En el Cantón de Muisne, Esmeraldas, el proyecto “Sunrise”, ejecutado por el Movimiento de los Focolares con el apoyo de AMU (Azione per un mondo unito) y la Economía de Comunión, reune a más de 500 jóvenes en Clubes situados en ciudades y pueblos costeros que no solo se ocupan de ecología sino del desarrollo integral de la persona como respuesta a las distintas amenazas a las que están expuestos.
En la Semana de oración por la unidad de los cristianos [1] estamos invitados a concentrar nuestra atención en un tema en particular, el que se refiere en la Carta de Pablo a los Efesios. En las llamadas cartas de la prisión, Pablo se dirige a sus destinatarios exhortándolos a dar un testimonio creíble de su fe a través de la unidad,
basada en una única fe, un solo espíritu y una sola esperanza, solo a través de la cual se da testimonio de Cristo como «cuerpo».
«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados».
Pablo nos llama a la esperanza. ¿Qué es la esperanza y por qué se nos invita a vivirla? Es un brote, un regalo y una tarea que tenemos el deber de custodiar, cultivar y hacer fructificar para bien de todos. «La esperanza cristiana nos encomienda situarnos en la delgada línea del cordal, esa frontera donde nuestra vocación nos exige elegir cada día y en cada momento ser fieles a la fidelidad de Dios por nosotros» [2].
Para los cristianos, nuestra vocación, nuestra llamada no es un asunto solo entre el individuo y Dios, sino que es convocación, es decir, somos llamados juntos, es la llamada a la unidad entre quienes se comprometen a vivir el Evangelio. En las intervenciones y escritos de Chiara Lubich encontramos a menudo referencias explícitas a la unidad como aspecto propio de su espiritualidad: esta es fruto de la presencia de Jesús entre nosotros. Y esta presencia es fuente de una profunda felicidad.
«Si la unidad es tan importante para el cristiano, entonces nada se opone tanto a su vocación como el faltar a ella. Y pecamos contra la unidad todas las veces que cedemos a la tentación –que reaparece continuamente– del individualismo, el cual nos impulsa a hacer las cosas por nuestra cuenta, a dejarnos guiar por nuestro juicio, nuestro interés o prestigio personal, ignorando o incluso despreciando a los demás, sus exigencias y sus derechos» [3].
«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados».
En Guatemala hay un diálogo muy activo entre los miembros de distintas Iglesias cristianas. Nos escribe Ramiro: «Preparamos la Semana de oración por la unidad de los cristianos junto con un grupo de personas de distintas Iglesias. En el programa se incluyó un festival artístico preparado con los jóvenes y varios actos en las distintas iglesias. La Conferencia Episcopal católica nos pidió que continuásemos con la experiencia preparando también un rato de intercambio con un grupo de obispos católicos y personas de distintas Iglesias que habían confluido desde toda América para un encuentro dedicado al 1700 aniversario del Concilio de Nicea. Más allá de estas actividades, experimentamos muy fuerte la unidad entre todos nosotros y los frutos que esta lleva consigo: fraternidad, alegría y paz».
Patrizia Mazzola y el equipo de la Palabra de vida
[1] Esta se celebra en el hemisferio norte del 18 al 25 de enero, y en el hemisferio sur, en la semana de Pentecostés. Los textos de la oración de este año han sido preparados por un grupo ecuménico coordinado por la Iglesia Apostólica Armenia.
El mundo de hoy padece una falta de unidad. Se ve en las divisiones en el ámbito familiar, entre vecinos, entre iglesias y comunidades, por citar algunos ejemplos. Parece que la polarización prevalece sobre el entendimiento. Es consecuencia del individualismo que toma la delantera y empuja a decidir y actuar por cuenta propia, buscando el propio interés o prestigio personal, menospreciando a los demás, sus necesidades y sus derechos.
Y, aun así, es posible experimentar la unidad. Es un camino que empieza siempre por lo pequeño, por un sí interior: sí a acoger, sí a perdonar, sí a vivir para el otro. No se trata de grandes proyectos, sino de pequeñas fidelidades que, con el tiempo, transforman una vida, una comunidad, todo un ambiente. Y cuando esto ocurre, nos damos cuenta de que la fraternidad deja de ser un ideal y se convierte en una realidad visible y en esperanza para todos.
Martin Buber considera que la unidad es relación. Es el espacio del encuentro, el que existe entre el Tú y el Yo, un lugar sagrado en el que las diferencias no desaparecen, sino que se reconocen mutuamente. Para él, la unidad nace cuando dos realidades se dejan tocar, y no cuando una se impone sobre la otra. Este “entre” puede entenderse como un espacio que acoge la diversidad y que, precisamente por ello, se convierte en fuente de comunión. Por eso, para Buber, Toda verdadera vida es encuentro. (Ich und Du, 1923)
Así pues, en el otro —ya sea un amigo, un familiar o cualquier persona que encontramos en nuestro camino— descubrimos la gran “oportunidad de la relación”. En particular, el otro “nos salva” cuando una situación difícil parece aprisionarnos en nuestros miedos, permitiéndonos ir más allá de nosotros mismos. Vivir para estar unidos significa caminar juntos a pesar de las diferencias, transformándolas en un tesoro y no en un obstáculo. Es una invitación a pasar de la simple convivencia al encuentro, donde lo que pertenece a cada uno, en la reciprocidad, se vuelve nuevo porque es compartido y puesto en relación. La unidad, entendida así, no es la suma de los dos, ni tampoco fragilidad: es fuerza que genera esperanza de que todavía haya un mañana. La diversidad ya no es desunidad sino que se convierte en riqueza mútua. Es sentir que lo que sucede en el otro también resuena en mí. La unión no consiste en la igualdad, sino en la armonía, nos recuerda Rabindranath Tagore.
Que este mes podamos experimentar la alegría, la luz, la vida, la paz y la esperanza que nacen de la unidad vivida.
