Mongomo es un pequeño pueblo de Guinea Ecuatorial, en la frontera con Gabón. La hermana María escribe: “Es un gran regalo para nuestra comunidad pasar tiempo con la gente de aquí, tan abierta a la Palabra de Dios. Cada mes la esperan con ilusión en los pueblos cercanos. Los domingos, como casi nunca hay un sacerdote para celebrar la Santa Misa, se reúnen con algunos de nosotros para escuchar la explicación de la Palabra. Se congregan más de quinientas personas. Sin embargo, a las reuniones parroquiales de Mongomo, solo asisten unas cincuenta. Hay que tener en cuenta que no tienen relojes ni saben la fecha, así que es muy difícil concertar citas, por lo que su presencia no es constante. A veces tienen que caminar (obviamente) diez o veinte kilómetros para llegar. Es conmovedor ver que nunca se cansan de oír hablar de Dios. Me gustaría que escucharan cómo ponen en práctica el Evangelio: son experiencias sencillas y concretas… escucharlas basta para convertirte. A menudo he oído a algunos de ellos repetir que la Palabra de Dios es tan necesaria para ellos como la comida”.
(Hermana María – Guinea Ecuatorial)
Riconciliazione
Me impactó especialmente la frase del Evangelio: “Si al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano…”. De hecho, no me llevaba bien con cierta señora. Armándome de valor, fui a hablar con ella. Por desgracia, no solo no me escuchó, sino que me gritó. Desmoralizada, no sabía qué hacer. Mientras tanto, mi hijo había recibido una carta de una conocida que quería disculparse por un pequeño malentendido que había ocurrido entre ellos unos días antes. Me sorprendió: primero, porque mi hijo es tan pequeño que aún no sabe leer, así que tuve que leerle la carta; segundo, porque un adulto se disculpaba con tanta sinceridad. Todo esto me inspiró a escribirle a esa señora, pidiéndole perdón. Unos días después, recibí una llamada suya: “¡Perdóname!”. Volví a hablar con ella y aclarar cada malentendido, nos reconciliamos con alegría.
La esperanza cristiana no es huir de la realidad. Nace en un lugar sin luz, en ese punto estrecho que es una tumba amurallada, en donde Dios ha volcado el juicio de este mundo. Justamente por ello se atreve a hablar en un tiempo de guerras (Gaza, Kiev, Darfur, Teherán) y de cientos de millones de personas que no saben cómo llegar al día de mañana.
Nuestros días se encuentran entretejidos con justas esperanzas: salud, un trabajo que no sea precario, un poco de paz o una justicia que no sea solamente una palabra. Pero cuando ellas se vuelven nuestro único horizonte o las sacralizamos como ídolos o, frente a la primera fractura seria, nos refugiamos en el cinismo y en la resignación.
La Pascua no borra esas esperanzas, las quita de su centralidad. Las coloca en un “Otro” y, justamente por eso, las preserva. El amor más fuerte que la muerte no nos quita el peso de tener que actuar; más bien rompe la ansiedad de tener que salvar el mundo únicamente con nuestras manos.
La última palabra sobre la historia no es la nuestra, ni la de los vencedores de turno. Es la palabra pronunciada sobre el cuerpo de Jesús. Y la palabra de la Pascua desmiente con anticipación toda pretensión de la muerte de ser definitiva. Para Pablo, la resurrección de Cristo no es un episodio aislado en la biografía de Jesús. Es la apertura de una escena nueva a la que la humanidad entera se ve arrastrada: «Como en Adán todos mueren, así en Cristo todos recibirán la vida» (1 Cor 15,22). Los Padres siguieron ese rastro sin atenuarlo: la resurrección es la plenitud de la naturaleza humana en su totalidad, no el privilegio de pocos afortunados. En Cristo, Dios contempla ya la plenitud de la familia humana: los rostros de los refugiados en el Mediterráneo, de los que atraviesan el Sahara, de los civiles escondidos en los sótanos de Darfur. Por eso toda herida a la dignidad, todo cuerpo descartado, no es solamente injusticia social; es profanación de una humanidad que fue pensada y amada dentro de la luz del mismo Resucitado.
Pablo amplía aún más la mirada: «toda la creación gime y está con dolores de parto» (Romanos 8,22). No gime solo la conciencia humana, sino también el suelo, el aire y los mares. En 2026 el lenguaje de los “dolores de parto” ya no suena como un piadoso simbolismo: lo leemos en las inundaciones, en la cosecha incierta, en las poblaciones que tienen que trasladarse porque el agua se ha acabado. Este gemido tiene la forma de una protesta; la creación rechaza el hecho de ser tratada como material descartable, y la Pascua le da voz. En Cristo resucitado, toda explotación de la tierra se nos presenta ya como lo que es: una opción en contra del futuro de todos.
Entonces, ¿cómo vivimos entre una realización ya inaugurada y una historia aún atravesada por demasiados fracasos? No con la parálisis ni con un optimismo de fachada. Vivimos sabiendo que nada de lo que es auténticamente bueno debe perderse: un gesto de acogida, la opción por una renuncia o un trabajo honesto encarado en condiciones complicadas. Benedicto XVI recuerda que «toda acción seria y recta del hombre es una esperanza real» e incluye entre esos compromisos también trabajar por un mundo más humano, sostenido por la gran esperanza que se apoya en las promesas de Dios (Spe Salvi, 35). Podemos decir más aún: no es algo que se le añade al Reino desde afuera, sino que es ya un fragmento visible de él. La realización le pertenece a Dios, y sin embargo Dios se empecina también en pasar a través de nosotros. Cuando nos esforzamos en trabajar por los refugiados, por el desarme, por condiciones de trabajo menos deshumanas o por una paz concreta y no retórica, no estamos simplemente “preparando” algo que llegará después. Estamos dejando que la vida del Resucitado tome forma, humilde y frágil, dentro de nuestro tiempo.
La esperanza pascual no queda como una idea o un pensamiento; sino que adquiere corporeidad. La resurrección dice que las lógicas de muerte no tienen la facultad de decidir el resultado final, y por ello toda guerra, todo sistema de explotación, toda indiferencia lúcida ya ha quedado desenmascarada y desprovista de sentido último por la tumba vacía. En el sepulcro de este mundo, algo ya ha cambiado para siempre: la vida ha comenzado a remontar las grietas de la historia. No cómo consuelo vago ni como “recompensa” en otro lugar indefinido, sino como una realidad que, en Cristo, ya ha sido entregada a la humanidad y a la creación entera. En el juicio de Dios revelado en Pascua –un juicio que libera, que no aplasta– se ha decidido una vez para siempre que la muerte no podrá jactarse de tener la última palabra sobre nadie y sobre nada.
Esta es la gran esperanza.
¡Felices Pascuas!: es una esperanza que no queda encerrada dentro de una iglesia, sino que pone sus manos en la historia.
A todos les deseo ojos de Pascua, capaces de mirar en la muerte, la vida, en la culpa, el perdón, en la separación, la unidad, en las heridas, la gloria, en el hombre, a Dios, en Dios, al hombre, en el Yo, el Tú. ¡Y junto a esto, toda la fuerza de la Pascua!.
(Pascua 1993)
Klaus Hemmerle (La luce dentro le cose, Città Nuova, Roma 1998, pág. 110).
Que la soledad, en el silencio, no te asuste: ella está hecha para proteger, no para atemorizar. De todas formas, hemos de sacar provecho también de este sufrimiento. La máxima grandeza de Cristo es la cruz. Nunca estuvo tan cerca del Padre y tan cerca de los hermanos como cuando desnudo, herido, gritó desde el patíbulo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Con ese sufrimiento nos redimió: en esa fractura reunió a los hombres con Dios.
[…] Ponte a escucharla. Ponte a contemplar, dentro del silencio en el que Dios habla. Es ésta, en la jornada de la vida, la hora tardía de la contemplación, cuando las criaturas se retiran para hacer un balance del trabajo realizado y preparan el quehacer del mañana, un mañana que hunde sus raíces en la eternidad. […] Desapego del mundo, por lo tanto, y apego a Dios. No separación de los hombres, en cuanto son hermanos, miembros de la misma familia humana y divina.
