De acuerdo a la constante invitación del Papa Francisco de dejarnos asombrar por el amor siempre nuevo de Dios, treinta y dos obispos amigos de los Focolares, provenientes de Corea, Mongolia, Filipinas, Tailandia, Myanmar, India, Pakistán, Japón, Taiwán y Sri Lanka, se reunieron en Seúl (Corea) desde el 22 al 25 de mayo para compartir experiencias y ahondar la realidad viva de la “Iglesia- comunión”
Las naciones que componen el continente asiático son distintas entre sí por su idioma, etnia, religión, tradiciones, y también las situaciones que la misma Iglesia vive son muy diferentes. Los obispos encontraron en esta variedad una oportunidad de enriquecimiento recíproco: “Hemos dado amplio espacio a la comunión espiritual y al conocimiento recíproco –escriben- Así llegamos a descubrir una enorme riqueza de vida, traducida en muchas experiencias muy concretas surgidas del Evangelio vivido en los diversos ambientes: en los seminarios, parroquias, lugares de personas marginadas por su discapacidad o pobreza material. El amor a Jesús en el hermanoha sido el incentivo que nos ha empujado a acercarnos a nuestros prójimos y a tratar de aliviar, dentro de lo posible, sus llagas”.
También la Nueva Evangelización fue tema de reflexión: ella exige una conversión personal y un nuevo anuncio del amor de Dios a la población asiática a través del diálogo con las múltiples tradiciones religiosas y la apertura radical hacia aquellos que sufren.
La misa final concelebrada, concluyó con un solemne pacto de amor recíproco; y el compromiso de amar la diócesis del otro como la propia. Este pacto selló la experiencia de vida compartida. Para mantener vivos y multiplicar las relaciones construidas, muchos de los presentes se comprometieron a utilizar lo mejor posible los medios más rápidos de comunicación como el skype o las video conferencias.
El arzobispo de Bangkok Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, moderador de los encuentros de los obispos amigos de los Focolares, explicó que el haber podido compartir las diversas experiencias realizadas en los resultados positivos y en las dificultades de la vida, creó relaciones fraternas de comunión profunda entre los participantes logrando que se experimentara entre todos la presencia de Cristo Resucitado. Esta presencia ha dado nueva fuerza y alegría para retomar el servicio en las respectivas diócesis, con el amor de pastores cercanos al propio rebaño, según el ejemplo indicado por el Papa Francisco.
Life, Love, Light, es decir, vida, amor, luz. Este trinomio relacionado con la experiencia de Chiara Luce Badano en los días de su beatificación, sigue difundiéndose en la Web gracias al sitio oficial dedicado a la joven de Sassello– www.chiaraluce.org. Apreciado y visitado por personas de todas las edades, dentro de pocos días este sitio se presentará ampliado y enriquecido con un nuevo formato gráfico, contenidos y más servicios disponibles.
Entre las novedades, se encuentran la esperada sección LOVE que se refiere a la espiritualidad vivida por Chiara Luce, la actualización de las iniciativas que lleva adelante la “Fundación Chiara Badano” y la sección «En Sassello» referida al Centro de Espiritualidad de la localidad de La Magdalena, una urbanización de Sassello (Italia), pueblo natal de Chiara Luce. Además, entre las “Publicaciones” se señalan CD y DVD, novedades editoriales. También se amplió la oferta lingüística al agregarse el portugués.
El común denominador es el deseo de difundir el mensaje de esta joven testigo del Evangelio y “hacer resplandecer en el candelero” su cristalina luminosidad.
Chiara Luce está presente también en facebook – www.facebook.com/chiaralucebadano. La página es muy apreciada y cuenta con 54.000 contactos; pero más allá de los números, la vida y la profundidad de Chiara Luce contagian y elevan: “Estoy un poco deprimido –comenta alguien- y apareces con tu rostro cándido y tu sonrisa genuina, con tus ojos llenos de amor y como por magia mi corazón se tranquiliza: gracias”.
Stefano Comazzi, responsable de Acción por un mundo unido del sector de proyectos (AMU), visitó junto a CASOBU (la contraparte local de AMU), las principales localidades de Burundi donde hay proyectos en las provincias de Ruyigi, Kayanza y Bujumbura. Nos cuenta:
«En la zona rural de Bujumbura, en el Municipio de Mutimbuzi, hay un campo de refugiados llamado “Maramvya”, donde está en curso un proyecto nuestro a favor de las familias. Obligadas a trasladarse en dos ocasiones en el arco de pocos meses, los refugiados vivieron primero en un área periférica de Bujumbura – un auténtico pantano-, y después en un terreno cercano al aeropuerto, en el Municipio de Butirere, pero todavía más lejos de la ciudad e incómodo para llegar.
Desde hace 4 meses a las familias se les asignaron lotes de tierra donde pueden construir su casa. Pude ver que algunos ya empezaron levantar algunas casitas sencillas de adobes y paja. Pero muchos carecen de los medios necesarios y se corre el riesgo de que terminen vendiendo la tierra por pocas monedas a especuladores interesados en edificar inmuebles más grandes.
En el momento de mi visita, debajo de una carpa, estaba en curso una sesión de registro de datos por parte de un joven encargado de la CASOBU, con el fin de permitir que las familias y los menores se puedan empadronar en el Municipio y tener los documentos para acceder a servicios sanitarios y escolares. Este registro es más bien complicado porque la gente estuvo antes bajo la administración de otros dos municipios. En práctica hay que verificar los datos en los dos Municipios anteriores para asegurarse que no se registraron anteriormente o eventualmente proceder a hacer las rectificaciones necesarias. Todo este proceso se hace en forma manual, y por lo tanto requiere tiempo y atención por parte de los registradores de CASOBU.
Con respecto a la situación del agua, hay un sólo punto de distribución público, con un pozo que dista medio kilómetro del asentamiento, donde vi una pequeña multitud de mujeres y niños. De lo que cuentan resulta que a menudo las colas empiezan muy temprano en la mañana, incluso a las tres y duran muchas horas. De hecho la presión del agua es insuficiente, y el tiempo de espera para llenar los cántaros es largo. Hablando con el alcalde supimos que se está estudiando un proyecto para toda el área norte de la ciudad, con tuberías con diámetro y capacidad adecuadas para hacer llegar el agua de una cisterna de recolección ubicada precisamente cerca del campo. Sin embargo mientras se concreta el proyecto, CASOBU está evaluando soluciones temporales que de alguna forma puedan aliviar las dificultades de la población para tener acceso al agua».
Cuando el hombre se deja despojar de la fe en Dios, sufre el más grande engaño. Si ocurre que no ha sido despojado de la fe en Dios, pero igualmente la ha perdido por haberse olvidado de Él, entonces a menudo paga el precio de estos largos olvidos, en el fondo se ha olvidado de su mismo ser hombre. Está en una casa que ya no reconoce como suya, y en efecto se convierte en su prisión. Está con hombres en quienes ya no reconoce a sus hermanos, el lazo que los vincula es la forma secreta de aprovecharse el uno del otro. Va a una escuela, lee los periódicos, observa los resultados de una ciencia, para la cual la verdad está deformada, de modo que termina no conociendo más el objeto de estudio y duda del sujeto, lo trata y se trata como a un fantasma.
Este olvido se recapitula en el olvido de Dios. Si se reconoce a Dios, somos libres ante los hombres en la tierra. Estos hombres resultan ser hermanos, y el único sentimiento que se les debe es el amor. Re encontrando al hombre, volvemos a ver su dignidad. En sus límites vemos su grandeza, mientras constatamos también su miseria. Él puede derrumbarse, pero sigue tendiendo la estirpe de un Dios. La miseria es suya, la grandeza le es conferida de Uno más grande. El cual quiere que en la prueba nosotros crezcamos superándonos a nosotros mismos, que utilicemos la desdicha para ejercitar las grandes virtudes: la justicia, la caridad, la piedad; que valoremos la muerte por la vida, la pobreza económica por la riqueza espiritual, al punto que nuestro patrimonio sea todo patrimonio del espíritu, y nuestra dignidad no dependa del estado económico, sino de la fuerza del carácter, de la resignación heroica, de la victoria nuestra y en nosotros del bien sobre el mal. Seremos entonces productores de vida. Esta es la prueba a la que asisten el cielo y la tierra, y cuyo desenlace abre una eternidad.
Si pasamos entre las miserias dejando que se nos impregne el alma, reaccionaremos ante lo negativo embruteciéndonos, si nos derrumbamos postrándonos ante la desesperación y sintiéndonos miserables, arruinaremos estúpidamente nuestro esfuerzo, ensuciamos la dignidad de nuestras lágrimas, desnutrimos nuestra alma. El amor heroico transforma el dolor en alegría, nuestras penas se convierten en un instrumento para hacer ejercicios espirituales, las desdichas dejan en cada uno una exigencia de santidad, es decir de humanidad perfecta, habiéndose perfeccionado por la gracia.
Extraído de: Igino Giordani, La rivolta morale, Capriotti Editore, Roma 1945
Un conocido rabino, participante en el encuentro de diálogo judeo-cristiano promovido por el Movimiento de los Focolares (que tuvo lugar en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo, Roma), explicó que la historia de la comprensión entre las dos religiones se ha desarrollado en tres niveles de acción.
El nivel cero, es decir en el que las personas de ambas religiones se presentan y se conocen.
El nivel uno implica un paso más: hay respeto y mutua comprensión. El temor que el “otro” nos interpele todavía no existe.
El diálogo en el segundo nivel, en cambio, propone que las personas involucradas estén dispuestas a que el otro –judío o cristiano- influya realmente con las propias convicciones religiosas y lo trasforme positivamente.
Obviamente no se trata de poner en discusión la identidad religiosa de cada uno y menos todavía de sincretismo. La propuesta consiste en utilizar un lenguaje espiritual en el que todos, en formas diferentes, puedan encontrarse.
Tengo que decir que desde hace años frecuento eventos interreligiosos pero nunca había participado en uno parecido a éste. Pocas veces se ven juntos cuatro rabinos de distintas corrientes judías y un numeroso grupo de laicos expertos en las temáticas propias del diálogo (30 personas de Argentina, USA, Italia e Uruguay), que trabajan con una metodología totalmente original.
Normalmente cada participante habla de su religión, comenta sus propios textos y hace referencias a sus autores. Esta vez, los cristianos comentaron textos del judaísmo y los judíos textos cristianos. No fueron reflexiones tomadas del bagaje de pensadores o teólogos conocidos en sus ambientes, sino más bien, estudios centrados en el impacto que estos documentos provocaron en el lector: un impacto espiritual, especialmente, de contenido profundo.
Desde una perspectiva distinta de la habitual, fueron vistos los textos de la espiritualidad judía y los textos que pertenecen al patrimonio espiritual dejado por Chiara Lubich, fundadora de los Focolares.
Uso una metáfora tomada de la cibernética. Es sabido que la web 2.0 dentro de poco nos abrirá nuevas formas de comunicación a través de la red: el “diálogo 2.0” es también un nuevo paso. Implica dejar de lado las seguridades adquiridas hasta ahora para integrar elementos siempre en forma nueva. Será más apto para la construcción de formas más profundas de encuentro interreligioso y, en definitiva, para la construcción de una sociedad más fraterna.
«Pareciera que fue ayer cuando decidimos colaborar con el proyecto fraternidad con África – cuenta un grupo de voluntariosespañoles de los Focolares. Era abril del 2009 y para la difusión del proyecto organizamos una serie de actividades en nuestro pueblo, Aljucer (Murcia), que concluyeron con una cena de beneficencia. Ahora vamos ya por la quinta edición»
El proyecto nació en 2006 en Budapest: en el Volontarifest,, evento internacionalque reunió a miles de personas en la capital húngara, con el lema: “La tierra es un solo país. Somos olas del mismo mar, hojas del mismo árbol, flores del mismo jardín”. En esa oportunidad se lanzó un proyecto que promueve becas de estudio en diversos ámbitos para los jóvenes africanos, junto con la idea de que en nuestras ciudades “brille” la cultura de la fraternidad. Un grupo de voluntarios de Aljucer, que estaba presente, decidió adherir a la propuesta.
«Asumimos el compromiso, y en el 2007, comenzamos a darle forma legal a una asociación que nos ayudase a conseguir ese objetivo: que Aljucer sea un pueblo donde se cultive la cultura de la fraternidad. Realizamos muchas actividades a partir de ese momento, algunas junto con otras asociaciones, pero nuestra actividad principal es el proyecto Fraternidad con África» Cada año colocamos carteles, recorremos locales comerciales que a menudo colaboran en la difusión del proyecto donando productos que sorteamos en la cena de beneficencia, para recaudar fondos para las becas de estudio.
«La cena anual para el proyecto Fraternidad con África es una cita esperada. Se suman siempre nuevas personas. Nunca habíamos superado la cantidad de 90 comensales, pero este año éramos 125, un número “importante” para un pueblo como el nuestro, que sufre la crisis como muchos otros pueblos» Explicamos el funcionamiento del proyecto: el número de becas de estudio asignadas, el fondo recaudado, los ámbitos educativos promovidos y las experiencias de los estudiantes. Al final, en un clima de fiesta, sorteamos los regalos, y concluimos con la colaboración artística de algunos artistas locales. Con una novedad: la grata presencia de Carlos Piñana de Cartagena, guitarrista de “flamenco” y profesor del Conservatorio Superior de Murcia, que junto con cuatro alumnos suyos dio su aporte con un recital de guitarra “flamenca”.
«Estamos contentos –continúan los protagonistas del emprendimiento- porque creemos que estos eventos han servido para promover un poco más la cultura de la fraternidad. Cultura que nos hace iguales, que hace que nos sintamos hermanos, motivo más que suficiente para trabajar unos por otros, unos con otros»
«Mientras en Jerusalén se desarrollaban las celebraciones por la Semana Mundo Unido, también nosotros preparábamos algunas actividades aquí en Manila », cuentan los Jóvenes por un Mundo Unido (JMU) de Filipinas. Para ellos, la conexión con Tierra Santa fue el punto de partida de la Semana, que estaba llena de citas. El 4 de mayo, en Manila, en Baguio y otras ciudades del norte visitaron contemporáneamente 10 “fragmentos de fraternidad” (así son llamadas las acciones de los Jóvenes por un Mundo Unido recogidas en el United World Project).
La semana empezó con una fiesta por la unidad, llamada BRIDGE (puente): se conectaron con Jerusalén, después con los JMU de otras ciudades de Filipinas, y finalmente estaban listos para partir para las distintas actividades previstas: desde programas de distribución de alimentos, a acciones ecológicas, visitas a los hospitales y a las personas más necesitadas. Eran 379 los jóvenes inscritos, sólo en Manila.
Fueron a Sulyap ng Pag-asa, el centro residencial donde trabaja el Movimiento de los Focolares en los suburbios marginales y sobrepoblados de Quezon City. Allí los JMU desarrollan regularmente actividades de distribución de alimentos. En el Sinag Hospital, fueron a atender y servir a los pacientes como respuesta a la invitación de Jesús del Evangelio de amar sobre todo a los más pobres. Experimentaron que pasando el tiempo con los pacientes, el resto de sus problemas parecían pequeños. Otra actividad se realizó en la ciudad de los muchachos, una casa para cientos de niños de la calle, administrado por el Departamento del Welfare. Los jóvenes se encontraron con 147 chicos entre los 8 y los 17 años. En el tiempo transcurrido juntos, entre la atención que brindaron, las canciones y bailes, los Jóvenes por un Mundo Unido pudieron compartir también su secreto: “el arte de amar”. A su vez, los niños ofrecieron algunas canciones y danzas. El Munting Tahanan ng Nazareth en cambio, acoge personas con discapacidad física o mental. «Con nuestra visita –explican los JMU- queríamos compartir el amor de Dios presente en nuestros corazones, así como somos». Otros fueron al Marillac Hills donde viven jóvenes mujeres víctimas de abusos. Desde hace tiempo las chicas de los Focolares van a visitarlas. Por la creciente confianza, esta vez, el Centro permitió que también los chicos participaran.
