«Hay preguntas realmentedifíciles: ¿por qué existe la muerte?, ¿por qué las guerras, la violencia, las separaciones, la brecha entre ricos y pobres?… A menudo hablaba de estos asuntos con los amigos de la universidad – estudio idiomas y literatura en la Universidad de Porto, en el norte de Portugal – pero nadie lograba satisfacer mis inquietudes. Un día alguien me habló del Evangelio y me propuso vivirlo. No puedo creerlo, contesté, conozco a mucha gente que se profesa cristiana, y yo con ellos, pero después de dos mil años las cosas siguen iguales. Dado que por fin alguien me estaba realmente escuchando, mi desahogo de dudas y prejuicios continuó por un buen rato. Cuando llegó la hora de dejarnos, a esa persona le quedó sólo el espacio para una única palabra: “¡Prueba!” En Porto vivo en un apartamento con otras chicas. Ese día fui la única que se quedó en casa porque debía preparar un examen. Una mujer pobre tocó la puerta. Mi primer impulso fue despacharla a las apuradas, pero me detuvo ese “prueba” que de vez en cuando volvía a flote y me cuestionaba. En casa no había mucho, pero encontré algo para darle a esa mujer. Después de un tiempo, llamó mi madre quien, estando en la ciudad para un control médico, quiso asegurarse de que yo estuviera en casa: tenía una bolsa de frutas y carne para nosotros. Mi corazón estaba lleno de alegría, no tanto por esa abundancia que nos habría alimentado por toda la semana, sino porque era la confirmación de que el Evangelio es verdadero. Lo poquito que acababa de dar a esa mujer, se me había devuelto centuplicado, según la promesa “Den y se les dará”. Empezó así una nueva relación con Jesús, que se fue consolidando cada vez que intentaba reconocer su rostro en la persona que me pasaba al lado. Por mi cumpleaños había recibido un par de guantes de piel. Hacía tiempo que los esperaba porque aquí a veces uno se congela. En el bus vi a una mujer que temblaba por el frío. Y ¿si le diera mis guantes? Tal como lo pensé lo hice. Esa vez, de hecho, quise jugar al anticipo, porque con ese regalo de cumpleaños, Jesús ya me había dado el céntuplo, así que podía dar y le di mis guantes a ella que los necesitaba más que yo. Estaba yendo a clases, cuando me detuvo una señora con un niño en sus brazos, que lloraba. No quería atrasarme, me justifiqué conmigo misma intentando alejarme. Pero dentro de mi surgió un pensamiento: “¿Cómo puedo decir que amo a Dios a quien no veo, si no amo al hermano a quien veo?”(cf 1 Gv 4,20). Miré el reloj y casi no lograba resistir al pensamiento de irme, pero luego me detuve y me interesé en su situación. Me contó que acababa de dejar a su hijo muy débil en el hospital. Con su esposo y sus 8 niños, vivían en dos míseras habitaciones. En ese momento, estando sola, no pude hacer mucho, pero le prometí que iría a visitarla. Ese mismo día hablé de ella con otros jóvenes y familias de la comunidad de los Focolares que había empezado a conocer, y cada uno de ellos se ofreció para ayudar en lo que podía. Juntos atendimos a sus primeras necesidades (comida, ropa, cosas para la casa) y organizamos unos turnos para ayudar a los niños en las tareas y para hacerlos jugar mientras la madre estaba con el otro hijo en el hospital. Al mismo tiempo, tratamos de entender cómo hacer presente la situación a la Alcaldía, pidiendo una vivienda digna. Después de algunas semanas, por fin, llegó el tan esperado camión del Municipio para la mudanza a una vivienda social. A mí me tocó el privilegio de llevar al niño más pequeño a la nueva casa. Nunca olvidaré ese viaje en bus con el bebé entre mis brazos que dormía serenamente, desconociendo el cambio que yo advierto desde que me puse a vivir el Evangelio. Ahora los grandes interrogantes, que aún existen, ya no quedan sin respuesta: sé que haciendo el primer paso no sólo se involucran a otras personas en amar, sino que además se puede realmente influir en la sociedad».
El 15 de Mayo de cada año se festeja el Día Internacional de la Familia, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el 1994. El tema de este año es “Madres y Familias: Desafío en un Mundo que Cambia” y se concentra en el importante rol de las madres al interno de las familias y de la comunidad del mundo.
Era a finales de 1945, en Trento (norte de Italia), recién había terminado la guerra. Marco tenía 19 años y atravesaba una profunda crisis espiritual. Un religioso amigo lo invita a un encuentro. Una joven, un poco más grande que él, hablaba de Dios con un fervor y una convicción que no dejaban dudas”, recordará. Esa joven era Chiara Lubich; la rodeaba un grupo de chicas que, como ella, habían elegido a Dios como el ideal de sus vidas. En breve tiempo, Marco se convierte en el primer joven en seguirla: el primer focolarino. La familia Tecilla era una familia sencilla: el papá era panadero, la mamá enfermera, una hermana y tres hermanos. «Recuerdo que en los meses de frío se abrigaba con una capa –cuenta Marco- y yo lo acompañaba de una panadería a otra donde tocaba la puerta pidiendo trabajo o un poco de pan para darnos de comer. Sólo después descubrí que mientras me llevaba mi mano con una, con la otra iba pasando las cuentas del Rosario». A pesar de la pobreza material, la suya fue una infancia serena y vivaz. Habiendo cumplido 14 años y terminado la escuela profesional empezó a trabajar como aprendiz en una empresa comercial. En enero del ’43 fallece el papá. Estalla la guerra y llegan los bombardeos a Trento. La familia Tecilla se refugia en las montañas. Marco evita que lo llamen a las armas haciendo el servicio civil. Y en tanto lo contratan como obrero en el ferrocarril Trento-Malè. Su hermana María empieza a frecuentar a menudo retiros espirituales y busca vestidos para los pobres. La familia y también Marco, considera que este comportamiento es “exagerado”, hasta que le llega una invitación, a través de un amigo religioso y su encuentro con Dios Amor. Desde que conoció a Chiara y al primer grupo de chicas, iba a menudo a la “casita” de la Plaza Cappuccini, donde vivían, para hacer pequeñas reparaciones. Se siente atraído por el clima sobrenatural que allí se respira. «Una noche –recuerda- tuve que hacer una reparación más larga que de costumbre. Chiara estaba cociendo sentada junto a una mesa. Repentinamente se dirigió hacia mí y me dijo: “Si Jesús viniera hoy, sería Jesús 24 horas sobre 24, que trabaja, reza, come, descansa… hoy sería un Jesús electrotécnico, como tu…”». Marco quedó muy impresionado por «esta nueva visión cristiana. Veía abrirse ante mí un horizonte nuevo, lleno de luz. Cuando salí de la “casita” el cielo estaba lleno de estrellas. Empezaba para mí una nueva vida, tenía que cambiar la página y abandonarme entre los brazos de ese Dios que se me había manifestado como AMOR». Marco siente que Jesús lo interpela: «Si quieres ser perfecto ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, después ven y sígueme. Seguir a Jesús, ese era mi camino». La noche el 27 de noviembre de 1948, nace el primer focolar masculino, con Livio quien, mientras tanto se había sumado. Marco entonces no sabía que lo esperaban, en los años que vendrían, ¡treinta mudanzas! De hecho el Movimiento naciente se extiende rápidamente a todo el mundo y Marco se moverá a tantas ciudades de Italia… En el ’53 va a Innsbruck, en el ’58 a Uruguay, Argentina, Brasil y Chile; en el 60’ va a Trieste y después, del otro lado de la Cortina, a Zagreb. El 22 de noviembre de 1964 es ordenado sacerdote y regresa a Brasil hasta el ’67, y nuevamente vuelve hasta el ’71. Después, va al sur de Italia y luego a Milán, Padua y finalmente a su ciudad Trento donde regresa después de 31 años. Es entonces que encuentra el terreno para el naciente Centro Mariápolis de Cádine y participa en el proyecto que Chiara Lubich lanza en el 2001: Trento ardiente. A finales de ese año Chiara lo llama al Centro del Movimiento, a Rocca di Papa (Roma), donde permanecerá los últimos años de su vida. «Era incontenible su alegría cuando venía a Loppiano a dar clases de Espiritualidad a los miembros de todas las escuelas –recuerda Redi Maghenzani, quien vivió con el 20 años-, dedicaba una atención especial a las nuevas generaciones de focolarinos y focolarinas. Nos deja una estela de luz que no se puede apagar». «Marco, sembró amor en muchas partes del mundo –recuerda Armando Droghetti, focolarino que lo acompaño en los últimos años-; ese amor que hizo nacer la unidad entre gente de todas las condiciones sociales y culturales, como testimonian las innumerables personas que pasaron a visitarlo en estos últimos meses, especialmente desde hace un año pequeños ictus dejaron consecuencias en distintos niveles. Pero, mientras todo decae en Marco (sus cuerdas vocales están cada vez más débiles y las piernas paralizadas) esta situación nos impulsa a todos, Marco a la cabeza, a acrecentar el amor recíproco. Sobre la base de una vida espiritual y de unidad cada vez más intensa en el focolar, también la inesperada crisis del 8 de mayo nos encuentra a Marco y a nosotros preparados. En un breve momento en el que parecía recuperarse dijo con seguridad: “Yo sólo debo ser purificado”. Recibe al médico, con ojos luminosísimos que envuelven con su amor. Y es ésta también la impresión de tantos que vinieron a darle un último saludo. Decían que, más allá de la sensación de orfandad que experimentaban con su partida, era más fuerte la realidad a la que Marco los había preparado diciendo siempre que él era nada y que Dios es todo y que nosotros vivimos sólo en Él».María Voce, presidente de los Focolares, pone en evidencia entre otras cosas que «Marco deja en nosotros la huella de la radicalidad de los primeros tiempos del Movimiento con su fortaleza y fe en el carisma de la unidad, con la pureza de su vida evangélica».En una entrevista que concedió el 31 de marzo de 208, pocos días después de la muerte de Chiara Lubich, Marco dijo con fuerza: «Mientras tenga un poco de aliento, un poco de respiro, mi deseo es poder donar todo de mí mismo a las nuevas generaciones. Estoy seguro que quien vendrá después de nosotros hará cosas más grandes que las nuestras, precisamente por la riqueza que transmite el carisma de la unidad, que no morirá nunca».
«Como madre María fue una madre ejemplar; y por lo tanto llegó a ser y sigue siendo nuestro modelo de maternidad. No sólo fue digna de la divinidad del Hijo, por la cual transformó su corazón en templo, sino que fue digna también de la humanidad de él, de tal suerte que si él no sólo fue hombre, sino el Hombre perfecto, ella no sólo fue una mujer, sino la Mujer, que vivió en sí misma en forma unitaria vivió en sí ambas vidas, es decir enteramente humana y divina: toda para Dios y toda para el Hijo, y a través de Él, para la humanidad. Así nos enseñó y nos sigue enseñando cómo vivir armoniosamente la vida del espíritu y de la carne, en santidad y castidad, haciendo de ésta una custodia de aquella. Esta vida humano-divina incluyó sobre todo las alegrías de la divinidad –el amor del Esposo, el Espíritu Santo-, y los sufrimientos de la humanidad, -privaciones, maledicencias, persecuciones y finalmente el asesinato en la cruz. De María las madres en especial, y las mujeres en general, o mejor todos los seres racionales, han de aprender esta integralidad, que hace que la existencia sea plena: pues si se desatiende el elemento espiritual o se descuida el elemento material, se cae en el defecto o hacia la humanidad o hacia la divinidad. María asumió y armonizó, en la justa medida jerárquica, según el modelo del hombre-Dios, esta doble realidad: fue virgen y fue madre; y resolvió siempre el dolor con el amor. Fue a mujer fuerte: porque Dios estaba con ella. Divinamente fuerte. Según este modelo se forjaron millones de criaturas, sobre todo las madres, las cuales, al igual que María se revigorizan en Dios, volviéndose siervas de Su voluntad, y no dan cabida a cualquier rumor, como las mujeres vacías: vacías del Espíritu Santo. «Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?». Un lema que le gustaba mucho a Santa Cabrini, que se formó según el modelo de María Virgen y Madre, como le gustó a miles de ilustres mártires y a millones de víctimas desconocidas de la miseria, de la persecución, de la guerra, de la desgracia: mujeres y hombres humildes que conservaron y conservan vigorosamente en su corazón todo tipo de pena, mirando a María. Quien fuera y sigue siendo la fuente de la energía: madre de un amor más fuerte que la muerte.Madre de Jesús y madre de todos: maestra. San Bernardo nos enseña que Dios quiso que nosotros obtuviéramos todas las cosas a través de las manos de María, madre de gracia y de misericordia. Se dice: pero el mediador de las gracias es Jesús. Cierto, pero Jesús es nuestro hermano, nuestra carne, hecho así por María, y dirigirse a Él a través de María es interponer entre él, el ofendido, y nosotros, los ofensores, a la madre. Inicia así una cadena mediante la cual María escucha al pecador. Jesús escucha a María, el Padre escucha a Jesús, y el Espíritu Santo circula entre ellos. Jesús vino a nosotros por medio de María: nosotros vamos a Jesús por el mismo trámite; como un cauce por el cual transita la vida de Dios a los hombres y regresa de los hombres a Dios. El cristiano hace valer, mediante los labios de la Madre, su fraternidad con Cristo: su parentesco con Dios. – Mater Dei et mater mei – invocaba ingenuamente la piedad medieval, es decir: -¡Madre de Dios y madre mía!- Un pensamiento que Silvio Pellico (1) tradujo en estos versos: Virgen Consoladora, esperanza de los atribulados, eres nuestra madre y al mismo tiempo ¡eres la madre del Salvador! Por lo tanto gracias a María la convivencia se vuelve un circuito familiar, donde circula la vida de Dios». De Igino Giordani, Maria modello perfetto, Città Nuova, Roma, (1967) 2012, pág. 81-85, 108-109. (1) Escritor, poeta y patriota italiano, nacido en 1789 y fallecido en 1854, conocido sobre todo por ser el autor de “Le mie prigioni” (“Mis prisiones”).
“Saludo a los participantes de la semana ecuménica promovida por el Movimiento de los Focolares y los exhorto a continuar el camino común de la unidad, del diálogo y de la amistad entre las religiones y los pueblos”. Con estas palabras el Papa Francisco, a conclusión de la audiencia general del miércoles 8 de mayo, ha saludado a los miembros del movimento fundado por Chiara Lubich participantes de la Semana Ecuménica que se concluyó el 13 de mayo en Castel Gandolfo (Roma).
