terreno
Un punto de fuerza distintivo de la conferencia fue la participación de grupos locales ya comprometidos en acciones políticas. Por ejemplo, el resurgimiento de los hábitats y la protección de los cursos de agua, como así también la educación ambiental. Varias parroquias y colegios compartieron experiencias consolidadas en las propias comunidades.
Se les recordó a los participantes que la fe nos llama a ser “agentes y no meros oyentes”. Ello se volvió tangible a través de compromisos personales y comunitarios: plantar árboles característicos del lugar, y proteger los insectos polinizadores; conservar el agua y reducir su consumo; trabajar con los agricultores como custodios de la tierra; reforzar la oración parroquial y construir puentes entre las comunidades.
De Castel Gandolfo a Newry
La conferencia de Newry está en continuidad con la Conferencia Raising Hope que se llevó a cabo en Castel Gandolfo durante el pasado octubre. En el transcurso del encuentro internacional de Castel Gandolfo surgió la esperanza fundada en la acción concreta y en la unidad, temas que tuvieron un fuerte reflejo en la conferencia de Newry. Ambos eventos confirman que la ecología integral no es algo extra, opcional, sino que es una dimensión central para vivir hoy el carisma de la unidad.
Apuntando al futuro: agua viva
Apuntando al futuro, los participantes se vieron alentados a sostener iniciativas que afronten las raíces de la crisis, entre las cuales la defensa de una Transición sustentable y el compromiso en el Tratado de No-Proliferación de los Combustibles Fósiles.
Hubo una fuerte llamada a prepararse para la Temporada de la Creación 2026, que estará centrada en el tema “Agua Viva”. Para la comunidad de los Focolares en Irlanda, ella ofrece una oportunidad concreta para profundizar la educación y la acción como fuente de vida, comunión y justicia.
El arzobispo Eamon Martin recordó el refrán irlandés: “Ní neart go cur le chéile” (No hay fuerza sin unidad). La conferencia de Newry ha sido una potente invitación a recordar que cuando caminamos juntos, escuchando, aprendiendo y actuando, incluso los pequeños gestos pueden llegar a ser una corriente viva de esperanza.
Juanita Majury
Foto: ©Catholic Communications Office – ©Church of Ireland Communication Office
Perseverar en las pruebas
Respetar las leyes de Dios

«A medida que se avanza en la lectura, crece la conciencia de que todos están llamados a la ‘proximidad’, la percepción de ser capaces de vivirla y la liberadora convicción de que un estilo de vida de este tipo produce alegría y construye, ladrillo a ladrillo, el camino hacia un mundo más cohesionado».
Es el cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, quien utiliza estas palabras en el prefacio del libro de Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, titulado «Prossimità, via alla pace. Pagine di vita».
Un texto fuertemente autobiográfico en el que la autora recorre la historia de su familia y nos habla de sí misma, de sus orígenes, de su infancia en Haifa (Israel), de las personas que encontró y de su decisión de consagrarse a Dios. Pero, al mismo tiempo, se trata de un verdadero itinerario, una guía o, como también lo describe Pizzaballa, «un viaje multidimensional: hacia el interior, hacia el exterior y hacia lo Alto», que permite al lector captar la invitación de la autora a involucrarse en el encuentro con los demás.
El texto fue presentado en la Sala Giubileo de la Universidad Lumsa (Roma, Italia) el 30 de enero de 2026 durante un evento que se transformó en una ocasión única de intercambio y diálogo y que, centrándose precisamente en el tema de la «proximidad», quiso hacer de ella una experiencia concreta.
Fue el Prof. Francesco Bonini, rector de la Lumsa, quien abrió los trabajos; con su saludo dio inicio a este encuentro, moderado por Alessandro Gisotti, vicedirector editorial del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede. Intervinieron junto a la autora el Imam Nader Akkad, consejero para los asuntos religiosos de la Gran Mezquita de Roma; Irene Kajon, miembro de la Comunidad judía y profesora emérita de Filosofía moral en la Universidad La Sapienza de Roma; y Alberto Lo Presti, profesor asociado de Historia de las doctrinas políticas en la Lumsa.