Estuvieron también en los centros de Bukas Palad(a manos abiertas), expresión social de los Focolares. Bukas Palad nació como respuesta a la creciente pobreza, que con el lema “Gratuitamente han recibido, gratuitamente den”, ofrece servicios en el ámbito de la salud, la educación y la construcción de la comunidad. Los jóvenes estuvieron en el Social Center de Tramo, Pasay y Tambo, Paranaque y también enLa Unión en el norte. En el primero, con los chicos del centro desarrollaron una actividad ecológica para limpiar una zona cercana a un río, estaban felices de que Tramo, su barrio, fuera un lugar más limpio. En el segundo, los jóvenes del norte de Filipinas realizaron 6 talleres. muy variados con 55 niños como por ejemplo cocina, baloncesto…. Otra actividad, siempre en el norte, fue la recuperación ecológica del Pagudpud, una meta turística muy frecuentada. En el Fazenda U-Day en Masbate, invitaron a los amigos a pasar juntos algunas horas con música y experiencias sobre cómo vivir y promover la fraternidad.
Como conclusión de la semana muchos de los jóvenes involucrados se encontraron para la jornada “BRIDGE 2.0, un proyecto por la unidad”. Era el momento, terminadas todas las actividades, de asumir un compromiso para el futuro: con una firma en una gran pizarra, cada uno podía decidir comprometerse a ser un puente por un mundo unido. Para subrayarlo, los Jóvenes por un Mundo Unido de Filipinas, usaron las palabras que María Voce había dirigido, el 1° de mayo a los jóvenes reunidos en Loppiano (Italia): «Después de haber construido un puente, si no se camina, queda como un material inerte, un material que no sirve»
La función del puente es unir. Sirve para animarnos y atravesarlo para encontrarnos. No se desanimen. El puente está para esto. Dar el primer paso significa dirigirse a los jóvenes que tienen a su lado y decirles, si pueden, demostrarles, que realmente están dispuestos a hacer algo por ellos, con ellos».
«Soy médico especialista en enfermedades infectivas, y estoy en contacto con pacientes seropositivos y enfermos de SIDA desde hace 23 años. Soy el referente para esta patología en el hospital donde trabajo en Kinshasa, la capital del Congo.
Aprendí muy pronto a participar en la transformación de la sociedad en la que vivo. Crear una sociedad nueva y justa, en la que el hombre está en el centro de las preocupaciones de todos los miembros de la comunidad, ha sido uno de los objetivos de mi vida. Decidí ser médico para ponerme al servicio de mis hermanos.
Terminados los estudios de medicina, me encontré afrontando un gran desafío: las condiciones de trabajo eran cada vez más degradantes, los sueldos insignificantes. Las condiciones materiales del médico no llevaban a una conciencia profesional y a la honestidad. Para sobrevivir bien hacía falta trabajar en organismos internacionales o en clínicas privadas.
Muchos de mis colegas médicos emigraron a Europa o a los Estados Unidos. En un determinado momento yo también me sentí tentado de emigrar. Después de haberlo meditado con mi mujer, decidimos quedarnos en el país, aceptando la situación: enfermos pobres, condiciones difíciles de trabajo, falta de material y a veces acoso por la corrupción.
Al principio estábamos asustados por la posibilidad de ser contagiados por el virus: las escasas condiciones higiénicas y las estructuras sanitarias carentes no nos daban ninguna garantía. En aquel período nuestro país estaba en plena crisis socio-económica y política. No recibíamos más ayudas de la cooperación internacional. Después estalló la guerra con la carga de dramas que cada conflicto lleva consigo. Teníamos grandes dificultades en curar a los enfermos de SIDA, pero hemos continuado y ha sido de veras la ocasión de vivir concretamente el amor.
Nuestra actividad está concentrada en actividades dirigidas al tratamiento y la prevención del SIDA.
Para el tratamiento de los enfermos, con la ayuda de la Asociación Acción por un Mundo Unido (AMU) ha sido posible construir una estructura sanitaria completa de un laboratorio de análisis. Además hemos encaminado un programa de tratamiento basado en el suministro de fármacos específicos, ahora disponibles también en África y garantizados a todos, también a los más pobres. Todo eso ha sido el fruto de recientes elecciones de parte de la ONU en las estrategias de lucha contra el SIDA.
Para la prevención ha sido encaminada de manera sistemática la formación de educadores y divulgadores con la tarea de intervenir en el aspecto psicológico, sociológico y moral de los jóvenes y las familias, para provocar un cambio de comportamiento en la población. Además del desarrollo de actividades productivas para mejorar la alimentación de base, también hemos tratado de garantizar un apoyo psico-social a los enfermos y a sus familias.
El contenido principal de los cursos consiste en dar informaciones completas y correctas sobre la transmisión y prevención de la enfermedad. Algunos piensan en efecto que el virus provenga de manipulaciones de laboratorio, otros ven su origen en Dios, a causa del pecado, como un tipo de castigo. Estas concepciones, a menudo ligadas a la cultura africana, son muy difíciles de desarraigar. Por eso se trata de profundizar en el origen de la enfermedad, los efectos del virus sobre el sistema inmunitario y los medios de prevención del SIDA.
Lo que me da coraje es trabajar junto a médicos del Movimiento de los Focolares y a otros que, como yo, quieren poner el enfermo en el primer lugar».
Desde el 10 al 13 de Junio, en Castelgandolfo (Italia), se desarrolló la quinta edición del seminario judeo-cristiano, organizado por el Centro del diálogo interreligioso del Movimiento de los Focolares en colaboración con varios grupos de judíos presentes. 27 participantes provenientes de los Estados Unidos, Italia, Argentina y Uruguay. Se trató de un grupo comprometido desde hace mucho en el diálogo. Muchos de ellos ya colaboran en proyectos comunes, como el grupo que trabaja en el ámbito de la Fordham University, una de las tres mayores universidades de New York, como también en Uruguay y en Argentina. En este último país sudamericano, recientemente se ha publicado un libro escrito a dos manos por la rabina Silvina Chemen y Francisco Canzani, co-responsable del Movimiento de los Focolares en Buenos Aires. Un texto inédito en su género, fruto de la respetuosa experiencia de diálogo experimentada por los protagonistas, muy adecuado para la formación a un diálogo maduro y fecundo. “El encuentro de este año – según los organizadores – eligió como tema de reflección: La «Imitatio Dei» (imagen de Dios), concepto central en las Escrituras comunes y fundamento de una visión del hombre como ser esencialmente relacional, con su dimensión espiritual, que se debe considerar junto a su dimensión física, social e histórica”. “A diferencia de los simposios precedentes (2005 y 2007 en Roma, 2009 en Jerusalén, y 2011 en Buenos Aires) – explica Silvina Chemen, rabina de la Comunidad Bet-El de Buenos Aires –, éste encuentro se podría definir como un experimento que hacemos con un grupo restringido de personas que desde hace años estamos recorriendo un camino de unidad. Estamos en la búsqueda de nuevas formas de diálogo que apunten a una mayor profundidad, superando el discurso en paralelo que normalmente se hace. Se trata de afrontar el desafío de tomar los textos de uno y los del otro y comentarlos: un judío un texto cristiano, de Chiara Lubich por ejemplo, y comentarlo; y un cristiano un texto de la mística del judaísmo, por ejemplo. Tratamos de acercarnos no tanto con una actitud académica, sino más bien evidenciando los efectos que estos textos producen en nosotros”. Y agrega Mario Burman, presidente de OJDI (asociación judía para el diálogo ínter confesional), que tiene a las espaldas muchos años de compromiso en el diálogo: “El encuentro es muy interesante, porque este intento de entrar los unos en los textos de los otros implica un paso hacia adelante. De hecho, no se trata simplemente de presentar y hacer conocer al otro las propias vivencias, sino de comentar la experiencia del otro, qué es lo que produce en quien lo reflexiona”. Entre los presentes, el rabino Abraham Skorka, rector del Seminario Rabínico Latinoamericano en Buenos Aires, quien escribió a dos manos “Sobre el Cielo y la Tierra”, con el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio. El 13 de junio el grupo participó a la audiencia general del Papa Francisco en la plaza San Pedro. Luego se realizó un encuentro con la prensa que colmó la Sala Marconi de la Radio Vaticana. Lo cual fue una demostración más del interés que despierta este diálogo abierto a la dimensión espiritual.
«La primera fiesta, el primer viaje, la primera cita, el primer baile… ¡no se olvidan nunca! Las primeras veces, son acontecimientos que cuando los recordamos nos conmueven, y nos regalan una sonrisa o una lágrima. Como cuando recuerdo mi primera Mariápolis, recién concluida.
Recibí la invitación de parte de un amigo muy querido y, a pesar de las dudas e incertidumbre, decidí participar. Cuando llegué a Esmeraldas –ciudad habitada prevalentemente por afrodescendientes, -con tradiciones, cocina y un ritmo particular- conocía quizás a 10 de las 350 personas que participaban en la Mariápolis, y por lo tanto, me sentí un “perfecto extraño”.
Tuve que compartir la habitación con dos desconocidos, rezando que no roncaran. Después participé en las reuniones, las mesas redondas, momentos de encuentro con personas nunca vistas antes… pero escuchando sus experiencias, sus sueños, la forma como buscaban su felicidad y la de su prójimo, sentí la confianza necesaria para lanzarme también yo a hablar de mí.
Entre las varias meditaciones, la que más me impresionó fue una carta que Juan Pablo II escribió a Chiara es la que invitaba a los miembros del Movimiento a ser “apóstoles del diálogo”. ¿Cómo hacerlo? Escuchando y abriéndonos al prójimo. En ese momento, recordé a mi padre, que dentro de poco va a cumplir 85 años y que se está quedando sin amigos porque muchos ya están en el cielo. Entendí que puedo ser su amigo, escuchándolo hablar de las cosas que le interesan: con él no puedo hablar de I-pad o de Internet, pero puedo amarlo y estar más tiempo con él.
El título de la Mariápolis decía: “El otro soy otro yo”. Una experiencia muy fuerte en este sentido fue ir a visitar a las detenidas en la cárcel de mujeres y sentir caer los prejuicios y la indiferencia, descubriendo que siempre poseemos algo para donar: el amor.
Pero la Mariápolis no fue sólo compromiso y meditaciones, en “la noche de talentos”, cuando cada uno donaba sus talentos artísticos, me divertí como pocas veces lo había hecho. Además, fue espléndida la Misa afro: la representación exacta de la alegría que existe en nuestros corazones cuando participamos en un encuentro con Dios.
Cuando regresé a mi ciudad, a pesar de que volví con el estómago vacío –por no haber comido los famosos platos tradicionales a base de pescado, como el corviches o el encocao -, mi corazón estaba completamente lleno de amor. Nos dijeron que la Mariápolis empezaría realmente cuando regresáramos a casa, a nuestra rutina. Entonces he tratado de poner en práctica lo aprendido, en especial tratando de ver el rostro de Jesús en tantos hermanos con quienes me encuentro durante el día.
Puedo afirmar que la de Esmeraldas ha sido mi primera Mariápolis, pero seguramente no será la última».
«Después de haber hablado en los templos budistas y en la mezquita de Harlem, Chiara Lubich deseaba dirigir unas palabras a los hermanos judíos. «Es con gran alegría –dijo- que me encuentro hoy con ustedes, que constituyen una de las más grandes comunidades hebreas del mundo. Una gran alegría porque […]. Nunca tuve la afortunada posibilidad de encontrar en un grupo tan numeroso de quienes, como dijo el Santo Padre Juan Pablo II, son mis ‘hermanos mayores’ y poder honrarlos y amarlos como tales. Los 150 presentes entonaron Shalom, el canto de la paz. Todo se desarrolló en un clima ceremonial sagrado, marcado por Palabra de Dios del Antiguo Testamento y de la percepción de asistir a un acontecimiento que –como se dijo- significaba “cerrar una época y abrir otra: la de la unidad” Delante estaba un gran candelabro con 7 brazos (la menorah) cuyas velas fueron encendidas con solemnidad: la primera la luz, la segunda la justicia, la tercera la paz, la cuarta la benevolencia, la quinta la fraternidad, la sexta la concordia. Para encender la séptima, la vela del centro, fue invitada Chiara y el presidente [de la B’nai B’rith, Dr. Jaime Kopec, ndr]: es la vela de la verdad, el sigilo de Dios, el corazón de la vida. Después de encenderla, Chiara se dirigió al presidente proponiéndole realizar en ese momento un pacto de unidad. Y él respondió: “éste es un pacto”. Luego, en su intervención, en la que se dirigió a Chiara llamándola “hermana”, quiso explicar a todos que “el pacto de amarnos, de confianza en el futuro, de enterrar los siglos de intolerancia. No es fácil, pero sólo los valientes realizan empresas difíciles” “La unidad se logra en el respeto de la diversidad –agregó Mario Burman [encargado del diálogo interreligioso de la B’nai B’rith, ndr]- Comienza un tiempo nuevo”. Y dirigiéndose directamente a Chiara dijo: “Chiara, la Argentina tiene necesidad de su mensaje” “Estoy aquí –afirmó Chiara- con hermanos con los que compartimos una auténtica fe en un solo Dios y tenemos en común el patrimonio inestimable de la Biblia en lo que nosotros llamamos: el Antiguo Testamento. ¿Qué hacer? ¿Qué pensar? Si la simple regla de oro (haz a los otros lo que deseas sea hecho a ti) logra llevarnos a fraternizar, si la fe de un Ser superior, no siempre Dios, nos vincula a fieles de otras religiones, ¿qué ocurrirá si el Señor comienza a aclarar que Su voluntad es estrechar entre nosotros, judíos y cristianos, una relación fraterna? (…).Muchas verdades divinas, que impregnan vuestra tradición hebrea y que nosotros compartimos me han iluminado. Son verdades que pueden cimentar la vida espiritual nuestra y vuestra. (…) A partir de ello soñé que si vivimos juntos estas verdades, podemos ofrecer con nuestra profunda comunión, con nuestra colaboración, una nueva esperanza al mundo”» Extraído de “Las luces de la menorah – con Chiara Lubich en Argentina y Brasil”, Città Nuova Ed., Roma, 1998, pp. 132,34.
La ONG MoveRSE con sede en Rosario (Argentina) presentó el 24 de Mayo en la Bolsa de Comercio de esa ciudad la edición 2013 del “Foro MoveRSE”, el encuentro ícono en materia de RSE (Responsabilidad Social y Sostenibilidad) que convoca cada año a líderes del sector empresarial, gubernamental y civil con el objetivo de poner en debate los principales desafíos que toda gestión empresarial debe asumir a favor de un desarrollo sostenible, inclusivo y transparente.
En ese ámbito y en el rubro de Iniciativas Sostenibles, una serie de proyectos que se expusieron ante un Auditorio de alrededor 300 personas, la Economía de Comunión (EdC) fue presentada como “empresas de un solo tiempo” por Francisco Buchara de la Comisión Joven EdC.
¿Por qué de un solo tiempo? Se preguntaba Francisco, porque a diferencia de las empresas clásicas que primero producen y luego deciden qué hacer con las utilidades, si donarlas, generar un proyecto social, o cualquier otra buena iniciativa, las empresas de EdC ya desde su nacimiento tienen motivaciones ideales: generar comunión, o bienes relacionales. Esto es “lo diferente”, el regalo que tiene la EdC para el mundo.
¿Y qué son los bienes relacionales? Son “bienes no materiales, por lo tanto no son servicios que se consumen individualmente, sino que están ligados a las relaciones interpersonales”. Son bienes escasos, y que para que surjan se necesitan de al menos dos personas y que necesariamente generan reciprocidad.
¿Y cuáles son los pilares de la EdC? Son cuatro: los Pobres, sin duda que son los protagonistas, la EdC nace para reducir esa brecha cada vez más grande entre pobres y ricos; las Empresas; los Polos industriales y por último, un cuarto pilar que los atraviesa: la Cultura, porque la EdC quiere transformar la economía con esta nueva forma de “hacer empresas”.
Y la EdC nace de un carisma…sí, de un carisma católico. Como los Bancos, ¿sabían? Que nacieron del carisma de los franciscanos. Así de importantes son los carismas, también para la economía, que ven antes y más lejos.
Terminó su exposición presentando dos experiencias. La de una Agencia de Turismo, Boomerang Viajes y la de Dimaco, una importante distribuidora de materiales de construcción de Paraná (Entre Ríos).
Un día, el principal competidor de Dimaco, llama por teléfono a Germán, dueño de Dimaco y le pregunta si le podía vender una cierta cantidad de cemento porque los otros proveedores no le daban más crédito, estaban atravesando un momento muy difícil desde el punto de vista financiero por la separación de la sociedad familiar y las consecuencias que esto estaba produciendo. Este competidor jugaba muy fuerte en el mercado en contra de Dimaco. Germán sabía que tenía la oportunidad de cambiar la historia y fue así que le confirmó venderle el cemento al costo.