Mientras el Santo Padre va a rezar por la paz a Fátima, publicamos fragmentos de un artículo de Chiara Lubich publicado en el Osservatore Romano, en 1984, con motivo del Jubileo de las Familias. El evento de Fátima, afirma Chiara, llama también a la familia a la conversión y a la fidelidad al Evangelio. «[…] Cuando el Papa (Juan Pablo II, ndr) dio lectura al acto de consagración de la humanidad a María, comenzó con estas palabras: «La familia es el corazón de la Iglesia. Desde este corazón se eleve hoy un acto de particular entrega al Corazón de la Madre de Jesús». Y así, de corazón a Corazón, en esta intensa comunión que se había creado con la celebración de la Eucaristía, surgió del corazón del Padre universal, inundado de preocupación por las necesidades de la Humanidad, la oración de consagración a la Virgen María, para que cuide muy especialmente a la familia humana. El Papa estaba allí, arrodillado ante la blanca imagen de la Virgen de Fátima. En aquel momento, para muchos de los que estábamos allí presentes, era imposible no recordar el 13 de mayo de 1981, día del atentado […] Ahora en la Plaza de San Pedro, abarrotada hasta lo inverosímil, ante la Virgen de Fátima, estaban reunidas simbólicamente junto al Papa – como flor surgida de su dolor y de su sangre- todas las familias de la Iglesia, signo de todas las familias del mundo. Así el Santo Padre, al confiar el mundo a María, podía contar no sólo con la comunión de todos los Pastores de la Iglesia, “formando un cuerpo y un colegio”, sino también con la plena adhesión de los hijos de la Iglesia representados por muchas familias de muchas naciones. […] Y en la oración con la que concluyó su homilía, pidió esta gracia: “Haz que el amor, reforzado por la gracia del sacramento del matrimonio, se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis, por las que pasan a veces nuestras familias”. Todas estas relevantes coincidencias y estas expresiones, nos permiten realmente captar […] el sentido profundo de esta consagración que no puede dejar de motivar a las familias cristianas a vivir –con la ayuda y el ejemplo de María- el proyecto luminoso y fascinante que Dios tiene para la familia en todas sus expresiones: el amor conyugal, según el plan de Dios, signo del amor de Cristo por su Iglesia hasta la total entrega de sí mismo; la paternidad y la maternidad, como participación del amor fecundo del Creador; la paz y la armonía que supera todas las tensiones y dificultades, como fruto de una caridad cada vez más viva y proyectada tenazmente a mantener la presencia espiritual de Cristo en la familia y, con Él, la unidad del pensamiento y de la acción; la apertura de comunión y de servicio hacia otras familias. […] El mensaje de Fátima, que llama a todos a la conversión y fidelidad al Evangelio, se convierte así en la respuesta de la consagración de la familia, un compromiso de renovación para que resplandezca más el rostro de la Iglesia, que en la familia cristiana tiene como el signo de su ser “familia de Dios”, morada acogedora para todos los hijos dispersos, llamados a la casa del Padre e invitados a entrar en ella por el corazón maternal de la Madre de Jesús». Chiara Lubich
Los jóvenes de Japón corren conectándose en directo con los de Seúl, Corea del Sur, imaginando un futuro de paz. Ninguno de ellos hoy recuerda las antiguas fracturas que dividen las dos orillas del Mar de Japón. En Viena, 300 atletas de Austria, Eslovaquia, Hungría, Alemania y Suiza se encontraron para vivir juntos momentos de deporte y fraternidad. Entre los jugadores, hay también jóvenes prófugos pertenecientes a una iglesia sirio-ortodoxa. Haciendo un salto de 10 husos horarios, encontramos en Mexicali (México) y Calexico (California, USA), a un centenar de adolescentes que convergen en el muro que los divide. Odio y racismo, hoy, no tienen lugar. Pasa, o mejor dicho, corre desde Oriente hacia el Oeste, atravesando idealmente la superficie de la tierra con sus 24 zonas horarias, para pasar el testimonio de la fraternidad a cada latitud. Es la Run4unity, la carrera de relevos mundial organizada, como todos los años, durante los primeros días de mayo, por los chicos del Movimiento de los Focolares.La carrera cierra la Semana Mundo Unido, un período denso de iniciativas y proyectos en nombre de la paz y de la unidad entre los pueblos: desde el Ecuador, ocupados con la emergencia humanitaria por el terremoto, a Medan (Indonesia) con un concierto por la paz, hasta Goma, en la República Democrática de Congo, con las notas del festival Amani, donde habrá “tres días” de música y danza por la paz. Run4Unity es un recorrido por etapas que atraviesa las fronteras más candentes del planeta, en cada latitud, entre las 11 y las 12 según la hora local. A pie, en bicicleta, en roller, en bote o quietos en silencio, con una oración por la paz, también este año ha sido la carrera más contra corriente que pueda existir, presagio y anticipo de unidad. No cuenta la velocidad de los pies, sino la prontitud del corazón. Cada etapa se enriquece con eventos deportivos, acciones de solidaridad, experiencias de ciudadanía activa (especialmente en los lugares donde prevalece la soledad, la pobreza, la marginación), juegos y todo lo que puede servir para testimoniar que el mundo unido es aún posible, a pesar de las preocupantes tensiones y los signos que muestran otra tendencia. En Penang, Estado de Malasia occidental, la Run4Unity fue un UnityWalk, una caminata de 8 km, que contó con la participación de 1200 personas de todas las edades, pertenecientes a distintos grupos étnicos, culturas y religiones, entre ellos los hindúes, los musulmanes, los sikhs, los cristianos, los budistas. En India la carrera expresa el deseo de paz atravesando el centro de Nueva Delhi, desde Gandi Smriti, donde Mahatma Gandhi fue asesinado en 1948, hoy lugar sagrado, hasta India Gate, monumento nacional dedicado a todos los soldados que no volvieron nunca de la guerra. En Dresda (Alemania) la Run4Unity tuvo lugar dentro de la manifestación de iniciativa popular “Pulse of Europe” realizada para alentar a los ciudadanos a escuchar el “latido” de Europa porque, como dicen los organizadores del evento, “la Unión Europea era y es antes que nada una unión para garantizar la paz”. En Columbus, capital de Ohio (USA) se realizó en un centro juvenil que acoge chicos de un barrio marginado, con juegos, mensajes de paz y compartiendo la “regla de oro”. Después, realizaron la limpieza de las calles y compartieron sándwiches junto con los que viven en la calle. En Santa Lucía Utatlán (Guatemala) la carrera fue la ocasión de un programa multicultural que involucró a un millar de personas de distintas etnias, entre ellos también los jóvenes de la comunidad maya de Quiché. En Iglesias, Cerdeña (Italia), el Run4Unity asumió una forma muy particular, la de sensibilizar al desarme: de hecho en la zona de Domusnovas e Iglesias, está ubicada una fábrica de bombas y armas. De aquí parte el cargamento destinado a alimentar los bombardeos de las zonas que están en guerra. Muchachos y jóvenes del mundo imaginan un mundo distinto, sin guerras, sin muros, sin odio. Su mensaje corre de forma viral también por la web. Radioimaginaria, la primera radio de Europa completamente proyectada y a cargo de adolescentes, dedicó una línea directa a los eventos del Run4Unity en el mundo. Porque, dicen que «a los quince años se puede ya imaginar el mundo que vendrá» Escucha la transmisión de Radioimmaginaria
Malta, la más grande de las islas que componen el homónimo archipiélago engarzado en el Mediterráneo central, entre Sicilia, Túnez y Libia, en el primer semestre del 2017 está a la cabeza del Consejo de Europa, al haber asumido la presidencia de turno, por primera vez en su historia. La isla, cuyo símbolo es una cruz con ocho picos, emblema de las ocho bienaventuranzas, es la lengua de tierra más próxima a las tragedias que se consuman cotidianamente en esa tumba azul en la que se ha transformado el Mediterráneo, un empalme acuático entre África, Medio Oriente y Europa para quien trata desesperadamente de encontrar una nueva posibilidad de vida. En sus costas otro náufrago encontró reparo, después de catorce días a la deriva. Fue San Pablo, de regreso a Roma, alrededor del año 60 D.C. Según la tradición, el barco que lo transportaba a él y a otros 264 pasajeros naufragó después de una tempestad. Todas las personas a bordo llegaron a la costa nadando. Después de algún tiempo, fue invitado a la residencia de Publio, el gobernador romano quien estaba estacionado en las islas, curó a su padre de una terrible influencia. El gobernador se convirtió al cristianismo y fue el primer Obispo cristiano de Malta. De las raíces cristianas de Europa se habló en Valletta, la capital de Malta, el 7 y 8 de mayo pasados, la víspera de la fiesta de Europa, en ocasión del Foro sobre el Estado de la Unión Europea, “Towards a Europe of Hope, Healing and Hospitality”, promovido cada año por el Parlamento Europeo en la nación que tiene la presidencia. El objetivo es promover un diálogo inspirado en la visión fundadora de Robert Schuman. El primer día, después de la inauguración en la catedral anglicana, de un momento artístico, una oración dirigida a la esperanza y un corteo por las calles de Valletta hasta la co-catedral católica de San Juan, tuvo lugar la intervención del arzobispo Scicluna, seguido del de María Voce. La presidente del Movimiento de los Focolares propuso una reflexión sobre “Curación y Reconciliación”.
En la co-cattedral católica de San Juan, Maria Voce propuso una reflexión sobre el tema “Curación y Reconciliación”
En los días en los que se recuerda el nacimiento de esta “comunidad de pueblos”, de la que Schuman, en 1950, tuvo una intuición –proponiendo el histórico acuerdo de la administración conjunta del carbón y del acero, para hacer imposible cualquier forma de guerra entre Alemania, Francia y los países que seguidamente se fueron sumando –María Voce se preguntó ¿cuál podría ser la chispa inspiradora de un acto tan extraordinario, orientado a llevar la reconciliación entre los pueblos postrados por el más terrible conflicto experimentado hasta entonces?, ¿quién habría podido inspirar a Schuman, Adenauer, De Gasperi, los estadistas cristianos considerados padres fundadores de Europa? La respuesta fue clara: «Nosotros queremos pensar que quien suscitó las ideas y la fuerza para construir Europa fue Dios. Dios que ha dado testimonio de su amor por los hombres hasta morir por ellos con una muerte atroz e infame, que hizo que se identificara con todos los dolores de la humanidad, comprendidos aquellos derivados de la violencia y de la guerra». A propósito de la cultura que nace de una profunda reconciliación, María Voce citó a Chiara Lubich: «Cada persona puede aportar una contribución en todos los campos: en la ciencia, en el arte, en la política, en las comunicaciones. Y mayor será su eficacia si trabaja junto con otros unidos en el nombre de Cristo. Es la encarnación que continúa. Asi nace y se difunde en el mundo, aquella que podemos llamar la ‘cultura de la Resurrección’». Pero, para que esto ocurra, «se requiere que nosotros los cristianos recorramos el camino hacia la plena y visible comunión, a sabiendas de que es determinante para la unidad de Europa y para servir mejor a la humanidad». Un camino que recientemente ha visto la realización de etapas históricas, como aquella de Lund, en Suecia, de Lesbo, en Grecia y de Cuba. «En un contexto europeo multicultural y multirreligioso hay necesidad de una nueva capacidad de diálogo, concluyó María Voce. Un diálogo que se puede apoyar en la Regla de oro, común a todas las principales religiones de la tierra». Resulta significativo reafirmarlo precisamente en Malta, ancla segura en el Mediterráneo, en la esperanza de que este mar en lugar de ser tumba azul vuelva a ser Mar-Nuestro, en donde Europa, África y Medio Oriente puedan encontrar la ruta de la paz.
«La unidad entre las Iglesias necesita de héroes, héroes en la fe, héroes ante la historia, necesita de héroes en la espiritualidad que tengan un espíritu humilde», son palabras del Papa Tawadros II en Alejandría (Egipto), durante la primera jornada de la amistad entre la Iglesia Copta Ortodoxa y la Iglesia Católica, en el 2015. Y el Papa Francisco, en su reciente viaje al Cairo, las hizo resonar: «Delante del Señor, que quiere que seamos “perfectos en la unidad” no es posible escondernos más detrás de los pretextos de divergencias interpretativas ni tampoco detrás de siglos de historia y de tradiciones que nos han convertido en extraños», e invoca la «comunión ya efectiva, que crece cada día», los frutos misteriosos y más que nunca actuales de «un verdadero y propio ecumenismo de la sangre», la importancia de «un ecumenismo que se hace en marcha… No existe un ecumenismo estático». Es ésta también la convicción de cristianos de muchas Iglesias, animados por la espiritualidad de la unidad de los Focolares, basándose en una experiencia que se lleva adelante desde hace algunos decenios. Y es precisamente en la actual corriente ecuménica, en la que se sitúan en primer plano los gestos, las palabras y las declaraciones refrendadas por los responsables de Iglesias, pero también un sinnúmero de iniciativas realizadas por cristianos en varias latitudes, que se enmarca la 59° Semana Ecuménica en curso en Castel Gandolfo (Roma), del 9 al 13 de mayo, en la que confluyen aproximadamente 700 cristianos de 70 Iglesias y Comunidades eclesiales, de 40 países. Días de comunión, espiritualidad, reflexión, vida compartida: una “Mariápolis ecuménica”, tal como muchos aman definir esta convivencia, que se presenta como un nuevo paso en el «diálogo de la vida» y en el «ecumenismo de pueblo». De hecho es en el «diálogo de la vida» que Chiara Lubich vislumbraba el aporte típico de la espiritualidad de la unidad a la plena y visible comunión entre las Iglesias. Es necesario «un pueblo ecuménicamente preparado». Con la clara conciencia de los muchos pasos que todavía quedan por dar y en el respeto entre todas las Iglesias, se trata de ahondar en el patrimonio común que ya une a todos. El título: “Caminando Juntos. Cristianos en el camino hacia la unidad”, se articula alrededor de un tema central de la espiritualidad de la unidad, Jesús crucificado y abandonado: el Dios de nuestro tiempo, fundamento para una espiritualidad de comunión. Con momentos de reflexión, de diálogo y testimonios de varias regiones del mundo. Las intervenciones del obispo Christian Krause (ex presidente de la Federación Luterana mundial), del Rev. Dr. Martin Robra (Consejo ecuménico de las Iglesias de Ginebra), del Obispo Brian Farrell (secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos) y de María Voce (presidente del Movimiento de los Focolares), se centran en el camino que se está recorriendo, 500 años después de la Reforma luterana. Un momento especial, a cargo de S.E. Gennadios Zervos, Metropolita de Italia y de Malta, del Patriarcado de Constantinopla, sobre el tema: “50 años del primer encuentro entre dos protagonistas del diálogo: el Patriarca ecuménico Athenagoras I y Chiara Lubich”. Además de la participación a la audiencia general con el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro, el programa incluye la visita a las Basílicas de San Pedro y de San Pablo Extramuros y la oración común en las catacumbas de S. Domitila y de S. Sebastián. Esta 59° Semana Ecuménica quiere ser también expresión del renovado compromiso ecuménico de los Focolares expresado en la reciente Declaración de Ottmaring, que formula también una promesa: hacer todo lo posible «para que nuestras actividades, iniciativas y reuniones, a nivel internacional y especialmente local, estén impregnadas de esta actitud abierta y fraterna entre los cristianos… confiando a Dios el camino de nuestras Iglesias para que se aceleren los pasos hacia la celebración común en el único cáliz».
El 10 de mayo de 2013, Tawadros II, Patriarca de la Iglesia ortodoxa copta, visitó por primera vez al Papa Francisco en el Vaticano. En recuerdo del histórico encuentro, a su regreso a Egipto decretó el “Día de la mistad copto-católica” que, desde entonces, se repite cada año el 10 de mayo. Recientemente, el Santo Padre devolvió la visita viajando a El Cairo.
«Marco Tecilla, el primer focolarino, es la perla che si suma esta tarde a la corona de María. Estamos todos junto a él en un abrazo que une cielo y tierra, con infinita gratitud». Con estas breves palabras, Maria Voce, presidente de los Focolares, ha anunciado ayer la muerte, de Marco Tecilla, primer joven que siguió a Chiara Lubich en el camino del focolar. El funeral se realizará mañana miércoles 10 de mayo, en Castel Gandolfo (Roma), a las 11:00 hs. de Italia.