Igino Giordani, Fragmentos tomados de “Città Nuova” XXIII/13 10 de julio de 1979, pp.32-33
Este año vivo la Semana Santa de una manera especial.
Ayer, Miércoles Santo, la lectura de la Pasión de Jesús me conmovió especialmente. Volví a descubrir (y qué importante es esto) el valor tan nuevo del dolor en nuestra vida cristiana. Recibí de nuevo la llamada —me gustaría decir— a esta que, entre las vocaciones de cada día, de cada hora de nuestra vida, es la más sublime. Jesús, el hombre del dolor: ahí está el culmen de su vocación.
(…) Hoy me invade una ola de ternura. Es el día del Mandamiento nuevo, de la Eucaristía, del sacerdocio, del servicio fraterno.
¡Cuántas riquezas infinitas ha reservado Jesús para el último día de su vida aquí abajo!
¡Qué deseo de hacer de cada día un Jueves Santo!
Tú, Jesús, que nos has elegido para este camino tan cercano a tu corazón, ayúdanos a recorrerlo bien, cada día, hasta el final.
Chiara Lubich (Chiara Lubich, Diario 1964-1980, a cura di Fabio Ciardi, 2023, Città Nuova, Roma, p. 324)
La noche es símbolo de las tinieblas, de lo desconocido, de la ausencia de esa luz que no logramos encontrar si no tenemos una lámpara y un compañero de viaje en el camino. La noche es la que envuelve a nuestro planeta, herido y violentado por luchas fratricidas, por guerras que siguen organizándose por la codicia de poder y de dinero. La noche es también la que viven millones de personas que ya no tienen voz para gritar contra las injusticias y los abusos. ¿Y nosotros? ¿Cómo seguir creyendo en ese mundo renovado que no se manifiesta según nuestras expectativas? ¿Cómo reconocer los signos de lo bueno que hay en las relaciones de cada día? Son preguntas a las que no siempre sabemos dar una respuesta, pero que nos impulsan a buscar un compañero de viaje que a menudo no vemos, a reconocer la necesidad universal de una espiritualidad que es propia del ser humano y que puede hacerse presente si entre nosotros se vive el amor recíproco. A veces son breves destellos de luz, que brillan de las maneras más inesperadas, incluso a través de las redes sociales, los que iluminan la noche. Como la historia de Chiara Badano y Sara Cornelio, dos amigas a través del tiempo. Sara, nacida en 1998, siendo todavía casi una niña “conoce” a Chiara, fallecida a los 19 años en 1990, a través de los muchos encuentros que cuentan su extraordinaria historia de vida. La descubre como amiga, compañera de sueños, confidente y presencia fuerte. Sara es una joven que vive, canta, baila, estudia, tiene amigos, crece, fascina. Al mismo tiempo, vive la cotidianeidad de una enfermedad congénita que —no solo figuradamente— “le quita el aliento”. Vive con la certeza de que “Todo lo vence el Amor” (el tema de su trabajo final de bachillerato); vive el don de un trasplante de pulmón y se convierte ella misma en don, que dará testimonio con libros, encuentros en escuelas, piezas musicales y cortometrajes, un blog y una representación teatral. Vive su estupenda familia, el enamoramiento y el amor. Su muerte en 2022, con apenas 24 años, deja desconcertados y más solos a todos aquellos que la quisieron, incluso simplemente al haberla encontrado en Facebook. En su intenso paso por esta tierra, Sara tiene en Chiara una amiga siempre cercanaque acompaña, anima y sostiene y que se “revela” en los momentos y en las ocasiones más impensables: una amiga que sabe “estar al lado” tanto en la alegría cristalina como en el dolor y en la soledad de un hospital o de una unidad de cuidados intensivos. En los últimos momentos, de soledad y debilidad, la presencia de Chiara se vuelve misteriosamente silenciosa, casi esquiva, pero precisamente por eso más auténtica y destinada a ser una amistad “para siempre”. Chiara y Sara: únicas, como cada historia es única.
La carretera que lleva al pueblo de Emaús nos habla de un camino que recorrieron dos discípulos de Jesús. Desencantados de los sueños, los proyectos y los momentos fuertes de los días transcurridos con el Maestro, vuelven a casa para reanudar la vida que habían dejado, la de antes del encuentro con Él. Habían transcurrido apenas tres días desde su crucifixión, y la desilusión, el miedo y las dudas reinaban entre sus seguidores.
Se alejaban de Jerusalén, del sueño no realizado, distanciándose de Cristo y de su mensaje, tristes porque en cierto modo ya habían tomado la decisión de abandonar el proyecto que los había llevado a seguirlo.
Es la historia de todos nosotros cuando nos desencantamos de situaciones que nos plantean tomar una decisión en las encrucijadas, y en muchos casos nos parece que la solución de volver atrás, renunciar y resignarnos es la única respuesta a nuestro malestar.
«¿A quien de nosotros no le resulta familiar la posada de Emaús? ¿Quién no ha recorrido ese camino una tarde en que todo parecía perdido? Cristo había muerto en nosotros… Ya no había ningún Jesús en la tierra»[1].
«Quédate con nosotros, porque atardece».
Durante el camino, un desconocido se une a los dos y parece ignorar los acontecimientos que acaban de ocurrir. Comienza a hacer preguntas precisas, las cuales desatan toda la amargura y el desaliento. Primero los escucha, y luego comienza a explicar las Escrituras: es todo un diálogo, un encuentro que deja huella; de modo que, aunque aún no han reconocido a Jesús, le ruegan que se quede con ellos porque cae la tarde [2].
Esta es quizá una de las oraciones más bellas que encontramos en el Evangelio. Es la primera oración que se eleva de los discípulos al Resucitado, y es conmovedora esta invitación que todos podemos dirigirle para que Él se quede con nosotros y entre nosotros.
Los ojos de los dos discípulos se abrirán al partir el pan, y la alegría de haberlo reconocido por fin los animará a volver a Jerusalén para anunciar a sus amigos el evento de la resurrección.
«Quédate con nosotros, porque atardece».
«Quizá nada mejor que estas palabras explica la experiencia de vivir con Jesús en medio, que las focolarinas hicimos desde el principio –escribe Chiara Lubich–.
Jesús es siempre Jesús, y aunque esté presente solo espiritualmente, cuando está, explica las Escrituras y arde en el corazón su caridad: la vida. Cuando lo hemos conocido, nos lleva a decir con infinita nostalgia: “Quédate con nosotros, Señor, porque atardece”; sin ti es noche oscura […]»[3].
La noche es símbolo de las tinieblas, de lo desconocido, de la falta de esa luz que no somos capaces de encontrar porque no creemos en su presencia, que sigue acompañándonos siempre.
La noche es la que envuelve a nuestro planeta, herido y ultrajado por luchas fratricidas, por guerras que siguen siendo organizadas por la ambición de poder y de dinero.
La noche es la que viven millones de personas que ya no tienen voz para gritar las injusticias y los abusos.
Y nosotros ¿cómo podemos darnos cuenta de la presencia de Jesús, que no siempre se manifiesta según nuestras expectativas? ¿Cómo entender que Él camina con nosotros y trata de hacer que reconozcamos los signos de su presencia? Y sobre todo, ¿cómo crear las condiciones para que se manifieste y se quede con nosotros?
Son preguntas a las que quizá no siempre sepamos dar respuesta, pero que nos piden que no dejemos de buscar a Jesús, que concentremos la mirada en un compañero de viaje al que muchas veces no vemos, que reconozcamos a Aquel que puede hacerse presente si vivimos entre nosotros el amor mutuo.
El camino de Emaús es símbolo de todos nuestros caminos, es el camino del encuentro con el Señor, es el camino que nos devuelve la alegría del corazón, que nos lleva de nuevo a la comunidad para dar testimonio juntos de que Cristo ha resucitado.