LA IDEA DEL MES, está elaborada por el «Centro para el diálogo con personas de convicciones no religiosas» del Movimiento de los Focolares. Se trata de una iniciativa nacida en 2014 en Uruguay para compartir con amigos no creyentes los valores de la Palabra de Vida, que es la frase de la Escritura que las personas del Movimiento se esfuerzan por poner en práctica en su vida cotidiana. Actualmente LA IDEA DEL MES se traduce a 12 idiomas y se distribuye en más de 25 países, con adaptaciones del texto según las diferentes sensibilidades culturales. dialogue4unity.focolare.org
“En la Escuela Fuego he podido construir una conexión con Dios más fuerte –nos dice Sofía, italiana– y he empezado a ver la fe desde un punto de vista diferente”. Y José, de Panamá: “Para mí ha sido una experiencia extraordinaria. Viviendo cada momento junto a los demás, he constatado la promesa de Jesús, o sea que él se hace presente entre nosotros cuando nos queremos. He comprobado también que, aun en la diversidad, podemos vivir la unidad y dársela a los demás”.
Estos son algunos de los testimonios de chicos y chicas que a lo largo de varios años han participado en la Escuela Fuego, el encuentro que todos los años se les propone a los chicos del Movimiento de los Focolares, entre los 13 y los 17 años. Este año la Escuela se desarrolla del 30 de diciembre de 2025 al 7 de enero de 2026 en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo (cerca de Roma). Están presentes 250 adolescentes que provienen de 15 países: Corea del Sur, Líbano, Jordania, Austria, Gran Bretaña, Portugal, Italia, Nigeria, Burundi, Costa de Marfil, USA, Panamá, República Dominicana, Costa Rica, Brasil.
A lo largo de todos estos años, este tipo de experiencia ha demostrado ser un encuentro vivo y apasionante que ha creado un terreno fértil para que naciera una relación verdadera entre esos chicos y Jesús. Es una ocasión única para estar en contacto con coetáneos que comparten los mismos intereses, que se plantean las mismas preguntas aunque provengan de realidades muy distantes entre ellas, con un bagaje lingüístico, cultural y experiencial diferente. Esa dimensión, la posibilidad de comprender la mirada de los demás sobre la realidad, el compromiso de vivir juntos el Carisma de la unidad, propuesto por el Movimiento, sostiene y da fuerza a los participantes, impulsándolos a querer concretar con fuerza el “testamento” de Jesús “Que todos sean uno” (Juan 17,21).
La primera edición de la Escuela Fuego tuvo lugar en 2020, con ocasión del Centenario del nacimiento de Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, que siempre alentó a los Gen 3 y las Gen 3 (los adolescentes del Movimiento) a vivir con radicalidad ese amor evangélico que ha cambiado la vida de muchos. “Desde los inicios –explicaba Chiara Lubich refiriéndose a los orígenes del Movimiento en un discurso pronunciado en Washington en el año 2000– hemos llamado a nuestra primera experiencia de estar juntos ‘Escuela Fuego’, para poner de relieve la potencia de ese Maestro que estando presente entre nosotros por el amor recíproco iba formando a quienes tendrían que llevar a todo el mundo una nueva corriente de vida”.
El intercambio de testimonios sobre acciones de solidaridad hace nacer a menudo entre los chicos otras ideas e iniciativas. “Queríamos que la Escuela Fuego no fuese solo un recuerdo –cuentan los chicos de Croacia– y, alentados por lo que habíamos escuchado, cuando supimos que en Bosnia y Herzegovina, país cercano al nuestro, mucha gente estaba sufriendo por un terrible aluvión, nos pusimos manos a la obra. ¿Qué idea nos surgió? Hacer un concierto de beneficencia en Križevci para recaudar fondos en favor de las personas afectadas. La radio local nos entrevistó y pudimos explicar la iniciativa e invitar a la gente a que interviniera en el concierto. El evento salió muy bien. Para nuestra gran alegría la escuela de música de la ciudad y el grupo musical Klapa Leggero también quisieron adherirse a la iniciativa. Durante el concierto, asimismo, pudimos vender algunos cuadros que el alcalde de Križevci nos había regalado justamente para recaudar fondos para las poblaciones afectadas por el aluvión”.
En la República Checa, en cambio, desde hace algunos años los jóvenes de los Focolares ayudan gratuitamente a las personas necesitadas, realizando trabajos de todo tipo en las casas y en las plazas públicas. Alentados por los testimonios de proximidad escuchados durante la Escuela Fuego, los chicos también quisieron hacer lo mismo. “Sabiendo que en nuestro país –cuentan– hay algunas casas parroquiales abandonadas pero que se están reparando a través de un proyecto llamado ‘casas parroquiales vivas’, nos hemos ofrecido para refaccionar las de Křivoklát que ahora podrán atender a familias, niños y jóvenes de varias comunidades”. Se han involucrado en la iniciativa unos 70 entre chicos y chicas de 12 a 18 años, junto a algunos padres y animadores. “Hemos derribado muros, reparado paredes, pintado puertas y ventanas, arreglado jardines –nos siguen contanto–. “En Křivoklát también hay un hermoso castillo y entonces, para hacer participar a la población que vive en las cercanías, invitamos a la gente a un concierto de beneficencia de alto nivel ejecutado por nuestros amigos del Prague Cello Quartet”. Al final no faltaron las sorpresas: gracias al alcalde, en esos días, los chicos pudieron pasar las noches justamente ¡dentro del castillo!
Este año la Escuela Fuego se inserta en la celebración de la conclusión del Jubileo y quiere volver a encender la esperanza en el corazón de muchos. Además, dará el puntapié inicial al año en el que se celebran los 60 años del Movimiento Gen, acrónimo de Generación Nueva, las jóvenes generaciones del Movimiento de los Focolares. El 2026 será el año en el que se dará una mirada al camino recorrido: la vida de tantos niños, chicos y jóvenes que han generado proximidad y un cambio en ellos y alrededor de ellos, una manera concreta de trabajar al lado de muchos otros en la construcción de un mundo más unido y de paz.
