Movimiento de los Focolares
Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

“¡Dios! ¡Dios! ¡Dios! Resuene este inefable nombre, fuente de todo derecho, justicia y libertad, en los Parlamentos, en las plazas, en las casas, en las oficinas…”. Con el deseo de responder a este sentido llamado pronunciado por Pío XII en un radiomensaje el 10 de septiembre de 1956, debido a la represión en Hungría, Chiara Lubich escribió un mensaje que se convirtió en la “carta magna” de una nueva vocación en el Movimiento de los Focolares: los “voluntarios de Dios”. Hombres y mujeres de todo el mundo –donde está presente el Movimiento-, formados a la espiritualidad de la unidad, que se comprometen a llevar a Dios a la sociedad, con la propia vida, en los varios ambientes donde actúan.

2006 – En Budapest

“Si ha habido –escribe Chiara el 15 de enero de 1957– una sociedad capaz de quitar el nombre de Dios… el amor de Dios del corazón de los hombres. Debe haber una sociedad capar de devolverlo a Su lugar. (…) Exista quien Lo santifica con todas sus fuerzas y se reúna con quienes sienten el mismo llamado para formar un bloque a las órdenes de esa eterna Palabra que nunca nadie podrá borrar de la tierra. Se necesita gente que siga a Jesús como quiere ser seguido: renunciando a sí misma y tomando su cruz. Que cree que esta arma: la cruz, es más potente que todas las bombas atómicas porque la cruz es un pasadizo en las almas, mediante el cual Dios entra en los corazones… Formar un bloque de hombres de todas las edades, condiciones, unido por el vínculo más fuerte que existe: el amor recíproco dejado por el Dios humanado moribundo, como testamento…Amor recíproco que funde los cristianos en una unidad divina… que por sí sola puede oponerse a la unidad provocada por el interés, por motivos de esta tierra, por el odio. Amor recíproco que significa: hechos concretos, proyección de todo nuestro amor hacia los hermanos por amor a Dios.En fin se necesitan auténticos discípulos de Jesús, en el mundo, no sólo en los conventos. Discípulos que voluntariamente Lo sigan, empujados sólo por un amor iluminado hacia Él, en esta hora tenebrosa… Un ejército de voluntarios, porque el amor es libre. (…) Es necesario… edificar una sociedad nueva, renovada por la Buena Noticia, donde resplandezcan con el amor la justicia y la verdad. (…) Una sociedad que testimonie un solo nombre: Dios”.

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Kenia: encuentro de los obispos amigos de los Focolares

Del 23 al 28 de mayo se está desarrollando un Congreso que reúne en la ciudadela de testimonio de los Focolares de Kenia a 21 Obispos provenientes de Suráfrica, Angola, Tanzania, Uganda, Burundi y Kenia, deseosos de “Redescubrir los designios de Dios en el hoy” en un clima de comunión y sencillez fraterna. Es un congreso rico de reflexiones teológicas; noticias sobre la actualidad de la Iglesia; presentación de hechos de vida evangélica y experiencias. Todo intercalado con momentos de meditación, de celebración, oración en común. Desde hace algunos años en varias áreas geográficas del continente africano tienen lugar encuentros de Obispos que se inspiran en la “espiritualidad de comunión” propuesta por los últimos Papas y subrayada por la experiencia del Movimiento de los Focolares. Después del congreso en Kenia, tendrán lugar otros dos congresos en Moramanga (Madagascar) y en Bamenda/Fontem (Camerún).

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Economía de Comunión, se parte desde Brasil

Luigino Bruni parla habla de la historia de lal'EdC

Sigue la asamblea «in streaming» por http://live.focolare.org/EdC2011/

Es precisamente aquí, en el auditorio de la Mariápolis Ginetta Calliari, a cincuenta kilómetros de Sao Pablo, que hace veinte años Chiara Lubich, bajo un apremiante impulso del Espíritu, comunicó una intuición: el carisma de la unidad tiene algo que decir para contribuir a renovar el aparentemente inquebrantable sistema económico y productivo internacional. Han llegado aquí a Brasil 650 personas (numerosa la presencia de jóvenes) de 37 países del mundo en representación de las 800 empresas comprometidas con la EdC, de los 8 polígonos empresariales presentes en el mundo, de los expertos y de los estudiantes de distintas disciplinas económicas involucrados en la reflexión científica y en la elaboración cultural. Ya en la inauguración de la asamblea –del 25 al 28 de mayo-, se sentía la alegría y la gratitud por estas dos décadas de camino, pero también la conmoción cuando se recordaron las palabras de la fundadora de los Focolares que tuvieron, como se dijo entonces, el “efecto de una “bomba en el campo económico”. Y a estos orígenes regresó también María Voce, presidente de los Focolares, en un video-mensaje de todos modos quedó en los registros de la conmemoración y de la celebración. «Es necesario reconocer que el proyecto de la EdC todavía tiene que consolidarse», dijo, mientras felicitaba a los organizadores por haber elegido un detalle, que sin embargo revela el enfoque de fondo: «Me parece muy significativo que en el logo de la celebración quisieron que apareciera la fecha 2031 para indicar un futuro que hoy sólo podemos intuir y que se definirá gracias al aporte que seguirán dando». Sin hacer ningún tipo de concesión, la presidente Voce indicó los desafíos que le esperan a la EdC que tiene «la potencialidad de transformar desde dentro la práctica económica, no sólo de las empresas, sino también de las familias, de las instituciones financieras, de las políticas económicas». Pero es necesario tener presente una condición de fondo: «La EdC tendrá un nuevo empuje si tiene como horizonte el mundo unido y es capaz de mover el corazón, la acción, el entusiasmo de quien tiene una exigencia de grandes ideales por los cuales jugarse su vida». Auspició que «surgirá una nueva estación de creatividad y de protagonismo por parte de todos ustedes y responderemos a esta gran cita con la historia». De historia habló también Luigino Bruni, coordinador de la comisión internacional de la EdC, inaugurando el trabajo de la asamblea, para subrayar el camino realizado por la profecía de Chiara en el ámbito económico. Fueron cuatro las palabras en las que se centró su intervención: fiesta, por los veinte años; responsabilidad, ante la tarea que hay que desarrollar en este período de crisis; memoria, para no olvidar las preguntas fundamentales de Chiara pronunciadas en esta sala en 1991; esperanza, en la fuerza del proyecto que se nos ha confiado y en las nuevas generaciones de empresarios y expertos comprometidos en la EdC.

Alberto Ferrucci

También en la intervención del empresario Alberto Ferrucci fueron inevitables las referencias históricas, desde el primer momento de la Edc. Recordó la organización con la cual Chiara y sus primeras compañeras de Trento socorrían a los pobres de la ciudad, indicando allí una “vocación laica de santidad” en cuantos sostuvieron la EdC, desde quien vendió modestas propiedades, ofreció sus pocos ahorros para permitir que se adquirieran los terrenos hasta quien dejó excelentes cargos o su ciudad para dar vida a la intuición de Chiara. Un heroísmo que más adelante permitió a Benedicto XVI citar la EdC en su primera encíclica social.Ferrucci presentó una exigencia a la Asamblea: «Es necesario elaborar teóricamente los paradigmas de esta nueva economía, presentar polígonos productivos y empresariales que pongan en práctica estos principios y escuelas y universidades que formen a esto». Es el futuro que la asamblea está llamada a asumir en el futuro. Del enviado Paolo Lòriga

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En Praga, sacerdotes en comunión

«En Chequia los sacerdotes somos pocos y es prácticamente imposible vivir juntos ni siquiera dos, pero cuando el sacerdote que casó a mis papás se puso anciano propuse que viniera a vivir conmigo para poder hacerme cargo de él. La presencia de una persona anciana trajo cambios en la arquitectura de la casa cural y de la iglesia, apropiadas a sus exigencias. Poco después sufrió un ictus y por lo tanto fueron necesarios otros cuidados. Pero si tengo que decir cuál es la cosa más bella de mi experiencia sacerdotal no es tanto el número de personas que he visto convertirse, sino esta profunda coparticipación de vida”. espiritualidad de comunión propuesta por Chiara Lubich, no dejan de subrayar cuanto el compartir alegrías y dolores, fatigas y logros con otros hermanos ha sido para ellos un verdadero punto de apoyo, y para alguno, como se decía, la salvación. “Después de nueve años de duro compromiso en la vida sacerdotal tuve un agotamiento nervioso y entonces me dieron la posibilidad de vivir con otro hermano. Esto para mí fue la salvación. Pude seguir dando mi aporte en la parroquia y poco a poco me recuperé”. Estos dos testimonios fueron ofrecidos durante el encuentro con un grupo de sacerdotes en contacto con el Movimiento, el 24 de mayo, en la jornada conclusiva del viaje de María Voce a Praga. No es fácil la vida de los sacerdotes en la República Checa. En un país donde los católicos son el 25% y los practicantes se reducen al 4%, también el número de los sacerdotes es muy bajo tanto que cada uno de ellos está a cargo contemporáneamente de varias parroquias. Los sacerdotes reunidos en el Centro Mariápolis, que desde los tiempos del comunismo (en la mayor parte de los casos) hicieron propia la Lo subraya el Nuncio de Praga, Mons. Diego Causero, quien vino a saludar el grupo: “Agradezco a los sacerdotes que hablaron. Me dieron mucho gusto dos aspectos en especial: la disponibilidad de vivir con un sacerdote anciano y el fervor con el que han hablado de su vida. A tantos de nosotros nos falta este fervor; quizás sabemos muchas cosas, pero tenemos necesidad de apasionarnos. Entre los focolarinos esto sucede todavía y da energía, creatividad, fuerza expansiva. Ellos tuvieron un papel importante en los años del comunismo: les deseo que retomen esa misma fuerza porque el pueblo checo tiene necesidad de líderes con una riqueza humana, con capacidad de entrar en relación. ¡Manos a la obra!”. Intenso el diálogo con María Voce y Giancarlo Faletti sobre varios argumentos: desde las novedades de la espiritualidad colectiva propuesta por el carisma de la unidad, al compromiso en la iglesia local y dentro del Movimiento, de las vocaciones a los jóvenes. Un sacerdote preguntó: “En las tierras con un tenor de vida más alto las vocaciones disminuyen; viceversa, en aquellas menos ricas hay más vocaciones. Según tu parecer ¿tiene un motivo espiritual o social?”. María Voce responde “ciertamente las motivaciones sociales no faltan porque donde hay mayores posibilidades económicas hay más distracciones y se corre el riesgo de sofocar la voz de Dios. Pero no creo que hay menos vocaciones porque Dios sigue llamando, pero seguramente hay menos respuestas positivas. Pero también si los jóvenes tienen la posibilidad de hacer cualquier tipo de experiencias, a veces, precisamente por esto, experimentan una insatisfacción más profunda. Todo esto le puede dar a Dios la posibilidad de hacerse sentir todavía más. Por lo tanto yo pienso que se debe cuidar el aspecto social y el espiritual. Preocupémonos de presentar una fuerte espiritualidad y de hacer ver que somos felices”. También en el campo juvenil el aporte de los sacerdotes resulta determinante: es normal que los jóvenes hagan referencia a ellos. Y es grande la atención de la Iglesia en todo el país por las nuevas generaciones. En las nueve diócesis de la República funcionan “Centros juveniles”, casas con la presencia estable de un sacerdote, una familia y de jóvenes laicos, centros de espiritualidad donde pasan grupos organizados, bautizados y no creyentes. Serán alrededor de tres mil los jóvenes checos que participarán en la próxima JMJ de Madrid. Una esperanza para la Iglesia y para el país. De la enviada Aurora Nicosia

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Hungría, combinación de cordialidad y nobleza

Tanino con los primeros focolarinos húngaros

Tanino Minuta, italiano, docente de historia del italiano, vivió durante muchos años en Hungría donde fue docente de la cátedra de Italiano de la Universidad Janus Pannonius de Pécs. Le pedimos que nos hable de sus recuerdos, cuando se abrió el focolar en Hungría. ¿Cuál fue tu primer impacto con un mundo tan distinto del tuyo? Llegué a Hungría en octubre de 1980 y permanecí allí por 16 años. Fui enviado para iniciar el focolar masculino de Budapest. No era fácil entrar en el país, entonces bajo el régimen comunista. El Ministerio de Relaciones Exteriores me había concedido una beca para hacer investigaciones sobre literatura para la infancia. Al inicio mi vida se desarrolló prevalentemente en la capital. En las fachadas de los edificios estaban todavía los signos de la revolución de 1956. Pero más allá de las marcas en casas las heridas habían quedado en los corazones de la gente: desilusión amarga, profunda humillación y, lo más terrible, la desconfianza hacia todo y todos. ¿Qué fue para ti esta experiencia?

Grazia Passa, la primera focolarina enviada a Hungría

Un gran don de Dios. Llegando a Hungría, empobrecido por el fuerte cambio en el ritmo social, aislado de las relaciones construidas hasta ahora, estaba en las mejores condiciones para ver la dinámica interna  que genera una comunidad y entendí mejor la didáctica y los fines del Movimiento de los Focolares que tiene como misión actuar en la raíz de las relaciones, crear las condiciones para que las relaciones existan, crezcan y sean constructivas y constitutivas de la sociedad. Restablecer la unidad. He visto una revolución en “statu nascendi” (en gestación). Ha sido una experiencia del Espíritu que, como afirma David María Turoldo, “es el viento que no deja dormir el polvo”. Precisamente mientras estaba partiendo para Hungría, Chiara me había hecho llegar un regalo “Para el focolar de Budapest”. Y quien me lo entregó me transmitió un augurio: “¡Verás milagros!”. Sí, ¡he visto milagros! He visto “el espíritu que soplaba el polvo” y “lo imposible volverse posible”. ¿Lo imposible volverse posible?

Una de las primeras Mariápolis a finales de los años Setenta

He visto que el primer grupo que vivía la espiritualidad del Movimiento, constituido por familias, sacerdotes, algunas muchachas y muchachos, por niños… que de hecho era una comunidad ordenada por la caridad, exactamente como dice Chiara, que no hay “nada más organizado que lo que el amor ordena y nada más libre que lo que el amor une”. Ahora el Movimiento de los Focolares está difundido y es muy estimado en Hungría. ¿Un augurio para esta visita de María Voce? Con la rara combinación de cordialidad inmediata y noble distinción que lo caracteriza, el pueblo húngaro no se ha dejado seducir por ideologías o modas no dignas del hombre. Pienso que sabrá acoger el don de esta visita y ser un don no sólo para la presidente María Voce, sino para todo el Movimiento. El hecho de que el país esté consagrado a María, con el acto de donación a ella de la corona por parte de San Esteban, constituye un sello y una responsabilidad histórica y espiritual. Yo diría que precisamente porque, como dice el himno nacional “los húngaros ya han descontado el pasado y el futuro” están en las condiciones de ser un país que le puede dar mucho a los otros pueblos. Mi augurio es que la Presidente, 50 años después, pueda recoger los frutos de las oraciones de Chiara y constatar que verdaderamente María es la Señora de los Magiares.