El debate, a la luz del libro de Karram, abordó varias temáticas. Entre las primeras intervenciones, una mirada atenta al valor de la identidad, como proceso, como movimiento. Un tema que se repite sobre todo en las primeras páginas —explica la profesora Kajon—, donde se muestra una realidad que revela el entretejido y la convivencia de muchas culturas, lenguas y religiones diferentes. En la lógica de la proximidad —continúa Kajon—, es bueno que la identidad, sea una identidad que, en el entrelazado de diferentes elementos, mantenga siempre una inquietud (…) porque precisamente esto garantiza la apertura al otro (…). Lo que unifica la identidad es precisamente la proximidad, es decir, el ser humano. Es la familia humana la que permite unificar las identidades que se encuentran en cada uno».



El imán Nader Akkad, al pensar en su ciudad, Alepo (Siria), habló de la proximidad como un concepto nada abstracto, sino más bien concreto que encuentra en la cercanía al otro y en la fraternidad el único camino posible de realización. La proximidad se convierte en la posibilidad de alcanzar un «significado compartido» y es el concepto de «familia» el que está a la base de la sociedad, —sigue diciendo el imán Akkad—: un puente colgante en sí no sirve para nada. Se necesitan dos orillas. A veces, las orillas se endurecen (…). La proximidad acorta las distancias, nos hace comprender lo cerca que estamos. Cuando me aproximo, reconozco al hermano, sus sufrimientos, sus alegrías. La proximidad nos ayuda a viajar entre las diversas identidades (…) y a sentirnos ‘no como minorías, sino como ciudadanías’, para construir juntos la paz.
El profesor Lo Presti, refiriéndose al concepto de «Amor inventivo» como agente de transformación social, política y cultural propuesto por Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, a la luz de las crisis actuales, afirma: «Cuando vemos que en el sistema internacional hay conflictos y divisiones, lo que entra en crisis no es la visión del mundo unido de Chiara Lubich (…), sino todas aquellas creencias, aquellas filosofías, aquellas visiones demasiado modernas, que creían que el hombre habría alcanzado los objetivos más hermosos de su aventura civil a base de racionalidad o confiando en el progreso científico y tecnológico, o simplemente logrando extender los mercados en una globalización indistinta, etc. (…). El mundo unido, que debería ser el fruto de la proximidad —continúa Lo Presti— no es una marcha triunfal, es una carrera de obstáculos. Se necesitan personalidades capaces de dirigir la mirada más allá del obstáculo y no rendirse ante él. Se necesitan figuras de personas tan capaces de albergar la esperanza que brota de su propio corazón, que ven en las crisis las oportunidades futuribles. Y todo esto significa, precisamente, ser inventivos, creativos».
Por lo tanto, un intento de levantar la mirada, un intento que, a partir de los encuentros con varias personas y personalidades, llevó a Margaret Karram a escribir ese texto. Este momento de diálogo auténtico, afirmó Karram, «me hace comprender que somos muchos los que llevamos en el corazón las esperanzas y los interrogantes de nuestro tiempo. Este libro no nace solo de mí. Es una historia plural. El tiempo en el que vivimos es particular, corre velozmente, vivimos constantemente conectados. Sin embargo, esto crea también nuevas distancias, a menudo invisibles, pero muy profundas. Por eso, entrar en el tema de la proximidad no ha sido para mí ni para el Movimiento de los Focolares una elección tomada a la ligera. Cuanto más escuchaba a las personas, a las comunidades, a los jóvenes, a las familias, más veía surgir una necesidad universal, la necesidad de sentirnos cercanos unos a otros, no cercanos a través de una pantalla, sino cercanos en la concreción de la vida».
El evento, que partía de la presentación de un libro, se convirtió en un momento de comunión que abre a la visión del prójimo como el primer escalón hacia el camino de la paz; se transformó en oportunidad: la de reencontrarse, de escucharse de manera sinodal y descubrir que construir relaciones cotidianas, pequeñas chispas de esperanza, puede hacer la diferencia.