El 28 de octubre de 2025, en el Aula Pablo VI en el Vaticano se realizó un evento conmemorativo titulado “Caminar juntos en la esperanza”, con motivo del sexagésimo aniversario de la Declaración Conciliar ‘Nostra Aetate’ sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas.
Un momento para celebrar, entre testimonios de fe, diálogo y manifestaciones culturales, seis décadas de amistad y colaboración entre los seguidores de las diferentes religiones del mundo y recoger juntos los frutos de este camino. Compartimos algunas reflexiones recopiladas inmediatamente después del evento.
Asís no es solo la ciudad de San Francisco, sino que se ha convertido en el corazón palpitante y la casa de todos aquellos que desean vivir intensamente los valores de la ecología integral. Inspirado en el Cántico de las Criaturas, poema escrito por San Francisco, nació aquí un proyecto que está cambiando nuestra forma de relacionarnos con el planeta: ASSISI Terra Laudato Si’ (ATLS). Inaugurado el 22 de abril de 2024, ATLS no es un lugar físico, sino un verdadero “ecosistema” donde podemos encontrarnos, recargar nuestras energías espirituales y vivir nuestro compromiso con la casa común.
Este proyecto crucial se basa en los cuatro aspectos inseparables de la ecología integral identificados por el papa Francisco: preocupación por la naturaleza, justicia para los pobres, compromiso con la sociedad y paz interior. Es la respuesta contemporánea al llamado que escuchamos de “ir y reparar nuestra casa común”.
El Ecosistema del voluntariado: Laudato Si’ y los focolares en acción
ASSISI Terra Laudato Si’ ofrece un programa intensivo de Retiros Laudato Si’ y, sobre todo, un Programa de voluntariado que permite a las personas disfrutar de una experiencia inmersiva, ofreciendo su tiempo a los demás. La actividad está impulsada por un deseo compartido y un fuerte espíritu de intercambio “sinodal” entre los diversos interlocutores.
Un ejemplo de esta colaboración proviene del Movimiento de los Focolares, lo que confirma una profunda y significativa colaboración carismática. Cristina Calvo, focolarina argentina, se ofreció como voluntaria durante 40 días, participando activamente en la metodología y el contenido de ATLS. Alojada en el Santuario de San Damián, compartió no solo momentos litúrgicos con frailes, visitantes, grupos escolares y grupos parroquiales, sino también la reflexión sobre la vida de los santos Francisco y Clara, destacando su conexión profética con la encíclica Laudato Si’.
Cristina calificó esta oportunidad como un “inmenso regalo de Dios”, una prueba concreta de que la amable colaboración y la discreta hospitalidad son una fórmula ganadora para una experiencia de vida en beneficio de la creación.
Si tú también sientes una fuerte llamada a contribuir y deseas vivir los valores de la ecología integral en un contexto espiritual único, la invitación es sencilla: “¡Ven y verás!”. Puedes inscribirte ya en un retiro o como voluntario en el sitio AssisiLaudatoSi.org. ¡Te esperamos en Asís, la tierra de Laudato Si’!
En una época aún tan marcada por divisiones de todo tipo, el deseo profundo de que, con motivo de esta Santa Navidad, se renueve en todos nosotros la alegría del servicio, el compartir y la reciprocidad, a partir de gestos concretos, en particular hacia quienes sufren; un compromiso de vivir una Navidad bajo el signo de la fraternidad y la proximidad, sembrando esperanza para el futuro.
«Mi oración, mi deseo es que estos meses que tenemos por delante puedan ser verdaderamente meses de crecimiento espiritual, de conversión (…), conversión personal, pero también conversión colectiva (…). Que tengamos este amor recíproco, que nos hace libres para poder darlo todo y estimarnos unos a otros, tener respeto a los demás, sabiendo que cada uno de nosotros tiene ideas diferentes, perspectivas distintas, ideas distintas sobre la Obra, sueños diferentes… Sin embargo, confío en que juntos podamos tener esta luz, que juntos podamos permitir que el Espíritu Santo guíe esta nueva etapa de la Obra».
El pasado 7 de diciembre, con motivo del retiro anual de los focolarinos y las focolarinas en Castel Gandolfo (Roma), Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, saludando a todos los presentes pronunció estas palabras, invitando a cada uno a dirigir la mirada hacia la Asamblea General que se realizará en marzo de 2026 (AG2026), etapa de un proceso que continúa y lleva adelante la historia del Movimiento de los Focolares.
Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, quiso introducir en los Estatutos generales “la premisa de toda regla”, que ciertamente también atañe a la Asamblea general, porque un órgano de gobierno todavía hoy no puede dejar de ahondar sus raíces en el amor mutuo. Dice así: “la mutua y continua caridad, que hace posible la unidad y atrae la presencia de Jesús en la colectividad es, para las personas que forman parte de la Obra de María, la base de su vida en todos sus aspectos”.
Como ya anunciamos en un precedente artículo, después de las varias Asambleas zonales que se han llevado a cabo en todo el mundo, en noviembre de 2025 terminó la fase de consultación sobre las propuestas de argumentos y de modificaciones a los Estatutos y la primera fase de la consultación sobre los nombres. La lista de los participantes e invitados se ha concluido y es ya definitiva.
A partir del 20 de diciembre de 2025, el camino de preparación proseguirá a través de algunos encuentros del que ha sido definido como proceso preasambleario. Dichas reuniones, están destinadas especialmente a quienes participarán en laAG2026 como miembros elegidos, de derecho, sustitutos e invitados.
Específicamente, se trata de 5 sesiones, a través de zoom, en las que los interesados podrán profundizar varios temas:
20 de diciembre de 2025: “Conversación en el Espíritu”
17 de enero de 2026: “Cómo prepararnos y cómo vivir en la Asamblea”
31 de enero de 2026: “Presentación de las propuestas relacionadas con los Estatutos generales”
7 de febrero de 2026: “Principales temáticas surgidas”, 1ª parte
21 de febrero de 2026: “Principales temáticas surgidas”, 2ª parte
«Un momento de preparación, de discernimiento, pero, sobre todo, de compartición, que involucrará a muchísimas personas de los lugares más variados del mundo ─afirma la Comisión Preparatoria de la Asamblea (CPA)─. Es emocionante. Los participantes en la Asamblea se verán por primera vez. Ciertamente, son numerosos los retos debidos a la distancia física, lingüística, cultural, pero esto refleja la intención del proceso, es decir, la construcción de la unidad. Es un momento en el cual se comenzará realmente a hacer la experiencia de la Asamblea, en la que esta realidad iniciará a concretarse”.