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50 años por la unidad de los cristianos

Grottaferrata. Don Foresi, Igino Giordani, el canónigo anglicano Bernard Pawley, la señora Margaret Pawley, Chiara Lubich, Eli Folonari (1962).

El 14 de enero Chiara se encontró con un grupo de luteranos en Alemania y ese encuentro le hizo entender que la espiritualidad de la unidad, basada en el Evangelio, no era sólo para los católicos, sino para toda la cristiandad. En el mes de mayo, Chiara se encontró en Roma con el canónigo anglicano Bernard Pawley, quien después fue enviado como observador al Concilio Vaticano II. Y el 24 de mayo de 1961 Chiara anotó en su diario: “La voluntad de Dios es el amor recíproco. Por lo tanto para suturar esta ruptura es necesario amarnos”. Estas son las primicias que llevaron a Chiara a fundar en Roma el “Centro Uno”, para la unidad de los cristianos. Le confió la dirección a Igino Giordani, pionero ecuménico desde los años ’20. El año 1961 fue un año rico de intuiciones. Es el inicio de ese prometedor diálogo basado en el Evangelio vivido. La espiritualidad de la unidad con los años interesó a anglicanos en Gran Bretaña, a reformados de Suiza, Holanda y Hungría. Fue acogida por cristianos de varias Iglesias en Europa, por las Iglesias orientales en Medio Oriente y sucesivamente en los otros continentes. El Patriarca Atenágoras se interesó en la espiritualidad de la unidad y llamó a Chiara a Estambul en 1967 animando la difusión de este espíritu en las Iglesias ortodoxas.

Chiara Lubich, Gabri Fallacara, Frère Roger Schutz (1978).

Después de casi 30 años de compromiso ecuménico del Movimiento, en 1996 en Londres, tuvo lugar otra etapa histórica. Encontrando unos mil anglicanos, católicos, metodistas y bautistas que vivían la espiritualidad de la unidad, Chiara constató que estaba emergiendo un compromiso ecuménico específico del Movimiento: el “diálogo de la vida”, el “diálogo del pueblo”, que no se contrapone a los otros tipos de diálogo sino que los sostiene. Hoy en día hay cristianos de 350 Iglesias en los 5 continentes que viven este diálogo y testimonian que es posible vivir en unidad con Cristo entre nosotros. El 50° del Centro “Uno” fue recordado en Trento en el Teatro Social el 12 de marzo pasado con una Jornada ecuménica internacional titulada: “Chiara Lubich, un carisma para la unidad de los cristianos”, que formaba parte de una “Semana ecuménica” conmemorativa del 11 al 16 de marzo en Cádine (Trento), donde, también con testimonios de los primeros tiempos, se reseñaron los frutos de estos cincuenta años de compromiso ecuménico de Chiara y del Movimiento. En su mensaje, el Card. Koch, entre otras cosas, dijo: “El testimonio y el servicio dado por Chiara Lubich a la promoción de la unidad de los cristianos son dones preciosos e inestimables” porque “ha trazado estelas de luz y ha marcado profundamente el camino de muchos cristianos de distintas generaciones y pertenecientes a muchas tradiciones eclesiales”. Y el Patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, invitó a los focolarinos esparcidos en el mundo “a alimentar por doquier el ‘diálogo de la vida’ en el pueblo cristiano, fermento del Movimiento ecuménico”, conscientes de que “”sólo una intensa espiritualidad puede acelerar el camino hacia la plena comunión visible mediante la recepción del progreso alcanzado mediante el diálogo oficial por parte de un pueblo ecuménicamente preparado”. Llegó también un mensaje del Rev. Olav Fykse Tveit, Secretario General del Consejo Ecuménico de las Iglesias: “La recordamos como don del premuroso amor de Dios, que de este modo inspira a tantos de nosotros con su carisma y su espiritualidad de la unidad”. Después recordó su primera visita en 1967 que sentó “las bases para décadas de estrecha colaboración, de las cuales, de tantas formas la fraternidad entre las Iglesias miembro del Consejo de las Iglesias se ha beneficiado”. El “Centro Uno” se encarga del compromiso ecuménico del Movimiento en el mundo también mediante una red de encargados y promueve “semanas ecuménicas” y cursos de formación. Sede actual del Centro “Uno” Vía della Pedica 44 A 00046 Grottaferrata (Roma)  centrouno@focolare.org
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Con los jóvenes en Praga

“En el 2007 me diagnosticaron una leucemia. Al principio reaccioné bien, pero en un dado momento tuve miedo de morir y entonces fue importante el apoyo de otros jóvenes del Movimiento, los gen me lo hacían sentir en todas las formas: con mensajitos, e-mail, visitas. Cuando estaba en el tercer ciclo de quimio, conmigo estaba una chica de mi edad, que recién se había convertido en madre, estaba peor que yo, no estaba casada, ni bautizada. A pesar de todo hablamos mucho de Dios, de la fe, del matrimonio- A pesar de que le habían hecho un trasplante no lograba superar la enfermedad, pero poco antes de que sus condiciones se agravaran expresó el deseo de casarse, por eso cuando estaba por morir le propuse a su familia que se bautizara. Vino al hospital un sacerdote, la bautizo con el nombre de Margarita María, pocos días después se apagó: era el día de Santa Margarita María Alacoque”. Empezó con el fuerte testimonio de Agnieska  y prosiguió con experiencias de la vida cotidiana el programa de la jornada que tuvo como protagonistas a los jóvenes que se reunieron en el Centro Mariápolis. “En camino, un viaje juntos” era el título de la cita que, como dijeron los organizadores, quería ofrecer a los participantes la posibilidad de conocer desde dentro “la maravilla del Ideal en el que creemos. –Confesó Lukas-, pensaba que como máximo vendrían unos cincuenta jóvenes, pero no fue así. Evidentemente el ideal de la unidad tiene algo que decir”. En efecto la sala apenas pudo contener a los 150 jóvenes que llegaron de distintas partes de Chequia. La mayor parte de ellos entraba en contacto con el Movimiento de los Focolares por primera vez y no dejó de expresar su alegría por haber descubierto algo tan grande. “Supe de los Focolares por una amiga y no sabía qué esperar –dice Kristina de 17 años-, me sorprendió mucho porque se siente que las personas aquí hablan con un gran amor. Puedo decir que advierto fuertemente la presencia de Dios. Me conmovió mucho porque mi papá no es creyente y lamento que él no conozca este Movimiento”. María Voce y Giancalo Faletti hablaron de su “vía”, de la forma en la que encontraron el ideal de la unidad hasta que decidieron seguir a Dios por el camino del focolar y enseguida después llovieron las preguntas, variadas, y las respuestas, profundas. Una por todas. A una joven que preguntaba dónde encontrar el valor para hacer elecciones radicales, libres de condicionamientos, María Voce sugirió. “La edad de los jóvenes es la edad de las elecciones importantes: si no las hacen ahora no serán capaces de hacerlas más adelante. Sí, se necesita valentía, pero el valor está en ti y lo encuentras en la relación con Dios. Si eliges por amor puedes estar tranquila. No las postergues infinitamente y no permitas que otros elijan por ti”. La invitación es a “amar al máximo”, como hizo Jesús en la cruz, a recomenzar siempre, a no “arrepentirse inútilmente”. El auditorio sigue atento, participativo, recogido. Los 150 jóvenes no se irían nunca. Elisabetta, de 27 años, dice confidencialmente: “Yo soy muy crítica y al mismo tiempo estoy tratando de entender cómo y dónde vivir bien la vida cristiana, estoy buscando mi camino y con gusto acepté conocer algo del Movimiento de los Focolares. Lo que se dijo ha sido un gran enriquecimiento para mí y me animó a decidir pertenecer a algo. Parto habiendo entendido que en cualquier cosa que haga en mi vida Dios es importante y no debo tenerlo sólo para mí”. No sólo para Elizabetta, sino para tantos de los presentes parece realmente que se ha abierto una nueva vía. De la enviada Aurora Nicosia [nggallery id=43]

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Son 700 en la República Checa: hoy es tiempo de alegría

La historia del20110523-11 Movimiento de los Focolares en tierra checa tiene, muy a menudo, rasgos de heroísmo. El ideal de la unidad llegó a Checoslovaquia alrededor de los años ’60 cuando estaba en el poder el comunismo soviético. De 1968, el año de la “Primavera de Praga” que fue sofocada con a ocupación armada, después de la cual el comunismo se volvió más opresivo, hasta noviembre de 1989, cuando cayó el régimen, la historia del pueblo checo se vio marcada por grandes sufrimientos. Pero entre la clandestinidad y las persecuciones muchos vinieron a formar parte del Movimiento y hoy, son más de 700, provenientes de todo el país para encontrarse con la presidente de los Focolares, se reúnen en el Palacio de la Cultura de Praga 5, uno de los 10 municipios en los que está dividida la ciudad. Hay conmoción, alegría, expectativa: es la “fiesta” de la familia que plática y mira hacia adelante. Las preguntas para María Voce y Giancarlo Faletti son numerosas. 20110523-07Una gen 4 pregunta: “¿Cuáles eran tus sueños cuando eras pequeña?”, y algunos gen 3: ¿Cómo conociste a Dios? ¿Qué harías si te encuentras con una familia pobre? ¿Por qué Dios no intervino cuando Hitler asesinó a tantas personas?”. Los adultos se refieren al significado de los viajes de la presidente, al cómo llevar adelante el compromiso de algunos de ellos en la “reconstrucción” del país, sobre la vida de las comunidades del Movimiento, sobre el riesgo del activismo. “Viajar es ir a visitar a mi familia y es para mí una gran alegría. Voy para sostener, animar, entender lo que hacen”, cuenta María Voce. Y no importa que sean cosas grandes o pequeñas, “durante el reciente viaje a América del Norte –prosigue la presidente-, donde todo es enorme y nuestra comunidad en comparación parece pequeña, sentí que Jesús presente entre las personas que se aman es una superpotencia”. La invitación es por lo tanto, también en Chequia, a creer en esta potencia para “llegar a toda la nación. Con este ideal no sólo podemos, sino que debemos llevar al mundo el anuncio de la resurrección, llevar a Jesús con nosotros a la escuela, a las fábricas, al parlamento. Es la cosa más grande que podemos hacer”. 20110523-06La tarde del mismo 21 de mayo se abrió a quien quisiera conocer mejor la “revolución” focolarina. Testimonios de vida que involucran a personas de todas las edades. Se hace un balance de la operación “Praga de oro” lanzada por Chiara Lubich en su visita a la ciudad en el 2001. El compromiso para re-evangelizarla y reanimarla no ha faltado, y los frutos tampoco. María Voce propuso un nuevo paso: “Llegando aquí se respira la historia y la espiritualidad que incluso en los años duros no fue destruida, sino cubierta e incluso protegida. Aquí no arrancamos de cero, se parte de la raíz profunda de quien conoció esta civilización, esta cultura. Ahora el paso que tenemos que hacer es la nueva evangelización, un nuevo anuncio hecho por personas renovadas por el amor recíproco. Tenemos que comprometernos a anunciar a los otros que Jesús ha resucitado, que todos los dolores han sido rescatados: hoy es tiempo de alegría”. Páginas de una nueva historia esperan ser escritas. Lo confirma Mons. Frantisek Radkovský, delegado de la Conferencia Episcopal Checa para los Laicos: “La Iglesia tiene grandes expectativas con respecto a los Movimientos –afirmó en su intervención- porque son su parte más dinámica, un regalo del Espíritu Santo para este tiempo. Nuestra sociedad está secularizada, pero ahora hay apertura hacia las cosas espirituales y es importante demostrar con la vida que el cristianismo puede llevar al verdadero humanismo. Los Movimientos tienen la capacidad de alcanzar a todos y están abiertos a los más diversos campos de acción, de la familia a la escuela, de la política a la economía, de los medios de comunicación al deporte”. Mientras que el encuentro se encamina hacia su conclusión el cuarteto que a lo largo de la jornada ha ejecutado algunas piezas de alto nivel tocó “Misión imposible”. Hace pensar que lo no es posible para los hombre es posible para Dios. De la enviada Aurora Nicosia [nggallery id=42]

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Praga, aquí se puede creer

20110521-01Una jornada insólitamente caliente acoge en Praga la llegada de María Voce, presidente del Movimiento de los Focolares, y del co-presidente Giancarlo Faletti, el 19 de mayo de 2011. El avión proviene de Moscú, llega con media hora de anticipación con respecto a lo previsto y hace menos larga la espera de las treinta personas que acogen en el terminal a los huéspedes con un aplauso: ¡es fiesta! El programa del viaje es intenso. En la agenda hay varios encuentros con representantes de la Iglesia local, con el arzobispo de Praga, Mons. Dominik Duka, pero también con sacerdotes que viven la espiritualidad de comunión. Hay una gran expectativa por parte de los jóvenes que han organizado una jornada en el Centro Mariápolis de Vinořy y por parte de toda la comunidad de los Focolares que acudirá numerosa a Praga de todo el país. Está previsto un encuentro abierto para recordar los 10 años de la visita de Chiara Lubich a la República Checa y el lanzamiento de la operación “Praga de oro”, promovida por ella misma en esa ocasión para actuar la “nueva evangelización”. 20110521-07María Voce y el pequeño grupo venido de Roma han sido hospedados en el moderno Centro Mariápolis nació en el arco de dos años, que es el corazón de la naciente ciudadela en construcción. “Cuando Chiara Lubich vino en el 2001 a Praga –cuentan los “pioneros”- expresó un doble deseo: dar una casa a la familia del Movimiento y tener un lugar donde las personas que ella había encontrado, exponentes del mundo político, civil y eclesial, pudieran reunirse”. Dicho y hecho. Con mucho entusiasmo y tantas iniciativas, no por última la acción “primeros sábados”, que todavía prosigue, el Centro Mariápolis empezó a tomar forma, y también la ciudadela, aunque si todavía está en plena construcción. En práctica todos los primeros sábados del mes el que quiere puede venir a trabajar, ladrillo tras ladrillo, para edificar lo que se está convirtiendo en un centro de irradiación de la espiritualidad de la unidad. Ya diez familias se transfirieron aquí y construyeron su casa, otras personas del Movimiento planean hacerlo.