“Les puedo asegurar que la plenitud de felicidad que he probado en ese momento vale mucho más que el cemento -expresaba Germán-. Este modo de relacionarnos, poniéndonos al servicio de los demás, ha dado origen a una cadena de recomendaciones que ha reforzado nuestra fama y se nos ofrecen nuevas oportunidades de negocios todos los días, casi sin necesidad de ir a buscarlas”.
«Después de una experiencia pastoral como vice-párroco durante once años, mi obispo, antes de confiarme la parroquia, me dio la oportunidad de pasar cuatro meses en la ciudadela de Loppiano, en nuestro Centro de formación como sacerdotes diocesanos. Aquí me encontré con una veintena de sacerdotes y seminaristas provenientes de muchas partes del mundo, para vivir una experiencia evangélica de comunión, según los lineamientos de la espiritualidad de la unidad.
Al principio, debido a la diferencia de idioma, no era fácil comunicarnos entre nosotros. Por ejemplo, cuando llegó Yvon de Madagascar que hablaba sólo francés, para comunicarse con él había que traducir del italiano al inglés y Peter de los Estados Unidos traducía del inglés al francés. Era trabajoso, pero lo hacíamos con toda la fraternidad posible y nos pudimos comprender perfectamente.
En esta escuela de vida todo se hace de común acuerdo: rezar, meditar juntos, las clases son muy ricas por su profundidad teológica, bíblica, también conocer la vida pastoral en los más variados ámbitos; pero igualmente trabajar en el jardín, en la cocina, lavar los pisos, traducir en varios idiomas, enseñar el italiano, jugar al fútbol… Al no limitarse a las actividades propias del sacerdote y ponerse a hacer muchos trabajos manuales, como lo hizo durante treinta años Jesús en Nazareth, es que se logra que este curso sea una verdadera escuela integral.
Servir la mesa el domingo, por ejemplo, junto con otros religiosos y laicos que comparten esta experiencia, recibir con un lindo almuerzo a los numerosos visitantes de Loppiano, poner la mesa y luego lavar las cacerolas, los platos, etc…son una cantidad de cosas que, sólo junto con los otros, se logra hacer. Y se lo hace con gusto. Sencillas actividades que aquí se desarrollan, pero para mi era todo nuevo y fue una hermosa enseñanza.
El hecho de trabajar de lunes a viernes en la carpintería, me hizo apreciar de distinto modo el sábado y el domingo, como hacen los miembros de mi parroquia.
Para trabajar en artesanías (barnizado, lijado, trabajando la madera) fue necesario aprender a usar bien la vista, el oído y el tacto; y dosificar la fuerza muscular, de lo contrario corría el riesgo de arruinar las piezas o la maquinaria. La artesanía es una escuela de atención y delicadeza, características fundamentales en la vida, especialmente en la vida de un cura.
También la Misa cotidiana adquirió un sabor distinto. Por ejemplo, ofrecer el trabajo en el momento del ofertorio es algo mucho más concreto cuando duele la espalda por haber pasado la mañana inclinado trabajando la tierra o lijando una madera….
Además, realizar los trabajos domésticos todos juntos, me ayudó a superar la mediocridad. Algunas cosas las había hecho siempre, pero al confrontarme con los demás descubrí que había una forma mejor de hacerlas. Es decir que no bastaba con hacer el bien, ¡había que hacerlo bien!
Me siento muy enriquecido por estos pocos meses vividos en una “escuela integral” de vida. El trabajo manual me hizo comprender mejor la vida de mi gente, y lo que significa testimoniar la fe en el lugar de trabajo. Y he descubierto el sacerdocio “real” de cada cristiano que debe ser la base de mi sacerdocio ministerial.
Sinopsis: En este volumen se agrupan tres obras de san Ambrosio que presentan indudables rasgos comunes: las tres se centran en los primeros capítulos del Génesis, fueron compuestas por la misma época y forman parte de los escritos exegéticos del gran obispo de Milán.
Si bien no se cuentan entre sus obras más estudiadas y famosas, su interés radica tanto en la importancia de los acontecimientos que comenta, como en el indudable valor literario que les confiere la extraordinaria personalidad de su autor.
Existen argumentos de suficiente peso como para afirmar que El Paraíso, Caín y Abel y Noé son el producto, elaborado en el taller de la retórica ambrosiana, de su predicación a lo largo de los años 374-378, es decir, en el período inmediatamente posterior a su sorprendente consagración episcopal el 7 de diciembre de 374.
La estructura de estas tres obras viene dada por el texto bíblico que comentan, versículo a versículo, si bien no faltan atisbos de sistematización de la materia en algunos momentos de la exposición.
También es común a todas ellas la fuerte influencia de Filón, hasta el punto de haber merecido que su autor haya sido llamado el «Filón cristiano».
En efecto, es posible detectar la presencia del filósofo judío como fuente de ideas y hasta de expresiones, pero eso no quiere decir que haya influido en la forma de pensar de Ambrosio, como se pone de relieve en la Introducción de este volumen.
En ella también se analizan algunos rasgos característicos de la exégesis ambrosiana: concretamente la importancia que en ella tienen los nombres, su atención a los números y la dimensión cristológica de sus comentarios al Antiguo Testamento.
La presente traducción es la primera edición íntegra de estas obras que se publica en lengua castellana.
Sobre el autor…
Ambrosio de Milán
San Ambrosio es uno de los grandes Padres de la Iglesia de Occidente, junto a San Agustín -en cuya conversión tuvo tanto influencia- y San Jerónimo. Nació hacia el año 339 en Tréveris, donde su padre era prefecto de las Galias. Tras la muerte prematura del padre su familia se trasladó a Roma, donde el joven Ambrosio recibió una educación esmerada llegando a ser jurista y ejerciendo la abogacía. Hacia el 370 fue nombrado gobernador de las provincias de Liguria y Emilia, con residencia en Milán. Pocos días después de su bautismo en diciembre del 374 -a la muerte de Auxencio, obispo arriano de Milán-, Ambrosio fue elegido por el pueblo para ocupar la sede episcopal milanesa, en la que permanecería hasta su muerte ocurrida en diciembre del 397. Al frente de la Iglesia de Milán, Ambrosio se manifestó enseguida niceno, como lo era su propia familia, y se opuso fuertemente al arrianismo. Tenía el genio latino del derecho y del gobierno, junto a la sabiduría práctica del pastor y la espiritualidad del místico. Tuvo gran influencia en los asuntos políticos del Imperio. Sus obras son numerosas: exegéticas, morales, ascéticas, dogmáticas y varias. Fue el gran doctor de la virginidad, verdadero Padre de los pobres y de los perseguidos, con desprendimiento generoso no sólo de sus propios bienes, sino, también, cuando lo consideró necesario, de los tesoros de la Iglesia. En suma, fue un obispo de cuerpo entero, un «hombre de Iglesia».
Soy de Brasil, el quinto de una familia de seis hijos, de los cuales dos nacieron en el primer matrimonio de mi padre, quien quedó viudo.
Tenía sólo un año cuando mi papá se fue de la casa, dejando a mi mamá embarazada y sin la posibilidad de trabajar porque todavía éramos pequeños.
Como no teníamos parientes cercanos y nuestro padre no contribuía a nuestro sustentamiento, la situación se volvió crítica. En práctica no teníamos nada que comer, y ¡muchas deudas que pagar!
Mi mamá decidió vender algunos muebles de la casa para suplir las necesidades inmediatas y nos quedamos sólo con lo esencial.
Uno de mis hermanos por parte de papá tenía un almacén donde ella adquiría lo que necesitábamos para comer. Pero dado que no teníamos cómo pagarlo, un día él se llevó la nevera (heladera).
Por el mismo motivo, primero nos cortaron la luz y después el gas. Durante años vivimos usando lámparas de aceite y cocinando con leña. A menudo los vecinos nos ayudaban, con lo poco que disponían.
Mientras tanto, nuestro padre tuvo otros tres hijos con otra mujer. Para nosotros fue muy duro no tener su amor, pero mi mamá siempre nos enseñó a respetarlo como nuestro padre. Cuando lo veíamos ella nos decía: “Él es su papá, vayan a pedir la bendición”.
Hasta los 18 años trabajé como vendedor ambulante. A menudo me escondía cuando veía a algún amigo, porque me daba vergüenza. También trabajé como campesino y albañil. Después, en el 2000, me convocaron para que trabajara como voluntario del Ministerio de Justicia, y viendo mi esfuerzo, me contrataron en la Secretaría del Tribunal. También logré terminar mis estudios y graduarme en Letras.
Un día un amigo me invitó a un encuentro del Movimiento de los Focolares del que formaba parte. Allí descubrí que Jesús, que había vivido y sufrido el abandono en la cruz, podía dar significado a mi sufrimiento personal y al de mi familia. Creí que todo podía tener un sentido y que mi dolor había servido para hacerme una persona más humana, sensible al sufrimiento de los demás. Este descubrimiento me condujo y me conduce a un encuentro personal con Dios, al que decidí darle mi vida, sirviendo a los hermanos por el camino del focolar.
«Doy clases de italiano en la zona periférica norte de París. Se trata de una zona desfavorecida en el aspecto socio-económico, con una población escolar multicultural. Hay un alto índice de tráfico de droga. Por lo general, los profesores que trabajan en esta zona son principiantes. Luego, una vez adquirido el puntaje necesario, piden ser transferidos a escuelas de menores exigencias. Habría podido hacer así, pero decidí quedarme – estoy trabajando aquí desde hace doce años- para dar a los jóvenes la misma calidad de enseñanza que ofrecen las mejores escuelas de París.
Al principio fue duro. Los estudiantes me insultaban, y, una vez me destrozaron el auto a patadas. No sabiendo cómo actuar, me ponía a la defensiva… Luego, poco a poco aprendí a aceptar a mis alumnos. Incluí el diálogo con las familias, con la seguridad de que la escuela es el lugar para vivir experiencias positivas que ayuden a la formación humana. Muchos colegas no están preparados para asumir esta realidad: algunos se desestabilizan psicológicamente, otros, mandan a los estudiantes continuamente a la dirección. Trato de sostenerlos.
Lo importante es ayudar a los jóvenes a que superen la agresividad y que encuentren unacierta serenidad en la clase. Se precisa tiempo para comunicar los contenidos específicos de la asignatura de forma adecuada para hacerles sentir que los respeto y al mismo tiempo, poner límites, dedicando siempre una atención particular al que, a través de un comportamiento indisciplinado expresa dificultades. Pienso en S. que tiene cinco hermanos de los cuales uno es discapacitado. La mamá trabaja todo el día, por lo tanto, es él quien debe ocuparse de su hermano. En la escuela se muestra desmotivado. Sabe que estoy a su lado para que logre superar su dolor y lo aliento para que done lo mejor de sí mismo.
Uno de mis objetivos es valorar la participación de todos. Al principio del año pongo reglas: por ejemplo, nadie tiene el derecho de burlarse de los demás. Gradualmente se va instaurando una atmósfera de respeto, en la cual cada uno es libre de expresarse. Construir una buena lección depende de mí, pero también de ellos si se proponen participar activamente.
Desde el punto de vista didáctico son fundamentales los proyectos culturales interdisciplinarios que cada año concluyen con un viaje escolar financiado por algunos entes (la Intendencia –Alcaldía-, el Concejo General, los Bancos), y por pequeñas actividades de autofinanciación. Para los jóvenes, salir de un ambiente que los condiciona, los juzga y los margina, es una hermosa experiencia de fraternidad. Se convierten casi en otras personas y surge su potencial positivo. Por ejemplo Y. es un chico pasivo en la clase. No manifiesta su personalidad. Hablando con él, descubrí que los profesores y el padre, durante años le han dicho que no servía para nada y él terminó creyéndoselo. En la clase detesta la Historia pero en Sicilia se mostró sensible a la belleza artística: se quedó fascinado con el teatro griego de Taormina y con el acueducto romano de Siracusa.
No sé si lo que hago tendrá un resultado positivo. Aprendí a no esperar los resultados de forma inmediata. Inclusive cuando un chico no cambia, siento que lo importante es seguir creyendo en él, no detenerme en lo que no sale bien, sino al contrario, aceptar todo lo positivo que hay en él valorizándolo y gratificándolo. Con muchos colegas, tengo buena relación. Es importante escuchar, hablar, compartir experiencias.
Lo mismo en la orientación vocacional. Un joven quería ser cocinero. Le dije: “Tienes la suerte de tener ideas claras. Es raro encontrar esto en un joven. Eres ambicioso, debes aspirar a tener una óptima formación”. Fue aceptado en una de las mejores escuelas de cocina de París. Cuando me dio la noticia me dijo: “Inventaré recetas y realizaré un tiramisú dedicado a ti” »
«Llegamos a la Mariápolis Piero (Nairobi, Kenia) la mañana del 10 de mayo, acogidos como saben hacer los africanos: ¡sonrisas y abrazos gratuitos para todos! Esto porque para ellos lo fundamental es la persona, y lo descubrimos a través de sus vidas; nos presentaron las historias de sus tribus durante la Escuela de Inculturación. Fue enriquecedor entrar en todas estas culturas, descubrir los puntos en común y lo que en cambio las distingue. Además de quienes llegaron de los países del África subsahariana, estaban presentes unos quince jóvenes provenientes de los países vecinos a Kenia: Uganda, Tanzania, Burundi, Ruanda, pero también de Madagascar, Zambia, Angola, Malawi… dos de Sudamérica que viven un período en la ciudadela y nosotros 5: además de mí, Chiara, Giulia, Aurelio y Paula. Nos explicaron cómo nació el proyecto y la propuesta de dos actividades: ir hasta donde están los Samburú en la Sabana y vivir cuatro días con ellos entrevistándolos y conociendo sus raíces y el por qué de su cultura; ir a ayudar al centro nutricional de Madare, un slum de Nairobi, y a Njabini, una aldea a 2600 metros de altura. Un grupo de 8 elegimos la segunda actividad. El primer día fuimos acogidos en una capilla de lata, que en la mañana es el centro nutricional y en la tarde Templo de Dios. La realidad del slum es dura, hay una condición de miseria absoluta, una degradación social deshumana, y sin embargo subraya la dignidad de la persona que no se rinde y que se aferra a una única certeza: Dios Amor. Algunas religiosas italianas, en misión en Madare desde los años Setenta, nos confirmaron cuan fuerte es la fe y cómo ésta lleva a la ayuda recíproca. La misma responsable del centro nutricional nació y creció en el slum; ahora, habiendo abrazado la espiritualidad de la unidad, dio origen a esta actividad que, además de asegurar una instrucción mínima y dos comidas al día, enseña a los niños el arte de amar a través del dado del amor. Éstos, llegando a casa, irradian a toda la familia desafiándose recíprocamente en una competencia de amor que hace la vida espiritual más plena. Al día siguiente en Njabini. Después de 3 horas de viaje, fuimos acogidos por una familia compuesta por Mamá Julia, Papá Joseph, Mary, Absunta y Anthony, originarios de la tribu Kikuyu. Estuvimos con ellos 3 días, ayudando en el trabajo doméstico, en el campo y con el ganado. La última noche, durante un momento de intercambio, sentí que esa ya era mi familia, ¡ya no me sentía «mzungu» (blanca) en medio de ellos! Y mamá Julia nos confió: “¡Antes de que llegaran pensaba que tenía cuatro hijos, ahora siento que tengo 8 más!”. Siento que no regresé, porque creo que los viajes son sólo de ida. Algo en mí cambió para siempre: me enriquecí de una cultura diametralmente opuesta a la mía, tengo más conciencia de las fortalezas y de las debilidades de mi forma de vivir. Una cosa es segura, he hecho de la filosofía “Ubuntu” mi filosofía de vida: puedo realizarme como persona sólo en la medida en que entro en relación con el Otro y lo pongo en el centro de mi vida. En el fondo, se trata del amor al hermano predicado por un Tal hace más de dos mil años y que nuestra Chiara puntualmente nos ha recordado». (Elena D. – Italia)
Ribeirao Preto es un nuevo polo tecnológico con 700.000 habitantes. En los últimos años muchas personas han emigrado allí de otros Estados de Brasil en busca de trabajo. Como consecuencia de este hecho, surgen nuevos condominios, cada uno con millares de personas. Es el caso de la parroquia del Padre Luis, donde en abril de 2011 se construyó un gran condominio residencial, con capacidad para 4000 personas. Junto con los miembros de la parroquia decidieron dar el primer paso hacia los nuevos pobladores, antes de que llegaran, para que tuvieran enseguida una referencia a quien dirigirse. El P. Luis recuerda: «En aquel período estaba en curso la causa de beatificación de Juan Pablo II, cuya vida representa para nosotros todo lo que deseamos para nuestra comunidad: apertura al diálogo con todos, una parroquia receptiva, dispuesta al perdón». Deciden entonces confiarse a su protección «tratando de orientar con el Evangelio la vida de la nueva comunidad según la espiritualidad de la unidad de Chiara Lubich».Comenzamos por el diálogo, y llegamos a compartir los propios bienes: «Nos reuníamos en uno de los apartamentos del condominio. Pero el número de los participantes crecía, de modo que tuvimos que alquilar un pequeño salón, que luego se convirtió en nuestra capilla, donde, con el permiso del obispo, teníamos la presencia constante de Jesús Eucaristía. Para poder pagar el alquiler de este local los miembros de la comunidad comenzaron a hacer la comunión de bienes» Han nacido también algunas actividades rentables, como por ejemplo una cooperativa de recolección de materiales reciclables. Lo recaudado se dividía en 2 partes: una para los que trabajaban y otra para pagar el alquiler del local. Otros empezaron a vender hot dog. Una parte de lo recaudado se dona para los gastos de la capilla. Cuenta el párroco: «Los hot dog se vendían en un barrio donde hay despachantes de droga. El encargado de vender los hot dog trataba de privilegiar el amor al prójimo recibiendo a cada uno y recordando las palabras de Jesús: “Tenía hambre y me diste de comer”. De este modo muchos se acercaron a la capilla y comenzaron a participar de las actividades que allí se desarrollaban» El café después de la Misa del domingo de mañana: «Terminada la Misa, instalamos afuera una mesa con café, té, repostería…. La gente se acerca y hablamos todo tipo de temas. Es un lindo momento de intercambio de experiencias, conocimiento recíproco, además de compartir juntos dificultades y alegrías». «En la capilla, estamos comenzando la catequesis donde tratamos de que los niños no sólo conozcan a Dios sino que se sientan amados por Él, también en las difíciles condiciones de vida en las cuales a veces se encuentran. Todos los meses nos encontramos con quienes quieren participar y animar la comunidad. Son momentos alegres de diálogo intenso y fraternal» Un trabajo comprometedor, el del Padre Luis y de sus parroquianos, pero fructífero. ¿Cómo ir adelante? «Nos sentimos motivados a seguir, -concluye el padre- porque vemos que crece la ayuda recíproca entre todos y la gente siente que el condominio es de verdad la casa de todos».