El objetivo de este proceso previo a la Asamblea es ayudar a los participantes, lo más posible, a llegar preparados a la Asamblea, ante todo, a través de la formación en la Conversación en el Espíritu, que se adoptará como metodología en algunos momentos.
Una sesión se dedicará a la explicación práctica del funcionamiento de la Asamblea y de los requisitos normativos que deben cumplirse, pero también a cuál debería ser la actitud espiritual de quienes participan en ella, conscientes de que cada uno representa su realidad, sus comunidades y áreas geográficas, pero con la mirada abierta a la Obra en su globalidad. Además, se pondrá una especial atención a las propuestas de modificación de los Estatutos generales que se presentarán en la Asamblea. Las dos últimas sesiones de febrero, dedicadas a las principales temáticas surgidas de las consultaciones, se pondrán posteriormente a disposición de todos los miembros del Movimiento.
“Este proceso preasambleario que se abre, no es una fase aislada hacia la AG2026 – afirma Ángel Bartol, coordinador de la CPA – más bien (una nueva fase) un instrumento para acompañar y seguir caminando juntos. Es como la imagen de un zum que va focalizando poco a poco la experiencia que se quiere hacer. En este camino de acercamiento, además de conocer lo que más le interesa a toda la Obra en el mundo también es importante “conocerse”, conocer también a las personas que pueden ocupar cargos electivos, su punto de vista, entrar en una dimensión de escucha y acogida. Un proceso –sigue diciendo Ángel Bartol– en el que es importante dejarse convertir y purificar para descubrir lo que Dios quiere hoy de nosotros”.
Prepararse a la Asamblea es, por tanto, un camino que se quiere hacer volviendo a proponerse día tras día vivir el amor mutuo, y poder atraer la presencia de Jesús en medio de nosotros; recoger el fruto de un trabajo que ha durado meses y que reúne una pluralidad de voces, de ideas y de almas y se convierte en la expresión real no del individuo sino de un cuerpo, de una entera familia en el mundo, que en su conjunto mueve sus pasos hacia el futuro.
Nacida en 1997, la iniciativa «Han desalojado a Jesús» surge de una reflexión de Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, quien, sorprendida por la ausencia de referencias al significado de la Navidad, invita a volver a poner a Jesús en el centro de esta fiesta.
En todo el mundo, miles de Gen 4, los niños de los Focolares, acogieron este llamamiento y cada año se comprometen a realizar pequeños ‘Niños Jesús’ de yeso que luego ofrecen a los transeúntes en las esquinas de las calles durante el período navideño. Las ofrendas recibidas se utilizan para proyectos dirigidos a sus coetáneos necesitados o que viven en países en guerra en varias partes del mundo.
Hace 50 años, en la ciudad de Ascoli Piceno, ubicada en Italia central, dos sacerdotes focolarinos, el Padre Pino y el Padre Mario, decidieron empezar juntos una actividad normal de apostolado proponiendo algunos encuentros para los jóvenes. Tras algunas semanas, para su sorpresa, vieron que a su alrededor había cientos de jóvenes que querían vivir el Evangelio en el día a día. Estaba naciendo el Movimiento Diocesano, expresión del Movimiento de los Focolares, que tenía y tiene la tarea de vivificar las articulaciones de la Iglesia local a través de la espiritualidad de los Focolares. Un Movimiento que en estos 50 años ha visto realizarse obras de Dios en la diócesis y muchas vocaciones a la vida sacerdotal, laical y religiosa.
El 13 y 14 de diciembre de 2025 en la ciudad de Ascoli Piceno se ha llevado a cabo una ceremonia conmemorativa, con la presencia de Margaret Karram y Jesús Morán –Presidente y Copresidente de los Focolares–, del Cardenal Giuseppe Petrocchi, cofundador del Movimiento Diocesano junto con Chiara Lubich, varios obispos, sacerdotes focolarinos y focolarinas originarios del lugar.
“La relación que tengo con el Movimiento Diocesano es positivo porque aquí en Ascoli Piceno está muy enraizado –afirmó Monseñor Gianpiero Palmieri, obispo de la diócesis, durante el encuentro con Margaret y Jesús–. Los sacerdotes, los laicos y los diáconos del Movimiento diocesano ofrecen a la vida de nuestra diócesis un aporte misionero y evangelizador. Lo que el Movimiento Diocesano puede brindar y brindará como un algo más, en el presente y en el futuro, es justamente esa contribución según su Carisma –que es el de la unidad– a la evangelización misma, con la capacidad de dialogar con todos”.
Por la tarde del 13 de diciembre se han reunido las comunidades de los Focolares de las ciudades de Ascoli Piceno, Téramo, Fermo, Pésaro, Macerata y Cúneo –diócesis, esta última, del Norte de Italia, en donde recientemente ha nacido el Movimiento Diocesano–. “Me sorprende siempre la vitalidad y la alegría de las comunidades que ustedes forman –afirmó Margaret Karram– porque ustedes han sabido atravesar las puertas de las iglesias, de las parroquias y ponerse en red con personas y organizaciones laicas de sus ciudades, demostrando coherencia en la opción evangélica, multiplicando iniciativas de proximidad para con los últimos, los inmigrantes y los marginados. Gracias a la fidelidad de muchísimos de ustedes, hoy podemos decir que el Movimiento Diocesano es una gracia para la Iglesia y para la Obra de María”. Por su parte, Jesús Morán añadió: “El Movimiento Diocesano es fruto del genio eclesial de Chiara Lubich. Es la capacidad de hacer que la Iglesia nazca en un grupo de almas en la comunidad. Aquí en Ascoli Piceno lo hemos experimentado. Chiara con su genio eclesial hizo nacer una comunidad, que es completamente Iglesia al servicio de la Iglesia”.