El arzobispo de Praga, Mons. Dominik Duka

La misma Chiara, antes de partir en el 2001, había colocado las primeras medallitas de las construcciones que habrían surgido en el terreno que constituía la ciudadela, ubicado dentro de una urbanización periférica de Praga. “Algunos vecinos no entendían –cuentan quienes estaban presentes-, pensaban que estábamos enterrando dinero. Pero con el pasar del tiempo comprendieron el sentido de lo que estaba naciendo. También personas lejanas de Dios se han acercado y forman parte de la “familia” del Movimiento. Sí, porque aquí, explica alguno, lo que está difundido no es el ateísmo, sino más bien la no creencia por falta de conocimiento, pero la sed de Dios no se ha apagado. La primera cita “oficial” fue al arzobispo del lugar, Mons. Dominik Duka, en el Palacio de la sede arzobispal de 1344, ubicada en el casco histórico de Praga. Adyacente al castillo que es en parte museo, y en parte sede del Presidente de la República, tiene vista a la ciudad y está a poca distancia de la suntuosa catedral gótica de San Vito, centro de la cristiandad, pero también del interior del país, como explica el párroco que guía la visita del grupo romano. El arzobispo los acoge muy cordialmente y pone en común la necesidad que él advierte, de hacer que en la diócesis se despierte la religiosidad popular, y también la esperanza de que en el 2013, aniversario de la llegada de los santos Cirilo y Metodio, quienes llevaron allí el cristianismo hace 1150 años, sea una gran ocasión de evangelización. De la enviada Aurora Nicosia [nggallery id=41]

Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

Algo de historia: los inicios de los Focolares en Rusia

En 1986 una familia húngara del Movimiento de los Focolares, los Fialowsky, se mudó por motivos de trabajo de Budapest a Dubna, a más o menos 130 Km de Moscú. Alrededor de ellos se reúnen algunas familias y jóvenes. En 1989 primero y en 1991 después, se abren dos centros del Movimiento en la capital. En ese período la comunidad contaba con alrededor de 40 personas. En agosto de 1991 el esperado primer encuentro de Chiara Lubich con todos los miembros del Movimiento de Europa Oriental, en Katowice (Polonia). Es una etapa importante para la comunidad presente en Rusia que, por primera vez, cruza la frontera para encontrarse con Chiara y los miembros del Movimiento de los países del este de Europa. En abril de 1992 tiene lugar el primer encuentro público, la Mariápolis, con 220 participantes. En septiembre del mismo año se hace un primer viaje a Celiabinsk, cuidad más allá de los Urales, a más o menos 1900 Km. de Moscú, hasta hace poco cerrada para los extranjeros. Poco a poco se desarrolla una comunidad del Movimiento y, ya en 1995, se hace la primera Mariápolis en el lugar. Seguidamente nacen comunidades en Novosibirsk y Omsk. >En el 2001 se abre en Krasnoiarsk un focolar, que se dedica a la parte siberiana del país. Empiezan los primeros contactos con personas que desde hace tiempo reciben la Palabra de vida. La espiritualidad es acogida por personas en distintas ciudades de Siberia. La primera Mariápolis siberiana tiene lugar en el 2004 en Divnogorsk, una ciudad cerca de Krasnoiarsk. Los participantes provienen de varias ciudades, algunos después de haber recorrido 2000 km de distancia. Son 90, de varias nacionalidades e iglesias.  Después de la caída del régimen soviético, se advierte en la sociedad rusa una búsqueda de identidad. En este camino la forma de actuar del Movimiento siempre ha sido apreciada, en especial en la relación con la Iglesia Ortodoxa Rusa. En las manifestaciones de los Focolares participan de vez en cuando representantes oficiales del Patriarcado de Moscú. Ha sido muy importante para las comunidades la presencia de Giancarlo Faletti, co-presidente del Movimiento de los Focolares, en la entronización del patriarca Kirill, en febrero de 2009. Es seguido con gran interés por parte de algunos miembros de asociaciones ortodoxas el proyecto “Juntos por Europa”, en el que participaron en el 2004.  Entre los pioneros de la historia de los Focolares en la entonces Unión Soviética no podemos dejar de recordar a Eduardo Guedes, focolarino portugués fallecido en enero de este año, quien vivió en Rusia por más de 20 años. Su generosidad y su humildad han sido características muy apreciadas por este pueblo que ha retribuido abundantemente su amor en tantas formas, en especial los muchos amigos ortodoxos. Y también Regina Betz, focolarina alemana, quien vivió en Moscú de 1990 al 2008, entretejiendo relaciones auténticas y duraderas con muchísimas personas. Un episodio contado por ella resulta un indicador de la realidad de estos años prodigados para construir la unidad en Rusia: “Daba clases de alemán en la universidad Lomosonov de Moscú. Una colega, Alla, no se sentía bien de salud y pensaba que se trataba de un castigo de Dios porque ya no vivía como cristiana. Me contó que durante un curso de actualización en Lipsia a menudo había frecuentado la Iglesia pero, regresando a Moscú, se había alejado. Un día me pregunto si podía venir conmigo a la Misa. Le expliqué que yo no era ortodoxa sino católica, cosa que no le provocó ningún problema. De modo que el domingo siguiente fuimos a juntas a una Misa solemne en San Luis en la única iglesia existente entonces en Moscú. Después por largo tiempo no supe de ella. Cuando nos reencontramos me contó que había pedido el bautismo y –casi excusándose- “como ortodoxa”… Le dije que había hecho bien, ¡porque ella era rusa!”. Actualmente la mayoría de los miembros de la comunidad de los Focolares de Moscú es ortodoxa. Una de ellas, Nina Vyazovetskaya, con ocasión de la celebración por primer mes del fallecimiento de Chiara Lubich, el 18 de abril de 2008, en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, dijo: “Provengo de Moscú, pertenezco a la Iglesia Ortodoxa Rusa. Soy médico y durante dos años he trabajado como internista en el hospital de Moscú. Crecí en una familia no creyente, como la mayor parte en Rusia. En 1990 me bauticé casi “por casualidad” porque con la caída del comunismo, era un período de grandes cambios y todos buscaban algo nuevo. Pero después de ese día no volví más a la Iglesia. El encuentro con el Movimiento de los Focolares significó un vuelco: encontré a Dios y mi vida cambió. Para conocerlo me dirigí a las focolarinas, que son católicas, quienes me llevaron a mi Iglesia ortodoxa. Así empecé a descubrir la belleza y la riqueza de la iglesia, del ser cristiana, del vivir por Dios. Y ahora tomé la decisión de seguir a Dios, detrás de Chiara, en el focolar”.

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Justicia económica, apuesta posible

La economía globalizada es una máquina potentísima, pero frágil e inestable. Este es uno de los mensajes que podemos sacar de la crisis que estamos atravesando. La economía globalizada crea enormes oportunidades de riqueza, pero produce también nuevos costes, una incertidumbre radical de los sistemas financieros y fuertes desequilibrios sociales. Muchas veces las consecuencias de las crisis las pagan otros sectores distintos de los que las provocaron y normalmente son mucho más pobres. Por eso la justicia social es hoy directamente el tema dominante de la nueva economía. Lo estamos viendo en Oriente Medio (no olvidemos que lo que ha desencadenado la revolución de estos meses son problemas de justicia económica), y creo que lo seguiremos viendo en los próximos años en los países árabes, pero también en China e India donde, una vez que las libertades individuales y la democracia levanten el vuelo, dejará de tolerarse la enorme desigualdad que encontramos hoy en estos nuevos colosos. Estoy convencido de que el mundo se está haciendo cada vez más intolerante con respecto a la desigualdad, dentro de cada país y entre distintos países, como si el hombre post-moderno, informado y global,después de la democracia política empezara a pedir seriamente democracia económica. Y parece que se está dando cuenta, aunque tarde y con dificultad, de que la democracia económica es parte esencial de la democracia política. En efecto, el mercado, que es un ámbito de la vida en común regido por la regla de oro de la ventaja mutua, no es capaz de asegurar la justicia distributiva, sino más bien todo lo contrario. A no ser que vaya acompañado de otros principios e instituciones coesenciales, con el tiempo el mercado tiende a aumentar las desigualdades. El mercado es, por una parte, un lugar de libertad y creatividad que se basa en el talento individual y los talentos no están uniformemente distribuidos entre la población. Pero por otra parte, en la competición del mercado no salimos todos de la misma línea y aquellos que hoy tienen más (recursos, educación, oportunidades …) tienden a tener todavía más mañana. Entonces ¿qué podemos hacer? El 29 de mayo de 2011 es el aniversario de la institución de la Economía de Comunión (EdC), el proyecto económico lanzado en Brasil por Chiara Lubich, en el mismo mes en que Juan Pablo II publicó la Centesimus annus, una encíclica que Chiara leyó y meditó durante aquel viaje. En esta ocasión, representantes del mundo de la EdC volverán a encontrarse en Sao Paulo del 25 al 29 de mayo para hacer balance de estos primeros 20 años y sobre todo para mirar a los próximos 20 (www.edc-online.org). El mensaje lanzado por Chiara durante aquel viaje a Brasil sigue hoy muy vivo, está creciendo y madurando en la historia, mucho más allá de la comunidad (los Focolares) en la que nació, como bien ha percibido Benedicto XVI cuando ha querido señalarla en la Caritas in Veritate como una experiencia a desarrollar y difundir.. El mensaje es sencillo y claro: la empresa debe ser antes que nada un instrumento y un lugar de inclusión, de comunión y de justicia, ya que a la vez que produce riqueza se encarga de redistribuirla. Si queremos que la democracia económica y la justicia redistributiva crezcan, no podemos dejarlo todo en manos de los estados o los gobiernos. Debe ser la propia empresa, impulsada por la sociedad civil y por los ciudadanos del mundo, la que evolucione y empiece a ocuparse de cosas nuevas, de las “res novae” del contexto globalizado en que vivimos. La empresa no puede limitarse a operar dentro de la legalidad, pagar los impuestos (aun cuando lo haga) y hacer un poco de filantropía para apaciguar a los clientes. En esta nueva fase, a la empresa se le pide más, mucho más, si queremos que la sociedad civil considere a la empresa y a la economía como amigas del Bien común. Bienvenido sea el cumpleaños de la EdC si sirve para recordar a todas las empresas esta necesidad de convertirse en otra cosa, de evolucionar hacia una economía a la medida del hombre. Editorial publicado en Mondo e Missione n.5/2011

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Diálogo del pueblo

El vídeo sólo está disponible en idioma original y con la traducción en inglés y portugués. Recordando el 10° aniversario de la Declaración Conjunta de la Doctrina de la Justificación, firmada por la Iglesia Católica y por la Federación Luterana Mundial en Augusta el 31 de octubre de 1999, publicamos un mensaje que Chiara Lubich preparó para un encuentro ecuménico de los jóvenes.   (…) La guerra divide a los hombres, es más, los aniquila; y el terrorismo acarrea daños inmensos, por rencor o por venganza, causados sobre todo por el desequilibrio que existe entre los Países ricos y los Países pobres. Por lo tanto es necesario más que nunca apuntar a la unidad y suscitar por todas partes la fraternidad que puede generar incluso la distribución de los bienes. ¿Pero cómo es posible encender en el mundo esa fraternidad que armonice la humanidad en una sola familia? Se puede, sin duda, descubriendo quién es Dios. Nosotros los cristianos creemos en Dios, sabemos que existe, pero si bien los vemos perfectísimo, omnisciente y omnipotente, a menudo lo pensamos lejos de nosotros, inaccesible, y por eso no tenemos una relación con El. San Juan evangelista nos dice quién es Dios. “Dios es Amor” (1 Jn 4,8), y por eso es Padre nuestro y de todos. Esta es una afirmación que, bien comprendida, cambia las cosas radicalmente. En efecto, si Dios es Amor y es Padre, quiere decir que está cerca de nosotros, de mí, de ti, de ustedes; los sigue a cada paso, se esconde detrás de todas las circunstancias de vuestra vida, ya sean alegres, tristes o indiferentes; conoce todo de ustedes, de nosotros. Lo demuestra, por ejemplo, una frase de Jesús: “Ustedes tienen contados todos sus cabellos” (Lc 12,7), contados por su amor, por el amor de un Padre. Por eso tenemos que estar seguros de que nos ama. Pero no es suficiente: debemos poner a Dios en el primer lugar de nuestro corazón, antes que nosotros mismos, antes que las cosas, antes que nuestros sueños, antes que nuestros parientes. Jesús lo dice claramente: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí” (Mt 10,37). Y aquí nace otra pregunta: si Dios es Amor, si es nuestro Padre, ¿qué actitud debemos asumir delante de El? Es lógico: si él es el Padre de todos nosotros, tenemos que comportarnos como hijos suyos y hermanos entre nosotros; prácticamente, vivir ese amor que es la síntesis del Evangelio, es decir, todo lo que el Cielo nos exige. (…) Chiara Lubich

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Moscú, corazón de la Iglesia Ortodoxa Rusa