Maria Grazia Berretta
Para revivir el evento https://youtu.be/eGvxpf29BlU
Fotos © J. Garcia, J. Masera – CSC Audiovisivi

“La paz comienza con la dignidad: Un llamamiento mundial para poner fin a la trata de personas” es el tema de la 12.ª Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas, que se celebra cada año el 8 de febrero, con motivo de la festividad de Santa Josefina Bakhita. Una mujer sudanesa y religiosa, esclavizada desde los siete años, Santa Bakhita se ha convertido con el tiempo en un símbolo universal del compromiso de la Iglesia contra la trata de personas.
Establecida por el Papa Francisco en 2015, la Jornada Mundial es coordinada por la red internacional contra la trata Talitha Kum, liderada por religiosas, y es promovida por la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) y la Unión de Superiores Generales (USG). Colaboran también varios Dicasterios Vaticanos y muchas otras organizaciones de todo el mundo, entre ellos el Movimiento de los Focolares.
Según las Naciones Unidas, se estima que 27 millones de personas en todo el mundo son víctimas de la trata de personas, principalmente mujeres, niños, migrantes y personas obligadas a huir de sus hogares. Se trata de un fenómeno complejo y dramático que adopta múltiples formas —desde la explotación sexual hasta el trabajo forzado, la servidumbre doméstica o el matrimonio forzado— y que, aunque permanece en gran medida oculto, encuentra cada vez más nuevas formas de explotación en el entorno digital.
Cada 8 de febrero, miles de personas se unen a la Jornada Mundial de Oración y Reflexión a través de eventos, momentos de oración e iniciativas de sensibilización en comunidades, parroquias y asociaciones.
El viernes 6 de febrero, la Peregrinación en Línea contra la Trata de Personas conectará a todos los continentes en un recorrido global de oración, desde Oceanía hasta Asia, desde por Oriente Medio hasta África, desde Europa hasta América. Se espera un mensaje del Santo Padre en el momento central del evento. La peregrinación se transmitirá en directo de 11:00 a 14:00 hs. de Italia en cinco idiomas (inglés, español, portugués, francés e italiano) en www.prayagainsttrafficking.net. preghieracontrotratta.org
El domingo 8 de febrero, el evento final tendrá lugar en la Plaza de San Pedro con el rezo del Ángelus con el Papa León XIV al mediodía de Italia, seguido de una celebración eucarística presidida por el cardenal Vincent Nichols en la Basílica de San Pedro.
“La trata de personas sigue siendo una profunda herida mundial, que viola la dignidad humana y perturba la paz de nuestras sociedades, especialmente en un mundo desgarrado por los conflictos, las guerras y los desplazamientos forzados. Al situar el tema de la paz y la dignidad humana en el centro de la Jornada Mundial de este año, hacemos un llamamiento a todas las personas de buena voluntad para que vayan más allá de la concienciación y se unan en acciones concretas para poner fin a este delito. Nuestro compromiso es acompañar de cerca a las víctimas y los supervivientes, escuchar sus voces y abogar por un cambio sistémico que aborde las causas profundas de la trata y construya un mundo basado en la paz, la justicia y la dignidad para todos”, afirmó la hermana Abby Avelino, coordinadora de la Jornada y de la red internacional contra la trata de personas Talitha Kum.
Los organizadores también invitan a todos a participar en la movilización a través de las redes sociales compartiendo una publicación el 8 de febrero con el hashtag oficial #PrayAgainstTrafficking.
Alessandra Tarquini
Ver a todas las personas con nuevos ojos

Un momento para compartir y de intercambio que desde Trento, su ciudad natal, hasta la región de los Castelli Romani y también hasta Roma, ha trazado el camino de la Fundadora de los Focolares haciendo visibles los frutos en los territorios y en las comunidades.
Durante el evento intervinieron: Franco Ianeselli, alcalde de Trento; Mirko Di Bernardo, alcalde de Grottaferrata (cerca de Roma); Massimiliano Calcagni, alcalde de Rocca di Papa (cerca de Roma); Francesco Rutelli, exalcalde de Roma, que en el año 2000 le entregó a Chiara Lubich la ciudadanía honoraria de la capital; Mario Bruno, exalcalde de Alghero e corresponsable del Movimiento Humanidad Nueva de los Focolares; Giuseppe Ferrandi, director de la Fundación Museo histórico de la región Trentino.