La visita (2/7 de mayo) empezó con la participación, el 2 de mayo, en el seminario promovido por “Comunión y Derecho”, en una sala del Palacio Presidencial, con el título “El Derecho como medio para la integración en una sociedad multicultural”. Participaron unos 70 expertos en los ámbitos de la inmigración, la educación e el trabajo. Entre ellos estaba el Comisario maltés para los refugiados, representantes del IOM y EASO Malta, Arnold Cassola, presidente del partido Alternattiva Demokratika, docentes y estudiantes de Jurisprudencia. La abogada María Voce, en su intervención, afirmó que la ley puede llegar a ser instrumento de integración en la sociedad “si superamos una visión exclusivamente formal, y nos esforzamos en mirar al Derecho como medio indispensable para contribuir a crear una realidad de comunión en el interior de la sociedad”. Citando la experiencia de Juntos por Europa, nacida por inspiración de Chiara Lubich, relató sus acciones que “aparecen como un signo profético de lo que Europa puede llegar a ser si sus ciudadanos quisieran compartir en mayor medida la común experiencia, que va más allá de las distintas culturas y de las pertenencias eclesiales”, dando voz, de esta forma, a “una Europa que, segura de sus propias raíces, se abre sin temores a quienes piden acogida y sabe que el amalgama de pueblos que la constituyó a lo largo de los siglos, puede a su vez amalgamarse con otros pueblos que contribuirán a su desarrollo”. Cada intervención fue sustentada por iniciativas concretas, como el proyecto TANDEM – presentado por Apollos Pedro originario de Biafra, pero residente en Italia – que promueve la paz y el diálogo, dando promoviendo las oportunidades de convivencia con personas de varias nacionalidades y religiones. El 4 de mayo, tuvo lugar el encuentro de María Voce con la Presidente de la República de Malta, Marie-Louise Coleiro Preca, a quien le ilustran las distintas expresiones del Movimiento de los Focolares en Malta; en especial las actividades de Humanidad Nueva y las iniciativas de chicos y jóvenes. La Presidente siguió con interés y, concluyendo, se despidió de los jóvenes con un caluroso abrazo. «Los Focolares son como una vitamina. El arte de amar difunde una paz positiva, en un mundo cada vez más narcisista y egocéntrico». Los chicos le entregaron el “Dado del amor”. Quien invitó a la Presidente de los Focolares fue la diócesis de Malta, a través de su Comisión Ecuménica, en ocasión del 40° aniversario de la fundación de la misma. En este contexto, el 5 de mayo, María Voce fue recibida por el Arzobispo Mons. C.J. Scicluna. En seguida después, ante unos 300 participantes, intervino en la conferencia sobre el tema: “Diálogo, ¿un estilo de vida?” Entre los presentes estaban el Arzobispo, el Presidente de la Comisión Ecuménica, el Vicario General, el Secretario de la Nunciatura de Malta, el Nuncio de Costa de Marfil (de origen maltés), un representante de la Iglesia Ortodoxa Rumana, dos personas del “Robert Schuman Centre for European Studies” y algunos miembros de organismos eclesiales. Recorriendo la rica historia delcompromiso ecuménico del Movimiento, María Voce explicó que el método del diálogo que Chiara Lubich promovió es el amor, “un diálogo entre personas, no entre ideologías o sistemas de pensamiento. Que debe necesariamente ser sostenido y sustanciado por la misericordia, la compasión, la caridad, sintetizada en la Regla de oro, presente en todas las culturas y religiones: “Todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos (Mt 7,12)”. “La única manera para explanar el camino a la unidad en la verdad es la de inclinarnos ante los demás en la actitud de lavarles los pies (cfr Gv 13) en vez de hacerles un lavado de cabeza. Se necesita mucha paciencia y humildad”. Finalmente se presentó la Declaración de Ottmaring,promulgada en Alemania el pasado 21 de febrero, en la que el Movimiento de los Focolares asume un mayor compromiso ecuménico. Concluyendo, el Arzobispo le agradeció a María Voce por el trabajo desarrollado por el Movimiento de los Focolares para “suscitar en las personas la sed de la unidad”. Y recordó la frase de Pablo VI: “El mundo escucha más a los testigos que a los maestros”. Lee los Focolares en Malta
El 9 de mayo se celebra en Europa la paz y la unidad. La fecha recuerda la histórica “Declaración Schuman”, con la que, el 9 de mayo de 1950, el entonces ministro de relaciones exteriores francés propuso la creación de un primer núcleo económico, con el fin de dar inicio la gradual construcción de una federación de Estados europeos, indispensable para mantener relaciones pacíficas. Con la primera etapa, Robert Schuman indicaba la gestión común del carbón y el acero, entre Francia y Alemania Occidental, pero, en el cuadro de una organización a la que habrían podido sumarse seguidamente también otros países. Se pusieron así las premisas para una integración mucho más vasta y comprensiva, a tal punto que la Declaración es considerada, simbólicamente, la fecha de nacimiento del largo proceso de paz y estabilidad que ha dado origen a la Unión Europea. La fiesta es la ocasión para acercar entre sí a las instituciones, los ciudadanos y los pueblos, acrecentando la conciencia de que los valores de la paz, de la integración y de la solidaridad deben ser puestos como base de la convivencia humana.
«Desde que nuestros padres se separaron, mi hermana y yo vivimos con nuestro padre. Es una situación muy difícil para mí, también por mi salud: sufro de asma y durante dos años tuve además problemas de corazón. Gracias a la cercanía de muchos jóvenes que tratan de vivir como yo la espiritualidad de la unidad, estos límites físicos no me impidieron vivir con entusiasmo mi compromiso cristiano. Como estudiante, en cambio, las cosas no iban muy bien. En la institución pública que frecuentaba no había muchas opciones de atención para estudiantes en mi situación y cuando supe que me tocaba repetir el primer curso del bachillerato, cambié de escuela. Ahí entendí mejor la importancia de la instrucción y la ventaja de poder alcanzar un título universitario. Al inicio del año las notas eran buenas: evidentemente la nueva motivación estaba funcionando. Una noche me agarró un terrible dolor de cabeza. Esperaba que durante la noche se me pasara porque en los días siguientes tenía que rendir muchos exámenes. Efectivamente por la mañana ya no tenía dolor de cabeza, pero apenas tomé los libros en mis manos, volvió más fuerte que nunca. Cada vez que intentaba concentrarme en un trabajo intelectual, pasaba lo mismo. Pasé por muchos hospitales, pero nadie lograba descubrir la enfermedad que padecía. Mientras tanto, el promedio de las notas disminuía mientras que el dolor de cabeza se había vuelto permanente. Mi padre ya no tenía plata para pagar a los médicos, así que acudí a los curanderos tradicionales, pero sin éxito. Agobiado por esta situación, me sentí invadido por fuertes dudas de fe. Me preguntaba: ¿por qué entre siete mil millones de personas esta situación me tenía que tocar precisamente a mí, justo cuando decidí comprometerme seriamente en los estudios? A pesar de mi rebelión, quise participar con los Gen de un fin de semana de formación. Fui allá sólo para ver a mis amigos y no porque creía en aquello. El encuentro empezó con un video-discurso de Chiara Lubich, pero yo estaba tan enojado con Dios, que ni siquiera lo escuché ni tampoco quise dar mi aporte en la comunión que se hizo después. Mucho menos me interesé por lo que decían los demás. Mi mente vagaba por otros lares. Pensaba que Dios se había olvidado de mí, que nadie podía entenderme, que esos encuentros no servían para nada. Sin embargo, en un determinado momento, me impactó un chico que decía que en los momentos difíciles podemos dar esperanza a los demás valorando nuestro sufrimiento personal. Más aún, que es precisamente ensimismándonos con Jesús crucificado y abandonado que encontramos la fuerza de amar a los demás. Esas palabras me sonaron como un desafío. Me dije a mí mismo: si Jesús en la cruz se hubiera echado para atrás, ¿qué haríamos nosotros hoy? Desde ese momento encontré la fuerza para aceptar mi situación y la certeza de que Dios es amor aún cuando permite el sufrimiento. Y aunque el dolor de cabeza seguía, volví a encontrar la alegría de vivir. Por amor a mi hermana y a todos, trataba de donar alegría a mi alrededor. Gracias a las oraciones de muchos, hoy me siento mucho mejor y si no hay nuevas sorpresas, puedo decir que recuperé mi salud».
Desilusionados de la política, desconfiados ante el compromiso social, prisioneros de una precariedad que les corta las alas a sus sueños. En suma tristes y sin esperanza. Así es como una reciente encuesta retrata la situación de tantos jóvenes españoles, casi una “periferia existencial” abandonada a sí misma. Sin embargo en su larga gira recién concluida, el Gen Verde encontró a jóvenes llenos de recursos, deseosos de vivir experiencias significativas y generosos al aceptar el desafío de experimentarlas. El conjunto propuso en numerosas ciudades españolas el proyecto Start Now. Su fórmula, bien ensayada, prevé cinco días de vida junto a los chicos: tres dedicados a talleres en donde las componentes del conjunto -22, de 14 naciones- se convierten en coach de canto, teatro, percusión y danza; uno de ensayo y el del espectáculo, ejecutado junto con los chicos; al final un momento de “retroalimentación” sobre la experiencia vivida. Son momentos en los cuales cada uno tiene la posibilidad de experimentar la fraternidad, de ver con sus ojos que lo que busca existe y se puede realizar. «Hay un antes y un después con respecto a los talleres – constata la irlandesa Sally McAllister, manager del conjunto –. Los chicos trabajan duro, no sólo desde el punto de vista artístico, sino también en las relaciones, en el encuentro con quien es distinto de sí, aprenden a manejar la complejidad cultural de las personas con las que interactúan, a saber captar su valor positivo y enriquecedor. En suma: la finalidad es permitirles hacer una experiencia humano-artística, que los ayuda a convertirse en personas capaces de contener, comprender y valorar al otro sin importar quien sea, pasando así del sentido de inseguridad, temor, incluso odio, a actitudes basadas en la confianza y la inclusión». No se proponen ilusiones, sino ideales e instrumentos para construir aquí y ahora, empezando por cada uno, el mundo que soñamos. Y en todas partes «los jóvenes son como el fuego, basta encontrar la mecha correcta y cuando se encienden ¿quién los puede detener?».Así ha sido en las varias etapas: Burgos, Jaén, Murcia, Huétor Tájar, Albacete, Pozuelo, Bilbao, Pamplona, Azpeitia, Talavera de la Reina… Cada una con matices y características irrepetibles, como cuenta más detalladamente el diario de viaje en el sitio del Gen Verde. Por doquier encuentros auténticos, acogida entusiasta. Como en Huétor Tájar, donde la bienvenida la ofreció una plaza repleta de familias, jóvenes, niños, con la música y las canciones del grupo en pantallas gigantes, al final unos treinta adolescentes alumnos de las escuelas de danza flamenca y gimnasia rítmica bailaron “Turn It Up” – reciente composición del Gen Verde – al ritmo del flamenco. ¿País de jóvenes tristes y sin esperanza, entonces? Todo lo contrario. Los ecos que llegan hablan claro. “Lloré, reí, bailé… pero sobre todo me llevo una gran esperanza en un mundo que tiene tanta necesidad de todo aquello”; “aprendí valores sin que nadie me dijera lo que tenía que hacer”; “después de pocos días de trabajo parecíamos una verdadera familia”; “he descubierto que las personas con un objetivo en común son más abiertas”; “no hubo nada teórico, hemos puesto en práctica todos juntos los valores de la fraternidad, el diálogo, la comunión que hemos aprendido durante el trabajo de estos días”; “Start Now es algo grandioso, un proyecto educativo, social, cultural, espiritual”. La palabra que puede sintetizar la herencia que ha dejado la gira la dijo uno de los tantos jóvenes encontrados. Sencilla y concreta, tiene el sabor del desafío y del compromiso: “Y si tenemos un sueño, no queremos realizarlo mañana sino hoy, si podemos”.
El Simposio Internacional Escuelas Inclusivas: innovación social, infancia y deporte se celebrará en el Palau Robert de Barcelona el jueves 13 de julio. El viernes 14 de julio en Castell d’Aro (Girona) tendrá lugar la Jornada de Sensibilización al deporte inclusivo. Y los días 15 y 16 de julio, también en Castell d’Aro, el Seminario Intarnacional, con comunicaciones, buenas prácticas y actividades outdoor. Estas convocatorias están dirigidas a profesores y maestros de educación física, educadores en general, profesionales sanitarios, deportistas y demás profesionales y estudiosos relacionados con el ámbito del deporte y la educación. El programa contará con la participación de expertos internacionales, buenas prácticas educativas, acciones sociales,… Pueden enviarse comunicaciones sobre los temas antes del 31 de mayo al correo electrónico del evento (tema, resumen e identificación de autoría e institución de procedencia, además de datos de contacto). La aceptación de dicha comunicación será notificada personalmente y podrá ser expuesta durante 10 minutos. Los idiomas uilizados durante el programa serán castellano, catalán e italiano. Se ofrecerá servicio de traducción en inglés. Más información en la invitación. Sport & Social Inclusion está organizado por Sportmeet, red internacional de deportistas y profesionales de este ámbito implicados en la construcción de un mundo unido a través del deporte
Confiarse en Dios «Ante la noticia de que estoy embarazada de gemelos nos confiamos a Dios. Teníamos ya seis hijos y mi marido ganaba poco. Un día una amiga, también ella embarazada, estaba pasando por un momento difícil económicamente. Le regalé varias cosas de mis hijos. Algunos días después, recibí de regalo de una tía dos conjuntos para bebé muy lindos y de valor. No sólo esto. Apenas nacieron los gemelos, mi marido tuvo un ascenso en el trabajo, con un notable aumento de sueldo. Esto nos alentó a confiarnos cada vez más en Dios». A.M. – BrasilUna pequeña luz «Estaba pasando por un momento confuso y problemático en casa. Eran días en los que, a veces, experimentaba momentos de oscuridad, de abandono. Pero una madre de familia como yo no debe nunca desanimarse: lo que importa es que yo ame a mi familia así como es. ¡Y sé que no estoy sola!. Constaté que sólo el desapego de mí misma, teniendo como modelo a María, me llevaba adelante. Comencé a vivir así y Dios me mandó una pequeña luz. Y si sigo moviéndome en el amor, esta luz crecerá y Dios la hará brillar sobre los demás». Margrit – SuizaExtraído de los escritos de un enfermo terminal «Estoy profundamente convencido de que el Señor nos ama siempre: cuando nos consuela y cuando nos pone a prueba, para hacer en breve tiempo de cada uno de nosotros una obra maestra Suya. Con el paso del tiempo, en mi vida cayeron muchas cosas inútiles, como las hojas muertas del otoño. Entre Él y yo, ahora, existe una relación más directa, sin intermediarios. Desde hace algunos años comencé a tener dificultades de salud. Hace poco se presentó otra, más seria, para la cual no se ha descubierto aún el medicamento. Me parece que mi vida está por desembocar en una angostura. Pero al mismo tiempo siento que Dios está más cerca que nunca y que mis días están en Sus manos». Filippo – ItaliaUn anciano religioso con parálisis «Desde que, hace algunos años, sufrí una parálisis en los miembros inferiores, debo combatir con la tentación de sentirme colocado en un “binario muerto”. Ahora que dependo totalmente de los demás y que el mundo, para mí, se ha convertido en una habitación, debo apoyarme en la fe para darle un sentido a mi vida y descubrir su valor. Es verdad, que desde mi condición, ya no puedo influir en acontecimientos cercanos y lejanos. Pero tengo la maravillosa aventura de vivir. Y todo puede convertirse en una ocasión de alabanza, de agradecimiento, de oración, de ofrecimiento. También Jesús en la cruz ya no hizo milagros ni anunció el Reino, pero siguió amando, es más, manifestó el amor más grande y más puro, dando la vida por nosotros. Estar en quietud no es inmovilidad». P. Vittorio – Italia
La carrera de relevos mundial promovida por los Chicos por la Unidad del Movimiento de los Focolares está por arrancar. Como todos los años, durante la Semana Mundo Unido, el primer domingo de mayo, de las 11.00 a las 12.00 m. (en los distintos usos horarios), el testigo recorrerá idealmente el planeta, a través de eventos deportivos, iniciativas de solidaridad y experiencias de ciudadanía activa, especialmente en los lugares donde prevalece la soledad, la pobreza, la marginación. En varias ciudades han sido involucradas personalidades del mundo del deporte y de la cultura, autoridades civiles y religiosas. El sitio web recogerá en tiempo real los aportes de las redes sociales. En las ediciones anteriores la carrera de relevos contó con la participación de más de 100.000 adolescentes en varias partes del mundo.