El el cardenal Giuseppe Petrocchi , que para todos es simplemente el Padre Pino, recorrió algunas de las etapas de los comienzos, resaltando los signos del Espíritu Santo. Luego agregó: “La espiritualidad de la unidad que el Señor le dio a Chiara Lubich y su testimonio ofrecen una intensa luz carismática para explorar también horizontes inéditos, teológicos, pastorales y sociales, teniendo a nuestro lado la humilde Virgen de Nazaret, como madre, maestra y modelo. Para ella y con ella elevamos nuestro Magnificat de alabanza y de reconocimiento. Ustedes hoy aquí son ese Magnificat”.
En los varios testimonios narrados por algunos miembros de las varias comunidades locales se percibía la experiencia de una Iglesia-comunión, pues sabían crear vínculos de caridad entre estructuras y miembros de la Iglesia local, entre carismas y ministerios, y con todos.
El 14 de diciembre, en el prestigioso Teatro Municipal, tuvo lugar una mesa redonda que llevaba como título: “El carisma del Movimiento diocesano de la Obra de María en la Iglesia y en la sociedad actual”. En ese evento han participado instituciones laicas y religiosas, con el alcalde y el obispo, pero también con la presencia de algunos representantes de movimientos y asociaciones católicas y de otras Iglesias, y varios ciudadanos deseosos de conocer algo más.
Monseñor Piero Coda, Secretario General de la Comisión Teológica internacional de la Santa Sede, en su discurso inicial afirmó: “El Movimiento Diocesano se presenta como una original y propicia versión, y como una oportuna “concreción”, de la renovación que ha impulsado y orientado el Concilio. Me refiero al reconocimiento y la valorización de la Iglesia local –la diócesis– como lugar concreto e insustituible de experiencia comunitaria del Evangelio en el ejercicio de su profética encarnación a nivel cultural y social. Y con el corazón y la mente abiertos a todos. En sintonía con el espíritu del Vaticano II y del carisma de la unidad, pueden formar parte del Movimiento Diocesano cristianos de otras Iglesias o Comunidades eclesiales y pueden participar en él personas de otras religiones o personas de convicciones no religiosas. ¿No es acaso todo ello apasionante?”
Por lo tanto, el Movimiento Diocesano puede ser un puente entre el Evangelio y la ciudad y entre sus varios componentes sociales. “Pues bien –agregó Margaret Karram– su alcance hoy es custodiar y encender vínculos, abrir caminos de misión en nuestras Iglesias y en los tantos contextos civiles y ciudadanos. Todo comienza con el amor recíproco, porque si se lo vive genera más comunión en la Iglesia, más fraternidad en nuestros ambientes y más esperanza para el mundo”.
Una experiencia nacida hace 50 años no por casualidad, sino gracias a un recorrido que ha alimentado el alma de la comunidad local en Cristo. “Chiara Lubich no ha fundado el Movimiento Diocesano sentada frente a un escritorio –remarcó Jesús Morán–. En todo caso, ella vio en la experiencia que se estaba llevando a cabo en la Iglesia de esta ciudad (Ascoli Piceno) en los años 70, el sello indeleble de su alma eclesial, de su carisma. Chiara la pudo reconocer que aquí, sobre todo gracias a ese grupo de sacerdotes y jóvenes, la Iglesia de Ascoli Piceno estaba experimentando a Cristo en sí misma. Así ha sido y así deberá ser siempre”.
El Movimiento Diocesano, ya en la década de 1970, estaba encaminando un proceso de sinodalidad en la Iglesia local. Y hoy puede ser, y debe serlo, un instrumento para que el camino sinodal que la Iglesia está atravesando se vuelva vida en las Iglesias locales. Pero “la sinodalidad de la Iglesia necesita –más allá de las equipadas aulas doctrinales– también palestras existenciales. Así lo afirmó el Cardenal Giuseppe Petrocchi en su discurso. El Movimiento Diocesano en este sentido puede ser un laboratorio en donde se aprenda a vivir esa comunión tal cual el Espíritu Santo la va diseñando delante de nosotros en la Iglesia de hoy”.
“Yo soy uno de esos jóvenes que conoció el ideal de la unidad de los Focoalres en Ascoli Piceno a través del Movimiento Diocesano –dijo Luigino Bruni, economista y docente universitario–. Fui a la parroquia porque buscaba a Dios. La experiencia de esos años – éramos unos 200 jóvenes – era muy intensa y rica de idealidad. No entrábamos a un Movimiento, sino al futuro de la Iglesia y del mundo. Estando en Ascoli Picino sentíamos que estábamos cambiando la Iglesia, el mundo y la economía. Tanto fue así que luego opté por todo ello en los años siguientes”.
“Impresiona ver, en la cotidianeidad del Movimiento Diocesano, generaciones distintas vivir y trabajar juntas para sostener y ser un aporte a la vida en las parroquias –subrayó Marie Therése Henderson, del focolar de Ancona–. Además, en la relación entre laicos y sacerdotes, se ve entonces esa realidad simple y profética que la Iglesia espera. Que es la dimensión de la sinodalidad y de la unidad propias de la Iglesia misma”.
Las charlas de los relatores se vieron intercaladas por momentos artísticos con Alessandro Cappella, Enrico Mazzuca, Silvia Capponi, Elena Piermarini y Laura Ubaldi.
(…) «Tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber…» (Mt 25,35) «¿Cuándo, Señor…?» «Cada vez que lo hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron» (Mt 25,40).
(…)
Por el amor dado a los pobres, siempre iluminador el Espíritu nos llevó a comprender la necesidad de amar no solo a los pobres, sino a todos. «Ama a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 19, 19), quienquiera que sea.
Así, tuvimos una espléndida idea y tomamos una decisión: transformar nuestra vida cotidiana, en contacto con todo tipo de personas, en un sinfín de obras de misericordia materiales y espirituales, porque también en este caso es válido: “A mí me lo hicieron”.