Patrizia Mazzola y el equipo de la Palabra de vida
25 de marzo de 2026. Nos encontramos en la Sala de la Conciliación del Palacio Lateranense en donde, tras décadas de enfrentamientos, la Iglesia católica y el Estado italiano firmaron en 1929 los Tratados Lateranenses. En este mismo ambiente histórico concluyó, en el año 2013, la fase diocesana de la Causa de beatificación de una de las figuras espirituales más relevantes de nuestro tiempo: el Cardenal vietnamita François-Xavier Nguyễn Văn Thuận.
Estuvieron presentes 220 personas, Cardenales, Obispos, familiares, sacerdotes, religiosas y laicos vietnamitas y de otros países. Otros miles estaban conectados a través del streaming en siete idiomas por los canales YouTube de Vatican Media. El motivo de este encuentro era el 50° aniversario de cuando Nguyễn Văn Thuận, en ese entonces un joven obispo, en los primeros meses de prisión iniciada el 15 de agosto de 1975, logró hacer llegar a sus fieles 1001 breves meditaciones escritas a mano en hojas de viejos almanaques. Organizaron el evento la Causa de Beatificación del Cardenal vietnamita junto con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, actor de la Causa, en colaboración con el Dicasterio para el Clero, la diócesis de Roma y las ediciones Città Nuova (Ciudad Nueva italiana).
El Papa León remarcó este acontecimiento con un Mensaje firmado por el Cardenal Parolin, su Secretario de Estado, en el deseo de que «el significativo evento favorezca un redescubrimiento del ferviente testimonio de tan intrépido discípulo del Evangelio y generoso Pastor». Su ejemplo – afirma en el texto– «está cargado de actualidad ya que recuerda que la esperanza cristiana nace del encuentro con Cristo y adquiere su forma en una vida donada a Dios y al prójimo».
El anfitrión fue el Cardenal Baldassare Reina, Vicario general del Papa para la diócesis de Roma, quien recordó la actualidad de la figura de Nguyễn Văn Thuận en continuación con el Jubileo de la esperanza, en un tiempo en el que el Evangelio se transmite sobre todo con el testimonio.
Cardinale Baldassare ReinaDr. Waldery HilgemanSig.ra Élisabeth Nguyễn Thị Thu Hồng
Pero, ¿quién era este Cardenal vietnamita? Respondió con breves trazos biográficos el doctor Waldery Hilgeman, postulador de la Causa de beatificación. François-Xavier desciende de una familia que en el siglo XIX tuvo algunos mártires entre sus antepasados. Él, desde joven, se sintió atraído por el ejemplo de los santos y luego por espiritualidades de su tiempo, entre las cuales Cursillos y los Focolares. Entró al seminario, se ordenó como sacerdote y obtuvo un doctorado en derecho canónico. En 1967 fue consagrado obispo de Nha Trang. Cuando en 1975 Paulo VI lo nombró Arzobispo coadjutor de Saigón, inició para él una larga prueba: tras un arresto, transcurrió trece años en prisión, y nueve de ellos en aislamiento. «Allí aprendí –cuenta– a elegir a Dios y no las obras de Dios». Comprendió que Dios lo quería en medio de los demás prisioneros, casi todos no católicos; fue una presencia de Dios y de su amor, «en el hambre, en el frío, en el trabajo extenuante, en la humillación y en la injusticia». Fue liberado en 1988, desde 1991 vivió en Roma, en donde Juan Pablo II lo nombró primero Vicepresidente, luego Presidente del que era entonces el Consejo para la Justicia y la Paz y en el año 2001 lo creó cardenal.
Elisabeth Nguyễn, hermana del Cardenal, cuenta la historia, llena de aventuras, de los 1001 pensamientos. Sustraídos de donde estaba el obispo en su arresto domiciliario, «comenzaron un viaje de evangelización de una familia a otra, de una celda de prisión a la otra, antes de atravesar con los boat people los océanos». Años más tarde nació el libro The Road of Hope (El camino de la esperanza).
Experiencias fuertes e impactantes, amplificadas, en la mitad del encuentro, por una pieza de piano ejecutada virtuosamente por el sacerdote Carlo Seno: “La Campanella” de Franz Liszt.
A lo largo de apenas una hora y media, moderada por el periodista Alessandro De Carolis de Vatican Media, surgieron ulteriores aspectos de Nguyễn Văn Thuận. El Cardenal Lazzaro You Heung-sik, Prefecto del Dicasterio para el Clero, habló de él como «evangelizador en toda circunstancia» haciendo referencia a la narración de un monje budista: «Era invierno, hacía dos grados bajo cero y nosotros, en el campo de reeducación, no teníamos suficientes mantas. Entonces el obispo salía todos los días varias veces para recoger ramas y trozos de madera para calentar de noche el campamento… Era lo que nosotros budistas llamamos un “Bo tac”: un hombre muy santo».
El Cardenal Luis Antonio Tagle, Prefecto del Dicasterio para la evangelización, recordó en cambio que en 1995 había nacido una amistad personal con Nguyễn Văn Thuận: «Me impactó el hecho de que mientras contaba experiencias dolorosas e incluso humillantes su voz permanecía calma y su rostro sereno. No había expresiones de amargura ni de odio en él. No podía quitar mi mirada de su rostro radiante y sonriente».
Junto con su estatura espiritual, surgió la marcada sensibilidad por las cuestiones mundiales de la justicia y la paz. De ello habla el Cardenal Michael Czerny, jesuita, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que para la ocasión publicó la traducción italiana de una nueva biografía de Nguyễn Văn Thuận, escrita por su hermana Elisabeth junto al sacerdote belga Stefaan Lecleir.
Cardinale Michael Czerny, S.J.Cardinale Luis Antonio TagleCardinale Lazzaro You Heung-sik
«Su aporte principal a nivel mundial –precisó el Cardenal Czerny– es el rol desempañado en la génesis del Compendio de la Doctrina social de la Iglesia (2004)» y refirió esa vibrante pregunta planteada por el Arzobispo vietnamita: «Frente a la actual situación política y económica, hay personas que se preguntan: ¿lograremos atravesar con esperanza el umbral del nuevo milenio?». En respuesta, citaba una nota periodística que previó “tres fases catastróficas” para las sociedades empobrecidas: explotación – exclusión – eliminación. «Cuando pienso en todo ello –comentaba Nguyễn Văn Thuận– mi corazón se ve lacerado y quisiera gritar: “imposible”».
En la conclusión del encuentro, el actor y periodista Rosario Tronnolone leyó algunos trozos del Camino de la esperanza que resonaron como un sello de oro: «Tú quieres realizar una revolución: renovar el mundo. Podrás cumplir con esa preciosa misión que Dios te ha encomendado solamente con “la potencia del Espíritu Santo”. Cada día, allí en donde vives, prepara un nuevo Pentecostés. Involúcrate en una campaña que tiene por objetivo hacer que todos sean felices. Sacrifícate continuamente, con Jesús, para ofrecer la paz a las almas, desarrollo y prosperidad a los pueblos. Esa será tu espiritualidad, discreta y concreta al mismo tiempo».
Un auténtico impulso pastoral, fruto de una profunda lectura del tiempo que estamos viviendo: así fueron, para nosotros, las palabras de León XIV en el encuentro del pasado 21 de marzo, un momento de gracia especial y profunda alegría que dejó una huella imborrable en los corazones de los 300 participantes en la audiencia en el Vaticano. Apenas habíamos concluido la Asamblea general, que se convoca cada cinco años para elegir a la presidenta, al copresidente y el gobierno del Movimiento Obra de María-Movimiento de los Focolares, y acogimos todo lo que el Papa nos decía como una sabia orientación para el futuro y para el servicio que estamos llamados a prestar hoy a la Iglesia y al mundo.
El Pontífice reconoció, en primer lugar, el don que el carisma de Chiara Lubich representa para la Iglesia: un don que ha plasmado la vida de muchas personas, familias, consagrados y consagradas, sacerdotes…, y que sigue generando frutos de comunión, de diálogo y de paz en los contextos más diversos. Al mismo tiempo, situó este don dentro del dinamismo vivo de la historia, recordándonos que todo carisma se confía a la responsabilidad de quienes lo reciben y están llamados a encarnarlo de forma siempre nueva.