Pasar el umbral de la iglesia “María alegría de los enfermos” es ir directo al corazón de la fe ortodoxa. La alabanza expresada a través de himnos y oraciones, desde el atrio del templo se desarrolla ininterrumpidamente durante dos horas, y crea entre todos los fieles un recogimiento inmediato. Atrae la solemnidad de la liturgia, la riqueza y el esplendor de los paramentos, todos rojos porque es tiempo de Pascua. María Voce, con un velo en la cabeza, como todas las mujeres rusas, asiste a la sagrada liturgia junto con los miembros ortodoxos del Movimiento de los Focolares, para vivir un momento de comunión fraterna, manteniendo el respeto por las diferentes iglesias. Como conclusión tres besos sellan entre todos un pacto de amor recíproco, testimonio de una relación de unidad sólida que no puede dejar de recordar, por la conmoción, aquel “no hay ni judío ni griego”, de San pablo y que ante los iconostasios, se convierte en “ya no hay ni ortodoxo ni católico, porque somos uno en Cristo”. Al final de la celebración un saludo al metropolita Hilarion Alfeyev, presidente del departamento para las relaciones externas del Patriarcado de Moscú, quien se demostró especialmente contento de ver a la presidente del Movimiento y a toda la delegación católica, junto con los ortodoxos que la acompañaban. El Padre Dimitri Sizonenko, responsable interino del Secretariado para las relaciones con los otros cristianos, gozó en forma especial por el testimonio de unidad del Movimiento y auspició una mayor difusión de su espíritu. En la tarde del mismo día, el 15 de mayo, había dos esperadas citas: con las familias y con los jóvenes. “Cómo transmitir el espíritu del Movimiento a nuestros hijos”, “cómo ayudar a las familias a comprender la importancia de la fe”, “cómo hacer cuando nos sentimos débiles”: éstas son sólo algunas de las preguntas expresadas con simplicidad por las treinta personas presentes, muchas parejas jóvenes. Algunos se casaron por la Iglesia después de haber encontrado el carisma de Chiara Lubich y otros comprendieron la importancia de la fidelidad conyugal después de experiencias muy distintas. Los años de ateísmo han marcado la institución familiar: a menudo las uniones no son estables y la decisión de casarse está más ligada a la tradición que a la convicción; son numerosos los divorcios, las uniones libres, los problemas de alcoholismo. “El mensaje llega a través del testimonio que dan como familia –respondió María Voce- mediante la capacidad de pedir disculpas, de seguir mirando al otro con amor después de un momento difícil. Todo esto vale más que mil palabras”. “A nadie le gusta sufrir –prosigue Giancarlo Faletti- pero en el dolor Dios nos encuentra para decirnos y darnos algo para seguir amando”. Con los jóvenes en cambio se empieza con un gesto informal: fuera las corbatas del cuello, guitarra y foto, y un diálogo abierto sobre los retos de la sociedad rusa, de la corrupción al exceso de libertad, a la dificultad de tomar decisiones, al próximo Genfest (Budapest, septiembre 2012). Una joven quisiera dejar su trabajo, después de haber avalado involuntariamente una estafa. “Se requiere un paso decidido para dar testimonio. Estos lugares se pueden cambiar si hay personas como tú”, es la exhortación de María Voce. “Estás en una realidad por cristianizar –confirma Giancarlo Faletti- y Jesús se sirve de ti para hacer llegar su mensaje. Dentro de la economía sin escrúpulos siempre hay un hombre con un alma. Nosotros no podemos renunciar, tenemos que testimoniar”. “Elegir es la posibilidad que Dios nos da para ejercitar nuestra libertad”, responde la Presidenta a Liza quien no logra entender qué camino tomar en su vida. Confrontarse con los hermanos es una ayuda para amplificar lo que Dios te pide y responder con decisión”. Se siente la seriedad, el compromiso y la frescura en las dos horas de coloquio, que se concluyen con una certificación de confianza de María Voce: “Yo los dejo que hagan, tengo confianza en Jesús en ustedes. El Genfest será una sorpresa y será el más bello porque lo harán ustedes”. De la enviada Maddalena Maltese [nggallery id=40]

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Un “Signo de contradicción” en común

En 1977 el editor de “Vita y Pensiero” (Vida y Pensamiento) publicó “Signo de Contradicción”: un volumen que recogía los ejercicios espirituales predicados en 1976 por el Cardenal Karol Wojtyla al Papa Pablo VI y a la curia romana. Un año después tuvo lugar la elección de Wojtyla al trono pontificio, Igino Giordani le escribe al nuevo Pontefice:

25 de noviembre de 1978

Padre Santo,

soy un focolarino (¡de 84 años cumplidos!)

Leí Su libro: Signo de contradicción y lo disfruté por dos razones: primero porque el alto sujeto es tratado con una sabiduría y una limpidez raras; la segunda, porque, también yo, hace más de 40 años, con notable presunción, escribí un libro con el mismo título.

Me permito enviarle una copia de la última edición, solamente como humilde homenaje, un signo de la alegría que también yo, como todos los focolarinso y como casi todos los vivientes, siento por Su elección como Pontífice y por la profundidad y espontaneidad de su apostolado cotidiano.

Devotísimo,

Igino Giordani

La inmediata la respuesta, que nos llegó mediante la Secretaría de Estado:

1° de diciembre de 1978

Ilustrísimo Señor:

Con un gesto de apreciada cortesía, usted ha enviado como homenaje a Su Santidad junto con la aprecidad carta del 25 de noviembre pasado, un ejemplar del volumen por usted realizado, “signo de contradicción”, publicado en su quinta edición.

El Santo Padre me encargó de hacerle partícipe de sus sentimientos de viva complacencia y de cordial reconocimiento por el delicado obsequio, que él ha apreciado mucho.

El Sumo Pontífice está contento de corresponder a tanta veneración concediéndole su deseada Bendición Apostólica, como signo de estima por su larga actividad al servicio de la Santa Iglesia y en auspicio de siempre abundantes favores celestiales.

Con gusto aprovecho la circunstancia para susbribirme con distinguidos saludos a su Ilustrísimo.

Devotísimo.

+Cardenal. Caprio
Subsecretario

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Viaje a Europa Oriental

El viaje se desarrollará en 3 etapas:

  • 13-19 de mayo: Rusia (Moscú)
  • 19-25 de mayo: República Checa (Praga)
  • 25-31 de mayo: Hungría (Budapest)

María Voce visitará las distintas comunidades de los Focolares presentes en dichos países. De relieve el encuentro que tendrá en Moscú con el Arzobispo Mons. Paolo Pezzi y con el Nuncio apostólico Mons. Ivan Jurkovic. En Praga la presidente se encontrará con el Arzobispo Mons. Dominik Duka. El 21 de mayo se llevará a cabo un encuentro abierto para recordar los 10 años de la visita de Chiara Lubich y el lanzamiento de la operación “Praga de Oro”, promovida por ella misma en aquella ocasión para realizar la “nueva evangelización”. El Movimiento de los focolares está presente en los países del ex-bloque comunista desde 1961. En julio de 1960 el obispo de Lipsia Mons. Otto Spulbek, dada la necesidad de médicos, le ofreció a Chiara Lubich la posibilidad de enviar focolarinos médicos a trabajar en los hospitales de la diócesis. Hace exactamente 50 años, el 13 de mayo de 1961, llegaron a Lipsia los primeros focolarinos. Desde Alemania del Este, a través de contactos personales, el Movimiento se difunidió rápidamente en la entonces Checoslovaquia, en Rusia, Lituania y en los demás países del bloque comunista. Actualmente, el Movimiento de los focolares está presente en todos los países de la región.

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La santa Rusia

Un matrimonio da oficialmente la bienvenida a María Voce y a Giancarlo Faletti

Un oloroso pan y sal son los dones que Rusia ofrece a quien llega a esta tierra sin límites que se extiende desde Europa hasta Asia, del mar glacial Ártico al océano Pacífico. Alla y Valodia, de rojo y azul, colores tradicionales de los trajes típicos rusos, ofrecen el alimento a María Voce y a Giancarlo Faletti, presidente y copresidente del Movimiento de los Focolares, dando así oficialmente la bienvenida de toda la comunidad del Movimiento. Desde San Petersburgo hasta Krasnoyarsk llegaron a Moscú afrontando incluso viajes de 42 horas como para los de Celijabinsk quienes atravesaron en tren 3.500 km de estepas y bosques. El lugar que hospeda esta cita, definida por muchos como histórica, es la Catedral Católica dedicada a María Inmaculada. Convertida por el comunismo en una fábrica de embalaje de vodka, ahora, en cambio, es la sede del episcopado. Las heridas de la historia soviética todavía arden: Anatolij, entre los primeros ortodoxos que conocieron la espiritualidad de la unidad, tiene recuerdos muy vivos del socialismo y de sus intentos de borrar a Dios, mientras que Alla, más joven, recuerda la sangre derramada por cristianos ortodoxos para permanecer fieles a su fe.

Regina Betz (a la derecha) fueuna pioniera del Focolar en Rusia

Sin embargo en esta oscura cortina, que parecía impenetrable ante el mundo, las visitas turísticas de algunos focolarinos, el traslado de una familia húngara, los encuentros en el Occidente con algunos sacerdotes, hicieron que se difundiera silenciosamente la espiritualidad de Chiara Lubich, precisamente en la tierra madre del comunismo. Las historias de los pioneros son conocidas para muchos de los 200 presentes: es la primera vez que los miembros del Movimiento esparcidos en este territorio se encuentran. Hacen presentes los audaces detalles de las citas secretas, pero también los recuerdos de las persecuciones, contados por Oleg, uno de los seguidores del padre Alexander Men`, asesinado en 1990. Men` había creado una pequeña comunidad de estudio del Evangelio, con gran apertura ecuménica y tantos de sus fieles se acercaron a la experiencia de los Focolares. Después, el descubrimiento de una espiritualidad evangélica que no se detenía ante las diferencias o la desconfianza entre las iglesias. El Padre Vladimir, sacerdote ortodoxo de San Petersburgo, recuerda que sus «prejuicios hacia el catolicismo, se borraron ante el encanto de la vida espiritual del Focolar que no conocía fronteras confesionales y encarnaba el cristianismo, el amor recíproco en lo cotidiano». ¿Hoy, que la libertad impera y las iglesias vuelven a poblarse, mientras que el materialismo y la competencia económica conquistan cada día más terreno y personas, Rusia tiene todavía una particularidad, un aporte para dar también a Occidente? María Voce responde a esta pregunta en medio de un denso diálogo con la sala, a partir de la historia: «Rusia intentó construir una unidad sin Dios, intentó formar un pueblo de iguales, pero no lo logró. Esta nación lo puede decir al mundo, a partir de su experiencia, que sin Dios no es posible alcanzar esta meta y lo dice el drama del martirio de quien se resistió, algunas veces en forma fuerte, otras en el silencio, pero fue siempre martirio». Después pasó a una confidencia espiritual: «Llegando a Rusia me encontré sumergida en una unión profunda con Dios –cuenta la Presidente de los Focolares- y recordé una expresión, quizás estudiada en la literatura que decía: La santa Rusia. Me sentí llevada por esta vida de santidad que se respira en esta nación, en la historia de su cristianismo. Y entendí que el don para mí y para la humanidad que Rusia puede hacer es esta santidad, gracias también a los mártires, de todas las iglesias».En cambio, Giancarlo Faletti, refiriéndose al estilo de muchas iglesias ortodoxas, cuyas cúpulas son doradas, subrayó que «Dios es el oro de la ciudad, de la iglesia ortodoxa y de la católica y es la garantía de este camino de comunión que en esta tierra tiene testimonios importantes». Era evidente la conmoción en tantos de los presentes, que pudieron dar un nuevo significado a los años oscuros, vividos, y al mismo tiempo advirtieron el reto de dar testimonio de la antigua y nueva “revolución” del Evangelio. Entre los compañeros de este reto está quien donó en este territorio sus fuerzas, entusiasmo, inteligencia, como Eduardo Guedes, el focolarino portugués, que murió en enero pasado, recordado por muchos de los presentes: sin proclamas, en forma dócil dio testimonio de un Dios que no abandona y no olvida, y que siempre sabe acoger a los desheredados y a los potentes haciendo crecer en esta “santa Rusia”, el deseo de una santidad moderna y para todos. De la enviada, Maddalena Maltese [nggallery id=39]

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Dobro Pozhalovat’ – Bienvenidos a Moscú

13 de mayo. Una fiesta significativa para la catolicidad: la Virgen de Fátima. Una fecha igualmente significativa para el Movimiento de los Focolares: la noche de “estrellas y lágrimas”, un conocido episodio de la vida de Chiara Lubich cuando debido al bombardeo de Trento tuvo que dejar su casa para refugiarse en el bosque Goccia d’oro (Gota de oro). Llorando durante horas observó el movimiento de las constelaciones y entendió que sólo el amor podía vencer la enorme tragedia. 13 de mayo, esta vez en el 2011. María Voce y Giancalo Faletti aterrizaron en Moscú para visitar la comunidad del Movimiento de los Focolares de Rusia. Un viaje que Chiara Lubich había querido realizar ya en los años ’60 tal como testimonia un discurso suyo de ese período, pero que efectivamente no pudo hacer, si bien muchas y muchos de sus primeros compañeros sembraron aquí la espiritualidad de la unidad desde los años ‘70. Al aterrizar en el aeropuerto de Sheremet`evo un tímido rayo de sol intentó retar el cielo incierto, en algunos momentos lluvioso. La estación, modernísima y luminosa, se confunde tranquilamente con las de las metrópolis occidentales: las marcas que invaden las tiendas y los lugares de esparcimiento son los mismos. Superados los controles de rutina, un poco más severos después del último atentado, se puede exclamar: ¡Henos aquí, llegamos a Moscú! Un pequeño grupo de los Focolares acoge con flores y sonrisas y tres abrazos a los recién llegados. Una brigada, observada a distancia por los jóvenes agentes de seguridad que muy pronto se distraen con otras cosas. Por la autopista para llegar a Moscú, has grandes obras en construcción, signo de una ciudad en crecimiento, desde el punto de vista comercial y residencial: cada vez hay más rusos que se trasladan y la población ya superó los 15 millones de habitantes. «Confiamos a María, en este día, el viaje a Moscú, las personas que encontraremos, todos los que están rezando por esta cita” fue la oración expresada coralmente por María Voce y Giancarlo Faletti, delante del ícono de la Virgen, mientras se celebraba la Misa dedicada precisamente a la Madre de Dios. Hay expectativa por el encuentro de hoy con los miembros de los Focolares del gran territorio ruso. Desde los inicios del Movimiento en estas tierras es la primera vez que desde Celjabinsk, Novosibirsk, Krasnojarsk , San Petersburgo, se encontrarán católicos y ortodoxos para testimoniar una presencia viva, alegre, activa, que sabe vencer la desconfianza, la diversidad y la notable distancia que pone en discusión los ocho husos horarios de la nación. Sin embargo, alguien quiso anticipar este momento “tú a tú” con la Presidente: las más pequeñas que se presentaron como tantas matrioskas coloridas, una bienvenida al mismo tiempo tradicional y festiva que expresa bien el alma de muchas ciudades, una combinación de modernidad e historia, de orgullo nacional y mundialidad ineludible. De la enviada, Maddalena Maltese