«“Saber mirar” es quizás el primer acto creativo para Ciro; allí tiene lugar ese despertar de la conciencia de la Belleza que nos rodea, aunque a menudo esté escondida detrás de la aparente descomposición de los objetos». Así se presenta en su sitio Roberto Cipollone, original artista italiano quien tiene su taller en la ciudadela internacional de Loppiano (Florencia).A su regreso de la inauguración de una exposición en Japón le dirigimos algunas preguntas: ¿Cómo fue recibido tu arte en el País del Sol naciente? «La acogida fue formidable, con la típica gentileza asiática. Llegué a Tokio a través de una agencia toscana que colabora con el desarrollo de las relaciones entre Florencia y esa ciudad japonesa. Me agradó encontrar que el montaje de la exposición preparado por ellos respetaba plenamente lo que deseaba. Alguien comentó que parecía ikebana hecho con hierro». ¿Cómo vives el acto creativo? «El proceso creativo para mí es como una especie de terapia. Más que con las palabras, me expreso a través de la transformación de estos objetos comunes que después, colocados en cierta forma, me sorprenden también a mí. A partir de este proceso, surge algo que asombra, que crea emociones». ¿En qué te basas, qué te inspira? «Sobre todo me inspiro en la naturaleza, en el material que encuentro, donde algunas veces han quedado las trazas de lo vivido; sobre todo en objetos que provienen del mundo campesino. También naturalmente de la lectura, del alguna película que he visto, de imágenes que he captado de paso…, o cosas que te sorprenden y que después traduces en una forma». Los lugares que eliges para tus exposiciones a veces son originales…«He elegido lugares poco comunes para hacer las exposiciones: sobre el agua por ejemplo, o bien al aire libre en las situaciones más variadas. Y escuchas las reacciones de las personas, que a veces no están preparadas para acoger de esta forma un mensaje artístico. Son reacciones positivas que ayudan a cambiar a la persona, que sin el arte no podría vivir». Cierto, hay arte y arte…. «En principio no está dicho que el arte se haya desarrollado para el bienestar del hombre, pero yo creo que el hombre, aun antes de comer, tiene necesidad de la belleza. Yo trato de tener un gran respeto hacia el trabajo que otros han hecho, el trabajo del mundo campesino sobre todo, algunas veces dictado por la necesidad, pero donde no está excluida la belleza, el querer trasmitir estos valores a otros. La belleza entendida no como algo rebuscado, sino como un mensaje de profundos valores». La exposición está en curso en Kioto del 21 de mayo hasta el 9 de junio. Para informaciones: info@labottegadiciro.it Sitio oficial: http://www.labottegadiciro.it/about/
Crecí en Italia, no asistía a la iglesia, la religión me parecía algo lejano de la vida de todos los días. Los estudios, la carrera, los amigos, la diversión eran mis prioridades. Sin embargo, veía pocas personas realmente realizadas. Lo más común era encontrar gente decepcionada, triste y me preguntaba cómo se podía llegar a ser verdaderamente feliz en la vida. En 1999, a los 21 años, mientras asistía a la Facultad de Letras, conocí un compañero de estudio que pertenecía a los Focolares. Me quedé impresionado por la forma en que él y sus amigos me trataban: me sentí aceptado tal cual era. Me impactó también ver que para ellos el cristianismo no era una teoría. Ellos dialogaban entre ellos sobre la forma en que trataban de vivir las palabras del Evangelio en lo cotidiano y decían que experimentaban el amor de Dios. Era esto lo que los hacía felices. Hubo una frase que me impresionó: “Cada cosa que hagan a uno sólo de mis hermanos más pequeños, a mi me la hicieron” (Mt 25, 40). Me di cuenta de que podía amar a Dios que estaba presente en cada prójimo. En casa traté de escuchar más, de tener más paciencia, en especial con mi padre con quien a menudo había tenido choques. Pasaba más tiempo con mi madre, casi siempre sola en casa, la ayudaba en los quehaceres domésticos. Todos notaron mi cambio. Nuestra relación cambió y creció la confianza: mi madre me pedía consejo, me hacía confidencias, aunque yo soy el más joven de la familia. Una noche, me quedé con mi hermana mayor hablando largo rato; recordamos episodios del pasado que habían quedado sin resolver. Por primera vez nos perdonamos recíprocamente, desde lo más profundo de nuestro corazón, nos abrazamos, experimentando una gran alegría. El ambiente alrededor mío comenzó a cambiar, porque yo estaba cambiando. Sentí el llamado de dar mi vida enteramente a Dios. En el trabajo las ocasiones para vivir las palabras del Evangelio eran muchas. Una vez, en la escuela donde daba clases, una estudiante extranjera sacó notas muy bajas. Hablando con mis colegas comprendíamos que tal vez el curso no era muy adecuado para ella y le aconsejamos que hiciera otro curso más acorde a sus capacidades. Pero su padre consideró que nuestra intervención era un gesto discriminatorio y, furioso, se molestó conmigo y hasta quiso agredirme también físicamente. Yo estaba tranquilo, sabía que el amor vence todo. Lo escuché hasta el final, le expliqué del mejor modo nuestro pensamiento, hasta que él comprendió que la intención nuestra era sólo buscar lo mejor para su hija. En ese momento dijo: “Soy un inmigrante, tú eres una de las pocas personas que me ha tratado con respeto”. Concluimos la conversación tomando un café juntos, también con la hija. Hace algunos meses me transferí al focolar de Tokio y comencé a estudiar el japonés. Trato de amar a Japón como si fuera mi país, trato de descubrir su cultura, su historia y sus costumbres. Naturalmente, conservo siempre mi “identidad” de italiano, pero me enriquezco cada día en la relación con esta población. Por ejemplo, aquí las personas se expresan sobre todo con el silencio o con gestos concretos. Por lo tanto para mí es un hermoso desafío tratar de construir relaciones de fraternidad con la actitud más que con la palabra. Fuente: New City Filipinas, Abril/Mayo 2013
En las Colinas de La Guacamaya, un barrio marginal de Valencia, importante ciudad industrial de Venezuela, muchos padres no tienen dónde dejar a sus niños durante las horas de trabajo, como sucede en tantas otras partes.
Ya desde hace varios años Ofelia, una voluntaria del Movimiento de los Focolares, fundó el preescolar Arco Iris,y construyó las instalaciones en el jardín de su casa. Estos niños reciben una atención personalizada, allí aprenden las nociones básicas para poder frecuentar con éxito la escuela.
Los niños que asisten al preescolar son actualmente 40, de los cuatro a los… catorce años. De hecho, dado que hay niños que por motivos ajenos a su voluntad no pueden ir a la escuela regular, se decidió ofrecerles la posibilidad de seguir instruyéndose de algún modo en las instalaciones del preescolar.
Hace algún tiempo tuvo lugar un tiroteo entre la policía y la banda organizada que domina el barrio. No era la primera vez, tanto que ya habían muerto 6 personas. Pero en esta ocasión el hecho sucedió cerca del preescolar.
Cuenta Ofelia: “Para evitar que los niños se asustaran los pusimos a cantar. Después, cuando las mamás desesperadas vinieron a buscar a los niños hablamos con cada una, tratando de calmarlas, les explicamos que tenían que tratar de controlarse por el bien de los niños. Las invitamos a rezar juntas para que cesara la violencia”.
Prosigue Ofelia: «Al día siguiente lanzamos con los niños el ‘dado del amor’ y cuando salió ‘amar a todos’ nos preguntaron: ‘¿pero también a los bandidos?’ y después ‘¿pero también a la policía?’. Nosotras maestras respondimos: ‘¡Sí! Y saben ¿qué podemos hacer?’ Podemos rezar por ellos’. Entonces invitamos a todos los niños a hacer oraciones espontáneas que por su inocencia eran bellísimas. Una niña de cuatro años pidió que ya no haya pistolas en el mundo, y otro niño le pidió a Dios que nos ayude a amar más y que cambie el corazón de los bandidos”.
Otra prioridad del preescolar Arco Iris es la relación con los padres de familia. Es muy importante, porque los niños permanecen en el preescolar sólo algunos años y por lo tanto la experiencia que hacen, aunque es bella y rica de valores, es temporal; mientras que con sus padres estarán todo el tiempo que sea necesario para su formación como personas.
El tema que afrontamos este año fue “Cómo comunicarnos con nuestros niños”. Las distintas actividades previstas en los talleres fueron desarrolladas por las mismas maestras, quienes aceptaron generosamente dedicar todo el domingo a los padres, conscientes de que estaban haciendo una inversión en el futuro de sus pequeños alumnos.
El preescolar Arco Iris: una pequeña semilla de esperanza en la violenta periferia venezolana.
«Pero si obrando el bien soportan el sufrimiento, esto es cosa bella ante Dios.» A estas personas el apóstol recomienda no ceder a la reacción instintiva que podría surgir en estas situaciones, sino imitar el comportamiento que tuvo Jesús. Les exhorta de hecho a responder con amor, viendo también en esta dificultad e incomprensión una gracia, es decir, una ocasión permitida por Dios para demostrar el verdadero espíritu cristiano. En este modo, sobretodo, podrán llevar a Cristo con el amor, también al otro que no lo comprende. «Pero si obrando el bien soportan el sufrimiento, esto es cosa bella ante Dios.» Algunas personas, partiendo de estas palabras u otras similares, querrían acusar al cristianismo de favorecer una sumisión excesiva, la cual adormecería la consciencia y la hacíamenos activa en la lucha contra la injusticia. Pero no es así. Si Jesús nos pide amar también a quien no nos entiende y nos maltrata, no es que quiera hacernos insensibles a las injusticias, es porque quiere enseñarnos a construir una sociedad verdaderamente justa. Esto se puede hacer difundiendo un espíritu de verdadero amor, al empezar nosotros a ser los primeros en amar. «Pero si obrando el bien soportan el sufrimiento, esto es cosa bella ante Dios.» ¿Cómo vivir, entonces, la Palabra de vida de este mes? Los modos en los cuales hoy nosotros podemos ser incomprendidos y maltratados son muchos. Puede ser desde una falta de tacto o grosería a los juicios maliciosos, a la ingratitud, a los insultos, a las injusticias. Pues bien, en todas estas ocasiones tenemos que dar testimonio del amor que Jesús trajo en la tierra a todos y, por consiguiente, también a los que nos tratan mal. La Palabra de este mes quiere que, incluso en legítima defensa de la justicia y de la verdad, no nos olvidemos nunca que nuestro primer deber como cristianos, el de amar a los demás, es decir, tener hacia el otro aquella actitud nueva, hecha de comprensión, de acogida y de misericordia que Jesús tuvo hacia nosotros. De este modo, aunque tengamos que defender nuestras razones, no romperemos nunca una relación, no caeremos nunca en la tentación del resentimiento o la venganza. Haciendo así, como instrumentos del amor de Jesús, seremos capaces también nosotros de llevar a Dios a nuestro prójimo.
Julio 1991; durante un viaje a Brasil Chiara Lubich, impresionada por la ‘corona de espinas’ que rodea la metrópolis que visitó, y por la condición en que viven los pobres de las ‘favelas’, lanza el proyecto de una Economía de Comunión. Regresando a Italia comunica esta inspiración a distintos exponentes del mundo empresarial; con sus palabras – recuerda Luigi Delfi, quien estaba presente en el acontecimiento – “cuestiona a los empresarios y nos propone abrazar la filosofía del compartir la tercera parte de las ganancias con quien es más pobre; la suya es una intuición arrolladora para mí”.
Luigi tenía una experiencia de treinta años como diseñador en una empresa fabricante de faros, en los cuales veía escondida una armonía secreta, porque “para obtener una buena luz es necesario un conjunto ordenado de prismas diferentes pero sólidamente unidos”.
Luigi siente en la propuesta de Chiara Lubich un llamado personal: “En mi penetró enseguida – cuenta – porque provengo de una familia que conoce el valor del sacrificio”. Luigi se convierte en uno de los fundadores de la Ecie, la primera empresa italiana que adhiere a los principios de la Economía de Comunión..
Con Chiara nace una sociedad a distancia, basada en una fluida correspondencia con peticiones de consejos y respuestas inmediatas para ayudarnos a avanzar; “cada paso de la nueva empresa lo confrontaba con ella”, afirma Luigi; Chiara le enseña a no dejar morir por el egoísmo el pequeño volcán de luz que lo caracteriza y a donarse a los demás dando siempre frutos.
La empresa productora de faros se convierte con el tiempo en proveedora de las más importantes fábricas de motocicletas a nivel internacional, de Japón a los Estados Unidos, y al equipo de Luigi se une su esposa y su hija Erika.
En el 2005 la Ecie llega a China. Es un reto “producir allí para el mercado chino, pero la atención a la persona tiene que seguir siendo la que determina nuestra forma de trabajo –declara Erika-, por ende tratamos de reproducir en la sede china el mismo ambiente familiar, con las mismas 8 horas de trabajo que teníamos en Italia”. Un desafío que sigue abierto, sobre todo en los tiempos de crisis cuando sería más fácil ceder ante los compromisos. “Por este motivo hoy la Economía de Comunión propuesta por Chiara –concluye Luigi– se convierte cada vez más en algo imprescindible para poder responder primero que nada como personas, porque es necesario que exista el aporte personal en la actividad económica”.
Fuente: A partir de una chispa un volcán de luz, de Mariagrazia Baroni, Città Nuova, 25 de mayo de 2013, pp. 38-39.