León XIV nos reafirmó en la esencia de nuestro carisma: la unidad. Una unidad que no surge de equilibrios organizativos ni estrategias humanas, sino que es «fruto y reflejo de la unidad de Cristo con el Padre». Por esta razón —nos recordó— no debe confundirse con la uniformidad de pensamiento, sensibilidad o estilo de vida. Al contrario, la unidad auténticamente evangélica valora las diferencias, respeta la libertad y la conciencia de cada persona, y se construye mediante la escucha mutua y en la búsqueda compartida de la voluntad de Dios.
En una época marcada por profundas polarizaciones, tensiones sociales y conflictos armados, el Papa señaló la unidad como una verdadera fuerza profética. Una semilla sencilla pero poderosa, capaz de contrarrestar «el veneno de la división» ─que contamina los corazones y las relaciones─ a través del testimonio evangélico del diálogo, el perdón y la paz. Este es un llamado que sentimos profundamente nuestro y que interroga a cada miembro de nuestro movimiento para que sea fermento de reconciliación en los contextos cotidianos.
Con particular claridad, el Santo Padre indicó después una responsabilidad específica de esta fase posterior a la fundación, o sea, tras el fallecimiento de nuestra fundadora, Chiara Lubich. No se trata de un periodo ya concluido, sino de un tiempo que continúa y que requiere un discernimiento constante, maduro y, sobre todo, compartido. Nos exhortó a distinguir lo esencial de nuestro carisma de aquello que, si bien ha formado parte de nuestra historia, ya no lo es, o ha mostrado a lo largo del tiempo limitaciones, ambigüedades y situaciones críticas. Este discernimiento ‒enfatizó‒ no puede confiarse a unos pocos, sino que involucra a todo el cuerpo del movimiento. En efecto, el carisma es un don del Espíritu Santo, y todos tienen el derecho y el deber de sentirse corresponsables de la Obra a la que se han unido con dedicación.
Me gustaría citar también las palabras que el nuevo copresidente, don Roberto Almada, pronunció al comentar esta parte del discurso del Santo Padre, captando su gran alcance. Reconoció que el Papa nos habló «como un padre». Añadió que nos animó en el camino que hemos emprendido en estos años, escuchando a quienes han sufrido y revisando nuestras prácticas, pero al mismo tiempo nos llamó a una conversión más profunda.
La conversión a la que el Papa nos llama comienza con un cambio personal de mentalidad y, por consiguiente, no se trata simplemente de reformar estructuras o instituciones. En el centro de todo está la forma de vivir las relaciones, el respeto a la dignidad de la persona y el correcto ejercicio de los roles de responsabilidad, vividos como servicio. En este sentido, el Papa nos recordó que solo un estilo evangélico puede hacer «brillar la belleza» del Evangelio en las relaciones y en las estructuras.
Me impactó especialmente la insistencia de León XIV en la caridad, como alimento indispensable de la unidad. Recordando la Primera Carta a los Corintios, nos recordó que la caridad es paciente, bondadosa, respetuosa, y que, sin ella, la unidad corre el riesgo de vaciarse. En estas palabras, redescubrí la esencia de la intuición de Chiara Lubich, quien veía la unidad no solo como un ideal espiritual, sino la «roca» sobre la que se asienta toda la vida del movimiento.
Ahora comienza para el Movimiento de los Focolares un nuevo mandato; cinco años en los que sentimos que mirar hacia el futuro significa acoger y propiciar un verdadero viraje. Un cambio que exige la conversión personal y comunitaria, una renovada escucha del grito de la humanidad de hoy y el compromiso de dar testimonio de la unidad, no tanto con palabras cuanto con nuestras vidas. Nuestra Asamblea general, compuesta por personas que representaban todas las vocaciones, numerosas culturas, lenguas y pueblos, nos permitió experimentar la riqueza de una corresponsabilidad generalizada y un nuevo entusiasmo: señales de que el Espíritu sigue acompañándonos también en esta delicada transición.
Con profunda gratitud, acogemos el estímulo del Santo Padre y su invitación a proseguir por este camino. Lo hacemos con humildad y confianza, seguros de que, si vivimos la unidad como un don gratuito y una tarea diaria, podrá contribuir a la misión de la Iglesia y ser cada vez más un fermento de paz para el mundo.
Margaret Karram Presidenta del Movimiento de los Focolares
(…) ¿Cuál es la Palabra que el Espíritu ha grabado como un sello en esta casa, en nuestro Movimiento, cuando el Cielo pensó en él, al dar comienzo aquí en la Tierra a su realización?
Nosotros lo sabemos. La palabra es “unidad”. Unidad es la palabra que resume toda nuestra espiritualidad. Unidad con Dios, unidad con los hermanos. Es más, unidad con los hermanos para alcanzar la unión con Dios.
En realidad, el Espíritu nos ha revelado un camino completamente nuestro, plenamente evangélico para unirnos con Dios,
para encontrarlo a Él. (…) Nosotros lo buscamos y lo encontramos pasando por el hermano, amando al hermano. Lo encontramos si nos esforzamos en realizar la unidad con el hermano, con cada hermano; si establecemos la presencia de Jesús entre nosotros como hermanos. Solo de este modo tenemos garantizada también la unidad con Él, lo encontramos vivo y palpitante en nuestro corazón. Y esta unidad con Dios es la que nos empuja, a su vez, hacia los hermanos, la que nos ayuda a actuar de tal manera que nuestro amor por ellos no sea ficticio, insuficiente, superficial, sino radical, pleno, completo, un amor substanciado de sacrificio, dispuesto siempre a dar la vida, capaz de realizar la unidad.
Nuestros Estatutos ponen la unidad como base de todo, como norma de las normas, como la regla que
hay que poner en práctica antes de cualquier otra regla. La palabra unidad es para nosotros la roca.
Nosotros no tenemos significado en la vida sino en esta palabra, con la que todo adquiere sentido: cada acto, cada oración, cada aliento. Y si nos concentramos en esta palabra, si la vivimos lo mejor que podamos, todo se salvará para nosotros. Nos salvaremos nosotros y se salvará la porción de Obra que se nos ha confiado.
En el futuro tal vez lleguen para la Obra, en su conjunto o en alguna zona,
momentos diferentes de los que vivimos en el presente, que está marcado por tantas consolaciones, frutos, luz, fuego.
Podrán llegar momentos de oscuridad, de desaliento; podrán llegar persecuciones,
tentaciones (…) Podrán suceder desgracias, catástrofes… Pero si nos mantenemos firmes sobre la roca
de la unidad, nada podrá afectarnos, todo seguirá adelante como antes.
Chiara Lubich in “Conversazioni in collegamento telefonico”, 2019, Città Nuova Editrice, p. 373
Un regreso a Loppiano después de muchos años, con emociones y sueños renovados y la idea de emprender nuevos proyectos. Así lo describe Roberto Brundisini en el lanzamiento de la página web de los conciudadanos de Loppiano.
“Un día volví a visitar Loppiano, donde viví hace años. Me di cuenta de que estoy a gusto, como en casa. Me sorprende haber estado fuera tanto tiempo, y pienso en los muchos que, como yo, han perdido el contacto con esta realidad. Entiendo y comunico que este es el hogar no solo de quienes viven aquí, sino también de quienes lo aman. Y sé que son muchos.
Se corre la voz, se reactivan circuitos muertos y, como de un largo letargo, rostros antiguos y nuevos despiertan. ¡Loppiano está aquí, está allí, sigue aquí! Sueños latentes reviven con la determinación de la humildad. Porque los sueños que permanecen en el cajón se enmohecen.
Entonces, ¿qué debemos hacer? Nos preguntamos. ¿Por dónde empezamos?
Ah, mira, nos decimos, quizá podríamos crear una comunidad energética. ¡Claro! — responde uno —. Quizá podríamos establecer una agricultura alternativa. ¡Genial! Contribuir a la reurbanización urbana y ambiental de la ciudadela según los criterios de Laudato Si’.