En cada uno de los hermanos que pasaban a nuestro lado veíamos a Cristo, que pedía ayuda, consuelo, consejo, una corrección, instrucción luz, pan, casa, ropa, oraciones…
(…)
Esperemos que Jesús un día responda, a cada uno (…) cuando le pregunte: «Señor ¿cuándo te di de comer, de beber? ¿cuándo te consolé?». «Cada vez que lo hiciste con el más pequeño de mis hermanos, a mí me lo hiciste».
El año 2025, ya todos lo saben, ha sido un año rico de aniversarios y acontecimientos ecuménicos. El encuentro del papa León XIV y del patriarca Bartolomé en Nicea con los líderes de las varias Iglesias y Organismos ecuménicos y a continuación los varios encuentros programados en Estambul han dado testimonio del deseo y compromiso de las Iglesias por continuar el camino hacia la unidad. Otro acontecimientos ecuménico de gran importancia, del que se cumplía el 60° aniversario, es la revocación de las excomuniones entre Roma y Constantinopla que tuvo lugar el 7 de diciembre de 1965 por parte del papa Paulo VI y del patriarca Atenágoras I. Ese fue un evento que dio inicio a una nueva temporada en las relaciones entre católicos y ortodoxos. Paulo VI y el Patriarca Atenágoras, hombres santos, de gran visión y amantes solo de la voluntad de Cristo para su Iglesia, tuvieron la fortaleza de romper la espiral de hostilidad y enemistad encontrándose como hermanos en Jerusalén en enero de 1964. Allí prepararon el terreno para la revocación de esas excomuniones que se habían intercambiado entre los legados del Papa y el entonces patriarca de Constantinopla, allá por el año 1054. El evento marcó el comienzo de un diálogo de la caridad que ha visto a los dos grandes pioneros en un continuo y creciente compromiso para que las dos Iglesias, católica y ortodoxa, se reconocieran nuevamente como Iglesias hermanas.
La Cátedra ecuménica patriarca Atenágoras – Chiara Lubich, del Instituto Universitario Sophia de Loppiano ha promovido un Seminario para destacar la importancia que este evento tiene. Abrieron los trabajos los mensajes del patriarca Bartolomé de Constantinopla, del papa León XIV con la firma del Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, y de Margaret Karram, vice gran canciller del Instituto Sophia y Presidente del Movimiento de los Focolares.
El Papa León XIV puso de relieve la importancia no solo de “reflexionar sobre lo sucedido en el pasado”, sino también de “sugerir nuevos pasos concretos que podemos dar juntos”.
El Patriarca Bartolomé, recordando la centralidad de la Resurrección de Cristo para la fe cristiana celebrada en Pascua, lamentó el hecho de que celebremos esta fiesta aún en casos muy esporádicos en la misma fecha, y remarcó lo que han hecho él y el papa Francisco para resolver la cuestión de la fecha común de la Pascua.
Margaret Karram, en su video-mensaje, al mirar hacia atrás en la historia agradeció a Dios por los milagros realizados, e invitó a mirar hacia adelante y a renovar nuestra esperanza de que la unidad entre las Iglesias será una realidad en el momento y en la forma que solo él conoce, retomando el pensamiento del Patriarca Atenágoras “La unión se realizará. Será un milagro. ¿Cuándo? No lo sabemos. Pero debemos prepararnos. Porque un milagro es como Dios: siempre inminente ”.
Los varios discursos ilustraron los aspectos históricos, espirituales, teológicos y canónicos de este camino. Monseñor Piero Coda, profesor y Secretario General de la Comisión Teológica Internacional, miembro de la Comisión mixta para el diálogo entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa y de la Comisión de los teólogos para el camino sinodal, subrayó que ese gesto profético de la revocación de las excomuniones nos exhorta a vivir, pensar, dialogar, actuar en esa luz y en ese amor en el que podemos preparar y acoger, los unos y los otros, los unos con los otros, el día bendito en el que el Espíritu Santo nos hará trascender –con un milagro de su amor, bajo la mirada tierna y fuerte de María, la llena de gracia y la ‘Theotokos’– todo lo que aún nos separa del momento en el que desbordará la plena compartición entre nosotros de la comunión en Cristo..
Sandra Ferreira Ribeiro, teóloga ecumenista, actual corresponsable del Centro “Uno” del Movimiento de los Focolares, delineó el contexto histórico que precedió y preparó la revocación de las excomuniones y los actos que la concretaron en el año 1965 inaugurando un nuevo clima de diálogo.
Declan O’Byrne, profesor y rector del Instituto Universitario Sophia, cotitular de la cátedra ecuménica del Instituto Sophia, destacó la importancia de que la profesión de fe proclamada en Nicea se vuelva una realidad vivida a través de la caridad entre los cristianos y el compromiso en la búsqueda de una claridad teológica.
El metropolita Maximos Vgenopoulos de Selyvria cotitular de la cátedra ecuménica y miembro de la Comisión mixta internacional para el Diálogo teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa, ilustró sobre el tema Primado y Sinodalidaden el segundo Milenio y hoy. Es en realidad el tema del último Documento de la Comisión mixta que se encontró en Alejandría, Egipto, en junio de 2023. Concluyó diciendo que mientras las dos Iglesias avanzan «en el amor y en la verdad» hacia la unidad, el Documento abre caminos y perspectivas positivas para el futuro respecto de la auténtica comprensión del Primado y de la Sinodalidad, especialmente en el contexto de las discusiones oficiales que se están llevando a cabo sobre la Sinodalidad dentro de la Iglesia católica romana.
Dimitrios Keramidas, profesor de ecumenismo y teología ortodoxa en el Instituto Angelicum de Roma, recordó que el compartir la bendición común del Papa y del Patriarca ecuménico en el Fanar, el rezo del Padre Nuestro y la oración ecuménica que tuvo lugar en Nicea han sido ulteriores signos del reconocimiento de la eclesialidad de las dos Iglesias: un compartir espiritual, de manera verdadera y visible.