20º aniversario de la Economía de Comunión

Estamos en puertas de la celebración en Brasil del 20º aniversario de la EdC. Hierven los últimos preparativos por parte de las personas que llevan meses trabajando con intensidad y pasión en la preparación de estas 5 jornadas tan importantes para todos los que llevan la EdC en su ADN. Dos son los frentes abiertos: la preparación de la Asamblea de la EdC en la Mariápolis Ginetta de Vargem Grande Paulista y la Jornada final en el Memorial América Latina de Sao Paulo, donde se espera la presencia de 1.600 personas. Para la Asamblea, la organización nos comunica que ya se ha alcanzado la cifra de 630 participantes. Una meta verdaderamente ambiciosa, sobre todo si tenemos en cuenta el origen tan variado de las personas, que vendrán de 37 países distintos, representando a 4 continentes. La mayor parte serán brasileños, más de 240, seguidos de cerca por italianos y argentinos, con 85 y 62 participantes, respectivamente. Será muy relevante la representación de Corea, formada por casi 30 personas. Después, ordenados de mayor a menor número de participantes, estarán los siguientes países: España, Chile, Estados Unidos, Francia, Uruguay, Suiza, Bolivia, Alemania, Venezuela, Eslovenia, Paraguay, Mexico, Portugal, Bélgica, Irlanda, Canadá, Serbia, Panamá, Filipinas, Camerún, Polonia, Croacia, Costa Rica, Perú, Kenya, Eslovaquia, Hungría, Ecuador, Colombia, Costa de Marfil, Nigeria, Congo y Rumanía. Ahora, con las maletas casi listas, estamos organizando un equipo de colaboradores que trabajará activamente para mantener la página web lo más actualizada posible, facilitando día a día noticias, fotos, documentos y ecos de lo que ocurra en tiempo real. Los jóvenes darán vida a un blog y se encargarán de hacer su parte en las redes sociales… Quienes no puedan estar presentes en Brasil podrán participar en los actos en tiempo real a través de lasemisiones en directo por Internet que se están organizando. Los enlaces para acceder se publicarán en la web en cuanto estén disponibles. Se emitirá en directo tanto desde la  Mariápolis Ginetta, donde se celebrará la Asamblea (25-28 de mayo), como la Jornada final de Sao Paulo el domingo 29 de mayo. Será una ocasión para organizar puntos de escucha, sobre todo de cara a la jornada final, que se convertirán en momentos de encuentro para celebrar juntos este cumpleaños tan importante. Ya nos han comunicado que habrá puntos de escucha en el Polo Lionello de Loppiano y en el Polo Giosi de Abrigada (Portugal), así como en Viena,Lugano, tal vez Madrid… en los próximos días la lista se ampliará. Las emisiones en directo durante los días de la Asamblea se realizarán por la mañana para que todo el mundo pueda asistir a los temas de la Asamblea. Está prevista que las transmisiones se realicen en italiano. El 29 de mayo se emitirá en directo toda la jornada. En cuanto tengamos más detalles, los comunicaremos. Mientras tanto… ¡hasta la vista en Brasil! por Antonella Ferrucciwww.edc-online.org

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Dios me ama – Dios me llama

«Dios me ama – Dios me llama», era el slogan impreso en los gafetes que identificaban a los jóvenes presentes en Loppiano (Italia), del 14 al 19 de marzo pasados. Un slogan que ponía en evidencia el objetivo de esos días: profundizar en la vocación del focolarino, llamado por Dios a convertirse en “apóstol de la unidad” –según una bella expresión usada por Juan Pablo II- y a seguir a Jesús en vista de la realización de su oración al Padre: “Que todos sean Uno” (Jn. 17, 21).

Los treinta y tres jóvenes presentes, provenían de varias partes del mundo: había quien era estudiante, quien obrero, quien empresario… Pero todos con el único deseo de posponer todo por Dios, renunciando también a formarse una familia propia, para lanzarse en la aventura de construir la unidad de la familia humana. Fueron muchas las impresiones recogidas en esos días, como las de André y Jonás de Brasil: el primero –quien acaba de concluir una maestría en Historia- subrayaba que había “dejado cosas muy bellas para encontrar aquí otras todavía más bellas”; Jonás, quien en cambio es piloto de una línea aérea, decía: “Me queda la certeza del llamado de Dios por la fuerte experiencia espiritual vivida”. De hecho a menudo la presencia del Resucitado en medio de la comunidad es el amplificador de la voz de Dios que se hace sentir en el corazón. Stefano, en cambio es un ingeniero romano. Él subraya la intensidad de esos días: “Me llevo a casa la relación con cada uno de ustedes. He entendido que Jesús Abandonado es la esencia de nuestra vocación”. Haciendo referencia a un punto central de la espiritualidad de los focolarinos: Jesús que en la cruz muere por todos y siente el abandono del Padre, asumiendo en sí todos los dolores y los abandonos del hombre. Los focolarinos lo eligen como modelo de donación y raíz de su elección de vida. Renzo, también él italiano, de Bari, agrega con un rostro radiante: “Me llevo a casa la extraordinaria belleza de la vida del focolar”. Jayen es periodista en Filipinas. Él afirma que en Loppiano aprendió “a reconocer en los dolores y en las dificultades un rostro de Jesús Abandonado”. Y todavía Antony, un estudiante keniata, apuesta decidido: “Apuntar a lo alto: ésta es la vocación del focolarino, la mía, la nuestra”. Como conclusión de esos días, que ninguno de ellos podrá olvidar, escribieron a María Voce, presidente de los Focolares: “Ha sido Jesús quien nos ha guiado cada vez más profundamente en nuestra vocación, para llevarnos a una nueva intimidad con Él… Le hemos pedido que nos ayude a serle fieles siempre”. Y afirmaron su compromiso de querer vivir esta “divina aventura tratando de imitar la transparencia de María Santísima, quien nunca pensó en sí misma sino sólo en Dios”, modelo perfecto del cristiano de hoy y de siempre. He aquí algunas imágenes de los momentos más significativos de estos días, que hablan más que las palabras. [nggallery id=38] A cargo del Centro de los Focolarinos

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Silvana Veronesi en Argentina

Silvana Veronesi y Gustavo Clariá de la Redacción Web

¿Cuáles fueron tus impresiones de la sociedad argentina? “Encontré un continente donde el cristianismo está vivo, es la raíz cultural de este pueblo. Las Misas, por ejemplo, son muy frecuentadas, participan muchos jóvenes, y el domingo es muy respetado también civilmente. Se podría decir que es un continente (¡considerando lo vasta que es Argentina!) nuevo y joven. Hay una apertura y libertad que la hace especialmente apta a acoger la espiritualidad de la unidad que nace del carisma de Chiara. Sabemos que fuiste invitada por numerosas comunidades de los Focolares de estas tierras… Si. El Movimiento en Argentina se presenta muy difundido y rico de las varias vocaciones de la Obra de María y de testimonios en distintos campos. Por ejemplo, en la “Ciudadela Lía”, que es el corazón de los Focolares para el Cono Sur, hay muchos jóvenes que dejan todo por un año, para “hacer la experiencia” –como ellos dicen. Es decir para formarse a una ‘vida nueva’ basada en el Evangelio. Por más que los sudamericanos sean más numerosos, hay muchachos y muchachas de Europa y de todo el mundo, y el empeño con el que viven este período suscita gran admiración.

Mariápolis Lia - O'Higgins

Ya Chiara Lubich ponía en evidencia el protagonismo de los jóvenes en la ciudadela argentina como una característica de ellos.

Silvana con los jóvenes gen

Visité todas las realidades de la Ciudadela y me encontré con los focolarinos, las escuelas de los jóvenes y con la comunidad del territorio aledaño. Quedé impresionada por la armonía y por las relaciones de unidad que encontré entre todos. Aquí triunfa el amor recíproco que Lía Brunet y Vittorio Sabbione –pioneros del Movimiento en Argentina- dejaron marcada en ella y que Chiara en su histórica visita de 1998 tan vehementemente subrayó. Puedo decir que experimenté la presencia espiritual de María Santísima. Y de Ella hablé en una conversación mía a todos presentándola así como se manifestó en nuestra historia: como modelo en el vivir la Voluntad de Dios.   También visité el Polo industrial “Solidaridad”, donde hay algunas empresas que se inspiran en los principios de la Economía de Comunión. Son todavía pequeñas, pero hay pureza y coherencia con los valores del Evangelio, que aseguran un futuro prometedor. El “socio escondido”, como ellos llaman a la intervención de la Providencia de Dio, se tiene muy presente y con fidelidad interviene. ¡Viviste la Pascua en Argentina…!

Un momento de encuentro

La transcurrí en el Centro Mariápolis de José C. Paz, en las cercanías de Buenos Aires. Fueron días intensísimos, de gran espiritualidad, junto a las focolarinas, alrededor de 90, incluidas las casadas. Después se sumaron los focolarinos y otros de las comunidades cercanas, alrededor de 400 personas. En medio de ellos sentí que tenía que subrayar cómo comprendimos en los primeros tiempos con Chiara la realidad de Jesús en medio nuestro y la de Jesús Abandonado. Me conmovió la gratitud y el amor que me expresaron de tantas formas. Puedo decir que quedé impresionada por la armonía que allí reina y contenta por la unidad que encontré entre todos. Aunque siempre se puede mejorar y crecer, pienso que Chiara desde el Cielo estará contenta.

Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

Mons. Stanislao Dziwisz: Chiara y Juan Pablo II

El 14 de marzo de 2009 recurría el primer aniversario de la muerte de Chiara Lubich. Con un evento en vivo con el título “Con Chiara. Un diálogo que continua” se hizo un recorrido de su vida. Uno de los testimonios más importantes fue precisamente el del Mons. Dziwisz, quien siguió de cerca, paso a paso a Juan Pablo II. Ordenado sacerdote por Wojtyla en 1963, estuvo a su lado durante casi 40 años como secretario. Hoy es obispo y cardenal de Cracovia, un papel que fue de su amigo Karol. He aquí cuanto nos dijo. Mons. Stanislao Dziwisz, cardenal de Cracovia: «El Santo Padre encontró primero a los focolarinos aquí en Polonia, en esta casa; venían en forma clandestina. El Papa trataba de leer los signos de los tiempos, y vio que Chiara hacía su misma lectura, la misma lectura de la Iglesia y también del mundo. Sentía siempre un gran respeto hacia ella, también hablando en forma privada y yo ví una gran sintonía, sintonía espiritual y también en el compromiso eclesial. Se creó una gran unidad entre estas dos personas. No necesitaban muchas palabras, ellos se entendían muy bien. Pienso que el Santo Padre encontró en ella y también en el Movimiento de los Focolares la confirmación de todo lo que él pensaba, de cómo él veía a la Iglesia; su apertura hacia el mundo, hacia las religiones cristianas y no cristianas. Chiara con sus más estrechos colaboradores venía donde el Santo Padre, no sólo oficialmente sino también en forma privada, para los así llamados almuerzos de trabajo. Eran siempre almuerzos familiares, no había ninguna oficialidad, como en familia. El Papa como sabemos tenía un espíritu artístico, el mismo espíritu que tenía Chiara. También por esto eran muy cercanos. El Papa daba gran importancia a los laicos porque no todos entendían la importancia de los Movimientos en la vida de la Iglesia. Ni tampoco de la mujer. Él hablaba del genio femenino. Chiara era este genio femenino, es increíble lo que pudo hacer pienso que fue el Espíritu Santo el que hizo a través de ella. Chiara no hacía discursos de filosofía, sino discursos sencillos pero llenos de amor, esto atraía a la gente. Mucha gente pide por intercesión del Siervo de Dios y obtiene gracias. Lo puedo confirmar yo mismo, pienso que lo mismo le pasa a los focolarinos, que cuando tienen un problema piden o buscan inspiración en Chiara. Quizás también su ayuda, y tal vez ahora su protección es más eficaz que antes. Esto lo veremos en el futuro. Yo creo que los dos nos miran, nos siguen, nos ayudan».

Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

Hacia Rusia

Liliana Cosi

“Un cisne italiano ha conquistado la URSS”, de este modo, titulaba un diario italiano su debut en Moscú en el lejano 1965. ¿Cómo fue?

Me encontraba en Moscú, haciendo el segundo año de prácticas en el Teatro Bolscioi, hacía poco que  se habían abierto los históricos cambios culturales entre la Scala de Milán y el Bolscioi de Moscú y yo estudiaba bajo la guía de Irina Tichomimova. Se le ocurrió enseñarme la parte de la primera bailarina del Lago de los Cisnes. Para mí, fue una experiencia novísima y durísima –era muy exigente, literalmente, ‘esculpía’ cada paso mío, cada gesto- pero ¡ahí estuve!.

Acercándose el debut (creo que ella estaba más emocionada que yo) me dice: “¡Ahora olvídate de todo lo que te he dicho y baila con tu alma italiana!”. Pocos minutos antes de entrar en escena, aún en el camerino, me toma la cabeza entre las manos y me hace tres signos de la cruz en la frente, ella no sabía si yo era creyente, no llevaba ningún signo que lo indicara.

Liliana Cosi y Rudolf Nureyev

El ideal de Chiara Lubich –que había conocido hacia poco- me había enseñado que el amor a Dios se vive, no se expone. El día después en el diario soviético Isvietzia, reseñando el evento escribían que mi modo de bailar estaba lleno de ‘espiritualidad’. ¡Me dijeron que aquella palabra no había sido nunca impresa en aquel diario! Aquel debut marcó el inicio de mi carrera.

En aquella época, ¿se encontraba sola en Moscú?

No. Además del grupo de bailarinas italianas que vivían en el internado de la Escuela del Bolscioi del cual yo era responsable, estaba conmigo Valeria Ronchetti –Vale- una de las primeras compañeras de Chiara, que vino a Moscú justo para acompañarme. Es difícil decir con palabras lo que fueron aquellos meses para mí: un radical cambio de mentalidad que influyó en toda mi vida, profesional, espiritual, humana, hasta hoy.

En Moscú con Valeria Ronchetti

Quizá puedo decir una frase de Vale que he transcrito en un diario de entonces: “No debes bailar por Jesús, sino debe ser Jesús en ti, el que baila”.

¿Has vuelto a Rusia desde entonces?

He vuelto regularmente hasta el 1989, invitada por el gobierno soviético para muchas giras no sólo en Rusia, sino en las capitales de toda la Unión Soviética, con más de 130 espectáculos, y tres veces como miembro del jurado en los concursos internacionales de ballet en Moscú.

La experiencia en Rusia ¿Qué le ha aportado?

Desde un punto de vista estrictamente profesional me ha dado mucho. En aquella época, había maestros y artistas de altísimo nivel, aún hoy cuando enseño, cuando corrijo los bailarines de nuestra Compañía o de la Escuela, tengo delante sus ejemplos. Para mi vida, me ha enseñado que en todas partes se puede vivir el Evangelio y que esta vida, fascina incluso a quien no lo conoce.

Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

Semana Mundo Unido 2011: balance de un cambio visible

¡Algo más! Involucrando con sus iniciatvas y proyectos a miles de jóvenes de toda cultura y tradición, supo presentar ese mundo unido que es el objetivo fundamental de los Jóvenes por un Mundo Unido (JMU), y que durante esta Semana –desde el ’95 en adelante- quiere salir cada vez más a la luz pública. Describir, incluso sólo brevemente, todas las iniciativas sería como darle la vuelta al mundo virtualmente. Apasionante seguramente, pero demasiado largo como para resumirlo en un artículo. Los centenares de eventos fueron reportados en una red social, multiplicando la visibilidad y las personas involucradas. Aquí nos limitamos a hacer una reseña, refiriendo al blog www.mondounito.net para ampliar la información. Empezamos por las muchas SMU que se desarrollaron en Medio Oriente, precisamente donde se está viviendo un momento de despertar y deseo de cambio, a partir de los jóvenes. Por lo tanto es rico de significado el título del video que los JMU de Egipto prepararon tomando el título del reciente congreso que tuvo lugar en días pasados y que dio inicio a la Semana Mundo Unido: “Make visible change”. (link http://www.youtube.com/watch?v=uYr664g4b6g&feature=player_embedded#at=63) Los jóvenes de Líbano en cambio animaron toda la Semana con un proyecto ecológico, un cine foro interreligioso, una jornada deportiva y una actividad social. Y a lo social se apuntó también en América Latina. Por ejemplo en la Habana, durante la SMU, los jóvenes de Cuba visitaron a los niños de un barrio marginal que nació bajo el puente de la ciudad. En Guatemala, en cambio, cada día tuvo un matiz distinto y una actividad correlacionada: Dar, los primeros en Amar, Paz, Morir por la propia gente, Perdonar, Ecología y Entretejer relaciones fueron los títulos de las varias jornadas. Un último ejemplo de este continente: Rosario, en Argentina. Aquí, divididos en dos grupos de 25 jóvenes cada uno, los JMU presentaron varios sketch sobre el Mundo Unido…¡ a los transeúntes y a las personas que esperaban delante de los semáforos! En varias partes del mundo se pensó en Japón, afectado el mes de marzo pasado por una grave catástrofe natural. En Los Ángeles, en los Estados Unidos, durante la SMU se lanzó la campaña “Hike a thon!”, una caminata para recoger fondos en favor de la población de Fukushima. En Florencia se realizó un maratón de baile en la plaza principal y en Frascati (Roma) animaron un taller abierto para descubrir la cultura japonesa. En Goa, en la región sur-occidental de India, se dedicó toda la jornada a Chiara Luce Badano. Para presentar a la joven de los Focolares que fue beatificada el pasado 25 de septiembre, los JMU de India prepararon canciones, danzas típicas indianas, experiencias y un vídeo sobre la vida de la joven. Y precisamente en Sasello, el pueblo natal de Chiara Luce, ante 1200 jóvenes, y con una transmisión en directo por Internet, se concluyó oficialmente la décimo sexta Semana Mundo Unido. Un musical, Living the dream, realizado por un grupo de muchachos de Génova después de la encantadora experiencia vivida en un taller del Gen Rosso, e inspirados por el ejemplo de dos jóvenes genoveses, también ellos encaminados hacia la beatificación: Alberto Michelotti y Carlo Grisolia. Es un tour especial, con Ruggero y María Teresa Badano, los padres de Chiara Luce, a visitar su casa. Para escuchar lo que ellos mismos cuentan, la repetición de la transmisión está disponible en: http://media.focolare.org/ClSMU2011.wmv. Como conclusión el gran anuncio: Genfest 2012 – 1 y 2 de septiembre en Budapest. Pero de esto hablaremos la próxima vez.

Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

Juan Pablo II y los Focolares en Polonia

(da sinistra) Anna Fratta y Barbara Schejbal con Juan Pablo II

«Recuerdo el primer encuentro, en los años 60, con el entonces cardenal Wojtila, cuando fuimos a presentarnos. El Movimiento de los focolares en Polonia estaba comenzando. Me impresionó su humanidad, su capacidad de escucha, el respeto hacia cada uno, que te hacía sentir enseguida a gusto. Nos escuchó con mucho interés, recogido en un silencio profundo. Se intuía que estaba impresionado por la grandeza del carisma que estaba en la base del Movimiento. Nos animó a ir adelante: “La gracia para llevar adelante el Movimiento la tienen ustedes, el carisma les ha sido dado a ustedes, no les pongo al lado un sacerdote. Nosotros podríamos estropearlo todo. Hagan, vivan y luego, me cuentan…”. Para entender el significado de estas palabras, que expresaban su confianza en el carisma de Chiara Lubich, es necesario pensar que en Polonia, entonces, todo estaba guiado por la Iglesia Institucional: como cabeza de cada grupo había siempre un sacerdote. Y esta confianza no disminuyó nunca. Nos ha seguido siempre con estima, respeto y amor. Permanece aún vivo en mí el último encuentro con él, en septiembre de 1978, poco antes que fuera elegido Papa. Vino a vernos a la tarde. Teníamos un encuentro con algunas familias, en un convento de monjas. Eran los tiempos del régimen comunista y el Movimiento tenía que moverse con prudencia en la ‘clandestinidad’. El Cardenal estaba visiblemente cansado pero quería estar entre nosotros. Estaba impresionado por la atmósfera, por las experiencias que algunas parejas contaron, tanto que en un momento dice, entre otras cosas: “Ustedes han puesto en el centro el hombre con su dignidad. Su carisma tienen las raíces en el Evangelio. Aquí se siente que el Espíritu Santo actúa…” Cuando estaba aún en Cracovia, Karol Wojtila conocía a Chiara Lubich sólo a través de sus escritos. Enseguida después de su elección quiso encontrarla. En aquel día, me encontraba en Italia y recibo una llamada de teléfono: era el secretario del Papa, Stanislao Dziwisc, que yo conocía muy bien. Me dice que el S. Padre nos invita a su misa, a Chiara y a mí, al día siguiente a las 7. Aquella mañana salimos prontísimo, Chiara, Eli Folonari y yo, emocionadas, se entiende Cuando llegamos estaban aún los andamios para el cónclave, y tuvimos que dar una larga vuelta para llegar al apartamento del Papa. Tengo aún en el alma aquella Misa, en la pequeña capilla privada del Papa. Había un recogimiento, una atmósfera particular, una presencia de Dios. Estábamos nosotras tres, el Papa con don Stanislao, y dos o tres monjas polacas. Después de la Misa, el Santo Padre saludó a Chiara. Recuerdo aún con qué respeto, que estima y que amor se dirigió a ella. La pidió que le consiguiera un mapa donde estuvieran señalados los lugares donde estamos: “Así, dice, ¡sé dónde apoyarme!”. Fue el inicio de una amistad, de una unidad siempre más fuerte entre dos personas llamadas por Dios para hacer obras grandes, dos personas a las que Dios dio dos dones para la Iglesia y para la humanidad entera” De Anna Fratta

Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

Papa Wojtyla: el testimonio de María Voce

En la vigilia de Pentecostés de 1998, Juan Pablo II llamó a los movimientos, grupos y nuevas asociaciones eclesiales, a encontrarse en la Plaza de San Pedro. Entre otros, estaba presente también el Movimiento de los Focolares, representado por la fundadora, Chiara Lubich. En aquella ocasión, el Papa Wojtyla reconoció públicamente el rol de estas realidades en la Iglesia, como nunca antes lo había hecho. En aquella ocasión, Chiara, se comprometió ante él, a acrecentar la relación de comunión entre los mismos movimientos.   Audio   Fue verdaderamente el protector de los movimientos, porque ha reconocido en éstos el soplo del Espíritu Santo para la Iglesia. Pero justo en aquella ocasión también pidió a los movimientos que salieran de una especie de infancia y que dieran frutos maduros de comunión y compromiso. Papa Wojtyla siguió de cerca al Movimiento de los Focolares a lo largo de todo su Pontificado… Podemos decir verdaderamente que hemos sentido a menudo su amor de predilección: en sus miradas, en sus saludos, también en muchos gestos concretos. Fue él –por ejemplo- quien quiso poner a disposición del Movimiento la ex-Sala de las Audiencias de Castelgandolfo, que se convirtió en nuestro Centro Mariápolis donde se suceden encuentros durante todo el año; después como no recordar la visita al Centro del Movimiento de los Focolares: en aquella ocasión, fue hermoso como él recordó justo el radicalismo del amor, que indicaba distintivo característico del Movimiento de los Focolares. Juan Pablo II tenía un entendimiento personal muy profundo con Chiara Lubich. ¿Cuál era el fundamento de esta sintonía espiritual? Yo creo que era justo por esta espiritualidad de comunión que él sentía presente por un carisma en Chiara, vivida por todo el Movimiento y que él anhelaba para toda la Iglesia. Después creo que también la apertura que encontraba en Chiara y en el Movimiento, hacia todos los hombres, sin diferencias de clases sociales, religiones, nacionalidad y que se correspondía con su mirada sobre el hombre, con su fe en el valor del hombre más allá de todo. María Voce, desde su punto de vista personal, ¿quién ha sido Juan Pablo II y que de modo particular, -piensa que quiera recordar hoy a la Iglesia y a toda la humanidad? Ha sido un grande, en todos los sentidos y bajo todos los aspectos. Lo que me parece muy importante en él  ha sido este  reconocer en cualquier hombre al Hijo de Dios y por tanto, esta altísima dignidad que él reconocía en los hombres a todas las latitudes y que le llevaba a privilegiar las relaciones con cualquiera y que ha dado también un grandísimo impulso a todos los diálogos en la Iglesia: yo estaba en Estambul cuando vino en el 79 a visitar al Patriarca Demetrio y recuerdo su alegría por encontrar a este Patriarca ecuménico. Pienso además que su figura puede dar a la Iglesia y al mundo esta esperanza y esta confianza en la acción del Espíritu Santo, que en los momentos más oscuros vuelve siempre a tomar en mano el destino de la historia. Esto él lo ha testimoniado, sobre todo con su apertura hacia los jóvenes que han acudido siempre de manera numerosa a sus invitaciones, porque sentían en él la Iglesia-joven. Por tanto, también a la humanidad, la Iglesia como una Iglesia joven, bella, capaz de dar sus respuestas a las exigencias del hombre de hoy. Del Radio periódico de Redio Vaticana del 30 de abril de 2011 Papa Wojtyla: testimonio de Kiko Argüello, Marco Impagliazzo, María Voce y Andrea Olivero

En el Metro

Son las diez y media cuando bajo de la escalera mecánica del metro de la Estación Central. Abajo de las escaleras hay un hombre que está ondeando un pedazo de papel. Pero todos tienen prisa y no le hacen caso.

 Me detengo. Le hago señas para que me siga. Vamos a la plataforma. Descubro que va en mi misma dirección. Con él están su esposa, dos hijas y un hijo. No están acostumbrados a las bandas móviles y la mujer casi se cae. Cuando descubro que sólo Sabri, el hijo de 10 años, habla sueco, decido acompañarlos hasta el final.

 Pero no es tan fácil, porque cuando bajamos en la estación terminal saca otros papeles… El primero de la estación era para el metro, después tiene otro papel con la dirección del Consejo para la migración que está cinco estaciones atrás. Volvemos allí. En la estación del metro pregunto si pueden pagar el autobús. Todavía otro papel, una carta y un boleto electrónico para el tren. Nada de dinero. La carta explica que su destino no es el servicio de migración, sino una oficina legal que está del otro lado de la ciudad.

 Ya tengo media hora de atraso para la reunión. Llamo a la oficina legal. Decidimos que tienen que tomar un taxi porque después seguramente la oficina legal va a rembolsar el importe. El taxi es demasiado pequeño para llevarnos a todos, así que me despido. Cinco personas agradecidas me saludan cordialmente.

 Me quedo sorprendido, cuando algunos amigos me dicen que fui muy gentil. Llegué incluso a pagar el taxi… Ciertamente, tuve que superarme para hacer todo el viaje con ellos, perdí buena parte de la clase que habría tenido, y no estoy seguro que me devuelvan el dinero. ¿Pero no me habría sentido feliz de haber sido ayudado si me hubiese sucedido algo similar en un país extranjero? La alegría que sentí después, y cada vez que lo cuento, es un regalo más grande.