¡Qué sueño! Nos dijimos: ¿Por qué no organizamos un centro de acogida donde podamos pasar unos días de relax y reeducarnos sobre la naturaleza y las relaciones humanas? Fantástico, continúa alguien. Me gustaría encontrar un centro, un lugar de encuentro para el intercambio cultural entre jóvenes y quizás incluso artistas. ¡Muy interesante! ¿Y si creáramos una radio web con alcance universal, dada la variedad de habilidades, experiencias y conocimientos que muchos de nosotros, dispersos por el mundo, hemos adquirido a lo largo de los años? ¡Otro sueño! (…)”.
Durante nuestra visita al Centro Internacional, entrevistamos al presidente de la Asociación, Alessandro Agostini, y a uno de sus miembros de la junta directiva, Nicola di Settimo.
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Nicola
Me llamo Nicola y soy miembro de la Asociación de conciudadanos. Significa ciudadanos constructores de Loppiano, porque vivimos allí de jóvenes un par de años y luego la vida nos llevó por todo el mundo. Casi todos hemos tenido experiencia profesional desde entonces.
Alessandro
Me llamo Alessandro, soy de Umbría y soy el presidente de esta nueva asociación llamada Co-cittadini di Loppiano. Se fundó hace unos tres años. Actualmente, nuestros miembros están en 11 países, y somos unos cincuenta hombres y mujeres de diversos orígenes y profesiones.
Nicola
Para nosotros, es un regreso, por un lado, a la juventud, pero también a la elección fundamental de nuestras vidas que nunca hemos abandonado: seguir el ideal de Chiara Lubich de “que todos sean uno”, del amor recíproco. Ahora queremos contribuir con acciones concretas por Loppiano.
Alessandro
Es cada vez más necesario unirnos como comunidad, como un todo. En tiempos tan difíciles como los que atraviesa el mundo, necesitamos que las personas se unan para luchar por una humanidad justa y correcta. Por eso, estamos aquí para aportar nuestro granito de arena. Muchos, como nosotros, han vivido Loppiano, y la ciudadela nos une porque la construimos durante los dos años que todos hemos pasado aquí. Esta es una oportunidad para reencontrarnos, y por eso, incluso a quienes ya no formen parte de la Obra, o que aún aprecian mucho esta ciudadela y la construcción de un mundo unido, nos complace darles la bienvenida e incluirlos en nuestra asociación.
Nicola
Sí, en cualquier caso, la idea es crear una comunidad abierta a todos, es decir, a quienes aman Loppiano y quieren que siga adelante. Así que nos gustaría canalizar estas fuerzas para, repito, contribuir a la construcción, para seguir ayudando a Loppiano a crecer.
“Si quieres permanecer firme en la fe, escoge el camino de la esperanza, destinado a tu alma de discípulo de Cristo”. Este es uno de los 1001 pensamientos dirigidos por el entonces Arzobispo François-Xavier Nguyễn Văn Thuận a sus fieles, durante los largos años de su detención en la cárcel a causa de su fe: una colección de reflexiones, recomendaciones e incentivos, recogidos posteriormente en el volumen “El camino de la esperanza”, considerado como el “testamento espiritual” del cardenal vietnamita, declarado Venerable por el Papa Francisco.
Con ocasión del 50° Aniversario de la redacción del libro, la Causa de Beatificación del Cardenal Văn Thuận y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral –que es Actor de la Causa– conjuntamente con el Dicasterio para el Clero, con la Editorial Città Nuova (Ciudad Nueva) y con la Diócesis de Roma, desean honrar la memoria del Cardenal vietnamita celebrando una conferencia cuyo título es: “François-Xavier Nguyễn Văn Thuận. Testigo de esperanza ”..
El evento tendrá lugar el próximo 25 de marzo en Roma, en la Sala de los Tratados Lateranenses, en el Palacio Apostólico Lateranense, de 16.00 a 17.30 horas (UTC +1).
Estará presente la Señora Élisabeth Nguyễn Thị Thu Hồng, hermana del Cardenal Văn Thuận.
A través del testimonio de quienes lo conocieron, y con música y textos extraídos de sus escritos, la conferencia quiere hacer hincapié en la actualidad de la figura del Cardenal Văn Thuận: un pastor fiel que supo transformar la experiencia de la prisión en un espacio de oración, perdón y entrega, mostrando que la luz del Evangelio puede vencer toda oscuridad. De sus palabras nos llega un mensaje de esperanza, que es un patrimonio espiritual universal.
Abrirá los trabajos Su Eminencia el Cardenal Baldassare Reina, Vicario General de Su Santidad para la Diócesis de Roma. Intervendrán Su Eminencia el Cardenal Michael Czerny, S.J., Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral; el Dr. Waldery Hilgeman, Postulador de la Causa de Beatificación del Cardenal Văn Thuận; Su Eminencia el Cardenal Lazzaro You Heung-sik, Prefecto del Dicasterio para el Clero; Su Eminencia el Cardenal Luis Antonio Tagle, Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización.
Tendrá su espacio en la ejecución del piano el Sacerdote Carlo Seno, presbítero de la Diócesis de Milán, responsable del Centro de Espiritualidad “Vinea mea”.
Moderará el encuentro el periodista Alessandro De Carolis, de Radio Vaticana – Vatican News.
En el contexto de la Conferencia se presentará la edición en italiano de la nueva biografía del Cardenal Văn Thuận, escrita por la hermana Élisabeth, publicada por la Editorial Città Nuova, con prólogo del Cardenal Michael Czerny.
El evento está abierto a la prensa, previa solicitud de acreditación ante la sala de Prensa de la Santa Sede, y se podrá seguir por streaming en italiano, con traducción simultánea en inglés, francés, español, portugués, alemán y vietnamita.
A cargo de la Causa de Beatificación del Cardenal Văn Thuận
La vida, las obras y la espiritualidad del Cardenal Văn Thuận también se ilustran en el portal a él dedicado y presentado en varios idiomas, accesible a través de la página: https://www.cardinalvanthuan.va/it.html
La entrada del papa León XIV fue recibida con un caluroso aplauso por parte de los 320 participantes en la Asamblea General de los Focolares, recibidos en audiencia en el Vaticano. «Con ese aplauso —relató el copresidente recién elegido, Roberto Almada— quisimos expresar nuestra alegría. Me impactó su mirada agradecida y alentadora hacia todos los componentes del Movimiento: sacerdotes, familias, jóvenes, focolarinos».
Desde los primeros momentos, el papa León XIV centró la atención en la raíz del carisma: «Cada uno de ustedes se sintió atraído por el carisma de la Sierva de Dios Chiara Lubich». La unidad —subrayó— sigue siendo el punto central del don que el Espíritu Santo ofrece hoy a la Iglesia y al mundo.
Un pueblo de paz llamado a ser un baluarte contra las barbaries
El tema de la paz atravesó con fuerza el discurso del Santo Padre. Percibió que «también a través de ustedes, Dios se preparó, en las últimas décadas, un gran pueblo de la paz», llamado hoy «a servir de contrapeso y de barrera frente a los muchos sembradores de odio que hacen retroceder a la humanidad hacia formas de barbarie y de violencia». Palabras que han confirmado el trabajo de la Asamblea, que ha reflexionado sobre cómo contribuir más eficazmente a restablecer vínculos sociales, superar polarizaciones, promover el diálogo y la fraternidad en los territorios donde el Movimiento está presente.
Margaret Karram — reelegida presidenta del Movimiento— comentó: «El Papa subrayó todavía que hoy, como nunca antes, es necesaria la unidad en un mundo dividido y en guerra. Ha vuelto a poner, aún más, en el centro la necesidad de vivir más y mejor nuestra vocación a la fraternidad. Me ha impactado además el agradecimiento del Papa por la labor del Movimiento en el ámbito ecuménico, interreligioso y en otros ámbitos».