Una imagen entre todas, la palabra PAZ compuesta por todos los participantes, con caracteres cubitales, a los pies de la colina. Un sonido entre todos, ese aplauso, rítmico e inexorable, símbolo de uno y mil corazones dentro de la barca de la vida en donde somos todos viajeros, o migrantes. Una canción ente todas, “la esperanza es la voz del infinito que nos guía hacia la salvación”.Bajo una explosión de cañones cargados de color –del verde al fucsia- se cerró, simbólicamente, la cita tradicional del 1° de mayo en Loppiano, el encuentro internacional de los Jóvenes por un Mundo Unido 2017, injertado en la Semana Mundo Unido 2017, que este año se titulaba Pulse: Change your heart, change the world. Desde 1973, año de la primera edición, en la pequeña ciudad del centro de Italia confluye para la ocasión una multitud variopinta de miles de jóvenes provenientes de todas partes de Italia y de Europa, pero con representantes de todo el mundo. Una cita festiva, modelo exportable de convivencia pacífica a partir de los más jóvenes, una generación interconectada, con mayor tendencia a construir puentes que a levantar muros, por su misma naturaleza y cultura. Una jornada de intercambio, testimonios, música, danza, coreografías, bajo el símbolo de la paz y de la construcción de un mundo unido, en la que estuvieron comprometidos los jóvenes del Movimiento de los Focolares en colaboración con otras asociaciones y Movimientos, entre los cuales “Nuevos Horizontes”, la “Comunidad de San Egidio”, el “Centro internacional La Pira”, “Living Peace”, “Rondine”, “Barbiana”, “Economía sin armas”, “Il varco”, “No desde la guerra”. Significativa la presencia de varias Comunidades islámicas de Italia, con el aporte de los Imanes de Massa Carrara, Teramo, Trieste y del Veneto. La calidad artística la aseguraron los grupos musicales Gen Rosso y Gen Verde, la asociación cultural DanceLab armonía, y los cantautores Amara y Paolo Vallesi (quienes participaron en el Festival de Sanremo), y otros numerosos conjuntos provenientes de distintas ciudades de Italia. Todos unidos por una fuerte voluntad de paz y por el sueño de un mundo inclusivo, ecuo, fraterno. Con un entusiasmo que ni siquiera la lluvia logró apagar. Mientras los grandes de la tierra amenazan con nuevas y ruinosas acciones de guerra, que dejan desconcertada a la mayoría, en el palco del anfiteatro natural de Loppiano se alternan historias “de abajo”, auténticas, que si fueran replicadas al infinito cambiarían el curso de la historia. Como la de Mohamed, relatada por Luca, quien llegó a Italia en una balsa después de una peligrosa travesía. O como la de un grupo de jóvenes cristianos de Siria, quienes en un video-mensaje grabado expresan el amor por su tierra martirizada. Ciertamente no se trata de pacifismo de fachada, sino de una valiente mirada hacia adelante la de los bailarines de la Asociación Dance Lab Armonía, quienes desde el 2014 organizan en Belén talleres artísticos para niños de los territorios palestinos, gracias a la colaboración del padre Ibrahim Faltas, de la Custodia de Tierra Santa.
Presente Giusi Nicolini, alcaldesa de Lampedusa
Despreocupados ante la lluvia, en la primera parte de la tarde, los jóvenes empiezan a componer la silueta de una barca. O quizás la lluvia era el detalle que faltaba, porque ciertamente el viaje de todos los migrantes de hoy, que se lanzan a las olas en busca de un futuro de paz y dignidad, no está exento de peligros e insidias. Esos que Giusi Nicolini, la alcaldesa de Lampedusa (Italia) y Premio Unesco 2017 por la paz, conoce bien. Su testimonio de acogida y lucha contra la “ley del silencio”, al timón de una isla que representa el primer punto de llegada a Europa después de la travesía, anima a arremangarse en todos los rincones del mundo. Llueve también en la colina mientras se forma el mensaje de paz, tema de la canción de Amara y Paolo Vallesi, que se convirtió en el tema de la jornada. Pero los colores brillantes, disparados por cañones no bélicos, prevalecen sobre las nubes grises. Los mismos colores que se esparcen por doquier, con grandes baldes, los jóvenes participantes, antes de partir, en un tripudio de fiesta. Es la promesa y el compromiso de “ensuciarse las manos” para programar, construir y realizar por doquier un mundo de paz.
«Que la paz esté con ustedes». Así exhorta Omar Abou Baker. Omar es embajador de paz desde el 2016 dado que elForum Mundial de la paz para los jóvenes, que tuvo lugar en El Cairo, lo nombró a él y a otros 47 jóvenes y adolescentes (desde los 8 a los 23 años) en representación de Egipto. Son musulmanes y cristianos, y trabajan juntos. «Integro el coro Heliopolis de El Cairo, que fue creado con el objetivo de difundir una cultura de paz. El año pasado organizamos una fiesta a propósito de la Jornada Internacional de la Paz. Por primera vez nos presentamos en distintas embajadas, explicando quienes somos y cual es nuestro objetivo. A través de nuestros espectáculos transmitimos a un vasto público, que incluye también a embajadores, actores, cantantes y personajes conocidos, el deseo de construir la paz en nuestra tierra» Durante el Ramadan, mes sagrado para el mundo islámico, durante el cual se ayuna desde el comienzo del alba hasta el ocaso, los embajadores organizaron una cena para 400 personas de escasos recursos. Cada uno trabajó de acuerdo con su propio talento, procurando los alimentos, pero también proponiendo cantos, declamaciones, danzas, juegos, maquillaje de la cara para los niños. Pero sobre todo, se comprometieron en construir relaciones personales. «Con otras organizaciones logramos realizar un maratón para atletas con discapacidad. Sus vidas representan un continuo desafío. Durante el evento, cada uno de nosotros los embajadores se ocupó de un aspecto: el coro presentó canciones para festejar los éxitos de los atletas, otros en cambio trabajaron sobre la presentación, sacaron fotos o estuvieron ocupados en otras actividades y talleres. En ocasión de la Jornada Nacional para los huérfanos, los niños cantaron con nuestro coro. Para ellos fue una experiencia fundamental, porque expresándose a través de la música adquirieron mayor confianza en sí mismos» «Creo que la paz es un concepto altísimo alcanzable sólo si las personas hacen todos los esfuerzos posibles para que se convierta en una realidad. Porque la paz no es sólo una palabra dentro de un artículo o una canción. Se trata de un esfuerzo común que debería estar basado en un conjunto de valores que hay que vivir en primera persona: justicia, tolerancia, ayuda a los demás. El único modo de construir un mundo de fraternidad y de paz es el amor concreto. Si hoy estoy aquí – concluye Omar- es para testimoniar con mi palabra y mi vida que la paz es posible si comienzo yo».
El 2 de mayo en el Palacio Presidencial de Attard, Maria Voce será invitada de honor en el workshop de “Comunión y Derecho” titulado “El Derecho como medio para la integración en una sociedad multicultural”, con expertos implicados en el mundo de la inmigración, de la educación y del trabajo. El 4 de mayo se reunirá con la Presidenta de la República de Malta, su Excelencia Marie-Louise Coleiro Preca. La diócesis de Malta ha invitado a la Presidenta del Movimiento de los Focolares, a través de su comisión ecuménica, en ocasión del 40º aniversario de la fundación de la misma. En ese contexto, el 5 de mayo Maria Voce dará una conferencia pública titulada “¿Diálogo o diálogos? Un estilo de Vida”. El 7 de mayo la celebración de apertura del State of Europe Forum con el título «Hacia una Europa de esperanza, recuperación y hospitalidad” se iniciará en la Catedral Anglicana de San Pablo, para proseguir después procesionalmente hasta la Concatedral católica de San Juan, donde está prevista la intervención de Maria Voce y del Arzobispo de Malta Mons. C.J. Scicluna.
Sami trabaja como gerente de programación en el Centro Cultural de los jesuitas en Alejandría de Egipto. Se vio involucrado en la organización de este importante y audaz viaje del Santo Padre a su país. Una visita que tuvo en suspenso la atención del mundo entero, también por el riesgo de nuevos atentados, como los que habían ocurrido recientemente. Le pedimos que nos cuente cómo nació este viaje. «Al Papa le habían llegado tres invitaciones para venir a Egipto en momentos distintos. El primero se lo dirigió el Patriarca Tawadros II, cuando había ido al Vaticano en su primer viaje al exterior (10/05/2013). Regresando hablaba del “hermano Francisco” y designo el 10 de mayo como el día de la “Fiesta de la fraternidad católico-ortodoxa”, de la que me hice cargo junto a un amigo ortodoxo que trabaja con el Patriarca, para la edición 2015/2016. En esa ocasión entendimos el gran deseo del Patriarca de llevar adelante esta relación. El encuentro de oración ecuménico con cinco patriarcas y dos líderes de las iglesias evangélicas, tuvo lugar en la Iglesia donde tuvo lugar uno de los atentados. El Papa en varias ocasiones ha hablado del “ecumenismo de la sangre” que nos une. En necesario decir que este año, precisamente debido a los atentados, no habíamos celebrado la Pascua, pero la visita del Papa fue una reconciliación, una gran alegría, una verdadera Pascua. La segunda invitación le había llegado de parte del Presidente Al-Sisi, cuando había ido al Vaticano (2014). Él está tratando de llevar adelante una cultura de paz, con no pocas dificultades. Pero el Papa fue más allá de la política, más profundamente. La tercera invitación se la hizo el Gran Imán de al-Azhar (2016). En esa ocasión el Papa le regaló la encíclica “Laudato sii”, buscando siempre lo que nos une. Desde mi punto de vista el Gran Imán fue muy valiente al hacer esta invitación, dados los precedentes. El discurso del Papa en la Universidad al-Azhar ha sido muy importante, quizás un inicio. Ahora creo que se necesitará aún más valor para afrontar los cuestionamientos más delicados, para profundizar también en la historia… Ahora nos toca nosotros egipcios trabajar para seguir adelante». Además de estos importantes eventos el Papa Francisco se encontró con los y las religiosas, sacerdotes y seminaristas católicos. «A ellos les habló como un pastor lo hace con sus discípulos. La comunidad católica en Egipto es una minoría de la minoría (menos del 1%), sin embargo es un referente importante para el diálogo interreligioso, sobre todo a través de los religiosos: con su forma de ser, siempre abiertos al diálogo. Y después es lo específico nuestro, viviendo el “diálogo de la vida”, ayudados por la espiritualidad de la unidad. La semana que precedió la visita de Francisco, estuvieron aquí los padres de Chiara Luce Badano (la joven del Movimiento de los Focolares, que murió con sólo 19 años debido a un tumor, y que la Iglesia Católica indicó como un ejemplo de santidad para los jóvenes, ndr). Habían hecho un viaje al país dando a conocer la vida de su hija beata. Su visita se concluyó con un encuentro con 1500 jóvenes católicos, provenientes de todo Egipto en preparación a la misa del día siguiente con el Santo Padre. El momento más fuerte de la velada fue conocer la vida de Chiara Luce». Según tu parecer ¿qué puede cambiar con esta breve pero intensa visita? «Creo que se abrieron tres nuevos caminos que hay que recorrer, especialmente en el diálogo interreligioso y ecuménico. Ahora hay más confianza en el Papa, en la Iglesia. Por lo tanto pienso que será más fácil ir adelante. Es necesario mantenerse abiertos, aunque, pienso que se necesitará tiempo para “digerir” y entender profundamente los varios discursos del Papa. Durante la Misa la homilía sobre los discípulos de Emaús, él mismo subrayó que ellos necesitaron tiempo para entender el evento del Resucitado. También nosotros después de esta visita sentimos, como esos discípulos, que “nos arde el corazón en el pecho” por la gran alegría».
«Mi hermano nació el 12 de marzo de 1995 en la ciudad de Bié, en el sur de Angola. Era un niño alegre, amaba la naturaleza, le gustaba treparse a los árboles, recoger fruta y regalársela a los demás. Era vivaz, activo y desde pequeño había comenzado a trabajar. A los 15 años comenzó a alcanzar sus objetivos. No queriendo ser un peso para sus padres, comenzó a trabajar como auxiliar de albañil. Después, a los 16 años, como mecánico de motos y bicicletas. Soñaba con ser médico para ayudar a las personas, como nuestro padre. Sí, porque les estoy contando la historia de mi hermano. Hace dos años, junto con tres de sus amigos, fueron al mar. Mientras estaban volviendo a casa, fueron sorprendidos por unos policías. En ese período había una fuerte tensión en la ciudad, mucha violencia. Para apaciguarla, la policía había impuesto un toque de queda: todos los que estaban fuera de sus casas después de las 18 horas debían ser arrestados. Era un modo de asustar a los delincuentes y tranquilizar a la población. La mayoría de las personas, sin embargo, no había sido aún advertida de esta decisión, en su primer día de aplicación. Entre éstos, mi hermano y sus amigos, que se encontraron simplemente en el lugar equivocado en el momento equivocado. Mi hermano, confundido con un delincuente, fue arrestado. El tiempo pasaba y él no volvía a casa. Angustiados, fuimos a buscarlo por todos lados: en la casa de nuestros familiares, en los hospitales, en la cárcel, en la playa donde había estado. Pero no había ningún indicio de mi hermano. Al final, un tío nos propuso ir a buscarlo en el último lugar al cual habríamos querido ir: la morgue. Su cuerpo estaba allí. Tenía sólo 20 años y el futuro por delante. Fue un momento muy duro, un dolor grandísimo para nuestra familia. Por las señales de su cuerpo se notaba que los policías habían sido muy crueles y que había sufrido muchísimo antes de morir. Esta tragedia provocó una profunda crisis, especialmente en mi padre. Él que había elegido trabajar para salvar vidas humanas, ahora se encontraba delante del drama de un hijo que no había podido ayudar… Conocía la espiritualidad del Movimiento de los Focolares desde hacía mucho tiempo, y trataba de poner en práctica concretamente el Evangelio. Al donarme a los demás había encontrado la plenitud en mi vida. Pero con la muerte de mi hermano nació en mí un sentimiento de odio hacia los policías que habían cometido esta atrocidad. El dolor escavaba dentro mío un vacío imposible de llenar. Viví un largo trabajo interior: en lo profundo de mi corazón, de hecho, sentía que quería comenzar un proceso hacía el perdón. No fue fácil. Sólo Dios podía llenar ese vacío y hacer que mi corazón fuera capaz de misericordia. En este camino, el amor de la comunidad de los Focolares de mi ciudad fue fundamental. Mi sentí amada, escuchada y ayudada por todos. Así encontré dentro de mí la fuerza para poder hacer esta elección. Descubrí el don de la paz reconstruyéndola antes que nada dentro de mí. Hasta llegar a mirar a cada policía con los ojos y el corazón llenos de misericordia.»