Con el título “Misa trovera del Abandonado”, su autor, el Dr. Jesús Lozada, poeta y narrador cubano, quiso expresar con el ritmo de trova y con textos profundos e inspirados, su “amor filial y gratitud hacia Chiara Lubich. La trova es un ritmo tradicional cubano, ligado a la figura de los trovadores, músicos itinerantes. A través de la música, Lozada expresa su comprensión del grito de Jesús en la cruz: ‘¿Por qué me has abandonado?’. Se trata de uno de los pilares de la espiritualidad que nació del carisma de la unidad, y que puede “iluminar la economía y la política, la teología y la filosofía, la ciencia y el arte”Augusto Blanca, una de las emblemáticas voces de la llamada Nueva Trova, musicó los textos de Lozada, y Leonardo Barquilla es el autor de los arreglos coral y orquestal. Sobre esta base nace una experiencia de comunión artística en la cual Lozada involucró a algunos representantes de las expresiones musicales más distintivas de la Isla, quienes se comprometieron durante varias jornadas de trabajo a dar lo mejor de sí mismos, guiados sencillamente por un gran amor y dedicación. El concierto se realizó el 24 de mayo en la hermosa iglesia dominicana de San Juan Letrán, en el barrio Vedado. El público –más de 300 personas- entre los cuales el Nuncio Apostólico de Cuba Mons. Bruno Musaró, representantes del mundo ecuménico, delegados de algunas embajadas, muchísimos artistas. El aspecto poliédrico de este acontecimiento fue acogido por María Voce, presidente de los Focolares, quien, en el mensaje enviado “augura a los presentes que experimenten el clima de verdadera fraternidad que Chiara siempre promovió y a favor del cual está comprometido el Movimiento de los Focolares. Así, también a través de la música, podemos ayudar a estrechar vínculos de estima y de colaboración en todo el mundo” En el programa se presentó un ensamble de 16 músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional dirigidos por el maestro Leonardo Barquilla, junto con el coro Exaudi, de nivel internacional, dirigido por la soprano María Felicia Pérez. Su voz, una de las más hermosas de Cuba, conmovió con la interpretación de “María de la soledad”, en la que se expresa el dolor de una madre por la muerte del hijo. Un expresivo aplauso-ovación selló esta hermandad artística; los músicos comprometidos manifestaron su determinación de seguir compartiendo la obra artística emprendida. Germán Piniella, periodista cubano comentó en uno de los principales órganos de prensa de la Isla: «El mérito de esta primera misa compuesta por un trovador cubano, es la capacidad de conmover tanto a los creyentes como a los que no lo son. Al fin y al cabo, todos pueden compartir la sensibilidad artística delante de un hecho artístico de tal magnitud, según el dicho que “es mejor dar que recibir”, algo que toda mente honesta puede aceptar»
El compromiso dentro de la Asamblea Constituyente que decidió las suertes de Italia en la postguerra, el compromiso a favor de la paz y de los más necesitados, el compromiso a favor del ecumenismo: son algunas de las afinidades entre estas figuras profundamente unidas por la amistad y la sintonía, Giordani y La Pira. Las mismas se pusieron de relieve en el congreso “Igino Giordani y Giorgio La Pira: las virtudes y la política” el pasado 25 de mayo en Florencia. Estaban presentes alrededor de 250 personas, entre las cuales algunos familiares de Giordani y numerosos jóvenes estudiantes de distintas naciones del Centro La Pira. El centro está dedicado al alcalde que gobernó Florencia de 1951 al 1964, fue fundado por el Card. Benelli. Desde entonces está a cargo a los Focolares y se ha convertido en un punto importante para el diálogo y la fraternidad en la capital toscana.
Giordani ha sido uno de los más importantes políticos e intelectuales de la postguerra italiana, pero es también co-fundador del Movimiento de los Focolares, dentro del cual es conocido como “Foco”. Se dedicó a promover una política basada en el servicio a la colectividad y en el diálogo fraterno. «Una iniciativa que hoy sin duda puede parecer audaz» afirmó en su intervención Alberto Lo Presti, presidente del Centro Igino Giordani. «Ciertamente -prosigue- no fue menos intrépida durante la experiencia parlamentaria de Giordani, en plena guerra fría. Lo que lo empujaba a semejante audacia fue el encuentro con el Ideal de la unidad de Chiara Lubich el 17 de septiembre de 1948. El Ideal que Chiara Lubich ha dado al mundo y que Giordani supo transmitir también a la política».
La promoción de la paz y la integración europea fueron puntos fundamentales en la carrera parlamentaria de Giordani. Ambos fueron analizados por la Profa. Bagnato, docente de historia de las relaciones internacionales en la Universidad de Florencia: «La esencia de su pacifismo –recuerda- radica en su vocación al diálogo en el plano internacional, pero también a nivel interno o en las relaciones interpersonales». Fue una vocación que llevó al diputado Giordani a convertirse en promotor de numerosas iniciativas (como la primera propuesta de ley para la objeción de conciencia y un acuerdo parlamentario para la defensa de la paz), colaborando tanto con miembros de su partido como con los de oposición.
La cita – auspiciada por el Presidente de la República italiana Giorgio Napolitano – se inauguró con los saludos del Arzobispo de Florencia, el Card. Betori. Intervinieron varios expertos –desde el Prof. Luppi, docente de Historia Contemporánea en el Instituto Universitario Sophia, al Prof. Monticone, historiador y expresidente de la Acción Católica- , acogió las notas de la Orquesta del Maggio Musical Florentino.
Como conclusión una de las jóvenes presentes dijo: «Siento totalmente actual y necesario, ahora más que nunca el auspicio que nos hace ¡se necesitan santos en el Parlamento!’».
La beatificación del Padre Pino Puglisi el 25 de mayo 2013 se convierte en símbolo de la lucha contra todas las mafias y las esclavitudes de hoy. El recorrido de los jóvenes de los Focolares por los caminos de la legalidad.
«¡No pueden hacer esto! ¡No pueden hacer que nosotros que somos hermanos, nos convirtamos en esclavos! Así retumbaron las palabrasdel Papa Francisco en el Angelus del 26 de mayo, recordando el anatema que Juan Pablo II lanzó a los mafiosos del Valle dei Templi en Agrigento en el ’93, pocos meses antes del asesinato del Padre Puglisi. 20 años después de su muerte, el Padre Pino Puglisi fue proclamado beato en Palermo (Italia)
Fue asesinado el 15 de septiembre de 1993 por los matones de la familia mafiosa que dominaba en el barrio Brancaccio donde el padre Puglisi vivía y trabajaba sin cesar como párroco de la iglesia de S. Gaetano, “educando a los muchachos según el Evangelio” y alejándolos así de la mala vida, como recordó el Papa Francisco. Entre los 80.000 participantes en la ceremonia de beatificación, estuvieron presentes muchas personas del Movimiento de los Focolares, sobre todo jóvenes provenientes de distintas ciudades de Sicilia.
La cita en Palermo, para la beatificación de Padre Puglisi, había sido fijada hacía ya tiempo. Por esto, los Jóvenes por un mundo unido, desde hacía algunos meses estaban ocupados en el “taller legalidad” del Proyecto Italia y querían re-encontrarse en ocasión de esta celebración para vivir una ulterior experiencia compartiéndola con todos los que en Palermo y en otros lados, están comprometidos por la legalidad. Contemporáneamente a la beatificación del Padre Puglisi en Sicilia, en Milán, en el norte de Italia, un centenar de jóvenes del “taller legalidad”, se encontraron para hablar del fenómeno de la mafia, discutir sus raíces y comportamientos y estudiar juntos estrategias para combatir su desarrollo.
El próximo encuentro para los jóvenes del Movimiento de los Focolares será en Caserta(29 de julio-2 de agosto de 2013): aquí se volverán a encontrar para compartir las experiencias y las conclusiones que en estos meses ellos mismos están madurando sobre tres temáticas que se refieren a la legalidad: la acogida de los inmigrantes, la defensa del ambiente y el trabajo.
El compromiso por la legalidad en Sicilia por parte de los Focolares tiene raíces antiguas. Chiara Lubich en 1998, en Palermo, se expresó sobre este punto, respondiendo una pregunta explícita que le dirigieron algunas personas. De ella nació el impulso de unir a todos los que están sinceramente comprometidos a favor del bien común, comenzando por las asociaciones y los movimientos católicos, para construir la “civilización del amor” y dar cada vez mayor conciencia y consistencia a los que se comprometen día tras día a combatir la destructiva presencia de la mafia.
El camino recorrido en estos años seguramente ha dado buenos resultados: junto con los Jóvenes por un Mundo Unido y los Chicos por la unidad, en el mismo “autobús” viajaban jóvenes de otros grupos y asociaciones, que comparten el mismo deseo de un mundo más unido y fraternal.
Además –del testimonio de la red construida en Palermo en estos años – los jóvenes tuvieron en la tarde dos bellísimos encuentros: el primero en la sede de la Asociación Libera para conocer mejor la actividad del quienes trabajan en los terrenos confiscados a la mafia, el segundo en la sede de la Comunidad de San Egidio que los recibió manteniendo un diálogo con testimonios sobre la vida del Padre Puglisi. En esta ocasión los Chicos por la Unidad de Palermo explicaron lo que están haciendo en sus ciudades y en especial, en el barrio de Brancaccio donde pintaron un hermoso mural – justo en la placita donde P. Puglisi fue asesinado- un mural que desde hace meses no ha sido estropeado por nadie. Con letras claras escribieron: “La regla de oro: haz a los demás lo que quisieras que te hicieran a ti”.
Después del extraordinario encuentro de los Movimientos y de las nuevas asociaciones y comunidades con el Papa Francisco durante Pentecostés, la presidente de los Focolares, María Voce, retoma su viaje por el sur de Alemania , acompañada por el copresidente Giancarlo Faletti.
El pasado 24 de mayo, fueron recibidos en Friburgo por el arzobispo Robert Zollitsch, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana. Zollitsch se interesó en el compromiso y la difusión del Movimiento de los Focolares en Alemania y todo el mundo, animando al Movimiento a dar su aporte a la Iglesia y a la sociedad.
En una atmósfera cálida María Voce le contó del compromiso de la comunidad internacional de los Focolares a favor del ecumenismo y del diálogo con las otras religiones. Loa centros de los Focolares en los varios países responden siempre a las exigencias y necesidades del lugar, le explicó al arzobispo: “Nuestra ciudadela en Ottmaring tiene un explícito carácter ecuménico”.
El presidente de la Conferencia Episcopal se informó acerca de los sacerdotes que viven la espiritualidad de los Focolares y subrayó la importancia para los sacerdotes de involucrarse en una comunidad espiritual viva. Manifestó su alegría por los cursos de formación a la fe que el Movimiento ofrece a los jóvenes en el sur de Alemania: “En una sociedad en la que a menudo falta el valor para tomar decisiones e involucrarse es importante que los jóvenes encuentren testigos de la fe en sus ambientes”.
Zollitsch dijo que le impresionó en forma positiva el encuentro de obispos de varias iglesias y representantes de Movimientos de la red “Juntos por Europa” en el que participó el día antes de Stuttgart. Estaba presente, entre otros, también en presidente de la iglesia evangélica alemana Nikolaus Schneider. La viva relación entre los Movimientos y las comunidades promotoras del encuentro, entre los cuales el Movimiento de los Focolares, lo dejó impresionado: “Nos contaron sobre el pacto, de la alianza de amor recíproco que hicieron durante uno de los primeros encuentros. Y se sentía que este amor sigue vivo entre ellos, que este pacto marca todavía hoy sus relaciones”.
El punto fuerte del Movimiento de los Focolares, según el arzobispo, radica en lograr motivar a las personas “No sólo en vivir para confesar la fe, sino también en comunicarse las respectivas experiencias personales; hablar de la propia fe, ¡esto nos falta en Alemania! De hecho, aquí la fe se encierra en el ámbito privado”.
Y concluyó con un augurio y una constatación: “El aporte de los Movimientos es un don y una riqueza también para nuestras parroquias. Los Movimientos, como el de los Focolares, pueden involucrar a muchas personas en una vida de fe auténtica y activa. Son un don del Espíritu Santo para nuestro tiempo”.
El Prof. Mohammad Shomali, muy activo en el campo deldiálogo interreligiosoes Decano de Estudios de Postgrado en la sección internacional de la Jami’at al-Zahra y Director del Instituto Internacional de Estudios Islámicos de Qum, Irán. Gracias a él se organizaron distintos momentos de diálogo entre musulmanes chiítas y monjes benedictinos, y también entre chiístas y menonitas. Fue guía de tres delegaciones de estudiantes iraníes que culminaron sus estudios con la maestría y doctorado visitando Roma a fin de realizar contactos espirituales con el mundo cristiano. Recientemente el Prof. Shomalí estuvo nuevamente en Roma con un grupo femenino de estudiantes. Le hemos dirigido algunas preguntas de las que publicamos dos: Usted acaba de guiar una delegación de mujeres iraníes en visita a Roma. ¿Cuál fue su experiencia y la de ellas?«En el mes de mayo de 2013, con mi esposa acompañé a un grupo de diez mujeres, estudiantes de Mastría y Doctorado de Jami’atul Zahra, el seminario teológico más grande para mujeres en Irán (Qum). Era la séptima visita que hacíamos a Italia, pero fue la que tuvo más éxito (…) porque, con el correr del tiempo se construye la confianza recíproca, se establece una relación de amistad y se puede ahondar el nivel de diálogo y de amistad». ¿Cuál es su experiencia de diálogo con los Focolares y cuáles son las características de este diálogo? « (…) Para nosotros este Movimiento ha representado la puerta abierta hacia el cristianismo. Con los amigos del Focolar uno se siente a gusto, gracias a su sentido de compromiso con Dios, del amor profundo a Dios y al hombre, y al mismo tiempo, por la actitud de gran apertura (…). Se advierte que ponen lo mejor de sí mismos para que uno se sienta cómodo, mientras se aseguran de que juntos podamos construir el bien. Estoy convencido de que el carisma de Chiara Lubich, su espiritualidad es un don de Dios para el siglo XX y esperemos que pueda dar aún más fruto en el siglo XXI. Personalmente, aprecio mucho la idea de la unidad en el sentido de actuarla como comunidad. Deberíamos reflexionar juntos, hacer programas comunes, trabajar unidos. Esto es muy semejante, me parece, al punto central del mensaje del Islam, especialmente de la escuela de Ahlulbayt (corriente del Islam chiíta) que subraya y se concentra mucho en el amor que debería existir entre los creyentes. Por esto, encuentro que la espiritualidad del Focolar es muy interesante. Lo que predican y lo que muestran en su comportamiento confirma que podemos llegar a grandes resultados si tenemos un amor verdadero hacia Dios y hacia el prójimo».
“¡Sigan trabajando con el ‘Corazón en acción’!”. Así exhorta el Papa Francisco a dos emocionadísimos gen 3 – un paraguayo y una ecuatoriana- quienes, en nombre de los casi 800 presentes en la audiencia generaldel miércoles 22 de mayo, le entregan un álbum de fotos de las numerosas iniciativas desarrolladas en diversas partes del mundo. El Papa comienza a ojearlo deteniéndose en las imágenes y agrega que lo va a leer más tarde con más atención.
El Papa Francisco quiso saludar a “los chicos del Movimiento de los Focolares reunidos en el Congreso Internacional `Gen 3´, que impulsados por el slogan ´Un corazón en acción´ están poniendo en práctica durante este año las obras de misericordia”. En las palabras del Pontífice sobre la unidad, sobre la comunión y sobre la acción del Espíritu Santo los gen 3 sienten gran sintonía con el estilo de vida que tratan de vivir; “Sentí una felicidad que no sé explicar… ¡impresionante!, confiesa uno de ellos; “lo que nos dijo concuerda exactamente con lo que siempre nos dijo Chiara (Lubich”, dice otra.
Provienen de varias naciones, tienen entre 9 y 13 años. Las gen 3 comienzan su Congreso el domingo 19 de mayo y junto con los gen 3, que concluyen el suyo, son más de 1200 en total, con un programa que desde el inicio tiene una meta alta. Presentan a la ciudadanía de Castelgandolfo (Italia) y a la intendente, la alcaldesa M. Silvia Monachesi, la “Regla de oro” con bailes y juegos.