La responsabilidad de la fase posfundacional
Un momento especialmente significativo, cuando se refirió al momento histórico que está atravesando el Movimiento. El Papa León XIV recordó: «a ustedes se les ha confiado la responsabilidad de mantener vivo el carisma de su Movimiento en la fase posfundacional», una fase que no termina con la generación inmediatamente posterior a la fundadora, sino que «se prolonga más allá». Invitó al Movimiento a distinguir con lucidez y honestidad lo que pertenece al núcleo esencial del carisma de lo que, con el tiempo, puede cambiar. Dijo con claridad que es necesario discernir «qué aspectos de su vida común y de su apostolado son esenciales, y por lo tanto deben mantenerse» y «qué instrumentos y prácticas, aunque usadas desde hace tiempo, no son esenciales para el carisma… o han presentado aspectos problemáticos y, por lo tanto, tienen que abandonarse».
Las palabras del Santo Padre sobre la transparencia —«condición de credibilidad» y derecho de todos, ya que el carisma es un don compartido— han reafirmado y reforzado una orientación madurada ya en la Asamblea. Un Movimiento más corresponsable es el paso necesario para vivir hoy la unidad.
Un proceso de renovación compartida: las líneas de actuación para los próximos cinco años (2026–2031).
La reflexión sobre los retos y las cuestiones críticas iniciada por la Asamblea General ha puesto de manifiesto que, en el fondo de muchos de los problemas que afronta hoy el Movimiento, se encuentra una comprensión inmadura de la unidad, núcleo esencial del carisma de Chiara Lubich; por ello, se ha puesto en marcha un proceso de replanteamiento y profundización a todos los niveles.
En este horizonte, se pretende: trabajar para superar las divisiones y polarizaciones a través de la acción de las comunidades de los Focolares que viven en los territorios y en las «periferias» del mundo, en sinergia con cuantos comparten el principio evangélico de la unidad mediante el diálogo y la colaboración; apoyar a las redes comprometidas con la promoción de la paz y la educación a la no violencia; desarrollar una visión integral del cuidado del planeta y de las personas; fortalecer a las familias y las comunidades como lugares de proximidad y apoyo recíproco. Junto a esto, resulta esencial promover un uso ético y responsable de las tecnologías y de la Inteligencia Artificial, involucrando a todas las generaciones, y valorar la contribución de los jóvenes y la riqueza que nace del encuentro entre diferentes experiencias y sensibilidades.
Con un enfoque basado en la calidad de las relaciones, la transparencia, la participación y la responsabilidad compartida, el Movimiento renueva su compromiso de trabajar para que cada lugar se transforme en un espacio de encuentro y colaboración, al servicio del bien común y de la paz.
Hoy han sido elegidos los 20 consejeros y consejeras generales del Movimiento de los Focolares, quienes, durante el nuevo mandato, acompañarán a la presidenta en su servicio.
Según lo establecido en los Estatutos generales, ellos, junto con la presidenta y el copresidente, tienen la función de representar a todo el Movimiento y de manifestar su unidad.
Posteriormente, serán llamados a desempeñar las tareas que la presidenta les confíe, en particular el seguimiento de los aspectos concretos de la vida del Movimiento (resumidos en los «siete colores») y el acompañamiento de las subdivisiones geográficas (las «zonas»). Cada uno, en su cargo, tendrá muy presente la unidad de toda la familia de los Focolares, custodiándola y promoviéndola en cada paso.
Hoy asumen este servicio tras haber recibido dos tercios de los votos de los miembros de la Asamblea General con derecho a voto y permanecerán en el cargo durante cinco años.
Stefania Tanesini con el equipo de Comunicación Multimedia y Servicios lingüísticos
En los últimos años el Oriente Próximo ha atravesado una de las fases más difíciles de su historia reciente. Guerras, inestabilidad política y emergencias económicas han afectado a millones de personas, obligando a familias enteras a abandonar sus propias casas y poniendo en peligro el acceso a los bienes más esenciales. En ese contexto, los proyectos realizados a través de los fondos recolectados para la Emergencia Oriente Próximo del Movimiento de los Focolares, dirigidos por AMUy AFN, han tratado de brindar respuestas concretas a las necesidades más urgentes. Alcanzaron en total a 3.337 personas, gracias a la utilización de 362.754 euros destinados a las intervenciones humanitarias.
Gaza: ayuda a los desplazados
El 7 de octubre de 2023 marcó el comienzo de una nueva fase del conflicto en la Franja de Gaza. Según las Naciones Unidas, alrededor del 90% de la población se vio obligada a abandonar su propia casa y casi toda la población se encuentra hoy afrontando niveles extremos de inseguridad alimentaria.
En colaboración con la red local, en particular con Cáritas Jordania y el Patriarcado Latino de Jerusalén, ha sido posible ayudar a 1.750 personas desplazadas. Las intervenciones han consistido en la compra y la distribución de bienes de primera necesidad, el sostenimiento alimentario y la acogida a centenares de personas en dos parroquias. Además de la comida y los medicamentos, se les ofreció un lugar seguro en donde encontrar resguardo y asistencia.
En 2024 la intensificación de los conflictos en el sur del Líbano provocó más de un millón de desplazados. Muchas familias tuvieron que dejarlo todo y buscar refugio en otro sitio.
Gracias a la colaboración con la asociación local Humanité Nouvelle se hospedó a 195 personas en las instalaciones del Centro Mariápolis “La Sorgente” y del Institut de Rééducation Audio-Phonétique (IRAP), en la provincia de Beirut. Allí los desplazados recibieron alojamiento, comida, asistencia médica, ropa y bienes para la higiene.
Una particular atención se le dedicó a los niños y a los adolescentes. Se organizaron 7 grupos para 39 estudiantes hasta los 15 años, permitiéndoles seguir el itinerario escolar incluso durante el desplazamiento. Actividades recreativas, momentos para compartir e iniciativas promovidas por jóvenes voluntarios contribuyeron a crear espacios de esperanza en una situación marcada por la incertidumbre.
Siempre en el Líbano se llevó a cabo el proyecto APOYEMOS Líbano, nacido para ayudar a la gente a afrontar el coste de los tratamientos médicos en un sistema sanitario cada vez más frágil. El proyecto alcanzó a 112 beneficiarios, ofreciendo ayudas para la compra de fármacos, contención psicológica y apoyo financiero para tratamientos hospitalarios.
Una ulterior intervención consistió en la ayuda a los pequeños productores agrícolas locales. A través de la iniciativa “From All Lebanon to All Lebanon” (De todo el Líbano a todo el Líbano) se les compraron a los pequeños productores bienes agroalimentarios y artesanales y fueron distribuidos a las familias desplazadas del área metropolitana de Beirut. Este proyecto involucró a 80 personas, contribuyendo tanto al sostén alimentario como a la tutela de las actividades económicas locales.
Tras más de catorce años de guerra, Siria sigue viviendo una situación extremadamente frágil. En 2024, durante una fase di transición política, muchas familias se encontraron de repente sin acceso al dinero por el cierre temporal de los bancos.
Gracias a la red local del Movimiento de los Focolares fue posible ofrecer una ayuda económica a 305 familias presentes en Alepo, Damasco, Homs y en otras ciudades, con un alcance de alrededor de 1.200 personas. Esta ayuda les permitió afrontar los gastos más urgentes en relación a las necesidades cotidianas, como comida, medicamentos y bienes de primera necesidad.
Un signo concreto de cercanía
Más allá de los números, estos proyectos cuentan sobre todo historias de solidaridad y de colaboración entre realidades locales e internacionales. El objetivo no ha sido solamente responder a la emergencia inmediata, sino también reforzar los vínculos de comunidad y sostener la resiliencia de las personas involucradas.
A cargo de la Coordinación Emergencias del Movimiento de los Focolares
Para dar un aporte para la Emergencia Oriente Medio, hacer click aquí
Te he sentido palpitar en el silencio profundo de una ermita alpina, en la penumbra del sagrario de una catedral vacía, en el pálpito unánime de una muchedumbre que te ama y llena las arcadas de tu iglesia de cantos y de amor.
Te he encontrado en la alegría. Te he hablado más allá del firmamento estrellado, mientras, de noche y en silencio, volvía del trabajo a casa.
Te busco y a menudo te encuentro.