 Patrick – Suecia

Fuente: www.focolare.se

Juan Pablo II en el Centro Mariápolis internacional

Durante las distintas fases de nuestro encuentro he hecho muchas reflexiones. Intento ahora resumirlo todo en una constatación y en un deseo. La constatación atañe al núcleo central de vuestro Movimiento: el amor. Ciertamente el amor es el inicio de muchas instituciones y estructuras de todo el apostolado, de todas las familias religiosas. El amor es rico, lleva en sí distintas potencialidades y difunde en los corazones humanos los distintos carismas. Con este encuentro he podido acercarme un poco más a lo que forma el carisma propio de vuestro Movimiento o, por decirlo de otro modo, comprender mejor que el amor –que es un don del Espíritu Santo, por él difundido en nuestros corazones, su virtud más grande– constituye el camino más excelente, la animación principal de vuestro Movimiento. Es bueno que hayáis encontrado tal camino, esa vocación al amor. Escuchando los testimonios, me he convencido aún mayormente de algo que desde hace muchos años y cada día me doy cuenta: en el mundo de hoy, en la vida de las naciones, de las sociedades, de los distintos ámbitos, de las personas, el odio y la lucha son muy fuertes. Son programáticos. Por eso se requiere el amor. Se puede decir que el amor no tiene programa, mas los crea hermosísimos y riquísimos, como el vuestro. Se requiere la presencia del amor en el mundo para afrontar el gran peligro que acecha a la humanidad, que amenaza al hombre: el de encontrarse sin amor, con el odio, con la lucha, con varias guerras, con varias opresiones, con varias torturas, como hemos oído. El amor es más fuerte que todo y ésta es vuestra fe, la chispa inspiradora de todo lo que se hace bajo el nombre Focolares, de todo lo que sois, de todo lo que hacéis en el mundo. El amor es más fuerte. Es una revolución. En este mundo tan trabajado por las revoluciones, cuyos principios constitutivos son el odio y la lucha, se requiere la revolución del amor; es necesario que tal revolución demuestre ser más fuerte. Esto es también el radicalismo del amor. Ha habido en la historia de la Iglesia muchos radicalismo del amor, casi todos contenidos en el supremo radicalismo de Cristo Jesús. Hubo el radicalismo de san Francisco, el de San Ignacio de Loyola, el de Carlos de Foucauld y tantos otros hasta nuestros días. También hay un radicalismo del amor vuestro, de Chiara, de los focolarinos: un radicalismo que descubre la profundidad del amor y su simplicidad, todas las exigencias del amor en las distintas situaciones, y procura que siempre venza este amor en cualquier circunstancia, en cualquier dificultad; y donde el hombre –humanamente hablando– podría ser superado por el odio, no le permite tanto a este hombre, a este corazón humano, y hace que venza el amor. Bien, pues éste el radicalismo evangélico del amor que vosotros procuráis llevar a la vida de los hombres de hoy, a los ambientes de hoy, por todo el mundo. Y con esta certeza de que el amor debe ser siempre más fuerte, en cualquier circunstancia, ante cualquier dificultad, dais un testimonio de Dios que es amor. Podemos decir que vuestra obra de evangelización comienza por el amor para llegar a Dios. Muchas veces se empieza por Dios para llegar, quizás, al amor. Vosotros habéis acentuado esta fórmula de san Juan: Dios es amor. Esto quiere decir que, cuando se vive el amor, cuando se realiza el amor, cuando se hace que el amor venza en cualquier circunstancia, entonces dejamos que se vea a Dios. Esto no es sólo un programa abstracto, es un programa vivido. Está bien que atribuyáis mucha importancia a los testimonios, porque cada uno de estos testimonios conlleva la confirmación de este programa. Está bien que el programa se escriba más en los testimonios, en las experiencias vividas, que en el papel o las teorías. En todo esto he pensado durante mis visita a vuestro centro internacional, y os agradezco pro la oportunidad que me habéis dado de vivir todo esto, de reflexionar, de ver lo que constituye la vida de vuestro gran Movimiento de más de un millón de personas en todo el mundo, y lo que constituye la experiencia de cada uno de vosotros: la revelación de que Dios es amor, y además una solución personal para cada unos de vosotros. Esto hemos percibido profundamente en los testimonios. Si falta esta consciencia y esta experiencia, si falta esta gracia, hay un vacío. Y ahí, otra amenaza; aparte de la de la lucha y el odio, la de las varias guerras, la de la autodestrucción nuclear: el peligro del vacío en el corazón humano. Vosotros queréis poner remedio directamente este vacío con vuestra experiencia personal, una experiencia vivida que luego se transmite a los demás. Os deseo, pues, que sigáis por el mismo camino. Ya tenéis una orientación bien clara, una característica profundamente marcada, un carisma en la riqueza del amor, cuya fuente es Dios mismo, el Espíritu Santo. Habéis hallado vuestro campo, vuestra morada. Os deseo Que desarrolléis cada vez más esta realidad, propia de vuestra vocación, y que llevéis al mundo de hoy el amor, que tanta falta le hace, y que por medio del amor, llevéis a Dios. Éste es mi deseo. Os encomiendo de modo especial a la Virgen santísima, Madre de Cristo y de la Iglesia, Madre nuestra, de los apóstoles, de todas las Mariápolis del mundo. Os encomiendo a ella, porque ella, más que todos los hombres, ha sabido vivir el amor, el radicalismo del amor, y de la manera más simple, maravillosa y absolutamente original. Vosotros estáis fascinados por la Virgen, por su santidad, por ese amor que late en su corazón, y queréis imitarla. Os deseo que obtengáis esto cada vez más. Es más, os deseo que a través de María os acerquéis a Jesús, el cual nos ha mostrado que Dios es amor, al Espíritu Santo, que es quien elabora el amor en nuestros corazones, gracias a la cruz y la resurrección de Jesús. Os doy las gracias de nuevo por haberme recibido en vuestra casa, en vuestra familia. Quiero hacer extensivo estos deseos a todos los focolarinos del mundo, porque estáis muy unidos entre vosotros y procuráis formar una gran familia cristiana, evangélica, en todo el mundo. Me encomiendo a esta familia. Y tengo que agradeceros por vuestro apostolado, porque estoy aquí en cuanto sucesor de Pedro, preocupado por el apostolado de la Iglesia. Es más, estoy convencido, lo veo, lo experimento, cuál es el aspecto del apostolado de la Iglesia contemporánea propio de vosotros. Os deseo que seáis un fermento en la masa de la humanidad  y del pueblo de Dios. Os deseo que seáis un fermento evangélico en la Iglesia, que ha reconocido su dimensión con el Concilio Vaticano II en la constitución Lumen Gentium, en la constitución pastoral Gaudium et Spes. Veo que vosotros tenéis la intención de seguir auténticamente esa visión de la Iglesia, esa autodefinición que la Iglesia ha dado de sí misma en el Concilio Vaticano II. Por eso veo vuestros contactos tan fructíferos en la dimensión ecuménica, o con nuestros hermanos no cristianos, que poseen sus riquezas religiosas, tal y como he podido constatar, por ejemplo, durante una breve visita a Corea y a Tailandia, y luego los contactos con el mundo secularizado, con los no creyentes, con los ateos y los agnósticos. Por todas partes está la Iglesia y, como decía san Juan de la Cruz, donde no hay amor, lleva amor y encontrarás amor. Pienso que esto se puede aplicar muy bien a vuestro apostolado en todos los ámbitos, no solamente en los de la Iglesia, en su cuerpo católico, sino también en su dimensión ecuménica y en los contactos de diálogo con los no cristianos y con los no creyentes. El amor abre el camino. Espero que, gracias a vosotros, este camino esté cada vez más abierto para la Iglesia. © Copyright 1984 –  Libreria Editrice Vaticana

Mayo 2011

«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia».

Jesús nos enseña también otro modo de amar al Señor. Para Jesús, amar significó hacer la voluntad de su Padre, poniendo a su disposición inteligencia, corazón, energías, la misma vida: se entregó completamente al proyecto que el Padre tenía para Él. El Evangelio nos lo muestra orientado siempre y totalmente al Padre (cf. Jn 1, 18), siempre en el Padre, anhelando siempre decir sólo lo que había oído a su Padre, llevar a cabo sólo lo que el Padre le había dicho que hiciera. A nosotros nos pide lo mismo: amar significa hacer la voluntad del Amado sin medias tintas, con todo nuestro ser: «con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia». Porque el amor no es sólo un sentimiento: «¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que os digo?» (Lc 6, 46), les pregunta Jesús a quienes aman sólo con palabras.

«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia».

¿Cómo vivir este mandamiento de Jesús? Manteniendo, desde luego, una relación filial y de amistad con Dios, pero sobre todo haciendo lo que Él quiere. Nuestra actitud con Dios será, como la de Jesús, estar siempre orientados hacia el Padre, atentos a Él, obedeciendo, para llevar a cabo su obra, sólo ésa y nada más.

En esto se nos pide la mayor radicalidad, porque a Dios hay que dárselo todo: todo el corazón, toda el alma, toda la inteligencia. Y esto significa hacer bien, por completo, esa acción que Él nos pide.

Para vivir su voluntad y conformarse a ella, a menudo será necesario quemar la nuestra y sacrificar todo lo que tenemos en el corazón o en la mente que no se refiera al presente. Puede ser una idea, un sentimiento, un pensamiento, un deseo, un recuerdo, una cosa, una persona…

Y así estaremos plenamente en lo que se nos pide en el momento presente. Hablar, llamar por teléfono, escuchar, ayudar, estudiar, rezar, comer, dormir, vivir su voluntad sin divagar; realizar acciones completas, limpias, perfectas, con todo el corazón, el alma, la inteligencia; tener como único móvil de cada acción el amor para poder decir en cada momento del día: «Sí, Dios mío, en este momento, en esta acción te he amado con todo mi corazón, con todo mi ser». Sólo así podemos decir que amamos a Dios, que correspondemos a su amor para con nosotros.

«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia».

Para vivir esta Palabra de vida será útil analizarnos de vez en cuando para ver si Dios está en el primer lugar de nuestra alma.

Y entonces, como conclusión, ¿qué debemos hacer este mes? Elegir nuevamente a Dios como único ideal, como el todo de nuestra vida, volverlo a poner en el primer lugar y vivir con perfección su voluntad en el momento presente. Debemos poder decirle con sinceridad: «Mi Dios y mi todo», «Te amo», «Soy toda tuya», «¡Eres Dios, eres mi Dios, nuestro Dios de amor infinito!».


[1] Palabra de vida, octubre 2002, publicada en Ciudad Nueva, nº 392, pág. 24.

Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

Congreso Jóvenes por un Mundo Unido: ¡se vuelve a arrancar!

“Sólo quienes son bastante locos como para pensar que pueden cambiar el mundo lo cambian realmente”. La impresión final de uno de los 500 JMU presentes en el encuentro 2011 es clara: ¡los Jóvenes por un Mundo Unido no creen en utopías, sino en un Ideal por el cual vale la pena gastar la vida!
Una alegría general y explosiva.

“Se necesita un gran corazón para creer en este ideal y ¡me han hecho creer también a mí!”. “Basta mirarlos a la cara: ¡toda gente que ahora es realmente feliz!” “No veo la hora de irradiar al mundo entero con esta luz, ¡regreso a casa sólo por esto!”; éstas son sólo algunas de las muchísimas impresiones recogidas.
La última mañana de programa, antes de que la fiesta prosiguiera en Roma con la vigilia en el Circo Máximo y la ceremonia del domingo en San Pedro por la beatificación del Papa Wojtyla, se tuvo la posibilidad de experimentar la naturaleza propia de los Jóvenes por un Mundo Unido, es decir dirigir la mirada al mundo entero.

Piero Coda, director del Instituto Universitario Sophia (en Loppiano, Florencia), junto con dos de sus estudiantes, guió la reflexión sobre la importancia del diálogo en cada situación, especialmente hoy que las civilizaciones –después de haberse desarrollado durante siglos aisladamente- están llamadas por la historia a una continua confrontación, a un intercambio, a la interdependencia. Fueron emblemáticas algunas de sus palabras: “La historia está hecha de algunas figuras proféticas que saben iluminar la acción humana siempre hacia nuevos horizontes, pero es al mismo tiempo es fundamental que existan cotidianamente también tantos constructores de puentes, como pueden ser ustedes, que enseñen con la vida el arte del diálogo”.

Estaba presente también una delegación de jóvenes del Movimiento budista japonés Rissho Kosei-kai quienes presentaron su asociación, -desde hace años en diálogo y en estrecha amistad con el Movimiento de los Focolares- (con la Acción Arms Down) y las actividades desarrolladas el año pasado a favor del desarme nuclear y recientemente a favor de las víctimas del terrible terremoto que sacudió el norte de Japón en 11 de marzo pasado.

Fue un límpido testimonio, de cómo ‘construir puentes’ entre Movimientos, culturas y experiencias diferentes trae frutos inesperados.

Decían los jóvenes de la Rissho Rosei-kai al final del encuentro: “¡Desde este momento de intercambio con los JMU nos llevamos sobre todo una cosa, la certeza de que cada uno de nosotros es distinto del otro, pero al mismo tiempo es bellísimo jugar con estas diferencias hasta llegar a la unidad entre todos!”.

Hasta el 8 de mayo de 2011 sigue la Semana Mundo Unido por: www.mondounito.net

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Lampedusa: la experiencia del compartir

Nos escriben desde la isla: “Los huéspedes llegaban empapados con el agua del mar y en su mayoría descalzos. Enseguida se estableció, entre ellos y nosotros, una relación de empatía y gratitud. Se disculpaban por todo, por el tráfico que bloquean, por las filas que crean en la panadería, en los supermercados…”.“En los últimos meses, al proseguir los desembarques, vivimos una experiencia de pueblo. Todos se dieron qué hacer con grandísima generosidad, para ayudar a estos hermanos procurándoles indumentos, alimentos, etc.”.

Se hicieron muchas experiencias: “Los días anteriores a los desembarques me habían robado la cartera con todo lo que había dentro, incluyendo el celular. Compré otro que todavía tenía en el paquete en la cartera. Un joven tunecino se dio cuenta de que su teléfono no funcionaba y me dice: “¡Mamá llora porque no tienen noticias mías!”. Pensé en el teléfono que acababa de comprar. A él le servía. Se lo di. El muchacho estaba feliz y después de poco logró hablar con su mamá”.

También los Jóvenes por un Mundo Unido, con algunas comunidades de Sicilia en colaboración con la Cáritas de Agrigento, hicieron llegar a Lampedusa, en pocos días, un conteiner con ropa y artículos de primera necesidad.

Después de este primer momento de gran dedicación, entre los habitantes empezó a entrar el desánimo, porque el 90% de la población vive del turismo: “En la certeza de que Dios no nos dejará solos, que no se dejará vencer en generosidad, tratamos de animar, de sostener a todos, de no dejarnos abrumar por la preocupaciones por el futuro…”.

El obispo de Agrigento, Mons. Montenegro, intervino, invitando a ver en estos hermanos el rostro de Jesús hambriento, forastero… Escribió al Presidente de la República y enseguida las autoridades empezaron a intervenir y en todos quedó la alegría de haber recibido mucho, más de lo que dieron. Se vivieron y se siguen viviendo con todos bellísimas experiencias: hay quien adoptó un niño por ese período, quién ofreció trabajo a jóvenes que se quedaron aquí, quien brindó su casa para una comida, una ducha, para no mencionar el dinero, alimentos… Los pescadores regalaron cajas de pescado y los huéspedes los asaban en barbacoas improvisadas.

Ahora la comunión de experiencias y de bienes materiales prosigue y se está extendiendo a toda Italia.

Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

El inútil combate

Dos actores, Mercedes y el Comanche, y un viejo director de teatro agonizante, Adriano Di Marco, alias “el Conde” –tres personajes habitados por el nomadismo, la orfandad, el humor y un incondicional amor por la belleza– se descubren y establecen una tan entrañable como disparatada relación durante la corta pero obligada estadía que tienen que pasar en el hospital del Balneario de Santa Bernardita. La temporada y el glamoroso “Festival Internacional de Teatro” en el que Mercedes y el Comanche “se han alzado con todos los premios” ha terminado, y el lugar parece ahora un balneario del fin del mundo. En ese agujero casi siniestro que es para Mercedes el hospital, reino de Moby Dick –la enfermera de la noche– se irán desplegando distintos temas, como la imaginación con sus excesos y arideces, y los entrañables textos y personajes de otros (Shakespeare, Emily Dickinson, Espronceda, boleros populares), que nos sostienen tanto como lo hacen nuestros huesos. También los fantasmas de la infancia (puntos ciegos que en tanto no podamos mirarlos a la cara nos seguirán persiguiendo), harán lo suyo. Así como el dolor. Y la muerte, y su profundo misterio. Novela de amor que intenta soslayar los lugares comunes, en la que la pasión y el erotismo son como un fuego dentro de otro fuego: el de la suprema aventura de dar la vida los unos por los otros. Como una tenue luz de fondo o una musiquita que se escuchara a lo lejos, un Otro parece querer abrirse camino una y otra vez en El inútil combate, casi empeñado, pareciera, en descubrirnos que, paradójicamente, es aún más íntimo a nosotros que nosotros mismos (leer más)

Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

Castel Gandolfo: creyentes y no creyentes en diálogo

Del 1 al 3 de abril de 2011, se ha desarrollado en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo el congreso promovido por el centro de los Focolares para el diálogo con personas de convicciones no religiosas. Ha sido la primera cita ‘a lo grande’, realizada desde y para ellos, después de la muerte de Chiara.

 Los participantes (240) la mayoría jóvenes, provenían además de todas las regiones italianas, también de Rusia, Bulgaria, Croacia, Bosnia, Eslovenia, Albania, Alemania, Austria, Bélgica, Francia y España, con representantes de Angola, Argentina, Uruguay y Brasil.

Piero Tati, toscano de Prato y “amigo” desde los inicios, introduciendo ha dicho: “Chiara mujer una radical experiencia de tipo cristiano, evangélico, católico. Esto nos da curiosidad, nos interpela porque lo importante es la luz que ella ha encendido. Entonces el sentido de nuestra reunión es el de pedir que aquella luz no se oscurezca, no sea olvidada con el pasar del tiempo, si no que sea propuesta nuevamente. Chiara no está más, pero nosotros, creemos también hoy en aquella utopía de esperanza y fraternidad”.