En la tarde, en directo por Internet, viven juntos un ´tú a tú´ con Maria Voce, presidente del Movimiento de los Focolares. A ella le presentan los aportes de todo el mundo al proyecto “Un corazón en acción”: la empresita “Condimentar con un poco de amor” de Hungría; la campaña de no desperdiciar la comida de los almuerzos escolares de una ciudad italiana; la siembra de un huerto en un barrio de Los Ángeles cuya fruta y verdura será destinada a los más necesitados; la recaudación de zapatos para un grupo de niños de Filipinas; varias actividades económicas para pagar el tratamiento de una amiga enferma de Nigeria, por nombrar sólo algunas actividades.
Después, continúan con preguntas: sobre el bullying, sobre la identidad del gen 3, sobre el sufrimiento. Están dirigidas a alguien que “sabe ponerse en nuestro lugar, y, por su experiencia, sabe darnos un consejo”. Maria Voce, con determinación, invita a “amar, sabiendo que en la raíz del bullying no está en la fuerza sino la debilidad, en el miedo”; afirma que “en los gen 3ha encontrado una vivacidad excepcional, una gran iniciativa, están siempre dispuestos a inventar modos nuevos de transmitir el ideal de la unidad a los demás con una vida plena. ¡Pero lo más lindo es que para los y las gen 3 de todo el mundo, Jesús es de verdad un amigo!”, y concluye: “Chiara Lubich comenzó por el Evangelio, que nospide hacer comunión, dar con generosidad… vuestro su corazón en acción los impulsa a dar su amistad a los niños que están en los orfanatos, a dar compañía de los enfermos de Alzheimer, a dar la ganancia de sus actividades, y Jesús por su parte les da, les da, les da… es una competencia de generosidad entre ustedes y Jesús… para cambiar la mentalidad del mundo, donde todos viven por el ´poseer´”.
Fue especialmente impresionante la lectura de una carta que enviaron las gen 3 de Aleppo (Siria), que hubieran querido estar presentes: “Nos comprometemos a irradiar el amor para que los terroristas abandonen sus negros pensamientos… en la medida de nuestras posibilidades hemos empezado a hacer proyectos a favor de los pobres que han aumentado muchísimo, algunos perdieron la casa, el trabajo, los hijos. Estamos muy contentas del Time Out por la paz, ¡gracias porque piensan en nosotros!”
Al despedirse, María Voce comparte y confía a todos los gen 3 del mundo el compromiso de esta cita cotidiana: “Rezar con el Time Out, cada día y sentir que somos una cosa sola, viviendo junto a ustedes esta situación”.
Silvia Vacca, joven empresaria del norte de Italia, quien en estos meses ha tenido un papel protagónico en la dirección ejecutiva de SEC y se prepara para ser la presidente del CDA, en una entrevista publicada en el sitio web de Economía de Comunión, define así las perspectivas: «Se trata de una escuela que es también un proyecto de investigación que pretende promover la realización de un mercado civil y civilizador que ponga en el centro de la actividad económica a la persona, con sus necesidades, sus aspiraciones y su realización; un mercado en el que los agentes interactúen en beneficio mutuo y a favor del bien común, en contraposición con la lógica utilitaria y que busca exclusivamente el incremento de la ganancia. Una lógica que se ha ido afirmando a escala mundial y que nos ha conducido a estos tiempos de crisis».
Se trata por lo tanto de un centro de estudios, donde se quiere estructurar la investigación de un camino innovador, redefiniendo la relación de la persona con el mercado, trabajando sobre las cenizas del capitalismo individualista cuyas señales de crisis han salido de los ámbitos universitarios para convertirse en vida cotidiana de mucha gente.
La orientación cultural ha sido confiada a Stefano Zamagni, Luigino Bruni y Renato Ruffini, quienes desde hace años son promotores de la Economía Civil, asisitidos por una Comunidad docente a la que se suman personalidades destacadas de las más grandes universidades italianas.
La propuesta de la SEC nace de la necesidad de crear conciencia sobre algunos principios económicos –en especial los que se refieren a la centralidad de la persona y del bien común– en ambientes que por su forma jurídica o por su sensibilidad son afines a estos principios, promoviendo así una formación destinada sobre todo a la clase dirigente de las instituciones, asociaciones, empresas que ya han asumido este papel o que ambicionan hacerlo; SEC se orienta también al ámbito docente, proponiendo cursos formativos para directores de instituciones educativas y profesores.
Los cursos comenzarán en octubre de 2013, después del lanzamiento oficial de SEC que tendrá lugar el próximo 20 de septiembre en el ámbito de la gran Expo “LoppianoLab” que se realiza todos los años en el Polo Lionello (Florencia), en la ciudadela de Loppiano, donde será construida la sede de la nueva Escuela.
«Antes de comenzar la larga gira (16 de mayo-27 de julio) en Brasil – escriben los amigos del Gen Rosso – estuvo el esperado encuentro con los fundadores de la Fazenda da Esperança, comunidad en la que viven jóvenes en dificultades, fundada con un estilo de vida evangélico: nos encontramos con el franciscano alemán padre Hans Stapel y el brasileño Nelson Giovaneli, en la sede central de Guaratinguetá, cerca de San Pablo. Teníamos la percepción de que en este comprometedor viaje era necesario un momento de “intimidad” con Dios y con aquellos, que, junto con nosotros, decidieron comenzar una aventura que tiene sus raíces en el Evangelio»
La visita a la “Fazenda” comienza en la pequeña capilla donde recordamos a Chiara Lubich; su espiritualidades lo que ha inspirado la vida de la “Fazenda da Esperança” desde su nacimiento. Cuando en el 2010 se obtuvo el reconoscimiento oficialpor parte del Consejo para los Laicos, Frei Hans y sus compañeros fueron a la sede internacional de los Focolares, para “agradecer” a Chiara, saludándola en la capilla donde descansa.
Los amigos del Gen Rosso le preguntan a padre Hans qué es lo que siente en su corazón, queriendo saber qué desea que suceda en estos meses en Brasil: «Miremos los comienzos del Movimiento de los Focolares en Trento – responde: alrededor de la mesa del primer focolar había una focolarina y un pobre, una focolarina y un pobre…Existía una realidad espiritual conjugada con la realidad social. Este es nuestro desafío, sobre todo aquí en América del Sur, pero pienso que es un desafío para el mundo entero. Cuando existe la dimensión espiritual sin la encarnación en lo social, falta algo. Cuando, al revés, existe el compromiso social sin las raíces en Dios, el esfuerzo es vano. El desafío consiste en la unidad de las dos dimensiones»
De la misma forma está pensada la gira del Gen Rosso, que comenzó el 16 de mayo con el Musical Streetlight junto con los 200 jóvenes de la Fazenda da Esperança y terminará con la participación en la Jornada Mundial de la Juventud en Rio de Janeiroel 27 de julio. Reunieron a 5000 personas en los primeros 3 espectáculos. «Tratamos de sumergir nuestras raíces en Dios todos los días –escribe el Gen Rosso- a través de la reflexión y la vida de la Palabra y del amor mutuo entre todos, que genera la presencia espiritual de Jesús en medio nuestro (Mt 18, 20). Con esta fuerza suya trataremos de amar a todos los chicos y chicas con los que llevaremos adelante el proyecto «Fuertes sin violencia»» Son muchachos que a menudo han sufrido experiencias de abandono y dolores profundos, que encontraron en la droga su refugio: «Quisiéramos darles una alegría que no pasa –escriben- porque Jesús abre las puertas a lo Eterno, aún en medio de muchos dolores nuestros y del mundo».
Es más: «Este es el mensaje que quisiéramos gritarle a la sociedad de Brasil, a través de los espectáculos y los medios de comunicación:
Existe algo que no pasa, Dios, que nos ama inmensamente. Es El quien nos puede transformar en “fuertes sin violencia”!».
Se conocieron trabajando como capellanes en la cárcel de Viterbo, el Padre Vasile Bobita y el Padre Gianfrancesco Bagnulo, llevando consuelo, el primero a los presos ortodoxos, el segundo a los católicos. Con el tiempo entre ambos surgió una relación muy fraternal, que después involucró a los miembros de las dos comunidades y que los llevó a colaborar en la organización de un evento local del proyecto “Juntos por Europa” (Mayo 2012) promovido, entre otros, por el Movimiento de los Focolares.
Los dos capellanes tuvieron la idea de visitar juntos la ciudadela testimonial de Loppiano (Florencia, Italia), y extendieron la invitación a la comunidad rumano-ortodoxa de Padre Vasile y a dos monjes ortodoxos del monasterio de San Giovanni Therestis, en Bivongi, en la provincia de Reggio Calabria.
El 15 de mayo pasado, entre las agradables colinas toscanas, después de la presentación de la historia de Chiara Lubich y de la ciudadela, en este grupo tan variado se abrió un vivaz diálogo sobre “la evangelización y el diálogo”, sobre la espiritualidad de la unidad del Movimiento, sobre las relaciones con la Iglesia ortodoxa (relación que nace en los años ’60), sobre el testamento de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Este diálogo permitió profundizar el conocimiento recíproco y compartir esperanzas, desafíos, dolores y alegrías al que contribuyó el aporte de una focolarina ortodoxa rumana que vive en la ciudadela.
Fue breve pero significativo el comentario del Padre Vasile: “Ahora comprendo porqué me sentí siempre bien recibido por el Padre Gianfrancesco: porque ustedes viven la realidad de la unidad”.
Al final, todos quisieron asistir, junto a los habitantes de la ciudadela, a la Santa Misa que se celebró en la iglesia dedicada a María Theotokos que, como dijo el Padre Gianfrancesco, “nos impresionó muchísimo porque es el lugar del encuentro, de las relaciones vividas concretamente a la luz del Evangelio”.
Esta visita fue especialmente significativa porque coincidió con el 10º aniversario de la colocación de la primera piedra del santuario (2003-2013) cuando, – en presencia de Chiara Lubich y de personalidades religiosas y civiles-, los representantes del Patriarcado ecuménico de Constantinopla quisieron donar algunas piedras de colores, provenientes de importantes santuarios marianos ortodoxos distribuidos en todo el mundo, para poner junto a la primera piedra como símbolo del camino de comunión que nos une.
«Un momento de profunda conmoción, íntimo y sereno». Con estas palabras María Voce describe el clima experimentado esta mañana en la Santa Misa celebrada por el Papa Francisco en la capilla de la Casa Santa Marta, a la que fue invitada a participar junto con el co-presidente de los Focolares Giancarlo Faletti. Particularmente fuertes resuenan las palabras del Papa en la homilía –refiriéndose al Evangelio del día (Mc 9,30-37)– en donde subraya que para el cristiano, progresar significa decrecer, y que el poder en la Iglesia es servicio: «El verdadero poder es el servicio. Cómo lo hizo Él, que no vino para ser servido, sino para servir, y su servicio ha sido el servicio de la Cruz. Él se humilló hasta la muerte, la muerte en la Cruz, por nosotros, para servirnos a nosotros, para salvarnos. Y no hay otro camino en la Iglesia para seguir adelante. Para el cristiano, ir adelante, progresar significa decrecer. Si no aprendemos esta regla cristiana, nunca, nunca seremos capaces de entender el verdadero mensaje de Jesús sobre el poder». En el saludo, al final de la Misa, María Voce aseguró al Santo Padre las oraciones y la gratitud de todo el Movimiento de los Focolares: «Todos estamos comprometidos en vivir al pie de la letra lo que Usted dice, en especial en salir al encuentro de las personas para que encuentren a Cristo». «¡Lo que se necesita –respondió el Santo Padre- es la cultura del encuentro!».
CTV – El Papa Francisco: el verdadero poder es el servicio a los demás (21.5.2013) http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=HquzYPDPGq0
«Ha sido muy lindo poderle dar al Papa Francisco la seguridad de que también hoy en la Iglesia existe una fuerza vital, a pesar de las muchas dificultades que existen», afirma María Voce, quien para los micrófonos de la Radio Vaticana explica cuales son las confirmaciones y novedades que ha sacado de este encuentro tan especial.
«Seguramente fuimos confirmados en el compromiso de vivir nuestro carisma, porque se sentía fuerte cuánto la comunión es la característica esencial de la Iglesia, y por lo tanto me parece que nuestro carisma de comunión nos lo ponía de relieve como una necesidad de servir a la Iglesia. Esto se confirmaba también al ver con cuál alegría nos encontrábamos, preguntábamos unos por otros, nos asegurábamos oraciones….».
«Quizás fue renovada la fuerza para enfrentar el mundo, porque seguramente cada Movimiento tiene ese impulso interior, que el Papa Francisco subrayó con fuerza, de ir hacia los demás, de ponerse a disposición de la Iglesia, de servir a los últimos. Pero escucharlo decir al Papa con tanta fuerza,nos daba el coraje de decir: somos pequeños, somos débiles, pero a pesar de todo Jesús nos guía, Jesús está con nosotros, el Papa nos envía, podemos ir…»
Mirando el horizonte del camino que espera a los diversos carismas y Movimientos, el Papa dijo que hay que cuidarse del particularismo y de la homologación, y señaló tres palabras: armonía, novedad, misión. ¿Qué significado tienen para Ud. estas palabras?
«Me impresionó la palabra “novedad”, porque todos tenemos la tendencia de apoyarnos en las seguridades del camino ya recorrido, por la experiencia acumulada, y en cambio el Papa nos reta a recibir las sorpresas del Espíritu, a escuchar bien lo Él nos pide y a seguirlo por los caminos del mundo»
Fuente: Radio Vaticana – Noticioso del 21.05.2013, edición de las 19.30
El Dr. Giovanni Caso (a la derecha) recibe el reconocimiento
Comunión y Derecho, es decir identificar aspectos de la espiritualidad de la unidad que surgen del carisma de Chiara Lubich que tienen relación con el mundo de la jurisprudencia de modo que surjan pistas de reflexión y nuevos paradigmas. El Dr. Caso es presidente adjunto honorario de la Corte de Casación italiana. Actualmente trabaja en este ámbito del Movimiento de los Focolares y acaba de concluir un viaje por Guatemala Guatemala y Colombia que le permitió profundizar el conocimiento de estos países. En esta ocasión se le otorgó también un condecoración – conferido por parte del Parlamento Colombiano al Movimiento de los Focolares.
Le pedimos que compartiera sus reflexiones.
¿Qué aporte puede dar la experiencia de Comunión y Derecho a sociedades portadoras de problemáticas tan graves en el plano de la legalidad?
«La tarea de Comunión y Derecho en relación con la realidad social, económica y política de esos países se desarrolla en una doble dirección: en el sentido de cómo trabajar para la transformación de dicha realidad, y el respeto por la cultura dominante y la relación recíproca entre dicha cultura con el orden económico, político y jurídico de la sociedad.
El primero de los aspectos antes mencionados fue evidente en Guatemala: aquí querían saber nuestras ideas sobre cómo trabajar en la creación de un Estado de derecho a través del cual transformar la realidad social absolutamente injusta y que no ofrece ninguna garantía de tutela de los ciudadanos y de la comunidad.
El segundo aspecto se puso manifestó en Colombia, donde es evidente la estrecha relación que se ha instaurado entre la cultura individualista y la organización económica, política y jurídica, en el sentido que la cultura individualista sirve para consolidar una estructura económica basada en el beneficio propio y viceversa, la misma estructura económica fomenta la susodicha cultura individualista. De consecuencia se produce una gran división y desigualdad social, la conformación de una clase de ricos y la exclusión de gran parte de la población de cargos directivos a nivel económico, político y cultural».
Ante un panorama tan difícil y áspero ¿se pueden identificar señales positivas y posibilidades de cambio?
«La impresión más fuerte la tuve confrontando la situación social y cultural de esos países de América Latina y la situación existente en Italia y en general en Europa. Allí es muy fuerte la “cultura de la vida”. Aun en situaciones sociales dificilísimas por la gran desigualdad social, que genera pobreza y la exclusión de gran parte de la población, la gente está animada por las ganas y la alegría de vivir, debidas a la presencia de muchos niños y jóvenes –(por lo general los padres, aunque sean pobres, atienden con gran amor a sus hijos). Aquí en Europa parece que impera una “cultura de la muerte”: pocos hijos, escasa juventud, sociedad envejecida, muchas personas solas, repliegue sobre sí mismos, depresión y falta de impulso vital. Todo esto es evidente para quien visita esos países y después vuelve aquí ».