Pero donde siempre te encuentro es en el dolor.
Un dolor, cualquier dolor, es como el sonido de la campanilla que llama a la esposa de Dios a la oración. Cuando aparece la sombra de la cruz, el alma se recoge en el tabernáculo de su intimidad y olvidando el tintineo de la campana, te «ve» y te habla.
Eres Tú, que vienes a visitarme. Soy yo que te respondo: «Heme aquí, Señor. Te quiero. Te he querido».
Y en este encuentro mi alma no siente su dolor, pues está como embriagada de tu amor, invadida por Ti, impregnada de Ti: yo en Ti, Tú en mí, a fin de que seamos uno.
Luego, abro de nuevo los ojos a la vida, a la vida menos verdadera, divinamente aguerrida, para conducir tu guerra.
Chiara Lubich en Meditaciones, Escritos espirituales/1, Ciudad Nueva, Madrid, 1995, p. 78
Tras la confirmación de su elección, Margaret Karram y Roberto Almada vuelven a lanzar un compromiso común: reavivar las relaciones, superar la indiferencia y caminar juntos por la paz.
“Con la gracia de Dios y la ayuda de ustedes, acepto. Me ha conmovido profundamente el Salmo 94 de la liturgia de hoy: “Escuchen hoy la voz del Señor, no endurezcan su corazón”. A esta nueva llamada renuevo mi “sí”, mi plena adhesión a Dios junto a todos ustedes, al servicio de la Iglesia, del Movimiento y de la humanidad ”.
Estas son las primeras palabras de Margaret Karram, pocos minutos después de su elección como presidenta del Movimiento de los Focolares, el 12 de marzo de 2026, para un segundo mandato de cinco años.
Fue reelegida por las 261 personas con derecho a voto, en representación de las comunidades de los Focolares de los cinco continentes, que del 1 al 21 de marzo participan en la Asamblea General.
El nuevo copresidente es Roberto Almada, focolarino sacerdote argentino, elegido también por mayoría de dos tercios. Sucede a Jesús Morán, que ha concluido su segundo y último mandato (según el Decreto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida del 11 de junio de 2021).
“Acepto esta elección con la gracia de Dios y la protección de la Virgen —declaró Almada— y lo daré todo, con mis fuerzas, mi inteligencia y mi corazón; ¡pueden contar conmigo!”.
Las elecciones han sido confirmadas por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, como autoridad competente de la Santa Sede, de conformidad con lo previsto en los Estatutos Generales del Movimiento de los Focolares (Obra de María, arts. 79 y 88).
Margaret Karram, una vida al servicio del diálogo
Margaret Karram es la tercera presidenta de los Focolares, después de la fundadora, Chiara Lubich. En 2021 sucedió a María Voce, fallecida el pasado 20 de junio.
Árabe cristiana, nacida en Haifa (Israel), se formó en un contexto multirreligioso, madurando desde joven un fuerte compromiso con el diálogo entre culturas y credos diferentes. En Estados Unidos, hizo la licenciatura en Judaísmo en la American Jewish University de Los Ángeles, para asumir después cargos de responsabilidad en el Movimiento en Tierra Santa, trabajando paralelamente durante 14 años en el Consulado General de Italia en Jerusalén.
Reconocida a nivel internacional por su contribución al diálogo interreligioso ─premios Mount Zion (2013) y Santa Rita (2016) ─, participó en la Invocación por la Paz en los Jardines Vaticanos en 2014 junto al papa Francisco y los presidentes de Israel y Palestina. Elegida en 2021 presidenta del Movimiento de los Focolares para un primer mandato, ha intensificado la acción del Movimiento en el diálogo ecuménico e interreligioso. Se ha reunido con el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, y ha participado como invitada en el reciente Sínodo de la Iglesia católica.
En 2023 fue nombrada miembro del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Ha realizado viajes a Asia, América, Europa y el Pacífico para reunirse con las comunidades de los Focolares y con organizaciones comprometidas con el diálogo interreligioso. Entre sus actividades más recientes: el Genfest 2024 en Brasil, el foro por la paz en Estados Unidos en 2025 y la Conferencia internacional por el décimo aniversario de la Laudato si’. Autora, junto con Monica Mondo, del libro Per non sfiorarci invano (2023, Ed. Francescane), en 2025 publicó Prossimità, via alla pace – Pagine di vita (Ed. Città Nuova), dedicado a la cultura de la fraternidad y el diálogo.
Roberto Almada es el nuevo copresidente de los Focolares
Roberto Almada es un focolarino sacerdote argentino, médico psiquiatra y psicoterapeuta. Doctor en filosofía, fue uno de los promotores de la Escuela de Logoterapia en Uruguay y Paraguay. Forma parte del grupo que coordina itinerarios de acompañamiento espiritual y psicológico en el Instituto Universitario Sophia para América Latina y el Caribe y en el Instituto Logos de Caserta (Italia). Su actividad pastoral se ha centrado en el ámbito familiar a través del Movimiento Familias Nuevas, donde sigue proyectos de acompañamiento a parejas.
Autor del libro El cansancio de los buenos sobre las dinámicas del burnout, [agotamiento] traducido a varios idiomas (en Italia: «Il burnout del buon samaritano», Ed. Effatà) y coautor de Desafío Parejas, ambos publicados por Ciudad Nueva. Fue colaborador del Centro Internacional de los Focolares en Rocca di Papa (Italia) de 1999 a 2009 y consejero de dicho Centro de 2014 a 2021. Hasta 2026 vivió en Buenos Aires, comprometido con el Movimiento del Cono Sur en los ámbitos de la evangelización, acompañando a comunidades locales donde facilitó procesos de reorganización y cohesión, y del estudio.
Ha adquirido una notable experiencia en el ámbito eclesial y formativo en varios países de América Latina, entre ellos Colombia, El Salvador, Chile, Uruguay, Paraguay y Argentina; ha acompañado a sacerdotes, comunidades religiosas y docentes católicos a través de cursos y ejercicios espirituales, prestando especial atención al apoyo en momentos de cansancio pastoral y al redescubrimiento del sentido de la misión. También ha trabajado en el acompañamiento de los jóvenes y, en el ámbito social, con personas migrantes.
¿Qué hace la presidenta del Movimiento de los Focolares?
Según los Estatutos generales, la Presidencia estará siempre a cargo de una focolarina consagrada con votos perpetuos: una elección que remite a una presidencia laica y femenina, deseada por la fundadora Chiara Lubich y confirmada por San Juan Pablo II. La presidenta está llamada a acompañar “con espíritu de unidad” a las comunidades de los Focolares presentes en 150 países, que abrazan el mensaje evangélico de la fraternidad universal en el contexto de una pluralidad cultural, social y religiosa. Entre sus tareas figuran la guía y la orientación de un movimiento que afronta los desafíos locales y globales de nuestro tiempo, y que está llamado en particular a sanar las fracturas personales y sociales de la existencia humana. Los Estatutos también recuerdan el estilo con el que la presidenta debe ejercer su responsabilidad: un liderazgo basado en el servicio y en la caridad evangélica, según la invitación de Jesús a hacerse siervos de todos (cf. Mc 10,44). Se le pide que sea constructora de puentes, promotora de la unidad y testigo del mensaje central de la espiritualidad de los Focolares, haciéndose su portavoz con coherencia y dedicación.
El rol del copresidente
El Copresidente ─elegido entre los focolarinos sacerdotes del Movimiento de los Focolares─ está llamado ante todo a trabajar en estrecha colaboración con la presidenta, compartiendo con ella las decisiones y contribuyendo a garantizar el discernimiento y la cohesión del Movimiento. Además de esta función principal, el copresidente colabora en la dirección general de la Obra, aportando su contribución a las cuestiones más relevantes y velando por la plena conformidad de la vida del Movimiento con la fe y la doctrina de la Iglesia.
La Asamblea de los Focolares continúa
En los próximos días, la Asamblea está llamada a elegir también el nuevo órgano directivo de los Focolares, es decir, a los consejeros generales, que serán los colaboradores más cercanos de la presidenta, y a debatir propuestas de modificación de los Estatutos generales.