La exposición, instalada en el Focolare Meeting Point (Via del Carmine 3, Roma) y realizada por el Centro Chiara Lubich con la Fundación Museo histórico de la región Trentino, permanecerá abierta durante todo el año 2026.
Vea el vídeo con las entrevistas a los alcaldes presentes. Original en italiano. Para otros idiomas, active los subtítulos y seleccione el idioma.
Llevar la fraternidad donde haya división
Detenerse para confortar a los demás
El libro del Apocalipsis, del que está tomada la Palabra de Vida, cierra la compilación de los escritos del Nuevo Testamento. El título significa revelación, y la intención del autor es dar a entender las cosas últimas, el retorno de Jesús a la tierra, la derrota definitiva del mal y el surgimiento de un cielo nuevo y una tierra nueva.
No es un texto fácil de entender. Son los años 81-96 d. C. La persecución de los cristianos es feroz. El clima de las comunidades cristianas es de miedo: ¿qué será de nosotros y del mensaje que se nos ha encomendado? ¿Por qué Dios no interviene?
En estas circunstancias, el autor es mandado al exilio por los romanos, a la isla de Patmos. Es aquí donde empieza a tener una serie de visiones y recibe la orden de escribirlas.
«Mira que hago nuevas todas las cosas».
El libro del Apocalipsis quería dar esperanza a las comunidades perseguidas: a pesar de que el presente es difícil y lleno de violencia, a pesar del futuro incierto, al final el bien triunfará y Dios hará nuevas todas las cosas.
También hoy, mirando «el telediario o la portada de los periódicos, hay muchas tragedias, donde se encuentran noticias tristes ante las cuales todos corremos el riesgo de acostumbrarnos. […] Pero hay un Padre que llora con nosotros; hay un Padre que llora lágrimas de infinita piedad por sus hijos… Un Padre que nos espera para consolarnos, porque conoce nuestros sufrimientos y ha preparado para nosotros un futuro distinto. Esta es la gran visión de la esperanza cristiana, que se dilata todos los días de nuestra existencia y nos quiere levantar» [1].
«Mira que hago nuevas todas las cosas».
No podemos saber cuándo ni cómo sucederá esto, y es inútil querer indagar. Pero es seguro que ocurrirá.
«Las páginas finales de la Biblia nos muestran el horizonte último del camino del creyente: la Jerusalén del Cielo, la Jerusalén celestial, imaginada ante todo como una inmensa tienda en la que Dios acogerá a todos los hombres para habitar definitivamente con ellos (Ap 21, 3). Y esta es nuestra esperanza. Y ¿qué hará Dios cuando por fin estemos con Él? Tendrá una ternura infinita con nosotros, como un padre que acoge a sus hijos que durante mucho tiempo se han esforzado y han sufrido. «Esta es la morada de Dios con los hombres […] Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado […] ¡Mira que hago un mundo nuevo!» (Ap 21, 3-5). 21,3-5). ¡El Dios de la novedad!» [2].
«Mira que hago nuevas todas las cosas».
¿Cómo vivir la Palabra de Vida de este mes?
«Esta nos asegura que nos encaminamos hacia un mundo nuevo que preparamos y construimos ya desde ahora. O sea, es todo lo contrario de una invitación a despreocuparnos y huir del mundo. De hecho Dios quiere renovarlo todo: nuestra vida personal, la amistad, el amor conyugal, la familia; quiere renovar la vida social, el mundo del trabajo, la educación, la cultura, el tiempo libre, la sanidad, la economía, la política…, en una palabra, todos los sectores de la actividad humana. Pero para hacer eso, Él nos necesita. Necesita personas que dejen vivir en sí mismas su Palabra, que sean su Palabra viva, otros Jesús en sus ambientes»[3].
Alice, una joven cristiana, comprendió que seguir su vocación requería un cambio profundo para permitir a Dios actuar plenamente en su vida y hacerla nueva. Como un don inmenso, tuvo la oportunidad de vivir una experiencia en la India. Allí saboreó una alegría auténtica y se sintió inmersa en la gracia de Dios, incluso en los momentos difíciles. Así, dedica sus días a la oración, a la vida comunitaria y al servicio de voluntariado. Los niños del orfanato la impresionaron profundamente: aun sin poseer nada, mostraban un entusiasmo increíble y le enseñaron mucho de la vida. No fue un simple viaje, sino una peregrinación, un camino a base de «subidas y bajadas», en el que tuvo que «vaciar la mochila» y se encontró enriquecida y liberada.