«Queridísimos jóvenes, Dios llama de distintas y de varias maneras: llama a muchos con funciones y misiones particulares; por ejemplo, llama a algunos jóvenes a la sublime vocación sacerdotal, a ser otros Cristo. Llama a hombres y mujeres a formar parte de las áreas multicolores del jardín de la Iglesia que son las Familias religiosas, para hacer que la Esposa de Cristo perfume constantemente con las más espléndidas virtudes. Llama a hombres y mujeres en los modernos Movimientos eclesiales a donarse a Dios, individual y comunitariamente, o a componer familias modelo, como muchas pequeñas Iglesias. Recuerden:Él llama en todas las edades. Llama también a los chicos, también a los niños. Llama en todos los puntos de la Tierra. ¿Pero cómo se puede conocer la propia vocación? Por experiencia debo decirles que generalmente es necesaria una particular disposición. Dado que la llamada de Dios es un acto de amor suyo, si Él encuentra amor en las almas, está más libre para llamar. Entonces, ¿qué hay que hacer para escuchar la voz de Dios? Es necesario amar, pero con un amor verdadero. Si lo hacemos, facilitamos la tarea a Dios, y si ya se conoce la propia vocación, en el amor se encuentra la mejor manera de realizarla. Pero, es necesario el amor verdadero. Es tan importante el amor verdadero que si tú lo vives desencadenas en el mundo una revolución, que es la revolución cristiana. El amor verdadero tiene cuatro cualidades: ama a todos, porque Jesús murió por todos; María es madre de todos. Por lo tanto, un amor verdadero no tiene tanto en cuenta si una persona es simpática o antipática, joven o vieja, blanca o de color, alemana o italiana, de una religión o de otra, si es amigo o enemigo. El amor verdadero ama a todos. Intenten vivirlo. Nosotros estamos un poco acostumbrados a amar a los amigos, a amar a los padres, a los parientes. Y es maravilloso. ¿Pero tenemos en el corazón el amor hacia todos? Prueben, prueben. Es una revolución. Porque la gente no lo entiende y al cabo de poco tiempo dice: «¿Pero, tú por qué haces esto? ¿Por qué me quieres? ¿Por qué me has dado aquel lápiz? ¿Por qué me has ayudado con ese trabajo? ¿Por qué?» «¿Por qué? Porque quiero amar a todos”, y así comienza el diálogo entre nosotros, católicos, con personas de otras Iglesias o de otras religiones. Así comienza un diálogo porque en las personas se despierta el interés. Por lo tanto, recuerden que el primer punto del amor verdadero es amar a todos Segundo punto: ser los primeros en amar. Cuando Jesús vino a la Tierra, nosotros no lo amábamos, éramos todos pecadores. Él fue el primero en amarnos. Es necesario acercarnos a todos sin esperar que nos amen, no amar porque somos amados, ¡no! Es necesario ser los primeros en amar. Éste es el amor que el Espíritu Santo ha infundido en nuestro corazón. Es el mismo amor presente en la Santísima Trinidad, del cual nosotros participamos, pero que debemos poner en práctica. Además, es necesario ver a Jesús en todos, pues Él lo dijo: en el Juicio Final el examen será éste: «A mí me lo hiciste», todo lo que hagamos de bueno y lo que hagamos – desgraciadamente – de malo. Tres cosas, entonces: amar a todos, ser los primeros en amar, ver a Jesús en el prójimo. Pero un amor que no debe ser platónico, sentimental, sino un amor concreto y para que sea concreto es necesario, como dice san Pablo, hacerse todo a todos (Cf. 1 Co 9, 22), hacerse uno con quien sufre, hacerse uno con quien goza y compartir alegrías, dolores, necesidades. Compartir. Entonces: amar a todos, ser los primeros en amar, ver a Jesús, y además, amar concretamente. Esto es lo que podemos hacer nosotros, poner en nuestro corazón el amor verdadero. La llamada es la parte de Dios, ésta es la nuestra. La llamada es la parte de Dios, es tarea suya. Queridísimos jóvenes, Dios no cesa de llamar, especialmente si amamos. A nosotros nos corresponde responder y componer con nuestra vida ese divino, maravilloso designio que Dios tiene para cada uno de nosotros para el bien de todos. ¿Saben lo que significa poner a Dios en el primer lugar, ya sea que te llame a consagrarte a Él o que te llame a formar una linda familia? Poner a Dios en el primer lugar en la vida significa encontrar ya desde aquí la felicidad. ¡Es lo que les deseo a todos ustedes! Apunten alto, jóvenes, tenemos una vida sola, no se repite: conviene gastarla bien».
La colina del Pincio es un balcón privilegiado de la ciudad de Roma. Desde su célebre terraza se goza de una vista asombrosa. Pero desde el 21 al 25 de abril un pueblo que festeja le robó la escena al panorama, convirtiéndose en protagonista indiscutible: los participantes a la «Aldea de la Tierra”, la manifestación organizada por Earth Dayy el Movimiento de los Focolares en el marco de Villa Borghese, pulmón esencialmente verde de la capital. Son 130 mil los visitantes, familias, niños, jóvenes, ciudadanos que están en tránsito, pero también ministros, personalidades de notoriedad de la vida económica y cultural, cardenales y responsables de las distintas religiones. Son cinco días de eventos, encuentros institucionales, foros sobre el tema, cursos, espectáculos (también con famosos de la música), un pueblo de niños- en el contexto de las celebraciones dedicadas en todo el mundo a los temas de la ecología y al respeto del ambiente- que contagiaron también a los turistas que en tropel paseaban, siendo cómplice el sol radiante y los días de fiesta. Dentro de la Aldea de la Tierra, el Movimiento de los Focolares encontró, ya desde el año pasado, el lugar ideal donde poder realizar una de sus manifestaciones más significativas, la Mariápolis: una ciudad temporal pero incisiva, en la cual los habitantes se comprometen a vivir la Regla de oro que invita a “hacer a los otros lo que quisieras que fuese hecho a ti”. «Esta regla es para nosotros el corazón vivo de la ecología integral», explican los organizadores de la manifestación, que el año pasado recibió la visita inesperada del papa Francisco. Es un concepto retomado por el Card. Parolin, Secretario del Estado Vaticano, durante una misa celebrada en la Aldea- «la chispa de interés por las cosas de Dios» equivale a una «chispa de interés por nosotros mismos, por la parte más verdadera, más profunda, más esencial de nosotros (…). Una actitud nueva frente a la Creación, de promoción de una ecología integral vivida con alegría y autenticidad bajo el ejemplo de san Francisco de Asís».Son muchos los argumentos enfrentados. Un tema específico fue el de la Economía de Comunión que se basa en un concepto del mercado que supera las lógicas del capitalismo salvaje y se fija el objetivo de convertir la economía en un instrumento de humanización de las relaciones. La Economía de la Aldea. La comunidad y las Empresas, vio la participación, entre otros, del economista Stefano Zamagni. Les propuso a los participantes – ciudadanos y trabajadores en la economía y la cultura- como etapa de una trayectoria de formación, un espacio para compartir ideas, experiencias y proyectos basados en la paz y en la economía. Es un binomio que hoy parece inalcanzable, dado que detrás de cada conflicto, incluso detrás de los miles de prófugos, se celan siempre enormes intereses financieros. Y sin embargo existen- y en la Aldea los vimos- economistas y empresarios que eligieron ir contra la corriente construyendo empresas que produzcan utilidades que se puedan destinar, en parte, a aliviar las situaciones de pobreza. En el panorama actual, son respuestas concretas que ofrecen esperanza. Otro tema central es el diálogo intercultural e interreligioso. Fue significativo el testimonio aportado por Fontem, ofrecido por María Bencivenni y Martín Nkafu. En el pequeño pueblo del noroeste de Camerún, sumergido en la selva lluviosa ecuatorial, se encuentra el Mary Health de África, hospital fundado en 1964 por los Focolarinos. A causa de una altísima mortandad infantil, el rey del pueblo pidió ayuda. Los Focolares respondieron enviando médicos, enfermeros, ingenieros civiles y técnicos, dando comienzo así a una extraordinaria historia de amistad y convivencia armoniosa entre cristianos y fieles de las religiones tradicionales, europeos y africanos.
Foto: Flora Fotografia
Livia Turco, varias veces electa diputada y Ministro de Salud, y Beatrice Lorenzin, actual Ministro italiano de Salud, junto con Vittorio Pelligra, docente de Economía, presentaron el volumen Fedeltà creativa. Le sfide dell’attualizzazione di un carisma (Fidelidad creativa. Los desafíos de la actualización de un carisma) de Jesús Morán, actual copresidente del Movimiento de los Focolares. Un intercambio sobre política y los carismas, dos ámbitos que aparentemente están lejanos, al punto que la misma Chiara Lubich definió la política, que es el instrumento por excelencia apto para responder a las necesidades y a los desafíos de hoy, como “el amor de los amores”. Fidelidad creativa: idealidad y concreción, novedad y fidelidad. Un desafío de identidad en cada ámbito. «Fidelidad creativa significa no tener miedo de mirar en la cara los cambios, pero tener al mismo tiempo firmeza en los propios principios y valores. No es fácil en el mundo de la globalización construir un mundo de equidad y justicia social – afirmó Livia Turco-. Es un desafío grandísimo y dificilísimo».El último día fue lanzado un fuerte mensaje de paz. Mientras que los niños participaban en el taller Jugamos juntos por la paz aprendiendo las diferencias que existen entre las religiones cristianas, judía, musulmana y budista y los diversos lugares de culto, construyendo después un mosaico con las palabras recién aprendidas, 7 mujeres de 5 credos distintos presentaron un panel “Madres de la Tierra”, una mesa de diálogo interreligioso sobre la tutela del ambiente visto desde las religiones.«Las mujeres – declaró Franca Coen, presidente de la comunidad judía Beth Hillel- por su condición de ser mujeres saben el significado de cuidar y proteger una semilla para que pueda desarrollarse en un ser sano y armonioso. A través del diálogo entre varias culturas y credos religiosos pueden superar el temor de la diversidad y trabajar en sinergia honrando la obra del único creador». «Según nuestra tradición – agregó Lilamaya Devi, de la Unión Hindú Italiana – Dios descansa en las piedras, respira con los árboles, duerme con los animales y se despierta en el hombre. Las religiones tienen una función muy importante, la de recordar a todos la unión profunda con la Tierra». «La naturaleza – dijo Mervat Kelli, siria, siro-ortodoxa- es un santuario que nos enseña cómo tener una relación recíproca y vivir en profunda sintonía».La Aldea de la Tierra cerró sus puertas y abrió muchos corazones. Los participantes volvieron a sumergirse en la realidad metropolitana, con el propósito de vivir plenamente en comunión con el ambiente y la humanidad de alrededor.
El 24 de abril, después de una breve enfermedad, expiró en Nueva York el profesor Benjamín Barber. Tenía 77 años. Deja a su esposa Leah y a su hija Cornelia. Un filósofo de la política, autor de varios libros, entre ellos, el bestseller Jihad Vs. McWorld, Barber se dedicó hasta el último instante y con pasión a los temas de la ciudadanía y la democracia. Estaba convencido de que los grandes desafíos de la interdependencia se podían resolver de forma constructiva si los ciudadanos se comprometían a vivir las virtudes cívicas y participaban activamente en la política. Escéptico respecto a la capacidad de los Estados nacionales de dar respuestas eficientes a los desafíos globales contemporáneos (el cambio climático, el terrorismo, la inmigración por la pobreza), en los últimos años Barber enfatizó el protagonismo indispensable de la ciudad.En su libro Si los Alcaldes Gobernaran, demostró que las ciudades hoy responden en forma más eficaz que los Estados a los problemas de nuestro mundo interdependiente. Por eso, en los últimos años, Barber, con la pasión y tenacidad que siempre lo caracterizaron, había dado vida al Parlamento Mundial de los Alcaldes, al que ya han adherido 49 alcaldes, entre ellos, los italianos Leoluca Orlando y Virginio Merola. Conocí a Barber el día después del 11 de septiembre en la casa neoyorkina del periodista italiano Antonio Monda. Estábamos en una cena junto con Leoluca Orlando, y Barber nos habló de su nueva iniciativa: dar vida a un Jornada Mundial de la Interdependencia a celebrarse cada 12 de septiembre, el día después del aniversario del ataque a la Torres Gemelas y al Pentágono. De hecho, para Barber la respuesta al ataque del 11 de septiembre no podía ser militar, sino que tenía que surgir del compromiso común de encontrar juntos soluciones adecuadas y sostenibles para los grandes desafíos globales, que no se pueden encontrar en forma aislada. Recordando que los Estados Unidos nacieron con la Declaración de Interdependencia, Barber subrayó la necesidad de una nueva Declaración de la Interdependencia. Seguidamente, colaboré estrechamente con Barber para la organización de la primera Jornada de la Interdependencia, simbólicamente celebrada en Filadelfia. Juntos pensamos y organizamos la segunda edición de la jornada en Roma, en el 2004, con el aporte esencial del Movimiento de los Focolares. Fue en esa ocasión, que tuve el privilegio de presentarle a Chiara Lubich al profesor Barber y ser testigo de varios encuentros entre el 2003 y el 2004. Recuerdo que hacia finales del primer encuentro, en junio del 2003 en Rocca di Papa, después de haberlo escuchado atentamente, Chiara señaló que el concepto de la interdependencia era importante, pero no suficiente. Chiara le dijo a Barber en ese primer encuentro: «No sólo es necesaria la interdependencia, sino que hay que llegar a la comunión. Es necesario que los bienes se muevan. Pero los bienes no se mueven solos, por eso hay que mover los corazones. Por eso yo hablo de la fraternidad universal que nosotros realizamos a partir de los individuos, los grupos, pero si empezáramos a realizarla entre las naciones, resolveríamos el problema del terrorismo de raíz».Barber respondió: «Sí. La expresión “interdependencia” es la versión ligera de la palabra “comunión”. Es el primer paso hacia la comunión». Y agregó: «La democracia es también un asunto del espíritu, empieza con la costumbre del corazón y después se expresa en términos seculares. Por lo tanto muchas veces la separación entre lo espiritual y lo secular es algo forzado».Entre Barber y Lubich había un diálogo que vibra todavía hoy por su absoluta actualidad. Hoy de Barber nos queda la preciosa herencia de un compromiso intelectual y cívico para dar vida a una ciudadanía global que nos lleve más cerca de la unidad. Aldo CivicoFuente:Città Nuova
Al final de su Evangelio, Mateo cuenta los últimos acontecimientos de la vida terrena de Jesús. Él ha resucitado y ha llevado a cumplimiento su misión: anunciar el amor regenerador de Dios por cada criatura y volver a abrir el camino a la fraternidad en la historia de los hombres. Para Mateo, Jesús es el Dios con nosotros, el Enmanuel prometido por los profetas y esperado por el pueblo de Israel. Antes de volver al Padre, Él reúne a los discípulos con quienes había compartido más de cerca su misión, y les encomienda que prolonguen su obra en el tiempo. ¡Una empresa ardua! Pero Jesús los tranquiliza: no los deja solos; es más, promete estar con ellos todos los días para sostenerlos, acompañarlos y animarlos hasta el fin del mundo. Con su ayuda serán testigos del encuentro con Él, de su Palabra y de sus gestos de acogida y misericordia para con todos, de modo que muchas otras personas puedan conocerlo y formar juntas el nuevo pueblo de Dios fundado en el mandamiento del amor. Podríamos decir que la alegría de Dios consiste precisamente en estar conmigo, contigo, con nosotros cada día, hasta el final de nuestra historia personal y de la historia de la humanidad. Pero ¿es así? ¿Es realmente posible conocerlo? Él «está a la vuelta de la esquina, está junto a mí, junto a ti. Se esconde en el pobre, en el despreciado, en el pequeño, en el enfermo, en quien pide consejo, en quien no tiene libertad. Está en el feo, en el marginado… Así lo dijo: “Tuve hambre y me disteis de comer…” (cf. Mt 25, 35). …Aprendamos a descubrirlo allí donde está»1. Está presente en su Palabra, que renueva nuestra existencia si la ponemos en práctica; está en todos los puntos de la tierra en la Eucaristía, y actúa también a través de sus ministros, servidores de su pueblo. Está presente cuando generamos concordia entre nosotros (cf. Mt 18, 20); entonces nuestra oración al Padre es más eficaz y encontramos luz para las decisiones de cada día. «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo»: cuánta esperanza da esta promesa, que nos anima a buscarlo en nuestro camino. Abramos el corazón y las manos para acoger y compartir, personalmente y como comunidad: en las familias y en las iglesias, en los lugares de trabajo y en las celebraciones, en las asociaciones civiles y religiosas. Encontraremos a Jesús, y Él nos sorprenderá con alegría y luz, signos de su presencia. Si cada mañana nos levantamos pensando: «Hoy quiero descubrir dónde quiere encontrarme Dios», podremos hacer también nosotros una experiencia gozosa, como esta: «La madre de mi marido le tenía mucho apego a su hijo, y llegaba a tener celos de mí. Hace un año le diagnosticaron un tumor: necesitaba tratamiento y asistencia que su única hija no estaba en condiciones de darle. Por aquel entonces participé en la Mariápolis2, y el encuentro con Dios Amor me cambió la vida. La primera consecuencia de esta conversión fue la decisión de acoger a mi suegra en casa, superando todo temor. La luz que se me había encendido en el corazón en aquel encuentro me hacía verla con ojos nuevos. Ahora sabía que en ella estaba cuidando y asistiendo a Jesús. Ante mi sorpresa, ella me devolvía cada uno de mis gestos con el mismo amor. Transcurrieron meses de sacrificio y, cuando mi suegra se fue al cielo serenamente, dejó la paz en todos. En esos días me di cuenta de que estaba esperando un hijo, que hacía nueve años que deseábamos. Este hijo es para nosotros el signo tangible del amor de Dios»3. LETIZIA MAGRI _________________________________________
CHIARA LUBICH, Palabra de vida, junio 1982: Ciudad Nueva 1982/6, 26.