El 21 de marzo, los participantes y observadores de la Asamblea serán recibidos en audiencia privada por el papa León XIV.
Con profundidad y realismo para orientar el futuro
La Asamblea General ha entrado en materia con un intenso trabajo de diálogo y co-elaboración. Del 6 al 11 de marzo, la Asamblea, en grupos, ha profundizado las nueve temáticas emergentes de las propuestas recibidas de personas y comunidades del Movimiento en todo el mundo. Los trabajos se llevan a cabo en 30 grupos, guiados por facilitadores según la metodología de la Conversación en el Espíritu, que promueve la escucha y el discernimiento. Están surgiendo propuestas y Líneas de acción compartidas, que se discuten en plenaria y luego se someterán a votación en la Asamblea.
Gobernanza, participación y responsabilidad – Emergen la exigencia de una participación más amplia, corresponsable e intergeneracional, y una gobernanza más sinodal y transparente. Se reflexiona también sobre las relaciones entre el Centro Internacional, las áreas geográficas y las comunidades locales, y sobre el significado del liderazgo a la luz del Carisma de la unidad.
Familia – En un Movimiento compuesto por vocaciones, edades y culturas diferentes, la familia es un tema transversal. En algunas sociedades se descuidan sus retos: la Asamblea debate cómo volver a situarla en el centro, reconociendo la riqueza y la complejidad de las diferentes situaciones culturales.
El Movimiento de los Focolares en la Iglesia católica – Se profundiza la relación con la Iglesia católica como intercambio de dones: el Carisma de la unidad crece dentro de la Iglesia universal y local. En el centro del debate está la formación sobre el diálogo y las relaciones con las Iglesias locales y los demás Movimientos eclesiales.
Relaciones entre personas de varias Iglesias: El ecumenismo es un reto vital para un Movimiento que reúne a personas de muchas Iglesias cristianas. Se siente la necesidad de hacer crecer el sentido del «nosotros», cuidando los lenguajes y los gestos que favorezcan la estima y el conocimiento mutuos. La Asamblea se plantea qué decisiones formativas, culturales y operativas pueden reforzar la dimensión ecuménica en todos los ámbitos.
Paz y ecología integral – Cuidar la tierra y construir comunidades inclusivas son dos aspectos inseparables. Se trabaja para definir mejor el compromiso del Movimiento, traduciendo los valores en acciones locales y globales: proyectos ecológicos, itinerarios de formación para la paz y la reconciliación de comunidades y pueblos.
Transmisión del Carisma – ¿Cómo hablar hoy de nuestro Carisma de la unidad? ¿A quién y con qué lenguaje? En un mundo muy cambiado, surge la necesidad de nuevas narraciones capaces de llegar a las generaciones de hoy y del futuro.
Diálogo y polarización – El diálogo Es una opción fundamental en un contexto marcado por divisiones culturales, políticas y religiosas, incluso dentro del Movimiento. Se reflexiona sobre cómo promover itinerarios formativos adecuados y una cultura acogedora que recomponga las fracturas.
Vivir la unidad hoy – Formar la conciencia, respetar la libertad personal y vivir la comunión son temas muy sentidos. Se explora cómo mejorar las actitudes, las estructuras y los lenguajes para que realmente sostengan la dignidad y la madurez vocacional de todos.
Comunicación, medios de comunicación e inteligencia artificial – Las nuevas tecnologías abren oportunidades, pero también plantean interrogantes. Se debate sobre estrategias comunicativas, el uso consciente de los medios de comunicación, la implicación de los jóvenes y los aspectos éticos relacionados con el desarrollo de la inteligencia artificial.
La proximidad que une: Voces judías e islámicas en diálogo
Cada jornada comienza con una meditación o reflexión, guiada también por personas de diferentes Iglesias cristianas y fieles de otras religiones. El 9 de marzo, con el rabino David Goodman de Jerusalén y el teólogo musulmán Adnane Mokrani, se profundizó en: «La proximidad en la tradición judía y en la tradición islámica»: una luz preciosa mientras Oriente Medio y muchos pueblos viven graves sufrimientos.
La cercanía física no es suficiente, dijo el rabino Goodman. La verdadera proximidad nace cuando acogemos las heridas del otro y dejamos que el otro entre en las nuestras. En Conexión desde Jerusalén, envió un potente mensaje de esperanza y reconciliación: hacer de la Asamblea una experiencia de auténtica proximidad. Adnane Mokrani subrayó que Dios siempre está cerca de nosotros, aún antes de que lo invoquemos: nos busca y nos acompaña también en el peligro. La proximidad, dijo, es lo que nos hace plenamente humanos, porque nos abre a la solidaridad y nos permite compartir el dolor del otro. Dejó la imagen de un triángulo —Dios, yo y el hermano— cuyo centro es el amor.
«Oremos para que, en este tiempo de oscuridad, Dios pueda revelar un nuevo paso para la humanidad en camino».
El programa previsto para los próximos días
12-15 de marzo – Elecciones de la presidenta, del copresidente y de los consejeros/as generales;
16 – 20 de marzo – Discusiones y votaciones sobre las propuestas de modificación a los Estatutos Generales y los Reglamentos;
21 de marzo – La Asamblea general será recibida en audiencia privada por el papa León XIV.
Stefania Tanesini con el equipo de Comunicación Multimedia y Servicios lingüísticos
Rabbino David GoodmanAdnane MokraniLuigino Bruni – Lorna GoldIl gruppo dei facilitatori
Las noticias que nos llegan constantemente desde Oriente Medio provocan una creciente consternación entre las muchas personas que desean sinceramente la paz y la seguridad para todos, y no solo para algunos. Lamentablemente, los llamamientos autorizados para que el conflicto armado dé paso nuevamente a la diplomacia, y las peticiones de oración por la paz parecen vanos e ingenuos.
Pero precisamente por la gravedad de los acontecimientos actuales, que lamentablemente se suman y se amplifican con otras crisis bélicas y humanitarias, se requiere una respuesta valiente y profética por parte de cada persona, de cada ciudadano que tenga en el corazón el bien común y la paz como lo primero entre esos bienes.
También el Movimiento de los Focolares, que tiene comunidades que viven en muchas de las zonas objeto de conflictos, renueva su compromiso a varios niveles: desde las ayudas de emergencia para las poblaciones más frágiles, obligadas a vivir en la incertidumbre y el miedo y privadas de cualquier forma de sustento, hasta las acciones de ciudadanía activa ante sus instituciones y en la sociedad civil.
Por eso, la Coordinación de Emergencias del Movimiento de los Focolares renueva su llamamiento a la solidaridad para ayudar a los miles de familias desplazadas: muchas han perdido su casa, otras buscan refugio en estructuras que reabren sus puertas a pesar de los recursos cada vez más limitados. En este escenario en constante cambio, queremos permanecer al lado de quienes sufren, dispuestos a apoyar iniciativas locales de acogida y ayuda concreta.
Cada contribución permitirá llevar alivio inmediato e imaginar, juntos, caminos de esperanza y reconstrucción.
Invitamos a todos a unirse a este compromiso: la paz también se construye así, eligiendo no volver la espalda para no ver.
O también a través de transferencia bancaria a las siguientes cuentas corrientes:
Azione per un Mondo Unito ETS (AMU) IBAN: IT 58 S 05018 03200 000011204344 presso Banca Popolare Etica Codice SWIFT/BIC: ETICIT22XXX
Azione per Famiglie Nuove ETS | Banca Etica – filiale 1 di Roma – Agenzia n. 0 | Codice IBAN: IT 92 J 05018 03200 000016978561 | BIC/SWIFT: ETICIT22XXX
Motivo: Emergencia Oriente Medio
En muchos países de la UE y en otros países del mundo existen ventajas fiscales para este tipo de donaciones, según las distintas normativas locales.Los contribuyentes italianos podrán obtener deducciones y desgravaciones fiscales, según la normativa para los Entes del Tercer Sector (ETS).
Foto gentileza del Patriarcado Latino de Jerusalén