Autor: Anselm Grün Páginas: 112 Formato: 13×20 “El celibato sacerdotal es un tema que se debate con frecuencia. Personalmente, opino que es perfectamente concebible que los sacerdotes seculares puedan ser tanto solteros como casados, pero en este libro abordo la posibilidad de vivir el celibato de forma plena. Tengo en cuenta sobre todo a los que somos religiosos –hombres o mujeres– pero también de manera general la situación de los sacerdotes seculares. Y también, cómo no, la situación de muchos hombres y mujeres solteros”, dice Anselm Grün Cuando uno entra en una congregación, probablemente no es del todo consciente de lo que significa el celibato activo, y a lo largo de su vida debe renovar continuamente la opción que ha hecho. El caso de los solteros es parecido: por diversas razones se han quedado solos, y en un momento dado tienen que plantearse si aceptan su soltería como una opción o si en realidad están deseando casarse. En los dos casos es necesario encontrar una motivación para vivir el celibato de manera fecunda para con uno mismo y para con los demás. Precisamente en nuestro tiempo, en medio de tanta incapacidad de entablar relaciones auténticas, un celibato vivido en plenitud podría desarrollar una cultura del eros, una cultura de la relación humana y del amor recíproco. Y nos demostraría que Dios es tan real, que es capaz de saciar nuestros anhelos más profundos. Anselm Grün (Alemania 1945), monje benedictino, dirige el centro de espiritualidad anexo a la abadía de Münsterschwarzach, cerca de Würzburg. Es muy apreciado como escritor, conferenciante y terapeuta, y sus libros están traducidos en las principales lenguas. Editorial Ciudad Nueva – Madrid
4 preguntas y 4 respuestas que van del brazo. Las palabras del Papa son el momento más impresionante de la vigilia de Pentecostés del 18 de mayo de 2013, que reunió en la Plaza de San Pedro a 200 mil fieles de numerosas realidades eclesiales. «Conocía sus preguntas… es la verdad», confiesa el Papa. Sin embargo las respuestas son espontáneas y atrapan a los presentes en una atención profunda y silenciosa. ¿Cómo alcanzó la certeza de la fe y cómo vencer la propia fragilidad? Es la primera pregunta. Responde contando su historia: «Yo tuve la gracia de crecer en una familia donde la fe se vivía de forma simple y concreta. Sobre todo fue mi abuela la que marcó mi camino de fe. Nos hablaba de Jesús y nos enseñaba el catecismo, el Viernes Santo nos llevaba a la procesión de las velas, al final llegaba el Cristo en la cruz, la abuela nos hacía arrodillar y decía: está muerto ¡pero mañana resucita! Recibí el primer anuncio del cristianismo de la abuela!». Su invitación es la de abandonar el miedo: «Somos frágiles, lo sabemos, pero Èl es más fuerte. Con el Señor estamos seguros, la fe crece con el Señor…».
¿Cuál es la cosa más importante que debemos hacer?«¿Qué es lo más importante? Jesús. Si vamos adelante con la organización, pero sin Jesús, no avanzamos». Invita a vivir en “sinergía con el Espíritu Santo”. Más que hablar, testimoniar con la coherencia de vida.
¿Cómo vivir una iglesia pobre y para los pobres?¿Qué contribución dar a la iglesia y a la sociedad en esta crisis que daña la ética pública? “Vivir el Evangelio es la principal contribución que podemos dar. La iglesia no es un movimiento político, ni tampoco es una estructura bien organizada. No somos una ONG, y cuando la iglesia se convierte en una ONG pierde la sal, no tiene sabor, es solo una organización vacía”.
Señala que los peligros más grandes están en la eficiencia y en el aislarse. El encerrarse conduce a la enfermedad: “La iglesia debe salir de sí misma hacia las periferias existenciales”. Es un riesgo salir, pueden acaecer accidentes, pero: “Prefiero mil veces una iglesia accidentada que una iglesia enferma por estar cerrada en sí misma. ¡Salgan afuera, salgan!”. Es la invitación del Papa para salir de la cultura del desencuentro y de la fragmentación, de la “cultura del descarte”, para vivir en cambio la cultura del encuentro con el otro; con Jesús y con todos los hermanos, comenzando por los más pobres, mirándolos a los ojos y tocándoles la mano, para “tocar la carne de Cristo, tomar sobre nosotros el dolor de los pobres”.
¿Cómo confesar la fe? “Para anunciar el Evangelio se precisan dos virtudes: el valor y la paciencia”, como recordó también el testimonio del hermano de Shabhaz Bhattí, el ministro paquistaní asesinado en el 2011. Estamos todos en camino hacia el martirio: está el que da la vida testimoniando a Jesús, y está quien vive los pequeños martirios cotidianos. “Un cristiano debe saber siempre responder al mal con el bien. Tratemos de que estos hermanos y hermanas sientan que estamos profundamente unidos en esta situación. ¿Ustedes rezan por estos hermanos y hermanas en la oración de cada día?”.
María Voce, saludándolo junto a otros líderes de varios movimientos, expresa al Santo Padre el agradecimiento y el compromiso del Movimiento de los Focolares de “dar este testimonio de cristianismo valiente y alegre”. Entre las primeras impresiones, la presidente de los Focolares confiesa “que el discurso del Papa le hizo bien al corazón”, en especial la insistencia de la importancia del encuentro con Jesús y de la oración, que repitió en todas las respuestas, subrayando “la dimensión espiritual del cristiano; la oración, el encuentro con Jesús que ocurre a través de las personas, en las periferias, afuera. Ha eliminado los razonamientos, las estrategias teóricas, sin ignorar los desafíos. Hay que mirar a Jesús y todo el resto viene como consecuencia». María Voce subrayó también la atmósfera de amistad y de alegría entre los varios fundadores y representantes de comunidades y movimientos: “Creo que el Papa, cuando llegó a la Plaza, sintió este corazón alegre de la Iglesia”. Y Giancarlo Faletti, copresidente del Movimiento, resaltó que el Papa indicó en el amor a Jesús y al prójimo el dinamismo de vida de quien sabe mirar hacia fuera: “Nos ha mirado no tanto como un particular de la iglesia sino como cristianos, tenía delante suyo la cristiandad”.
¡Oh, Espíritu Santo, qué agradecidos deberíamos estar contigo y qué poco lo estimo! Nos consuela
el hecho de que eres totalmente uno con Jesús y con el Padre, a quienes a menudo nos dirigimos, pero esto no nos justifica .
Queremos estar contigo…, fuente del mayor consuelo, dulce huésped del alma, descanso de
nuestro esfuerzo”.
Tú eres la luz, la alegría, la belleza.
Tú arrastras las almas tú inflamas los corazones e inspira pensamientos profundos y decididos de
santidad con compromisos personales inesperados.
Tú operas lo que muchos sermones no serían capaces de enseñar.
Tú santificas.
Sobre todo, Espíritu Santo, tú, que eres tan discreto, aunque impetuoso y arrollador, y que soplas
como vientecillo suave que pocos saben escuchar y sentir, mira la rudeza de nuestra tosquedad y haznos discípulos tuyos. Que no pase un día sin invocarte, sin darte gracias, sin adorarte, sin amarte, sin vivir como asiduos discípulos tuyos. Te pedimos esta gracia. Y envuélvenos en tu gran luz de amor, sobre todo en la hora de las tinieblas más espesas: cuando se apague esta visión de la vida para perderse en la que es eterna.
Chiara Lubich ( «La doctrina espiritual», libro editado en Italia por la Mondadori en el 2001 )
Se esperan en Roma más de 120.000 personas de 150 movimientos y realidades eclesiales, provenientes de numerosos Países de cada continente. Es la Jornada de los Movimientos, de las nuevas comunidades, de las asociaciones y comunidades laicas, que se realizará en la plaza de San Pedro el sábado 18 y el domingo 19 de mayo.
El encuentro, en el contexto de las iniciativas del Año de la fe, fue presentado por el arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, durante la conferencia de prensa que se desarrolló en la Sala de Prensa de la santa Sede.
Es significativo el slogan elegido: “¡Yo creo! Aumenta en nosotros la fe”. “Los pronombres personales –explicó el prelado– atestiguan el significado sobre entendido. Cada uno en la iglesia está llamado a pronunciar en primera persona su adhesión a Cristo y a la Iglesia”. Una elección libre, personal, pero que dice tambén que la fe es un hecho comunitario, «un “nostro” que se carga de valores de la comunidad como primer lugar de la Iglesia. Muchos jóvenes, hombres y mujeres –agregó– en estos movimientos y asociaciones, frecuentemente “han vuelto a encontrar no sólo la fe que habían perdido”, sino que “realizaron una verdadera conversión de vida”. “Las realidades eclesiales –afirmó– son uno de los frutos más evidentes del concilio Vaticano II”. Palabras que evocan la fuerte expresión usada por Benedicto XVI que, en Pentecostés del 2006, definía las nuevas realidades eclesiales como “una de las novedades más importantes suscitadas por el Espíritu Santo en la iglesia para encarnar el Concilio Vaticano II”.
La elección de Pentecostés, continúa mons. Fisichella, lleva a comprender que “en la Iglesia de hoy las nuevas realidades eclesiales son el signo de la presencia de Cristo Resucitado que guía su Iglesia en la obra de evangelización”.
El encuentro comienza en la plaza de San Pedro con la recepción a las 15 horas. Seguirá una sucesión de testimonios y momentos artísticos y musicales. Está prevista la participación del conjunto musical internacional Gen Verde y un coro compuesto por 150 personas de distintos movimientos.
El Papa Francisco llegará aproximadamente a las 18 horas, y después de escuchar los testimonios de personas de Irlanda y Pakistán, iniciará un diálogo respondiendo algunas preguntas.
El domingo 19 de mayo, el Papa celebrará la Misa a las 10.30 a.m. en la San Pedro y luego se recitará el Regina coeli.
En estos meses de preparación, con frecuencia recordamos las palabras que pronunció Juan Pablo II en el primer gran encuentro de Pentecostés de 1998: “¡Cuánta necesidad existe hoy de personalidades cristianas maduras, conscientes de su propia identidad bautismal, de su propia vocación y misión en la Iglesia y en el mundo! ¡Cuánta necesidad de comunidades vivas! Y aquí están, entonces, los movimientos y las nuevas comunidades eclesiales: ellos son la respuesta, suscitada por el Espíritu Santo a este dramático desafío del fin del milenio. Ustedes son esta respuesta providencial”.
«El Espíritu Santo que une criaturas y Creador genera una convivencia humano-divina.
Pentecostés, haciendo de la “multitud de los fieles un sólo corazón y una sola alma”, provocó como espontánea consecuencia de la unidad, la comunidad de vida. Por este motivo, la convivencia cotidiana en medio de las distracciones y rumores resulta una convivencia divina, en donde los hermanos nos sirven para subir a Dios. Es más, cada hermano que encontramos nos da un suministro de vida divina porque, amándolo por Cristo, nos da acceso a Dios. Y así la marcha de la vida no resulta más, como se dijo, una marcha hacia la muerte, sino un crecimiento hacia la juventud eterna.
«Vivir el Espíritu de Dios, es dejar vivir al Espíritu Santo en sí. Y entonces en la medida en que se ama a Dios, se ama a los hermanos que son su representación (…). Y en la medida en que se comunican los dones del Espíritu Santo éstos se multiplican. Para desarrollarse y arder, la caridad debe expandirse, es sangre y quiere circular, es fuego y quiere irrumpir. Como la vida natural es constante circulación de calor, comunicado de una célula a otra, así desde la primera célula encendida por el Creador ha habido un continuo pasaje y un asiduo aumento de calor en el tiempo y en el espacio. Así la vida sobrenatural es una constante comunicación de calor –la gracia, la caridad- desde el sol que es Dios, a las almas que participan de Dios. Los hermanos son canales de transmisión de la gracia; son en cierto modo sacramentos de Dios. Si se excluye a los hermanos, el Espíritu Santo no pasa más, la vida se detiene. Y se comprende: el amor que pasa de mí al hermano y del hermano a mí es Dios que circula.
«El origen de todo este milagro hay que buscarlo en la encarnación y por lo tanto, en la caridad. Por lo tanto el hombre, siendo a imagen y semejanza de Dios, (…) es Dios que vive –encarnado por decir de alguna forma- en límites humanos. Si es así, debe ser visto y tratado por mí como si tratara de la esfinge de Dios. Recíprocamente, yo debo comportarme como un representante de Dios; de esto deriva mi dignidad vicaria y las obligaciones de mi forma de actuar.
«El hombre es hechura de Dios y lleva en cada célula del cuerpo y en cada pliegue del espíritu la marca de fábrica, que es la fábrica de lo Eterno. De tal artífice ha recibido una huella inconfundible, por eso el hombre es una obra maestra en sí. Él lleva en cada molécula la prueba de la existencia del Dios que lo trajo al mundo. El Espíritu Santo es el agente de tal divinización. Él es el principio activo de la encarnación de Dios. Todos los seres humanos participan de algún modo de la unión con Dios y es ese mismo amor que hace del hombre un Dios y de Dios un hombre».
Igino Giordani en: La divina aventura, Città Nuova, 1993, (Garzanti, 1953)
África Subsahariana unificada por el pensamiento de sus pueblos: «Un terreno sobre el cual construir un futuro mejor -afirma Gisèle Moulatsa de Gabón – no para permanecer encerrados en nuestro pequeño mundo, sino para abrirnos cada vez más a la familia universal». Es una afirmación rica de significado, al concluir la cita del 10 al 13 de mayo que reunió a participantes de varias naciones africanas.
¿Qué es la escuela para la inculturación? En la Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi, Pablo VI había expresado su preocupación por la fractura entre Evangelio y cultura, viendo en ella el drama de nuestro tiempo. Por lo tanto auspiciaba que se colmara esta separación acercándose a las varias culturas con más interés y atención. La evangelización de las culturas es, como subrayaba Juan Pablo II, la forma más profunda y más completa para que el mensaje de Cristo entre en las conciencias y penetre en las costumbres de las personas, en su actividad, en sus instituciones y estructuras. En sintonía con el pensamiento de los pontífices, Chiara Lubich, en mayo de 1992, funda la escuela para la inculturación inspirada en la espiritualidad de la unidad, durante un viaje suyo a Nairobi, Kenia. En esa ocasión define su finalidad: encontrar la forma de dialogar con las culturas y los valores africanos para favorecer la evangelización de los pueblos del continente.
Este año el estudio se refiere a la Persona en el África Subsahariana, un tema examinado desde la perspectiva antropológica africana en su raíz comunitaria y según la especificidad de las áreas geográficas del continente; desde la perspectiva bíblico-semita y de los escritos del Nuevo Testamento; de los documentos del Concilio Vaticano II y del aporte de la espiritualidad de la unidad. Los participantes además comparten numerosas experiencias, enriqueciendo con la vida el trabajo de reflexión académica.
«El examen de algunos aspectos de nuestra cultura a la luz del Evangelio nos confronta con valores divergentes, Jesús es exigente», explica Vital Muhindo del Congo. «Los desafíos existen: no es el Evangelio el que tiene que entrar en nuestras culturas, sino nuestras culturas en la lógica del Evangelio». En este contexto, Victorien Kone, recuerda el momento fuerte del fallecimiento de su hija Joëlle, a la edad de 6 años. Según su cultura, la pequeña no podía ser sepultada, porque todavía estaba en proceso de convertirse en persona.«¿Pero cómo no hacerle un funeral digno? –cuenta el papá- ¡Aun siendo tan pequeña, Jöelle espiritualmente era grandísima! Tenía una relación profunda con Chiara Lubich, era amada por todos, grandes y pequeños. El funeral se hace, con la participación de muchísimas personas, es un gran ejemplo de vida. Esta forma de actuar sorprende, pero es un testimonio que influye en la mentalidad común».
Esta edición de la escuela para la inculturación acoge también a los jóvenes del Movimiento de los Focolares de muchas partes del mundo, que participan en el lanzamiento de Sharing with Africa, una etapa del más amplio Proyecto Mundo Unido (UWP), simultáneamente con motivo de la Semana Mundo Unido 2013 se realizan varias actividades, en la unidad de pediatría de un hospital de Burkina Faso, en Nigeria el primer Genfest nacional con 1000 jóvenes –cristianos y musulmanes- y en Costa de Marfil se presenta el UWP a la comisión nacional de la UNESCO.