Augustinos Bairachtaris, profesor asociado de estudios ecuménicos en la Academia Eclesiástica patriarcal de Creta enfatizó la necesidad de una teología de la cruz y el espíritu de metanoia que tienen que acompañar siempre el diálogo ecuménico.
El pianista presbítero Carlo Seno, con un trozo musical de original belleza, subrayó la armonía que la unidad buscada entre las Iglesias representa.
La realización del seminario ha puesto en luz el rol irrenunciable que puede tener la Cátedra ecuménica Patriarca Atenágoras – Chiara Lubich en la promoción del ecumenismo y del creciente recíproco conocimiento y aprecio de los cristianos los unos de los otros, considerando la exhortación del papa León XIV y del patriarca Bartolomé en su Declaración conjunta: “Exhortamos vivamente a todos los fieles de nuestras Iglesias, y en particular al clero y a los teólogos, a acoger con alegría los frutos hasta ahora obtenidos y a comprometerse en su continuo incremento”.
Sandra Ferreira Ribeiro (Centro «Uno» per l’unità dei cristiani)
[…] Era el 7 de diciembre de 1943. Voy sola hacia la iglesia, en medio de un gran temporal. Tengo la sensación de tener el mundo en contra.
[…] Encuentro preparado un reclinatorio cerca del altar y, en las manos, tengo un misal pequeño, pequeño. Pronuncio la fórmula con la que me doy a Dios totalmente y para siempre. Yo era tan feliz que, probablemente, no me daba cuenta de lo que estaba haciendo, porque era muy joven. Solo que, cuando pronuncié la fórmula, tuve la sensación de que un puente se derrumbaba detrás de mí y que ya no podía volver atrás, porque era toda de Dios, por tanto, no podía hacer otra elección. En ese momento me cayó una lágrima sobre el pequeño misal.
¡Pero la felicidad es inmensa! ¿Saben por qué? ¡Me desposo con Dios y por consiguiente ¡espero el mayor bien posible! ¡Será fantástico! ¡Será una aventura divina, extraordinaria! ¡Me desposo con Dios! Y después vimos que fue realmente así.
[…] ¿Cuál es mi consejo? Este consejo me lo daría a mí misma: tenemos una vida sola, aspiremos a lo más Alto, a lo más Alto. Juguémonos todo por el Todo. Vale la pena, vale la pena. […] En lo que depende de ustedes, hagan este acto de generosidad: ¡apunten a lo Alto, no escatimen nada!
El Seed Funding Program (SFP) busca apoyar e impulsar iniciativas significativas y prometedoras en todo el mundo para desarrollar planes ecológicos locales y/o nacionales en las comunidades del Movimiento de los Focolares. El objetivo es promover la transformación de los estilos de vida personales y comunitarios, fomentando relaciones sostenibles entre las personas y el planeta mediante proyectos ecológicos y sostenibles.
Desde su lanzamiento en 2021-2022, el programa ya ha financiado 15 proyectos en diversos países de cuatro continentes. Para la edición 2025-2026, cientos de jóvenes presentaron diversas propuestas. De estos, se han seleccionado diez proyectos: cinco se desarrollarán en África, tres en Sudamérica, uno en Oriente Medio y uno en Asia. Para más información sobre los proyectos haga clic aquí
El Movimiento de los Focolares y el Medio Ambiente
Motivado por el ejemplo del Papa Francisco y animados por el Papa León XIII y otros líderes religiosos a seguir protegiendo nuestra casa común, el Movimiento de los Focolares también ha decidido, a través de la Plataforma de Acción Laudato Si’, desarrollar su propio EcoPlan con el objetivo de amplificar, conectar y expandir el trabajo ambiental dentro del Movimiento. En este contexto, y con el patrocinio de FaithInvest y Mundell & Associates, se lanzó la iniciativa de microfinanzas Seed Funding Program, promovida por la ONG New Humanity e implementada en colaboración con United World Community y EcoOne, dos redes vinculadas al Movimiento de los Focolares, comprometidas con la promoción de la concienciación y la acción ambiental a través del diálogo, la educación y el compromiso individual.
Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, creía que abordar los desafíos locales fomentaba la responsabilidad moral de abordar los globales. En 1990, en una carta al Rev. Nikkyo Niwano, presidente de la Rissho Kosei-kai (Tokio), escribió: “Muchos estudios científicos serios han demostrado que no faltan los recursos técnicos ni económicos para mejorar el medio ambiente. Lo que falta, sin embargo, es ese espíritu renovado, ese nuevo amor por la humanidad, que nos haga sentir responsables de todos, en el esfuerzo común por gestionar los recursos de la tierra con inteligencia, justicia y prudencia. No olvidemos que Dios Creador confió la tierra a todos los hombres y mujeres, no a un solo pueblo o grupo de personas”.
Llevado al exilio en Babilonia, el pueblo de Israel lo ha perdido todo: su tierra, a su rey, el templo, y con él la posibilidad de dar culto a su Dios, lo cual lo había empujado a salir de Egipto en el pasado.
Y he aquí que la voz de un profeta hace un anuncio sorprendente: es hora de volver a casa. Una vez más, Dios intervendrá con poder y llevará de nuevo a los israelitas cruzando el desierto hasta Jerusalén. Y de ese evento prodigioso serán testigos todos los pueblos de la tierra:
«Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios».
También hoy la crónica está llena de noticias alarmantes: personas que se quedan sin trabajo, salud, seguridad ni dignidad; jóvenes que ven peligrar su futuro a causa de la guerra, de la pobreza provocada por los cambios climáticos en sus países; pueblos que ya no tienen tierra ni paz ni libertad.
Un escenario trágico afecta a todo el planeta, nos deja sin aliento y ensombrece el horizonte. ¿Quién nos salvará de la destrucción de todo lo que creíamos poseer? La esperanza parece fuera de lugar. Y sin embargo, el anuncio del profeta es también para nosotros:
«Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios».