Encuentro estival del Movimiento de los
D. ZAMBONI (ed.), Milagros cotidianos. Las “florecillas” de Chiara y de los Focolares, Ciudad Nueva, Madrid 2003, p.57.
En el 2010 fui enviado a la parroquia de Ste. Marie, cerca de Man, capital de Costa de Marfil. En aquel momento no conocía las tradiciones y la cultura africanas. En seguida me impactó la fuerza y la vitalidad de estas personas, a pesar de la gran pobreza y las consecuencias desastrosas de la guerra. Con el pasar del tiempo, aprendí a reconocer el miedo ancestral con respecto a los blancos. Para mí, sacerdote originario de Suiza, no se trataba tanto de ofrecer ayuda económica, sino de ponerme profundamente a escucharlos. Lo que podía ofrecerles era yo mismo, mi plena disponibilidad, la ausencia de pretensiones. Vivía en la Mariápolis Victoria, ciudadela del Movimiento de los Focolares, cerca de Man. Desde allí todas las mañanas, partía en bicicleta hacia mi barrio, iba a visitar a las personas a sus negocios, a las oficinas, por las calles. Saludaba a todos, pasando por las callejuelas y deteniéndome a conversar, a veces tratando de llevar la paz en medio de una discusión. A los niños les dedicaba una atención especial: hablaba y jugaba con ellos y si alguno se sentía mal lo llevaba al dispensario de la ciudadela. Lo mismo hacía con sus papás y parientes. Por este motivo casi todos los niños de la parroquia aprendieron a conocerme y a su vez, a presentarme a los adultos. En ocasión de las fiestas, atravesaba todo el barrio para llevar a las familias, cristianas y musulmanas, las felicitaciones. Así pude también hacer amistad con un Imán y con los Pastores de las iglesias Evangélicas. Un día se me acercó un joven de la parroquia. Quería hacer algo por los jóvenes de las aldeas, que debido a un malentendido pasado habían decidido no frecuentar más la Iglesia. Para sostener sus viajes los animé a hacer pequeñas actividades: un gesto de autofinanciamiento muy apreciado también por el obispo. A las once aldeas a las que fuimos, los jóvenes del lugar, después de haber sido sensibilizados, se dedicaron a visitar a los enfermos y ancianos. En el Año de la Misericordia, junto a los habitantes de la Mariápolis Victoria, apoyamos al obispo en los proyectos de la diócesis, hospedando un encuentro con los jefes tradicionales, los Pastores de las Iglesias evangélicas y los Imán. . La marcha por la fraternidad entre los pueblos que atravesó toda la ciudad concluyó en la ciudadela. Durante un período reemplacé al capellán en la cárcel civil. Durante las celebraciones trataba de subrayar la importancia de poner en práctica el Evangelio. A veces, les pedía a otras personas que me acompañaran, para que dieran su testimonio. Estas celebraciones se hacían bajo un cobertizo, en el patio, en medio de una gran confusión. Por eso me llevé un amplificador, y los invité a utilizarlo también cuando hacían otras actividades. Supe que después se lo prestaron a los musulmanes y que el Imán quedó impresionados por la generosidad, que definió como “típicamente cristiana”.Antes de irme quisieron organizar una fiesta de despedida; donde estuvo presente también la dirección de la cárcel. Me dijeron: «Has puesto en práctica lo que predicaste».
Faltan sólo tres días para la apertura, el 29 de abril, de la Semana Mundo Unido 2017, con el esperado Encuentro internacional de los Jóvenes por un Mundo UnidoenLoppiano. Más de 500 jóvenes están en las puertas de salida. “United World Project” es el eslogan que los mueve y al que difunden en todas las posibles modalidades de comunicación. Pero, ¿en qué consiste el proyecto del que quieren ser portavoces? Es una red de innumerables gestos, contagiosos y valientes, que tienden puentes, abren caminos de diálogo y de solidaridad, indican rutas de fraternidad. «La crisis financiera, económica y sobre todo cultural que afecta todos los países –se lee en el documento programático “Fraternidad universal: oportunidad para el mundo”– plantea interrogantes históricos. ¿Cómo ofrecer un futuro de paz, libertad, justicia a los pueblos de la tierra? Queremos partir de la unidad de la familia humana, indicar el horizonte de la fraternidad universal a las personas y a los pueblos. Éste es el proyecto de nuestra vida». La frontera que se extiende desde el Golfo de México hasta el Océano Pacífico largo 3.169 kilómetros fuertemente controlados, representa plásticamente los sueños destrozados de tantos inmigrantes en busca de un futuro. En sus alrededores, en Mexicali (pero lo mismo sucede en Calexico, del lado de Estados Unidos), desde hace algunos años está en acción un grupo de jóvenes que, a pesar del muro, creen realmente en un mundo sin muros. «Empezamos a cantar en un parque de nuestra ciudad situado precisamente al lado del muro fronterizo. Un modo para llevar un poco de alivio a quien transita por allí. El segundo paso fue entrar en la cárcel de máxima seguridad de la ciudad donde conviven 4mil personas, para ofrecer música y canciones. Después de haber pasado muchos controles, nos permitieron compartir algunas horas con 130 detenidos reunidos en un salón. Durante el almuerzo nos contaron que la nuestra es la única visita que habían recibido en dos años». En el 2016 una etapa del maratón de relevos mundial Run4unity tuvo lugar precisamente al lado del muro. «Quisimos depositar nuestra bandera a lo largo del muro como símbolo de la unidad que nos comprometemos a construir con cuantos viven del otro lado».Prensa
La amistad de los Focolares con la “Fazenda da Esperanca” es antigua. Comenzó desde el mismo nacimiento de la primera “Fazenda”. Transcurría el año 1983, cuando Nelson Giovanelli, joven brasileño de la ciudad de Guaratinguetá (cerca de San Pablo), se acercó a un grupo de jóvenes drogadictos impulsado por las palabras del apóstol Pablo: “Me hice débil con los débiles…”. Uno de los jóvenes se sintió comprendido y pidió auxilio para salir de la dependencia de la droga. Lo siguieron muchos otros. Nelson conocía y vivía laespiritualidad de la unidad de Chiara Lubich. Con él colaboró Hans Stapel, franciscano alemán, quien apoyó la iniciativa desde el comienzo. La obra que recién nacía se desarrolló, por lo tanto, apoyada sobre estos “dos carismas”, como dijo el papa emérito Benedicto XVI visitando a la comunidad de Pedrinhas durante su viaje apostólico a Brasil, en 2007: el carisma de la unidad de Chiara Lubich y el de la pobreza de san Francisco de Asís. El domingo 23 de abril de 2017, un grupo de 60 personas, jóvenes y adultos, visitaron el Centro internacional del Movimiento de los Focolares, en Rocca di Papa (Italia). En su mayoría provenían del Brasil, pero había también representantes de otros países latinoamericanos como Uruguay, Argentina, Paraguay y México; Alemania y Suiza; Angola y Mozambique; y también algunos de Filipinas. Con ellos estaban los 4 fundadores de la Fazenda: Fray Hans Tapel, Nelson Giovanelli Rosendo dos Santos, Lucilene Rosendo, Iraci Leit, junto con su Consejo General para Europa. «El objetivo de este viaje – explica Fray Hans- es dar a conocer en Europa la experiencia de la Fazenda. Ofrecer esta alternativa de auxilio a los jóvenes que hoy sufren la esclavitud de la dependencia. Además de estar en Italia, iremos a Suiza, Alemania, Francia, Polonia y Portugal, es decir, a países donde existen Fazendas, y estas 60 personas darán su testimonio de vida. Con nosotros ellos encontraron una vida nueva, por esto decidieron emprender una experiencia misionera y evangelizadora durante tres meses en Europa. Hicieron un gran esfuerzo para pagar el pasaje aéreo, como signo concreto de un testimonio gratuito».¿Por qué motivo visitan el Centro del Movimiento de los Focolares? «Porque nuestro gran deseo – responde Nelson Giovanelli- es que tengan la ocasión de conocer los orígenes del carisma que le dio las raíces a las Fazendas». Y recuerda cuando, en 1990, escribió una carta a Chiara Lubich compartiendo con ella esta llamada suya a amar a “Jesús abandonado en las personas que eran víctimas de la droga”. Chiara lo alentó a seguir el impulso del Espíritu. Hoy en día son más de 124 las Comunidades de Vida esparcidas en distintas partes del mundo. Reciben a más de 3.000 jóvenes empeñados en liberarse de la dependencia de la droga, a través de un descubrimiento personal de la dignidad y de los valores de la vida. En Europa, hay 14 Fazendas y en estos meses se inaugurarán otras 4 (en Francia, Polonia e Italia). En las “Fazendas da Esperança”, las personas voluntariamente se dedican, con esfuerzo y gratuidad, al servicio de los jóvenes y constituyen la comunidad de la “Familia de la Esperanza”. «Mi padre era alcohólico, no creía en el amor…- cuenta Priscila, joven argentina-. Cuando encontré la Fazenda y me quedé como voluntaria en ella, recuperé la relación con él, después de 15 años de lejanía. Lo perdoné y poco a poco él dejó el alcohol. El perdón para mí es todo, la síntesis de mi vida: a Dios lo encuentro en el amor que doy».Jesús Morán, copresidente de los Focolares, les llevó los saludos de María Vocey les agradeció por su testimonio evangélico. Les deseó a todos «que estén siempre cerca del hombre que sufre, de Jesús abandonado, para que “todos sean uno”, comenzando por los últimos» Su estadía en Italia tiene prevista la visita a Asís, la ciudad de san Francisco y a la ciudadela internacional de Loppiano, donde participarán en el Meeting “Pulse” y en la tradicional fiesta de los jóvenes del 1º de mayo.
Programa: 2 de Mayo – Seminario de Comunión y Derecho: “El Derecho como instrumento de integración en una sociedad multicultural”. 5 de Mayo – Encuentro con S.E. el Arzobispo de Malta Mons. Charles J. Scicluna. – “¿Diálogo o diálogos? Un estilo de vida”: discurso con ocasión de la celebración por el 40º aniversario de la Comisión Ecuménica Diocesana. 7 de Mayo – Participación en el Foro: “The State of Europe”.
«Los refugiados no son números que llenan los noticieros sino personas que hay que acoger también en su dimensión humana de hombres y mujeres a los que se les han negado sentimientos y proyectos». Es la convicción con la que llegaron los 18 jóvenes de 5 países europeos y de Medio Oriente, reunidos en Bad Urach (Alemania), del 12 al 17 de marzo, para la segunda etapa del proyecto Host Spot, promovido por New Humanity y Starckmacher, junto con otras asociaciones, y co-financiado por el programa Erasmus+ (UE). Host Spot persigue dos objetivos: Host hace referencia a la acogida y Spot a la realización de breves video-documentales para incidir en la opinión pública.En la primera fase del proyecto, que tuvo lugar en Jordania en agosto del 2016, los jóvenes pudieron recoger de primera mano, de los refugiados sirios e iraquíes –huéspedes de Cáritas Jordania-, las dramáticas historias de su migración forzada, documentándolas con grabaciones en video. Una experiencia que los hizo tomar conciencia de los verdaderos motivos que los empujaron a dejar su país, los riesgos que tuvieron que enfrentar durante el éxodo, la precaria llegada a la nueva tierra. La idea de dar a conocer esta dolorosa situación fue forjándose ya cuando estaban en Ammán. De hecho los jóvenes se convencieron de que dando a conocer esta información, se le habría podido dar , centrado básicamente en estrategias políticas y costos económico-sociales, una perspectiva más auténtica del fenómeno de la migración; mediante un aporte concreto, a través de una campaña de sensibilización de la opinión pública. En el encuentro de Bad Urach el objetivo era desarrollar en los jóvenes las competencias técnicas en el campo de la comunicación y de la producción de documentales sociales. Estaban presentes algunos expertos que en contacto directo con los refugiados, los cuales proveyeron mucha información sobre la situación en Alemania y sobre los sistemas europeos de acogida. Un aporte importante para tener un conocimiento correcto de la situación, que a menudo los medios informan en forma parcial y manipulada. Los jóvenes participantes llevaban consigo su propio bagaje cultural y la visión de la migración que se vive y afronta en sus países. Se sumergieron en la temática, en un ejercicio de reflexión y de escucha, para acoger y entender el pensamiento del otro; convencidos de que el aporte que podrían dar en esos días, aunque era pequeño, llevaría a un cambio. El éxito de esta fase del programa radicó en el haber alcanzado un aprendizaje internacional en un clima de comunión entre jóvenes de culturas e idiomas distintos. Mediante talleres, seminarios, debates, cayeron muchos prejuicios y estereotipos que tanto los europeos como los medio-orientales tenían unos de los otros, descubriendo que, a pesar de la diversidad, tienen muchos valores en común. Como resultado concreto se produjeron tres video-spot para compartir con sus coetáneos de sus respectivos países, para animarlos a hacer experiencias análogas, y llegar a ser así promotores del cambio. La tercera y última etapa tendrá lugar en Egipto a finales de octubre de 2017.Facebook
Si pudiéramos ver el mundo desde lejos, con un teleobjetivo muy potente, como a veces pueden hacer los astronautas, veríamos nuestro planeta pacífico e incluso sin fronteras. En cambio, a corta distancia, las imágenes de las que disponemos transmiten los detalles de toda división posible, de odio y prevaricación. A veces, mirando nuestra historia y nuestro planeta desde demasiado lejos, o demasiado cerca, corremos el riesgo de falsear la realidad y empañar el juicio. ¿Cuál será la distancia correcta para no perder de vista la trayectoria hacia la cual se dirige nuestra humanidad? La economía, la sociología, las ciencias naturales, la filosofía, cuestionándose acerca de las transformaciones de la era contemporánea, coinciden en algunos principios. Uno de ellos es la interdependencia: todo lo que acontece en un lugar puede tener consecuencias en otras partes. Cada fragmento o parte de humanidad revela su más alto potencial en el hecho de pertenecer a un destino común. No nos salvamos solos, ni tampoco podemos estar bien, refugiados dentro de un cascarón, si alrededor hay un sufrimiento generalizado. «Que el mundo se convenza de que está llamado a la unidad» es el desafío que Chiara Lubich lanzó a los Jóvenes por un Mundo Unido en 1985. Desde hace más de veinte años, los jóvenes por un mundo unido se nutren de esta visión del bien común y trabajan para realizarla. Atraídos por las infinitas posibilidades de la fraternidad, por el único posible destino de la historia y de la humanidad contemporánea, centenares de jóvenes de varias nacionalidades se están concentrando en Loppiano (Italia). Sus iniciativas, a nivel planetario, convergen en la Semana Mundo Unido que, desde 1995, representa una vitrina de las acciones de fraternidad en acto en el mundo. Acciones que confluyen, a su vez, en el United World Project con el objetivo de llamar la atención de la sociedad civil y de las instituciones internacionales hacia una cultura de la fraternidad.