Después de este nuevo inicio, el convenio se desarrolló entre profundizaciones culturales y testimonios sobre las distintas sugerencias propuestas por el título: “Humanismo diálogo fraternidad  – Herencia de Chiara Lubich”: desde la división al compartir, el sentido del diálogo, la fraternidad universal. Todo expuesto mediante breves reflexiones, tanto en plenaria como en pequeños grupos lingüísticos.

 Incluso estando de viaje en los Estados Unidos, María Voce, presidente del Movimiento, se ha hecho presente mediante la grabación de una conversación suya con algunos amigos de convicciones no religiosas el 6 de noviembre de 2010. Esta contribución, posteriormente ha estimulado el diálogo y la reflexión. Uno de los participantes: “Ha tenido un efecto fuerte en este contexto recordar el sueño loco de Chiara: “Llevarte el mundo entre mis brazos”. Allí se sentía el significado verdadero de lo que quiere decir llevar el mundo, y que esto será posible, si a través de la universalidad del carisma de la unidad, contribuimos a hacer que creyentes y no creyentes pongan en práctica el arte de amar”.

 A estas declaraciones, ha hecho eco nuevamente Piero Taiti, que ha concluido así: “Las tres primeras palabras del título son los valores que nos habían fascinado y que con Chiara hemos compartido, es decir, apertura a cualquier civilización, a cualquier cultura, con tal de que se hiciera con el espíritu de respeto y del amor a los otros (…). Nuestra idea de fraternidad se construye sobre la convicción por un lado, evangélica y yo podría decir también estoica, de que todos pertenecemos a la misma familia humana”.

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Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

Semana Mundo Unido 2011

Una semana para contribuir a crear relaciones de pacífica convivencia, una mentalidad de reciprocidad entre pueblos y culturas diversas, en el respeto de la dignidad de cada hombre y de la identidad de cada comunidad y pueblo. Para colaborar con la construcción de un mundo unido e involucrar con este fin al mayor número posible de jóvenes. Este es el objetivo con el que en 1995 nació la Semana Mundo Unido, evento que se repite todos los años en cada latitud.

Una transmisión en directo por Internet durante el Congreso Internacional de los Jóvenes por un Mundo Unido abrirá la SMU de este año, el 29 de abril, a las 9.00 p.m. hora italiana (http://live.focolare.org/smu/). Seguirán días llenos de iniciativas sociales, deportivas, culturales, que serán ampliamente documentadas en el sito www.mondounito.net.

Después tendrá lugar la cita en el Circo Máximo el 30 de abril para la vigilia de oración que precede el rito de beatificación de Juan Pablo II y el 1º de mayo en la Plaza San Pedro para la ceremonia de la beatificación. Con los Jóvenes por un Mundo Unido estará presente también una delegación del Movimiento budista japonés Rissho Kosei Kai, y el grupo de los participantes en el Congreso internacional en estos días.

La Semana Mundo Unido se concluirá el 8 de mayo con otra transmisión mundial en directo, esta vez desde Sassello, la patria de Chiara Luce Badano, la joven que el pasado 25 de septiembre fue beatificada, y que había hecho del mundo unido su caballo de batalla, hasta el final. Follow the light es el título de la jornada de fiesta con jóvenes de todo el mundo, ápice de la SMU 2011. (http://www.gmutorino.it/)

Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

Juan Pablo II, los jóvenes y el dolor

Rafael Tronquini

Tus recuerdos de Juan Pablo II en los últimos años de sufrimiento. ¿Qué testimonio te ha dado el Papa en ese período?

Recuerdo sobre todo el último año. Muchas noticias en los medios de comunicación. Muchas imágenes del Para que no lograba hablar bien. Pero, era fortísimo su amor por mí y por todos los jóvenes del mundo. Juan Pablo II es el primer Papa que conocí. En el 2005 tenía 21 años y el Papa era como un abuelo para mí, por su sabiduría. Y… ¡un gran compañero de viaje! Decía muchas cosas bellas. En los grupos de jóvenes de la parroquia se hablaba mucho de él como un ejemplo de una persona que, en situaciones dolorosas, seguía amando.

Quise adherir a su invitación durante la JMJ de Canadá en el 2002, en Toronto, e igualmente participé en la JMJ de Colonia, en el 2007. Para mí fue experimentar la unidad de la Iglesia. Siento que tengo que agradecer a Juan Pablo II por la propuesta dirigida a todos nosotros jóvenes de vivir juntos ese inolvidable encuentro y delante de su tumba agradecí a Dios por el don de su vida. Después de la JMJ entendí muchas cosas, pero sobre todo me decidí a seguir a Jesús en las alegrías y en los dolores de cada día.

El Papa trataba de encontrar a Dios/Jesús en el sufrimiento: ¿puedes decirnos algo de esta idea?

Me recuerda el camino de Cristo, muerto en la cruz y, después, resucitado. Cada día, si amamos como Jesús, podemos hacer la experiencia de la resurrección. Cuando llegué a casa, a Brasil, después de la JMJ de Alemania, supe que mi abuela estaba muy enferma. ¿Qué hacer? ¿Qué decir? En ese momento me recordé de Juan Pablo II, de cómo había vivido su experiencia de sufrimiento. Mi abuela murió después de pocos días. Para mí se trataba de una situación nueva: perder ese mismo año a Juan Pablo II y a la abuela, dos personas que, si bien en forma muy diferente, amaba mucho. Pienso que, en la realidad de la enfermedad, no se deben buscar respuestas sin amar. Es necesario amar y encontrar a Dios en los enfermos, ofrecer todo a Jesús muerto en la cruz por amor.

El día de la muerte del Papa, mi hermana me llamó al trabajo llorando. No entendía lo que decía, pero intuía que era una mala noticia. Después clarísimo: Juan Pablo II se apagó. También yo me puse a llorar, pero agradecí a Dios por el impulso que el Papa le había dado a mi vida.

¿También ustedes tienen el ideal de “Jesús Abandonado”? ¿Qué significa esto para ustedes?

Sí, vivo la espiritualidad de la unidad del Movimiento de los Focolares y Jesús abandonado es nuestro único tesoro. Para mí significa elegir a Jesús en el dolor de su abandono, en su nada, en su grito: “¿Por qué me has abandonado?”. Elegir ese momento en el que, haciéndose nada, amó con toda su alma a la humanidad. Entonces, después cuando estudio, o, cuando estoy cansado después de una jornada de trabajo, recuerdo que debo preferir el cansancio porque es un rostro de Jesús abandonado. También a la hora de vencer las tentaciones para ser un cristiano íntegro, o, en los errores que cometo, “son” Jesús Abandonado. De este modo siempre le ofrezco a Él, en las oraciones de la noche, todos mis dolores, porque Él asumió en sí todo, nuestros límites y fracasos los Y Él es la unidad.

(A cargo de Corinna Muehlstedt, para la Radio Bavarese – 18 de marzo de 2011)

Hungría: a las raíces de los voluntarios de Dios

Beatificación de Juan Pablo II

Es inminente la beatificación del Papa Juan Pablo II y, juntamente con toda la Iglesia, nos sentimos invadidos de una inmensa alegría y de una profunda gratitud. Alegría y gratitud por el don que la Iglesia nos da al reconocer la santidad de este gran papa, reflejada en su vida gastada y consumida, hasta los últimos momentos, por Dios y por los hombres. Nos sigue admirando la extraordinaria riqueza de su magisterio, así como el reconocimiento que suscita en todas las latitudes su testimonio de amor, tanto en personas cristianas como en fieles de otras religiones y en personas que no tienen ninguna confesión religiosa. Justamente él, con motivo del vigésimo quinto aniversario de su pontificado, nos confesó cual era la fuente de donde manaba todo: el secreto íntimo de la relación que – como sucesor de Pedro – lo ligaba a Jesús: “Hace 25 años experimenté de un modo especial la Misericordia divina. Cristo me dijo también a mí, como dijo a S. Pedro hace un tiempo: “Me amas más que éstos”. Cada día se repite en mi corazón el mismo diálogo entre Jesús y Pedro. En el espíritu, teniendo fija la benévola mirada de Cristo resucitado. Él, bien consciente de mi fragilidad humana, me anima a responder con confianza como Pedro: “¡Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo!” (1) Hoy, este acontecimiento de la Iglesia nos hace penetrar en la dimensión de aquel “más”, vivido por Juan Pablo II día tras día, con heroísmo. Juntamente con todos los demás Movimientos hemos experimentado el especial amor de Juan Pablo II al reconocer el rol que esos tienen en la Iglesia, como expresión de su dimensión mariana. Ya en 1987, hablando a la curia romana, había puesto en relieve la importancia de esta dimensión: “La Iglesia vive de este auténtico “perfil mariano”, de esta “dimensión mariana” (…) María, la Inmaculada, lo precede todo y lógicamente, al mismo Pedro y a los apóstoles (…). El ligamen entre los dos perfiles de la Iglesia, el mariano y el petrino, es muy estrecho, profundo y complementario, no obstante el primero sea anterior tanto como designio de Dios como según el tiempo; a la vez que más alto y preeminente, más rico de indicaciones personales y comunitarias (…) ”. (2) Abriendo las puertas de par en par a esta novedad suscitada por el Espíritu Santo, en el histórico encuentro de los movimientos eclesiales y nuevas comunidades, la víspera de Pentecostés de 1998 en la Plaza de San Pedro, Juan Pablo II reconoció que los dos perfiles “son co-esenciales a la constitución de la Iglesia y contribuyen (…) a su vida, a su renovación y a la santificación del pueblo de Dios”. (3) Más allá de los importantes acontecimientos públicos, Chiara Lubich estaba ligada a este gran Papa con una relación personal y profunda: las audiencias privadas, frecuentemente concedidas durante una comida, su presencia en muchas manifestaciones públicas del movimiento, las cartas personales y las llamadas telefónicas con motivo de celebraciones especiales, como “piedras angulares en la historia de nuestro movimiento” empujaban a Chiara a expresarse de este modo en el 2005, en el momento de su muerte: “Su santidad. También yo puedo dar testimonio personalmente”. (4) “Se hacía tan ‘nada’ que a veces, al salir de sus audiencias, nos hacía sentir una intensa unión directa únicamente con Dios. Por tanto el papa te llevaba a Dios, como verdadero mediador, que se anula cuando ha alcanzado su finalidad”. (5) “Nos quedamos maravillados y con el alma agradecida frente a tanto amor y, al mismo tiempo, se es grato a Dios por haber podido estarle al lado y ayudarle, como hijos y “hermana”, según me ha querido llamar en una de sus últimas cartas”. (6) “La historia del Movimiento de los Focolares – escribía Chiara en aquella ocasión – es, en estos últimos 27 años, una nueva prueba del “más” de amor que residía en el corazón de Juan Pablo II. Este su “más” de amor ha reclamado el nuestro, por lo cual el papa ha entrado en lo más profundo del corazón de cada uno de los miembros del movimiento. Por eso no se puede decir sólo con palabras simplemente humanas quien ha sido él para nosotros” (7) . ¿Como no recordar la visita del Santo Padre, el 19 de agosto 1984, al centro del Movimiento en Rocca di Papa? En aquella ocasión y a través de la experiencia espiritual de Chiara, él reconoció explícitamente la presencia de un carisma, y afirmó: “En la historia de la Iglesia existían muchos radicalismos del amor, (…) Existe un radicalismo del amor vuestro, de Chiara, de los focolarinos. (…)El amor abre el camino. ¡Os deseo que este camino, gracias a vosotros, esté cada vez más abierto para la Iglesia!” (8). Y ¿cómo no recordar algunas de sus expresiones referentes a nosotros? Durante su intervención en el Familyfest de Roma, el 3 de mayo 1981, añadió espontáneamente: “Vuestra espiritualidad es abierta, positiva, optimista, serena, conquistadora … Habéis conquistado incluso al papa … He dicho que a vosotros os deseo que seáis la Iglesia. Ahora quiero decir que deseo a la Iglesia ser vosotros” (9). Y en 1983, el 20 de marzo, durante la Jornada de Humanidad Nueva: “Muchas veces, cuando estoy triste, recuerdo… “focolarinos”. ¡Y vuelvo a encontrar un consuelo, un gran consuelo!” (10) . Durante sus numerosos viajes, en cada rincón del mundo donde se hizo peregrino, aprendió a reconocer nuestro “pueblo focolarino”, como él lo llamaba, sacando de ello- como una vez dijo a Chiara – consuelo y apoyo. En el transcurso de su largo pontificado hemos advertido varias veces un amor especial por su parte, la profundidad de su mirada paterna y casi como una predilección. Recordamos con gratitud el cálido afecto manifestado a Chiara y a muchos de nosotros en varias circunstancias y a la vez su misión determinante al reconocer el carisma especial dado por Dios a la Iglesia y a la humanidad a través de ella. Un aspecto de la especial sintonía espiritual entre Chiara y Juan Pablo II se puede entrever en el sentir y vivir la Iglesia como comunión, expresión del amor de Dios para todos los hombres. De aquí la propuesta, expresada en la carta apostólica Novo Millennio ineunte para la Iglesia del tercer milenio: vivir la espiritualidad de comunión para volver a tener a Jesús resucitado en el corazón del mundo (11). Y así, en este momento en el que festejamos con inmensa alegría la beatificación de Juan Pablo II, a una sola voz con él y con Chiara nos sentimos una vez más fuertemente interpelados a vivir con plenitud la espiritualidad que Dios nos ha dado.

María Voce

(1) Juan Pablo II – Homilía para el XXV aniversario del pontificado – 16.10. 2003 (2) A los cardenales y prelados de la curia romana – 22.12.1987 (3) Juan Pablo II – A los movimientos eclesiales y nuevas comunidades – 30.5.1998 (4) Chiara Lubich: Un di piú d’amore – Cittá Nuova 2005/ pag 10 y siguientes. (5) Mariapoli 4-5/2005 (6) Chiara Lubich: : Un di piú d’amore – citada (7) Chiara Lubich: : Un di piú d’amore – citada (8) Discurso de Juan Pablo II a los miembros del movimiento de los Focolares – 19.8.1984 (9) Discurso de Juan Pablo II a los matrimonios participantes en el convenio “Sobre la familia y el amor” – 3. 5.1981 (expresión no citada en el discurso publicado) (10) Discurso de Juan Pablo II a los participantes en el convenio internacional del “Movimiento Humanidad Nueva” – 20.3.1983 (expresión no citada en el discurso publicado) (11) Cfr Novo Millennio ineunte n. 43