Su palabra revela la acción de Dios en la historia personal y colectiva e invita a abrir los ojos a los signos de este proyecto de salvación. De hecho esta ya está actuando en la pasión educativa de una maestra, en la honestidad de un empresario, en la rectitud de una administrativa, en la fidelidad de los esposos, en el abrazo de un niño, en la ternura de un enfermero, en la paciencia de una abuela, en la valentía de hombres y mujeres que se oponen pacíficamente a la criminalidad, en la acogida de una comunidad.
«Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios».
Se acerca la Navidad. En el signo de la inocencia desarmada del Niño, podemos reconocer una vez más la presencia paciente y misericordiosa de Dios en la historia humana y testimoniarla con nuestras decisiones a contracorriente:
«[…] en un mundo como el nuestro, en el que se teoriza sobre la lucha, la ley del más fuerte, del más astuto y del que no tiene escrúpulos, y donde a veces todo parece paralizado por el materialismo y el egoísmo, la respuesta es el amor al prójimo. Esta es la medicina que le puede devolver la salud. […] Es como una ráfaga de calor divino que se irradia y se propaga, penetrando en las relaciones entre una persona y otra, entre un grupo y otro, y transformando poco a poco la sociedad» [1].
Como para el pueblo de Israel, también para nosotros ha llegado el momento de ponernos en camino; es la ocasión propicia para dar un paso adelante con decisión hacia todos aquellos –jóvenes o ancianos, pobres o migrantes, parados o sin techo, enfermos o presos– que esperan un gesto de atención y de cercanía, testimonio de la presencia dócil, pero eficaz del amor de Dios en medio de nosotros.
Hoy, los confines hasta los que hay que llevar este anuncio de esperanza son sin duda los geográficos, que tan a menudo se convierten en muros o dolorosas líneas de guerra; pero también los culturales y existenciales. Además, una aportación eficaz para superar la agresividad, la soledad y la marginación puede provenir de comunidades digitales, encarnadas en muchos casos por jóvenes.
Como escribe el poeta congoleño Henri Boukoulou: «¡Oh, divina esperanza! He aquí que en el sollozo desesperado del viento se esbozan las primeras frases del más hermoso poema de amor. ¡Y mañana es la esperanza!» [2]
Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida
[1] C. LUBICH, Palabra de vida de mayo de 1985: Palabras de Vida/1 (1943-1990) (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 339-340.
Ante los desafíos globales, los escenarios trágicos que afectan al planeta y las noticias que nos llegan, parece que todo se conjure para quitarnos el aliento, oscureciendo el horizonte. La esperanza aparece como un bien frágil, casi un espejismo. Por eso parece natural hacerse esta pregunta: ¿podemos todavía esperar un futuro mejor para la humanidad, o estamos condenados a la resignación?
En esta circunstancia puede ayudarnos lo que piensa el filósofo alemán Ernst Bloch (1885-1977): “la esperanza no es una ilusión pasiva, sino un ‘sueño hacia adelante’, un principio activo que anticipa aquello que todavía no se ha dado. Está vinculada a la idea de que el futuro está abierto y es moldeable, no predeterminado” [1].
Es así como cada uno de nosotros “puede seguir esperando”, como quien sueña despierto. Si sabemos mirar con atención, podemos vislumbrar el alba de un nuevo despertar que ya está presente. Lo vemos en la pasión educativa de una maestra, en la honestidad de un emprendedor, en la rectitud de quien administra con integridad, en la fidelidad de una pareja, en el abrazo de un niño, en el cuidado de una enfermera, en la paciencia de una abuela, en el coraje de quien resiste pacíficamente a la violencia, en la acogida de una comunidad.
Más aún nos habla de esperanza el testimonio de los niños en los lugares de guerra, donde encuentran espacios protegidos en los que custodiar el futuro. Así lo muestran los dibujos realizados por las niñas y los niños que participan en los programas de apoyo psicosocial de SavetheChildren. Entre lápices y colores emergen sueños de convertirse en médicos, escritores o diseñadores de moda… Estos lugares seguros donde se reúnen les ofrecen un entorno donde jugar, expresarse e imaginar un futuro más allá del conflicto. Los trabajos fueron difundidos con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, el pasado 10 de octubre de 2025, y testimonian la resiliencia de los más pequeños frente a la guerra[2].
Y no menos importante, encontramos esperanza en millones de personas en todo el mundo — niños, jóvenes, adultos y ancianos— que, golpeados por enfermedades graves, afrontan con fuerza, tenacidad y resiliencia el desafío de superar este obstáculo que la vida ha puesto en su camino. ¡Cuánta valentía y cuánta lección de amor por la vida nos ofrecen estas personas!
Estos signos, pequeños y cotidianos, nos recuerdan que la esperanza no es una ilusión, sino una fuerza real, fruto del amor que se irradia y que es capaz de transformar la sociedad paso a paso.
Todos tienen sed de esperanza, tanto los que están cerca de nosotros como los que están lejos (física, existencial o culturalmente). Esta idea nos invita a no quedarnos quietos, sino a dar un paso para llevar esperanza a quienes la necesitan y han perdido el sentido de la vida. Acerquémonos con un gesto de atención, haciéndonos prójimos, llevando nuestro amor con delicadeza y gratuidad. Son muchos los que lo esperan, y estamos llamados a alcanzarlos a todos. Como escribe el poeta congoleño Henri Boukoulou: «[…] ¡Oh, divina esperanza! He aquí que, en el sollozo desesperado del viento, se trazan las primeras frases del más bello poema de amor. Y mañana… ¡es la esperanza!» [3].
LA IDEA DEL MES, es elaborada por el «Centro para el diálogo con personas de convicciones no religiosas» del Movimiento de los Focolares. Se trata de una iniciativa nacida en 2014 en Uruguay para compartir con amigos no creyentes los valores de la Palabra de Vida que es la frase de la Escritura que los miembros del Movimiento se esfuerzan por poner en práctica en su vida cotidiana. Actualmente LA IDEA DEL MES es traducida a 12 idiomas y se distribuye en más de 25 países, con adaptaciones del texto según las diferentes sensibilidades culturales. www. dialogue4unity.focolare.org