Un trabajo mejor Después de un accidente perdí un buen puesto de trabajo y el sueldo de mi esposa no alcanzaba para mantener a la familia. Sin embargo, la providencia no nos abandonó nunca, haciéndonos encontrar en el momento justo trabajitos que nos permitían ir adelante. De noche, junto con los hijos, pedíamos en la oración ayuda, no sólo para nosotros, sino también para todos los que se encontraban en necesidad. Seis meses después del accidente, justo cuando la situación económica en nuestro país era más crítica que nunca, encontré un trabajo mejor del que había perdido.» J.L. – UruguayLa pieza de al lado «Estaba en el hospital, en un estado de postración y oscuridad, por mi estado de salud y también por los medicamentos que tomaba. No sabía qué hacer para salir de esta situación. Escuché el sonido de una campana: alguien en el cuarto de al lado llamaba a la enfermera: Me levanté para ver si podía brindar ayuda. Se trataba simplemente de darle agua a un enfermo. Me detuve al lado de su cama, interesándome por él y tratando de escuchar profundamente sus palabras. No sé cómo, pero de repente me sentí más aliviado.» T. d. M. – ItaliaUn regalo inesperado «Estamos casados desde hace 50 años. Vivimos como dice el Qoelet, el tiempo de la alegría y el tiempo del dolor. En un momento de particular estrechez, una noche contábamos el poco dinero que nos quedaba y pensábamos qué era lo mejor que podíamos comprar para alimentar a los hijos. En ese momento, nos llama por teléfono un amigo: quería venir a nuestra casa, porque había recibido de regalo dos pavos, y nos quería regalar uno a nosotros. Es verdad que tenemos un Padre que no nos abandona nunca.» T. e R. – PoloniaImprevistos «Viajo con frecuencia por motivos de trabajo, por lo cual debo hacer un programa detallado de las cosas que tengo que hacer, dispuesto también a cambiar alguna cosa de mi programa. Noté en cambio, con sorpresa, que lo imprevisto, si lo acepto como venido de las manos de Dios, resulta mejor de lo que había programado. Este “hacerle lugar” a Él no sólo cuando viajo, sino en todas las otras circunstancias, es una verdadera escuela para permanecer vigilantes. Frente a la belleza de su programa, también cuando me cuesta perder el mío, debo reconocer que el Director invisible sabe indicarme cuál es mi verdadera realización, mi felicidad.» T.M. – Polonia
Todos los años, en el hemisferio norte la primavera se abre unos días antes con respecto al calendario, para quien recuerda a Chiara Lubich. El 14 de marzo fue todo un florecimiento de iniciativas y citas, en todos los rincones del mundo, con características y matices distintos, para recordar a la fundadora de los Focolares, el día del aniversario de su fallecimiento, o mejor dicho de su nacimiento al cielo, que ocurrió en el 2008. En el 2017 esta especial y sentida conmemoración se vinculó con otra, el 50º aniversario de la fundación de Familias Nuevas la rama del Movimiento que abraza a 800 mil familias de todos los continentes que se proponen vivir la espiritualidad de la unidad e irradiar en sus ambientes con los valores de la fraternidad universal. Chiara Lubich y la familia es un binomio muy fuerte. Evidenciado por la atención especial y el justo relieve que le dio la fundadora a un “designio audaz, bellísimo, exigente”, en el cual “valores inmensos y preciosísimos, proyectados y aplicados a la humanidad, pueden transformarla en una gran familia”. “Aquí, delante de ustedes, me parece ver a Jesús que mira al mundo, mira la multitud y tiene piedad –había dicho Chiara Lubich en el histórico discurso de fundación de Familias Nuevas, el 19 de julio de 1967- porque, en esta porción de mundo, se ha puesto sobre sus hombros las realidades más fragmentadas, más parecidas a Él abandonado (…) Que esta piedad no se quede en el campo sentimental sino que se transforme en obras”.Obras que hoy día son visibles: iniciativas culturales, apoyo a menores, seminarios para familias, ayuda a los separados, proyectos sociales y educativos que ponen de relieve el valor antropológico y universal de la familia dentro de la “gran familia humana”. La concreción es propia de esta “primera célula” de la sociedad, como fue fuertemente subrayado también en los dos Sínodos sobre el tema (2014-2015) cuyos contenidos fueron expresados en la exhortación apostólica Amoris laetitiadel Papa Francisco, de la cual precisamente en estos días se recuerda el primer aniversario de publicación. “La alegría del amor”, de la que habla el Papa, está bien representada en las mil voces y en los rostros de las familias de los cinco continentes llegadas a Loppiano (Italia) el marzo pasado, para participar en el evento (mejor dicho en los múltiples eventos internacionales) “FamilyHighlights”, tres días para aprender el arte de la reciprocidad («La vida matrimonial es como un barco, comentaba una familia de Perú: si uno rema solo hace un enorme esfuerzo»), es ese “arte de amar” el que da la fuerza a la familia para regenerarse a sí misma, mediante la confianza, el perdón, la responsabilidad, la creatividad, la acogida, el apoyo. El evento de Loppiano fue el eje alrededor del cual, antes o después, se desarrollaron más de cien manifestaciones en todo el mundo, a partir del primero, el 27 de enero en El Cairo (Egipto) y después en los meses siguientes (aunque todavía hay algunos en curso) en Panamá, Croacia, Italia, Uganda, Tanzania, USA, Brasil, Francia, Kenia, Lituania, Australia, Bélgica, Canadá, Brasil, Burundi, Singapur… en donde se presentaron experiencias concretas y seminarios sobre el tema de la educación, la relación de pareja, la acogida, historias cotidianas de heroísmo desconocido en lugares donde hay guerra, de solidaridad en situaciones difíciles o a favor de los pueblos menos favorecidos, junto a talleres, espectáculos, momentos de fiesta o de oración en común. Si bien, es difícil nombrarlos todos y describir las características que cada evento tuvo en las distintas latitudes, es imposible no reconocer, en este festivo despliegue de luces –casi como fuegos artificiales– realizados en sinergia con otros Movimientos, representantes de Iglesias, religiones e instituciones civiles, esas “semillas de comunión de la humanidad del Tercer milenio” que Chiara Lubich profetizó en 1993.
«Caminando Juntos. Cristianos en la via hacía la unidad», el título de la 59° edición de la Semana Ecumenica del 9 al 13 de mayo 2017 en Castel Gandolfo (Roma), con la participación de 700 cristianos de 70 Iglesias y Comunidades eclesiales, de 40 Países.
Focolarino,juez, hombre de vasta cultura, Gianni nace en Roccapiemonte, en Campania (Italia) en 1930. Con grandes sacrificios realiza los estudios de jurisprudencia y al mismo tiempo trabaja como canciller en el Tribunal. Por su sólida formación cristiana se convierte en el responsable de los jóvenes de la Acción Católica de Nápoles. Después de graduarse, durante el servicio militar, conoce a un focolarino quien le ofrece la revista Cittá Nuova, y, en el ’59 asiste a la Mariápolis de Fiera di Primiero. En una apasionada intervención de Bruna Tomasi, que es del primer grupo de focolarinas junto con Chiara Lubich, Gianni descubre en el Ideal de la unidad una particular afinidad con su vocación laica, civil y política. Cuando es nombrado juez elige el Tribunal de Milán, ciudad donde se encontraba la sede de uno de los primeros focolares de Italia, para poder profundizar así el conocimiento de la vida de la unidad. En 1965 asiste a la escuela de focolarinos de Loppiano, para retomar su trabajo como juez pero viviendo ahora en el focolar. En 1968 ejerce como juez en Trentino Alto Adige, donde trabaja por el recién nacido Movimiento Humanidad Nueva, la expresión más social de los Focolares y, sucesivamente, cuando es nombrado miembro del Tribunal Penal de apelaciones de Roma, se traslada al Centro del Movimiento, en Rocca di Papa. En Italia, durante los años ’70, ocurren hechos de extrema violencia en contra de las instituciones del Estado, que llevan a la lucha armada y al terrorismo. En esos años Gianni es elegido como juez relator y responsable de emitir la sentencia de juicio en el primero y más importante de los cinco procesos por el caso de Aldo Moro, líder del partido de la Democracia Cristiana quien fue asesinado en 1978, por el grupo armado conocido como las “Brigadas Rojas”. Cada mañana la escolta viene a buscar a Gianni a su casa, acompañándolo también cuando vuelve a su casa de noche. Habitualmente, cuando llega a su casa, va a la misa con su auto. Un día, en vez de ir por el camino de siempre, cambia el recorrido sin pensar mucho (él dijo que fue por una especie de “inspiración interior”) llegando a casa desde otra ruta. Evita así el haber sido secuestrado por los terroristas que lo esperaban. En los años Ochenta y Noventa, Gianni sigue trabajando por el Movimiento Humanidad Nueva, realizando iniciativas importantes sobre el problema de la justicia en Italia, en Europa y sobre los temas penitenciarios, que consideraba como muy importantes. Es nombrado juez en la Corte de Casación y a los comienzos de los años 2000, junto con otros, contribuye al nacimiento de Comunión y Derecho, una red internacional que une a los estudiosos y trabajadores en los diversos campos del Derecho. Continúan durante los años siguientes congresos internacionales y escuelas de verano de formación, dedicadas a los jóvenes. Con especial dedicación Gianni se compromete en el diálogo con la cultura jurídica, basada en las relaciones entre los distintos trabajadores del Derecho y entre el mundo jurídico y la sociedad civil. Cuando en el año 2015 deja su compromiso activo, Gianni continúa atento desde la distancia a los trabajos, a escribir, estudiar, dialogar, hasta el final. Ante la noticia de su fallecimiento, son innumerable los ecos que llegan de parte de todos los que lo conocieron y amaron: familiares, colegas magistrados y trabajadores del ámbito de la Justicia, gente común, reconociendo en él el testimonio de un hombre de ley que hizo del Evangelio la norma de su vida, dejándose guiar en particular por una frase que Chiara Lubich había elegido para él. “Cualquiera de ustedes que quiera ser el primero, deberá ser siervo de todos (Mc 10, 44). Una amiga, jueza también ella, que compartió con él este recorrido por una “justicia de comunión”, subraya que en Gianni vio la capacidad de valorar al máximo todas las categorías profesionales relativas al ámbito de la Justicia y el particular “atractivo” por los últimos del Evangelio, los presos, que él amaba casi como si fueran sus hijos.
PULSE – THE EVENT – 1 st May 10:00-12:30 (CET, UTC 1)
PULSE – THE MEETING, 29 Aprile 2017, Replay the streaming event: part 1 – part 2
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El corazón de los jóvenes, como se sabe, late más rápido. Late con ritmo fuerte, con imprevistas aceleraciones, signo de óptima salud. Y rebosa alrededor del mundo energía, vitalidad, movimiento. “Pulse” (“Late”), el meeting internacional (“Cambia tu corazón, Cambia el mundo”), del 29 al 30 de abril, será una “convivencia” con ritmo acelerado. Agárrense duro. Podría haber serias contraindicaciones para quienes sufren de alergias al contagio con otras culturas, temor al diálogo, inclinación a resolver todos los conflictos con soluciones drásticas y posiblemente violentas. Óptimo tratamiento, en cambio, para quienes, abrochados los cinturones de seguridad, deseen viajar a toda velocidad hacia el descubrimiento de un mundo nuevo en el que la Paz es la ley universal. Desde el lejano 1973, la ciudadela de Loppiano (Florencia), en los primeros días de mayo, se abarrota de jóvenes. Este año ofrecerá a todos los participantes (pertenecientes a varios movimientos y grupos, entre los cuales están Jóvenes por un mundo unido, Nuevos Horizontes, Golondrina, Centro internacional La Pira, No De La Guerra, Living Peace, Instituto Universitario Sophia, Dancelab, EcoOne, Economía Desarmada, Barbiana y Sportmeet) un espacio de encuentro y reflexión para aprender, conocerse y proyectar. Serán muchos los testimonios de varias partes del mundo: Siria, Ecuador, Egipto, Jordania, Líbano e Iraq. Serán seis los talleres dedicados a temáticas actuales: acogida e integración, compromiso social, arte, paz, deporte, comunicación. Cuatro los foros de profundización: paz y tradiciones religiosas, economía y política, educación a la paz, naturaleza. Dos de ellos serán moderados por el proyecto Living Peace International y por el grupo Economía Desarmada. El primero proviene de la experiencia de Carlos Palma, uruguayo, quien en el 2011 enseñaba en Egipto. De su experiencia con los estudiantes, ante el telón de fondo de un escenario dramático de guerras y conflictos, nace un proyecto de educación a la paz, difundido en más de 100 países, con la participación de casi mil entre escuelas, grupos y asociaciones. Hasta hoy ha involucrado a más de 200 mil niños, adolescentes y jóvenes en varias partes del mundo. El segundo, Economía Desarmada, ya desde hace algunos años organiza una trayectoria de educación a la paz. En esta ocasión propondrá: “Objeción a la guerra: en las huellas de P. Milani”, una visita al pueblo de Barbiana, cerca de Florencia, guiados por la lectura de los textos del sacerdote italiano sobre la guerra, la paz y la objeción de conciencia. En fin, un viaje a alta velocidad para conocer – y elegir – qué hacer para cambiar el curso de la historia, convirtiéndose en un nudo de esa red mundial, llamada “United World Project”, que involucra a los Jóvenes por un Mundo Unido, junto con otras asociaciones y grupos, desde el 2012. La idea es conectar a los distintos “fragmentos de fraternidad” y ponerlos en red. El 1° de mayo, al cierre del Meeting, la tan esperada cita de Loppiano abrirá una vez más sus puertas a muchos otros jóvenes que arribarán desde más de 40 países, con la intención de mostrarles a todos el “latido” más verdadero de la humanidad: las infinitas acciones de paz y fraternidad que, aunque sean menos ruidosas que la guerra, enriquecen la vida de los individuos, grupos y pueblos. Ideas en música, coreografías, palabras, testimonios y espacios de diálogo sobre política, economía, arte, religión, cultura, compromiso social a favor de la paz. Después, hasta el 7 de mayo, arrancará la vigésima primera edición de la Semana Mundo Unido, es decir, la iniciativa que desde el 1996 involucra a adultos y jóvenes en una serie de acciones en todos los continentes, auténticas “vitrinas” de fraternidad. Hay que correr. Y es en serio. El 7 de mayo, “Run4unity” cerrará la Semana Mundo Unido con otro evento mundial, un maratón por relevos entre los distintos husos horarios que unirá, idealmente, el planeta. Todavía es posible inscribirse en el sito: run4unity Empieza un tiempo de taquicardia, pero saludable, de las que le hacen bien al mundo. Para seguir los eventos e interactuar usa los hashtag: #UnitedWorldWeek2017 – #4peace – #PULSE – #ChangeYourHeartChangeTheWorld – #MeetingY4UW – #PrimoMaggioLoppiano2017 – #run4unity2017.