“He sido un hombre muy afortunado; quisiera expresar todo el amor de Dios pero creo que es imposible decir todo lo que he recibido [de Él] y poderlo comunicar”. En 1997, Oreste empieza así a contar su historia a un grupo de jóvenes, siguiendo el hilo de oro que la entretejió.
Nace en Florencia, el 1° de enero de 1922, en una familia que le trasmite los principios cristianos y una rectitud a toda prueba. Ama los estudios humanísticos, y sueña con una profesión y una vida cómoda. La experiencia de la guerra es “una lección terrible, porque allí se ve como caen todos los ideales humanos”. “Lo único que permanecía en pie después de la guerra –recuerda- eran los afectos naturales, los de la familia”. Habiendo conseguido el título de ingeniero, en el ’46 encuentra trabajo en una industria en Sesto San Giovanni (Milán), que entonces era considerada la “Stalingrado de Italia”. Vive en Milán y en las noches a menudo va a un comedor donde se encuentra con algunos amigos – Piero Pasolini, Danilo Zanzucchi, Guglielmo Boselli, Alfredo Zirondoli – quienes estarán entre los primerísimos que siguieron la aventura del focolar. Conversan sobre Maritain, el neotomismo, el arte, la música. Uno de ellos, Giorgio Battisti, un día propone a Oreste si quiere “conocer algo bello: chicas que viven el Evangelio”.
Una de ellas, Ginetta Calliari, entre las primeras que siguieron a Chiara Lubich, se encuentra con estos jóvenes quienes hacen una tempestad de preguntas y se quedan escuchándola hasta tarde “Empezamos a entender – cuenta Oreste – que el Evangelio lo podían vivir no sólo personas lejanas sino también nosotros”. Los frutos de esta nueva vida se hacen evidentes: Oreste se gana la estima de un subalterno políticamente muy activo quien observándolo conoce su ideal evangélico y le dice: “Si usted cree en Dios también yo puedo creer en Él como usted dice”.
En 1951, Oreste deja su casa y va a formar parte del focolar de Milán junto a otros compañeros que en el anuncio de Ginetta escucharon el llamado a seguir este camino; poco después conoce a Chiara Lubich: “¡Un encuentro bellísimo!” – afirm. Me pareció una persona estupenda de grandísima sencillez y luz”.
Mientras tanto, en varias ciudades de Italia iba aumentando el número de personas deseosas de conocer el Movimiento naciente, Oreste Basso se traslada a Parma junto con Lionello Bonfanti. Su relato sobre aquellos días el sabor de los orígenes: “Para poder dormir había un sofá, y para comer compramos una cocinita de espiral. Por lo general comíamos queso y tomábamos leche. ¡Muchas veces la leche era nuestra salvación! ¡Pero éramos realmente felices!”.
Después de algunos años, el Movimiento de los Focolares – Obra de María (éste fue el nombre dado por Chiara a la nueva realidad eclesial) se difunde y se delinean su múltiples aspectos. A Oreste entonces se le invita a transferirse a Florencia, para asumir un rol de responsabilidad. Su respuesta afirmativa es inmediata a pesar de que en su trabajo le habían hecho la propuesta de ascenderlo y el mismo director general estaba desolado por su partida. “Empezó otra vida –comenta Oreste- inmerso completamente en el carisma del que Chiara era portadora”.
A finales de los años ’50 es llamado a Roma, donde, junto a Chiara, desempeña con su estilo alegre y discreto, una tarea de orden en la redacción de los Estatutos de la Obra que con los años se van adecuando a una realidad en constante crecimiento. En 1981, Oreste es ordenado sacerdote, un ministerio que considera un privilegio, un llamado a un amor más grande.
Elegido en 1996co-presidente del Movimiento , ejerce un papel fundamental ante la muerte de Chiara (14 de marzo de 2008) y durante la sucesiva Asamblea General en donde se elige a quien tendría que tomar el lugar de la fundadora.
Los mensajes llegados ante la noticia de su fallecimiento por parte del Santo Padre, por parte del Secretario de Estado Vaticano, el Cardenal Bertone y de Mons. Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, dan crédito de la radicalidad de la vida evangélica y de la sencillez en las relaciones sinceras que Oreste Basso supo construir día tras día hasta el último día. Siguen llegando numerosísimos testimonios sobre él, que expresan afecto y gratitud.
Klaus HemmerleKlaus Hemmerle, fue obispo de Aquisgrana, teólogo y filósofo destacado, dejó una huella especial, un importante aporte a la profundización doctrinal del carisma de la unidad y a su difusión entre los obispos. Por lo tanto, la visita de la presidente de los Focolares, Maria Voce, el 11 de mayo 2013, se realizó bajo el signo de la influencia que Mons. Hemmerle tuvo en la teología y en la vida de la iglesia y de la sociedad. “Chiara Lubich lo inspiró y se dejó inspirar por él”, afirmó María Voce al describir la relación entre el teólogo obispo alemán y el Movimiento de los Focolares. La misma Chiara lo contaba entre sus cofundadores.
En la mañana María Voce fue invitada a una entrevista privada con el actual obispo de Aquisgrana, Heinrich Mussinghoff. Después fueron juntos a la Catedral para visitar la tumba de Hemmerle. En la tarde en el antiguo domicilio de Hemmerle se reunió un pequeño grupo de miembros del Comité central de los católicos alemanes (que reúne a las organizaciones laica), teólogos y quienes fueron sus colaboradores.
Entre ellos, Matthias Sellmann, docente de Teología pastoral en Bochum, y Claudia Lücking-Michel, vicepresidente del comité Central y secretaria general de la Obra de Cusanus, – asociación que distribuye becas para estudiantes distinguidos-. Desarrollaron dos breves temas sobre la figura del obispo Hemmerle. En la segunda parte los participantes contaron testimonios de sus encuentros personales con él.
“Su pensamiento teológico y su influencia en nuestro trabajo en el comité de laicos alemanes han producido muchos frutos incluso luego de su vida terrena”, declaró Claudia Lücking-Michel quien, aun habiendo encontrado a Hemerle sólo una vez, profundizó en su pensamiento y quedó impactada por él. Lo describe como un constructor de puentes en múltiples situaciones, lo que la estimula a reflexionar sobre el sentido de la vida y de la muerte.
Matthias Sellmann, en cambio, definió a Hemmerle como el maestro por excelencia para enseñar un cristianismo convincente, y subrayó su pensamiento plural. Según su parecer fue un pensador de vanguardia: “Se ponía en la situación del que quiere aprender y estaba convencido de que la materia teológica siempre tenía más de una fuente. ¡Hemmerle lograba explicarte la Trinidad en forma tal que te venía el deseo y el gusto de vivirla!”. “Un gran sabio –así lo describió también Sellmann – que lograba explicar los grandes teoremas en forma sencilla”.
“Estamos agradecidos de haberlo tenido entre nosotros y quizás sólo en el futuro lograremos descifrar el alcance de su teología”, afirmó el actual obispo de Aquisgrana Heinrich Mussinghoff, y prosiguió “Podemos aprender de él cómo pensar en forma nueva la fe, cómo vivirla y cómo contarla en forma nueva”.
En el intercambio entre los presentes se pusieron en evidencia algunas ideas interesantes sobre cómo hacer para que la herencia de Klaus Hemmerle dé frutos en el futuro: estudiar el aspecto del lenguaje “muy comprensible y original al mismo tiempo” como sugería el Prof. Michael Albus, quien hizo su doctorado con Hemmerle. Y también, promover un premio entre los científicos comprometidos en los grandes temas del pensamiento de Hemmerle; empezar un proyecto de intercambio para colaboradores y dirigentes del ámbito eclesial, fue una de las propuestas de Claudia Lücking-Michel. Del conjunto emergió la importancia de la figura de Mons. Hemmerle para la teología y la vida de la iglesia no sólo en la Alemania de su tiempo, sino para la realidad eclesial de hoy y del futuro.
No es ciertamente la primera vez que esta editorial se ocupa de diálogo interreligioso. En efecto, hace unos años editó “Ecumenismo y diálogo interreligioso en la Argentina”. En esa ocasión el prólogo lo firmó el cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy el papa Francisco. Entre otras cosas, escribía: “Este libro busca sostenernos en el camino, en la adoración del único Dios, en el cotidiano procurar ser irreprochables. Es un eslabón más en la nube de testigos. Este libro procura excitar más todavía nuestra fraternal sed de encuentro”.
La obra de Silvina Chemen y Francisco Canzani, sobre la que conversamos con ellos, representa una propuesta y un testimonio de esta forma de encuentro.
–¿Cómo surgió la idea de escribir juntos “Un diálogo para la vida”?
Silvina Chemen: Nosotros no nos encontramos para escribir, en realidad el libro fue fruto de un encuentro en la vida que se fue embelleciendo con el correr del tiempo. Y mientras lo escribíamos decidimos agregar un pequeño apéndice en cada capítulo titulado “Aprendizajes en el camino”, porque entendíamos que al poner esto blanco sobre negro estábamos también haciendo una experiencia en este sentido.
Francisco Canzani: Además fue una experiencia comunitaria, en un contexto de diálogo que nos incluye. No queríamos caer en lugares comunes, en cuestiones muy técnicas, académicas o políticamente correctas, sino en lo testimonial. No pensamos en un libro de buenos consejos sobre cómo dialogar sino partir de una experiencia personal y comunitaria y que a su vez tuviera los fundamentos teóricos suficientes que aportaran elementos para involucrarse en el diálogo judeo-cristiano y, tal vez, pretensión ambiciosa, en cualquier forma de diálogo.
–¿Cuál es el objetivo principal del libro?
Silvina Chemen: Nuestro intento es generar conciencia de que el diálogo es una oportunidad para vivir mejor, porque si algo tienen que hacer las religiones en este mundo globalizado es preservar ciertos sentidos éticos, de esperanza, darle sentido a la existencia. (…)
–Retomando el concepto de convivencia, el documento de la Iglesia católica Lumen Gentium habla de la “construcción de la familia humana”.
Francisco Canzani: No hay que tenerle miedo a las identidades: identidades sólidas ayudan mejor al diálogo. Más identidad, más vínculo. Además, la identidad incluye la honestidad intelectual y la honestidad espiritual.
Para leer la versión integral de la entrevista de José María Poirier y Santiago Durante (Buenos Aires), ingresar a Revista Cn.
«Como muchos de ustedes saben, aquí, sobre todo en Jerusalén, vivimos separados. Los árabes no se hablan con los israelitas y viceversa. No hay una verdadera coparticipación en nuestra vida cotidiana»
Quien nos habla es Lara, una joven cristiana que vive en Jerusalén y estudia en la universidad hebrea. Sus palabras realzan el evento del pasado 30 de abril que se realizó en la Sinagoga Kehillat Yedidya “Descubriendo la humanidad en el otro”, este es el lema del simposio que reunió a jóvenes de 3 religiones monoteístas. Son un buen número los Jóvenes por un Mundo Unido, reunidos también en el mismo evento, en ocasión de la conclusión del año del Genfest: Be the Bridge. Los demás son coetáneos que viven en Tierra Santa. Lara continúa con su relato, hablando de «una idea que nació de dos jóvenes mujeres ambiciosas que querían mejorar sus vidas y dar a los jóvenes la oportunidad de encontrarse, rompiendo con todos los arquetipos» Un desafío que comenzó hace 6 años y que continúa aún hoy. Cada año el grupo cuenta con unos veinte jóvenes de las tres religiones: son hebreos, cristianos y musulmanes, entre los 14 y los 16 años.
Lara participó en el primer proyecto, como “joven entusiasta que mira el lado luminoso de la situación y sueña con el mundo unido que se aproxima» Los encuentros se realizan dos veces por mes: «nos vamos descubriendo y explorando las semejanzas y las diferencias entre nosotros» En los encuentros se tratan diversos temas que sirven para conocerse: la familia, los valores y la educación en las distintas religiones, etc….
Un proyecto que es importante, pero la pregunta permanece: cuando terminan estas citas, ¿nos seguiremos viendo? La experiencia va adelante, y el proyecto ayudó a comprender también el punto de vista del otro. Lara nos explica: «En épocas de conflicto y dificultades, nos encontramos, compartimos el dolor y rezamos. Parece un sueño lejano de la realidad, pero es una verdad que vivimos juntos». Lara es una de los 4 jóvenes que ofrecieron su testimonio, sus sueños y sus esperanzas. Con ella también aportaron su experiencia Hani, musulmán palestino, que estudia abogacía, Huda, hebreo, que nació en Nueva York y se mudó a Israel cuando era pequeño y Nalik, cristiana de Portugal.
El nuncio Mons. Lazzarotto se dirigió a los jóvenes invitándolos a “ser profetas”, para “que esta tierra sea nuevamente una tierra de soñadores”. Una oración, que el prof. Alberto Lo Presti traduce en un “principio social”, el de la fraternidad que tendría de por sí “el poder de transformar nuestra historia”. Luego de su intervención respondió el rabino Raymond Apple (ICCI) subrayando la necesidad de aprender a tener confianza unos en otros: “El camino de la fraternidad es poder decir: yo confío en ti”. El rabino Kronish, moderador del evento – director del Consejo Interreligioso de Coordinación en Israel (Interreligious Coordinating Council en Israel) (ICCI)-concluyendo alentó a los jóvenes presentes a que continúen llevando a todos este mensaje de esperanza.
Parten de Jerusalén con el deseo de aspirar a cosas grandes y crecer en la confianza recíproca.
Nueva Zelandia. “Cada mes desarrollamos una actividad social distinta. En nuestro país hay muchas lindas playas, accesibles a todos: familias, jóvenes, deportistas, niños. Generalmente se considera y se respeta la naturaleza, aunque a veces las playas no están muy limpias. Nos vinculamos con el Consejo de la ciudad de Wellington que escuchó nuestra iniciativa proporcionándonos todas las herramientas necesarias para la limpieza. Una tarde nos encontramos con un grupo de jóvenes por un mundo unido, con guantes y bolsas para la basura, para limpiar una de las playas más concurridas. Además de desarrollar un servicio a la ciudad, construimos relaciones de amistad con muchos jóvenes que se involucraron con nosotros en la misma tarea”
En París.“Enseguida del Tsunami y del desastre nuclear de Fukushima del año pasado, organizamos una velada de solidaridad. En el transcurso de la noche se presentó el UWP (United World Project) y hubo una conexión por Internet con un grupo de jóvenes por un mundo unido de Japón. Ellos nos contaron como vivieron este desastre, tratando de ayudar a las personas a su alrededor. Pudimos conocer más la comunidad del Movimiento de Japón y su vida cotidiana. Algunos amigos nuestros presentes en la noche descubrieron la importancia de la solidaridad y la alegría de trabajar en un proyecto de fraternidad. El dinero recolectado se envió a Japón para ayudar a la comunidad local”.
Siena (Italia). “Mi madre (94 años) fue llevada de urgencia a la emergencia del hospital a las 11 de la noche. Con mi hermana estábamos preocupadas y también disgustadas porque en el hospital nos dijeron que nos fuéramos y mamá se quedó sola. Al lado nuestro estaba sentado un joven que parecía ansioso por hablar. Le preguntamos por qué razón estaba allí. Nos respondió que su madre había tenido una crisis cardíaca repentina. Cuando nos dejaron ver a nuestra madre, descubrimos que estaba en la misma pieza que la mamá de ese joven. Así pudimos llevarle noticias a él y al marido de la señora que estaba sentado delante de nosotros. Luego el muchacho entró a la pieza y él también nos dio noticias de nuestra madre. El padre – que al principio estaba silencioso- comenzó a hablar con nosotros de su trabajo y de los problemas que tenía. Después de dos horas y media ambas madres fueron dadas de alta. Cuando nos saludamos el joven nos dijo: ‘¡Fue un placer hablar con ustedes! ¡Espero que nos volvamos a ver!’ Se nos fue la angustia de haber estado en la emergencia del hospital. Nos dimos cuenta que el dolor personal, la preocupación y también la angustia desaparecen cuando amamos a quien está cerca nuestro”.
Glolé (Costa de Marfil). Las madres que tienen hijos pequeños no logran concentrarse en el trabajo del campo. Para ayudarse tuvieron la idea de hacer turnos para poder cuidar a los niños. Antes de ir al trabajo dejan a los pequeños a dos de ellas, que ese día se quedan en casa: preparan la comida y están con ellos todo el tiempo necesario. Al final del trabajo, cada mamá viene a buscar a su hijo. Entre este grupo de madres nació una gran confianza recíproca”