Augusto Parody Reyes y el equipo de la Palabra de Vida
[1]FRANCISCO, Audiencia general, 23-8-1917: Llamados a sembrar esperanza, Ciudad Nueva, Madrid 1917, pp. 154.155.
[2] Ibid.
[3] C. LUBICH, Palabra de Vida de abril de 1989: EAD., Palabras de Vida/1 (1943-1990), Ciudad Nueva, Madrid 2020, p. 454.
Foto ©Shelby-Murphy-Figueroa-Unsplash

Desde tiempos remotos, la humanidad cultiva el deseo de conocer el futuro, a través de ritos mágicos o de la interpretación de los signos de la naturaleza. Algunas de las más grandes obras de la Antigüedad de las diversas culturas y religiones están marcadas por esta tensión. A menudo nacen en los períodos históricos de mayor sufrimiento de un pueblo.
Pero ¿es realmente útil saber qué sucederá? ¿Qué nos ofrece el conocer de antemano los acontecimientos que viviremos, o la manera en que los viviremos? Ninguna de las tradiciones legendarias lo revela plenamente y, más a menudo, el simbolismo oculta una búsqueda muy concreta y la espera de un mañana mejor que dé sentido a los sufrimientos de hoy.
Podría decirse que, cuando las cosas van bien, el futuro no nos preocupa; mientras que cuando van mal, nos sostiene y nos anima la esperanza de que mañana puedan cambiar para mejor. Es la necesidad profunda de esperar un mundo nuevo, diferente, no solo para mí, sino para todos.
El mundo de hoy expresa un “grito” que concierne a toda la humanidad. Aunque no nos afecte directamente, basta con mirar los informativos o hojear los periódicos para darnos cuenta de tragedias de todo tipo. ¿Cómo las vivimos nosotros? ¿Nos acostumbramos y tratamos de sobrevivir o por el contrario, nos dejamos interpelar por el futuro y actuamos en consecuencia?
El mundo que imaginamos, ciertamente, aún no existe; y, sin embargo, como recordaba George Orwell, es posible. Pero ¿cuál, entre los posibles mundos? ¿Qué podemos hacer nosotros? Una respuesta la encontramos en el pensamiento de Albert Camus: «La verdadera generosidad hacia el futuro consiste en darlo todo al presente» [1]
El futuro, por tanto, no es solo algo que hay que esperar, sino que puede prepararse y, en cierto modo, anticiparse ya desde ahora. Depende de nuestra actitud y de nuestras acciones cotidianas. No sabemos cuándo veremos los frutos del cambio: es como una semilla silenciosa que crece sin que nos demos cuenta y que, con el tiempo, se convierte en una planta capaz de nutrir, proteger y generar vida a su alrededor.
La sorpresa es que no podemos imaginar las consecuencias: la novedad está garantizada. Será un futuro imprevisible, nacido de relaciones transformadas, de sentimientos compartidos y de una solidaridad que se hace acción.
Para convertirse en motor de cambio y de renovación de la sociedad se necesita valentía, dejarse interpelar por quien sufre, por quien está solo, por quien necesita nuestra ayuda o nuestro consejo. No estaremos exentos de dificultades y de luchas interiores, pero tampoco faltarán momentos de alegría y de auténtica plenitud.
Recientemente, en Florencia, tuvo lugar un evento para sensibilizar e implicar a los participantes en una caravana de fraternidad: una ocasión para reflexionar y compartir experiencias sobre cómo construir un futuro de paz desde distintos ámbitos: económico, sindical, reconversión industrial, ecológico, etc. Una acción que se quiere extender como una mancha de aceite a otras ciudades y países.
¡Ánimo! Seamos actores y no espectadores para que el futuro sea un presente de fraternidad, concordia y paz.
[1] (L’Hommerévolté, 1951).
Foto © Thophilong-Pixabay
Ser humildes