3 de noviembre de 1955 Si la historia universal es un quinto Evangelio para la humanidad, los acontecimientos personales son la misma cosa para cada uno. Vista desde Dios la vida se presenta como un diseño para llevarnos de la dispersión a la unidad con Él. Se ve entonces como el desapego de personas queridas y la pérdida de honores es una supresión de factores humanos para dejarte solo con el Solo. Entonces cada jornada asume el valor de una divina aventura, si sirve para hacerte subir a lo largo de un solo rayo –tu rayo- que te une al Sol de Dios. Se habla de una marcha hacia la muerte, pero es en realidad un progreso hacia la libertad, en cuya cima te espera el Padre, por lo tanto es una marcha hacia la vida, que no termina nunca. 19 de diciembre de 1956 La Sabiduría cristiana, al pedirnos que renunciemos a nosotros mismos, no nos pide una renuncia, sino una adquisición. Enciende, en lugar de ambiciones humanas, una ambición divina. Nos sugiere poner a Dios en lugar de nuestro Yo; es decir elevarnos de un plano humano a un nivel divino, y hacer una sociedad con la Trinidad. Es una humildad de obra una grandeza exterminada. Y es por esto que después, desde esa cima, el mundo parece un gramo, y las riquezas parecen cascarillas y las riquezas se vuelven arena. Por lo tanto, renunciar a nosotros, para estar siempre con Dios el llevar el tiempo a lo Eterno, hacer de la tierra Paraíso. Entonces el dolor es materia prima de la grandeza, la cruz una escalera al Eterno Padre. 26 de diciembre de 1956 La vida es una ocasión única que se nos ha dado para amar. 16 de octubre de 1959 Como reacción al individualismo hoy se cultiva la vida comunitaria y se le da a lo social un lugar central en el estudio y en la educación. Es un movimiento que ayuda a llevarnos hacia el hermano y nos induce a hacer una escalada hacia Dios en unidad, en cordada. Pero esto conlleva un peligro, que por estar siempre con los hermanos nos olvidemos de estar con Dios. El hermano vale como Ianua coeli(Ventana al cielo): pero si detrás de Él no se ve al Padre, corremos el riesgo de sustituir la desolación del individualismo con la desolación del “grupismo”. Quien nos acompaña es el Padre, quien nos asiste y nos vivifica es Él. Esta es la razón de las desilusiones que llueven todos los días en la convivencia humana, Él nos recuerda que existe también una convivencia divina, o mejor dicho, que la comunión con el hermano existe si pasa al Padre y del Padre regresa al hermano. Igino Giordani
«Todo lo que sucedió en mi vida fue un don de Dios. Mi apellido quiere decir “lobo”, y así es también mi naturaleza. Pero cuando comencé a vivir el Evangelio a la luz de la espiritualidad de la unidadse terminó la vida del lobo, y comenzó la de Miloslav que significa “manso”. Parecería una contradicción: un “lobo manso”, pero es así». Así empezó el Arzobispo, y prosiguió: «En el ’64 fui a la DDR (Alemania Oriental) para agradecerle a un sacerdote que siempre me mandaba libros de Teología, porque en este tiempo nosotros no teníamos nada. Él había conocido la espiritualidad de la unidad en Erfurt. Me contó cómo nació el Movimiento de los Focolares y me habló de Jesús Abandonado. Para decir la verdad, no comprendí mucho. Me acuerdo que me dio un libro de Chiara Lubich». Más adelante, se encontró con Natalia Dallapiccola, una de las primeras focolarinas, también ella estaba viviendo en la DDR. El cardenal no era ni siquiera seminarista, solo poco después comenzó el Seminario. «Tuve muchas ocasiones para comprobar personalmente que esta espiritualidad era verdadera», en primer lugar con los seminaristas que me resultaban “antipáticos”. Fue precisamente con uno de ellos que comenzó a compartir el ideal de la unidad. «Después de la ordenación sacerdotal, en el ’68, fui nombrado secretario del obispo de Cesdké Budejovice, un hombre muy profundo». El Obispo, sin embargo, tenía dificultades en aceptar la reforma litúrgica ocurrida con el Concilio Vaticano II. «Me resultaba fácil juzgarlo, pero los focolarinos me explicaban que debía amarlo en vez de criticarlo. Sentí entonces que la unidad era el camino para comprender y hacer comprender las cosas también a los otros». Después del ’68, el comunismo tomó el poder y Miloslav, que tenía mucha influencia en los jóvenes, fue enviado lejos, a una parroquia aislada entre las montañas. «Aquí comencé a comprender lo que se me había dicho sobre Jesús abandonado. Me confié a Dios, como Jesús en la Cruz que se abandona en el Padre. Fue un primer y profundo encuentro con Jesús abandonado». Después de un año y medio, por orden de las oficinas del Estado también tuvo que abandonar ese lugar, a cuyos habitantes ya les había tomado gran afecto, y recibió la prohibición total de celebrar la misa. «Comprendí que mi elección de Jesús en su abandono era un sí que debía decir para siempre». Fue trasladado a otra parroquia, donde sólo podía predicar y bendecir y recomenzó su trabajo desde el comienzo. Pero también esta experiencia duró poco tiempo: en breve, se le quitó la licencia para ejercer el ministerio sacerdotal. El Padre Vlk no se desanimó. «Dios me abría otras perspectivas. Encontré un trabajo como “lavavidrios”, para poder vivir. Era libre para poder circular por las calles de Praga y de encontrar a muchos sacerdotes, estaba menos controlado entre la multitud, era un simple y desconocido obrero. Otra vez era un rostro de Jesús abandonado. Al comienzo me rebelaba. Pero recuerdo de escuchar una voz en lo más profundo de mí mismo: “Yo te amo, te quiero, no por tu trabajo, quiero el encuentro directo contigo”. Desde ese día, cada mañana le repetía mi “Sí”. Durante diez años anduve por las calles con mi balde y los instrumentos para lavar los vidrios. Hiciera calor o frío, en las calles llenas de tránsito, sucias, estrechas, en el aire contaminado». En 1980 se abrió en Praga el focolar masculino y el “obrero Miloslav” pidió entrar al focolar “como el último de los focolarinos…” «Fueron años benditos. Comprendí mejor lo que Dios nos pedía a los sacerdotes: ir adelante con la fuerza de Jesús en medio, amando a Jesús abandonado, recomenzando cada día». En 1987 tuvo un infarto imprevisto. «Allí, en el hospital, le pedí a Dios: “¿Cómo es posible? Perdí el sacerdocio, ahora estoy perdiendo la vida… Una vez más comprendí que también esta situación era un rostro de Él abandonado y puse mi vida en Sus manos». Un año antes de la caída del muro se le devolvió la licencia para ejercer el ministerio sacerdotal. Fue nombrado Obispo de Ceské Budejovice. Poco después llegó otro nombramiento: «El Santo Padre deseaba que yo fuera a Praga, como Arzobispo. Allí comprendí que Jesús abandonado había sido desde siempre el hilo de oro de mi vida». Al año siguiente, habiendo concluido el mandato del cardenal Martini quien era el presidente de aquél momento, fue elegido delegado del Consejo de las Conferencias Europeas (CEE). «Veía toda mi inexperiencia, habiendo estado durante años aislado del resto del mundo. Pero sentía el apoyo de la Obra de María. Fui ante Jesús Eucaristía y Le dije: “Ésta es una cosa tuya, el Reino es tuyo, no mío”. Este nuevo abrazo de Jesús abandonado me liberó». Continúan años de compromiso en muchos frentes, pero uno muy especial era el de moderador, durante 18 años, de la comunión entre los obispos que adhieren a la espiritualidad de la unidad. Después de una vida prodigada por este objetivo, hace un mes, el 18 de marzo de 2017, se apagó. Una multitud se reunió en la Catedral de Praga para rendirle el último, conmovedor, saludo.
El 16 de abril de hace 90 años, nació Joseph Ratzinger, en Marktl am Inn, una pequeña ciudad de Baviera. En aquel día, en 1927, el calendario marcaba Sábado Santo, mientras que en el 2017 festejamos su cumpleaños en el día del Domingo de Pascua. Con alegría, también el Movimiento de los Focolaresquiere enviar a Benedicto XVI las felicitaciones más cálidas y sentidas por todos, por todo lo que él ha representado para nosotros, para la Iglesia y para la humanidad. Como signo tangible de nuestro afecto y de nuestra gratitud, la revista Nuova Umanitále dedicó el Focus del número 225, que se publica en estos días. Este Focus escrito por Declan O’Byrne, contiene ensayos de Piero Coda, Stefano Zamagni y Antonio Bergamo, quienes muestran en profundidad la dimensión teológica, antropológica y ético-social de su pensamiento. En una Iglesia en la cual, con frecuencia, aparecen contraposiciones artificiales entre quienes sostienen una u otra perspectiva eclesial, el número dedicado a Benedicto XVI trae también un aporte de Brendan Leahy, obispo de Limerick (Irlanda), sobre la necesidad de trabajar en la Iglesia con un estilo sinodal. Estos interesantes aportes serán próximamente traducidos en los principales idiomas y aparecerán en las revistas del Movimiento de los Focolares.
«¡Ven, Señor Jesús!«. Mirándote a ti, el amor, nuestra vocación, no tendrá temores. Mientras esperamos tu venida, construiremos bien esta vida y, en cuanto comience la otra, nos lanzaremos en la aventura sin fin. Tú venciste la muerte. Y por esta oración comprendemos que Tú, desde ahora, la has vencido también en nosotros, en nuestro corazón. «¡Ven, Señor Jesús!», siempre, a todos nosotros. Y la muerte no existirá; Tú existirás. El Resucitado existirá. Y esto ya es Pascua. Les deseamos a todos una Pascua gloriosa y sin interrupción, fecunda, fecundísima para nosotros, para la Iglesia y para el mundo.
Primer paso: predisponerse En la mañana, así como es posible al despertar, a mime dispongo así: “Hoy Lo quiero esperar”. No sé qué me traerá la jornada pero sé que, de forma imprevisible, Jesús abandonado vendrá a mí: en las dificultades, en las desilusiones, quizás incluso en mis faltas, en noticias malas o dolorosas. Le declaro que Él puede venir tranquilamente, que lo espero. Segundo paso: reconocerlo Durante el día encuentro, casi siempre distinto de lo que esperaba, lo negativo a mí alrededor y en mí. En ese momento es importante reconocerlo enseguida y sin titubeos. No existe necesidad o culpa en la no esté presente Él en su abandono: de esta forma cada dolor es un “sacramento suyo”, y lo que importa es reconocer, dentro del signo de este dolor, su rostro de Crucificado y Abandonado y, amando, adorarlo enseguida. Tercer paso: llamarlo por su nombre Al encontrarLO, no sólo registro algo, sino que Lo observo, Lo saludo. Lo llamo por su nombre. Y el hecho de darle un nombre a cada rostro de Jesús abandonado es un ejercicio precioso, es mucho más que un reconocimiento superficial. Ya no es “una cosa” sino un “Tú”. Precisamente así cada una de mis acciones se vuelve contemplación. Cuarto paso: celebrar Preparar una fiesta a Jesús abandonado. Con esto quiero decir acogerlo, no sólo no titubear, como si se tratara de un hecho inevitable, o como cuando se recibe a alguien que, aun siendo amigo, aparece inoportunamente. En cambio quiero que Él no se quede sentado en la sala de espera ni siquiera un instante, sino quiero acogerlo enseguida, como centro de mi amor, de mi alegre disponibilidad. Éste es el paso (pasaje) del dolor al amor, del abandono a la Pascua. Solo quien ama así al Abandonado dará alegría al mundo. La fiesta que nosotros preparamos al Abandonado es ese día de fiesta que no conoce el ocaso, porque su sol, el Amor, no se oculta nunca. Klaus Hemmerle Publicado en la Revista Gen’s 36, Roma 2006, n. 1, p. 3.
¿Quiénes «forman a los formadores»? ¿Quiénes y cómo, en especial, acompañan la delicada misión de seminaristas y sacerdotes en la trayectoria de su formación pastoral? ¿Cómo ayudar a seminaristas, diáconos y sacerdotes a ser «ministros capaces de enardecer el corazón de la gente, de caminar con ellos en la noche, de entrar en diálogo con sus ilusiones y desilusiones, de recomponer su fragmentación» (Discurso del Papa a los Obispos de Brasil, 27 de julio de 2013)? Preguntas válidas para todas las comunidades cristianas que ya habían surgido en el Concilio Vaticano II, y abren y exhortan a la creación de escuelas de formación a la espiritualidad de comunión. Historia. En 1966 nació en Grottaferrata (Roma), la Escuela sacerdotal del Movimiento de los Focolares, que luego, en 1974, se trasladó a Frascati, para finalmente establecerse, en 1984, en la ciudadela internacional de Loppiano, hoy con el nombre de Centro de espiritualidad Vinea Mea. La intención es ofrecer una formación unificada para sacerdotes, diáconos y seminaristas que ponga en el centro la fraternidad vivida. Una escuela de vida para hombres de todo el mundo llamados a anunciar el Evangelio, para formarse en una vida de comunión con los propios Obispos, con los demás sacerdotes, con los laicos de las respectivas parroquias, con hombres y mujeres de todo credo y cultura, según el deseo expresado en 1966 por Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, ante los participantes en la escuela de Grottaferrata: «… Saber posponerlo todo, despojarse de cualquier pretensión de poder, para asegurar la presencia de Jesús entre ustedes, viviendo como niños por el Reino de Dios. De esta forma [nacerá] una pastoral «nueva» y unos sacerdotes «nuevos»: sacerdotes-Cristo por la humanidad, dispuestos a dar la vida por todos». En sintonía con lo que el Papa Francisco varias veces ha subrayado hoy a los sacerdotes: salir hacia las «periferias existenciales». Desde 1966 hasta hoy, bajo la guía de muchos sacerdotes, empezando por el Padre Silvano Cola, se formaron más de 4.000 sacerdotes y seminaristas entre los 20 y los 75 años, de varias iglesias y de unos sesenta países de toda parte del globo. Una experiencia que, por el compromiso de vivir cada día el amor evangélico, quiere ser una experiencia que forma “sacerdotes de comunión” al servicio de los demás. Después de casi dos años de reestructuración, la escuela volvió a abrir sus puertas en octubre de 2013. Ahora el Centro de Espiritualidad acoge el desafío de conjugar lo antiguo y lo moderno, la dimensión comunitaria y la tradición secular de la iglesia, tanto en las modalidades de formación de la comunidad como en la misma arquitectura. «Vinea Mea – explica el Padre Imre Kiss, actual responsable del Centro – ofrece una formación permanente a la luz de la espiritualidad de comunión del Movimiento de los Focolares. La escuela, que dura un año, prevé cursos de espiritualidad, teología, antropología, eclesiología, además de talleres sobre temas de actualidad (jóvenes, familia, comunicación, diálogo con las culturas y religiones). Compartiendo la vida en pequeñas comunidades, tratamos de responder a la exigencia expresada por muchos sacerdotes, es decir, la de experimentar, en lo concreto, una espiritualidad fundada en la comunión, para luego transmitirla a los hombres y las mujeres de nuestro tiempo». El Centro trabaja en sinergia con estructuras parecidas presentes en otras ciudadelas del Movimiento de los Focolares: en Polonia, Alemania, Kenia, Brasil, Filipinas y Argentina. Además promueve a menudo cursos y talleres anuales dirigidos a los educadores de los seminarios para sostener y difundir un estilo de vida sacerdotal basado en la comunión. En noviembre de 2016, el Centro Vinea Mea dio su aporte para la inauguración del Centro Evangelii Gaudium (CEG). El mismo, proyectado y realizado en colaboración con el Instituto Universitario Sophia, constituye una propuesta como respuesta a la invitación del Papa a dar un nuevo impulso a la obra de renovación necesaria a la nueva etapa de evangelización de la Iglesia, llamada a salir hacia las periferias existenciales de nuestro tiempo. Una de las primeras iniciativas del CEG es el curso de estudio sobre la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, organizado por el Centro de espiritualidad Vinea Mea.